EL MÉDICO DE CÓRDOBA. Herbert le Porrier. Barcelona, Grijalbo, 1999 (1ª ed. Para Mitos de Bolsillo)

EL MÉDICO DE CÓRDOBA. Herbert le Porrier. Barcelona, Grijalbo, 1999 (1ª ed. Para Mitos de Bolsillo)

(Un médico, un filósofo, pero sobre todo un sabio: la reconstrucción de la vida y la época del gran Maimónides)

Recientemente Córdoba ha sido preseleccionada como una de las finalistas a la candidatura de Capital Cultural europea 2016. Es un motivo de alegría y una llamada a la esperanza para una ciudad que pasa por tantos avatares. Tomar este libro entre las manos, que compré allá por el año 2000 y releerlo es una bonita forma de celebrar esa alegría. Vivimos en Córdoba y la disfrutamos en el día a día en sus espacios de silencio ajenos a la grandeza que encierran no solo sus monumentos, sino también las almas que los habitan. Cuando entramos en la judería por la puerta de Almodóvar

–una de las pocas originales de la antigua muralla- nos sumergimos en el tiempo escuchando el eco de nuestros pasos por entre las callejuelas. Una de las más conocidas gira a la derecha, estrecha, sinuosa, encalada, medieval.

Avanzamos hasta la taberna donde los catavinos siguen siendo panzones para servir el medio exacto de un cuartillo, donde el tiempo sigue transcurriendo entre tertulias sin más excusa que el estar con un amigo. En el primer requiebro, haciendo esquina, una preciosa casa del siglo XIV, con sus patios porticados y sus columnas octogonales de ladrillo nos hablan del concepto de casa en la judería. Desniveles, pozo, ladrillos espigados, ventanas de madera y luz tamizada entre buganvillas y naranjos. Es un museo judío, la casa de Sefarat (http://www.casadesefarad.es/movie_entrada.html). Las contraventanas y las rejas nos hacen fácil adivinar el sentido de privacidad propio del mundo oriental. Vivimos de puertas adentro, creamos vergeles íntimos de penumbra, marcamos fronteras con las verjas y los zaguanes. Seguimos avanzando. A la derecha queda la sinagoga como un monumento a una raza, a un credo, que habitó entre estos muros y, un día, tuvo que huir perseguido por el fanatismo, la intolerancia, el fundamentalismo, el miedo a quien es diferente, la necesidad de afianzar credos para mantener un poder precario e inestable.

Conserva la sinagoga algo de esos rezos acompasados que durante siglos absorbieron sus paredes y su estuco. Sigues recto y abre una pequeña plazuela. Allí verás a Mahimónides,

un nombre que aún se pronuncia con respeto entre las comunidades judías. Sentado, apoyando su mano derecha en un libro. El bronce brilla en la punta de sus babuchas después de ochenta años de manos que lo tocan tratando de adivinar o acercarse a la leyenda. Este es el protagonista de nuestra historia, de la historia novelada de Herbert Porrier.

Escrita en primera persona, a modo de epístola, va narrando las peripecias de su vida, la difícil relación que mantuvo con su padre, juez de su comunidad, reputado intelectual, renovador de las esperanzas del pueblo de Israel a través de epístolas en las que animaba a las comunidades judías del Mediterráneo a perseverar en su fe, a seguir las tradiciones, a seguir siendo un pueblo, el pueblo elegido. Su elección de otro gran cordobés, Averroes, como maestro que lo iniciara en el arte de la filosofía y de la medicina, su ruptura y marcha a Toledo. El regreso. La llegada del fanatismo almohade de la mano de Almanzor –¡cómo me duele en el alma visualizar de nuevo la quema de la Biblioteca califal en el río!- y el éxodo familiar. Su periplo por tierras africanas hasta acabar siendo el médico privado del gran Saladino, quien, según la ficción novelada, llegó a ofrecerle Jerusalem para el retorno de su pueblo. Quizás nos falte la fuerza de la trama de las novelas modernas, los romances truculentos, las traiciones y vicisitudes que encontramos en otros relatos que nos recrean el mismo tiempo… Pero hay algo admirable en esta novela, cómo se introduce el autor en la mente de nuestro filósofo, jurista y médico, cómo trata de hacernos ver el enorme esfuerzo de reconciliación entre razón y fe, cómo su mente se empapa de Aristóteles y Galeno, cómo lucha por encontrar su sitio entre la verdad revelada y el conocimiento cierto. No es fácil traer esas reflexiones a una novela, que sea el  propio Mahimónides quien se dirija a nosotros y nos dirija entre las claves de un momento histórico que marcó, definitivamente, el declive de la que ha sido una de las capitales del mundo conocido.

José Carlos Aranda

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Acerca de #JoseCarlosAranda

Doctor en Filosofía y Letras y Doctorando en Ciencias de la Educación; Creador del Método Educativo INTELIGENCIA NATURAL (Toromítico 2013, 2016). Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
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3 respuestas a EL MÉDICO DE CÓRDOBA. Herbert le Porrier. Barcelona, Grijalbo, 1999 (1ª ed. Para Mitos de Bolsillo)

  1. julio rafael berlin dijo:

    Muy buena novela sobre Maimonides

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  2. Gracias. Encantado, Javier.

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  3. Javier Lepez dijo:

    Extraordinaria reseña con un lenguaje claro y contundente,especialmente cuando condensa en una sola oración la difícil tarea de reconciliar la razón y la fe,esto es un tema del que se ocupan todas las religiones,Y seguirás siendo en el futuro conflicto del mundo intelectual

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