Protegido: TÉCNICAS DE REDACCIÓN ESCRITA. UNIVERSIDAD LOYOLA CURSO 2017-2018. Ejercicios para la redacción.

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Protegido: COMUNICACIÓN ORAL Y ESCRITA, CRONOGRAMA DE LA ASIGNATURA Y CONTENIDOS DEL PROGRAMA

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Protegido: COMUNICACIÓN ORAL Y ESCRITA. UNIVERSIDAD LOYOLA ANDALUCÍA. CAMPUS DE CÓRDOBA

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“Didáctica de la ortografía y redacción en castellano”, conferencia en la CEU, Universidad Cardenal Herrera, Valencia

Siempre es un placer visitar Valencia, tanto más cuando lo haces para conocer y departir con alumnos universitarios, futuros profesores, sobre la didáctica de la ortografía y la redacción. El tema de la conferencia impartida el pasado 13 de enero (2018) en el Palacio de Colomina,  aglutina tres de mis obras más representativas: Manual de ortografía y redacción (Berenice, 2010, 2ª ed.), Manual de redacción para profesionales e internautas (Berenice, 2011) y Ortografía fácil (Berenice, 2015, 2ª ed.).El acto fue entrañable, tanto por la presencia de los participantes en el “Máster

 

Universitario de Educación Bilingüe. Inglés y Español” a quienes iba dirigida la conferencia, como por la asistencia de profesores de la CEU, a los que agradezco vivamente su presencia. Agradezco, también, desde aquí, las palabras de presentación de Manuel Lázaro, secretario de UNIMEL.

Espero haber logrado sembrar una inquietud por la educación en la excelencia en la que la corrección en la comunicación (oral y escrita) ha de ser una vocación permanente, un objetivo inaplazable para todo intelectual, pero muy especialmente para aquellos que tienen por vocación transmitir, educar, formar a los demás desde la infancia.

 

Agradezco asimismo a la Universidad Cardenal Herrera la oportunidad compartir la metodología desarrollada a través de mis obras con esos futuros docentes llenos de esperanza e ilusión. Ellos serán los motores de transformación. A todos, un abrazo,

José Carlos Aranda.

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PARA LA REFLEXIÓN Y EL DEBATE: “En educación no todo vale, ni todo lo antiguo es malo ni todo lo novedoso es bueno. Y, a veces, todo lo contrario.

Crítico de una enseñanza “pretendidamente lúdica” y defensor de un aprendizaje riguroso, exigente y disciplinado, este profesor ya retirado, Ricardo Moreno, respalda en una larga experiencia docente esta reflexión en la que cuestiona las modas pedagógicas tan de actualidad.

En esta conferencia, dictada el pasado 6 de junio en León ante el IV Congreso de la Asociación Española de Veterinarios Docentes, rebate la idea muy en boga de que el alumno construye su propio saber, que el conocimiento está “en Internet”, que todo lo viejo es malo y lo nuevo genial o que se puede aprender sin esfuerzo, entre otras creencias en boga que circulan mucho también en Argentina.

Aquí os dejo la primera parte de esta conferencia cuyo enlace directo podréis encontrar al final de la entrada.

Conferencia de Ricardo Moreno Castillo (1ª parte)

“Voy a empezar mi disertación contestando a una pregunta que la mayoría de ustedes se estará haciendo, y con razón: ¿qué pinta en un congreso sobre enseñanza de la veterinaria un profesor de matemáticas? […] La pregunta dista mucho de ser impertinente, muy al contrario. […]

Se va a hablar aquí de la enseñanza de la veterinaria, tema al cual no he dedicado en mi vida ni un minuto de reflexión. Pero hablando de enseñanza, sea la de las matemáticas, las lenguas clásicas, la literatura y la filosofía se han dicho tantas tonterías que no tengo razones para pensar que no se hayan dicho también hablando de la enseñanza de la veterinaria. Tontos los hay en todos los gremios, cofradías, profesiones, y partidos políticos. Y como los tontos, por su propia definición, carecen de inteligencia para examinar si una idea es buena o mala, se apuntan a la más reciente, la que está de moda, la políticamente correcta. Lo antiguo es por cuestión de principio lo obsoleto, lo arcaico y lo reaccionario. De este modo, identificando sin más lo bueno con lo nuevo y lo malo con lo antiguo, se ahorra el tonto el difícil trámite de pensar (…). Por poner un ejemplo, cuando se planteó la necesidad de volver a los dictados, una tal Carmen Rodríguez, catedrática de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga dijo que eso era “volver hacia atrás”. No se le ocurrió aportar razones sobre si los dictados eran o no eran útiles; no, eran antiguos y eso los descalificaba sin remisión. Si así discurren los catedráticos de las facultades de educación, cómo lo harán los becarios.

Volver al dictado es considerado un sacrilegio….
Volver al dictado es considerado un sacrilegio….

Dividiré mi intervención en cuatro partes. La primera, en hacer ver que no todo lo nuevo es bueno. La segunda, que hay cosas que ya no admiten mejora, y todo intento de cambiarlas solo puede llevar a estropearlas. La tercera, que no hay innovación que no sea en parte una recuperación del pasado. La cuarta, que muchas cosas que se venden como novedosas distan mucho de serlo.

 El decir: ‘¡No podemos enseñar como hace cien años!’, tiene el aplauso asegurado en cualquier congreso de educación

Uno. Demostrar lo primero es fácil, porque abundan los ejemplos. El nazismo, sin ir más lejos, fue en su momento una novedad que encandiló a millares de jóvenes que desfilaban hacia el futuro con mucha marcialidad y despreciaban a aquellos de sus mayores que reivindicaban las democracias caducas y obsoletas. El tiempo demostró que la novedad era letal, que los viejos que reivindicaban la democracia burguesa estaban en lo cierto, y hubo que volver atrás. Vale lo mismo para el comunismo y para tantas ideologías delirantes que a tantos y tantos hicieron soñar a lo largo de todo el siglo XX, y que tantos y tantos males trajeron. Son ejemplos extremos, porque descubrir que eran fatales costó millones de muertos, pero ya que no los podemos resucitar, aprendamos la lección y desconfiemos de las novedades que se apartan de lo que la experiencia ha demostrado que funciona. Los cambios en la educación habidos en España durante los últimos cincuenta años no han provocado muertos, cierto, pero sí una catástrofe que se hubiera evitado examinando las cosas, atendiendo a la sensatez y no a la novedad. En este primer punto no hace falta demorarse más.

Dos. En los congresos de educación se escuchan frases muy redondas y solemnes que antes arrancan un fervoroso aplauso que una sosegada reflexión. El decir: “¡No podemos enseñar como hace cien años!”, tiene el éxito asegurado. Pero respiremos hondo y contemos hasta diez. ¿Y por qué no? ¿No hacemos el amor como hace un millón de años? Si algo funciona ¿por qué cambiarlo? Y aquello que se descalifica sin más como “enseñanza tradicional” algo tendrá de bueno cuando de ella proceden todos los artistas, científicos y filósofos que en el mundo han sido.

Vamos a afinar esta idea con algunos ejemplos. Utilizamos un alfabeto latino cuyo remoto origen es fenicio, de casi tres mil años. Los griegos le pusieron las vocales, y desde entonces lo utilizamos con muy pocas variaciones. Después de intentos de escrituras jeroglíficas y silábicas, se llegó a la escritura alfabética, y salvo pequeños retoques para adaptarla a las diferencias fonéticas de diversos idiomas, seguimos con ella. Como ya es insuperable, lo seguimos usando, y no hay nada malo en ello. No tan antiguo, pero con varios cientos de años, es nuestro sistema de numeración. Después de intentar sistemas aditivos, posicionales, de base diez, veinte o sesenta, llegamos al posicional de base diez, y lo que es más importante, con un signo para el cero que no significa simplemente un hueco, sino que funciona como una cifra más. Esto ha sido decisivo y es lo que lo hace insuperable, y a partir de allí ya nadie se ha dedicado a mejorarlo. Y los ordenadores de última generación tienen un teclado con un alfabeto latino, procedente del fenicio y unos números procedentes de la India medieval. ¿Cómo vamos a seguir usando en la era de los ordenadores un alfabeto de raíces fenicias y un sistema de numeración medieval? Pues usándolos, así de fácil. Y no es un contrasentido: si siempre estuviéramos cuestionando lo antiguo por antiguo, siempre estaríamos empezando y el mundo nunca avanzaría.

El alfabeto que utilizamos tiene un remoto origen fenicio, pero para algunos todo lo antiguo es obsoleto
El alfabeto que utilizamos tiene un remoto origen fenicio, pero para algunos todo lo antiguo es obsoleto

[…] ¿Qué consejos daríamos a alguien que pregunta cómo hacer para tener amigos? Le diríamos que hay que ser servicial, saber escuchar, ponerse en el lugar del otro, no hablar siempre de uno mismo ni mucho menos contar las propias enfermedades. Los mismos consejos que daría un ateniense a otro ateniense en la Atenas de Pericles. No hay nada nuevo que decir. Incluso en la medicina, que progresa espectacularmente de día en día, hay resultados definitivos e insuperables, que no los vemos porque nos parecen obvios. ¿Qué pasó cuando apareció el sida? El mundo se llenó de laboratorios que investigaban la enfermedad. ¿Y qué ocurrió cuando se declaró la peste negra? El mundo se llenó de oraciones, procesiones y rogativas. Hoy día ni el creyente más ortodoxo admitiría que un médico le recetara una peregrinación a un cierto santuario (…). Tampoco aquí hay que estar abierto a novedades: no hay que pensar en la posibilidad de que algún día un equipo interdisciplinar de médicos y teólogos descubra unas oraciones curativas. Y esto es otra conclusión definitiva e insuperable: la medicina es cuestión de ciencia, no de religión ni de magia, y tan sólo avanza por el estrechísimo carril de la investigación científica rigurosa y contrastada. Y mucha atención, que muchas medicinas alternativas a la moda no tienen nada que envidiar a los conjuros de antaño, y captan a incautos más atentos a las novedades delirantes que a las de la ciencia, siempre más pausadas y verificadas. Lo mismo sucede con la ingeniería. Por mucho que se descubran máquinas más y más eficaces, sabemos que solo podrán transformar energía en trabajo aprovechable, pero no crear energía de la nada. Dicho de otro modo: la máquina del movimiento continuo es imposible. Esto también es una conquista insuperable y definitiva, y quien pretenda hacernos creer que ha fabricado la máquina del movimiento continuo ha de ser tratado con el desdén que merece cualquier charlatán.

 O al niño se le transmiten conocimientos, o se le condena a la ignorancia

¿Y a cuento de qué viene esto? A cuento de que, en mi opinión, la enseñanza ha de ser transmisiva, memorística y repetitiva, y esto es algo también definitivo e insuperable, y todo tipo de enseñanzas alternativas son tan engañosas como tantas y tantas de las terapias alternativas a las que acabo de aludir.

¿Por qué la enseñanza ha de ser transmisiva? Porque, digan lo que digan pedagogos novedosos y delirantes, un estudiante no puede construir su propio conocimiento. El cálculo infinitesimal, por ejemplo, nace en el siglo XVII, pero sus raíces más remotas están en las paradojas de Zenón. Digamos que Newton y Leibniz dan a luz una criatura cuya gestación duró más de dos mil años, durante los cuales muchas de las mejores cabezas de la humanidad reflexionaron sobre las ideas de límite y del infinito. ¿Cómo puede alguien sostener que un adolescente puede descubrir por sí mismo algo que a las mejores cabezas de la humanidad les costó siglos descubrir? El ejemplo es un poco extremo, pero pensemos en el alfabeto o el sistema de numeración aludidos antes, que forman parte de la educación elemental. Son muy antiguos, pero jóvenes en relación a la edad de la humanidad, porque costó siglos de trabajo llegar a ellos, y nadie puede descubrir por sí mismo ninguna de las dos cosas. O al niño se le transmiten conocimientos, o se le condena a la ignorancia.

“Newton y Leibniz dan a luz una criatura cuya gestación duró más de dos mil años” (Ricardo Moreno Castillo)
“Newton y Leibniz dan a luz una criatura cuya gestación duró más de dos mil años” (Ricardo Moreno Castillo)

Vamos con la memoria, tan denostada hoy día. Por cierto, cuando defiendo el papel de la memoria siempre sale un imbécil que pregunta si hay que volver a aprender la lista de los reyes godos (…). El aprender es una moneda con dos caras, inteligencia y memoria, y ninguna de ellas puede funcionar sin la otra. Esto ya lo dijo Kant hace bastante tiempo, que los contenidos del conocimiento sin las estructuras del pensamiento son ciegos, pero que las estructuras del pensamiento sin los contenidos del conocimiento están vacías. Si de vez en cuando hiciéramos una pausa en nuestra búsqueda de ideas novedosas e innovadoras y escucháramos la voz de los pocos sabios que en el mundo han sido, las cosas irían mucho mejor.

Vamos a explicar esto un poco. La inteligencia es un juego, como el ajedrez, y para jugar al ajedrez son necesarias unas piezas, las cuales se guardan en una caja al acabar la partida. Pues bien, el juego de la inteligencia también necesita unas piezas. Estas piezas se llaman ideas, y mientras no las utilizamos quedan guardadas en una caja llamada memoria. Esta verdad tan elemental, la de que es imposible reflexionar sobre unas ideas cuando se carece de ideas, es tan absolutamente ignorada que mucha gente presume de falta de memoria y nadie de falta de inteligencia (como si una y otra fueran inversamente proporcionales). Y esta ignorancia es una de las razones que nos ha llevado al fiasco de nuestro sistema educativo. Hay una hermosa cita de Borges que apunta en esta dirección:

“De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación.”

 Un libro para un desmemoriado es tan inútil como un telescopio para un ciego

El libro es pues extensión de la memoria, igual que los demás instrumentos creados por el hombre lo son del cuerpo. Si esto es cierto, y los libros prolongan la memoria como el telescopio la vista, entonces no la sustituyen, porque no se puede prolongar un sentido del que se carece. Un libro para un desmemoriado es tan inútil como un telescopio para un ciegoPor otra parte, se consulta lo que se supo y se ha olvidado, o aquello de cuya existencia se tiene noticia, pero no se puede consultar algo si no se sabe ya algo de ese algo. Si un científico no recuerda exactamente una fórmula, sabe dónde encontrarla y la reconoce en cuanto la ve, pero no puede buscar una fórmula cuya existencia ignora.

Cuando se dice a los alumnos que en un examen podrán utilizar el libro, los resultados son peores. Y es fácil de entender la razón. Durante el examen hojean distraídamente el libro a ver si encuentran una fórmula en la que encajen los datos del problema, pero como no saben lo que están buscando, sencillamente no lo encuentran. El libro es un apoyo para la memoria, no un sustituto, pero los muchachos, en su ingenuidad, piensan que sí lo es, y cuando saben que podrán consultar el libro ya no estudian la teoría.

Jorge Luis Borges en la Biblioteca Nacional
Jorge Luis Borges en la Biblioteca Nacional

Pero lo más grave es que esta ingenuidad, perdonable en los estudiantes, está muy extendida entre pedagogos. Ni siquiera un diccionario, el libro de consulta por excelencia, es útil para quien no tiene buena memoria. Dejemos de lado que es imposible manejarlo si no hemos aprendido previamente el orden alfabético. Si después de averiguar el significado de una palabra la olvidamos, esto es, no la incorporamos ya para siempre a nuestro vocabulario, la búsqueda ha sido una pérdida de tiempo. Del mismo modo, se puede entender perfectamente un teorema de física o un conflicto histórico, pero si acto seguido se olvida es como si no se hubiese entendido nunca.

 No se llega a la matemática superior sin haber interiorizado rutinas de cálculo y todo virtuoso de un instrumento musical ha pasado horas y horas haciendo escalas

Y por supuesto, la enseñanza ha de ser repetitiva. No se puede llegar a la matemática superior sin haber interiorizado rutinas de cálculo que hay que repetir una y otra vez. Y esto sucede incluso con la enseñanza más artística. Un hermoso poema es tan fresco, tan como tiene que ser, que parece que es así porque no podría ser de otra manera, igual que una amapola se desarrolla como amapola. Pero si parece tan fresco y espontáneo es precisamente porque no es ninguna de las dos cosas, sino porque tiene detrás muchas y muchas horas de trabajo. El trabajo del buen poeta es más repetitivo y artesanal de lo que muchos se imaginan. Lo mismo sucede con el teatro. El actor que mejor actúa es quien lo hace con más naturalidad, pero esa naturalidad es producto de mucha reflexión y dedicación. El que actúa con más naturalidad es el menos natural. Cuando vemos una actuación de ballet clásico y a la bailarina dando vueltas con tal agilidad que parece que va creando la música con su movimiento, estamos tentados de pensar: ¡qué ligereza!, ¡qué espontaneidad! Pero no es así. Detrás de esa aparente espontaneidad hay muchas horas de esfuerzo diario y repetitivo durante muchos años. […] Y cualquier virtuoso de cualquier instrumento musical ha pasado horas y horas haciendo escalas y ejercicios repetitivos. Ya no digamos la creatividad del científico, quien primero ha de estudiar hasta alcanzar la frontera de lo desconocido dentro de su especialidad para, a partir de allí, poder decir cosas nuevas. Hay un precioso libro de Santiago Ramón y Cajal, titulado Los tónicos de la voluntad, dirigido a futuros investigadores, en el que dice algo admirable por su sensatez, y sobre todo por su modestia: “Primero hay que ser buenos obreros, después ya veremos si llegamos a arquitectos”. Porque también la investigación científica tiene una gran dosis de rutina. Si un químico tiene que confirmar o rechazar una hipótesis, tendrá que hacer análisis y repetirlos muchas veces. Y para que esos análisis sean significativos, han de ser hechos con un rigor y precisión que solo habrá logrado después de muchas horas de prácticas muy repetitivas en un laboratorio bajo la dirección de alguien que sepa más que él. Porque la creatividad no solo tiene que ver con el trabajo, sino también con la modestia: hay que dejarse enseñar.

Y todo esto lo vamos a ejemplificar con la medicina. ¿Por qué en las facultades de medicina han mantenido el nivel, a pesar de todos los disparates pedagógicos a la moda? Porque, irremediablemente, la enseñanza de la medicina ha de ser transmisiva, memorística y repetitiva, y ni el pedagogo más descerebrado se atrevería a sostener lo contrario. ¿Cómo podría un estudiante de medicina “construir por sí mismo su conocimiento”? ¿Dándole un enfermo para que lo fuera medicando a su gusto, y así, según mejora o empeora, “construir su conocimiento”? Vamos, ni de broma. ¿Y ya no van a tener los aspirantes a médicos que estudiar anatomía porque está en internet? No, igual que siempre, tendrán que estudiarla y memorizarla, porque sin memoria no hay conocimiento. Y un aspirante a cirujano tiene que ver muchas operaciones antes de coger el bisturí, y cuando al final lo hace, ha de respetar el protocolo que le han enseñado al pie de la letra. ¿Qué diríamos de él si le da por recortar de cualquier manera dando rienda suelta a su creatividad? No, ha de ser repetitivo, y solo después de mucho tiempo de ejercer el arte de la cirugía a lo mejor aporta una novedad.

 Por buenos que sean los profesores, por más que se gaste en educación, por muy dotadas que estén las escuelas, un estudiante no aprenderá nada sin muchas horas de estudio, constancia y esfuerzo

Así pues todo aprendizaje, desde el de la medicina hasta el necesario para tener el carnet de conducir, pasando por el de las matemáticas, la pintura o la música, ha de ser trasmitivo, repetitivo y memorístico, y a mi juicio esto es tan definitivo e insuperable como que la esclavitud es injusta. Es por esta razón que un buen profesor de ahora hace casi lo mismo que un buen profesor de hace quinientos años, mientras que un buen médico no hace lo mismo que un buen médico de hace quinientos años. Y debe ser por esto que hay premio Nobel de Medicina y no hay premio Nobel del profesor de instituto. Es cierto que esto es frustrante para un profesor, porque a todos nos gusta ser originales e innovadores. Pero ¡qué le vamos a hacer! siempre que se intenta innovar saliéndose de lo que ya es definitivo, solo lleva a delirios, destrozos y desvaríos.

Y hay otra cosa, a mi juicio, también insuperable y definitiva. Por buenos que sean los profesores, por más que se gaste en educación, por muy dotadas que estén las escuelas, un estudiante no aprenderá nada sin muchas horas de estudio, constancia y esfuerzo, un esfuerzo que habrá de ser cotidiano, se esté o no motivado. Dicho de otra manera: no hay alternativa a los codos. Todo intento de soslayar esta realidad, por muy obsoleta y ramplona que parezca, es engañar. […] Al niño hay tomarle la lección para obligarle a estudiar, esté o no motivado”.

ENLACE A LA FUENTE:

https://www-infobae-com.cdn.ampproject.org/c/www.infobae.com/sociedad/2017/07/25/digan-lo-que-digan-pedagogos-novedosos-y-delirantes-la-ensenanza-debe-ser-transmisiva-memoristica-y-repetitiva/?outputType=amp-type

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HISTORIA DE UNA ESCALERA. Antonio Bueno Vallejo. Resumen de la obra por actos.

 

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[Un resumen nunca podrá sustituir la lectura reposada de la obra, menos cuando se trata de Buero Vallejo, uno de los grandes autores del teatro social durante el franquismo. Pero cuando la lectura es obligada y es motivo de examen, necesitamos recordar, actualizar, rememorar personajes, argumentos y vivencias. Ese es el sentido de estos resúmenes, ayudar a mis alumnos a refrescar contenidos de forma eficaz.

Para la correcta realización del comentario, recomiendo que se trabaje siguiendo las pautas de Cómo se hace un comentario de texto (Berenice, 2009, 3ª ed.). Ahí encontraréis las guías útiles para el desarrollo de comentarios tanto de contenido, como de forma y literarios. De hecho, el principio del acto I, la conversación entre Fernando y Urbano, está comentado como ejemplo de “comentario literario” en el último capítulo. Confío en que os resulte interesante.

Por otra parte, el teatro está diseñado para ser representado y visto en directo. Recomiendo que empecéis por visualizar la obra. Para ello, al final del resumen os dejo dos enlaces, el primero explicativo, el segundo a una representación grabada. Lo mejor será que empecéis viéndolos en ese orden, esto os facilitará la comprensión del resumen y su actualización posterior. 

Las referencias a las páginas a través del resumen están tomadas de Historia de una escalera. Las meninas. Madrid: Espasa-Calpe, 1990. Colección Austral, 10. con prólogo de Ricardo Doménech].

RESUMEN

ACTO I

[La acción transcurre en el rellano y la escalera de un bloque de vecinos. Se trata de un edificio modesto, con barandilla de hierro, un ventana al fondo, una bombilla enrejada y polvorienta pende hacia el hueco. En el rellano hay cuatro puertas numeradas (I, II, III y IV). Los personajes presentan un vestuario algo anticuado]

Resultado de imagen de historia de una escalera

El cobrador de la luz va subiendo fatigosamente las escaleras, llega al rellano y va llamando con los nudillos a las puertas. Salen la señora Generosa (I) y Paca (III), miran los recibos y comienzan a quejarse de lo cara que está la luz. También sale Elvira (II), una joven linda. Paca se enfrenta al cobrador, esto se arreglaría con una revolución, como dice su hijo Urbano. Entra a regañadientes a por el dinero. Doña Asunción (IV) abre su puerta, coge el recibo, se disculpa, en ese momento no tiene dinero, le ruega que vuelva más tarde, pero el cobrador protesta porque no es la primera vez. En ese momento sale don Manuel, padre de Elvira, ésta le susurra algo al oído y él coge el recibo y se hace cargo del pago, ante las disculpas de doña Asunción.

Don Manuel se interesa por el hijo de doña Asunción, Fernando. Trabaja en una papelería, pero descontento porque gana poco y él vale mucho más.  Tiene muchos proyectos, sueña con ser delineante y se pasa el día pensando, leyendo, tumbado en la cama. También escribe poesía, le pedirá una para Elvira. Esta, turbada, trata de disculpar a Fernando. Doña Asunción alaba su belleza pero el padre tiene prisa, deben marcharse, se despiden. Ya a solas, Elvira abraza y besa a su padre que sabe que anda enamorada de Fernando aunque él, personalmente, opine que es un tarambana sin un duro. Pero Elvira lo defiende, cree que llegará muy lejos, y lo haría más rápido si el padre lo colocase en la empresa. Ante las protestas del padre, comienza a hacerle mimitos enganchándose a su brazo. Así comienzan a bajar las escaleras.

Trini, hija de Paca, sale a comprar (III), al coincidir con la Generosa bajan juntas cotilleando sobre la subida de precios, sobre doña Asunción, que no podía pagar el recibo, sobre cómo se lo pago don Manuel… Para Trini, Elvira es una lagartona que va a por Fernando. Camina -joven guapa, sencilla y humilde- sale llamando a su madre, ha olvidado la lechera. Fernando, que la ve bajar tras su madre, trata de pasar desapercibido. Doña Asunción le pregunta por qué no ha ido a trabajar, pero él no le responde. Se ofende cuando le cuenta que don Manuel ha pagado la factura de la luz, se siente humillado y la empuja dentro de la casa. Cierra dando un portazo.

Se recuesta en el descansillo y aparece Urbano -traje azul, joven, fuerte, moreno y rudo, un proletario-. Cuando lo ve invita a Fernando a un cigarro y traban conversación. Fernando está harto de su trabajo, de las miserias, de su vida, pero confía en salir de allí, en progresar.  Urbano se lo toma a broma porque siempre le cuenta la misma historia. Por su parte, le habla de la fábrica, de la última huelga, de cómo ha aumentado la sindicación. Se muestra apasionado, cree en el asociacionismo y el sindicato, confía en que la solidaridad obrera transformará la sociedad. Se burla de los sueños de Fernando, para lograr ese progreso del que habla  hay que trabajar muy duro, mucho tiempo, ahorrar como una Urraca y no ve en Fernando esa naturaleza sino todo lo contrario, muchos sueños pero  siempre aplazados para empezar al día siguiente. Y vuelta a empezar. Tampoco Fernando confía en la solución de Urbano, no cree en el asociacionismo. Confiesa a su amigo su miedo al paso del tiempo, a la posibilidad de una vida de frustración como la de sus padres, de los vecinos de ese bloque, el no lograr salir de allí. Urbano cree que lo que le hace falta es enamorarse en serio, le sonsaca, averigua que está por Carmina, aunque él se empeña en negarlo. Ambos se emplazan para ver en diez años quién de los dos tenía razón.

La llegada de Rosa -hermana de Urbano, joven, provocativa, en actitud desafiante y despectiva- interrumpe la conversación. Urbano está molesto con ella, la increpa preguntándole si viene de “pingonear” pero ella se le enfrenta y responde con descaro. Sale Pepe (I) -hermano de Carmina: 30 años, chulo y presuntuoso-, mira con complicidad a Rosa y la invita a bailar por señas. Ella asiente con alegría cuando Paca abre de improviso y los sorprende. La manda entrar en casa, la empuja hacia dentro, la obliga llamándola “golfa”. Después se vuelve hacia Pepe y lo amenaza para que la deje en paz. Pepe se retira y comienza a bajar la escalera, pero Urbano lo detiene y lo amenaza “…como vuelva a verte con Rosa… te tiro por la escalera…”. Fernando media y Pepe se marcha protestando entre dientes.  Urbano entra también en casa y queda Fernando solo en la escalera.

Llegan don Manuel y Elvira subiendo las escaleras. Elvira aprieta el brazo de su padre y le hace señas, es una buena ocasión. Pero don Manuel no entra en el tema y se separan de él mientras Elvira sigue a su padre volviendo la cabeza con frecuencia para mirar a Fernando que ya no le presta atención.

Cuando llega Generosa, lo invita a comer, invitación que Fernando declina. Le pregunta a ella por su marido, don Gregorio,  lo van a jubilar, le va a quedar una mala pensión después de 50 años conduciendo un tranvía. A Pepe, su hijo, no hay quien lo encarrile. Fernando la consuela, aún le queda Carmina, y Generosa se deshace en elogios hacia su hija (53). Generosa entra en su piso dejando solo de nuevo a Fernando.

Elvira sale silenciosa, lo llama y le pide que la acompañe a comprar un libro como regalo, pero él no quiere, insiste y él le da la espalda y la rechaza. Entonces, ella juega al chantaje afectivo “…te aprovechas de que te estiman demasiado para devolverte la humillación”. Eso lo enrabia aún más, la despide a gritos y ella retrocede, llorosa cierra la puerta.

Paca sale y llama a casa de Generosa, le pide sal, entablan conversación y derivan en el cotilleo sobre cómo don Manuel ha pagado el recibo de luz de doña Asunción. Fernando, sin que ellas se den cuenta, está escuchando la conversación con expresión de disgusto. Don Manuel lo hizo por intercesión de Elvira, que no es la primera vez. Para Paca, fue la propia doña Asunción quien casi lo suplicó, pero la disculpa porque con una pensión de 75 céntimos y un hijo que no da golpe… Fernando gana una miseria en la papelería y, además, puede que lo echen por faltar.  Lo que busca el muchacho es pescar a Elvira y con ella los cuartos de su padre. Don Manuel tiene dinero desde que montó la empresa, una agencia para sacar permisos y licencias, certificados… Generosa opina que es más bien al contrario, que es Elvira la que está encaprichada de Fernando. Finalmente, Paca se interesa por don Gregorio: anda disgustado con el retiro, “¡Qué vida, Dios mío!”. Se despide insistiéndole a doña Asunción en que no quiere ver a Pepe con su Rosa (58) pero inmediatamente se queja de su propia hija, “otra que tal”. Ninguna de las dos se lo merecen, lo único que han hecho ha sido sufrir por sus hijos. Se despiden.

Fernando está , solo, abrumado. Cuando sale Carmina, la detiene aunque ella trata de continuar su camino. Le habla de usted y él protesta, se conocen desde niños, cuando jugaban a ser novios, pero Carmina lo toma a burla, le recrimina “sus conquistas”. Pero él insiste, es a ella a quien quiere de verdad, le suplica que le escuche, la acompaña hasta que se sientan ambos en el primer peldaño. Le quita la lechera que lleva en la mano y la deja en el suelo para cogerle la mano y declararle su amor. Entonces, Carmina le dice que se declare a Elvira. La observación alegra a Fernando que entiende los celos que hay detrás. Él no quiere a Elvira, la detesta, solo quiere cazarlo con su dinero. Ahora es Fernando quien le pregunta por Urbano y ella bromea, “está loca por él”. Por lo que siente por ella, no podía coquetear, porque la quiere. La necesita para lograr salir de la ordinariez que les rodea.

Se pondrá a trabajar en serio, estudiará mucho, se hará primero delineante, en un año aparejador. Trabajará mucho, se casarán y vivirán en un barrio limpio y tranquilo. Pero él seguirá estudiando para ser ingeniero, poeta, escritor… Carmina le escucha extasiada y, cuando él se inclina para besarla, derrama sin querer la lechera. “Temblorosos se levantan lo dos y miran, asombrados, la gran mancha blanca en el suelo” (61)

Fernando y Carmina sueñan un futuro juntos, ¿qué lo trunca?

TELÓN

ACTO II

Han pasado 10 años pero nada parece haber cambiado en el edificio. Los personajes han envejecido. Están en el descansillo mirando por el hueco. Se están llevando el féretro de Gregorio. Los vecinos comentan entre sí, se lamentan, tratan de consolar a Generosa. Finalmente, Generosa y Carmina entran a casa de Paca, “¿Qué va a ser ahora de ellas, de Carmina?”.

Fernando y Elvira salen de su casa, llevan consigo un niño de pecho. No saben si dar o no el pésame. Fernando prefiere aplazar la decisión, discuten. Elvira recrimina a su marido su indecisión, el ser un pusilánime, el no ganar suficiente dinero, de ser un niño mimado, de haberla engañado. Está arrepentida de su matrimonio (66). La llegada de Pepe por las escalera interrumpe la discusión. Duda si entrar en la puerta I, su antigua casa, pero finalmente llama al IV. Le abre Rosa y comienzan las recriminaciones, toda la noche emborrachándose y ellas sin nada con que comer. Cuando Pepe la amenaza con marcharse, Rosa se echa a llorar (67). En ese momento, salen Trini con un capacho. Pepe aprovecha para piropearla pero ella se revuelve, “¿No te da vergüenza haber estado haciendo el golfo mientras tu padre se moría?”. Está preocupada por el futuro de Carmina y su madre, pero eso a él le da igual. Es un chulo despreciable que vive de las mujeres.

Urbano, que la ha escuchado, sube furioso, agarra a Pepe por las solapas y lo amenaza, que no vuelva a molestar a Trini (68). En ese momento, Rosa sale (del IV) y se interpone, intercede por Pepe y recrimina a Urbano su violencia. Este no puede entender que ella se perdiera por un imbécil. Pero Rosa se defiende, prefiere cargar con Pepe que con quien no quiera nadie. El señor Juan sale enloquecido (III), los manda callar a todos. Recrimina a Pepe que siga allí para amargarle la vida, pero Trini intercede. Finalmente el señor Juan manda a Urbano soltar a Pepe y este cede. También sale Paca (I), se lamenta del escándalo donde ha habido un muerto, echa en cara a su marido el que se mezcle con basura. Rosa se retira avergonzada y se lleva a su marido. Y a Urbano, le manda decir a los vecinos que el entierro ya ha acabado. Pepe se marcha murmurando entre dientes.

Urbano va a llamar al I cuando sale Carmina. Está llorando, le da las gracias (70). Lleva un capacho en la mano, ¿qué van a hacer ahora? Se han quedado sin la pensión del padre. Urbano trata de ofrecerse, pero ella lo interrumpe, ha sido muy bueno, le está agradecida. Cuando intenta continuar, él la detiene, la acompaña hasta el descansillo. Allí se le declara. Está enamorado de ella. Sabe que no es el mejor día, que es un bruto. Es consciente de que ella no lo quiere, pero quisiera cuidar de ella, casarse con ella. Carmina lo rechaza al principio, había pensado quedarse soltera. Urbano intuye que aún puede sentir algo por Fernando, es consciente de que él no es más que un obrero, pero la quiere, estaría dispuesto a trabajar duro y a cuidar de ella y de su madre. (72) Continúa, no la deja hablar, insiste, hasta que finalmente Carmina se refugia en sus brazos llorando y le da las gracias.

Cuando se separan, aún con las manos cogidas, ella sonríe.. Paca sale al rellano y se interesa por ella. Al saber que Trini no había ido a la compra, se ofrece y los manda subir. Los sigue con la vista hasta que entran (73). En ese momento se cruza con la Trini, Paco la había mandado a consolar al padre, por un momento piensa en cotillearle lo que acaba de descubrir, pero finalmente no lo hace.

Sale el señor Juan, va a consolar a “esas pobres mujeres”, “¿Viste cómo defendía Rosita a ese bandido?” Se siente avergonzado de su hija y le ordena retirarle la palabra. Pero Trini intercede, la mayor pena de Rosita era el daño (74) que le estaba causando al padre. El señor Juan no puede evitar interesarse por su hija, y Trini le cuenta que le va muy mal, que se juntó con Pepe porque lo quería, pero que es un golfo que no gana una peseta, “No quiere que él la deje. Tampoco quiere echarse a la vida… Sufre mucho”. Con lo poco que le da apenas come y lo más probable es que acabe echándose a la calle para que no la abandone. El señor Juan se exalta (75), no hay que lamentar lo que ella misma ha buscado, lo que sí le disgusta es verla a ella sufrir por su hermana. Si eso la consuela, le ofrece unos ahorrillos que tiene guardados. Trini se lo agradece, “¡Qué bueno es usted, padre!”, pero se los tiene que dar a Rosita si quiere, como cosa suya y sin que se entere la madre. (76). Después, llama al I, le abre Urbano y entra.

Trini llama al IV y sale Rosita que se disculpa por la discusión de antes. Pero Trini la disculpa y le da el dinero del padre. Rosita lo acepta llorando, sin creer que su padre tenga ese gesto con ella, Trini le insiste en que “Padre te quiere” ambas, charlando, entran en el piso y cierran la puerta (77).

Llegan Fernando y Elvira, siguen discutiendo, el niño llora. Fernando quiere pasar a dar el pésame, pero Elvira no, siente celos de Carmina y le reprocha el que se casara con ella sin quererla, solo por el dinero del padre (78). Urbano y Carmina salen al rellano cogidos de la mano; al ver a Fernando, Carmina trata instintivamente de soltarse, pero Urbano la retiene. Fernando aprovecha la ocasión, le da el pésame a Carmina que los invita a pasar para acompañar a la madre, pero Elvira arrastra a Fernando, hay que dar el pecho al niño. En realidad, está retregando a Carmina su matrimonio y su maternidad (79), “Mira qué rico está mi Fernandito”, se parece a su padre. Carmina y Urbano no saben qué decir y Fernando mete la pata, “todos los niños se parecen, igual podría parecerse a Carmina”. La situación es muy tensa. Urbano y Carmina se apartan y dejan paso. Así se separan.

TELÓN

La escalera es un símbolo de la vida y el destino. Podemos subir, también bajar, o permanecer. ¿Dónde están los personajes?

ACTO III

Han pasado 20 años. Sigue siendo la misma pobre escalera con algunos pequeños cambios, intentos fallido de remozar el edificio (cristales romboidales en la ventana, un letrero “QUINTO” en el rellano, timbre eléctrico en las puertas).

Paca llega al rellano, gordísima, cabello blando, fatigada, va caminando lentamente con un capacho en la mano. Se queja de su vejez, de la escalera…(83) pero no quiere morir, le gustaría que su nieta le hiciera más caso. Entra en su casa.

De la puerta IV sale un señor y de la I un joven bien vestido. Bajan juntos charlando, ambos van a la oficina. Están esperando a que alguien del bloque se mude para poder cambiarse a un piso exterior. Desprecian a los vecinos antiguos, habría que desinfectar el piso antes de mudarse. Pero, en realidad, la casa no está mal, lo pisos son amplios, solo falta el ascensor. Poco a poco van alejándose (84)

Salen Carmina y Urbano (III), ya son casi viejos. Cuando empiezan a bajar aparecen subiendo Fernando y Elvira. Nada, excepto la edad, ha cambiado. El uno es un matrimonio obrero y el otro un matrimonio de “empleado”. Se cruzan con un saludo seco. Llegan al rellano, llaman al timbre y Manolín, su hijo de 12 años, les abre y besa a su madre (Elvira). Comienza a girar en torno a ella, busca algún regalo, es su cumpleaños y quiere pasteles. Pero no hay y se enfada. Se marcha a jugar. Cierran la puerta.

En realidad, se queda en el descansillo quejándose de lo tacaños que son los padres. Saca un cigarrillo y comienza a fumar. Rosa y Trini salen (III), viejas y tristes de desilusión. Rosa lleva un capacho. Trini protesta, pero Rosa no quiere quedarse a solas en la casa con “madre”. Está convencida de que no la quiere bien “desde aquello” (86). Al verlas, Manolín las saluda con alegría. Trini trata de recriminarle con cariño el que esté fumando, y él se justifica, es su cumpleaños. Entonces le ofrece algo de dinero para que compre pasteles, pero él ya no quiere pasteles, prefiere el tabaco, a lo que ella se niega. Se la lleva aparte para hacerle una pregunta: “¿Quieres casarte conmigo cuando sea mayor?”. Trini rompe a reír mientras Rosa los mira con cara triste desde la barandilla. “No digas simplezas, ¡qué tonto eres!”. De esta forma, Trini se despide de él sin saber si regalarle pasteles o tabaco (88).

Manolín enciende otro pitillo. Salen Carmina-hija y Urbano (III). Paca la despide en la puerta. Es una chiquilla atolondrada de unos 18 años, está llena de energía. Paca le riñe, pero ella es zalamera, la abraza, la besa… hasta que la hace reír. “No te olvides de comprar ajos”, le dice por fin antes de cerrar la puerta (89). Fernando-hijo sale con su madre, Elvira (II). Va en mangas de camisa, es apuesto. Al verla, llama a Carmina y la alcanza. Manolín espía la escena con picardía. Carmina le pide que la deje continuar, los pueden ver, pero Fernando-hijo la detiene con brusquedad. Le exige que le diga por qué lo ha estado esquivando. Ella trata de aplazar la conversación pero él la sujeta contra la barandilla. Le recrimina que solo haya querido coquetear con él e insiste hasta que logra que ella se sincere: “Yo te quiero, pero lo nuestro no puede ser”. Los padres son el problema. La han amenazado, incluso le han llegado a pegar. Tiene que olvidarla, tiene miedo. Al final logra desasirse y se marcha llorando.

Al ver a Manolín su mirada se endurece, lo manda para casa, pero él se niega, es su cumpleaños (92)… “…y hago lo que quiero”. “Si no fueras el favorito…”. Manolín se burla de la escena que acaba ver con Carmina, lo amenaza con contárselo a sus padres, Fernando lo amenaza con chivarse de que estaba fumando.  Manolín sube corriendo y llega hasta la puerta justo cuando Fernando-padre sale: “Papá, Fernando estaba besándose en la escalera con Carmina”. Los manda entrar en casa, Fernando sube entre protestas, no estaba besando a Carmina aunque sí estaba con ella. Sin embargo, el padre ya le había advertido muchas veces que no tonteara con ella. Cuando le ordena entrar, Fernando-hijo se rebela, está harto. Al escuchar la discusión, Elvira acude a la puerta e interviene con acritud. Fernando-hijo no puede entender que él tenga que sufrir los rencores y las rencillas de los padres (94). Pero la Elvira es tajante y, cuando Fernando-padre duda y ofrece a su hijo una explicación, se le enfrenta, no hay nada que explicar. Ordena entrar al hijo y este, finalmente, cede: “No os comprendo… No os comprendo…”. Cierran la puerta.

Rosa y Trini regresan de la compra… Rosa ha dejado a Pepe que solo la entretuvo hasta que ya nadie la miraba a la cara. Ahora, cuando ya es un viejo quemado por la vida, anda buscándola. Afortunadamente no tuvieron hijos, aunque a ella le hubiera gustado. Trini, por su parte, ha permanecido soltera, también le hubiera llenado el tener un hijo. Pero la una por marcharse, la otra por quedarse a cuidar de los demás…al final dos fracasadas. Abrazadas por el talle, avanzan llegan hasta la puerte (95)

Llegan Urbano y Carmina con su hija, quieren que su hija se olvide de Fernando, un gandul igual que su padre. Carmina-madre sube con mucho esfuerzo, jadeando, “Dichoso corazón”. Urbano insiste en llevarla a otro médico (96) pero ella se niega porque no hay solución: “Esto es de la edad y de las desilusiones”. Urbano no entiende que se casara con él si no lo quería, pero ella le recuerda su insistencia. El creía entonces poder hacerla olvidar. Poco a poco van subiendo (97).

Ya a punto de cerrar la puerta, ve salir a Fernando-padre. Lo llama, le exige que hable con su hijo para que no siga rondando a Carmina; Fernando se defiende, ya lo han intentado sin éxito. Brotan los viejos rencores (98), se enfrentan. Fernando culpa a Carmin-hija, es Urbano quien debe vigilar; para Urbano, en cambio, el problema es Fernando-hijo, un tenorio, un vago como su padre que, igual que todos, sigue amarrado a la misma escalera. Tampoco Urbano, son su asociacionisimo y su sindicato ha logrado salir de allí, le reprocha Fernando.

Carmina-madre interviena tachando de gandul y cobarde a Fernando. El altercado va ganando en violencia. Urbano trata de callarla sin conseguirlo, nunca consentirían en que sus hijos se casaran. Fernando compara a Carmina-hija con Trini, ligera de cascos, y Urbano salta rojo de ira, Carmina lo sujeta. Elvira interviene en tono despreciativo: no tendría que discutir con gentuza, y Carmina-madre se le enfrenta: ella es la culpable de todo por entrometida y zalamera.

Todos van apareciendo atraídos por las voces de la discusión. Elvira le regalaría hoy Fernando a Carmina, está equivocada si cree que se lo quitó (100). Urbano y Fernando tratan sin éxito de detener la discusión. Elvira insulta a toda la familia de Carmina: Paca una chismosa consentidora, Rosita una cualquiera. Rosa se abalanza y la agarra del pelo mientras Carmina también trata de pegar a Elvira. Urbano y Fernando las sujetan para separarlas. Fernando-hijo, poco a poco, asqueado, va separándose del grupo.

Aun separadas, continúa el cruce de insultos. Rosita acusa a Elvira de haber cazado a Fernando, otro chulo como Pepe. Fernando trata de protestar, pero Urbano lo interrumpe acusándolo de cazador de dotes. Se amenazan y, entre insultos, van entrando en sus respectivas casas. Fernando-padre baja tembloroso la escalera, es un vencido. Su hijo lo ve desaparecer con una mirada de espanto (102) y se queda sentado con la cabeza entre las manos.

Carmina-hija sale con sigilo, también tiene la cara descompuesta. Fernando-hijo la llama. Carmina está convencida de que su relación es imposible, pero Fernando la anima a ser fuerte. Sus padres se han dejado vencer, son viejos y torpes, pero él está dispuesto a luchar. Solo necesita el cariño y la confianza de Carmina. Ellos no se dejarán vencer por ese ambiente. Se apoyarán mutuamente y lograrán salir de allí. Carmina se deja llevar por el sueño, “Te necesito, Fernando, ¡no me dejes!”. Se abrazan, se sientan cogidos de la mano. Empezará a trabajar… Tiene muchos proyectos…

Mientras, Carmina-madre sale de su casa y lo ve. Fernando-padre, que va subiendo las escaleras, se paraliza al ver la escena. Fernando-hijo sigue hablando, dibujando su futuro… Estudiará mucho, se hará aparejador, luego arquitecto, ganará mucho dinero, se casarán y tendrán un hogar alegre y limpio. Después seguirá estudiando, se hará ingeniero… Se miran extasiados a punto de besarse. Mientras, Carmina-madre y Fernando-padre se miran largamente. Sus miradas están cargadas de una infinita melancolía (104)

Antonio Buero Vallejo

TELÓN Y FIN

Para conocer más de la obra, circunstancias, personajes y argumento

 

Grabación de la obra representada:

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Felicitación navideña

Os deseo que os regaléis la capacidad de ser felices, de sonreírle a la vida a pesar de las dificultades y de amar sin límites. Os deseo fortaleza para acometer todos vuestros proyectos y hacer posibles vuestros sueños, resignación para aceptar vuestros límites y contratiempos sin que ello os entristezca. Os deseo la sabiduría que os permita distinguir lo bueno de lo malo, lo posible de lo imposible… O mejor, sencillamente, os deseo Feliz Navidad.

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TESIS DOCTORAL: El cuento en Educación Infantil en el desarrollo psicolingüístico (Sobresaliente cum laude)

Ayer fue un día muy intenso, en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias de la Educación defendí mi segunda tesis doctoral.

La tesis supone un estudio del cuento infantil como herramienta en el aula. El estudio se ha centrado en niños de 3 años. Se han comparado y analizado cuatro formas de exponer cuentos (contado con láminas, leído, representado en guiñol y visto en televisión). Se han estudiado los fundamentos de la adquisición del lenguaje y la utilidad del cuento como herramienta pedagógica atendiendo a la perspectiva pragmática en el acto de comunicación. Se han analizado las prácticas familiares, el uso en el colegio, la coordinación entre ambos.  Hemos estudiado el cuento desde el punto de vista narratológico, lingüístico y pragmático para alcanzar conclusiones sobre cómo podemos o debemos contar los cuentos a esta edad y qué tipo de cuentos para estimular el lenguaje, la inteligencia emocional y la inteligencia social en la primera infancia. Ha supuesto todo un reto, pero ha merecido la pena.

La defensa fue todo un desafío que culmina con un día entrañable del que me llevo, aparte de la compañía de tantos seres queridos, el descubrimiento de tres nuevos amigos, los miembros del tribunal. Tuve la enorme suerte de contar con tres grandes especialistas en las distintas áreas que tocaba la tesis. Contar con Ana Rosa Arias, Titular de Didáctica General y Específicas y Teoría de la Educación, Juan Daniel Ramírez, Catedrático de Psicología de la Comunicación, y María Ángeles Hermosilla, Catedrática de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, fue todo un lujo, simplemente por el placer de escuchar sus observaciones y compartir con ellos la curiosidad que mueve a la investigación, abrir nuevas puertas, generar nuevas expectativas. A ellos mi agradecimiento.

Gran parte del mérito de esta tesis se debe a la dirección, supervisión y consejos de dos magníficos directores. Quiero agradecer a Ignacio González y a Blas Segovia que aceptaran el reto de dirigirme una tesis a estas alturas de la vida. Pero gracias a ellos, he realizado un reciclaje tanto en las técnicas de investigación como en la metodología. Ese mirarte desde fuera y someterte a la disciplina que exige el rigor científico es algo que depura no solo el estilo, también la mente.

Me queda ahora ponerme a disposición de la comunidad educativa para transmitir las conclusiones. Si os interesa, poneos en contacto y os enviaré el PDF. El ámbito ideal para la divulgación sería a través de sesiones formativas con padres y madres de Escuelas Infantiles de Primer Ciclo. Una de las conclusiones de la tesis es que la educación más importante es la que ofrecemos en estas edades. Aquí es donde plantamos los cimientos del edificio. Es un etapa maravillosa que conviene conocer, comprender y aprovechar.

Gracias, por fin a cuantos me habéis acompañado en un día tan repleto de emociones. A todos un fuerte abrazo.

 

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CELEBRAMOS 3.000.000 DE VISITAS AL BLOG

¿Por qué no haces un blog?” -me preguntó mi hija. “Porque no sé cómo se hace eso” -le respondí. Entonces se sentó delante del ordenador y al cabo de cinco minutos me dijo: “Toma, ya lo tienes“. De aquello han pasado ya algunos años. Desde entonces, este blog me ha servido para organizar apuntes, para compartir reflexiones, trabajos, organizar programaciones y comunicarme con mis lectores, pero sobre todo con mis alumnos. En él he ido publicando todo aquello que he entendido que podía ser útil para ellos, pero también para las familias y los profesores. Y, cómo no, me ha servido para ir compartiendo con todos vosotros ese día a día, a modo de bitácora vital.

Ya hemos llegado a los tres millones de visitas, algo más de quinientas entradas, más de dos mil comentarios. Me alegra enormemente que esté siendo útil para tantas personas y agradezco todas las notas recibidas a lo largo de estos años. A todos, gracias y un fuerte abrazo.

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LA FAMILIA FRENTE A LAS REDES SOCIALES: RIESGOS EN LA ADOLESCENCIA

El mundo está cambiando muy deprisa. Vivimos en la era de las comunicaciones globales en el que lo virtual está desplazando a pasos agigantados las vivencias directas y la experiencia real. Uno de los problemas a los que nos enfrentamos es que las familias no tienen los conocimientos necesarios para acompañar a sus hijos en la aventura de las nuevas tecnologías, y, en la mayoría de los casos, tampoco son conscientes de los riesgos que comportan. Uno de los más graves es la adicción, pero otros pueden dejar secuelas más importantes. La pubertad y la adolescencia se caracterizan por la necesidad de socialización en un momento en que se desmitifican las figuras parentales y se busca la integración entre iguales, pero además por un desprecio al riesgo, algo así como “eso solo les pasa a los demás, a mí no, yo controlo”. El problema de las redes sociales, de Internet, de lo virtual, es que carece de peso propio, es algo así como irreal. Un comentario que no seríamos capaces de hacer cara a cara, se hace impunemente en las redes sociales amparados por el anonimato o por un afán impropio de protagonismo. A nadie se le ocurriría colgar en el tablón de corcho de su instituto una fotografía desnudo, o una conversación íntima de índole sexual. Sin embargo, no son conscientes de que cuando envían una foto por Internet es justamente esto lo que están haciendo. El mensaje, la fotografía dejan de pertenecerles y pasa a formar parte de esa nebulosa anónima a la que se llama “nube”.

Sobre los riesgos reales que este tipo de comportamientos tienen, os traigo este artículo publicado por DIDE, Equipo Educar y Aprender, aconsejo su lectura a todas las familias.

Sexting, sextorsión y grooming. ¿Qué son? ¿Tu hijo/a está a salvo?

     “Según datos del Aula TIC PYMES de la USC, el 40% de las adolescentes de Europa de entre 14 y 15 años no ve ningún problema en realizarse fotos con contenido sexual. 1 de cada 6 menores se las haría completamente desnuda. Este dato, de por sí, ya resulta preocupante pero lo es más aún si tenemos en cuenta prácticas como el sexting, la sextorsión y el grooming. Si la mitad de estas palabras te han sonado a chino o no sabrías del todo bien explicar de qué se tratan sigue leyendo. En díde creemos que el conocimiento de estas prácticas ayuda a identificarlas y erradicarlas.

¿Qué es el sexting?

Si tenemos en cuenta que esta palabra inglesa deriva de “sex” que significa sexo y “texting” que quiere decir envío, ya tendremos una ligera idea sobre esta práctica.  El sexting consiste en enviar mensajes, fotografías o vídeos de carácter sexual a través de Internet, siendo la mensajería instantánea y las redes sociales los canales más utilizados. Aunque esta práctica es muy común en la actualidad, las principales practicantes de sexting son adolescentes de entre 12 y 16 años aunque también está muy extendida entre los adultos, a veces constituye un problema de privacidad. El principal problema del sexting es la difusión, cuando una imagen sale de un teléfono móvil, se pierde control de ella. No se puede saber quién, cuándo o dónde se ha visto.

¿Qué es la sextorsión?

Aunque puede llegar a estar muy relacionado, cabe no confundir este término con el sexting. La sextorsión se trata de chantaje sexual. El extorsionador chantajea a la víctima con contenido privado del usuario, normalmente fotos o vídeos sexualmente explícitos. Este contenido puede ser conseguido mediante el hackeo de aparatos tecnológicos, el sexting o el grooming. A cambio de no difundir dicho contenido los delincuentes exigen algo a cambio, desde dinero, más contenido, pagos o favores de índole sexual.

¿Qué es el grooming?

Se entiende por grooming la serie de acciones y estrategias que lleva a cabo un adulto para ganarse la confianza de un menor, a través de Internet, con el objetivo de conseguir favores de índole sexual. Se trata, pues, de acoso sexual a menores en la red. A quien realiza estas acciones se le denomina ‘groomer’.

Su táctica más habitual es hacerse pasar por menores para poder contactar con sus objetivos, ganarse su confianza y, de esta manera, lograr que les envíen contenido de índole sexual que les comprometa. Una vez consiguen los archivos chantajean y extorsionan a la víctima para conseguir abusos en la vida real. Cuando esto sucede el ‘groomer’ se convierte en pederasta.

Explicados estos términos, has de saber que el código penal español en el apartado 2 del artículo 183 define estas prácticas como delito:

“El que a través de Internet, el teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de dieciséis años y realice actos dirigidos a embaucarle para que le facilite material  pornográfico o le muestre imágenes pornográficas en las que se represente o aparezca un menor, será castigado con una pena de prisión de seis meses a dos años.”

 

Consejos para padres sobre el sexting, la sextorsión y el grooming

  • Habla con tu hijo/a sobre la gran difusión que pueden tener los archivos en Internet.
  • Hazle entender que tener permiso para sacar o recibir una foto de alguien para uso privado no quiere decir que tenga permiso para difundirla.
  • Explica que aunque mande los archivos a un amigo o pareja de forma privada, terceras personas se pueden hacer con ellas con fines nocivos.
  • Haz conocer a tu hijo/a los métodos que usan los delincuentes para acceder a los archivos privados.
  • Rastrea el ordenador en búsqueda de software malicioso y eliminalo.
  • Si crees que tu hijo/a puede estar sufriendo chantaje, usa el diálogo y la comprensión. Es un tema serio que debe ser tratado.
  • Si tu hijo/a sufre sextorsión o grooming guarda todas las pruebas del chantaje y denuncia.
  • Coloca el ordenador en un lugar común o al que puedas acceder fácilmente a dar un vistazo. Dale privacidad pero ten la capacidad de saber qué está haciendo.
  • Restringe  el uso de la webcam y tapala cuando no esté en uso. Los malwares pueden acceder a ella.
  • Asegúrate de que usa un sobrenombre en la red.
  • Conoce a sus amigos, y si es posible a sus contactos del teléfono.

Desde díde animamos a los padres a sumergirse en el mundo online y conocer las nuevas tecnologías, pues forman parte del día a día de nuestros hijos y debemos velar por su seguridad no sólo en el medio físico”.

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