
La obra hace un recorrido panorámico y provocador por la trayectoria de la humanidad, desde nuestros modestos inicios como un simio insignificante en el África oriental hasta convertirnos en los amos y destructores del planeta.
El libro se estructura en cuatro grandes revoluciones o hitos que transformaron la humanidad:
- La Revolución Cognitiva (hace unos 70.000 años): Supone el punto de inflexión inicial. Debido a una mutación genética casual, el Homo sapiens desarrolló un lenguaje único, flexible y complejo. Esto le permitió no solo compartir información sobre objetos físicos, sino también crear ficciones y realidades intersubjetivas (mitos, religiones, naciones y conceptos como los derechos humanos o el dinero). Gracias a esta capacidad sin precedentes para cooperar de forma flexible en grandes grupos, los sapiens superaron y desplazaron al resto de especies humanas contemporáneas. Me llama la atención que se defina como el mayor depredador ecológico de la historia aportando datos de la extinción de especies a partir de la colonización de Sapiens en las diferentes islas, empezando por Australia.
- La Revolución Agrícola (hace unos 12.000 años): Harari plantea una tesis rompedora: la domesticación de plantas y animales no liberó al ser humano, sino que lo esclavizó. Al pasar de la caza-recolección a la agricultura, las poblaciones crecieron exponencialmente y se anclaron a la tierra, dando lugar a las primeras aldeas, reinos y jerarquías sociales, pero a cambio de una vida mucho más dura, monótona y vulnerable a las hambrunas y epidemias. Otra tesis interesante es el empobrecimiento de la dieta, mucho más variada y rica en el periodo de cazadores -recolectores.
- La unificación de la humanidad: Nos damos cuenta de que el fenómeno de la globalización no es nuevo y quizás responda a una tendencia natural del ser humano. A lo largo de los milenios, los diferentes pueblos y culturas empezaron a tejer una red global impulsada por tres grandes fuerzas unificadoras que trascendieron fronteras: el dinero (que permite confiar en extraños mediante un sistema de crédito mutuo), los imperios (que unificaron territorios bajo un mismo código político y legal) y las religiones universales (que dotaron de legitimidad a los órdenes sociales).
- La Revolución Científica (últimos 500 años): El motor definitivo del cambio moderno. Al asumir su propia ignorancia y abrazar la ciencia empírica unida al imperialismo y al capitalismo, la humanidad desató un poder colosal. Pasamos de explicar el cosmos a dominarlo, erradicar enfermedades y triplicar la población, aunque a un coste ecológico devastador y a las puertas de crisis existenciales sin precedentes.
En su tramo final, el volumen invita a la reflexión sobre el presente y el futuro: tras haber conseguido manipular la genética y haber diseñado la tecnología digital, la humanidad ya ha empezado a jugar a ser un dios, abriendo la puerta a la posible obsolescencia de nuestra propia especie ante la inteligencia artificial y la ingeniería genética. Y te hace pensar en un niño inconsciente jugando con una pistola sin saber que se le puede disparar.
El libro se lee bien, está salpicado de anécdotas y los puntos de inflexión se solapan con fluidez. Un libro para pensar y aprender a ser humildes reconociendo cuánto hay todavía en nosotros de aquellos primitivos seres y cuánto nos podemos equivocar con tanta inteligencia artificial. El libro no decepciona.
























