EL BAÚL DE LOS CUENTOS OLVIDADOS. David Arzoz Larraga, con ilustraciones de Isabel García Irurzun. Sevilla: Editorial Rimpompante, 2026. Reseña de la obra.

Aquel día, un día cualquiera de julio, Víctor estaba en casa de sus abuelos y sucedió algo insólito: se fue la luz. Nada funcionaba, ni la televisión, ni la vídeo consola, ni siquiera el móvil. Víctor no sabía qué hacer y se puso muy triste. La abuela, cuando lo vio sentado en el suelo, con la cara larga, le propuso una aventura:

  • “Vamos a bajar al sótano donde hay un baúl mágico lleno de magia, ¿quieres verlo?”.

Víctor no la creía, seguía enfurruñado, enfadado con el mundo, pero como no tenía nada mejor que hacer se dejó arrastrar cogido de la mano y bajaron las escaleras.

A él no le gustaba el sótano, estaba oscuro y hacía frío allí… pero como iba agarrado a la mano de su abuela… Cuando la abuela encendió la luz, en medio de aquel salón, había un gran baúl de madera muy oscura con refuerzos metálicos que brillaban de una forma extraña.

  • “Ese es. Ahora solo tienes que abrirlo”

Perdonad que os deje con la intriga, pero al leer el título de este libro de cuentos ha volado mi imaginación hasta una escena parecida a la que os cuento. Y es que esa es la magia de los cuentos, con ellos abrimos la puerta de la mente a vivir una aventura. Los cuentos en la infancia son mucho más que un entretenimiento, son la puerta al aprendizaje y, con él, a la comprensión de la realidad y de nosotros mismos.

Pero este libro es, además, especial para mí por dos motivos: el primero es la amable dedicatoria que me ha dirigido su autor por aquella obra que publiqué sobre la importancia de los cuentos, ¿os acordáis?, El arte de contar un cuento (Berenice, 2019). Cuando publicamos un ibro es algo parecido a dar al mundo a un hijo, él nace para ser libre, es autónomo, deambulará por la vida y nunca sabremos a qué manos llega, qué ojos lo mirarán, en qué mentes entrará ni cómo será recibido. Quizás algún día tengas la suerte de que alguien te diga “Me llegó tu historia en el momento preciso, cuando más lo necesitaba”. Muchísimas gracias, David, por tus palabras.

En segundo lugar, porque los cuentos narrados son especiales, tratan de aquello que no podemos aprender por una imagen pero que condiciona nuestra vida. A menudo pregunto a mis alumnos si es cierto eso de que una imagen vale más que mil palabras. Responden que sí muy seguros de sí mismos. Entonces les pido que me den una imagen del “amor”. Un corazón no basta, tampoco dos adolescentes mirándose arrobados, tampoco dos ancianos paseando cogidos de la mano, ni siquiera una madre mirando con adoración a su bebé recién nacido. Entonces les explico que lo de la imagen es válido para los nombres concretos, los que significan objetos, animales, sensaciones sensibles como el color o la forma. Pero cuando pronunciamos una palabra abstracta como “odio”, “amor”, “pereza”, “celos”, “generosidad”, “miedo”, o “euforia”, mil imágenes no pueden transmitir el significado exacto de lo que queremos decir. Y este es el caso, la dificultad de hablar de emociones. Aprender a reconocer nuestras emociones, comprenderlas y ponerlas al servicio de nuestro propio proyecto de vida. ¿Qué difícil, verdad?

Estos cuentos nos hablan de emociones, de la creatividad, de la generosidad, el valor de la alegría o cómo entender la muerte, ¿no es maravilloso? El libro se compone de cuatro cuentos:

  • La leyenda que el Árbol Viejo quiso contar.
  • La brillante idea del Loro Plumita.
  • La nutria Chispas y el río de la vida.
  • La ratita Serotonina y el mosquito Estigma.

Además, se trata de una edición muy cuidada, con pastas duras, tamaño grande apto para manos pequeñas, hojas de buen gramaje y unas preciosas ilustraciones que acompañan los relatos. La extensión de los cuentos es la adecuada para esa lectura al ir a dormir, ya recostados en la cama. La fábula, los animales y los árboles hablándonos, son ideales en esa etapa de animismo en la que vivimos durante la infancia, esa etapa en que estamos convencidos de que todo aquello que se mueve tiene alma (los árboles, los pájaros, los gatos o el agua de la fuente), y nos escucha, y nos comprende, y dejamos de entenderlos sencillamente porque aprendimos a hablar, y es una pena.

Os invito a que leáis este libro y lo releáis tantas veces como ellos os lo pidan. La gran herramienta de nuestro cerebro que se va perdiendo es la imaginación a través de la fantasía. Y lo maravilloso es que ahí está la puerta de la creatividad, algo que todos necesitamos al llegar a la edad adulta.

Gracias.

Avatar de Desconocido

About #JoseCarlosAranda

Doctor en Ciencias de la Educación y Doctor en Filosofía y Letras; Creador del Método Educativo INTELIGENCIA NATURAL (Toromítico 2013, 2016). Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
Esta entrada fue publicada en ACTOS. Guarda el enlace permanente.