JOSÉ CARLOS ARANDA, OBRAS PUBLICADAS:

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JOSÉ CARLOS ARANDA AGUILAR, OBRAS PUBLICADAS

 

EL Enlace editorial

EL ARTE DE CONTAR UN CUENTO, Almuzara 2021

Si decimos que contar cuentos a los niños puede multiplicar hasta por 5 sus posibilidades de éxito escolar, habrá quien se extrañe, pero hay estudios que así lo demuestran. Pero para conseguir esta eficacia hemos de conocer las claves que hacen del cuento esa maravillosa herramienta didáctica, especialmente durante la primera infancia. ¿Cuáles son las técnicas para lograrlo? Contar un cuento va mucho más allá de un mero entretenimiento infantil, es una forma de transmitir conocimientos y emociones en un momento en que el cerebro está en proceso de formación. Pero hay que hacerlo bien.

Contar un cuento es un acto de comunicación en el que se condensan los elementos primordiales del aprendizaje. Aprendemos palabras nuevas asociadas a imágenes, a sensaciones, a emociones; aprendemos a expresar ideas mediante oraciones bien organizadas… Pero también aprendemos a decodificar un mundo de relaciones complejas, las que mueven a los personajes para resolver una situación problemática en que la solución, normalmente positiva, mueve a la esperanza. Si nos damos cuenta, esa es la esencia de cualquier cuento: un universo donde se desarrolla una historia, donde un problema fuerza a los personajes a moverse para lograr una solución. Esos personajes se mueven impulsados por emociones positivas o negativas, alentaremos unas, criticaremos otras. A su vez se relacionan entre sí ofreciendo catagorías básicas de comportamiento. El niño las escucha, las imita, las interioriza y las pone en práctica de forma inconsciente. De los dos a los tres años, el niño multiplica por 10 su capacidad léxica, pero para ello requiere de la estimulación adecuada.

Para lograr este milagro, hemos de tener en cuenta todo lo que conlleva un simple acto de comunicación y responder preguntas clave: ¿qué historia es mejor?, ¿cómo afecta al aprendizaje la diferencia de formatos de exposición?, ¿cuándo es mejor contar el cuento?, ¿cómo debemos contarlo?, ¿cómo influye nuestra expresividad, la gesticulación, la proximidad?, ¿qué diferencias hay entre un cuento contado, leído o representado, visto en televisión?, ¿cómo influye la actitud de la familia en el proceso de aprendizaje?, ¿cómo debemos coordinarnos con la Escuela Infantil?, ¿por qué insisten los niños en que les repitamos una y otra vez el mismo cuento?, ¿es bueno hacerlo?, ¿qué cuentos son los mejores atendiendo a la edad del niño?, ¿qué fundamentación científica hay en todo lo que venimos diciendo?

Responder a estas y otras preguntas me llevó a realizar una investigación que quedó recogida en mi segunda tesis doctoral. Este libro supone un acercamiento divulgativo para poner al alcance de familias, y también de maestros, el resultado de aquella investigación que, con gusto, reenviaré a quien me la solicite.

El resultado es una guía práctica, reflexiva, para lograr obtener de este recurso ancestral, todo el partido para transformarla en una magnífica herramienta de aprendizaje. Espero que os sea útil. Un fuerte abrazo a todos y muchísimas gracias por la acogida de esta nueva publicación.

 

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MANUAL PARA UNA CORRECTA SINTAXIS. Almuzara, 2019

Todo en la lengua es sintaxis, las palabras aisladas no tienen capacidad de comunicar, a través de la combinación elaboramos agrupaciones cada vez más complejas que permiten alcanzar la oración, unidad mínima con significado completo. Conocer la sintaxis es fundamental para una buena comprensión y expresión, dos de las competencias básicas de aprendizaje. Pero chocamos con el poco tiempo de que disponemos en clase, con la diversidad de nomenclaturas en las diferentes editoriales, con la falta de coordinación terminológica en los mismos departamentos. Este libro plantea una metodología de análisis gradual e interactiva que va de lo más elemental a lo más complejo, desde el sintagma nominal a las oraciones compuestas y el análisis de textos. Cada elemento y función se define desde una triple perspectiva: morfológica, semántica y funcional; en cada entrada se ofrecen abundantes ejemplos de oraciones ya analizadas; al final se enlaza con ejercicios de afianzamiento y repaso que permiten personalizar el aprendizaje en función de la evolución de los alumnos. El libro está íntegramente publicado en este blog, capítulo a capítulo, pero se hacía necesario el libro físico que ofreciera una visión de conjunto  y una guía de consulta rápida.

Para no engrosar el número de páginas, el final de cada capítulo remite a la URL donde se pueden encontrar los ejercicios de desarrollo. El poder consultar el libro en la red nos permite incorporar diferentes técnicas pedagógicas en el aula dependiendo del nivel en que nos encontremos. En concreto, personalmente me ha dado muy buen resultado la “clase invertida” y el “aprendizaje cooperativo por equipos en el aula” y esto sin necesidad de que los alumnos compren el libro. También permite mantener la estructura de análisis, terminología y conceptos a lo largo de los distintos cursos a pesar de los cambios de libros de texto y de las diferentes editoriales.

En el blog podemos acceder, asimismo, a las consultas que a lo largo del tiempo han ido realizando los usuarios. Y esta es la otra gran ventaja, lo que hace único este libro: permite interactuar con el autor. Ya superamos los 4.500.000 visitas y son más de 1500 las dudas y consultas resueltas.

Confío en que os será de una enorme utilidad en el aprendizaje y en la práctica docente.

 

 

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INTELIGENCIA NATURAL. ADOLESCENCIA, Toromítico 2016

La adolescencia definirá en gran medida la persona que serás. Gracias a los recientes descubrimientos neurológicos hoy podemos conocer mejor cómo funciona el cerebro adolescente, y aplicar métodos eficaces para potenciar el talento en su fascinante evolución.

La adolescencia se asocia a «edad problemática», «crisis», «desencuentros», «desavenencias familiares»… Pero, como sucede con toda crisis, estamos ante una auténtica oportunidad, y depende de nosotros como padres y educadores que el proceso sea menos traumático, y que el resultado sea más feliz. Gracias a los recientes descubrimientos neurológicos hoy podemos conocer mejor cómo funcionan sus cerebros, y aplicar métodos eficaces para potenciar su talento en cada instante de su fascinante evolución.

Esta etapa de transformación, que se inicia con la puesta en circulación de las hormonas sexuales, afecta a la vida y al cerebro, a la forma de percibir la realidad, a la autoestima, a la forma de relacionarse con los demás, a la forma de proyectarse en el futuro. No es fácil abandonar la seguridad de la familia para enfrentarse al mundo desde la individualidad y ser capaz de soñar un proyecto de futuro. Y, sin embargo, no tenemos más remedio que abrirnos paso.
El adolescente no es un enfermo, es un ser humano en proceso de transformación. Dejar atrás la niñez para aprender a ser un adulto es una de las tareas más titánicas que acometemos para existir. Con este libro sabrá cómo descubrir su inteligencia natural y potenciarla a través de la convivencia, con algunas pautas de observación y actuación, podremos comprender qué está sucediendo, anticiparnos a las inquietudes que van a surgir, conocer las transformaciones que afectan a su cerebro y a su psicología para ayudarles, desde la asertividad, a que conquisten su propia libertad como seres autónomos capaces de ser felices en la vida.

«En la mayoría de ocasiones, que un niño se sienta un triunfador o un fracasado depende de nuestra reacción ante los acontecimientos. Pertenezco a ese extraño club de personas que creen que la felicidad es posible, existe y se transmite. Y que es el mejor regalo que podemos ofrecer a nuestros hijos.» José Carlos Aranda

«Un privilegio. Este hombre reflexivo y sin arrogancia es profesor de secundaria; ¡qué privilegio tener un maestro de esta categoría! Defiende el entusiasmo como herramienta vital y la búsqueda de sentido como norte.» Ima Sanchís, «La Contra», La Vanguardia.

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    CÓMO HABLAR EN PÚBLICO. Berenice 2015 (2ª edición)

El miedo a hablar en público es uno de los más frecuentes, si no el más frecuente entre las  fobias que a todos nos afectan. Lo que necesitamos saber es que es algo que “a todos” nos ocurre en mayor o menor medida. Sin embargo es una de las habilidades más necesarias en la vida, algo de lo que puede depender una promoción profesional, el aprobado de una asignatura, la aceptación de un proyecto, de un presupuesto, o, simplemente, la posibilidad de poner nuestros conocimientos y habilidades al servicio de los demás.

Ese miedo puede superarse, controlarse y hacerlo actuar a nuestro favor. Cómo hablar en público es un manual sencillo, cercano y, sobre todo, práctico para lograr mejorar nuestras habilidades comunicativas. Presenta un novedad importantísima: los manuales al uso tratan el hablar en público en los grandes actos, charlas, conferencias, presentaciones, grandes aforos… En este manual considero el hablar en público como toda intervención de carácter formal que realizas frente a los demás. La misma preparación es necesaria para una gran conferencia ante doscientas personas, que para una reunión de empresa a la que asistirán quince, siete, tres personas. Los procedimientos, técnicas y habilidades que necesitamos son los mismos, nuestros miedos pueden variar, pero es muy posible que en una entrevista de trabajo nos juguemos bastante más que una charla o en una entrevista radiofónica.

En Cómo hablar en público te acompaño desde cómo vencer el miedo inicial a la intervención, hasta cómo controlar la comunicación no verbal, cómo organizar y estructurar tu discurso, cómo hablar y dirigirte a los demás, cómo intervenir según la situación comunicativa. Y esto descendiendo a los modelos más frecuentes: reuniones de trabajo, intervenciones radiofónicas, televisivas, charlas, debates o conferencias.

El resultado es un manual útil y cercano que os ayudará a potenciar esa capacidad comunicativa que todos, sí  tú también, llevamos dentro.

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ORTOGRAFÍA FÁCIL. Berenice, 2014 (2ª edición).

 

Este libro es un libro de consulta para resolver rápida y eficazmente nuestras dudas ortográficas en un momento dado. Al escribir el Manual de ortografía y redacción (Berenice, 2010) elaboré un estudio estadístico de los errores más recurrentes para diseñar el sistema de autocorrección y perfeccionamiento incorporado en la obra a través de los 60 dictados y 24 unidades dedicadas al aprendizaje del uso de los signos de puntuación (agradezco y agradeceré siempre  a Colombia, al Comité organizador del Concurso Nacional de Ortografía, que lo nombrara como uno de los 7 manuales de ortografía imprescindibles en las Bibliotecas). Usando ese índice, he centrado ahora mi atención en elaborar un libro de consulta rápida donde podamos acudir para resolver esas dudas que nos asaltan con frecuencia cuando estamos redactando un escrito. Dos claves interesantes aporta la obra: la primera, el acometer cada duda desde la comprensión del fenómeno, del porqué lo cometemos, para, inmediatamente, proponer soluciones prácticas que nos ayuden a evitar la duda; la segunda clave es una cierta dosis de humor para quitar hierro a algo tan arduo como la ortografía, porque muchas veces la sonrisa ayuda a retener ese truco fácil que nos puede ahorrar la duda.

Inteligencia natural 2ª Edición

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INTELIGENCIA NATURAL “IN”. Toromítico, 2013 (2ª edición) #Inteligencianatural

Todos nacemos con un tremendo potencial de inteligencia, pero el talento es “la inteligencia triunfante” es decir, aquella que logra lo que se propone. Para conseguir seres capaces de ser felices necesitamos personas que sueñen un proyecto de vida pleno y sean capaces de realizarlo. Y ello requiere el equilibrio entre la inteligencia cognitiva, la que nos permite conocer y comprender, la inteligencia emocional, la que nos permite conocernos y enfocar nuestras emociones en sentido constructivo al servicio de este proyecto personal, la inteligencia social, la que permitirá la puesta en valor de aquello que somos dentro del grupo humano del que formamos parte, y la inteligencia moral que nos ofrezca los fines justos que mueven nuestras acciones. Pero cada una de estas inteligencias va desarrollándose paulatinamente e integrándose en nuestro cerebro de forma diferente a lo largo de nuestro desarrollo desde la infancia. Primero vamos a conocer las dificultades a las que nos enfrentamos como educadores, luego nos adentraremos en conocer cómo va desarrollándose la mente de nuestro hijo. Por último veremos cómo podemos actuar en cada fase del proceso de evolución para no impedir su crecimiento potencial y ofrecerle los estímulos que necesita en cada momento.

El libro constituye un método integral para educar “personas”, que no alumnos, capaces de enfrentarse y superar las dificultades sin perder la sonrisa.

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MANUAL DE REDACCIÓN PARA PROFESIONALES E INTERNAUTAS. Berenice, 2011.

Las nuevas tecnologías traen nuevos usos, con sus ventajas e inconvenientes. Pero no están reñidas con la corrección y el buen uso de la lengua. Los correctores en los procesadores de texto limpian muchos errores, pero inducen otros nuevos por exceso de confianza. La bilateralidad de comunicación impone nuevas normas. Nuestros escritos y correos electrónicos son nuestra mejor carta de presentación como personas o como empresas. Este libro, a través de la reflexión y más de 80 ejercicios nos ayuda a mejorar en todos estos aspectos, desde el “curriculum” electrónico al correo profesional. Por primera vez se incluye la autocorrección “on line” con la posibilidad de interactuar con el autor. Toda una apuesta editorial por la profesionalidad y el buen gusto.

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EL LIBRO DE LA GRAMÁTICA VITAL. Almuzara, 2010.

Es posible ser feliz. De la misma forma que existen una reglas para lograr un mensaje coherente, existen reglas para construir una vida coherente que nos permita alcanzar la felicidad y transmitirla. Este ensayo nos acompaña en esa aventura  a través de la lengua, el pensamiento y la actitud ante la vida. Todo un camino de reflexión que no nos dejará indiferentes.

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CÓMO SE HACE UN COMENTARIO DE TEXTO. Berenice, 2009 (3ª edición) Una magnífica herramienta para el aula y para la preparación de comentarios críticos de diversa índole, desde el comentario de madurez hasta el comentario literario paso a paso. Por primera vez, se ofrece al lector el proceso de maduración y elaboración que va desde el texto al comentario elaborado. Desde la didáctica del aula vamos progresando a través de los diferentes niveles de observación de una forma cercana y práctica aplicando un nivel de dificultad creciente y progresivo para fomentar el aprendizaje.

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MANUAL DE ORTOGRAFÍA Y REDACCIÓN. Berenice, 2010 (2ª edición).

Libro de autoaprendizaje y consulta. 60 dictados y 24 sesiones para el aprendizaje y perfeccionamiento de la ortografía y los signos de puntuación. Para los que no se contentan con saber solo cómo se escribe y quieren también saber por qué y cómo pueden evitar una duda concreta. Indispensable en cualquier despacho profesional. Libro de coleccionista, incluye el primer índice léxicográfico en lengua castellana remitido a las reglas ortográficas con más de 2.500 vocablos.

 

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LOS JÓVENES EN POLÍTICA Y LA NECESIDAD DE IR A CONTRACORRIENTE

Quisiera empezar este artículo con una cita de nuestro poeta Antonio Machado que dice así:

“La política, señores -sigue hablando Mairena-, es una actividad importantísima… Yo no os aconsejaré nunca el apoliticismo, sino, en último término, el desdeño de la política mala que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que el de obtener ganancia y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros, y, naturalmente, contra vosotros. Sólo me atrevo a aconsejaros que la hagáis a cara descubierta; en el peor caso con máscara política, sin disfraz de otra cosa; por ejemplo: de literatura, de filosofía, de religión. Porque de otro modo contribuiréis a degradar actividades tan excelentes, por lo menos, como la política, y a enturbiar la política de tal suerte que ya no podamos nunca entendernos.

    Y a quien os eche en cara vuestros pocos años bien podéis responderle que la política no ha de ser, necesariamente, cosa de viejos. Hay movimientos politicos que tienen su punto de arranque en una justificada rebelión de menores contra la inepcia de los sedicentes padres de la patria. Esta política, vista desde el barullo juvenil, puede parecer demasiado revolucionaria, siendo, en el fondo, perfectamente conservadora. Hasta las madres -¿hay algo más conservador que una madre?- pudieran aconsejarla con estas o parecidas palabras: “Toma el volante, niño, porque estoy viendo que tu papá nos va a estrellar a todos -de una vez- en la cuneta del camino”.

[i]

Parecen palabras escritas para los tiempos que corren. Puede que nunca fuera tan alto el riesgo de abandono por cansancio y resignación. Pero, como dice Machado, ese no es, no puede ser el camino. En política, como en la vida, puede haber opiniones, pero también hay certezas. Sin embargo, en la toma de decisiones son muchos los factores que influyen en la imagen que nos formamos del mundo y, entre ellas, la razón basada en la experiencia no es la más importante. En el ámbito científico, nos movemos con certezas contrastadas, toda hipótesis debe ser demostrada. Pero hoy se sustituye la comprobación por la intuición y la opinión se vuelve ley. Todos hemos vivido situaciones en que, ante las evidencias, hay quien persiste en su postura. Es una actitud emocional y cerrada. Cuando hablamos y nos informamos solo con quienes piensan como nosotros, las opiniones se vuelven cada vez más cerradas, más extremistas (“desconfía de quien solo lea un libro”). Pero para tener una democracia, para vivir una democracia necesitamos que todos puedan expresarse libremente, respetarnos los unos a los otros. No es esto lo que está ocurriendo. Vivimos en un mundo en blanco y negro, de amigos que opinan como nosotros y de enemigos, todos los demás. El diálogo se hace imposible, también el acuerdo, y el panorama se vuelve explosivo.

No todas las opiniones son iguales, las hay más o menos firmes, y confundimos la opinión con el “ser”, nuestro pensamiento se convierte así en una seña de identidad propia que nos define y justifica como personas;  pero nos alineamos en el pensamiento colectivo por una necesidad de integrarnos en la sociedad, es lo que psicología se conoce como pensamiento o comportamiento de rebaño[ii]. Con frecuencia, evitamos los temas conflictivos o nos guardamos de expresar nuestra opinión, guardamos silencio[iii]. No quiere decir que el tema nos sea indiferente, pero el clima de agresividad existente nos hace apartarnos por miedo, por cansancio, por hartazgo, porque sabemos que vamos a sufrir el rechazo social si decimos lo que pensamos, cuando es algo diferente a lo que todos repiten… ¿es esa la solución? Si actuamos así, solo quedará una voz. Se confunde nuestro silencio con asentimiento, con conformidad y se crea una falsa ilusión de consenso en torno a esta única voz. La impresión generalizada es, entonces, que hay una sola opinión, que todos pensamos igual. Llegados a este punto, cualquier opinión disonante ha de ser eliminada, perseguida, soslayada, criticada.

Hemos pasado de la censura impuesta desde el poder, a una censura mucho más sutil, una censura social que trata de anularnos, de silenciarnos. Para ello utilizan herramientas burdas, como el grito o la violencia. Esto es una amenaza flagrante a la libertad de expresión sin la cual no se entiende la democracia. Si callamos, si no nos expresamos libremente, como apuntaba Antonio Machado, estamos cediendo el control a los que deciden hablar.

Atrevámonos a hablar, a decir nuestra opinión en voz alta, a ser voces disonantes, a participar activamente en la política. El futuro nos va en ello. Pero separemos opinión, ideología, de persona. Podemos estar en contra de una doctrina, de un dogma, de una postura, de una opinión cualquiera, pero esa persona con la que hablas merece todo el respeto como ser humano y, seguro, son muchas más las cosas que tenéis en común que las que os separan. Es importante opinar en voz alta sin miedo, como también es importante saber escuchar, saber comprender, saber atender para aprender. La intolerancia solo lleva al enfrentamiento, el enfrentamiento a la violencia y, en ese campo de batalla, solo serán ganadores los que tienen experiencia. Y hay quien busca a conciencia precisamente esto porque es ahí donde dominan. Desconfía de quien te brinde un mundo plagado de enemigos, porque no se construye una sociedad desde el enfrentamiento, sino desde el entendimiento.[iv]


[i] Antonio Machado, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1934)

[ii] Ruk, Laurens (2007), Un enfoque económico-psicológico del comportamiento de rebaño. Cuadernos de Economía, vol.26 no.46 Bogotá. Recuperado de http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0121-47722007000100008

[iii] El cirujano británico Wilfred Trotter popularizó la frase “comportamiento de rebaño” en su libro Instincts of the Herd in Peace and War (1914). Carl Jung habla de inconsciente colectivo, Everett Dean Martin, de comportamiento de multitudes, y Gustave Le Bon, de la mente popular. La idea de inconsciente colectivo es recogida por José Antonio Marina en Biografía de la humanidad (2018) en una interesante alegoría en la que cada individuo funciona como la neurona integrada en un cerebro formado por los millones de personas que conforman el colectivo..

[iv] Guadalupe Noguer, Cómo hablar con otros que piensan distinto, Charla TED (14 ‘) https://www.youtube.com/watch?v=ESwDIXXyh_Y

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INCOHERENCIA EDUCATIVA Y FRACASO ESCOLAR

Es cierta esa frase tan repetida de que los hijos no vienen con un manual de instrucciones debajo del brazo, tampoco los padres. Nos llega la responsabilidad y antes de darnos cuenta estamos ejerciendo de padres. Es algo tan natural que forma parte de la vida. ¿Pero nos preguntamos qué podemos hacer para que nuestros hijos sean felices? Y quizás el problema más grave con el que nos enfrentamos es la incoherencia educativa.

Utilizando un símil, si queremos que una barca avance en una dirección concreta, es imprescindible que todos los remeros remen en la misma dirección y al mismo ritmo. Imaginad que no lo hacen, que unos mueven el remo hacia delante y otros hacia atrás. El resultado es una barca dando vueltas. Podemos desarrollar un esfuerzo agotador, pero que no nos lleva a ninguna parte. En esto consiste la incoherencia y es lo que sucede a menudo. Le enviamos al niño mensajes contradictorios. Y cuando hacemos esto, ¿qué harán? La respuesta es sencilla, elegirán el camino más fácil y cómodo, y, con frecuencia, no resulta el más conveniente.

En educación hay tres grandes círculos de crecimiento. El más importante, el que configurará la personalidad del niño, es la familia. Cuando padre y madre no se sientan para coordinar un modo de educar, para ponerse de acuerdo en cuáles son las normas y cómo actuar frente a los problemas que vayan produciéndose, es fácil caer en la incoherencia. Imaginemos la típica situación en que un padre es más duro que otro, en que se juega a eso de poli bueno, poli malo. Cuando el niño quiera conseguir algo, ¿a quién creéis que se dirigirá? Logrará su propósito y, a la vez, una discusión de pareja. Cuando un cónyuge, por ejemplo, impone un castigo ante un hecho concreto, es importante que el otro no lo levante ni lo contradiga. Si no está de acuerdo, debe hablarlo con él a solas y que sea el mismo que lo ha impuesto quien lo levante tras conversar con el niño, lo contrario es desautorizar a la pareja.  En el tema parental, cada familia tiene su estilo educativo, más o menos autoritario o permisivo, cada estilo tiene sus ventajas e inconvenientes, pero lo importante es ser coherentes. Decía Daniel Goleman que el peor modelo es el que no existe, porque no le estamos dando referentes válidos para la vida. ¿Cuántos de nosotros les hablamos a nuestros hijos de la importancia de la vida saludable sosteniendo un cigarrillo o un vaso de vino, por ejemplo? Los ejemplos de incoherencias podrían multiplicarse.

La escuela es el segundo círculo de influencia en el desarrollo de la personalidad. Lo ideal sería que fuera una prolongación de la familia, es decir, que el modelo, las normas y el trato personal fueran lo más cercanos y similares posibles. Para ello, los padres deberían poder elegir una escuela con estas características. Y los profesores conocer y acercarse a las familias. Pero esto no siempre es posible como todos sabemos. Hoy el sistema educativo puede actuar en contra de la familia. Este es el segundo peligro: la incoherencia educativa. Cada vez hay una imposición ideológica más fuerte en los programas que, a veces, choca frontalmente con los valores familiares. A esto me refiero. Cuando esto sucede, la escuela se convierte en un contravalor que enfrenta al niño a elegir entre la integración escolar o la integración familiar. O estás de acuerdo y sigues los pasos de tu familia y reniegas de lo que te dicen en el colegio, o reniegas de lo que te dicen tus padres y sigues la senda de lo que te dicen en la escuela. ¿Qué tiene más probabilidad de triunfar? La respuesta vuelve a ser fácil, el camino más cómodo y placentero. Por ponerte solo un ejemplo: imagina una familia católica con su hijo en catequesis, llega al colegio y le ponen esa campaña que se está lanzando ahora: “Apaga la tele y enciende tu clítoris”. No puede haber mensajes más contradictorios en una etapa en que el niño y la niña se están aproximando al desarrollo de la sexualidad.

El tercer círculo es la influencia social y esta nos llega sobre todo a través de la televisión y las pantallas. Cada vez hay más programas de “telebasura”, realitys que encumbran a personajes que no resultan ejemplares y se les ofrecen como referentes. Frente a la cultura del esfuerzo que tratamos de inculcar, se ofrece un mundo en rosa donde lo único que importa es la imagen, el selfi, el ligoteo y la fiesta. Frente al análisis y reflexión, solo se ofrece el cotilleo más vacuo sobre personajes cuya trayectoria vital, en la mayoría de los casos, no es precisamente ejemplar. Frente al respeto por las instituciones, el juicio paralelo. Se les enseña que su opinión, emocional vale tanto o más que los hechos probados con juicios mediáticos sin fundamento. Cuando queremos educar en el pensamiento crítico, esencial para conducirse en la vida, este horizonte es el que nos encontramos y, según qué edad, resulta muy difícil. Son programas que tratan de anestesiar la mente, entretenimiento vacío que no aportan nada.

Frente a esto, nuestras únicas armas son el diálogo y la comunicación: hablar con nuestra pareja sobre cómo queremos educar; hablar con nuestros hijos sobre los valores que inspiran la vida: el esfuerzo, la esperanza, la coherencia, la honestidad, la generosidad…; explicarles nuestro punto de vista respetando su estado de madurez cuando chocamos con el colegio; ver con ellos la televisión dándoles nuestra opinión sobre lo que estamos viendo, fomentando el diálogo y el intercambio de ideas; fomentar la lectura y el pensamiento crítico, y, por último, hacerlos conscientes de que son ellos, con sus decisiones, los dueños de su vida, que no permitan que otros la vivan por ellos.

SI OS APETECE ESCUCHAR LA ENTREVISTA EN COPE, AQUÍ OS DEJO EL ENLACE:

https://www.cope.es/emisoras/andalucia/cordoba-provincia/cordoba/noticias/incoherencia-educativa-afecta-educacion-tus-hijos-20210424_1248806

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LA DEMAGOGIA DE LA SUBIDA DE IMPUESTOS

Se nos quiere vender la “subida de impuestos” como una medida progresista, pero en realidad siempre pagamos los mismos. Interesante artículo de Rafael de Campo que merece la pena ser leído. Aquí os lo dejo íntegro:

La amenaza de una subida impositiva: especial referencia al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

En momentos de agitación política como el actual, el uso de la fiscalidad como arma arrojadiza es algo habitual. Y es normalmente la demagogia “progresista” la que, de un modo  más vehemente, amenaza con el restablecimiento o recrudecimiento de diversas figuras impositivas y, en suma, con un incremento de la presión fiscal.

Con motivo de las elecciones madrileñas el tema fiscal ha salido de nuevo a la palestra. Y las distintas posiciones políticas se han retratado: mientras los partidos de derechas abogan por una reducción de la carga impositiva, los de izquierdas, por el contrario, prometen una subida fiscal.

Como sabemos, las comunidades autónomas tiene cedidas las competencias de gestión y recaudación de diversas figuras tributarias ( Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones…) lo que significa que asumen el cobro de esos impuestos y también la comprobación e inspección de los mismos. Pero sus facultades no terminan ahí: las Comunidades  también tienen una cierta autonomía normativa y, por ello, pueden,  dentro de determinados límites,  fijar tipos de gravamen o conceder beneficios fiscales.

Así, Madrid, en la actualidad, en Impuesto sobre Sucesiones,  tiene regulada una bonificación del 99 %, lo que significa que si un contribuyente, aplicando la normativa general,  debiera pagar una cuota de 100, en virtud de la referida bonificación pagaría sólo 1; algo parecido pasa en Andalucía actualmente, donde la bonificación es incluso mayor : 99,99%.

La amenaza de ciertos partidos de  “ resucitar “ el Impuesto sobre Sucesiones va por ahí: por      “ quitar “ esas bonificaciones de suerte que, siguiendo el ejemplo anterior, el contribuyente pagara 100 y no 1.

Esas pretensiones son demagógicas , añejas, y basadas en el mantra de penalizar a los supuestos “ ricos “

Todos estaremos de acuerdo en que :

  • Un Sistema Tributario debe, ante todo, ser justo. Así lo proclama nuestra Constitución en su artículo 31. 1
  • Un impuesto debe gravar a cada contribuyente conforme a su capacidad económica.
  • Un Sistema Tributario debe ser ante todo racional, o sea, estar dotado de una lógica interna que, al decir de unos de los grandes tributaritas patrios ( Sainz de Bujanda ) debe predicarse  de cada figura tributaria en particular

Pues bien, resucitar el Impuesto sobre Sucesiones sería, en primer lugar, algo muy alejado de la idea de justicia material de la  que todos, sin necesidad de grandes disquisiciones, participamos. Es útil que nos hagamos algunas preguntas :

  • ¿ Es justo que alguien pague al obtener una renta, al adquirir bienes con esa renta, al poseer los mismos durante su vida y luego, al final de la misma, el fruto de su ahorro vuelva a sr gravado ?
  • ¿ Es justo que ese gravamen se produzca por la transmisión de bienes, inevitable y forzosa, que se produce con la muerte de su titular ?
  • ¿ Es justo, en suma, que el producto del ahorro de toda una vida, sufra una detracción cuando se transmite mortis causa a los herederos ?
  • En resumen : ¿ Es justo el gravamen tributario sobre hechos fiscales que ya han sido gravados en cuantías muy significativas a lo largo de la vida del causante cuando éste muere ?

La respuesta a la que debemos llegar es que, ciertamente, esas situaciones no son justas.

Tampoco el Impuesto sobre Sucesiones grava a cada contribuyente conforme a la capacidad económica que recibe porque, en la mayoría de los casos, y entre otros supuestos:

  • No van a tributar los bienes empresariales, que hayan supuesto fuente principal de renta del fallecido o del heredero.
  • No van a tributar las acciones y participaciones en empresas en las que el fallecido o herederos del grupo familiar  obtengan rentas derivadas de la dirección de las empresas.

Ello significa que en muchos casos, a igual capacidad económica heredada, se van a producir efectos muy dispares . Así, si el contribuyente está bien asesorado y es previsor, evitará, dentro de la ley, la tributación. Esto ocurre, por ejemplo,  en casos de patrimonios importantes que suelen estar residenciados en sociedades mercantiles

 En otros casos, o sea, casos de patrimonios más modestos pero que por su naturaleza no se utilizan en negocios, la  tributación podrá ser muy elevada, tanto, que en muchos supuestos el heredero habrá de renunciar a la herencia.

Por simplificar : el impuesto va a gravar con mayor intensidad a trabajadores y clases medias mientras que los empresarios, normalmente, no se van a ver incididos por el mismo.

Cae, pues, el demagógico “ deseo “ de la izquierda de que paguen más los que más tiene, y se produce, curiosamente el efecto inverso: los que más heredan, menos pagan.  Los más modestos, pagan más.

Finalmente, y como corolario de lo anterior, hemos de decir que el Impuesto sobre Sucesiones no es racional, por diversos motivos:

En primer lugar, porque no puede ser racional un tributo que, como quedó dicho, y por los motivos expuestos, es  injusto y contrario al principio de capacidad económica.

También porque el impuesto, en vez de producir una lógica distribución de la riqueza, hace precisamente lo contrario: son los más ricos, que tiene sus bienes capitalizados en negocios o sociedades, quienes se “ libran “ de tributar y otros sectores de la sociedad, con menos posibilidades , y con menos cultura fiscal, quienes soportan la carga tributaria en su totalidad.

Y por último, porque como nos enseña la experiencia en Comunidades que acaban de suprimir de facto el  Impuesto sobre Sucesiones, esa atenuación fiscal, combinada con una política económica eficiente, crea superávit y riqueza. De lo que se deduce, claramente, que el sacrificio fiscal del contribuyente no contribuye a una sociedad mejor, como sería deseable, sino a financiar los desmanes de políticos, los gastos superfluos y las estructuras innecesarias e ineficaces  ( administraciones duplicadas,       “ chiringuitos “, ineficiencias reincidentes…) 

Es pues, momento, de aplicar argumentos lógicos y oponerse, cada uno en su situación, y con sus posibilidades, a la reactivación de un impuesto que pervive en algunas comunidades o amenaza con renacer en otras.

Rafael del Campo (abogado)

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¿GRITAS o EDUCAS?

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NO PODEMOS EDUCAR GRITANDO. ¿GRITAS O EDUCAS?

¿Quién no ha gritado alguna vez a sus hijos en momentos de desesperación, cuando no sabemos ya qué hacer? Lo que puede ser una reacción puntual puede convertirse en un hábito que tiene sus consecuencias en la educación de nuestros hijos y alumnos. ¿Son necesarios los gritos? ¿Siempre debemos evitarlos? ¿Qué consecuencias pueden tener?

Gritar o hablar a gritos es un problema más habitual de lo que nos pueda parecer. De hecho, el tema de hoy viene por la consulta de una amiga que había tenido problemas en las cuerdas vocales debido a este problema. ¿Qué os parece? Sin embargo, a pesar de que todos, en alguna ocasión, recurrimos al grito, no podemos permitirnos el que se transforme en norma en nuestra convivencia diaria porque los efectos son desastrosos a corto, medio y largo plazo. Hemos de pensar que el grito es el último recurso, tiene un alto impacto emocional, nos bloquea. Usémoslo para evitar accidentes graves en un momento determinado, ese coche que se nos viene encima, esos dedos en el enchufe o ese cazo de agua hirviendo… Pero erradiquémoslos de la convivencia. Nunca es un método educativo.

Y no es solo una práctica que sucede en bastantes hogares, también se grita en clase. El tratar de imponer un mínimo de orden para poder comenzar la clase se está convirtiendo cada vez más en una proeza. De hecho, cuando era un profesor novato, trataba de hacerme escuchar subiendo el volumen. Si no llego a corregir esta práctica, los resultados hubieran sido desastrosos para mi salud, como de hecho ocurre en muchos casos, la voz es un factor de riesgo en la profesión. Pero tampoco puede ser una norma en clase, ellos son más, cuando tú elevas la voz, ellos la elevan para hacerse entender y todo acaba en una competición de a ver quién grita más. Lo mismo sucede en casa, en la familia. Entonces, no solo no estamos educando correctamente, estamos generando un problema de convivencia que les afectará en todos los órdenes de la vida. Y un problema serio es que logramos que asocien “autoridad” con imposición a gritos, de tal manera que tendrá razón quien grite más fuerte, quien no deje hablar al otro, quien utilice la fuerza, en definitiva. Y educar a través de una autoridad sana significa utilizar la razón y el convencimiento para que interioricen los valores que queremos transmitir. Eso requiere entrenar en el diálogo, en saber esperar, en saber escuchar antes de responder. Si nos damos cuenta, son cualidades que van a necesitar a lo largo de la vida. ¿Estás educando para la confrontación irracional o para el diálogo y el consenso desde la comprensión? Esta es la cuestión.

No es solo un tema de educación, afecta a la salud y al desarrollo. En primer lugar, lo que decimos gritando no sirve para nada. Cuando gritamos, lo único que ellos escuchan es “no me quiere”, se sienten anulados, no les ofrecemos alternativas para sentirse queridos. La primera víctima es la autoestima. En segundo lugar, aprenden a gritar y a utilizar el grito como herramienta en su vida diaria: eso traerá confrontaciones y peleas, el tratar de imponer su criterio por la fuerza, ¿os imagináis las consecuencias en la escuela? En tercer y último lugar, lesiona gravemente la convivencia, el estar en casa se transforma poco a poco en un infierno de tensión permanente y eso va a repercutir en la capacidad de aprendizaje. Estamos enseñando que la ira es el mecanismo del éxito, les estamos enseñando a ser unos fracasados. Esas prácticas se trasladarán más adelante a cómo eduquen a sus propios hijos.

Para evitarlo y prevenirlo, hacernos conscientes es el primer paso. Si tenemos este problema debemos tomar conciencia de que es un problema y serio. En segundo lugar, proponernos evitar los gritos educándonos a nosotros mismos. No podemos evitar que nuestros hijos actúen de una forma determinada, pero sí podemos y debemos controlar nuestras reacciones. Con frecuencia el problema no está en ellos, está en nuestro propio cansancio, estrés, prisas, sentimiento de culpa, a veces, desesperación. Y lo pagamos con ellos. Hay que hacer una propuesta seria y sustituir el grito por el diálogo centrándonos en los hechos y no atacando a la persona. Cuando estemos al límite y notemos que se avecina una explosión, contar hasta 10 o 20 o 30 y si no logramos relajarnos, conviene separarnos y tomarnos nuestro tiempo.  Cuando por fin estemos serenos, será el momento de abordar el problema con ellos. Mis hijos, sabían que el asunto era muy serio cuando les decía: “Esto me ha disgustado, mañana nos sentaremos a hablar de lo sucedido”. Identificaron la gravedad con el aplazamiento. Esto les da también a ellos tiempo para reflexionar. Y, si nos pasamos en un momento dado, pedirles perdón. Hay quien piensa que eso de pedir perdón nos resta autoridad, cuando es todo lo contrario, es una de las lecciones más hermosas que les podemos transmitir.

ENLACE A LA ENTREVISTA COPE “ESCUELA DE FAMILIAS”:

https://www.cope.es/emisoras/andalucia/cordoba-provincia/cordoba/noticias/podemos-educar-gritando-gritas-educas-20210414_1235647

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LOS HIJOS, VÍCTIMAS INVISIBLES EN LAS SEPARACIONES Y DIVORCIOS.

COPE 2021 04 05

Hay temas que no se tratan quizás porque no son agradables. Cada año son más las separaciones y divorcios. Siempre fijamos la atención en los cónyuges, en especial en la mujer. Pero los hijos son las víctimas invisibles de estos conflictos. El día 30 del pasado mes de marzo se celebró en Madrid el I Congreso de la Infancia y la Adolescencia. El tema bien merece una reflexión.

Las separaciones y divorcios pueden afectar a los hijos

Cada año son más las separaciones y divorcios, se estima que unas 140.000 parejas se separan. Creo importante la celebración de este Congreso que debiera tener continuidad para darle visibilidad al problema real de unas víctimas invisibles en estos casos: los hijos. Es cierto que fijamos nuestra atención en el trauma o dolor que supone para los cónyuges, pero olvidamos que la persona adulta tiene o puede disponer de madurez y recursos para afrontar este conflicto emocional de la separación. Un niño o un adolescente no los tiene, por lo que el sufrimiento, según cómo se desarrolle el proceso de la separación, puede constituir un trauma que lo marque de por vida. Y el dato arrojado en el Congreso es más que preocupante, según el Observatorio del Derecho de Familia, el 97 % de los divorcios contenciosos con hijos tienen un nivel de conflictividad alto o muy alto. Esto nos puede dar una idea de la magnitud de un problema del que no se habla.

¿Cómo les puede afectar?

Para Maria Dolores Lozano, presidente de la Asociación Española de Abogados de Familia, el cruce de críticas entre padres y madres separados, el intento de prohibir visitas o cualquier vinculación del hijo con el otro progenitor tras la separación tiene un efecto psicológico devastador. Son periodos irreflexivos en los que se ha de lidiar con el sentimiento de fracaso, el odio y la ira hacia el otro al que culpamos de todo. Situaciones en las que los hijos se convierten en armas arrojadizas o instrumentos de venganza. Esto va a provocar graves desajustes tanto en el plano cognitivo como en el emocional. Los niños pueden evolucionar hacia una actitud sumisa y latente o hacia una actitud disruptiva con comportamientos agresivos. Según la edad, afectará al desarrollo del cerebro, capacidad de razonamiento, control de los impulsos y memoria. Los efectos pueden perdurar a medio o largo. Hablamos mucho del maltrato físico y sus secuelas, pero esto es un maltrato psíquico con consecuencias aún más graves.

¿Las separaciones, por desgracia, continuarán, pero ¿qué podemos hacer para evitar estos efectos?

María Dolores Lozano, desde su experiencia en estos casos en el despacho de abogados, nos enumera los siguientes errores que las parejas deben evitar en este proceso si quieren evitar traumas innecesarios:

-Creer que la sentencia judicial pone fin al conflicto familiar.

-Implicar a los menores en el proceso judicial

-Delegar en los niños, niñas y adolescentes la toma de decisiones esenciales.

-Pelear, discutir y organizar escenas emocionales o violentas delante de ellos.

-Criticar al otro, padre o madre, o alejarlos de él/ella o dificultar su relación.

-Presionar a los niños en busca de información

-Mandarse mensajes a través de los niños y adolescentes.

-Situarlos en medio del conflicto: utilizarlos como pretexto, como arma arrojadiza, obligarles a tomar partido (aunque sea indirectamente).

Para quien quiera profundizar, recomiendo oír la entrevista a José Manuel Aguilar (18 minutos), autor del libro SAP (Síndrome de Alienación Parental), psicólogo especialista en el tema. Y, si te gusta la lectura, el libro publicado por la editorial Almuzara; también el capítulo dedicado a “Hacer familia”, en Inteligencia Natural, Toromítico. Es importante estar bien informado si alguno de nuestros oyentes se está enfrentando a esta situación.

Enlace directo a la entrevista en la COPE con Francisco Durán.https://www.cope.es/emisoras/andalucia/cordoba-provincia/cordoba/noticias/como-influyen-las-rupturas-divorcios-los-hijos-20210405_1221627

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ESPAÑA EN AMÉRICA, PRECURSORA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Es mucho el daño que nos ha hecho la leyenda negra de España, en especial en lo que se refiere a la conquista y posterior implantación en América. Siempre he afirmado, y lo reafirmo nuevamente, que no podemos juzgar los hechos sin contextualizarlos, es decir, sin considerarlo en el marco de la época en que se produjeron. Y no hay mejor forma de hacerlo que a través de los ojos de quien vivió y lo vio en primera persona. Especialmente cuando es extranjero, crítico y persona formada para poder emitir juicios de valor. Me estoy refiriendo a Alexander von Humboldt.

Conocía el apellido de haber estudiado las teorías lingüísticas de su hermano, Wilhelm von Humbolt, que llegó a ser ministro. Pero no tenía noticias de Alexander, persona que obtuvo grandes reconocimientos en su época. Nació en Berlín (1769) y murió en la misma capital en 1859. La Academia de Ciencias de Berlín lo consideró el principal científico de su época, la Academia Francesa lo llamaba “el nuevo Aristóteles”. Sobre su importancia y rigor es fácil informarse consultando en Internet. El hecho es que, entre sus expediciones, recorrió la América española y dejó constancia de sus observaciones. El viaje se realizó en 1826 y nuestro estadista y geógrafo tuvo que rendirse a las evidencias. Y con esto no quiero decir que fuera amable, de hecho hay autores que critican el que el rey de España le diera permiso para urgar en los asuntos de los territorios americanos con toda libertad. Entre ellos está Juan Eslava Galán, quien llega a afirmar que era “[…] un notorio enemigo de todo lo español, al que las autoridades papanatas del Consejo de Indias dejaron enredar en los territorios de la Corona para que luego las pusiera de verde perejil. Y fuimos tan memos que, por ejemplo, llamamos corriente de Humboldt a la que circula de norte a sur por la costa de Chile, aunque mucho antes la había descubierto el piloto español (1). Su activismo en contra de la esclavitud le granjeó no pocos enemigos, como es de suponer.

No cabe duda, pues, de que no fueron comentarios afines a los intereses de España sino todo lo contrario. Sin embargo, y a pesar de todo, no pudo dejar de constatar la realidad. Viajó por Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Cuba, México y Estados Unidos, entre 1799 y 1804, de donde extrajo -según la historiadora Laura Dassow Walls- la conclusión de que con un conocimiento más profundo de la riqueza que suponía la diversidad cultural, se hubieran puesto en marcha soluciones mucho más racionales que la guerra, los abusos de poder o la esclavitud. En su Ensayo político sobre la isla de Cuba (1826) Humboldt señala que sus conceptos están basado solo en comparaciones y estadísticas, los recogidos a lo largo de cinco años. Pero sus conclusiones sobre la diferencia de trato de los indígenas y esclavos en los distintos territorios fueron tan concluyentes que John S. Thrasher suprimió el capítulo en su traducción de 1856, así es como se alienta la leyenda negra, destacando los errores y suprimiendo los aciertos. No es de extrañar dado que la esclavitud era en la época uno de los pilares económicos en Europa

Entre sus comentarios, el ilustre prusiano afirma, por ejemplo, que no es cierto que España exterminara a los indígenas y a los esclavos, es más, su número era muy superior en territorio español; y el trato dispensado mucho más humano que en los territorios ocupados por otras potencias europeas. «Por virtud de un prejuicio muy generalizado en Europa, hay la creencia de que se han conservado en América muy pocos indígenas de tinte cobrizo. En la Nueva España, el número de indígenas se eleva a dos millones, contando únicamente los que no tienen mezcla de sangre europea. Y lo que es más consolador aún, lejos de extinguirse, la población india ha aumentado considerablemente durante los últimos cincuenta años, como lo prueban los registros de la capitación y los tributos». Diríamos a juzgar por la situación actual, doscientos años más tarde que esta tendencia no ha hecho sino acentuarse a diferencia de las tribus indígenas que habitaban la América del norte. ¿Dónde quedan?, ¿cuántos son hoy en día?

Para Charles Minguet, director del Centro de Investigaciones Hispanoamericanas de la Universidad de París X, en su artículo “La América de Humboldt” (2), nuestro autor desmonta literalmente la leyenda negra a partir de las estadísticas. “El 80 % de la población total de Hisponoamérica está compuesta de indios, mestizos y mulatos. […] En las posesiones españolas de América [había] 7,5 millones de Indios y 5,5 de mestizos. Es decir, un total de 13 millones de indios y mestizos o mulatos, que representan el 80% de la población total de Hispanoamérica. Estas cifras significan que, a finales del siglo XVIII, la población amerindia había alcanzado o sobrepasado la cifra supuesta en vísperas de la Conquista».

Los datos aportados sobre los negros y la esclavitud en el nuevo continente son igualmente concluyentes: de los 6.443.000 negros (esclavos y libres) la América española tenía solo 776.000, lo que representaba el 4 % de la población; en las Antillas francesas e inglesas la proporción era del 80 %, en Estados Unidos, del 16 %. El tráfico de esclavos en los territorios españoles supuso solo el 15 % del realizado por las demás potencias europeas.

El número de esclavos manumisos era muy superior en los territorios españoles, debido a la costumbre de darles la libertad por testamento. Esto hizo que mientras en Cuba, el porcentaje de esclavos manumisos era del 18 %, en las Antillas inglesas era solo del 10 % y en Estados Unidos de un 3 %. De ahí que en Cuba, en 1820, la población de hombres libres, entre negros, blancos y mulatos, representara el 64 % de la población. El profesor Minguet concluye que el trato dispensado a los esclavos era mucho más humano en los territorios españoles gracias al Código Carolino, si lo comparamos con las disposiciones y códigos -suplicios, tormentos, mutilaciones- aplicados por Francia e Inglaterra. Quizás fuera debido, este mejor trato en los textos legislativos, a la influencia de la religión y las costumbres sociales, según Humboldt; “Estos elementos contradicen los prejuicios europeos que atribuían a los españoles abusos y crímenes cometidos por otros”.

La realidad es que la conquista de América se hizo más con maestros y sacerdotes que con ejércitos. Para Juan Sánchez Galera, las Leyes de Indias que regularon aquellas tierras deberían ser consideradas como el origen de lo que hoy denominamos Derechos Humanos (3). El simple hecho de ser reconocidos como súbditos españoles marca la enorme diferencia. Los indios no fueron desterrados ni desposeídos en los territorios de la Nueva España, sino propietarios de las tierras que trabajaban, pagaban tributo, como todos los españoles, y su encomendero quedaba obligado a protegerlos y evangelizarlos. Desde luego, no todo fue un paraíso, hubo abusos y situaciones muy difíciles de sobrellevar, pero nada comparable a lo que se vivió en otros territorios ocupados por países europeos que luego blanquearon su historia a golpes de cine.

Gracias a los datos aportados por Humboldt, podemos hoy comprender mejor la realidad de una época que con sus luces y sombras tiene mucho más de lo que enorgullecernos que de lo que avergonzarnos. Ya va siendo hora de acabar con la leyenda negra que tanto daño ha hecho. Por eso, más que instar a los españoles a pedir perdón, más valdría dar las gracias. Porque el hecho de llegar a América era cuestión de tiempo, el cómo llevar a cabo ese choque de civilizaciones es lo que marcó la diferencia entre un genocidio y una mestizaje que fue el promovido por la corona española desde el primer momento.

Hubo abusos, claro que sí, también los había en la península, pero lo que es encomiable es que propugnaran la búsqueda de la igualdad de derechos y la mezcolanza de razas como fin último para lograr la equidad y la dignidad de la personas. Y todo esto poco después del descubrimiento. Aquí os dejo un fragmento de de la Real Cédula de Fernando el Católico publicada en 1514, ratificando la cédula que en su día publicara la reina Isabel:

Es nuestra voluntad que los indios y las indias tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, así con indios como con naturales de estos nuestros reynos, o españoles nacidos en las Indias, y que en esto no se les ponga impedimento. Y mandamos que ninguna orden nuestra que se hubiere dado o por Nos fuera dada pueda impedir ni impida el matrimonio entre los indios e indias con españoles o españolas, y que todos tengan entera libertad de casarse con quien quisieren y nuestras audiencias procuren que así se guarde y cumpla” (ley II, título I, libro VI, tomado de J. Eslava, La conquista de América contada para excépticos. Planeta, 2019, p. 143). Esta política y esta clara apuesta es la que explica los datos que pudo observar Humboldt durante sus viajes.

(1) Juan Fernández. La conquista de América contada para escépticos. Edit. Planeta, 2019, pág. 333, nota 345

(2) Charles MINGUET: “La América de Humboldt”, BOLETÍN AEPE Nº 10. Recuperado de https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/aepe/pdf/boletin_10_06_74/boletin_10_06_74_07.pdf

(3) Juan Sánchez Galera, Vamos a contar mentiras. Edaf, 2012

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EL ARTE DE CONTAR UN CUENTO (Berenice, 2021), comentado por su autor

Si decimos que contar cuentos a los niños puede multiplicar hasta por 5 sus posibilidades de éxito escolar, habrá quien se extrañe, pero hay estudios que así lo demuestran. Pero para conseguir esta eficacia hemos de conocer las claves que hacen del cuento esa maravillosa herramienta didáctica, especialmente durante la primera infancia. ¿Cuáles son las técnicas para lograrlo? Contar un cuento va mucho más allá de un mero entretenimiento infantil, es una forma de transmitir conocimientos y emociones en un momento en que el cerebro está en proceso de formación. Pero hay que hacerlo bien.

Contar un cuento es un acto de comunicación en el que se condensan los elementos primordiales del aprendizaje. Aprendemos palabras nuevas asociadas a imágenes, a sensaciones, a emociones; aprendemos a expresar ideas mediante oraciones bien organizadas… Pero también aprendemos a decodificar un mundo de relaciones complejas, las que mueven a los personajes para resolver una situación problemática en que la solución, normalmente positiva, mueve a la esperanza. Si nos damos cuenta, esa es la esencia de cualquier cuento: un universo donde se desarrolla una historia, donde un problema fuerza a los personajes a moverse para lograr una solución. Esos personajes se mueven impulsados por emociones positivas o negativas, alentaremos unas, criticaremos otras. A su vez se relacionan entre sí ofreciendo catagorías básicas de comportamiento. El niño las escucha, las imita, las interioriza y las pone en práctica de forma inconsciente. De los dos a los tres años, el niño multiplica por 10 su capacidad léxica, pero para ello requiere de la estimulación adecuada.

Para lograr este milagro, hemos de tener en cuenta todo lo que conlleva un simple acto de comunicación y responder preguntas clave: ¿qué historia es mejor?, ¿cómo afecta al aprendizaje la diferencia de formatos de exposición?, ¿cuándo es mejor contar el cuento?, ¿cómo debemos contarlo?, ¿cómo influye nuestra expresividad, la gesticulación, la proximidad?, ¿qué diferencias hay entre un cuento contado, leído o representado, visto en televisión?, ¿cómo influye la actitud de la familia en el proceso de aprendizaje?, ¿cómo debemos coordinarnos con la Escuela Infantil?, ¿por qué insisten los niños en que les repitamos una y otra vez el mismo cuento?, ¿es bueno hacerlo?, ¿qué cuentos son los mejores atendiendo a la edad del niño?, ¿qué fundamentación científica hay en todo lo que venimos diciendo?

Responder a estas y otras preguntas me llevó a realizar una investigación que quedó recogida en mi segunda tesis doctoral. Este libro supone un acercamiento divulgativo para poner al alcance de familias, y también de maestros, el resultado de aquella investigación que, con gusto, reenviaré a quien me la solicite.

El resultado es una guía práctica, reflexiva, para lograr obtener de este recurso ancestral, todo el partido para transformarla en una magnífica herramienta de aprendizaje. Espero que os sea útil. Un fuerte abrazo a todos y muchísimas gracias por la acogida de esta nueva publicación.

Enlace a la editorial:https://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=3772&edi=2&vend=1

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REQUIEM POR UN MAESTRO

Traigo este artículo de Toni García Arias porque merece la pena reflexionar sobre el tema. La perspectiva nos arroja lucidez y quienes hemos vivido otras épocas, otros sistemas, otros modos, podemos comparar. Hubo un tiempo en que los colegios no tenían vallas, en que podíamos salir al campo, en que se podía alterar la programación cuando el profesor entendía que una determinada actividad era lo que convenía a la motivación de sus alumnos en un momento dado. Recuerdo haber ido a cazar sapos y salamandras a la lagunilla de La Arruzafa, por ejemplo, o aquellas excursiones en que buscábamos minerales o fósiles. Os aseguro que los contenidos aprendidos en aquellas clases de Biología o Ciencias Naturales ya se me olvidaron hace mucho tiempo, pero la sensación de libertad, de curiosidad, el afán de exploración y descubrimiento… eso permanece. Y quizás fue la mejor lección junto al compañerismo y el poder ver al profesor en un ambiente que lo humanizaba compartiendo con nosotros su ilusión, su pasión por aquello que enseñaba.

Entonces se confiaba en el criterio del profesor y la escuela secundaba estas iniciativas. Los padres confiaban en su juicio y si ellos habían decidido que era lo que tocaba hacer, pues se hacía y se agradecía porque no formaba parte de sus obligaciones. Entonces las familias exigían responsabilidad a sus hijos. Los hijos, por nuestra parte, sabíamos que debíamos comportarnos, que no debíamos ausentarnos de clase o de la escuela, que no debíamos hacer gamberradas o que debíamos un respeto incuestionable al profesor, que le debíamos obediencia, igual que a nuestros padres.

Hoy, el sistema garantista que hemos creado nos ha envuelto en una nebulosa de burocracia que nos hace estar más pendientes de los papeles que de la mirada de nuestros alumnos. Planificar una excursión debe hacerse de acuerdo con una rígida programación que debe ser aprobada con independencia de que el momento sea o no el idóneo para un grupo determinado. Ante esta asfixia, la solución es la inhibición. ¿Qué necesidad hay de asumir responsabilidades sin necesidad. La naturalidad basada en la confianza deja paso a la pasividad. Hemos perdido mucho, sin darnos cuenta. Entre otras cosas esa complicidad alumno-maestro que tanto enriquecía en nuestra infancia. Os recomiendo vivamente la lectura de este artículo. Un saludo.

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CUIDAR LA VIDA O PROCURAR LA MUERTE: AQUELLO QUE NOS HIZO HUMANOS.

Hace ya algún tiempo, leí el comentario de una antropóloga, profesora de la Universidad a quien uno de sus alumnos preguntó: “¿cuándo apareció el ser humano?”. Ella respondió: “Hace 150.000 años”. ¿Cómo podía ser tan precisa? Se refirió entonces a unos restos humanos donde se podía apreciar una fractura de tibia que se había regenerado. Esto no hubiera sido posible sin la ayuda de la tribu. Esa compasión, esa empatía, ese deseo de ayudar y preservar la vida permitió a ese ser humano sobrevivir cuando sus circunstancias, en ese ambiente, lo hubieran condenado a muerte porque no podía valerse por sí mismo.

Preservar la vida, para esta antropóloga, era el punto de inflexión a partir del cual se podía afirmar que la especie humana había nacido como tal. No he logrado localizar aquella cita, lo siento, pero sí un artículo publicado en La Vanguardia que ahonda en esta percepción. Aquel no fue un caso único, hay otras muchas evidencias en distintas épocas y lugares. Lo que viene a continuación es un extracto:

“En el registro arqueológico ya hay muestras de individuos que no hubieran podido sobrevivir solos y que si lo hicieron, fue ayudados por la sociedad. En el origen más primitivo del género Homo ya hay algún tipo de cuidado”, señala Robert Salas, arqueólogo y director del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES). “El individuo que vivió en Dmanisi, en Georgia, hace 1.8 millones de años, fue alimentado por la sociedad a la que pertenecía. ¿Por qué tomar esos riesgos? ¿Por qué hacer subsistir a personas como esta? Por conocimiento”, añade este experto, que no ha participado en el estudio.

En el origen más primitivo del género Homo ya hay algún tipo de cuidado.”

Robert explica que en aquellas sociedades primitivas el conocimiento residía en personas mayores, que “eran las que recordaban dónde había agua en caso de sequías, dónde encontrar recursos cuando son escasos. Preservaban una información básica para el grupo”.

Que se cuidaran unos a los otros demuestra, para este arqueólogo, que aquellos primeros Homo ya reconocían al otro como ‘un ser especial, que había que mantener vivo. Demuestra un progreso en la concepción de la vida humana”.

Hoy nos enfrentamos a una concepción utilitarista del ser humano. Se nos dice que tenemos derecho a la vida en tanto en cuanto “no causes problemas al sistema”. Se pone el foco de atención en el sufrimiento provocado por enfermedades congénitas o degenerativas. La empatía nos hace volver la cara. Nos causa horror pensar en la impotencia de vernos atrapados en un cuerpo que nos impide el suicidio. Se nos induce a pensar que, en ese estado, la muerte es “digna” y es una opción personal. Pero nadie desea la muerte porque va en contra de nuestra programación genética, esa instrucción telúrica de preservar la vida, ese instinto de supervivencia. Lo que de verdad nos repele es la idea del sufrimiento. Hoy hay sobrados recursos para paliar ese sufrimiento, para acompañar en la agonía sin tener que acelerar el desenlace, y hacerlo con la tranquilidad de quien ama. Pero es costoso, no interesa. Tampoco se nos habla del crecimiento personal que supone el cuidado desde el amor que profesamos a una persona. El sacrificio, cuando es por amor, no es sacrificio, es una fuente de aprendizaje porque la enfermedad existe, la muerte también, la vejez es parte del proceso de la vida. Pero se nos enseña a mirar para otro lado, es más fácil acabar, más rápido, más eficaz, más económico. Quizás tendríamos que plantearnos si no habría que prestar ayuda psicológica o simplemente acompañamiento a quien está sufriendo en la soledad, a quien ha sido abandonado porque ya no es útil, ya no es necesario, ya no es sino un estorbo. Porque su imagen nos recuerda que algún día nosotros mismos nos veremos así y eso nos altera el “buen vivir” que se nos ofrece como ideal de belleza y juventud en esta sociedad abonada de egoísmo para el consumo.

Es fácil “comprender” la gracia que supone acabar con el sufrimiento aunque esto suponga acabar con la vida. Pero cruzar esa línea nos deshumaniza. O, si lo preferís, nos animaliza. Es más que probable que lo que comienza siendo una excepción se transforme en norma, que todas las supuestas garantías que ahora acompañan a la cacareada ley de la eutanasia vayan desmoronándose poco a poco en medio de la anestesia social, que mañana otros decidan por ti si ya ha llegado tu momento por cualquier motivo: alzeimer, demencia senil, parkinson o cáncer… ¡Qué más da! Puede que ahorrarse la pensión o no invertir en atención o cuidados paliativos sea razón más que suficiente, y que todos lo comprendamos. O que no sea conveniente preservar la vida de los ancianos porque son ellos quienes conocieron otra forma de vida, que son quienes pueden hablar a sus nietos de que hubo un tiempo en que se caminaba sin mascarilla, donde bastaba un cerveza y una buena reunión de amigos para ser feliz, donde se apagaba la sed bebiendo de cualquier fuente, una época en que el sol calentaba los huesos y las risas eran la mejor terapia contra los sinsentidos de la vida, en que se podía y se vivía sin televisión y se compartían la botellas para beber agua, que no hacían falta tantos coches ni tantos aparatos, que bastaban unas rayas en el suelo y una sonrisa, que los abrazos curaban y los besos expresaban la efusión del amor o del cariño. Quizás, simplemente, no interese que se sepa y vayamos hacia la eliminación progresiva de la memoria ancestral para abonar un nuevo orden mundial donde, ya, el recuerdo, el testimonio de lo vivido, no es sino un estorbo.

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¿POR QUÉ ES UN PROBLEMA REGALAR EN EXCESO A LOS NIÑOS?

El exceso de regalos en un tiempo corto genera confusión, egoísmo e irritabilidad. Es bueno aprender a aplazar y disfrutar desde la imaginación con la familia. El mejor regalo eres tú.

Se acercan fechas difíciles, algunos con Papá Nöel, otros con los Reyes Magos, todos tenemos tendencia a regalar a los seres queridos porque deseamos verles sonreír, hacerlos felices. Los padres, los abuelos, los titos… Todos nos volcamos en ese detalle. Pero puede ser contraproducente si no tenemos cuidado.

Los juguetes son buenos, de hecho son una herramienta básica de aprendizaje, los niños aprenden jugando, unos más que otros estimulan la imaginación o ayudan a desarrollar habilidades o, simplemente, colaboran en la socialización necesaria en el desarrollo. El problema no son los juguetes, sino el exceso de regalos en fechas determinadas. Corremos el riesgo de generar un hábito poco recomendable: el que el niño se acostumbre a recibir regalos como algo natural, sin esfuerzo. Cuando esto sucede, el niño no experimenta alegría al recibirlos, pero sí siente frustración cuando no los recibe o el juguete regalado no es el que él quería.

Por duro que pueda parecer, es bueno que el niño se aburra. El aburrimiento es un paréntesis entre actividades que obliga al cerebro a buscar alternativa de entretenimiento. Esa espera, cuando por fin se encuentra la actividad que nos conforta, incrementa la satisfacción del juego. Pero el exceso de juguetes también limita la imaginación al asociar entretenimiento exclusivamente con un juego determinado. El caso de los videojuegos, por ejemplo, o la interacción con los teléfonos móviles llegan a generar auténticas adicciones. El problema, más ahora en tiempos de pandemia, es que las pantallas ocupan un tiempo desorbitado del que no siempre somos conscientes.

Aunque los niños hayan deseado muchísimo un juguete determinado, su interés se difumina ante una avalancha de regalos. El exceso de estímulos hace que estos se anulen entre sí. La atención se dispersa y va de uno a otro sin mantener la concentración, el resultado es la impaciencia. Esto acaba convirtiéndolos en caprichosos y egoístas, consumistas en potencia que se enfrentan a la frustración cuando chocan con la realidad de que no todo lo que desean pueden conseguirlo. Un niño habituado al mundo virtual, donde las gratificaciones con un simple like son inmediatas, tendrá problemas para adaptarse al mundo real donde la amistad o la sonrisa son fruto de la interacción humana, exigen el aplazamiento de la recompensa.

Importa, en estas fechas, espaciar los regalos, entregarlos poco a poco, dejar que el niño se familiarice con un juego antes de ofrecerle el siguiente. Los estímulos espaciados mejorarán su aprendizaje permitiendo la adaptación a los estímulos que cada uno pueda ofrecerle teniendo en cuenta que “el juguete debe estimular la imaginación del niño”. Recuerdo cómo uno de mis juguetes favoritos era una simple caja de cartón, una caja de zapatos a la que até una cuerda. Observad cómo, a veces, el niño desprecia el juguete caro para quedarse tranquilamente con la envoltura. Aquella caja de cartón podía ser cualquier otra cosa: un camión, un remolque, un cofre del tesoro o una casita de muñecas. La imaginación del niño es la única que puede transformar la realidad en algo mágico. Un juguete que juega solo no es un juguete.

Conviene recordar siempre que el mejor regalo para un niño es nuestro tiempo, el tiempo de calidad compartido, tiempo de convivencia y conversación, de sonrisas y abrazos. Con frecuencia, cuando el niño pide ese juguete que aparece en la televisión, no mira el juguete, mira el modelo de familia que se le ofrece a través de la pantalla: convivencia, armonía, risas, tiempo compartido. Un juego tan simple como el parchís va a proporcionar un enorme aprendizaje sobre las reglas de juego: paciencia, turnos, normas que deben ser respetadas. No siempre lo más caro es lo mejor, y lo que nos hace más felices puede ser lo más barato.

Es el momento de introducir libros en su cuarto, en su vida, de leer con ellos, de contarles o leerles cuentos, de dejar que vuele su imaginación. Esos viajes imaginarios, esos héroes con mil peripecias que contar les acompañarán el resto de su vida con la gratificación de la sonrisa en un tiempo compartido. Es el momento de regalar experiencias en familia, esa excursión, ese viaje, esa salida en la que puedan correr y saltar, reír y jugar al aire libre, reconocer el peso de una piedra, el frescor del agua, y el olor de la tierra.  Es el momento de recordar que, para un niño, cada salida es una aventura. Es el momento de salir de la rutina, de las pantallas, del confinamiento y permitirles ver el mundo real, también, a través de nuestros ojos.

¿Y qué hacer cuando los abuelos, los titos, los padrinos se presenten con un montón de regalos? Simplemente sonreír y dar las gracias, permitir que el niño elija uno con el que jugar y guardar los demás para ir ofreciéndoselos poco a poco. Desarrollar el “aplazamiento de la recompensa” les ayudará a madurar, a mejorar, a proponerse objetivos para alcanzar el premio deseado y eso puede marcar las diferencias entre una buena y una mala educación.

José Carlos Aranda

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