¿POR QUÉ NO SE ENSEÑA CÓMO FUNCIONA EL CEREBRO A LOS FUTUROS MAESTROS Y PROFESORES?

 

Me sumo a esta reivindicación. No se entiende que quienes van a dedicarse a fomentar el aprendizaje en niños y adolescentes no tengan las nociones elementales de cómo funciona el cerebro, qué son las conexiones neuronales o cómo se propicia la sinapsis neuronal o cómo se establecen las rutas neuronales. Las funciones de la amígdala, el hipotálamo y la precorteza cerebral… Cómo incide en la atención, la memoria y el aprendizaje… Estoy totalmente de acuerdo con la necesidad de incluir esta materia en el currículum de Facultades de Ciencias de la Educación o de aquellos profesionales que vayan a dedicarse a la educación en su vida. Aquí os dejo este artículo tomado de “Neuroeducación” y subido a las redes por Juan de la Cruz Garcia Peñarrubia, Gerente en Vitalhead

Neuroeducación: El cerebro y el centro educativo

Basado en un artículo de: CARLISLE GONZÁLEZ TAPIA

yukthi-2-750x422Battro y Cardinalli (2002) cuestionan la ausencia del cerebro en los currículos de estudios para la formación del Profesorado, Maestras y Maestros, con lo cual se manifiesta un desfase tal que no aparece una sola asignatura dedicada al estudio del cerebro. Sabiéndose que se aprende con el cerebro y por tanto existe una conexión incuestionable entre el cerebro y la educación, es inexplicable la distancia entre las neurociencias y la educación, distancia que se advierte en el enorme avance y desarrollo de la Medicina y los poquísimos cambios de la Educación en los últimos cien años. Afirman que si despertáramos a un médico de hace cien años, sería imposible que pudiera ejercer su profesión con la tecnología y el instrumental de hoy, lo que sí podría hacer el maestro en su profesión porque encontraría la misma tiza, el mismo borrador, la misma pizarra y, groso modo, unos textos que no dificultarían demasiado su ejercicio.

Estiman estos autores que la ignorancia en torno al cerebro entre profesorado y maestras y maestros, fundamentalmente del nivel primario y secundaria, constituye una falla inexplicable de los planificadores de la educación para la formación de docentes que se sirve en nuestros días, y es una razón más que explica el quiebre de la educación tradicional y la crisis mundial de la educación. Echan de menos y critican la ausencia absoluta del estudio del cerebro en los currículos de educación dado el caso de que el aprendizaje se realiza con el cerebro. Explican que basta con leer el plan de estudios de cualquier facultad de educación, de cualquier universidad, de cualquier país, del primero o del sexto mundo, para comprobar la magra participación de las Neurociencias en la formación del profesorado, maestras y maestros.

Y ocurre que el conocimiento del cerebro no solo mejora la calidad de la educación que fomentan los docentes. Numerosos estudios recientes de psicología experimental (Blackwell, Trzesniewski y Dweck, 2007; Dweck, 2008, 2012; Moser et al., 2011) han demostrado que también el alumnado se benefician al aumentar su rendimiento escolar. Uno de esos experimentos se llevó a cabo con 99 escolares que mostraban bajo rendimiento académico, divididos en dos grupos: uno formado por escolares que recibieron un cursillo sobre el funcionamiento del cerebro y otro grupo control que fue sometido a un cursillo sobre la memoria. Resultados: el primer grupo mejoró notablemente su rendimiento académico, en tanto que el grupo control continuó con su conducta negativa (Blackwell et al., 2007). Esto tiene su explicación en la plasticidad del cerebro de la cual también se debe hablar en el aula.”

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Acerca de #JoseCarlosAranda

Doctor en Filosofía y Letras y Doctorando en Ciencias de la Educación; Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
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