MISIÓN EN PARÍS, de Arturo Pérez Reverte (Barcelona, Alfaguara, 2025)

Arturo Pérez-Reverte es un autor al que admiro por su versatilidad como narrador. Siempre resulta interesante su lectura y, a veces, muy divertida. Hay quien lo critica por su prolífica producción, quien le aplica aquella frase dirigida a Lope de Vega: «Que buen potro si tuviera buenas bridas»; pero tampoco se me olvida la respuesta de Lope: «Pues que las paga el vulgo, justo es hablarle en necio para darle gusto». Tremenda ironía de nuestro genio porque detrás de la aparente sencillez y repetición de esquemas, se escondía toda una revolución.

Pérez-Reverte no siempre se repite y hay novelas de mucho calado en su producción. Me encantó la creación del personaje del capitán Alatriste por lo que representa del espíritu de una época que parece ser el sino de España. Aún recuerdo aquella frase del poema de Mío Cid en el inicio de su destierro: «Que buen vasallo si hubiese buen señor». Pero a pesar de la amargura o, mejor, el realismo resignado a la vida y el tiempo que le tocó vivir, late en el capitán ese espíritu heroico que es la marca de una nación que cambió la historia del mundo. Es ese espíritu que retrata en unos versos que concluyen el sentir y la gesta de nuestro tercios, en un diálogo en que dos soldados se quejan «…de la miseria de ser español…, maldecir de España y del rey, y jurar que no se los verá en la próxima batalla…», concluye:

«Pues estos dos que osaron decir esto, / ha seis días, cobradas cuatro pagas / y conforme razón, puestos a gesto, / con solas sus espadas y sus dagas, / pasando a nado un foso hicieron cosas / que plegue a Dios que en ocasión las hagas».

Este libro es la continuación de una saga, novela de capa y espada, de aventuras, heredera de las novelas por entregas que proliferaron en el siglo XIX, deudora de autores como Alejandro Dumas o Manuel Fernández y Gonzáles. Me encanta la ambientación, no solo es escenarios -ese París siempre con Notre Dame en el horizonte y sus puentes sobre el Sena, sus mercados y sus barrios-, sino por la ambientación léxica en ese remedo del castellano clásico que se adecua a la época y los personajes. También contribuyen esos grabados intercalados entre sus páginas que le dan sabor a antiguo, técnica que yo mismo utilicé en Leyendas de la Mezquita de Córdoba.Si os gustan las novelas de aventuras, sencillas y lineales, es una buena obra para leer plácidamente. Tiene además el aliciente de ver enfrentados a nuestros soldados viejos con los famosos mosqueteros incluidos dos duelos -Athos, Aramis, Portos, D’Artagnan- y el poner a Richelieu en el centro de la trama. No os preocupéis, no os voy a reventar la historia.

Volveremos a hablar de nuestro autor, es mucho lo que queda por decir de la diversidad de estilos que cultiva. Un saludo a todos.

Espero que la disfrutéis.

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About #JoseCarlosAranda

Doctor en Ciencias de la Educación y Doctor en Filosofía y Letras; Creador del Método Educativo INTELIGENCIA NATURAL (Toromítico 2013, 2016). Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
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