LA CONCIENCIA EMOCIONAL

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No somos dueños de nuestras emociones, sentimos sin más y si no tomamos conciencia de ellas y actuamos sobre ellas, nos condenamos a ser víctimas de nuestro estado de ánimo.  A veces, un simple retraso por la mañana, el despertador que no suena, o nuestros hijos que tardan más en levantarse de lo que estaba previsto… Cualquier detalle que nos arrebate nuestra rutina segura basta para que se apodere de nosotros un estado de tensión, de estrés negativo (distres) que va tiñendo de gris el día. Todo se vuelve en contra, los atascos son más prolongados, el semáforo rojo no acaba de abrirse, ese peatón tarda más de la cuenta en cruzar el paso de cebra, los comentarios de tus hijos se te hacen insoportables y no comprendes cómo el mundo se acompasa a un ritmo tan diferente al tuyo.

El mundo no ha cambiado, tu estado de ánimo condiciona tu percepción de la realidad y lo que no son sino meras anécdotas se van transformando en obstáculos que van generando más ansiedad; esa ansiedad va agrandando los obstáculos hasta hacerse imposibles. La negatividad se apodera de ti y solo eres capaz de pensar en las posibles consecuencias de tu retraso, culpabilizas al mundo y lo pagas con quien tienes más cerca.

Tomar conciencia de nuestras emociones nos ayuda a ser capaces de controlarlas y encauzarlas. Si, en ese momento, somos capaces de aislar la causa y minimizar las consecuencias, si somos capaces de relajarnos, el mundo vuelve a su orden natural. Hay dos consejos que nos ayudarán enormemente a encauzarlas: el primero es respirar profundamente y relajarnos física y mentalmente; una mayor oxigenación del cerebro libera hormonas que nos ayudan a serenar el ánimo, de ahí la importancia de serenar las reacciones. El segundo paso es inundar conscientemente nuestro cerebro de imágenes positivas: nuestros hijos nos necesitan, hoy hace un día soleado, los quiero con locura, me encanta su sonrisa, ¡están para comérselos!

La serenidad es importante porque se transmite, a través de ella generamos serenidad en nuestro entorno. Los orientales, mucho más experimentados en el análisis interior, nos dicen: procura mantener tu paz interior y aflorará la serenidad en tus actos; si tus ruidos no te lo permiten, conduce tus actos de forma serena y esa paz llegará a tu corazón.

Dicen que la vida depende del color del cristal con que se mire y esos colores son las emociones. Nuestra interpretación de la realidad está escrita en clave emocional, y es esencial conocernos para poder actuar e influir sobre ellas.

Haz la prueba de mantener durante un día la sonrisa en tu cara y cuenta cuántas personas te devuelven la sonrisa. La realidad de tu entorno cambia contigo. Compruébalo y te sorprenderás.

José Carlos Aranda

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Acerca de #JoseCarlosAranda

Doctor en Filosofía y Letras y Doctorando en Ciencias de la Educación; Creador del Método Educativo INTELIGENCIA NATURAL (Toromítico 2013, 2016). Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
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