
El libro se publica a raíz de la celebración de un Ciclo de Conferencias que sobre la fundación de la ciudad y su evolución histórica se celebró en Córdoba. El ciclo fue fruto de la cooperación de distintas instituciones, entre ellas la Universidad de Córdoba y la Real Academia de Córdoba. El libro se compone de tres capítulos de distintos autores.
Juan Francisco Rodríguez Neila escribe CÓRDOBA ROMANA, CAPITAL DE LA PROVINCIA HISPANIA ULTERIOR BAÉTICA (pp. 23-77). En él podemos apreciar un pormenorizado estudio, no solo de la fundación, también de la organización política y administrativa de la ciudad hasta la etapa tardoimperial. Incluye interesantes ilustraciones, como el dibujo de la ciudad en la época imperial realizado por C. Allepuz (p. 30), el mapa de la distribución de las provincias romanas en la península (p.35) donde podemos observar cómo ya está prácticamente definida lo que sería Andalucía; o la reconstrucción ideal del templo de la calle Claudio Marcelo (p.71). Resulta sumamente interesante para sumergirse en esta etapa tan importante para la ciudad. El artículo finaliza con una amplia bibliografía.
José Manuel Escobar Camacho es el autor del segundo capítulo: LA CÓRDOBA BAJOMEDIEVAL (SIGLOS XIII-XV). EL ORIGEN DE LA CIUDAD CRISTIANA (pp. 83-127). Una vez conquistada la ciudad por Fernando III se llevó a cabo una paulatina transformación del entorno urbano para adaptarlo a nuevas necesidades. El artículo se ocupa de estas transformaciones que afectaron al recinto amurallado, las puertas de la ciudad y la organización urbana intramuros. Se realizó la división en collaciones con la edificación de numerosos templos que hoy denominamos “iglesias fernandinas”. Pero el artículo va más allá para ocuparse de la red viaria, la vivienda y técnicas de edificación así como sus tipologías. Sobre las calles, podemos encontrar información de la pavimentación, alcantarillado o limpieza. Una evolución que abarca ese periodo en que Córdoba ocupó un lugar preminente como base de operaciones militares contra los musulmanes hasta su definitiva expulsión de la península.
El tercer capítulo está elaborado por Antonio López Ontiveros: EVOLUCIÓN URBANÍSTICA DE CÓRDOBA EN LOS SIGLOS XVIII Y XIX SEGÚN LA CULTURA VIAJERA (pp. 133-208). Es el retrato de la decadencia de la ciudad, un empobrecimiento paulativo visto a través de los ojos de viajeros románticos. La economía agrícola latifundista, la ausencia de industria, el desplazamiento económico hacia Sevilla como puerto de las Indias, dibujan un panorama devastador. El artículo, encantador por las abundantes referencias literarias, hace un repaso a las circunstancias que favorecieron esta decadencia. Destacan los grabados insertos, como los de la perspectiva del puente romano en el siglo XVIII (p. 143, 148, 149, 156 y 161), o los dibujos de la calle del Alcázar Viejo (p. 167), la de San Nicolás de la Villa (p. 169) o la de la Puerta de Almodóvar (p. 181). El capítulo finaliza con una relación bibliográfica de consulta.
Una obra interesante y de coleccionista para amantes de la ciudad.
























