
Se trata de una obra de teatro que tenía ganas de leer y la encontré en un mercadillo. Luigi Pirandello, junto con Shaw, fue uno de los grandes renovadores del teatro de mediados del siglo pasado y, quizás, sea esta su obra más representativa. Italiano, nacido en Sicilia (1867), recibió el premio Nobel de literatura en 1934. Creció en una familia de fuertes convicciones políticas, participó activamente en los movimientos que luchaban por la unificación de Italia, pero como suele suceder -y los españoles entendemos de esto- la realidad que siguió al logro supuso una enorme decepción. Esto le llevó a militar más tarde en el partido fascista de Mussolini. Quizás esa frustración sea la que, en parte, se refleja en su obra donde la realidad y la fantasía luchan por ocupar el centro de la existencia del ser humano. Su vida, llena de peripecias y avatares, vaivenes del destino, merece la pena ser leída con detención.
Y este es el tema esencial de la obra de Seis personajes en busca de autor (1921). Evidentemente, en ella se rompen las reglas clásicas y el teatro entero se transforma en escenario. Algunos personajes entran por el patio de butacas para acercarse a lo que, supuestamente, es el ensayo de una obra teatral. Allí entablan diálogo y discuten con el director, van contando cada uno su historia: se trata de una familia, pero son meros personajes que no alcanzarán el tener una vida propia hasta que alguien les dé un papel que les permita existir más allá de su propia conciencia y la de aquellos que los representen y asistan a su historia como espectadores. El padre, la hija, la madre, el hijo… van desglosando poco a poco sus respectivas historias, tragedias sin resolver, hasta convencer al director de que se convierta en autor de una nueva obra en la que puedan existir realmente. Lo interesante está en estas conversaciones entre personajes y director, las disquisiciones entre lo que es realidad y fantasía, si es más o menos real lo imaginado que lo existencial, aquello que es más permanente.
El tema en sí tiene resonancias clásicas, me viene a la mente La vida es sueño de Calderón de la Barca, pero mucho más cercano a su tiempo, tenemos la obra de Niebla, de don Miguel de Unamuno, publicada poco antes, en 1914, donde uno de sus personajes, Augusto, se presenta en su casa porque está pensando en suicidarse y ha leído un artículo periodístico de don Miguel tratando el tema. Como en la obra de Pirandello, el protagonista, al saberse personaje fruto de la imaginación de un autor, se rebela contra su creador negándose a morir y cuestionando cuál de los dos es más real. Los diálogos sobre el tema y las similitudes me lo han traído a la mente. Creo que, en cualquier caso, detrás de la trama, palpita la agonía humana que trata de desentrañar su relación con Dios, un creador del que solo somos sus personajes condenados a la muerte sin que lleguemos a alcanzar el sentido de nuestra existencia. En cualquier caso, os recomiendo la lectura de las tres obras.
























