
Eduardo Mendoza es un autor que no decepciona. Se trata de una novela de trama sencilla a pesar de que la portada diga «La vida en familia y la de agente secreto no son fáciles de compaginar». La realidad es que en la trama, el protagonista, Juan Rulfo, no llega a ser un agente secreto y solo se acerca en algunas gestiones que llegan a ponerlo en peligro por un trasnochado concepto de la amistad.
El protagonista resulta un ser un tanto apático que va aceptando la vida como le viene. Su pasado bohemio y su espíritu inquieto y crítico da un giro radical cuando deja embarazada a Carol, hija única de un rico y próspero empresario catalán. Es bien recibido en la familia porque el suegro ve en él a una persona sin ambiciones que no le hará competencia en su propia empresa como temía del anterior pretendiente de su hija. A partir de ahí, llevará una vida regalada a la que se entrega sin remordimiento.
Años atrás, trabajando para una revista, es enviado a Mallorca para cubrir la boda de un príncipe, Tadeusz María Clementij Tukuulo, heredero del trono de Livonia, país oriental bajo el régimen ruso. Allí se hizo muy amigo del príncipe y de su esposa, una chica inglesa de la alta sociedad, Queen Isabella. Distanciados en el tiempo, la caída de la Unión Soviética hará que se renueven las aspiraciones al trono del príncipe y será esta la trama que lo lleve a tratar de ayudarlo.
Como comenta Ana Rodríguez, «El humor, la ironía y la parodia están servidos» [El País]. Y es que con esa magnífica ironía suya, a través de los diálogos y la ambientación, el autor da un repaso magistral a una época clave en la historia de España y Europa, con un fino análisis de los acontecimientos que marcaron la transición: la evolución de la familia, la economía, el comunismo, el capitalismo, las olimpiadas de Barcelona, la Expo de Sevilla, la caída del muro de Berlín o la reconfiguración de Rusia tras su caída… Opiniones que bien merecen una reflexión aunque se presenten bajo un sesgo de humor que nos arranca una sonrisa.
En definitiva, una novela para entretener, reír y pensar.
José Carlos Aranda
























