Este fue uno de los libros consultados y referenciados en la preparación de mi obra Cómo hablar en público (Berenice, 2015). Un libro interesante pero que solo se ocupa de las exposiciones en grupo, ante grandes o pequeños auditorios. Un libro ambicioso y útil, si bien sus premisas pueden resultar, a veces, un tanto cuestionables. La eficacia de los recursos depende en gran medida de la contextualización de los mismos, también de la receptividad del auditorio, algo que siempre debemos tener en cuenta.
Es cierto que existen ciertos principios, tanto en el uso del lenguaje como en la comunicación no verbal que pueden ofrecernos una mayor eficacia y mejor resultado, que nos ayudan a desbloquear los mecanismos de defensa que, con frecuencia, dificultan el que podamos lograr nuestros objetivos. Quizás, el más importante sea el captar la atención del auditorio y mantener un mínimo nivel de concentración en el que desarrollar nuestra intervención. Aquí encontramos algunas de estas técnicas. El libro se plantea como una guía para conseguirlo partiendo de la psicología, algo que los buenos comunicadores realizan y lograr por mera intuición. Pero la técnica siempre es necesaria cuando nos falla la inspiración, ¿no?
Si me pidierais un buen resumen del libro, os diría que la técnica básica consiste en aplicar la dinámica del espejo, tanto en la postura corporal como en el uso de la voz (tono, timbre, volumen, cadencia…). Cuando nos sentimos cómodos en una conversación, inconscientemente tendemos a imitar la postura de nuestro interlocutor (piernas cruzadas o abiertas, sentado o de pie, brazos caídos o cruzados, mirada, etc.), incluso tendemos a imitar los rasgos emocionales del rostro como la alegría, la duda, la melancolía o el miedo. El principio que opera esta realidad es algo innato y se debe a las conocidas como neuronas espejo de nuestro cerebro, gracias a ellas reproducimos lo que observamos y esto nos permite decodificar cómo se siente nuestro interlocutor para adecuar nuestra actitud, nuestro diálogo, nuestro comportamiento, a las circunstancias; es decir, nos sincronizamos emocionalmente con la situación.
Está demostrado cómo nuestro estado de ánimo se refleja inconscientemente en nuestros rasgos faciales y nuestra postura corporal, de la misma forma que nuestra actitud y expresión facial acaban contaminando nuestras emociones. Y esto es muy importante, algo que podemos utilizar en nuestro día a día. Dicho de otra forma, si quieres sentirte feliz, fuerza una sonrisa, echa hacia atrás los hombros, camina con decisión y respira tranquilamente. Lleva a tu mente ese momento en tu vida en que te sentiste feliz y verás como el mundo cambia a tu alrededor en pocos minutos.
Si algo echo de menos es la ausencia de fundamentación científica en muchos de los apartados, fundamentación que existe y podrás encontrar en Cómo hablar en público (Berenice, 2016) y en El libro de la gramática vital (Toromítico, 2010). No obstante, el libro está bien estructurado y ofrece motivos de reflexión y ejemplos prácticos desde la experiencia con consejos muy válidos.
La base operativa consiste en aprender y adaptar tu comunicación a las características particulares de tu interlocutor, para lo cual se proponen tres pasos: establecer empatía, comprender cómo funciona la comunicación no verbal y, por último, domina los mecanismos lingüísticos.
El capítulo I trata de cómo descubrir la inteligencia dominante de nuestro interlocutor: visual, auditiva o kinestésica. Si detectamos cuál es, no resultará más fácil orientar nuestro vocabulario a la sintonia de nuestro oyente. Podremos detectarlo por algunas señales posturales (ojos, inclinación de la cabeza) o lingüísticas (vocabulario e imágenes). En la página 39 se incluyen recomendaciones sobre el ritmo, tono y estrategias comunicativas en cada caso.
De ahí pasamos a las estrategias comunicativas más adecuadas según la personalidad de nuestro interlocutor: hiperactivo, perfeccionista, emocionar, propiciador, observador o jefe. Se habla de las características de cada uno y se ofrecen recomendaciones sobre la forma ideal de comunicarse según el caso.
En el capítulo II se habla de metaprogramas, entendiendo por tales los comportamientos instintivos. Este apartado se presenta en forma de dilogías opuestas analizando sus características que dependen del modo de procesamiento de la información en cada individuo. Se presentan las siguientes: Global/detallista; En el tiempo/a través del tiempo; Asociado/disociado; Procesal/opcional; Hacia/desde; Filtro de autoridad; De acuerdo/en desacuerdo; Ser/tener; Contra; Familiaridad/novedad.
En cada uno de los apartado se nos proponen algunas preguntas para identificar los metaprogramas individuales y algunas pautas de actuación para relacionarnos mejor con cada categoría. Finaliza el capítulo enumerando algunos gestos que indicarían aceptación o rechazo. Insisto en que para comprender mejor estos indicios es necesario contextualizar la situación para interpretarlos correctamente.
El capítulo IV, por último, trata sobre cómo gesticular correctamente las objeciones que pudieran surgir. El principio general es que siempre suponen una oportunidad porque cualquier pregunta nos permite conocer mejor a nuestro interlocutor, por lo que debemos acogerla con cortesía y respeto, aunque vaya en contra de nuestros planteamientos. A continuación se nos ofrece una guía con modelos posibles de respuestas que nos permitirían reconducir el tema y vencer las posibles objeciones y actitudes contrarias. De forma bastante esquemática nos propone «esquemas lingüísticos de persuasión» que, en resumen, tratan de trasladar la atención de nuestro interlocutor a otro punto de vista, hacia otro nivel lógico. Esto, por experiencia, no siempre resulta fácil y, a veces, es imposible.
De cualquier forma, como te explico en Cómo hablar en público, la primera regla para dominar este arte es vencer el miedo, atreverte, practicar y prepararte siempre. Mucho ánimo y a por ello.
Publicado enACTOS|Comentarios desactivados en LOS PODERES SECRETOS DE LA COMUNICACIÓN EMPÁTICA (Cómo alcanzar el éxito en la comunicación interpersonal mediante la programación neurolingüística y la comunicación no verbal). Vicenzo Fanelli. Barcelona, Ediciones Obelisco, 2012. Sinopsis.
Antes de escribir sobre un tema, conviene informarse y leer todo cuanto puedas. Para desarrollar el método de Inteligencia Natural (Toromítico, 2013 y 2016) revisé toda la bibliografía que pude para poder contrastarla con mi experiencia como persona, docente y padre. Este fue uno de los libros leídos y analizados.
Tiene como foco original el centrarse en los hijos (varones) cuando tanto se habla y escribe de las niñas. Sin embargo creo que es muy «americano» en su desarrollo y planteamiento. Cada minicapítulo finaliza con un apartado para profesores y otro para padres con recomendaciones que quieren ser concretas, pero que, en muchas ocasiones, no pasan de ser recomendaciones con falta de criterios de aplicación práctica. Organiza los contenidos con ideas que suelen ser peticiones de principio que parten de la base de que debemos abandonar el «curriculum oculto». Es decir, el sistema de crianza tradicional es erróneo porque lastra el desarrollo y equilibrio emocional de los niños impidiéndoles expresar sus sentimientos y preparándolos para el ostracismo y la competitividad. No creo que esto sea así hoy en día porque la realidad ha cambiado y con ella la relación de pareja y los roles tradicionales que existían cuando solo era el hombre quien trabajaba. Hoy no es así y con ello cambia la realidad en todos aquellos casos en que la situación ha cambiado y son los dos miembros de la pareja lo que trabajan. Es algo que me ha sucedido, he vivido esa transición y pertenezco ya a una generación antigua.
Otro aspecto que no acabo de ver es la defensa de la individualidad frente a valores sociales establecidos y recurrentes. Es un aspecto con el que debemos tener cuidado. Nacemos en el seno de una sociedad y estamos condenados a convivir en ella, es importante la capacidad de adaptación sin, por ello, renunciar a nuestros principios, pero leyendo el libro parece que sea la sociedad la que deba adaptarse al individuo y esto es un error. De ahí que una de las inteligencias que trato en Inteligencia Natural sea precisamente la «inteligencia social» y cómo se desarrolla desde la infancia primera, cuando hacen su aparición las emociones secundarias.
Por último, está el principio de ser tú mismo como ser humano para poder transmitir como padre aquellos valores que a ti te han permitido vivir, sobrevivir y adaptarte a las circunstancias de la vida. Si renuncias a ser tu mismo acabas convirtiéndote en un espejismo de confusión que no aportará la seguridad que tu hijo necesita.
En mis conferencias sobre educación utilizo un ejemplo que puede resumir en pocos minutos el contenido de este libro, un ejercicio que propongo en Inteligencia Natural: siéntate con tu pareja, el padre de tu hijo, la madre de tu hijo, y hazlo con un papel en blanco delante. Daos diez minutos para escribir cómo desearíais que fuera vuestro hijo en el futuro, escribidlo todo: tranquilo, reflexivo, deportista, lector, buen estudiante, amable, optimista, piadoso… Seguid. Luego leedlo en voz alta y poneos de acuerdo en qué es más o menos importante. Por último, miraos a vosotros mismos y anotad si vosotros sois así. Os daréis cuenta de aquellos aspectos en los que os conviene mejorar como pareja si queréis darle a vuestro hijo la oportunidad de ser así algún día. Un ejercicio, os aseguro, que no os dejará indiferentes.
No hay mejor escuela en educación que el ejemplo en el seno de la familia.
Publicado enACTOS|Comentarios desactivados en LA INTELIGENCIA EMOCIONAL DE LOS NIÑOS. CLAVES PARA ABRIR EL CORAZÓN Y LA MENTE DE TUS HIJOS. Por Will Glennon (Barcelona, Espasa libros, 2002)
Arturo Pérez-Reverte es un autor al que admiro por su versatilidad como narrador. Siempre resulta interesante su lectura y, a veces, muy divertida. Hay quien lo critica por su prolífica producción, quien le aplica aquella frase dirigida a Lope de Vega: «Que buen potro si tuviera buenas bridas»; pero tampoco se me olvida la respuesta de Lope: «Pues que las paga el vulgo, justo es hablarle en necio para darle gusto». Tremenda ironía de nuestro genio porque detrás de la aparente sencillez y repetición de esquemas, se escondía toda una revolución.
Pérez-Reverte no siempre se repite y hay novelas de mucho calado en su producción. Me encantó la creación del personaje del capitán Alatriste por lo que representa del espíritu de una época que parece ser el sino de España. Aún recuerdo aquella frase del poema de Mío Cid en el inicio de su destierro: «Que buen vasallo si hubiese buen señor». Pero a pesar de la amargura o, mejor, el realismo resignado a la vida y el tiempo que le tocó vivir, late en el capitán ese espíritu heroico que es la marca de una nación que cambió la historia del mundo. Es ese espíritu que retrata en unos versos que concluyen el sentir y la gesta de nuestro tercios, en un diálogo en que dos soldados se quejan «…de la miseria de ser español…, maldecir de España y del rey, y jurar que no se los verá en la próxima batalla…», concluye:
«Pues estos dos que osaron decir esto, / ha seis días, cobradas cuatro pagas / y conforme razón, puestos a gesto, / con solas sus espadas y sus dagas, / pasando a nado un foso hicieron cosas / que plegue a Dios que en ocasión las hagas».
Este libro es la continuación de una saga, novela de capa y espada, de aventuras, heredera de las novelas por entregas que proliferaron en el siglo XIX, deudora de autores como Alejandro Dumas o Manuel Fernández y Gonzáles. Me encanta la ambientación, no solo es escenarios -ese París siempre con Notre Dame en el horizonte y sus puentes sobre el Sena, sus mercados y sus barrios-, sino por la ambientación léxica en ese remedo del castellano clásico que se adecua a la época y los personajes. También contribuyen esos grabados intercalados entre sus páginas que le dan sabor a antiguo, técnica que yo mismo utilicé en Leyendas de la Mezquita de Córdoba.Si os gustan las novelas de aventuras, sencillas y lineales, es una buena obra para leer plácidamente. Tiene además el aliciente de ver enfrentados a nuestros soldados viejos con los famosos mosqueteros incluidos dos duelos -Athos, Aramis, Portos, D’Artagnan- y el poner a Richelieu en el centro de la trama. No os preocupéis, no os voy a reventar la historia.
Volveremos a hablar de nuestro autor, es mucho lo que queda por decir de la diversidad de estilos que cultiva. Un saludo a todos.
Vi este libro en un rastrillo de libros usados y me llamó poderosamente la atención leer de primera mano cómo había tratado este romántico inglés la figura de nuestro don Juan. Lo cierto es que no pudo resultar más decepcionante. El don Juan español es un seductor que vive por y para la seducción despreciando sus conquistas, al que redimió por amor nuestro Zorrilla. El don Juan de Byron es un personaje pasivo seducido, no seductor, que se deja ir y en el que las pasiones bullen con fuerza arrolladora. Son las circunstancias las que lo acercan o alejan del objeto de su amor, pero no su voluntad. Pero para seguir su historia, has de pasar por un sinfín de digresiones sobre personajes y cuestiones políticas y sociales que entorpecen, ralentizan y aburren. Hay un canto permanente al «carpe diem» y una crítica feroz al puritanismo dominante, diríase que retrata un alter ego en el joven protagonista.
Para colmo, la obra resultó inacabada por la muerte del poeta, falta el último canto aunque tampoco esto hubiera mejorado el conjunto. Cuando afirmó que no tenía plan previsto al escribir, que iba a salto de ocurrencia, no mentía y eso late en el desorden de ideas y la falta de estructura del relato.
Desconozco los méritos que la sonoridad, la musicalidad, o el ritmo pudieran aportar. Es difícil, si no imposible, transcribir poesía a otro idioma manteniendo lo que es la esencia misma del lenguaje poético, quizás, leído en inglés, dominando el idioma original, pudiéramos mejor degustar su mérito.
Alguien que quería arrancarme una sonrisa me regaló este libro una Navidad. Luis Piedrahita es un conocido humorista que se ha abierto hueco gracias su inconfundible estilo, su voz y sus ocurrencias. Últimamente más conocido por su participación en las tertulias de El Hormiguero con Pablo Motos. El libro es una recopilación de monólogos que no tienen desperdicio, sigue el estilo de El Club de la Comedia tratando los temas más diversos y, a veces, escatológicos. Con esa técnica tan suya de metáforas impensables, comparaciones hilarantes, temas aparentemente anodinos, no deja de sorprender para hacernos reír de las circunstancias en las que vivimos y de nosotros mismos. Un libro para desintoxicarse de problemas y levantar el ánimo. Quizás la risa sea la mejor terapia para detener el tiempo durante unos minutos y recrearse con el buen humor. Una buena excusa para olvidarnos, aunque sea por un momento, de tantos problemas, tanta prisa, tanta preocupación como nos acucia. Os lo recomiendo.
Se trata de una obra de teatro que tenía ganas de leer y la encontré en un mercadillo. Luigi Pirandello, junto con Shaw, fue uno de los grandes renovadores del teatro de mediados del siglo pasado y, quizás, sea esta su obra más representativa. Italiano, nacido en Sicilia (1867), recibió el premio Nobel de literatura en 1934. Creció en una familia de fuertes convicciones políticas, participó activamente en los movimientos que luchaban por la unificación de Italia, pero como suele suceder -y los españoles entendemos de esto- la realidad que siguió al logro supuso una enorme decepción. Esto le llevó a militar más tarde en el partido fascista de Mussolini. Quizás esa frustración sea la que, en parte, se refleja en su obra donde la realidad y la fantasía luchan por ocupar el centro de la existencia del ser humano. Su vida, llena de peripecias y avatares, vaivenes del destino, merece la pena ser leída con detención.
Y este es el tema esencial de la obra de Seis personajes en busca de autor (1921). Evidentemente, en ella se rompen las reglas clásicas y el teatro entero se transforma en escenario. Algunos personajes entran por el patio de butacas para acercarse a lo que, supuestamente, es el ensayo de una obra teatral. Allí entablan diálogo y discuten con el director, van contando cada uno su historia: se trata de una familia, pero son meros personajes que no alcanzarán el tener una vida propia hasta que alguien les dé un papel que les permita existir más allá de su propia conciencia y la de aquellos que los representen y asistan a su historia como espectadores. El padre, la hija, la madre, el hijo… van desglosando poco a poco sus respectivas historias, tragedias sin resolver, hasta convencer al director de que se convierta en autor de una nueva obra en la que puedan existir realmente. Lo interesante está en estas conversaciones entre personajes y director, las disquisiciones entre lo que es realidad y fantasía, si es más o menos real lo imaginado que lo existencial, aquello que es más permanente.
El tema en sí tiene resonancias clásicas, me viene a la mente La vida es sueño de Calderón de la Barca, pero mucho más cercano a su tiempo, tenemos la obra de Niebla, de don Miguel de Unamuno, publicada poco antes, en 1914, donde uno de sus personajes, Augusto, se presenta en su casa porque está pensando en suicidarse y ha leído un artículo periodístico de don Miguel tratando el tema. Como en la obra de Pirandello, el protagonista, al saberse personaje fruto de la imaginación de un autor, se rebela contra su creador negándose a morir y cuestionando cuál de los dos es más real. Los diálogos sobre el tema y las similitudes me lo han traído a la mente. Creo que, en cualquier caso, detrás de la trama, palpita la agonía humana que trata de desentrañar su relación con Dios, un creador del que solo somos sus personajes condenados a la muerte sin que lleguemos a alcanzar el sentido de nuestra existencia. En cualquier caso, os recomiendo la lectura de las tres obras.
Si eres un curioso de la Historia de España no puedes perderte este libro. Con un estilo ágil, el autor va desgranando episodios olvidados pero que son clave para comprender nuestra historia como país. Un auténtico revulsivo contra la «leyenda negra» urdida a lo largo de los siglos y que, por desconocimiento se sigue repitiendo por parte de ingenuos llenos de buenas intenciones desde una perspectiva globalista y bien pensante, juzgando hechos históricos seculares desde una óptica moderna.
Os vais a encontrar con la derrota infligida por Blas de Lezo a los ingleses en su intento de conquista de Cartagena, toda una proeza histórica de la que casi nadie se acuerda. Con las expediciones científicas organizadas, una auténtica maravilla de ciencia y precisión, como la de Malaespina. Anécdotas como la invasión vikinga a Al-Andalus, o por qué se denominó al océano Pacífico el Lago Español; la curiosa paz transpirenaica conseguida gracias a un acuerdo que costó tres vacas anuales a los franceses y que sigue vivo hoy en día. También aprenderemos a mirar con otros ojos a Estados Unidos y comprender cómo el territorio español ocupó buena parte de los que hoy son estados americanos. Blanco sobre negro, encontraréis datos históricos sobre la verdad de la Inquisición en España y cómo fue manipulada para generar la aversión hacia nuestro imperio. También cómo el dolar tiene su origen y cuño en la primera moneda de cambio mundial, el real de a ocho español, o cómo a principios del siglo XIX España organizó la primera expedición filantrópica para llevar la vacuna de la viruela a todo el mundo -sí, incluida China-; os enteraréis de que fue un español, explorador, el primero en alcanzar las fuentes del río Nilo, aunque los ingleses se hayan arrostrado el mérito de tal descubrimiento o lo que hay de verdad en la supuesta matanza de indios en hispanoamérica por parte de los conquistadores, incluida una reflexión sobre la veracidad de las afirmaciones de Fray Bartolomé de las Casas Deza.
Una joya que no dejará indiferente a nadie, como demuestra su novena edición. Espero que lo disfrutéis.
Publicado enACTOS|Comentarios desactivados en ESO NO ESTABA EN MI LIBRO DE HISTORIA DE ESPAÑA. Francisco García del Junco. Almuzara, 2022 (9ª edición).
Hay desastres y desastres, y acabamos de vivir una pesadilla. Pero hay desastres que bien merecen una reflexión. Ahora vendrán diluyendo responsabilidades, se nos hablará de un comité de expertos que están estudiando las causas, que no hay indicios de un ciberataque, que todo ha sido fruto de desafortunadas circunstancias, que estemos tranquilos, que ya se han tomado las medidas necesarias para que esto no vuelva a ocurrir, y bla, bla, bla… Pero la realidad ha puesto blanco sobre negro los problemas que estamos sufriendo y consintiendo sin reaccionar como pueblo.
El origen del problema no es otro que la dependencia energética de países extranjeros y de las nuevas tecnologías. Durante años hemos ido desmantelando centrales nucleares, centrales hidroeléctricas, centrales térmicas. Y eso de cuidar el medio ambiente está muy bien hasta que deja de estarlo y no somos capaces de autoabastecernos. Nos hemos convertido en un país dependiente, no solo de la energía, sino también de las nuevas tecnologías. En un momento como el vivido, los teléfonos no han funcionado, tampoco la televisión, ni la wifi, ni Internet, ni los miles de aparatos dependientes de la red. Ahora mismo estoy escribiendo sin conexión para poder subir este artículo cuando se reestablezca y pueda compartirlo.
Toca ahora pensar en si la política medio-ambiental debe estar reñida con la seguridad de un país, toca ahora pensar en eso del euro-digital, ¿qué ha pasado con quienes solo llevaban su tarjeta de crédito confiados en que podían adquirir todo lo que necesitasen? Esas personas que solo llevaban tres euros en el bolsillo y no les llegaba para poder comprar comida porque los supermercados no podían operar sin lectores de barras, cajeros, luz, refrigeración… ¿Qué hubiera ocurrido si el apagón se hubiera prolongado? ¿Qué ha ocurrido con los miles de viajeros amontonados en trenes y estaciones? ¿Quién va a pagar los miles de millones de pérdidas originados en los comercios e industrias?
¿De verdad vamos a admitir lo del euro digital? Ya hemos visto cómo en estas circunstancias, más que nunca, necesitamos el dinero en efectivo para funcionar y que lo que hemos sufrido puede volver a ocurrir en cualquier momento mientras no seamos capaces de generar por nosotros mismos la energía necesaria para que el país funcione. Pero no se preocupen, no va a ocurrir absolutamente nada porque vivimos en un país anestesiado por la angustia, el miedo, e informativos manipulados que no ofrecen más que mentiras.
¿Quién devolverá la tranquilidad a esos miles de personas que quedaron atrapadas en ascensores, en trenes, en metro; a quienes se quedaron sin gasolina o haciendo horas de cola en surtidores que no podían funcionar, en quienes dependían de un pulmón artificial, de una operación, para sobrevivir sin saber si la corriente eléctrica se reestablecería a tiempo, a quienes no pudieron alimentar a su ganado, a quienes perdieron toneladas de alimentos por no poder refrigerarlo, a quienes se vieron indefensos e incomunicados en sus coches, a quienes tuvieron que permanecer en sus casas por no poder usar el ascensor, a esos empresarios que tuvieron que detener las fábricas, a quienes tuvieron que pernoctar en estaciones de tren o de avión sin poder alimentarse porque los comercios estaban cerrados o no podían cobrar electrónicamente? Cientos de personas se agolpaban frente a un balcón donde un vecino había conectado una radio analógica, con pilas, para poder escuchar las noticias, porque ya nadie tiene más que teléfonos móviles con conexión a Internet, tecnología digital en televisiones, radios, ordenadores… Me recordaba escenas escabrosas que me contaba mi abuelo cuando se reunían en alguna casa, en penumbra por miedo a los bombardeos, una casa de las pocas con radio para escuchar las noticias de la guerra.
Llámenme conspiranoico, o facha, o lo que quieran, pero acabamos de vivir una experiencia que no tiene parangón en la historia y más vale que tomemos nota o pronto nos veremos sometidos en una realidad distópica propia de la mejor de las pesadillas imaginadas por Hollywood. Habrá que escuchar a Iker Jiménez en Horizonte para poner algo de luz en este asunto, pero tampoco esto servirá de mucho.
Para mí está claro que debemos procurar la autonomía energética, debemos minimizar nuestra dependencia de las nuevas tecnologías y retornar a sistemas analógicos, debemos defender a capa y espada el dinero en metálico y el comercio de cercanía, debemos recuperar nuestro deber y nuestro derecho de exigir responsabilidades y poner en perspectiva políticas que nos empobrecen y nos hacen vulnerables como acaba de demostrar esta nefasta experiencia.
Pero no se preocupen, de nuevo cargarán las tintas en nuestra responsabilidad como ciudadanos, en que no hicimos caso a una ministra procurando un kit de supervivencia en casa donde ya se nos habían dado instrucciones de aquello que debíamos almacenar para casos semejantes -curiosa coincidencia, ¿verdad?-. Se nos tranquilizará y volverá a repetirse hasta la saciedad la palabra “normalidad” cuando nada de lo ocurrido puede ser normal y lo cierto es que estamos gobernados por anormales.
Por favor, dimita, váyase en buena hora donde no estorbe ni moleste ni se le recuerde. Y llévese consigo a esa compañía que votó el que no se sacara al ejército para garantizar la seguridad ciudadana en tiempos de oscuridad e incertidumbre. Y para los que me están leyendo, recuperemos el derecho de pensar y protestar y exigir responsabilidades para que esto jamás, jamás, jamás, vuelva a ocurrir.
Y ojalá esto sirva para hacernos reaccionar de una vez.
El día 23 de abril lo celebramos este año (2025) con una conferencia en el IES INCA GARCILASO de Montilla. Siempre es gratificante el reencuentro con los alumnos y el tema, la importancia de la lengua, de saber comunicarse, en las relaciones interpersonales es apasionante. Asistieron los alumnos de Segundo de Bachillerato y un grupo de alumnos de Literatura Universal de Primero. Disfruté. Agradezco a la profesora Mariló Fernández Córdoba y al Departamento de Lengua la invitación a acompañarlos en un día tan señalado. También agradezco a su director José Muñoz su cariñosa acogida. Los alumnos estuvieron ejemplares. Disfruté de la experiencia, siempre estoy en disposición de acudir cuando se me llama, si algo echo de menos es, precisamente, este contacto directo con los alumnos y el poder, en la medida de mis posibilidades, compartir con ellos ideas que pueden serles de mucha utilidad en la vida. Gracias.
Publicado enACTOS|Comentarios desactivados en CÓMO HABLAR EN PÚBLICO. LA IMPORTANCIA DE LA LENGUA EN LAS RELACIONES PERSONALES (CONFERENCIA EN EL IES INCA GARCILASO DE MONTILLA)
Hoy quiero compartir con vosotros este artículo en tono de humor sobre las vicisitudes de la vejez que, supuestamente plácida, regalada, se encuentra con una realidad de odisea de Ulises: los viajes del IMSERSO. Me lo envía un antiguo alumno, José María Tavira, que, a pesar de ello y de los cuarenta años que ya han transcurrido desde que pasó por mis clases, hoy es mi amigo y no ha perdido un ápice del humor ácido que siempre le caracterizó, ese que a todos nos ayuda a sobrevivir día a día. Espero que os arranque una sonrisa.
LA EXCURSIÓN
Todos sabemos lo que es una excursión. Los Argonautas, Alejandro Magno, Eric el Rojo, Atila, los Cruzados, Colón, Napoleón, son ejemplos de distinguidos excursionistas a diferentes lugares y en todos los casos se cumple la primera de las condiciones básicas de toda excursión como es no conocer el destino, lo que aumenta los atractivos: además de contemplar paisajes y paisanajes nuevos, aparece la excitante posibilidad que el paisanaje te convierta en pinchitos. Otra de las condiciones es egoísta: hay que ir acompañado por otros compañeros de francachela para así evitar riesgos y poder celebrar a la vuelta emotivas reuniones en las que rememorar los incidentes más o menos costumbristas del periplo con grandes aspavientos. La tercera, es la existencia de un poder superior lo suficientemente harto de un grupo numeroso de desocupados y aburridos súbditos que comienzan a dar la tabarra como para financiar cualquier desatino que les libre de ellos, al menos durante una temporada.
Con estas premisas, a lo largo de la Historia estos excursionistas han logrado conseguir grandes dosis de juerga. Esta diversión es completa, tanto para los que se iban como para los que se quedaban. Para los que partían, porque si la excursión salía bien, los participantes adquirían una cultura, mejoraban las relaciones entre diferentes pueblos y comunidades distantes entre sí y podían presumir de nuevas amistades y conocimientos más o menos confesables a sus esposas. Cuando el experimento acababa en fracaso, lo que era frecuente, aquellos que se quedaron se carcajearán sin miramiento haciendo referencia a la imprudencia de viajar sin utilizar un tour operador competente.
En la actualidad, podemos encontrar bastantes clases de excursiones, diferenciándose normalmente por los componentes de las mismas. Familiares, Familiares Con Niños; Familiares con Niños y Abuelos; Familiares con Niños, Abuelos y Mascotas. Otra clasificación sustituye la palabra «Familiares» por «Amistosas», con lo que la cosa empeora de manera notable: Se elevan exponencialmente las posibilidades de que la incursión acabe en graves enfrentamientos al incluir un número de variables imposible de controlar ni con magia negra, puesto que si los gustos de un mismo grupo son perfectamente diferentes, si se añaden los de otro grupo, el final acaba teniendo connotaciones judiciales.
Pero no quiero introducirme en el proceloso mundo de la fragilidad de las relaciones sometidas a determinados límites, mi pobre entendimiento no abarca tanta calamidad inevitable. Me voy a referir al sistema ideado por nuestros sabios, generosos y admirables gobernantes: el Sistema de Vacaciones del IMSERSO. Consiste en aprovechar las instalaciones hoteleras existentes en nuestras costas que quedan vacías, tras el retorno de los visitantes una vez cumplido el trámite anual de amontonarse en las playas para ser debidamente esquilmados por quienes viven cómodamente todo el año con el producto de su rapiña estival. Lógicamente, estas instalaciones carecen de uso durante el invierno, salvo que los miembros de la plantilla que aún permanecen en sus puestos puedan dedicarse a hacer carreras por los pasillos, perseguirse por los salones, establecer marcas de inasistencia por inutilidad del esfuerzo, o fijar las bases de un campeonato sobre cuál de los que asistan puede permanecer más horas frente al televisor sin necesidad de movimiento alguno.
Sin duda alguna, tendría un enorme éxito de participación. Este es el panorama, con lo que los dueños de estos establecimientos, con cierto buen criterio, cierran estos placenteros lugares, puesto que están destinados a ser disfrutados por gente que abona su estancia, no a tener huéspedes que cobran. Por otra parte, con las mejoras sociales que van alcanzando los mayores y el disfrute de sus merecidas pensiones tras sus años de denodados esfuerzos para sobrevivir, les queda algún dinero para gastar, no mucho, que tampoco es plan de que encima ahorren. Pero tienen tiempo libre, y no saben qué hacer salvo echar de menos a una familia que ya no les necesita y que está muy ocupada cometiendo errores que una consulta a tiempo al abuelo o la abuela les hubiera evitado. También es cierto que la burrada hubiera perdido emoción, váyase lo uno por lo otro.
Además, sus posibilidades de entretenimiento acaban limitándose o a hacer de nodrizas con sus nietos para que los padres se vayan de excursión, o participar de alguno de los horrores que deparan las incursiones punitivas conjuntas, con lo que el descontento crecía y se transformaba en una exigencia a los poderes públicos de aumentos en sus pensiones para tener la posibilidad de darse a la fuga de semejante forma de vida.
Los requisitos antes mencionados se daban en España. Y a algún insomne de la Administración ansioso por justificar la existencia de su cargo se le ocurrió pensar en medio de sus terrores nocturnos que lo bueno iba a ser proporcionar solaz a los jubilados mediante económicos pero a su vez lujosos viajes a los destinos imposibles para ellos en época estival sin necesidad de aumentar la cuantía de las pensiones, y algunos ingresos adicionales a los empresarios hosteleros con el fin de que les valiera la pena mantener abiertos sus garitos y no mandaran al INEM a todos los empleados. Tras los procedimientos habituales de la Administración, que no puedo describir sin arriesgarme a una bonita querella judicial, se puso en práctica este sistema en principio benéfico, pero que, una vez refinado por los sucesivos escalones jerárquicos, ha acabado siendo lo que al final veremos.
Son publicadas las ofertas de destinos que normalmente incluyen espléndidos viajes a las islas, que son los lugares más solicitados y que hacen de reclamo. El normal desarrollo del Programa prevé que no haya plazas ni aproximadamente suficientes, por lo que se proponen otros destinos alternativos. No son los que solicitan las vetustas masas, pero son gratis y les permiten cumplir de alguna forma su objetivo: alejarse de su entorno habitual. Una vez embaucados un número suficiente de ancianos, se ponían en marcha con el siguiente plan de viaje:
Día 1º
Salida de Ponferrada a las 8 de la mañana a bordo de un autobús que deberá llevarles a visitar el Coto de Doñana.
Parada de 30 minutos a mitad de camino para que descanse el conductor, en la que se aprovecha para comer lo que se pueda y visitar ya saben ustedes qué lugar.
Llegada al hotel a las 8 de la tarde y trámites de registro.
Ocupación de las habitaciones, lavatorio y bajada a la cena.
Cena opípara servida en buffet.
Tras la cena, descanso de media hora.
Baile amenizado por el magnífico grupo «Los Dos de Matalascañas», que durará hasta las 2 de la madrugada.
A la cama, que va siendo hora.
Día 2º
Diana a las 7.
Desayuno a las 7.30
Autobús con rumbo al Centro de Recepción de Visitantes de la Reserva.
A las 8.30 comienza la visita al Coto.
Fin de la visita a la Reserva a la 4.30 de la tarde.
A las 5 se les devuelve al hotel y se da tiempo libre para que lo empleen como quieran.
Cena, otra vez en buffet.
Descanso de media hora.
Baile amenizado, cómo no, por «Los Dos de Matalascañas», previsto hasta las 2 de la madrugada.
A dormir.
Día 3º
Diana a las 7.
Desayuno a las 7.30, con los equipajes.
Embarque en el autobús de vuelta a Ponferrada.
Llegada a las 8 de la tarde.
Con esta planificación, manadas de ancianos se agolpaban en las oficinas de viajes para hacer sus reservas y poder disfrutar de una escapada a un hotel de gran lujo, visitando lugares ignotos y en grupo, lo que tranquiliza mucho. El descrito es un plan real, y es perfectamente intercambiable con cientos de programas destinados a trasladar todos los ancianos de una parte de la geografía a otra completamente distinta.
La realidad es como sigue: El primer día, los meten en un autobús sin aseo. Total, son sólo 900 km. de nada. Hay que tener poca imaginación para pensar en las consecuencias que sobre las próstatas de la mayoría de los varones y los riñones de las señoras pueden tener varias horas de tumbos. Cuando se detienen para que el conductor descanse, se forma una tumultuosa avalancha en los aseos del lugar, son 50 ancianos precipitándose desesperados buscando alivio. Como no hay instalaciones para todos, y sus circunstancias no son favorables para una maniobra rápida, se les va la media hora en este menester y no les da tiempo para comer a la mayoría de ellos. Llenos de la emoción de la aventura, no protestan demasiado.
Tras esta parada prosigue el viaje en las mismas penosas circunstancias, y mientras llegan al hotel, hace rato que el conductor está proyectando una película de Paco Martínez Soria para acallar los aullidos de los prostáticos, recurso que tiene demostrada su efectividad antimotines en este tipo de tribulaciones. Una vez llegados al hotel, los trámites de registro se limitan a tres minutos para recoger la llave, doce angustiosos minutos haciendo cola en los aseos para ahorrar problemas al urólogo y otro cuarto de hora disciplinadamente formados delante de los teléfonos públicos para informar a sus familiares de su feliz arribada a destino, de lo bonito que es el hotel y de que no han podido ver nada porque hace rato que es de noche, y que cómo está su nieta la pequeña, y si les ha echado de menos.
Tras esto, proceden a subir a sus habitaciones arrastrando penosamente la impedimenta formando jadeantes pero alegres grupos con las correspondientes bromas y expresiones jubilosas que profieren todos los intrépidos aventureros cuando ven alcanzado su objetivo o los náufragos cuando llegan a una isla y consiguen recuperar parte de los restos del naufragio. Cuando llega la hora de la cena, aparece el éxtasis colectivo a la vista de la abundancia de las viandas que se ofrecen incitantes ante ellos. Como están en ayunas desde que salieron de Ponferrada, las criaturas no están como para pensar en regímenes, colesteroles, lípidos, ni otras frases similares que carecen en absoluto de sentido ante la inanición. Resultado: atracones pantagruélicos de todos y cada uno de los alimentos prohibidos por sus médicos, con lo que consiguen arrasar la labor de meses de sus doctores en breves instantes.
La media hora de reposo es imprescindible: algunos han conseguido ingerir su propio peso en diferentes tipos de guisotes y su desplazamiento se ha convertido en un asunto bastante problemático. Gente dura, acostumbrada a mayores dificultades que estos pequeños inconvenientes, tras este reposo se encuentra en perfectas condiciones para enfrentarse a «Los Dos de Matalascañas». Tengo que detenerme a explicar las funciones de tan afamado grupo musical.
El varón se encuentra al frente de una heterogénea mezcla de cachivaches destinada a producir sonidos que con alguna benevolencia pueden calificarse de música, logrando que haya veces que incluso se reconozcan las melodías interpretadas. Pero esto carece de importancia: los asistentes no son melómanos y están siendo animados por el segundo miembro del grupo. Es una chica bastante joven (viendo a los participantes, tiene margen para ser joven) que graciosamente ataviada con una camiseta tres tallas más pequeña de la suya y un cinturón que ejerce de minifalda, incita con sutiles caderazos a los ancianos a que participen en el sarao mientras procede a hacer una interpretación muy libre pero llena de incuestionable personalidad de las inmortales tonadas que forman parte de su repertorio. Los atractivos de esta chica son lo suficientemente vistosos como para que a ellos se les alegren las pajarillas, y ante la imposibilidad de bailar con ella debido a su velocidad de desplazamiento, optan por iniciar diferentes tipos de agitaciones al son de la música, abrazados a sus esposas o señoras vacantes que hubiere, imaginando alguna insensatez del todo improbable por varios motivos a cuál más evidente. La segunda de Matalascañas premia con coquetas sonrisas a los más activos, con lo que consigue que olviden todo su cansancio y formen una reunión llena de risas y jolgorio, de lo más bulliciosa.
Una vez que termina el espectáculo, ponen rumbo a sus habitaciones comentando animadamente los diferentes aspectos a considerar de la prodigiosaaventura en la que están inmersos y de las emociones que les deparará el día siguiente.
Tras unas escasas horas de descanso y un desayuno del mismo calibre que la cena, llegan al Centro de Recepción del Coto. Se les explica qué es aquello y cuál es su función, que les importa bastante poco porque lo que ansían es ver «los bichos». A continuación son introducidos en unos tremendos camiones todoterreno y salen rumbo a lo desconocido vigorosamente agitados dentro de los recios vehículos debido a que el problema de los baches es considerable como consecuencia de que allí no hay carreteras.
La comida se hace a bordo de estos monstruos, mientras se intenta vislumbrar el rastro de la víbora cornuda o algún tipo de galápago, censado o no, o alguna anátida de gran importancia para la ecología. Lógicamente, no puede desperdiciarse demasiado tiempo en comer, por lo que el condumio se limita a un bocadillo y alguna bebida que les han entregado en bolsas al salir del hotel.
Después de siete horas de inmisericorde zarandeo los resultados pueden ser fácilmente percibidos: Antes de descender del artefacto, parte de sus ocupantes se dedican afanosamente a buscar algunas pertenencias personales a las que tienen afecto, como pueden ser gafas, bolsos, monederos, zapatos, carteras, petacas, y algunas dentaduras postizas de natural inquieto que fueron despedidas de su habitual emplazamiento de manera violenta. Los más colaboran en las indagaciones haciendo juiciosas reconstrucciones de los hechos para así poder seguir la pista a todos estos inestables objetos. Otras pretenden recuperar su maltrecha dignidad intentando devolver a sus moños su arquitectura primitiva y obligando a sus fajas a retomar su posición original.
Lo cierto es que tras semejante experiencia su aspecto difiere bastante del que presentaban al subir al diabólico aparato, y su estado físico anda parejo. Cuando son capaces de recordar sus nombres de manera coherente y se han asegurado de la correcta disposición de su osamenta son devueltos al hotel, donde se les concede tiempo libre que aprovechan apresurándose a ir a la playa para remojar considerables porciones de su anatomía en un mar que en algunos casos no conocían. En esa época del año, el agua está bastante fría y los resultados de estos pediluvios suelen ser fiebres, resfriados y calenturas de diferente gravedad. Llega la hora de la cena y los intrépidos exploradores están de nuevo en las mismas tristes circunstancias que el día anterior: a punto del derrumbe físico por falta de alimento. La solución también es la misma, atacando con más ardor si cabe las distintas fuentes, con una curiosa actitud que puede recordar el furor de Atila en sus mejores momentos.
Tras el reposo, de nuevo sesión de chundarata a cargo de los mismos criminales de la noche anterior. Pero hay una diferencia: algunos, bastantes, de los frenéticos danzantes que ayer emulaban a Fred Astaire con igual aplicación aunque distinto resultado, hoy ya no se dejan impresionar ni por el aspecto de la chica ni por el denuedo con que el hombre-escándalo lucha contra las diferentes piezas musicales, presenciando las evoluciones de los indomables únicamente por el sentimiento solidario que se establece entre aquellos que comparten peligros y azares. Las danzas no se prolongan más allá de las 12 de la noche, al hacer mella el cansancio y los padecimientos incluso en los más aguerridos de los expedicionarios.
Llegan a sus habitaciones en expresivo silencio. Son arrancados de la cama a las 7 de la mañana, para desayunar aquellos que no estén en pleno cólico, y para hacer sus equipajes, que deberán portear a lo largo de pasillos eternos hasta llegar hasta la recepción, donde se hace el recuento de bajas y el posterior embarque. Comienza el viaje de vuelta, otros 900 km. en las mismas condiciones que el de ida, pero con la existencia de varios pasajeros bastante perjudicados y a punto de entrar en coma debido, indudablemente, a las emociones vividas.
Tengo para mí que estas excursiones son recibidas, además de por los familiares de los excursionistas, por una o varias ambulancias y no sé si incluso por el Juez de Guardia y un coche fúnebre. Y de esta sospecha y del análisis cuidadoso de los hechos, he elaborado mi Teoría del Exterminio Impune. Entre el tratamiento de choque recibido en el paradisíaco lugar, donde no se han escatimado esfuerzos para minar de manera eficaz las fuerzas de estos audaces, los pequeños inconvenientes del viaje, y los sobresaltos proporcionados por un conductor sonámbulo, los organizadores tienen garantizado que un porcentaje de los agraciados con el disfrute de este Programa fallece como consecuencia del mismo en breve plazo. Si añadimos los riesgos que la climatología añade al tráfico por carretera en pleno invierno, aumentan las posibilidades de fallecimiento por politraumatismo de un considerable número de expedicionarios al salir despedidos del vehículo mientras desciende hacia algún oportuno barranco, el sistema puede decirse que tiene un aceptable grado de efectividad.
Por esto estoy firmemente convencido que las bajas producidas por este sistema, bien sean fulminantes o a corto plazo, compensan el costo de la subvención de estos viajes con el ahorro producido en el pago de pensiones por baja del beneficiario. A nada que consigan tres o cuatro óbitos por viaje, el negocio es redondo. Se ahorran esas pensiones, hacen hueco en los Hogares del Pensionista y además pueden aducir que murieron disfrutando. Se cumplen los tres requisitos de toda excursión que se precie desde el albor de los tiempos, a saber:
Desconocían el destino, si llegan a saber en qué consistía ver «los bichos» de Doñana, y las vicisitudes y penalidades a soportar, probablemente se hubieran dedicado a estudiar la Teoría de las Cuerdas en el Universo. Las señoras, más prácticas, hubieran optado por buscar la Materia Oscura. Tras haber superado estas duras pruebas, las únicas reuniones posibles son el recordar a los fallecidos en funerales y aniversarios, congratulándose sólo como supervivientes de un genocidio. Son manifiestas la perfidia y la mala idea, astutas, eso sí, del poder superior que consigue acallar las manifestaciones de descontento de parte de los súbditos librándose de algunos.
Como vemos, las excursiones más o menos multitudinarias siguen teniendo los mismos efectos que en cualquier época. No escarmientan.
Doctor en Ciencias de la Educación y Doctor en Filosofía y Letras; Creador del Método Educativo INTELIGENCIA NATURAL (Toromítico 2013, 2016). Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.