
Los autores se han sumergido profundamente en la cultura japonesa, si sois amantes de esta cultura, os lo recomiendo porque tiene mucho que ofrecer. Me llamó la atención el que su interés inicial fuera el conocer las costumbres de los pueblos más longevos del mundo, quizás el único pueblo que aventaje a España en esto de la longevidad: qué hacían, sus costumbres, su alimentación… Será que voy cumpliendo años y me interesa el tema. Pero al final se trata de un libro de autoayuda que parte de conceptos orientales -japoneses- para trasladarlos a nuestra vida, a nuestra conciencia y nuestros hábitos.
Siempre partimos de una palabra japonesa, se nos traduce su significado, cómo la entienden, y se nos explica cómo podemos aplicarla en nuestras vidas. Ikigai, por ejemplo, nos dice que “… es una palabra japonesa que no tiene traducción exacta. El ikigai es el sentido de la vida o aquello que te hace levantarte con ilusión cada día… Según lo japoneses, todos albergamos un Ikigai o incluso varios, en nuestro interior, aunque no lo sepamos”, a partir de ahí se nos invita a encontrarlo y potenciarlo. Personalmente, prefiero andar este mismo camino desde la tradición, la psicología, la literatura, la filosofía y la neurología como ya desarrollé en El libro de la gramática vital (Almuzara, 2010), con cuyos principios guarda muchos puntos en común. Hacer un resumen no es el objetivo, pero al final de la obra se realiza un recopilatorio que os puede servir de orientación sobre los contenidos del libro:
LAS 35 CLAVES PARA VIVIR TU IKIGAI
- Si aspiras a mejorar un 10%, plantéate que necesitas hacer para mejorar un 100%.
- Incluye en tu agenda cotidiana al menos un “imposible”.
- Practica la paciencia y la perseverancia en lo que te has propuesto.
- Dedica 21 días a implantar un nuevo hábito positivo.
- Pide feedback a personas de tu confianza sobre lo que estás haciendo.
- Busca un mentor que pueda guiarte en tu pasión.
- Imita y mejora lo que te gusta para tu propio proyecto.
- Identifica lo que no te gusta para descubrir, por eliminación, lo que te gusta.
- Desarrolla cada semana una virtud que quieras potenciar.
- Comparte tu pasión con personas afines para aprender y mejorar juntos.
- Sal de tu zona de confort y explora nuevos territorios.
- Prioriza lo importante por delante de lo urgente.
- Aparta lo que no es ni esencial ni rentable en tu vida.
- Bautiza tu proyecto con un nombre que te mueva a la acción.
- Recupera los valores y los sueños de tu infancia.
- Evoca los “grandes éxitos” de tu vida para motivarte.
- Reconoce a tus amigos de primer nivel y dedícales la atención que merecen.
- Une los puntos de tu pasado para entender tu presente.
- Establece un horario libre de pantallas y de vida virtual.
- Lleva la “slow life” -vivir despacio- a tus comidas y tiempo de ocio.
- Haz una sola cosa a la vez, sin dispersarte.
- Escribe algo personal al menos 5 minutos al día.
- Iníciate en el haiku[i] para conocer tus emociones.
- Toma decisiones cruciales que necesitas en este momento de tu existencia.
- Consulta con la almohada las preguntas para las que aún no tienes respuesta.
- Fluye dibujando el círculo enso[ii].
- Resuelve un koan[iii] cada semana.
- Ejercítate en la atención plena en tus actividades cotidianas.
- Déjate llevar por las serendipias y otras casualidades de la vida.
- Realiza un acto de bondad gratuita cada día.
- Abraza a menudo a tus seres queridos.
- Viaja sin destino de vez en cuando y déjate sorprender.
- Incorpora el Kaizen[iv] al desarrollo de tu ikigai.
- Dirige la flecha de la mejora siempre a ti mismo.
- Aléjate de las fuentes de negatividad.
[i] Despierta tu poeta interior.
[ii] Enso: se trata del círculo de la armonía, se trata de relajarnos y concentrarnos en lo que dibujamos. Acaba siendo un retrato de nuestra mente. La clave está en la repetición de la práctica.
[iii] Se trata de activar la creatividad deshaciéndonos del pensamiento lógico mediante la introspección, relajación, para permitir el pensamiento lateral y arroje luz donde antes había presuposiciones.
[iv] El objetivo es cambiar a mejor continuamente.
























