ESO NO ESTABA EN MI LIBRO DE HISTORIA DE ESPAÑA. Francisco García del Junco. Almuzara, 2022 (9ª edición).

Si eres un curioso de la Historia de España no puedes perderte este libro. Con un estilo ágil, el autor va desgranando episodios olvidados pero que son clave para comprender nuestra historia como país. Un auténtico revulsivo contra la «leyenda negra» urdida a lo largo de los siglos y que, por desconocimiento se sigue repitiendo por parte de ingenuos llenos de buenas intenciones desde una perspectiva globalista y bien pensante, juzgando hechos históricos seculares desde una óptica moderna.

Os vais a encontrar con la derrota infligida por Blas de Lezo a los ingleses en su intento de conquista de Cartagena, toda una proeza histórica de la que casi nadie se acuerda. Con las expediciones científicas organizadas, una auténtica maravilla de ciencia y precisión, como la de Malaespina. Anécdotas como la invasión vikinga a Al-Andalus, o por qué se denominó al océano Pacífico el Lago Español; la curiosa paz transpirenaica conseguida gracias a un acuerdo que costó tres vacas anuales a los franceses y que sigue vivo hoy en día. También aprenderemos a mirar con otros ojos a Estados Unidos y comprender cómo el territorio español ocupó buena parte de los que hoy son estados americanos. Blanco sobre negro, encontraréis datos históricos sobre la verdad de la Inquisición en España y cómo fue manipulada para generar la aversión hacia nuestro imperio. También cómo el dolar tiene su origen y cuño en la primera moneda de cambio mundial, el real de a ocho español, o cómo a principios del siglo XIX España organizó la primera expedición filantrópica para llevar la vacuna de la viruela a todo el mundo -sí, incluida China-; os enteraréis de que fue un español, explorador, el primero en alcanzar las fuentes del río Nilo, aunque los ingleses se hayan arrostrado el mérito de tal descubrimiento o lo que hay de verdad en la supuesta matanza de indios en hispanoamérica por parte de los conquistadores, incluida una reflexión sobre la veracidad de las afirmaciones de Fray Bartolomé de las Casas Deza.

Una joya que no dejará indiferente a nadie, como demuestra su novena edición. Espero que lo disfrutéis.

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EL DÍA DEL APAGÓN

Hay desastres y desastres, y  acabamos de vivir una pesadilla. Pero hay desastres que bien merecen una reflexión. Ahora vendrán diluyendo responsabilidades, se nos hablará de un comité de expertos que están estudiando las causas, que no hay indicios de un ciberataque, que todo ha sido fruto de desafortunadas circunstancias, que estemos tranquilos, que ya se han tomado las medidas necesarias para que esto no vuelva a ocurrir, y bla, bla, bla… Pero la realidad ha puesto blanco sobre negro los problemas que estamos sufriendo y consintiendo sin reaccionar como pueblo.

El origen del problema no es otro que la dependencia energética de países extranjeros y de las nuevas tecnologías. Durante años hemos ido desmantelando centrales nucleares, centrales hidroeléctricas, centrales térmicas. Y eso de cuidar el medio ambiente está muy bien hasta que deja de estarlo y no somos capaces de autoabastecernos. Nos hemos convertido en un país dependiente, no solo de la energía, sino también de las nuevas tecnologías. En un momento como el vivido, los teléfonos no han funcionado, tampoco la televisión, ni la wifi, ni Internet, ni los miles de aparatos dependientes de la red. Ahora mismo estoy escribiendo sin conexión para poder subir este artículo cuando se reestablezca y pueda compartirlo.

Toca ahora pensar en si la política medio-ambiental debe estar reñida con la seguridad de un país, toca ahora pensar en eso del euro-digital, ¿qué ha pasado con quienes solo llevaban su tarjeta de crédito confiados en que podían adquirir todo lo que necesitasen? Esas personas que solo llevaban tres euros en el bolsillo y no les llegaba para poder comprar comida porque los supermercados no podían operar sin lectores de barras, cajeros, luz, refrigeración… ¿Qué hubiera ocurrido si el apagón se hubiera prolongado? ¿Qué ha ocurrido con los miles de viajeros amontonados en trenes y estaciones? ¿Quién va a pagar los miles de millones de pérdidas originados en los comercios e industrias?

¿De verdad vamos a admitir lo del euro digital? Ya hemos visto cómo en estas circunstancias, más que nunca, necesitamos el dinero en efectivo para funcionar y que lo que hemos sufrido puede volver a ocurrir en cualquier momento mientras no seamos capaces de generar por nosotros mismos la energía necesaria para que el país funcione. Pero no se preocupen, no va a ocurrir absolutamente nada porque vivimos en un país anestesiado por la angustia, el miedo, e informativos manipulados que no ofrecen más que mentiras.

¿Quién devolverá la tranquilidad a esos miles de personas que quedaron atrapadas en ascensores, en trenes, en metro; a quienes se quedaron sin gasolina o haciendo horas de cola en surtidores que no podían funcionar, en quienes dependían de un pulmón artificial, de una operación, para sobrevivir sin saber si la corriente eléctrica se reestablecería a tiempo, a quienes no pudieron alimentar a su ganado, a quienes perdieron toneladas de alimentos por no poder refrigerarlo, a quienes se vieron indefensos e incomunicados en sus coches, a quienes tuvieron que permanecer en sus casas por no poder usar el ascensor, a esos empresarios que tuvieron que detener las fábricas, a quienes tuvieron que pernoctar en estaciones de tren o de avión sin poder alimentarse porque los comercios estaban cerrados o no podían cobrar electrónicamente? Cientos de personas se agolpaban frente a un balcón donde un vecino había conectado una radio analógica, con pilas, para poder escuchar las noticias, porque ya nadie tiene más que teléfonos móviles con conexión a Internet, tecnología digital en televisiones, radios, ordenadores… Me recordaba escenas escabrosas que me contaba mi abuelo cuando se reunían en alguna casa, en penumbra por miedo a los bombardeos, una casa de las pocas con radio para escuchar las noticias de la guerra.

Llámenme conspiranoico, o facha, o lo que quieran, pero acabamos de vivir una experiencia que no tiene parangón en la historia y más vale que tomemos nota o pronto nos veremos sometidos en una realidad distópica propia de la mejor de las pesadillas imaginadas por Hollywood. Habrá que escuchar a Iker Jiménez en Horizonte para poner algo de luz en este asunto, pero tampoco esto servirá de mucho.

Para mí está claro que debemos procurar la autonomía energética, debemos minimizar nuestra dependencia de las nuevas tecnologías y retornar a sistemas analógicos, debemos defender a capa y espada el dinero en metálico y el comercio de cercanía, debemos recuperar nuestro deber y nuestro derecho de exigir responsabilidades y poner en perspectiva políticas que nos empobrecen y nos hacen vulnerables como acaba de demostrar esta nefasta experiencia.

Pero no se preocupen, de nuevo cargarán las tintas en nuestra responsabilidad como ciudadanos, en que no hicimos caso a una ministra procurando un kit de supervivencia en casa donde ya se nos habían dado instrucciones de aquello que debíamos almacenar para casos semejantes -curiosa coincidencia, ¿verdad?-.  Se nos tranquilizará y volverá a repetirse hasta la saciedad la palabra “normalidad” cuando nada de lo ocurrido puede ser normal y lo cierto es que estamos gobernados por anormales.

Por favor, dimita, váyase en buena hora donde no estorbe ni moleste ni se le recuerde. Y llévese consigo a esa compañía que votó el que no se sacara al ejército para garantizar la seguridad ciudadana en tiempos de oscuridad e incertidumbre. Y para los que me están leyendo, recuperemos el derecho de pensar y protestar y exigir responsabilidades para que esto jamás, jamás, jamás, vuelva a ocurrir.

Y ojalá esto sirva para hacernos reaccionar de una vez.

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CÓMO HABLAR EN PÚBLICO. LA IMPORTANCIA DE LA LENGUA EN LAS RELACIONES PERSONALES (CONFERENCIA EN EL IES INCA GARCILASO DE MONTILLA)

El día 23 de abril lo celebramos este año (2025) con una conferencia en el IES INCA GARCILASO de Montilla. Siempre es gratificante el reencuentro con los alumnos y el tema, la importancia de la lengua, de saber comunicarse, en las relaciones interpersonales es apasionante. Asistieron los alumnos de Segundo de Bachillerato y un grupo de alumnos de Literatura Universal de Primero. Disfruté. Agradezco a la profesora Mariló Fernández Córdoba y al Departamento de Lengua la invitación a acompañarlos en un día tan señalado. También agradezco a su director José Muñoz su cariñosa acogida. Los alumnos estuvieron ejemplares. Disfruté de la experiencia, siempre estoy en disposición de acudir cuando se me llama, si algo echo de menos es, precisamente, este contacto directo con los alumnos y el poder, en la medida de mis posibilidades, compartir con ellos ideas que pueden serles de mucha utilidad en la vida. Gracias.

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CUANDO SER VIEJO SE CONVIERTE EN UNA ODISEA: VIAJANDO CON EL IMSERSO

Hoy quiero compartir con vosotros este artículo en tono de humor sobre las vicisitudes de la vejez que, supuestamente plácida, regalada, se encuentra con una realidad de odisea de Ulises: los viajes del IMSERSO. Me lo envía un antiguo alumno, José María Tavira, que, a pesar de ello y de los cuarenta años que ya han transcurrido desde que pasó por mis clases, hoy es mi amigo y no ha perdido un ápice del humor ácido que siempre le caracterizó, ese que a todos nos ayuda a sobrevivir día a día. Espero que os arranque una sonrisa.

LA EXCURSIÓN


Todos sabemos lo que es una excursión. Los Argonautas, Alejandro Magno, Eric el Rojo, Atila, los Cruzados, Colón, Napoleón, son ejemplos de distinguidos excursionistas a diferentes lugares y en todos los casos se cumple la primera de las condiciones básicas de toda excursión como es no conocer el destino, lo que aumenta los atractivos: además de contemplar paisajes y paisanajes nuevos, aparece la
excitante posibilidad que el paisanaje te convierta en pinchitos. Otra de las condiciones es egoísta: hay que ir acompañado por otros compañeros de francachela para así evitar riesgos y poder celebrar a la vuelta emotivas reuniones en las que rememorar los incidentes más o menos costumbristas del periplo con grandes aspavientos. La tercera, es la existencia de un poder superior lo suficientemente harto de un grupo numeroso de desocupados y aburridos súbditos que comienzan a dar la tabarra como para financiar cualquier desatino que les libre de ellos, al menos durante una temporada.


Con estas premisas, a lo largo de la Historia estos excursionistas han logrado conseguir grandes dosis de juerga. Esta diversión es completa, tanto para los que se iban como para los que se quedaban. Para los que partían, porque si la excursión salía bien, los participantes adquirían una cultura, mejoraban las relaciones entre diferentes pueblos y comunidades distantes entre sí y podían presumir de nuevas amistades y conocimientos más o menos confesables a sus esposas. Cuando el experimento acababa en fracaso, lo que era frecuente, aquellos que se quedaron se carcajearán sin miramiento haciendo referencia a la imprudencia de viajar sin utilizar un tour operador competente.


En la actualidad, podemos encontrar bastantes clases de excursiones, diferenciándose normalmente por los componentes de las mismas. Familiares, Familiares Con Niños; Familiares con Niños y Abuelos; Familiares con Niños, Abuelos y Mascotas. Otra clasificación sustituye la palabra «Familiares» por «Amistosas», con lo que la cosa empeora de manera notable: Se elevan exponencialmente las posibilidades de que la incursión acabe en graves enfrentamientos al incluir un número de variables
imposible de controlar ni con magia negra, puesto que si los gustos de un mismo grupo son perfectamente diferentes, si se añaden los de otro grupo, el final acaba teniendo connotaciones judiciales.


Pero no quiero introducirme en el proceloso mundo de la fragilidad de las relaciones sometidas a determinados límites, mi pobre entendimiento no abarca tanta calamidad inevitable. Me voy a referir al sistema ideado por nuestros sabios, generosos y admirables gobernantes: el Sistema de Vacaciones del IMSERSO. Consiste en aprovechar las instalaciones hoteleras existentes en nuestras costas que quedan vacías, tras el retorno de los visitantes una vez cumplido el trámite anual de amontonarse en las playas para ser debidamente esquilmados por quienes viven cómodamente todo el año con el producto de su rapiña estival. Lógicamente, estas instalaciones carecen de uso durante el invierno, salvo que los miembros de la plantilla que aún permanecen en sus puestos puedan dedicarse a hacer carreras por los
pasillos, perseguirse por los salones, establecer marcas de inasistencia por inutilidad del esfuerzo, o fijar las bases de un campeonato sobre cuál de los que asistan puede permanecer más horas frente al televisor sin necesidad de movimiento alguno.


Sin duda alguna, tendría un enorme éxito de participación. Este es el panorama, con lo que los dueños de estos establecimientos, con cierto buen criterio, cierran estos placenteros lugares, puesto que están destinados a ser disfrutados por gente que abona su estancia, no a tener huéspedes que cobran. Por otra parte, con las mejoras sociales que van alcanzando los mayores y el disfrute de sus merecidas pensiones tras sus años de denodados esfuerzos para sobrevivir, les queda algún dinero para gastar, no mucho, que tampoco es plan de que encima ahorren. Pero tienen tiempo libre, y no saben qué hacer salvo echar de menos a una familia que ya no les necesita y que está muy ocupada cometiendo errores que una consulta a tiempo al abuelo o la abuela les hubiera evitado. También es cierto que la burrada hubiera perdido emoción, váyase lo uno por lo otro.


Además, sus posibilidades de entretenimiento acaban limitándose o a hacer de nodrizas con sus nietos para que los padres se vayan de excursión, o participar de alguno de los horrores que deparan las incursiones punitivas conjuntas, con lo que el descontento crecía y se transformaba en una exigencia a los poderes públicos de aumentos en sus pensiones para tener la posibilidad de darse a la fuga de semejante forma de vida.


Los requisitos antes mencionados se daban en España. Y a algún insomne de la Administración ansioso por justificar la existencia de su cargo se le ocurrió pensar en medio de sus terrores nocturnos que lo bueno iba a ser proporcionar solaz a los jubilados mediante económicos pero a su vez lujosos viajes a los destinos imposibles para ellos en época estival sin necesidad de aumentar la cuantía de las pensiones, y algunos ingresos adicionales a los empresarios hosteleros con el fin de que les valiera
la pena mantener abiertos sus garitos y no mandaran al INEM a todos los empleados. Tras los procedimientos habituales de la Administración, que no puedo describir sin arriesgarme a una bonita querella judicial, se puso en práctica este sistema en principio benéfico, pero que, una vez refinado por los sucesivos escalones jerárquicos, ha acabado siendo lo que al final veremos.


Son publicadas las ofertas de destinos que normalmente incluyen espléndidos viajes a las islas, que son los lugares más solicitados y que hacen de reclamo. El normal desarrollo del Programa prevé que no haya plazas ni aproximadamente suficientes, por lo que se proponen otros destinos alternativos. No son los que solicitan las vetustas masas, pero son gratis y les permiten cumplir de alguna forma su objetivo: alejarse de su entorno habitual. Una vez embaucados un número suficiente de ancianos, se ponían en marcha con el siguiente plan de viaje:


Día 1º

  • Salida de Ponferrada a las 8 de la mañana a bordo de un autobús que deberá llevarles
    a visitar el Coto de Doñana.
  • Parada de 30 minutos a mitad de camino para que descanse el conductor, en la que
    se aprovecha para comer lo que se pueda y visitar ya saben ustedes qué lugar.
  • Llegada al hotel a las 8 de la tarde y trámites de registro.
  • Ocupación de las habitaciones, lavatorio y bajada a la cena.
  • Cena opípara servida en buffet.
  • Tras la cena, descanso de media hora.
  • Baile amenizado por el magnífico grupo «Los Dos de Matalascañas», que durará hasta
    las 2 de la madrugada.
  • A la cama, que va siendo hora.
  • Día 2º
  • Diana a las 7.
  • Desayuno a las 7.30
  • Autobús con rumbo al Centro de Recepción de Visitantes de la Reserva.
  • A las 8.30 comienza la visita al Coto.
  • Fin de la visita a la Reserva a la 4.30 de la tarde.

A las 5 se les devuelve al hotel y se da tiempo libre para que lo empleen como
quieran.

Cena, otra vez en buffet.

Descanso de media hora.

Baile amenizado, cómo no, por «Los Dos de Matalascañas», previsto hasta las 2 de la
madrugada.

A dormir.


Día 3º

Diana a las 7.

Desayuno a las 7.30, con los equipajes.

Embarque en el autobús de vuelta a Ponferrada.

Llegada a las 8 de la tarde.


Con esta planificación, manadas de ancianos se agolpaban en las oficinas de viajes para hacer sus reservas y poder disfrutar de una escapada a un hotel de gran lujo, visitando lugares ignotos y en grupo, lo que tranquiliza mucho. El descrito es un plan real, y es perfectamente intercambiable con cientos de programas destinados a trasladar todos los ancianos de una parte de la geografía a otra completamente
distinta.

La realidad es como sigue: El primer día, los meten en un autobús sin aseo. Total, son sólo 900 km. de
nada. Hay que tener poca imaginación para pensar en las consecuencias que sobre las próstatas de la mayoría de los varones y los riñones de las señoras pueden tener varias horas de tumbos. Cuando se detienen para que el conductor descanse, se forma una tumultuosa avalancha en los aseos del lugar, son 50 ancianos precipitándose desesperados buscando alivio. Como no hay instalaciones para todos, y sus circunstancias no son favorables para una maniobra rápida, se les va la media hora en este menester y no les da tiempo para comer a la mayoría de ellos. Llenos de la emoción de la aventura, no protestan demasiado.


Tras esta parada prosigue el viaje en las mismas penosas circunstancias, y mientras llegan al hotel, hace rato que el conductor está proyectando una película de Paco Martínez Soria para acallar los aullidos de los prostáticos, recurso que tiene demostrada su efectividad antimotines en este tipo de tribulaciones.
Una vez llegados al hotel, los trámites de registro se limitan a tres minutos para recoger la llave, doce angustiosos minutos haciendo cola en los aseos para ahorrar problemas al urólogo y otro cuarto de hora disciplinadamente formados delante de los teléfonos públicos para informar a sus familiares de su feliz arribada a destino, de lo bonito que es el hotel y de que no han podido ver nada porque hace rato que es de noche, y que cómo está su nieta la pequeña, y si les ha echado de menos.


Tras esto, proceden a subir a sus habitaciones arrastrando penosamente la impedimenta formando jadeantes pero alegres grupos con las correspondientes bromas y expresiones jubilosas que profieren todos los intrépidos aventureros cuando ven alcanzado su objetivo o los náufragos cuando llegan a una isla y consiguen recuperar parte de los restos del naufragio. Cuando llega la hora de la cena, aparece el éxtasis colectivo a la vista de la abundancia de las viandas que se ofrecen incitantes ante ellos. Como están en ayunas desde que salieron de Ponferrada, las criaturas no están como para pensar en regímenes, colesteroles, lípidos, ni otras frases similares que carecen en absoluto de sentido ante la inanición. Resultado: atracones pantagruélicos de todos y cada uno de los alimentos prohibidos por sus médicos, con lo que consiguen arrasar la labor de meses de sus doctores en breves instantes.


La media hora de reposo es imprescindible: algunos han conseguido ingerir su propio peso en diferentes tipos de guisotes y su desplazamiento se ha convertido en un asunto bastante problemático. Gente dura, acostumbrada a mayores dificultades que estos pequeños inconvenientes, tras este reposo se encuentra en perfectas condiciones para enfrentarse a «Los Dos de Matalascañas». Tengo que detenerme a
explicar las funciones de tan afamado grupo musical.

El varón se encuentra al frente de una heterogénea mezcla de cachivaches destinada a producir sonidos que con alguna benevolencia pueden calificarse de música, logrando que haya veces que incluso se reconozcan las melodías interpretadas. Pero esto carece de importancia: los asistentes no son melómanos y están siendo animados por el segundo miembro del grupo. Es una chica bastante joven
(viendo a los participantes, tiene margen para ser joven) que graciosamente ataviada con una camiseta tres tallas más pequeña de la suya y un cinturón que ejerce de minifalda, incita con sutiles caderazos a los ancianos a que participen en el sarao mientras procede a hacer una interpretación muy libre pero llena de incuestionable personalidad de las inmortales tonadas que forman parte de su repertorio. Los
atractivos de esta chica son lo suficientemente vistosos como para que a ellos se les alegren las pajarillas, y ante la imposibilidad de bailar con ella debido a su velocidad de desplazamiento, optan por iniciar diferentes tipos de agitaciones al son de la música, abrazados a sus esposas o señoras vacantes que hubiere, imaginando alguna insensatez del todo improbable por varios motivos a cuál más evidente.
La segunda de Matalascañas premia con coquetas sonrisas a los más activos, con lo que consigue que olviden todo su cansancio y formen una reunión llena de risas y jolgorio, de lo más bulliciosa.


Una vez que termina el espectáculo, ponen rumbo a sus habitaciones comentando animadamente los diferentes aspectos a considerar de la prodigiosaaventura en la que están inmersos y de las emociones que les deparará el día siguiente.


Tras unas escasas horas de descanso y un desayuno del mismo calibre que la cena, llegan al Centro de Recepción del Coto. Se les explica qué es aquello y cuál es su función, que les importa bastante poco porque lo que ansían es ver «los bichos». A continuación son introducidos en unos tremendos camiones todoterreno y salen rumbo a lo desconocido vigorosamente agitados dentro de los recios vehículos debido a que el problema de los baches es considerable como consecuencia de que allí no hay carreteras.

La comida se hace a bordo de estos monstruos, mientras se intenta vislumbrar el rastro de la víbora cornuda o algún tipo de galápago, censado o no, o alguna anátida de gran importancia para la ecología. Lógicamente, no puede desperdiciarse demasiado tiempo en comer, por lo que el condumio se limita a un bocadillo y alguna bebida que les han entregado en bolsas al salir del hotel.


Después de siete horas de inmisericorde zarandeo los resultados pueden ser fácilmente percibidos: Antes de descender del artefacto, parte de sus ocupantes se dedican afanosamente a buscar algunas pertenencias personales a las que tienen afecto, como pueden ser gafas, bolsos, monederos, zapatos, carteras, petacas, y algunas dentaduras postizas de natural inquieto que fueron despedidas de su habitual
emplazamiento de manera violenta. Los más colaboran en las indagaciones haciendo juiciosas reconstrucciones de los hechos para así poder seguir la pista a todos estos inestables objetos. Otras pretenden recuperar su maltrecha dignidad intentando devolver a sus moños su arquitectura primitiva y obligando a sus fajas a retomar su posición original.


Lo cierto es que tras semejante experiencia su aspecto difiere bastante del que presentaban al subir al diabólico aparato, y su estado físico anda parejo. Cuando son capaces de recordar sus nombres de manera coherente y se han asegurado de la correcta disposición de su osamenta son devueltos al hotel, donde se les concede tiempo libre que aprovechan apresurándose a ir a la playa para remojar considerables porciones de su anatomía en un mar que en algunos casos no conocían. En esa época del año, el agua está bastante fría y los resultados de estos pediluvios suelen ser fiebres, resfriados y calenturas de diferente gravedad. Llega la hora de la cena y los intrépidos exploradores están de nuevo en las mismas tristes circunstancias que el día anterior: a punto del derrumbe físico por falta de alimento. La solución también es la misma, atacando con más ardor si cabe las distintas fuentes, con una curiosa actitud que puede recordar el furor de Atila en sus mejores momentos.


Tras el reposo, de nuevo sesión de chundarata a cargo de los mismos criminales de la noche anterior. Pero hay una diferencia: algunos, bastantes, de los frenéticos danzantes que ayer emulaban a Fred Astaire con igual aplicación aunque distinto resultado, hoy ya no se dejan impresionar ni por el aspecto de la chica ni por el denuedo con que el hombre-escándalo lucha contra las diferentes piezas musicales,
presenciando las evoluciones de los indomables únicamente por el sentimiento solidario que se establece entre aquellos que comparten peligros y azares. Las danzas no se prolongan más allá de las 12 de la noche, al hacer mella el cansancio y los padecimientos incluso en los más aguerridos de los expedicionarios.


Llegan a sus habitaciones en expresivo silencio. Son arrancados de la cama a las 7 de la mañana, para desayunar aquellos que no estén en pleno cólico, y para hacer sus equipajes, que deberán portear a lo largo de pasillos eternos hasta llegar hasta la recepción, donde se hace el recuento de bajas y el
posterior embarque. Comienza el viaje de vuelta, otros 900 km. en las mismas condiciones que el de
ida, pero con la existencia de varios pasajeros bastante perjudicados y a punto de entrar en coma debido, indudablemente, a las emociones vividas.


Tengo para mí que estas excursiones son recibidas, además de por los familiares de los excursionistas, por una o varias ambulancias y no sé si incluso por el Juez de Guardia y un coche fúnebre. Y de esta sospecha y del análisis cuidadoso de los hechos, he elaborado mi Teoría del Exterminio Impune.
Entre el tratamiento de choque recibido en el paradisíaco lugar, donde no se han escatimado esfuerzos para minar de manera eficaz las fuerzas de estos audaces, los pequeños inconvenientes del viaje, y los sobresaltos proporcionados por un conductor sonámbulo, los organizadores tienen garantizado que un porcentaje de los agraciados con el disfrute de este Programa fallece como consecuencia del mismo en
breve plazo. Si añadimos los riesgos que la climatología añade al tráfico por carretera en pleno invierno, aumentan las posibilidades de fallecimiento por politraumatismo de un considerable número de expedicionarios al salir despedidos del vehículo mientras desciende hacia algún oportuno barranco, el sistema puede decirse que tiene un aceptable grado de efectividad.


Por esto estoy firmemente convencido que las bajas producidas por este sistema, bien sean fulminantes o a corto plazo, compensan el costo de la subvención de estos viajes con el ahorro producido en el pago de pensiones por baja del beneficiario. A nada que consigan tres o cuatro óbitos por viaje, el negocio es redondo. Se ahorran esas pensiones, hacen hueco en los Hogares del Pensionista y además pueden aducir que murieron disfrutando. Se cumplen los tres requisitos de toda excursión que se precie desde el albor de los tiempos, a saber:


Desconocían el destino, si llegan a saber en qué consistía ver «los bichos» de Doñana, y las vicisitudes y penalidades a soportar, probablemente se hubieran dedicado a estudiar la Teoría de las Cuerdas en el Universo. Las señoras, más prácticas, hubieran optado por buscar la Materia Oscura. Tras haber superado estas duras pruebas, las únicas reuniones posibles son el recordar a los fallecidos en funerales y aniversarios, congratulándose sólo como supervivientes de un genocidio. Son manifiestas la perfidia y la mala idea, astutas, eso sí, del poder superior que consigue acallar las manifestaciones de descontento de parte de los súbditos librándose de algunos.


Como vemos, las excursiones más o menos multitudinarias siguen teniendo los mismos efectos que en cualquier época. No escarmientan.

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Autores varios (2009). La ciudad de Córdoba: origen, consolidación e imagen. Córdoba: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba.

El libro se publica a raíz de la celebración de un Ciclo de Conferencias que sobre la fundación de la ciudad y su evolución histórica se celebró en Córdoba. El ciclo fue fruto de la cooperación de distintas instituciones, entre ellas la Universidad de Córdoba y la Real Academia de Córdoba. El libro se compone de tres capítulos de distintos autores.

Juan Francisco Rodríguez Neila escribe CÓRDOBA ROMANA, CAPITAL DE LA PROVINCIA HISPANIA ULTERIOR BAÉTICA (pp. 23-77). En él podemos apreciar un pormenorizado estudio, no solo de la fundación, también de la organización política y administrativa de la ciudad hasta la etapa tardoimperial. Incluye interesantes ilustraciones, como el dibujo de la ciudad en la época imperial realizado por C. Allepuz (p. 30), el mapa de la distribución de las provincias romanas en la península (p.35) donde podemos observar cómo ya está prácticamente definida lo que sería Andalucía; o la reconstrucción ideal del templo de la calle Claudio Marcelo (p.71). Resulta sumamente interesante para sumergirse en esta etapa tan importante para la ciudad. El artículo finaliza con una amplia bibliografía.

José Manuel Escobar Camacho es el autor del segundo capítulo: LA CÓRDOBA BAJOMEDIEVAL (SIGLOS XIII-XV). EL ORIGEN DE LA CIUDAD CRISTIANA (pp. 83-127). Una vez conquistada la ciudad por Fernando III se llevó a cabo una paulatina transformación del entorno urbano para adaptarlo a nuevas necesidades. El artículo se ocupa de estas transformaciones que afectaron al recinto amurallado, las puertas de la ciudad y la organización urbana intramuros. Se realizó la división en collaciones con la edificación de numerosos templos que hoy denominamos “iglesias fernandinas”. Pero el artículo va más allá para ocuparse de la red viaria, la vivienda y técnicas de edificación así como sus tipologías. Sobre las calles, podemos encontrar información de la pavimentación, alcantarillado o limpieza. Una evolución que abarca ese periodo en que Córdoba ocupó un lugar preminente como base de operaciones militares contra los musulmanes hasta su definitiva expulsión de la península.

El tercer capítulo está elaborado por Antonio López Ontiveros: EVOLUCIÓN URBANÍSTICA DE CÓRDOBA EN LOS SIGLOS XVIII Y XIX SEGÚN LA CULTURA VIAJERA (pp. 133-208). Es el retrato de la decadencia de la ciudad, un empobrecimiento paulativo visto a través de los ojos de viajeros románticos. La economía agrícola latifundista, la ausencia de industria, el desplazamiento económico hacia Sevilla como puerto de las Indias, dibujan un panorama devastador. El artículo, encantador por las abundantes referencias literarias, hace un repaso a las circunstancias que favorecieron esta decadencia. Destacan los grabados insertos, como los de la perspectiva del puente romano en el siglo XVIII (p. 143, 148, 149, 156  y 161), o los dibujos de la calle del Alcázar Viejo (p. 167), la de San Nicolás de la Villa (p. 169) o la de la Puerta de Almodóvar (p. 181). El capítulo finaliza con una relación bibliográfica de consulta.

Una obra interesante y de coleccionista para amantes de la ciudad.

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ALCALDE Y VALLADARES, A. (1883). Tradiciones españolas. Córdoba y su provincia. Madrid: Dirección y Administración. Edición actual Valladolid, Ed. MAXTOR.

El libro comprende una serie de leyendas y tradiciones de Córdoba y su provincia.

PRISIÓN DEL GRAN CAPITÁN (PÁG. 9)

La acción se sitúa en Santaella, en el periodo de enemistad entre don Diego Fernández de Córdoba, conde de Cabra, y su primo don Alonso de Aguilar, de sobrenombre “el caballero sin miedo”. Diego ataca la fortaleza de su primo que estaba defendida por el Gran Capitán siendo un muchacho. Allí, una joven prisionera musulmana, princesa enamorada, le insta a que huya con ella prometiéndole todas las riquezas en su Granada. Pero el Gran Capitán rehúsa la oferta: “Yo no puedo hacer traición ni a mi Dios ni a mi Rey”. Despechada por el rechazo, Zoraida franquea la entrada en el castillo a las huestes de don Diego y se entabla una encarnizada batalla en que nuestro joven defiende la fortaleza con denodado heroísmo. Tras más de un día de lucha, Zoraida escapa tras un último intento fallido de que el joven capitán, también enamorado, la acompañe. Finalmente, viendo la carnicería y que ya no había ninguna esperanza, el Gran Capitán se rinde entregando su puñal, única arma que ya le quedaba. El Conde de Cabra se baja del caballo y lo abraza. Hecho prisionero, lo llevan a Baena, pero es puesto en libertad merced a una petición por carta de Isabel la Católica. Finalmente, Zoraida se casó en Granada con Almanzor León, secretario del rey y dicen que fueron felices, aunque ella “todos los días besaba la cruz que le dio el conde y una cadena con un relicario que conservaba de Gonzalo… y subía a las torres de la Alhambra para mirar el camino de Baena”.

LA TORRE DE LA MALMUERTA. (pág. 33)

La realidad sobre el origen de la edificación de esta torre se encuentra en el Archivo Municipal, donde existe un privilegio de don Enrique por el que manda destinar a esta obra el producto de multas a tahúres y garitos. Pero la tradición popular es otra.

La esposa de Ruy Gutiérrez, doña Luz, se hallaba en su palacio llorando la ausencia de su esposo cuando se presentó el Corregidor. Tras requebrarla, es rechazado, pero antes de marcharse deja su daga en un cajón del escritorio. La entrada le había sido franqueada por criados sobornados. Estando en el frente, Ruy Gutiérrez, capitán y caballero, recibe una carta notificándole que su esposa le era infiel con el Corregidor. Regresa inmediatamente a su casa y sorprende a los criados jugándose el oro recibido, después se dirigió a la mesa donde encontró el puñal escondido y ya, sin dudar de la veracidad de la carta, entró en la alcoba y apuñaló a doña Luz, después se dirigió hacia los criados y los arrojó por la ventana. Pero faltaba aún el causante de su deshonra y fue a buscar alguna prueba. Así encontró la carta en que doña Luz rehusaba las pretensiones del Corregidos para comprender su error. Lleno de ira, se encaminó a casa del Corregidor al que dio muerte en duelo.

Ya sereno, se presentó ante su rey, Enrique III, quien, tras escuchar la historia contada con total sinceridad, lo condenó a levantar esta torre en memoria de “la malmuerta”, doña Luz.

EL VADO DEL MORO (pág. 59)

El episodio transcurre en Cabra, en un paraje donde un riachuelo se ensancha y toma este curioso nombre. Corría el año 1482 cuando el alcaide de Loja, el moro Aliatar, cruel y sanguinario, se atrevía con sus correrías a sembrar el terror por la frontera. Vivía en Cabra don Pedro Gómez de Aguilar. Informado por sus operarios de que Aliatar estaba atacando y robando en su haciendo, montó a caballo y junto a sus cuatro hijos se dirigió a su hacienda a pesar del fuerte temporal de lluvia. Pero fue cercado por los moros y hecho prisionero. Su trato afable hizo que Aliatar se confiara. Iba en medio, a caballo, coversando, pero atento al camino cada vez más estrecho y escabroso. Cuando el camino los separó del resto, de un empujón derribó al moro y se arrojó con él por la ladera hasta perderse. Le arrebató el alfanje y lo maniató obligándole a guardar silencio mientras sus hombres los buscaban. Cuando ya parecía todo perdido, llegó la ayuda del Conde de Cabra avisado por las torres vigía de la incursión de Aliatar. Ya rescatado y de regreso a Cabra, las lluvias habían hecho crecer tanto el arroyo que no encontraban lugar por donde vadearlo. En esto les dijo Aliatar: “Yo os enseñaré por dónde podemos cruzar”. Y, efectivamente, les mostró ese lugar por donde regresaron a Cabra y que, desde entonces, conserva el nombre de “El vado del moro”.

LA CRUZ DEL ARCO DE LA VILLA (pág. 75)

En Almedina, era el año de 1782, víspera del Corpus, un embozado rondaba la casa de Clavijo. En ella vivía don Pedro Beltrán de Eraso, caballero ya anciano soltero que vivía con un criado antiguo y una joven criada. En el pueblo, tenía fama de avaro.

Jiménez, el embozado, había seducido a Guadalupe, la criada, para asaltar a don Pedro y que le franqueara la entrada a la casa para robar. El día del Corpus don Pedro saldría, le daría libre a tarde a Juan, el criado,  y Guadalupe quedaría sola en la casa. Todo estaba preparado. De esta forma, en una noche lluviosa, el anciano fue asaltado y, en el forcejeo logró arrancar el antifaz a uno de los agresores: “Jiménez, no me matéis”. De nada sirvió su ruego, lo arrojaron escaleras abajo. Y después se dirigieron a la casa cuya entrada les fue franqueda por Guadalupe. Pero cuando esta descubre que habían matado a su amo, se rebela y es apuñalada. El crimen quedó sin resolver y los familiares erigieron una Cruz en el lugar del suceso con la siguiente leyenda: “Aquí mataron a don Pedro Beltrán de Eraso. 1782”.

HISTORIA DE UNA MONJA MILAGRERA (pág. 89)

La historia transcurre en el convento de Santa Isabel de los Ángeles, situado junto a la Plaza del Conde de Priego en Córdoba. En 1505, con trece años, entró Magdalena de la Cruz que, muy pronto, alcanzó fama de santidad debido a los milagros que se le atribuían. Tanto que el propio Carlos V le enviaba las toquillas de sus hijos para que las bendijera.

Entre los milagros que se le atribuían se decía que, estando impedida en cama con una pierna rota, las paredes de su celda se abrieron para que pudiera ver pasar la procesión del Corpus, después se levantó recuperada; también el hecho de que la hostia consagrada volara de las manos del sacerdote hasta su boca en la comunión. Todo cambió cuando otra monja vio junto a ella a un serafín negro y, aunque Magdalena la tranquilizó diciéndoles que no hacía daño a nadie, esta dio parte. Informado el Provincial, ordenó recluirla y mantenerla en observación. Esto causó un gran revuelo en la población que creía en su santidad, porque, además, los milagros continuaban produciéndose. Pero el Provincial la mantuvo recluida en su celda lo que la hizo caer enferma hasta el punto de temer por su salud.

Finalmente, fue sometida a un exhorcismo durante el cual el demonio se manifestó: “Yo soy el diablo. Yo soy un serafín de los que fueron desterrados del Paraíso por Dios. Tengo bajo mi poder muchas legiones de demonios y acompaño a esta pecadora y no dejaré que se escape.”

El 23 de diciembre de 1544 se puso el caso en manos de la Inquisición que logró su confesión. Estaba en tratos con el diablo desde que era niña y a él se debían los milagros que la habían hecho famosa.

Firmada su confesión, fue condenada a destierro en el convento de la Trinidad de Andújar, a servir en la cocina sin velo ni voto, sin comulgar más que una vez al año y a tumbarse en el suelo boca abajo cada que la campana llamaba a refectorio para que las hermanas la pisaran al pasar.

DOÑA ANA DE CÓRDOBA (pág. 115)

En 1578 falleció Gonzalo Fernández de Córdoba, nieto del Gran Capitán. Al morir sin hijos, deja como usufructuaria a su esposa doña María Sarmiento, pero cede sus propiedades a su hermana mayor doña Francisca de Córdoba, marquesa de Gibraleón y condesa de Belalcázar.

Trasladada a Cabra y ya viuda, se trajo con ella a su sobrina doña Ana de Toledo, hija de don Fernando Folch, marqués de Palamós y conde de Olivid y de su hermana doña Beatriz de Córdoba. Allí crece como una hija y es tanto el cariño que le profesa que cuida de su futuro. Con 16 años le concierta matrimonio con don Juan de Guzmán, conde de Tebas y marqués de Ardales a lo que la joven Ana consiente entusiasmada.

De este matrimonio nació una hija, Ana, que pronto destacó tanto por sus virtudes como por su inteligencia. Se decía de ella que ya con diez años conocía perfectamente la Escrituras y las vidas de los santos como si fuera un doctor de la Iglesia.

Muy pronto, comunica a sus padres su resolución de entrar en el convento de San Martín de Cabra, y lo hace con tanta convicción que sus padres consienten con la esperanza de que con el tiempo cambie de parecer y asuma las responsabilidades propias de su rango. Pero el hecho es que no fue así. Llegado el momento, le conciertan un matrimonio ventajoso antes de que profesara, y la sacan del convento a la fuerza. Ante este hecho, la joven Ana cae enferma y se deja morir antes que renunciar a su vocación.

MEDINA AZAHARA (pág. 185)

Cuenta la historia de la famosa ciudad levantada para conmemorar el amor de Abderramán III sentía por Azahara. Se inició la obra en el año 936 y en ella “durante 25 años trabajaron 10.000 obreros con 1.500 bestias de carga”. Murió en el 961 sin llegar a verla terminada. En el libro se hace una pormenorizada descripción de las estancias, jardines y materiales utilizados en su construcción.

La leyenda que nos trae trata de la conjura del hijo de Abderramán, Abdalá, que, enamorado de Azahara y celoso de su hermano Alhaken a quien su padre había nombrado como heredero, planea el asesinato del califa. Descubierta la conspiración, Abderramán sentencia a muerte a su propio hijo a pesar de los ruegos de Alhaken. Pero Azahara también resulta sospechosa, de lo cual se libra gracias a la carta de rechazo que en su momento escribió a Abdalá.

Publicado en LECTURAS | Comentarios desactivados en ALCALDE Y VALLADARES, A. (1883). Tradiciones españolas. Córdoba y su provincia. Madrid: Dirección y Administración. Edición actual Valladolid, Ed. MAXTOR.

DISCURSO DE PRESENTACIÓN EN LA REAL ACADEMIA DE CÓRDOBA DE NARRATIVA ANDALUZA DEL SIGLO XIX. CATÁLOGO BIOBIBLIOGRÁFICO DE AUTORES CON CUATRO ESTUDIOS CRÍSTICOS SOBRE NOVELAS MARGINALES (Diputación de Córdoba, 2024)

Señor director, cuerpo académico y asistentes, amigos y compañeros, gracias a todos por acompañarnos en este día.


En primer lugar, agradezco profundamente la presentación realizada por doña María José Porro Herrera, fruto más de su cariño que de mis méritos. Y no solo su presencia en este acto, sino el hecho de haber aceptado el desafío de dirigir esta tesis doctoral a un muchacho que se iniciaba con más ilusión que conocimiento. Su ejemplo fue y sigue siendo una inspiración para todos nosotros. Han pasado ya más de treinta años desde que se presentó esta obra como tesis doctoral fruto de cinco años de estudio, investigación y viajes entre libros de referencia, novelas y ficheros de bibliotecas.


En la década de los ochenta, no había Internet, mi tesis de licenciatura, dirigida por el doctor José Andrés de Molina, la redacté con una máquina de escribir rompiendo y reelaborando folios a base de típex y fotocopias, una experiencia compartida, seguro, por muchos de los presentes. Esta tesis, Catálogo biobibliográfico de narradores andaluces del siglo XIX con un estudio crítico sobre cuatro novelas marginales fue la primera que se realizó y presentó hecha con ordenador en la Facultad de Filosofía y Letras, pero un ordenador que hoy nos parecería prehistórico, aunque permitía un almacenamiento de hasta 50 páginas en cada disco de tres y cuarto, borrar, reelaborar y arrastrar contenidos. Hago esta especificación al principio porque sin esta posibilidad técnica la elaboración del catálogo que presentamos hubiera resultado tan laboriosa que probablemente no hubiera visto la luz.


¿Qué sentido tenía elaborar este catálogo cuando ya existían publicados por autores especializados y de prestigio? Es cierto que existían y existen catálogos generales en una época bastante estudiada, pero cuando queremos profundizar en un autor concreto siempre nos encontramos con una dificultad: “dónde podemos encontrar sus obras”. Así pues, nuestro objetivo era concretar lo más posible no solo la lista de autores andaluces, sino también sus obras catalogadas y la localización de las mismas en tantas bibliotecas como nos fuera posible, especialmente las andaluzas. De esta forma, abríamos la puerta al estudio pormenorizado de un elenco de autores que, por una u otra causa, han pasado desapercibidos.
Para la elaboración del catálogo partimos de los que ya existían como base relacionando todos los autores nacidos en Andalucía sin excluir el género literario, ante la posibilidad que cualquier poeta, dado que la narrativa puede darse en verso, recordemos al Duque de Rivas y su Moro Expósito, cualquier dramaturgo o periodista hubiera podido escribir un cuento o una novela, en una época tan fértil como creativa y dinámica. También incluimos en esta primera fase a los autores que hubieran publicado en Andalucía pero de los que se ignoraba su lugar de nacimiento, ante la posibilidad de que en el transcurso de la investigación recabáramos nuevos datos que pudieran arrojar luz al respecto.


Para ello acudimos a los catálogos habituales: Ferreras, Cejador, Montaner y Simón, etc., y los fuimos completando con nombres recogidos en fuentes locales como el Almanaque del Diario Córdoba, Montoto, Ramírez de Arellano, Juan Gabriel Venzalá, entre otros. También añadimos aquellos que encontramos recogidos en obras de la época como las del Padre Blanco García o la de Martínez Barrionuevo. Todo ello se contrastó con obras más recientes como de la Amancio Labandeira Fernández o María del Carmen Simón Palmer. Ello nos dio una nómina de aproximadamente seiscientos autores. Cotejada esta relación inicial con los títulos, comentarios y, posteriormente, con la búsqueda pormenorizada en las bibliotecas consultadas, el catálogo quedó reducido a 226 autores.
Al presentar la información, anotamos en cada caso sus fuentes de procedencia, así como las posibles variaciones halladas en las mismas. Tras la anotación biográfica del autor, procedimos a la enumeración de sus obras reseñando en cada caso la localización en la relación de Bibliotecas consultadas. De esta forma, ampliamos en 87 el número de autores que aparecían en los catálogos bibliográficos al uso, esto con sus correspondientes obras. Otro tanto podemos decir de las obras anotadas, que ampliaron en doscientas setenta y siete las citadas por Ferreras, por ejemplo. Sin embargo, no podemos estar satisfechos con los resultados y la investigación sigue abierta, ya que solo fue localizado un 32 % de las obras anotadas. Esto supone una pérdida de un 68 % de la producción. Las tiradas muy reducidas, las publicaciones en prensa local con la proliferación de novelas por entregas durante el siglo XIX, o las publicaciones meramente simbólicas que podrían hallarse en bibliotecas particulares cuando no definitivamente desaparecidas, podrían justificar en parte esta enorme pérdida. Hoy, gracias a la digitalización de buena parte de las bibliotecas, esta búsqueda podría ser completada de forma mucho más exhaustiva. Quede esta labor para futuras investigaciones.


Entre las bibliotecas reseñadas constan todas las de las capitales de provincia de Andalucía. En el caso de Córdoba, además, se reseñaron las del Círculo de la Amistad, la Biblioteca Provincial y el Archivo histórico de Córdoba. En Madrid fueron reseñadas la Biblioteca Nacional, y la Biblioteca de Museo Romántico. Además de cuatro Bibliotecas norteamericanas, merced a la colaboración de una compañera de Facultad, Amalia Pulgarín, entonces residente en EEUU.


La selección de cuatro novelas que no siguieran las corrientes dominantes en el momento de su publicación no fue tarea fácil. Pero queríamos comprobar si los grandes saltos en tendencias y estilos se debían a corrientes subyacentes que, en algún momento despuntaban, o bien eran fruto del genio de autores concretos rápidamente imitado por seguidores más o menos entusiastas. En parte se trataba de testar la tesis de la intrahistoria unamuniana.


Por sus características seleccionamos Santa Casilda, novela hagiográfica de María Dolores Gómez de Cádiz; Historia de los siete murciélagos, novela al estilo romántico de un maestro de la novela por entregas como lo fue Manuel Fernández y González; La valija rota, una novela epistolar escrita por quien fuera político en su época, Eduardo Gómez Sigura; y una novela original de corte marcadamente naturalista escrita por José Conde de Salazar y Souleret, Tortilla al ron, novela gastronómico social. Cada una de ellas presentaba características peculiares que bien merecían un estudio pormenorizado.
María Dolores Gómez de Cádiz , malagueña, nació en 1818 (1925 según Ferreras), y tuvo una vida intelectual muy activa. Casada con un médico, perteneció a los liceos de Málaga, Madrid, Zaragoza y Granada, también tuvo una prolífica actividad en los periódicos de la época. La obra seleccionada, Santa Casilda, se publicó en 1861, a las puertas de La Gloriosa y del triunfo absoluto del realismo que pretendió en la novela un modo de transformación social. Sin embargo, los movimientos sociales y las tendencias literarias no son compartimentos estanco y aún se podían observar los coletazos de la novela romántica, sentimental, o histórica cuya finalidad era la evasión de esa misma realidad. En el medio siglo, esta tendencia se vio acentuada por la reacción frente a la revolución que se produjo en Francia en 1848. Esto favoreció un clima conservador y procatólico como demuestra el proyecto de ley presentado ante el Parlamento por Cándido Nocedal en este sentido y el repunte de la temática religiosa en obras como las que nos ocupa o en autores como José Conde de Salazar del que hablaremos más adelante. Y, en efecto, la obra puede enmarcarse dentro de la novela histórica. Lo que la hace peculiar es que se trate de una novela hagiográfica donde se desarrolla la vida de la Santa y se enmarca su conocido milagro de transformar los panes en rosas cuando los llevaba para alimentar a los prisioneros y fue descubierta. En este caso, el análisis y estudio se centró en la comparativa de la estructura narrativa, sintaxis del relato, o lingüística textual si se prefiere, con los pasos establecidos por Vladimir Propp y Joseph Cambell, en relación con la forja del mito del héroe. El estudio reveló concomitancias extraordinarias en la técnica narrativa. La novela se enmarca en la tendencia moralizante que pone en valor la santidad de la protagonista frente a los requerimientos de todo un rey a quien resiste para salvaguardar su vocación mística y religiosa.


Manuel Fernández y González merece una mención aparte. Todo un genio de la novela por entregas, llegó a ser nombrado como el Dumas español. Nació en Sevilla en 1821, hijo de militar, y tras terminar Filosofía y Derecho se incorporó al ejército. Pero pudo más su imaginación y su vocación de novelista. Murió e Madrid en 1888 . De él anotamos más de ochenta novelas en el catálogo, como dato curioso, mencionar el hecho de que Vicente Blasco Ibáñez trabajó como “negro” en su taller de producción literaria. Pero también escribió poesía y teatro. Aunque cultivó la novela costumbrista en sus inicios, destacó en las novelas por entregas de carácter histórico. Tres rasgos llamaron nuestra atención sobre Historia de los siete murciélagos publicada en 1863: en primer lugar, la mezcla del mundo maravilloso, mágico y sobrenatural del orientalismo de la novela, ambientada en la Granada musulmana; en segundo lugar, los recursos lingüísticos utilizados para lograr la ambientación en la novela, especialmente en diálogos y descripciones, hecho tan destacado que no ha pasado desapercibido a la crítica. Para Iris María Zavala, por ejemplo, su dominio de la lengua popular, rural y urbana, la mezcla de caló y español presagia y anticipa El ruedo ibérico ; y, en tercer lugar, el tratamiento de la línea temporal del relato. Se trata de una novela que podríamos enmarcar en un romanticismo gótico en la que aparecen los magos, hechizos y vampiros como protectores de los secretos de la Alhambra. Esto la hace excepcional. Sobre estos aspectos esenciales se centró nuestro estudio crítico. De ahí que, a la clasificación de sus novelas realizada por Ferreras (moral, sentimental, anticlerical e histórica) debamos añadir una más, la que Eduard M. Forster denomina “fantástica y legendaria” , y es esto lo que la hacía especial en el momento de su publicación y dentro de la producción del propio autor.


La tercera novela escogida, La valija rota, pertenece a Eduardo Gómez Sigura , y fue publicada en 1884. Nuestro autor es jiennense, nació en Cazorla aunque desconocemos la fecha. Y lo interesante de su biografía es su dedicación a la política, hecho este determinante para la obra que nos ocupa. Llegó a ser Diputado tras la revolución de 1868, muy joven, militando en el partido republicano de Emilio Castelar, quien prologa la segunda edición que utilizamos para su estudio. Pero después de casarse con una hacendada jiennense y retirarse de la política, regresaría por el partido conservador. Esta evolución vital es la que apreciamos en la obra que, técnicamente, ofrece otra peculiaridad que la hace interesante: la técnica epistolar utilizada en un periodo en el que ya esta técnica había quedado muy atrás. Usada frecuentemente por la Ilustración -recordemos las Cartas Marruecas de José Cadalso, y autores extranjeros traducidos como Richardson, Smollet, Goethe o el mismo Rousseau- prácticamente desaparece durante este siglo salvo como apoyo narrativo -Pepita Jiménez, por ejemplo-. Para justificar la obra Gómez Sigura utiliza el recurso clásico del hallazgo , el autor encuentra una saca de correos caída de un tren, la abre y organiza la correspondencia en tiradas de distinta extensión y diversos temas. Lo que más destaca es la reflexión de carácter político-social que nos sumerge, con fina ironía y buen humor, en los debates políticos del momento donde podemos encontrar el sindicalismo, el anarquismo, el parlamentarismo o, simplemente, la necesidad de aprovecharse del sistema para sobrevivir. En los momentos que vivimos, más de una vez he sentido la tentación de publicar en la prensa una de sus cartas: “Carta al señor diputado de uno que no le votó”. Su actualidad es extraordinaria, hay cuestiones que parece que no cambian con el tiempo, desgraciadamente.


La cuarta y última novela analizada es Tortilla al ron. Novela gastronómico social, publicada en 1885 por José Conde de Salazar y Souleret, cordobés nacido en 1859 y fallecido en Madrid en 1900. De lo peculiar de su obra nos habla su propia vida: pintor, copista de El Prado, y escritor que destacó por sus novelas sobre historia religiosa y hagiográficas, tanto que mereció la bendición apostólica del Romano Pontífice por su obra El Sagrado Corazón; pero que, curiosamente, evoluciona para alinearse con la corriente naturalista, tan escasa como extraña en nuestro país. Igualmente extraordinario es el prólogo de la obra que nos ocupa, redactado por el mismísimo Eduardo López Bago, abanderado del movimiento. El prólogo en sí ya es un manifiesto que merece la pena ser estudiado por separado. En este caso, la línea de estudio y profundización se centró en comprobar la aplicación directa de los principios naturalistas a un relato escrito en clave de ese humor tan nuestro que juega con las ironías y los dobles sentidos en situaciones muy próximas al astracán, como apunta el propio Ferreras.
Cuatro obras peculiares que merecieron estudios específicos en función de sus características propias contextualizando y profundizando en cada una de ellas.


En esto consistió básicamente la investigación realizada que hoy presentamos.


No quiero finalizar mi intervención sin expresar mi más sincero agradecimiento al Instituto El Tablero cuyos alumnos del Ciclo Superior de Diseño y Artes Gráficas, José Manuel Rodríguez Gajete y María Teresa Monge Zambrano, dirigidos por el profesor José Luis del Rosal, se ocuparon de la maquetación del texto y diseño de la portada; y también a la Diputación de Córdoba por aceptar la publicación de la tesis. Y, por último, a María Dolores Hermoso Porras, mi esposa, sin cuyo apoyo, paciencia y cariño, nada de esto hubiera sido posible.

Con esto hago realidad una aspiración largo tiempo aplazada como es la digitalización de los contenidos para hacer efectiva la transferencia de conocimiento y que el trabajo realizado sirva de base y marco para profundizar en nuestra narrativa andaluza en los años venideros.


Muchas gracias.

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SALIR DE LA CALLE. Ángel Custodio

«Por muy mal que vaya la cosa, nunca dejes de ver la vida color de rosa»

No se trata de un novela, más bien una autobiografía. Tuve la ocasión de conocer personalmente al autor, sentados al atardecer hablamos tranquilamente. Es una persona humilde y calma, Era difícil adivinar la historia que había detrás de ese rostro amable. Imaginaos que la vida os sonríe, vais creciendo y creciendo, los negocios van viento en popa y vuestra vida sentimental color de rosa. Pero llega crisis y todo se vuelve en contra y os encontráis arruinados y sin posibilidad alguna de reacción. Y cuando el dinero desaparece, el amor sale por una ventana. Solos y arruinados, de un día para otro, os veis en la calle, deshauciados y con el cargo de concienciaa de haber causado la desgracia a los seres más queridos, de haber incumplido compromisos y haber arrastrado a quienes confiaban en vosotros.

En ese momento, deseas pagar con tu vida. Pero hay quien te da otra oportunidad, no se sabe por qué. Y te ves durmiendo como puedes en la calle e improvisando un nueva existencia desde los rescoldos de tu alma, y empiezas a comprender la bondad del alma humana cuando aprendes a mirar y a escuchar y a esperar y a comprender que hay otro destino. Puedes culpar al mundo, culparte a ti, o aceptar simplemente que las cosas no ocurren porque sí, que hay un camino de aprendizaaje en cada circunstancia de la vida por muy duro que nos parezca.

A partir de ahí se escribe una historia de aceptación y superación donde se hace visibles a los invisibles que se cruzan con nosotros cada día. Una lección de humildad, generosidad y agradecimiento.

No podréis encontrar el libro en Amazon ni en las librerías. Es el autor quien lo vende directamente y dedica sus ingresos a repartir esperanza. Por eso, os dejo su contacto. Merece la pena.

Ángel Custodio WhatApp 34 642705668

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LEYENDAS DE LA MEZQUITA DE CÓRDOBA (Almuzara, 2024). Acto de presentación celebrado el 14 de noviembre de 2024. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba, Aula Magna.

Rebeca Rueda, José Carlos Aranda, Antonio Cuesta

Hoy toca agradecer el acompañamiento entrañable en el acto de presentación de mi último libro: Leyendas de la mezquita de Córdoba. Agradecer las palabras de Antonio Cuesta, antiguo alumno y tutelado en mi paso por el Colegio Ahlzahir, hoy Director de Almuzara, que se permitió rememorar el día que me conoció hace ya más de cuarenta años y enumerar los catorce títulos que hoy ya tengo publicados con su editorial. Le siguió Rebeca Rueda, la editora que supervisó la redacción y maquetación del manuscrito. Agradecer sus elogios a mi estilo y mi trabajo, muy por encima de mis merecimientos. Agradecer el que se aceptara por la editorial el lujo de insertar grabados del siglo XIX en las imágenes en lugar de fotografías, una bibliografía comentada o la inserción de más de cien notas a pie de página. El resultado es espectacular. Gracias.

Perspectiva del Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Córdoba

Pero, sobretodo, agradecer esa asistencia selecta y masiva donde cada persona era un retazo de mi historia personal. Las emociones se agolpan con los recuerdos cuando, entre los participantes, ves los rostros de tus hermanos y primos, de antiguos alumnos a los que conociste siendo adolescentes y hoy son grandes profesionales, pilares de la sociedad, antiguos alumnos de Ahlzahir -Rafael, Antonio Miguel Ángel…-, de La Carlota, de El Tablero -qué alegría volver a verte, Alberto-. Cuando miras rostros de quienes fueron tus compañeros de clase siendo un niño -Joaquín, Julio, Fede, Blas…-. Cuando ves a quienes estaban junto a ti sentados en esa Facultad que nos permitió amar la filología en un marco incomparable -Loli, Santi, Espe, Lola…-. Cuando miras el rostro de aquellos que fueron compañeros en las ilusiones y fatigas de eso de ser profesor a lo largo de los años -Tolo, Rafael, Antonio…-. De amigos que han compartido contigo la alegría, la esperanza y, también las penas que a todos nos llegan algún día -Mariló, Carmen, María José, Enrique, José Antonio…-. Y todos salpicados de otros rostros nuevos, curiosos, expectantes que pronto entrarían en mi alma a través del libro.

Fue para mí un día extraordinario y entrañable. Disfruté contándoos cómo se originó esta obra, cómo me la pedía, me la exigía, el niño que nació y se crio en ese fabuloso barrio de la catedral de Córdoba, sin televisión, teniendo solo los cuentos como alimento de una imaginación desbordante. Y cómo, ese filólogo que hoy soy, compiló, pulió, contrastó, contextualizó esas historias para ofreceros ese semblante secreto de mi ciudad que late en cada esquina, en cada fuente, en cada muralla, en cada casa para hacer de Córdoba la ciudad mágica que llevo incrustad en el corazón.

Gracias por este regalo, todo un detalle estando tan próxima la Navidad. Gracias.

Firma de ejemplares tras el acto de presentación

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Publicado en ACTOS, LIBROS PUBLICADOS | Comentarios desactivados en LEYENDAS DE LA MEZQUITA DE CÓRDOBA (Almuzara, 2024). Acto de presentación celebrado el 14 de noviembre de 2024. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba, Aula Magna.

Leyendas de la mezquita de Córdoba. Entrevistas y reseñas

ABC: https://www.abc.es/espana/andalucia/cordoba/leyendas-mezquita-cordoba-barrio-libro-columna-infierno-20241112061758-nts.html

La Voz de Córdoba: https://www.eldebate.com/espana/la-voz-de-cordoba/cultura/20241111/libro-reune-leyendas-mezquita-catedral_243792.html

El Debate: https://www.eldebate.com/espana/la-voz-de-cordoba/cultura/20241111/libro-reune-leyendas-mezquita-catedral_243792.html

Entrevista en Onda Cero Radio 13/11/2024: https://www.ondacero.es/emisoras/andalucia/cordoba/audios-podcast/leyendas-mezquita-cordoba-jose-carlos-aranda_202411136734c155e378830001f8ff94.html

Entrevista en la revista Iglesia de Córdoba: file:///C:/Users/Jos%C3%A9%20Carlos%20Aranda/Downloads/z_Iglesia%20en%20Cordoba%20903.pdf

Grabación de la entrevista con Nati Gavira, El espejo de la Iglesia: https://www.diocesisdecordoba.es/noticias/el-profesor-jose-carlos-aranda-en-el-espejo-de-la-iglesia

Entrevista Cadena SER, Hoy por hoy Córdoba: https://cadenaser.com/andalucia/2024/11/13/jose-carlos-aranda-presenta-el-libro-leyendas-de-la-mezquita-un-recorrido-por-la-memoria-oral-de-cordoba-radio-cordoba/

Almuzara: https://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=8888&edi=1

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