EL DÉFICIT DE NATURALEZA EN LA EDUCACIÓN INFANTIL

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El contacto con la naturaleza aporta enormes beneficios a la educación durante la infancia. En Inteligencia natural (Toromítico, 2013) ya afirmaba cómo el contacto con la naturaleza constituía una de las claves preventivas para mejorar el estrés, el déficit de atención o la hiperactividad, por ejemplo. Cuando salimos al campo, los nervios de los niños se tiemplan y el contacto con la naturaleza les resulta gratificante. La compañía de un animal les otorga responsabilidad y satisface sus necesidades de afecto. Los espacios abiertos fomentan su curiosidad y despiertan al explorador que todo niño lleva dentro. Ese afán de conocer incentiva su deseo de alcanzar los estímulos fomentando su autonomía. El movimiento previene la obesidad y facilita la representación mental del mundo que le rodea. Ahora, un estudio de la Universidad Complutense de Madrid, del que La Vanguardia se hace eco, nos previene de los riesgos que comporta la vida sedentaria y aislada a la que, cada vez con más frecuencia, sometemos a nuestros hijos por la falta de tiempo, la comodidad o los riesgos que supone el jugar en la calle en espacios urbanos. Conviene que las familias conozcan estos riesgos y traten de buscar espacios y momentos para paliar sus efectos.

Alejar a los niños de la naturaleza puede tener consecuencias, según estudio

10/03/2016 19:32

Madrid, 10 mar (EFE).- Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) aseguran que el actual estilo de vida de los niños fomenta su “alejamiento y desconexión” física y psicológica de la naturaleza, generando un trastorno de “déficit de naturaleza” que puede acarrearles problemas físicos, psicológicos y sociales.

El contacto de los menores con la naturaleza es cada vez menor, debido a su “apretada” agenda, a la percepción de la ciudad como un espacio “inseguro” y a que disponen de muchos recursos multimedia, señala el estudio publicado por un grupo de investigadores.

Esta “desconexión” provoca una mayor aparición de problemas físicos en los niños, como el aumento de las tasas de sobrepeso y obesidad infantil, además de contrariedades psicológicas, como el incremento del diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Otra conclusión de la investigación, que ha contado con una muestra de casi 2.000 niños de entre 6 y 13 años tanto del medio rural como urbano, señala que los niños que viven cerca de la naturaleza tienen un menor nivel de estrés y una mayor capacidad para afrontar situaciones adversas.

Asimismo, según añade la UAM en un comunicado, también puede provocar problemas sociales, ya que los niños tienen más probabilidades de padecer riesgo de exclusión social.

Los investigadores han recogido estas conclusiones en el libro “Conciencia ecológica y bienestar en la infancia: efectos de la relación con la naturaleza”, en el que subrayan lo importante que es para los niños el contacto con el medio ambiente.

La publicación también manifiesta que la naturaleza cercana al centro escolar aumenta la capacidad de atención, y que el contacto directo con la naturaleza mejora las actitudes y comportamientos proambientales de los menores. EFE

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Acerca de #JoseCarlosAranda

Doctor en Filosofía y Letras y Doctorando en Ciencias de la Educación; Creador del Método Educativo INTELIGENCIA NATURAL (Toromítico 2013, 2016). Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
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