COMENTARIO CRÍTICO SOBRE UN TEXTO DE ANTONIO MACHADO, JUAN DE MAIRENA: «La política, señores -sigue hablando Mairena-, es una actividad importantísima…»

Las ideas que quedan aquí expresadas son de carácter orientativo. Cada comentario puede elaborarse desde distintas perspectivas igualmente válidas y certeras. Lo importante es “razonar” y, a partir de las perspectivas seleccionadas, alcanzar una conclusión personal. Planteamos el desarrollo atendiendo a las claves que pueden encontrarse en el manual CÓMO SE HACE UN COMENTARIO DE TEXTO. Berenice, 2009 (3ª edición)

TEXTO:

«La política, señores -sigue hablando Mairena-, es una actividad importantísima… Yo no os aconsejaré nunca el apoliticismo, sino, en último término, el desdeño de la política mala que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que el de obtener ganancia y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros, y, naturalmente, contra vosotros. Sólo me atrevo a aconsejaros que la hagáis a cara descubierta; en el peor caso con máscara política, sin disfraz de otra cosa; por ejemplo: de literatura, de filosofía, de religión. Porque de otro modo contribuiréis a degradar actividades tan excelentes, por lo menos, como la política, y a enturbiar la política de tal suerte que ya no podamos nunca entendernos.

    Y a quien os eche en cara vuestros pocos años bien podéis responderle que la política no ha de ser, necesariamente, cosa de viejos. Hay movimientos politicos que tienen su punto de arranque en una justificada rebelión de menores contra la inepcia de los sedicentes padres de la patria. Esta política, vista desde el barullo juvenil, puede parecer demasiado revolucionaria, siendo, en el fondo, perfectamente conservadora. Hasta las madres -¿hay algo más conservador que una madre?- pudieran aconsejarla con estas o parecidas palabras: «Toma el volante, niño, porque estoy viendo que tu papá nos va a estrellar a todos -de una vez- en la cuneta del camino».

(Antonio Machado, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo)

RESUMEN:

Se debe hacer política a pesar de quienes tratan de apartarnos de ella. El apolitismo no es una opción, todo lo más, debemos despreciar la mala política de los arribistas aprovechados. Pero ha de ser clara y honesta para evitar confusiones. A quienes critican la juventud hay que recordarles que muchas rebeliones fueron iniciadas por jóvenes en contra de la ineptitud de los gobernantes, que es una actitud lícita e incluso conservadora antes que revolucionaria.

TEMA:

El compromiso juvenil, clave para la regeneración política.

ORGANIZACIÓN DE IDEAS:

…..1: La juventud debe hacer política.

…………1.1. [porque] El apoliticismo no es una opción.

………….1.2: Debe practicarse aunque traten de apartarnos de ella.

…………………a: [pero]  Hay que desdeñar la política de los arribistas aprovechados.

…………………b: [y] Hay que hacerla con honestidad para evitar confusiones.

……2: La juventud no es un inconveniente para hacer política.

…………2.1. [porque] Muchos movimientos políticos arrancan de rebeliones juveniles.

………………….a: Son justas si van contra la ineptitud y las imposturas de los gobernantes.

………………….b: Necesarias y conservadoras aunque parezcan revolucionarias.

El texto se organiza en dos párrafos de organización deductiva. Se parte en cada uno de ellos de la  idea básica [1: La juventud debe hacer política y 2: La juventud no es un inconveniente para hacer política]. Y se argumentan las ideas clave, a continuación,  en relación causal (1.1. y 1.2; 2.1) introduciendo matices en estos argumentos (apartados a y b)

COMENTARIO CRÍTICO DE LOS CONTENIDOS EXPRESADOS EN EL TEXTO:

El texto de Antonio Machado nos plantea un tema, a pesar del tiempo transcurrido, de plena actualidad: la necesidad del compromiso político de los jóvenes para lograr la regeneración social. Se trata de un tema propio de la Generación del 98 que busca claves para la recuperación de España.  Lamentablemente, la constatación de una crisis espiritual y económica de España cuenta con precedentes literarios que se remontan al Siglo de Oro -Quevedo, «Miré los muros de la patria mía…»-, siguen con la ilustración -Jovellanos, Moratín o Cadalso- y se mantienen en el siglo XIX -Mariano José de Larra o Joaquín Costa-. La generación del 98 incide de nuevo en esta necesidad que recogen otros autores como políticos y militares en la primera mitad del siglo XX -véase Memorias de José Cruz Conde-.

Estamos pues ante un problema, al parecer, endémico de una sociedad que no logra despegar, anclada en una mala praxis que perdura en el tiempo y cuya regenaración no puede sino venir de mano de la pureza y la inocencia de los espíritus jóvenes aún no contaminados por un sistema político caduco y corrupto. Esta es la tesis de don Antonio Machado que, en la situación que hoy se está viviendo, cobra toda su actualidad.

Vivimos en un país esperpéntico al más puro estilo valleinclanesco. Quienes debieran ser los representantes de los valores puros del juego democrático han apostado por asentar un sistema que impide la democracia incurriendo así en un espejismo de manipulación. En una democracia deben primar los valores éticos, que quienes gobiernan lo hagan cuidando los intereses de los gobernados sin engaños y sin mentiras. Hoy todo está permitido para perpetuarse en el poder. Vemos cómo nuestros políticos han dilapidado un ciclo de bonanza económica en continuas malversaciones e inversiones sin sentido y sin futuro. Han gestionado pésimamente el fruto del trabajo de sus ciudadanos. Han cometido todo tipo de delitos económicos pero no hay ninguna responsabilidad civil para quienes nos han llevado a la ruina. Por no haber, no hay ni una dimisión. La solución que nos ofrecen está en alentar la apariencia de posiciones ideológicas enfrentadas.

No existe democracia real cuando el poder judicial está instrumentalizado por el poder legislativo -véase el Fiscal General o el Tribunal Supremo-, tampoco la hay cuando los ciudadanos no tienen otra opción que votar listas cerradas con independencia de que algunos componentes puedan, incluso, estar imputados en causas judiciales; tampoco la hay cuando la disciplina de voto de partido merma las funciones del Parlamento obligando a las personas elegidas, incluso, a votar en contra de su conciencia a favor de directrices concretas orquestadas por la demagogia del momento. Tampoco puede existir libertad de expresión y de presión cuando los sindicatos están sostenidos por el Gobierno. Todo es políticamente correcto, pero cívicamente inútil.

No cabe reacción desde la población adulta porque ha sido adiestrada en una bipolaridad partidista en la que «los suyos» siempre tienen razón hagan lo que hagan. Mensajes sencillos mueven los sentimientos y la visceralidad sin que la razón intervenga en la votación. Los grandes partidos se perpetúan, los dirigentes también. No hay regeneración de ideas, de principios, de conceptos. Hemos asistido a ministros y ministrables sin una mínima titulación universitaria que los capacitase, por encima de ideologías, para el trabajo en el ámbito en que fueron destinados. Tampoco una mínima preparación profesional puesto que nunca antes trabajaron en nada que no fuera la política. Con casi cien años de antigüedad, Antonio Machado está retratando el «tipo» que aún hoy sigue siendo el lastre del país.

Y si esto existe -la mentira, el dispendio, el abuso, la dilapidación…- es porque lo consentimos. La conciencia social, que debiera ser árbitro de tanta barbarie, está desviada como en el espejo cóncavo del callejón del gato. El pueblo admira al arribista y piensa que es un listo por aprovecharse de la ocasión que le brinda el cargo, y lo reelige. No es de extrañar, a la manipulación de la tribuna decimonónica se le ha sumado la de la televisión con su información focalizada y sus partidos de fútbol o sus programas de «famosos». No interesa aplaudir el esfuerzo ni la inteligencia, sino la estulticia elevada a «princesa del pueblo» sin que el pueblo se dé cuenta de que así lo están llamando «imbécil».

Por todo esto, la regeneración política y espiritual de España no puede venir de la mano de los viejos, sino de la ilusión, la pureza y la energía de las mentes jóvenes. Si es cierto que la televisión es una pantalla de deformación permanente, no lo es menos que contamos en la actualidad con medios técnicos para coordinarnos e intentar, entre todos, un cambio radical. La telefonía móvil, Internet, los SMS… ya han demostrado su valía en la organización de protestas colectivas. Es necesario promover la conciencia social de la urgencia en esta transformación porque el tiempo se nos agota y serán nuestros hijos, las próximas generaciones, las que pagarán las consecuencias. Y si miramos al pasado, sea para aprender de nuestros errores, no para seguir siendo víctimas de ellos condenando nuestro futuro. Y urge, además, porque el terreno ya está abonado y no lo dudéis: «Si no sembramos trigo, vendrá quien se aproveche para sembrar cizaña».

José Carlos Aranda

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A LA LUZ DE GÓNGORA. Ana Capilla, Antonio González y Natividad Molinero. Litopress, 2011.

Siempre es motivo de satisfacción la publicación de un nuevo libro y si, además, es sobre don Luis de Góngora, un motivo de orgullo. Este libro cuenta con el aval de tres grandes firmas, todos ellos docentes, todos ellos profesores de secundaria, adiestrados no solo en el rigor y profundidad de la información, sino –y esto es importante- en la didáctica de la presentación de los contenidos. Entre ellos se encuentra mi compañera de Instituto y Departamento Natividad Molinero con quien tanto comparto de ilusiones y afanes en el día a día.

Al esbozar estas líneas quise fijar mi atención en una reflexión simple: ¿otro libro sobre Góngora?; ¿es que no se ha escrito, investigado, publicado ya suficiente sobre nuestro autor?; ¿es posible que quede aún algo por decir?

Pero la respuesta es sencilla porque nunca está de más un libro nuevo sobre nuestro poeta. Si hubiera que destacar a algún autor cordobés, es probable que él sobresaliera con diferencia entre todos los demás, lo cual no es decir poco cuando lo situamos junto a personajes de la talla de Maimónides, Averroes, Séneca, Lucano o el duque de Rivas. A quien le pudiera parecer exagerado el elogio, le dejo aquí estos versos que a él se refieren:

“Aquel que tiene de escribir la llave,

con gracia y agudeza en tanto extremo

que su igual en el orbe no se sabe

es don Luis de Góngora, a quien temo

agraviar en mis cortas alabanzas

aunque las suba al grado más supremo”

Nadie dudará de la agudeza y acierto del criterio de don Miguel de Cervantes, autor de los anteriores versos en Viaje al Parnaso. El que quinientos años después se publique una nueva obra sobre Góngora no hace sino confirmar la validez del sentido crítico del autor de El Quijote. Don Luis impuso una nueva concepción de la poesía y del lenguaje poético de tal envergadura que aún sigue siendo referente en la estética moderna. Los poetas de todas las épocas se han mirado en él y, aún hoy, lo siguen haciendo. Constituye, pues, en sí mismo, un patrimonio cultural y cordobés digno de revisión permanente.

Nuevas épocas, nuevos autores, nuevos lectores. La obra se hace independiente del autor cuando sale de su pluma y es interpretada por cada lector a la luz del conocimiento, de la época, de la experiencia personal de cada sujeto. Las palabras resuenan en cada mente y se hacen diferentes en su mensaje a partir de las vivencias, las lecturas, la sensibilidad de cada lector. De ahí que, lo que nuestros autores nos ofrecen a través de A la luz de Góngora sea una visión personal con sentido propio y original. Desde esta perspectiva, la obra es magnífica y novedosa por distintas razones.

En primer lugar, quien se acerque a este nuevo libro debe ser consciente de que viene avalado por más de un siglo de docencia si sumamos la experiencia acumulada por los tres autores (Ana, Antonio y Natividad). Todos ellos vienen respaldados por su rigor intelectual y por su vocación hacia la enseñanza, pero, además, cada uno de ellos tiene por sí mismo un valor añadido: Ana Capilla y su conocimiento y manejo de las nuevas tecnologías; Antonio González y su visión humanista desde la perspectiva de la Filosofía; Natividad Molinero y su perspectiva pedagógica y enorme sensibilidad.

Esto nos lleva al segundo aspecto digno de destacar en la obra: su concepción y su desarrollo interdepartamental. En él veremos conjugados los aspectos lingüísticos y literarios, pero también humanísticos, de pensamiento, con la intención de ofrecer una visión de la obra desde el autor y desde los enclaves de Córdoba, la ciudad donde nació y creció el poeta universar. Y todo ello dinamizado y estructurado desde las nuevas tecnologías para su empleo a través de soportes informáticos: cuadros, esquemas, poemas cantados, hipervínculos… modernidad y amenidad, en definitiva, didáctica aplicada en la presentación de los contenidos que trascienden, de esta forma, el soporte del libro tradicional.

En tercer lugar, destacaría la orientación didáctica que se deja sentir ya desde la selección realizada entre los poemas de Luis de Góngora. Se ha preferido al principe de la luz, más asequible y cercano, no menos genial, más ameno. La imagen que se ofrece así del poeta lo hace más próximo. Se han volcado, además, en cada texto desde preguntas, hasta sugerencias, ejercicios y enlaces que nos ayudan en ese acercamiento progresivo a nuestro autor no solo en la vertiente literaria, sino también en la vertiente humana –empatizar, comprender, disfrutar-.

También destacaría, en cuarto lugar, su carácter lúdico y sociológico. Para mí quizás el más maravilloso aspecto de la obra: integra a Góngora en su ciudad, en su entorno. Cada plaza, cada rincón de la Catedral, cada calle… cobran nuevos significados. Después de leer el libro, Luis de Góngora nos acompañará en nuestros paseos porque quedará asociado y recreado en su vida y en sus versos. Es un libro para pasear la ciudad “a la luz –desde el conocimiento- de Góngora”.

Por último, para no extenderme, quisiera destacar el carácter abierto de la obra. Merced al CD incorporado al libro y los enlaces enla Web, el lector podrá seguir ampliando información y aportando datos, opiniones, sugerencias, vivencias personales, que, en un futuro irán enriqueciendo la obra.  ¿Se puede pedir más?

A Ana, Antonio y Natividad, gracias por ofrecernos el fruto de su esfuerzo, amor, dedicación y experiencia. A todos ellos, felicidades

José Carlos Aranda

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XI CERTAMEN ANDALUZ DE ESCRITORES NOVELES

PARTICIPANTES: Jóvenes de entre 10 y 20 años.

MODALIDADES: Cuento (de 10 a 12 años, de 13 a 15 años y de 16 a 18 años), Poesía (de 10 a 12 años, de 13 a 15 años y de 16 a 18 años), Relato (hasta 20 años).

EXTENSIÓN: Poesía, entre 30 y 60 versos; Cuento, 1500 y 2500 palabras; Relato, 15.000 y 20000 palabras.

FALLO: 16 de diciembre de 2012.

PRESENTACIÓN: Correo electrónico a cal.aaiicc@juntadeandalucia.es (para otras modalidades, consultar página)

PLAZO DE PRESENTACIÓN: Hasta el 3 de octubre de 2012.

PREMIO: Beca de formación y publicación de la obra.

INFORMACIÓN: www.caletras.com

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Claraboya. José Saramago. Alfaguara, 2012 (Reseña de lectura)

Siempre es bueno dejarse acompañar por los clásicos. José Saramago nunca defrauda a quienes nos gusta la lectura reflexiva -no todo va a ser evasión histórica- y un Nobel, de vez en cuando, viene bien para depurar estilo y pulsar la calidad.

Tenía curiosidad por leer esta novela, la novela inédita de este autor portugués tan nuestro y tan universal. Fue la primera que intentó publicar, la primera que le fue rechazada por las editoriales, la misma que quisieron publicarle cuando ya la fama le perseguía más allá de sus páginas. Esa misma que él se negó a publicar en vida. Saramago no perdonó la indiferencia ni la ignorancia: «Nadie está obligado a amar a nadie, todos estamos obligados a respetarnos…»;  consideraba nuestro autor que ninguna empresa tiene la obligación de publicar los manuscritos que le llegan, pero existe el deber de ofrecer una respuesta a quien la espera día tras día porque el libro entregado, ese manuscrito, es algo más que una montaña de letras, lleva un ser humano dentro…». A Pilar del Río, Presidenta de la Fundación José Saramago, debemos estas palabras en el prólogo. ¿Alguien quiere más?

El universo de Saramago se halla presente en este novela. Es un relato realista que se desarrolla a mediados del siglo XX en Lisboa. Una casa de vecinos, humilde, que nos recuerda la Historia de una escalera de Buero Vallejo. Con el edificio como hilo conductor, el autor va saltando entre los distintos personajes que habitan el bloque. Son personajes reales atrapados en sus propias vidas. Cada uno tiene su historia, historias humanas, tristes, adocenadas. Permítanme que nos les revele el argumento, pero sí que destaque la hondura del tratamiento psicológico de los personajes ante sus situaciones vitales.

Es una obra para reflexionar y algunas reflexiones sí quiero dejarles a raíz de fragmentos de la novela.

Emilio hace tiempo que vive sintiéndose preso de su propia vida, su mujer se ha convertido, por rutina, en su enemiga y no encuentra en su corazón un atisbo de amor hacia su hijo enfermo. Se siente extraño en su casa. Creyendo dormido a su hijo le dice:

«Cuando sea mayor querrás ser feliz. Por ahora no piensas en ello y lo eres precisamente por eso mismo. Cuando pienses, cuando quieras ser feliz, dejarás de serlo. Para siempre… La felicidad no es cosa que se conquiste. Te dirán que sí. No lo creas. La felicidad es o no es.» (págs. 121-2)

Y es curioso cómo en la sociedad moderna esa «obligación» que nos ha sido impuesta de ser felices por decreto, nos causa una angustia que nos impide permanentemente disfrutar de la vida como nos ha sido dada, como un regalo que se vive día a día.

La sensación de desarraigo lo lleva a dos reflexiones interesantes. La primera sobre el concepto de «poseeer»: «…sentía de forma clara que en esa casa era un extraño, que nada de lo que lo rodeaba, aunque hubiera sido comprado con su dinero, le pertenecía. Tener no es poseer. Puede tenerse aquello que no se desea. Posesión es tener y disfrutar lo que se tiene. Tenía una casa, una mujer y un hijo, pero nada era, efectivamente, suyo. Que se pudiera decir suyo, solo se tenía a sí mismo, y no por completo» (pág. 179). Poseer en el sentido de ser capaz de disfrutar aquello que se tiene es un concepto más que interesante. Vivimos inmersos en el mundo medio vacío, fijando nuestra atención en aquello de lo que carecemos, en aquello que no se pliega a nuestro concepto de la realidad. Es más que cierto que tenemos, pero vivimos en permanente insatisfacción pensando en nuestras carencias. Puede que sea algo netamente humano. Fue Lope de Vega quien nos recordó: «Alentó mi esperanza el mar, perdonola el viento, matóla el puerto». ¡Qué pocas veces somos capaces de recrearnos en la contemplación de los logros, en disfrutar los bienes que la vida nos ofrece sin pedir nada a cambio, de los bienes que nos han llegado como fruto de nuestras conquistas!
Y el problema, como nuestro autor apunta a continuación como hilo del relato es que: «Estos pensamientos, mil veces repetidos, lo conducían siempre al mismo punto. Se comparaba con un animal uncido a una noria, que camina leguas en un círculo estrecho, con los ojos vendados, sin darse cuenta de por qué pasa por donde ha pasado miles de veces. No era ese animal, no tenía los ojos cerrados, pero reconocía que el pensamiento lo llevaba por un camino ya trillado» (pág. 180). Es el principio del pensamiento circular obsesivo, el que nos lleva a la depresión. ¿Logrará el personaje escapar de este círculo? Eso se lo dejo al lector.

Abel, un muchacho incapaz de comprometerse con nada ni con nadie, nos confiesa: «Tengo la sensación de que la vida está detrás de una cortina, riéndose a carcajadas de nuestros esfuerzos por conocerla». Y, ¿quién no ha tenido alguna vez la sensación de que hay cosas que se le escapan, de que no está viviendo realmente, de que debe haber algo más en alguna parte?

Su zapatero amigo lo desengaña respondiéndole: «Hay tanto que hacer en este lado de la cortina, amigo mío… Aunque viviera mil años y tuviera las experiencias de todos los hombres, no conseguiría conocer la vida» (pág. 144). Y es cierto que un instante atrapado vale toda una vida, o que toda una vida puede ser vivida en un solo instante. Pero, con frecuencia, no estamos ahí para sentirla porque nuestra mente anda ocupada en otros quehaceres. Porque quizás no se trate de «conocer».

Es el propio Abel quien reflexiona sentenciando más adelante: «…el sentido oculto de la vida es que la vida no tiene ningún sentido oculto» (pág. 281)
El pensamiento de Silvestre, el zapatero, me trae a la memoria  una reflexión propia realizada en El libro de la gramática vital, allí establecía la diferencia entre «vivir» y «ser vivido». Se «es vivido» cuando se es inconsciente y se consume la vida sin saber, sin plantearnos, ni quiénes somos ni qué deseamos ser. Se «vive» cuando uno asume la vida de forma consciente buscando un proyecto de ser hacia el que encamina sus actos. En esta línea se expresa Silvestre: «Aprendí que, tras esta vida desgraciada que los hombres llevan, hay un gran ideal, una gran esperanza. Aprendí que la vida de cada uno de nosotros debe estar orientada por esa esperanza y por ese ideal. Y que si hay gente que no siente así, es porque murió antes de nacer…» (pág. 232).

Y su terapia es la acción, pensar y actuar por y para los demás a través del amor, ¿no os recuerda a don Manuel, el entrañable personaje de don Miguel de Unamuno: «La experiencia solo vale cuando es útil a otros, y usted no es útil a nadie» (pág. 232). «Lo que cada uno tenga que ser en la vida, no lo será por las palabras que oye ni por los consejos que admite. Tendremos que recibir en la propia carne la cicatriz que nos transforma en verdaderos hombres. Después, se trata de actuar…» (pág. 290).

Es fácil caer en la tentación de que todo es malo, nada puede ser cambiado, no merece la pena intentarlo. Pero… «…la vida así como la ha descrito hace poco, no es vida, es un estercolero, es una ciénaga.

-¿Y qué le vamos a hacer?

-¡Transformarla!

-¿Cómo? ¿Amándonos los unos a los otros?

-Sí, pero con un amor lúcido y activo, un amor que venza al odio.

-¿Y que podemos hacer nosotros? ¿Yo? ¿Usted?

-Vivimos entre los hombres, ayudemos a los hombres.

-¿Y el amor resolverá todo eso?

-No lo sé. Es lo único que todavía no se ha experimentado…»

Cuando una periodista, Ima Sanchís, me preguntaba en La Vanguardia si se puede ser feliz, le respondía que sí, que era posible cuando nuestro proyecto de ser y nuestros actos caminan en la misma dirección. Abel manifiesta en el transcurso de su conversación: «Todos pensamos. Pero sucede que pensamos mal la mayor parte de las veces. O bien hay un abismo entre lo que pensamos y lo que hacemos…» (págs. 410-1).

Espero que estas notas sean un aliciente, una invitación, a la lectura pausada y reflexiva de esta novela. En ella encontramos ya a un Saramago maduro, con todas las claves narrativas y vitales que harían de él un autor universal. Feliz viaje.

José Carlos Aranda

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EL CÍRCULO DE LA ADICCIÓN (del acto de la creación al libro impreso). 25 de abril de 2012. IES El Tablero, Córdoba.

Escrito por Super User:

En conmemoración del Día del Libro y bajo el lema “El Círculo de la adicción”, el pasado 25 de abril tuvo lugar en el I.E.S. El Tablero de Córdoba un interesante encuentro entre profesionales del libro y alumnado de Artes Gráficas. La actividad, enmarcada dentro de la IX Feria del Día del Libro que celebraba dicho Centro, pretendía ser una charla-coloquio que permitiese a los estudiantes profundizar en la realidad del mundo editorial.

La mesa, compuesta por Manuel Amaro Parrado (profesor de Matemáticas de I.E.S. Jándula de Andújar y autor de León González, santo y de la antología de relatos Fobos), José Carlos Aranda Aguilar (profesor de Lengua Castellana del mismo I.E.S. El Tablero y autor más consolidado, con títulos como El libro de la gramática vital o Manual de ortografía y redacción) y Antonio Cuesta López (Director de la Editorial Almuzara), ofreció al alumnado de Artes Gráficas la oportunidad de conocer de primera mano las aventuras y desventuras de sus respectivos oficios y el cariz de la verdadera interacción entre ellos.

Se echó de menos un cuarto invitado, Ángel Casares (Presidente de Asagra), que no pudo asistir al evento por motivos profesionales, y que tenía previsto acudir como representante del último eslabón de la cadena del libro: la impresión.

El acto, presentado por Antonio del Moral (profesor de Artes Gráficas en I.E.S. El Tablero) y moderado por Eduardo González (alumno de 1º de Diseño) transcurrió de forma amena y fluida, y despertó gran interés entre todos los estudiantes, que participaron haciendo preguntas a los invitados.

Fue un divertido e interesante encuentro entre “adictos” al libro, profesionales que, con sus acuerdos y desavenencias, trabajan codo con codo para que todos podamos acceder al placer de la lectura… Un evento que dejó muy buen sabor de boca.

PARA VER ARTÍCULO ORIGINAL PULSE «AQUÍ»

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MEMORIAS DE JOSE CRUZ CONDE. NOTAS DE UN ASILO DIPLOMÁTICO (MADRID, JULIO 1936-ENERO 1938). Enrique Aguilar y Julio Ponce. Almuzara, 2011.

Se trata de un libro magnífico para todo aquel que sea aficionado a la historia, a nuestra historia, y le apetezca leerla desde una perspectiva vivencial, no  literaria. Gracias a Almuzara, a la generosidad de la familia Cruz Conde y la erudición de don Enrique Aguilar y don Julio Ponce, nos llega este cuaderno diario en el que el cordobés José Cruz Conde va volcando sus sensaciones, ideas, sentimientos, premoniciones y confesiones íntimas sobre el devenir de los acontecimientos durante la Guerra Civil, sobre el conflicto intenacional que va gestando la II Guerra Mundial y sobre su propia situación en ese asilo forzado.

No es una obra literaria, es un diario. No tenía intención alguna de que fuera publicado y su única esperanza fue que llegara algún día a su mujer, a su familia, a pesar de las enormes dificultades de comunicación que suponía el ser buscado, el estar confinado en medio del Madrid republicano, el miedo constante a ser apresado y ejecutado un día cualquiera en medio de la contienda. Esa sinceridad es la que más puede apreciarse a lo largo de las páginas que, con frecuencia, se convierten en la purga de la conciencia de un militar reconducido, por las circunstancias, a político. Esto, precisamente, es lo que confiere un valor extraordinario a la obra. No es ficción, son vivencias reales. Su conocimiento del ejército -era Coronel de Artillería-, de la política -Alcalde de Córdoba- y de la diplomacia internacional -Gobernador Civil y Comisario de la Exposición Universal de Sevilla durante la dictadura de Primo de Rivera- lo hacen un observador y un comentarista de extraordinario calado y precisión.

Lo que más me ha impresionado es ver cómo, desde su nobleza, lamenta una y otra vez el derramamiento de sangre en esa Guerra Civil. Él la juzga necesaria pero llega un momento en que prefiere la derrota antes que seguir viendo masacrado al pueblo cuyo valor y nobleza admira una y otra vez. Llega, así, a ser un derrotado de la guerra.  Y murió unos meses antes de la victoria de su bando, los nacionales.

En este sentido, y porque es un sentimiento que me sugiere la evolución del capitán Alegría en Los girasoles ciegos -«Primera derrota»-, he seleccionado algunos fragmentos que nos sumergen en esa lectura de la realidad de la guerra, del horror de la muerte y, por fin, de la injustificación ética del hecho en sí. Para todos aquellos que sean aficionados a la historia, es un libro que no deben perderse.

SOBRE EL VALOR ADMIRABLE DE UNA RAZA VÍCTIMA DE LA MANIPULACIÓN POLÍTICA:

«Sus reiterados anuncios de ofensiva [de los republicanos] siempre me preocupan algo porque en periodo revolucionario con la masa inmejorable por crédula, valerosa y sufrida… cualquier momento es bueno para que aparezca el que sea capaz de manejarla. No aparece porque en las alturas no hay revolucionarios-verdad… por fortuna. No pasan de explotadores de la credulidad inocente del pueblo, eterno engañado. Ellos, los de arriba, enchufándose en pingües cargos en el extranjero […] y los milicianos, carne viva y sana de la Patria, cayendo sin cesar en la pelea sin que vacile su espíritu de sacrificio ni aún ante lo reiterado de sus derrotas. ¡Qué admirable tenacidad y qué derroche de valor y de energía! ¡Dura y brava raza la nuestra! Cuando lo eternos pesimistas la creían atacada de indiferencia y cansancio, lógica consecuencia de tres siglos de decadencia y derrotas, surge el chispazo que enciende el rescoldo no extinguido jamás de su inmortal espíritu y se levanta joven, heroica, encendida de entusiasmo para luchar y morir… como si hoy empezáramos a escribir nuestra historia. ¡Qué pena que jamás haya encontrado nuestro pueblo quien encauce y oriente este caudal inagotable de energías en un sentido de nacional grandeza…!» (Págs. 107-8)

LOS CULPABLES SIEMPRE SON LOS MISMOS: POLÍTICOS, REYES, DIRIGENTES INCAPACES:

«Bilbao próximo a caer, y Madrid… perdiendo mucho de su heroico e inagotable aliento. ¡Y todos son españoles! ¡Qué pena! ¿Será triste destino de nuestra raza este morir, casi por capricho; por vanas discrepancias políticas, como ahora, por razones dinásticas en el pasado siglo y nunca todos unidos sirviendo un ideal de Nacional grandeza? Los culpables de este «insensato» desconcierto, ayer y hoy, no podrán cancelar nunca ante la historia la responsabilidad de su crimen de lesa Patria. Y ayer y hoy… eran los mismos: en su tiempo, los Reyes y sus validos; hoy sus sustitutos los políticos de profesión con sus partidos organizados como viejas mesnadas hábiles para toda suerte de aventuras y latrocinios.» (pág. 120)

SOBRE EL LAMENTO DE LA MUERTE DE UN ESPAÑOL, AUNQUE SEA ENEMIGO:

«Anoche conocimos la desagradable y humillante noticia del bombardeo de Almería por los alemanes. […] Yo no puedo, no sé, mejor dicho, llegar en mi pasión de partido a alegrarme de que caigan españoles ametrallados por barcos extranjeros. […] Y [creo] despreciable del todo el gesto de contento de muchos de los nuestros que, cegados por un egoísmo feroz y sin patria… ¡todo les parece bien con tal de ganar! No han llegado a la vida, por lo visto, más que a gozarla, al amparo de organizaciones sociales protectoras de su privilegiada situación. Y si llega, como ahora, una crisis en la que esto peligra, bueno será cualquier remedio, aun cuando suponga tirar al barro varios siglos de gloriosa historia, y si útil fuera, hasta cambiar de nacionalidad. ¡Cuánta «masa» despreciable hay en nuestras mal llamadas «derechas»!». (págs. 137-8)

15 de junio de 1937: «La toma de Bilbao, previamente destrozado, sería un éxito… pero ideal de nuestros doloroso y poco alentador. Si la guerra se ha de ganar conquistando ruinas españolas, será una victoria bien triste. ¿Hasta dónde será capaz de llegar el espíritu de sacrificio y la fe en su ideal de nuestros enemigos? ¡Quién lo sabe! Y esta es mi principal preocupación. La capacidad ofensiva no la tuvieron nunca eficaz, pero resistir cada día lo hacen mejor y  más tozudamente: ¡es la eterna ley de la herencia! Un español detrás de una tapia y un fusil es algo muy serio que difícilmente se domina. […] La desesperanza no tiene más remedio que «ganarlos» a fuerza de derrotas.» (pág. 145)

25 de junio de 1937: «[…] Yo no quiero ni aun ganar la guerra, si a ello se ha de llegar a fuerza de bombardear ciudades españolas las escuadras italiana y alemana: si esto se vuelve a repetir… me sentiré un poco «rojo»… sin poderlo remediar. […] Porque Almería, Valencia o Barcelona son carne de la Patria de todos, son España «única» y a nosotros nos tiene que herir su dolor, con la misma intensidad que lo sientan nuestros «circunstanciales» adversarios de hoy, que fatalmente han de ser nuestros «hermanos» mañana». (pág. 150)

28 de junio de 1937: «Como decía con clarividente visión del porvenir Perico Sáez en la primavera del 36, aquí solo se trata de alcanzar al final la condición de superviviente.» (pág. 155)

SOBRE EL PROBLEMA DEL EGOÍSMO AUTONÓMICO VASCO Y CATALÁN:

2 de julio de 1937: «[…] ha continuado sin cesar el avance en Vizcaya […]. Acabó el fantasma vasco, rojo y anti-español. Parece que se ha decretado la supresión de «fueros» y «conciertos económicos» de Vizcaya y Guipuzcoa. Ya era hora de que entraran en el régimen común estas privilegiadas provincias que tan mal han correspondido siempre al trato de favor que les otorga el Estado. ¿Cuándo le llegará la hora a Cataluña? Yo que, hasta ahora, sin grandes conocimientos del problema, un poco instintivamente, me sentía inclinado a conceder cierta autonomía regional, convencido hoy de que en el fondo de esta aspiración donde se siente, no late el noble deseo de desligar su desenvolvimiento económico de las posibles trabas de una administración central lenta y torpe, sino la aspiración egoísta de eludir las cargas que a todos nos obligan, el alarde de presumir de «hechos diferenciales» y supuestas tradiciones y derechos de «nacionalidad» que no existieron jamás… para terminar todo ello en un sentimiento irreductiblemente separatista y antiespañol, he cambiado radicalmente de criterio. Descentralización administrativa… toda la que se quiera y para todas las provincias. Nada de Regiones y menos admitir la palabra «autonomía». (pág. 156)

«Es muy cómodo admitir sin protesta la nacionalidad española para gozar de todo lo que el Estado español sostiene y paga, y a la hora de contribuir a las cargas de este mismo Estado, eludir habilidosamente la obligación aduciendo inadmisibles razones de un supuesto españolismo «especial» y «condicionado» que, según ellos, les da derecho a todo y les obliga a muy poco». (pág. 157)

SOBRE LA NECESIDAD DE UN GOBIERNO QUE PUEDA GOBERNAR, DA IGUAL QUIEN, PERO QUE SEA QUIEN MÁS CONVENGA A ESPAÑA:

11 de agosto de 1937: «[…] ya es hora de que España llegue a una meta clara y definida de su destino histórico: ¡blanca o roja! Gris nunca: esto es… no ser nada y seguir debatiéndose en la irresolución estéril y en la duda intranquila y perturbadora. Que gane de los dos bandos el que más convenga al progreso y la felicidad de la Patria; pero que gane del todo, rotundamente, en forma tal que proporcione a nuestro desdichado País (¡una vez siquiera en su sangrienta historia!) cincuenta años de tranquilo y humano vivir, dedicándonos todos a algo más noble y más útil que devorarnos los unos a los otros.» (pág. 175)

REFLEXIÓN SOBRE LA CONTRADICCIÓN DE BOATO, RIQUEZA Y RELIGIÓN:

2 de octubre de 1937: «En Asturias sigue el avance «por metros». Ha caído Covadonga y desaparecido la riquísima corona de la Virgen. Condenado el robo, me parece mejor y más digna de adoración la venerada imagen… sin un montón de miles de duros en la cabeza. Nunca he comprendido cómo nuestra religión, por errores de su Iglesia, pudo llegar a esa exaltación y derroche de lujo y poder en el exorno de sus imágenes y cruces, que constituye además una traición a la buena doctrina de Cristo (culto a la «pobreza» y a la «caridad») y un intolerable insulto a los hambrientos y desvalidos. El oro y los brillantes pueden adornar cualquier cosa, menos cruces y santos, si estos símbolos han de seguir representando los «preceptos» y mandatos sociles y religiosos de Aquel que voluntariamente nació en un pesebre y murió en una Cruz. ¡¡El dinero o cosa que lo suponga en poder de la Iglesia, a cumplir la función social en socorro del menesteroso!! ¡¡Como lo hacía Cristo!! Si ha de emplearse estérilmente en empeños de ostentación, brillo o soberbia… no está del todo mal la imprevista y revolucionaria «incautación», como justo castigo a tan grave y condenable error del destino.

Estoy seguro de que algún día, por quien pueda, seglar o religioso, se prohibirán, por inmorales en el sentido social y en desacuerdo con los sanos y puros principios de nuestra religión, esas exhibiciones de oro y pedrería en las manifestaciones externas del culto cristiano. Todas ellas, reducidas a dinero, debieran emplearse en «casas de comer» y de «dormir» para tanto desdichado que no puede lograr ni lo uno ni lo otro en este régimen social organizado de cualquier manera… menos justa y cristianamente. […] No hay modo de «ligar» el oro y las piedras preciosas con las ideas de humildad, pobreza, amor y caridad que llenan el Templo. El sitio de perlas y diamantes está «fuera», en el «atrio», entre los mercaderes, esperando el látigo de Cristo que disperse ricos y riquezas por un mundo sin amor y sin piedad» (págs. 204-5)

SOBRE EL TEATRO INÚTIL DE LA DIPLOMACIA INTERNACIONAL:

5 de octubre de 1937: «Cayó el telón en Ginebra. Ha terminado la representación cómico-trágica número X. Cerca de un mes han durado los trabajos de aquellos buenos señores para conseguir su tradicional y firme propósito de no hacer nada, ni «justo» ni «útil». Hay que confesar que lo han logrado brillantemente. Cabildeos, conferencias reservadas, debates espectaculares, suntuosos banquetes, más suntuosas dietas… y la obligada declaración romántica de condolencia por las «desdichas comprobadas», que por unas u otras razones la Asamblea no remedia, llegando a lo más a esperar que la prudencia y reflexión de todas las naciones mejore las horas del mundo, sacudido por los horrores de la guerra… y esto es todo. […] Y vamos ganando días, semanas, meses…  hasta que uno de los contendientes perezca, de lo que sea… y no exista posible error ni riesgo alguno, en declarar vencedor al único superviviente… como hecho inevitable y consumado. ¿Hasta cuando soportarán los pueblos esta burla constante de Ginebra?». (págs 205-6)

17 de octubre de 1937: [tras el fracaso de otra conferencia internacional] «Claro está que la «prensa roja» endulza el fracaso afirmando que se tomarán por las democracias las medidas de previsión necesarias para evitar que otra vez nada se consiga, merced a expedientes dilatorios… ya lo veremos. Yo empiezo a creer que todo esto es un «acto» más de la eterna comedia ginebrina y que unos y otros saben a donde van. Los únicos inocentones somos nosotros, los malditos de siempre, que nos tragamos crédulamente toda la «puesta en escena» que tan brillante y emocionadamente saben organizar los grandes «cómicos internacionales»… y que siga la bola, que ya parará». (pág. 211)

29 de noviembre de 1938: [Ante la falta de posturas internacionales válidas que puedan acabar con el conflicto] «Los que se proponen que de esta tragedia salga nuestra Patria destrozada y sin valor estimable internacional para muchos años, lo están organizando todo de la mejor manera para conseguirlo. Por este camino llegará la victoria, sin duda alguna; pero si aún tardan mucho las luminarias, alumbrarán solo desolación, ruinas y dolor…». (págs. 353-4)

REFLEXIÓN SOBRE LA DIFERENCIA ENTRE FASCISMO, SOCIALISMO Y DEMOCRACIA:

13 de marzo de 1938: «Lo que se ventila hoy en España con las armas en la mano es un problema que preocupa y alcanza a todo el mundo civilizado. O «socialismo integral» o «fascismo»: estos son los dos modos que hoy se disputan el gobierno de los pueblos. Quedan en pie aún algunas democracias grandes y pequeñas, pero cada vez más debilitadas y en trance inevitable de desaparecer poco a poco, absorbidas por el torrente «socialista» y «sindical». Hijas legítimas de la Revolución Francesa, han cumplido su misión histórica. La «libertad» decía Lenin es «un privilegio burgués» y al negarse a la burguesía casi hasta el derecho a la vida no se comprende como pueden subsistir (después de una revolución de avances sociales) democracias que no son otra cosa, en general, que la hegemonía de la clase burguesa. El proletariado, la «masa» al vencer hooy, condena por igual a clero, aristocracia y burguesía; ahoga toda libertad que no sea la suya, implanta «su dictadura» y quema el Registro de la Propiedad. Contra este programa surgió el fascismo que también es dictadura, que también es «socialismo», pero que conserva y exalta el culto a la Patria y respeta la propiedad privada, aunque muy notablemente condicionada. Y no hay opción: o uno u otro sistema. Y en «eso» estamos debatiéndonos, aun cuando los dos bandos nos hablen de libertad, justicia, etc., etc. El que gane impondrá su dictadra y extirpará hasta el recuerdo del enemigo vencido: ¡un encanto de porvenir dulce y cordial! ¡Y nos creemos super civilizados! ¿Dónde estarán la verdad y la justicia…?: ¿En Moscú?; ¿en Berlín y Roma? No lo sé, pero los modos en los dos campos son dignos de la Edad de Piedra.» (pág. 233).

Y, AL FINAL, TODO ES LO MISMO:

21 de septiembre de 1938: «Lo perpetrado con Checoslovakia es una faena de despreciables rufianes [se refiere al reparto de Checoslovakia entre los distintos países][…] Por Dios, vamos a no hablar más de Democracia, de justicia, de derecho y de santidad de los tratados. Confesemos que el que está arriba, hace ahora y siempre lo que le conviene y le gusta sin más limitación en estos últimos tiempos que la conveniencia de encubrir sus apetitos y atropellos al derecho ajeno, con el oporuno y pudoroso atuendo protocolar que tan inteligentemente proporciona siempre la moderna y sabia diplomacia.

Por fuera vestiditos y educados; por dentro, y en conducta, como el hombre desnudo de las cavernas. Por esto, entre otras cosas, no siento yo gran respeto por las llamadas democracias: ¡no lo son más que de nombre! Llegada la hora, resuelven media docena de hombres lo que ellos estimen más oportuno, sin cuidarse de la opinión de la masa y menos aún de las obligaciones morales o compromisos firmados y escritos. Lo mismo que en las dictaduras, con la responsabilidadd más diluida y una presentación de aparente respeto y consideración a la opinión pública y al derecho.» (págs. 322-3)

SOBRE LA POSIBILIDAD DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y EL FRACASO DE LA CIVILIZACIÓN:

10 de mayo de 1938: [la tensión va aumentando en Europa. Hitler visita Roma y crece el fantasma de la segunda guerra mundial] «Yo creo que todo acabará por arreglarse sin desenvainar la espada: ¡aún está muy reciente el horror de 1914! Claro que hoy existe una pugna trágica -entonces inexistente- entre dos principios del todo incompatibles, en franca lucha de muerte, «comunismo y fascismo» y esta batalla general habrá que darla algún día. A nuestra desdichada patria le ha tocado ser la primera nación europea en que se ventila este problema con armas en la mano: ¡triste suerte!». (pág. 258)

8 de septiembre 1938: «Yo no puedo creer que ni por los «checos»… más o menos legítimos… ni por nuestro «pleito interno», consientan quienes pueden evitarlo, que ¡otra vez! arda el mundo entero. Si así sucediera, habría que considerar fracasada esta «civilización occidental»… que no quiere o no sabe, (¡poder, sí puede!) evitar una segunda hecatombe mundial… a los 24 años de haber sufrido la primera. ¡No cabría mayor demostración de «incapacidad» y de «impotencia» para el bien!». (págs. 314-5)

27 de septiembre de 1938: [ante la posibilidad manifiesta de la segunda guerra mundial] «Sin embargo, yo no puedo creer en la guerra. No concibo que se pueda llegar a tal horror por los motivos que se ven. ¿Es que habrá algo oculto? Háyalo o no, es bien triste considerar que nuestra decantada civilización solo ofrezca como solución a las diferencias y pugnas de las naciones una catástrofe mundial cada 25 años. Eso no puede ser. Mañana o pasado surgirá lo imprevisto, o acaso lo concertado, algo que resolverá el conflicto sin ensangrentar Europa. Yo así lo espero, para no despreciar del todo a los hombres… ¡y para seguir creyendo en Dios!». (Pág. 329)

EL INDIVIDUALISMO ESPAÑOL, CLAVE DE LA DURACIÓN DEL CONFLICTO Y LA RESISTENCIA HEROICA DEL EJÉRCITO REPUBLICANO:

17 de junio de 1938: «Como aquellas patrióticas bandas de la Independencia, [los rojos] no vences nunca o muy rara vez, pero se baten siempre inaccesibles al cansancio y al desaliento, tenaces en el pelear y morir. Parecía imposible lograr esta «amplia elasticidad» en un Ejército moderno […] Pero eso será verdad en cualquier parte menos aquí: ahí están nuestros «rojos» para demostrar que no hay imposible que resista a los españoles si se trata de dar rienda suelta a sus pasiones, a su tendencia a la aventura, a la pugna personal, a la lucha por la lucha misma. ¡La locura heroica, eterno motivo de esta  tragedia española y de su gloriosa historia! En este medio de violencias se desenvuelve, libre y potente, nuestro «individualismo» duro, agrio, agresivo, incansable, muchas veces cruel y siempre irreductible y sectario. Pero también siempre de una eficacia en la acción imposible de alcanzar sin estas características tan netamente españolas.» (pág. 266)

SOBRE LO INEVITABLE DE LA RECONCILIACIÓN Y LA CONVIVENCIA EL DÍA DE DESPUÉS:

13 de julio de 1938: «[…] si difícil ha sido dominar la sacudida revolucionaria y ganar la guerra, será mucho más difícil administrar sabia y sensatamente la victoria. Y cuando llegue esta ansiada hora y en silencio las armas estalle la pugna apasionada sectaria y vengativa de las distintas tendencias, sindicatos u organizaciones que fatalmente pretenderán una hegemonía del éxito, siempre incompatible con la salud de la Patria. […] Con la guerra deben terminar las violencias: no habrá más remedio que olvidar agravios, daños y dolores y convivir todos los españoles más o menos agriamente al principio. Unos, los patriotas y «obligados» de grado, otros, los incomprensivos y sectarios. Y esta necesaria labor de «convencimiento» e «imposición» necesita en las «alturas» un hombre que a los que no inspire fe, imponga respeto. […] Porque no todo es malo en los «rojos»; ni mucho menos perfecto todo en el «ideario vulgar» derechista. Habrá que prescindir, de nuestra parte, de muchas cosas que nos parecían «derechas» y admitir algunas del bando opuesto que entendíamos disolventes y perturbadoras de nuestro concepto estático y cómodo del derecho a la propiedad. […] ¡Pobre señorito!». (pág. 289)

REFLEXIÓN SOBRE LO INNECESARIO DE LA CRUELDAD Y LA CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN DEL SER HUMANO A LA GUERRA:

14 de agosto de 1938: «Mis queridos «compañeros» nos obsequiaron anoche con una sesión muy estimable: más de quinientos proyectiles en el centro de Madrid. ¡Cada vez comprendo menos… esta innecesaria crueldad!». (pág. 306)

21 de agosto de 1938: «La adaptación al ambiente agrio y duro de la guerra, a sus miserias y a sus privaciones… es una «alta capacidad»… bien poco envidiable. También resulta en cambio a veces una gran virtud y, en todo caso, es una característica exclusivamente española. El cañón truena, los hermanos caen y la Patria sangra… ¡pero no importa: el pueblo ríe, llena los teatros… y los ministros se dedican, (a 100 leguas de sus puestos y de su primordial obligación) a disertar sobre problemas de sindicalismo o fisiología! ¡Asombroso… e inexplicable! ¿Somos como pueblo «locos» o de una suprema y despectiva indiferencia ante el dolor y la muerte y para «enjuiciar» y «exigir» a nuestros conductores? Yo no lo entiendo bien […]

SOBRE LA URGENTE NECESIDAD DE AHORRAR MUERTES INNECESARIAS (no  puedo evitar pensar en el Capitán Alegría):

23 de noviembre de 1938: «[…] había que ganar la guerra, en una palabra, y ante esa primordial necesidad todo sacrificio, por sensible que fuera, era lícito y necesario. Hoy, alcanzado el principal objetivo, con la guerra absoluta y totalmente ganada, hay que ahorrar sangre y riqueza que no sea preciso gastar. […] Las pérdidas de ambos bandos son pérdidas nuestras». (Pág. 350)

SOBRE EL EGOÍSMO DE LA DERECHA Y SU FALTA DE VISIÓN COMO PARTE RESPONSABLE EN EL CONFLICTO:

13 de septiembre de 1938: «Monarquía y clases privilegiadas! ¡He aquí los inconscientes organizadores de la tragedia que hoy vivimos! ¡Que Dios los perdone! La historia no podrá ser benévola con ellos en sus juicios. Fue excesiva e indefendible su contumacia en el error, su apego cerril a privilegios insostenibles, su ceguera ante el peligro… y llegado éste, lamentable la falta de decisión para afrontarlo o para caer con gallardía. ¡No han sabido ni perder! Vayan con Dios y que no vuelvan si no son capaces de arrepentimiento y enmienda.» (págs. 318-9).

PROPUESTA DE ARTÍCULO FUNDAMENTAL QUE PREVENDRÍA LAS GUERRAS (lo suscribo):

27 de septiembre de 1938: «La presunción o la vanidad en los hombres de Estado, es una enfermedad gravísima para los pueblos que han de soportarla y sufrir sus consecuencias. […] Claro está que estos buenos señores presenciarán el terremoto a distancia y al margen de todo riesgo personal. A mí se me ocurre pensar que si en la diversaas Cartas Constitucionales que rigen los Estados europeos existiera (en todas, desde luego) un articulito en el que yo he soñado muchas veces… ello resultaría eficacísimo para evitar toda clase de guerras. Podría redactarlo así:

ARTÍCULO FUNDAMENTAL: «El servicio a la Patria con armas en la mano constituye la primera obligación y el mayor honor de todo buen ciudadano. Como consecuencia, en caso de conflicto armado, la primera guerrilla del primer batallón de la vanguardia de la nación en armas estará integrada por el Presidente y los ministros del Gobierno que haya declarado o aceptado la guerra. Es puesto de honor que les pertenece, por derecho natural, en su cualidad de primeros ciudadanos de la Patria».

No estaría mal, ¿verdad?», (pág. 328)

Y de todo esto, que cada uno extraiga sus propias conclusiones. Da miedo ver reflejadas algunas opiniones que podrían ser recogidas en cualquier medio de comunicación actual.

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BODAS DE SANGRE. FEDERICO GARCÍA LORCA: RESUMEN DE LA OBRA POR ACTOS.

Bodas de sangre

BODAS DE SANGRE

ACTO I

CUADRO PRIMERO

(Habitación pintada de amarillo)

Entra el novio para despedirse de la madre, se va a las viñas. La madre quiere que se lleve el almuerzo, pero tiene prisa, se comerá unas uvas. Le pide a la madre la “navaja” para cortarlas y la madre se descompone al escuchar la palabra. La busca mientras lanza maldiciones a las navajas y a todas las armas que pueden acabar con la vida de un hombre. El hijo trata de calmarla en vano porque el recuerdo del marido y el hijo muertos violentamente está ahí y la madre no puede comprender que el asesino solo tenga el presidio como castigo porque no es pena suficiente cuando los suyos están muertos. Siente miedo cada vez que ve salir a su hijo por la puerta, desearía que fuera mujer para que permaneciera en casa. El novio bromea con ella y trata de apartar su mente del  miedo.

Aprovecha la ocasión para sacar el tema de su propia boda. La madre no se muestra muy conforme porque siente que va a quedarse sola y, aunque el hijo le ofrece vivir con ellos, no puede abandonar a sus muertos, se siente en la obligación de vigilar que no entierren junto a ellos a algún Félix, familia de los asesinos de su marido y su hijo, sería imperdonable. Los novios llevan ya tres años de relaciones y la madre se muestra preocupada porque le ha llegado el rumor de que ella tuvo un novio de joven, pero él lo niega. De cualquier forma, le hubiera gustado conocer a la madre de la novia. Finalmente, acepta la boda del hijo y ajustan la petición de mano para el domingo siguiente. Para ello, encarga a su hijo que compre unas medias caladas para la novia y tres trajes nuevos para él. Quisiera tener nietos y nietas que llenen la casa. El novio le asegura que querrá a su mujer y la madre lo despide con un beso no sin antes encargarle que cave bien la parte del molinillo que la tiene descuidada.

Llega una vecina vestida de oscuro, pañuelo en la cabeza. Le cuenta a la madre que hace dos días trajeron al hijo de la vecina con los brazos cortados por una máquina. Se consuela pensando que sus hijos, ya muertos, al menos no están expuestos a accidentes. La madre reacciona: “Todo eso son invenciones, pero no consuelos”. Después pregunta a la vecina sobre la novia: es una buena muchacha, vive sola con su padre en una casa de las afueras, a diez leguas. Se interesa por la madre de la muchacha: aunque guapa, no era del agrado de la vecina, no quería a su marido, era orgullosa, pero no fue motivo de habladurías. La madre comenta que le habían dicho que la chica tuvo un novio. La vecina se lo confirma: tendría ella unos quince años, pero él ya se casó con una prima de la novia. Se llamaba Leonardo, de la familia de los Félix. La madre reacciona ante el nombre, se pone de pie, y la vecina trata de calmarla porque Leonardo solo tendría unos ocho años cuando sucedió la tragedia. No merece la pena intervenir: “Tú estás vieja. Yo también. A ti y a mí nos toca callar”. Más calmada, terminan la conversación hablando del calor que hace. La madre se dirige a la puerta, se detiene y se santigua. (TELÓN)

CUADRO SEGUNDO:

(Habitación pintada de rosa, con cobres y ramos de flores populares. En el centro una mesa con mantel. Por la mañana)

La suegra de Leonardo sostiene a un niño en brazos mientras la mujer en la esquina hace punto de media. Están cantando una nana a dúo (“Duérmete, clavel, que el caballo no quiere beber…”). Cuando acaban, la suegra va a acostar al niño justo en el momento en que llega Leonardo. El niño ha pasado mala noche pero ya está bien. Leonardo viene del herrador, el caballo pierde muchas herraduras. La mujer le recrimina que lo use demasiado tiempo, pero él lo niega. Sin embargo lo vieron y el caballo llegó reventado de sudar. Él trata de cambiar de tema. No vino a comer porque lo entretuvieron los medidores de trigo. La mujer le ofrece un refresco de limón frío que él acepta. Entra la suegra y comenta que el caballo está reventado. La mujer disculpa a Leonardo, estuvo con los medidores de trigo. La mujer informa a su marido de que han pedido a su prima -la exnovia-. Comentan que la futura suegra no está muy satisfecha con el enlace y Leonardo apostilla que “ella es de cuidado”. La suegra recuerda que fue su novia y Leonardo consuela a su mujer recordándole que la dejó para casarse con ella.

Llega una muchacha cotilleando sobre los regalos que el novio ha comprado en la tienda. Describe las medias caladas: golondrina en el tobillo, un barco en la pantorrilla y una rosa en el muslo. La suegra apunta que pueden porque tienen dinero y, además, van a juntar dos buenos capitales. Leonardo se pone nervioso, echa a la muchacha y se enfrenta a su suegra cuando le recrimina su actitud. La mujer trata de indagar sobre el sentido de su agitación pero sin respuesta. Ante la presión, Leonardo se levanta y se marcha ofuscado.

Los gritos han despertado al niño. La suegra va a por él y regresa con el niño en brazos. Vuelven las dos mujeres a cantar la nana con que se inició el cuadro. (TELÓN)

CUADRO TERCERO:

(Interior de la cueva donde vive la novia. Al fondo una cruz con grandes flores rosa. Las puertas redondas con cortinas de encaje y lazos rosa. Por las paredes, de material blanco  puro, abanicos redondos, jarros azules  pequeños espejos)

La madre y el novio son invitados a pasar por una criada que se retira. A solas hablan de las tierras, de lo lejos que están, son buenas aunque de secano. Llega el padre de la novia y tras los saludos de rigor vuelven a centrarse en las tierras: las tierras de la novia producen esparto, son buenas, pero mejores las del novio, las viñas son más ricas. La pena es que no están juntas, pero no hay que pensar en vender sino en comprar siempre. El padre se lamenta de no tener hijos varones que le hubieran ayudado, habría comprado las tierras hasta el arroyo; las malas tierras, con buenos brazos, se hacen buenas.

Padre y madre ensalzan las virtudes de sus respectivos hijos y se ajustan para celebrar la boda el jueves siguiente, coincidiendo con el 22 cumpleaños de la novia. Solo entonces, el padre manda llamar a la novia. Esta llega y saluda a la madre que le entrega los regalos. Los recibe con respeto pero sin alegría. El padre los invita a una copa que ellos rechazan porque él no bebe. Queda en regresar al día siguiente, a las 5. La novia sigue sin mostrar emoción. Se despiden, la madre besa a la novia y el padre los acompaña hasta la puerta.

Ya a solas, la criada le propone ver los regalos que le han traído pero ella lo rechaza, parece no querer casarse, está desencajada e impide físicamente que la criada abra la caja. Por fin, va calmándose a medida que cambian de tema. La luz va desapareciendo del escenario. La criada le comenta que oyó anoche un caballo sobre las tres de la madrugada, era Leonardo. La novia lo desmiente, ¿a qué iría allí? Pero en ese momento vuelve a oírse un caballo y, efectivamente, se trata de Leonardo (TELÓN RÁPIDO).

FIN DEL ACTO PRIMERO

 

ACTO II

CUADRO PRIMERO

(Zaguán de casa de la novia. La novia y la criada en enaguas blancas)

La novia se sienta en una silla baja, va a acabar de peinarse para la boda, el calor lo impide en el interior. La novia culpa a esa tierra de que su madre se consumiera. La criada comienza a ponderar la vida de casada pero la novia la manda callar. Cuando le prueba la corona de azahar, la coge y la deja caer con la cabeza abatida; acaba tirándola al suelo. Ante las recriminaciones de la criada se recompone, ella quiere a su novio, ha dado su consentimiento y es un paso muy grande, se disculpa. Cambian de tema: la iglesia queda a cinco leguas, ya vienen los invitados. Finalmente se coloca la corona y la criada entusiasmada la besa, canta y baila a su alrededor.

Llaman a la puerta y la criada abre creyendo que son los primeros invitados pero es Leonardo. Viene solo, se ha adelantado a caballo.  Le pregunta por su hijo, pero no lo van a traer a la boda. Leonardo le pregunta, con intención, si el novio había llevado el azahar -las voces de la gente se van escuchando cada vez más cerca-, sale la novia y se le encara. La criada trata de terciar para que acaben los reproches que uno y otro se lanzan. Hubo una historia entre ellos y sigue viva. Leonardo sigue buscando la causa y la culpa de que lo suyo no tuviera buen fin. Cree que la novia se casa por orgullo. Y le advierte que él se equivocó al separarse de ella porque no logró más que echarse fuego encima. Sus palabras hacen temblar a la novia y la criada acaba cogiendo a Leonardo por las solapas para callarlo. Sin embargo, ambos insisten: ella en la debilidad que siente por él y él en la necesidad que tenía de confesárselo. Las voces, mientras, han seguido acercándose. La criada insta a Leonardo a que no vuelva a acercarse a la novia y, finalmente, sale por la izquierda mientras comienza ya a clarear.

Empiezan a entrar los invitados (muchacha 1, muchacha 2, mozo 1). Vienen cantando mientras otras voces fuera le hacen coro (muchacha 3, convidado). Entra el padre y se une a la fiesta. Por fin aparece la novia con traje negro. Lleva un peinado de visera con la corona de azahar. Entra el novio seguido de la mujer de Leonardo que los felicita. La madre se queja de la presencia de “esos”, y el padre de la novia la calma alegando que es un día de perdones. La novia tiene mucha prisa por llegar a la Iglesia. Se marchan entre los cánticos de los asistentes que continúan.

La mujer pide a Leonardo que la acompañe en el carro, pero él se niega. Discuten. Ella tiene un hijo y otro que viene de camino. Siente cómo Leonardo no le pertenece y lo quiere para ella. Por fin salen juntos. (TELÓN LENTO)

CUADRO SEGUNDO:

(Exterior de la cueva de la novia. Tonos blancos grises y azules fríos. Grandes chumberas. Tonos sombríos y plateados)

La criada prepara las mesas para el convite mientras recita versos sobre la boda. Llegan el padre de la novia y la madre del novio. Creen ser los primeros, pero la criada les informa de que ya llegaron Leonardo y la mujer. Que ésta venía descompuesta. El hecho da pie para que ambos carguen contra Leonardo y su familia. La madre remueve la tragedia  remontándose al bisabuelo que ya mató, carga sobre sí la muerte de su marido y su hijo. Ahora se incrementa con la próxima soledad. El padre trata de animarla hablando de los nietos, varones para labrar la tierra; hembras las prefiere ella para que permanezcan en casa y no puedan ser asesinadas. Ambos confían en que el enlace dé pronto su fruto.

Entran Leonardo y su mujer felicitando a los padres. Va a haber poca fiesta. La gente va entrando. La novia está sombría. La conversación se centra en la cantidad de gente que acudió al enlace. La madre interroga a la novia, cree que el motivo de su seriedad es el peso de la obligación. Comienza el baile. El novio se siente orgulloso del azahar de cera lucido por la novia, ella trata de desviar el tema.

Leonardo sale por la izquierda e inmediatamente la novia se excusa y se marcha también. La mujer de Leonardo habla con el novio, quisiera vivir así de lejos, pero no ve a Leonardo centrado. Echan en falta a Leonardo y la mujer va a buscarlo. El novio se entretiene hablando con la criada, hay un cuadro animado de figuras. La criada vieja alaba al novio y recuerda al abuelo. Echan en falta a la novia, está quitándose la toca. La criada le explica que ha preparado un ágape para media noche por si lo necesitan. La novia se incorpora a la reunión mientras le preguntan las muchachas a quién dio el alfiler. Ella está ausente. Leonardo cruza por el fondo y la novia está pendiente de él mientras sigue la conversación con las muchachas que desean los alfileres como talismán para casarse cuanto antes. El novio se acerca para abrazar a la novia por detrás y ella reacciona asustada. Él no comprende el motivo y vuelve a abrazarla pero ella lo rechaza. No quiere ser vista y le ruega que no se vaya.

La mujer de Leonardo pasa preguntando por el marido, no está él ni su caballo. Va a buscarlo y la novia se siente indispuesta (“¡Tengo un golpe en las sienes!”) y rechaza la invitación del novio para bailar con el pretexto de echarse un rato a descansar. Le pide que se quede a atender a los invitados.

Entra la madre y pregunta por la novia. No comprende que sea mal día para la novia cuando fue el mejor de su vida. Da instrucciones a su hijo sobre cómo ha de tratar a su mujer (“…procura ser cariñoso, y si la notas infatuada o arisca, hazle una caricia que le produzca un poco de daño, un abrazo fuerte, un mordisco y luego un beso suave…”). El padre entra preguntando por la hija y el novio va a buscarla, los reclaman para bailar. Pero la novia no está. La buscan sin resultado y va creciendo la alarma.

La mujer de Leonardo entra gritando que han huido juntos. Pasan de la incredulidad a la rabia e inmediatamente organizan una partida que salga en persecución de los huidos. La madre pasa del miedo al odio y a reclamar sangre por el ultraje. (TELÓN)

FIN DEL SEGUNDO ACTO

ACTO TERCERO

CUADRO PRIMERO

(Bosque. Es de noche. Grandes troncos húmedos. Ambiente oscuro. Se oyen dos violines)

Hablan dos leñadores preguntándose si ya los habrán encontrado. Acabarán por encontrarlos. Se engañaban y han hecho bien en huir, pero acabarán por encontrarlos y matarlos (“¿Y qué? Vale más ser muerto desangrado que vivo con ella podrida”). Especulan con que por fin estén juntos, con la posibilidad de que logren escapar, con lo inevitable de la tragedia. La salida de la luna augura la proximidad de la muerte.

Salen los leñadores de escena y entra la luna que vaticina que no podrán escapar, que la muerte estará presente esa noche, su luz los hará visibles. Desaparece la luna.

Entra una anciana cubierta de paños verdeoscuros, descalza. Apenas se le ve el rostro. A modo de coro anticipatorio señala el lugar como el indicado y llama a la luna. Con ella vuelve la iluminación azul intensa. Dialogan. La mendiga le pide que ilumine, la luna le pide que tarden en morir. Se acercan. La luna deja el escenario que se oscurece. Cuando entran en escena el novio y el mozo 1º la mendiga se sienta y se tapa con el manto. El novio se muestra desesperado por encontrarlos, escucha los ruidos de la noche. Siente en su brazo la fuerza de la venganza de su padre y de su hermano.

El mozo sale de escena y queda el novio con la mendiga. El novio la interroga y ella admira su porte pero como yacente (“¡Qué espaldas más anchas! ¿Cómo no te gusta estar tendido sobre ellas y no andar sobre las plantas…?”), finalmente se ofrece a acompañarlo para localizar a los prófugos. Salen de escena mientras se escuchan los violines.

Vuelven a entrar los leñadores. Van cantando a la muerte, se mueven lentamente hasta que salen de escena.

Entran Leonardo y la novia. Leonardo no quiere que se separen y ella pretende regresar y que él huya. En su pasión, ella habla de suicidarse y él la manda callar. Fue ella quien ensilló el caballo y le calzó las espuelas. Ambos se declaran su pasión irrefrenable (“Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de ese olor que te sale de los pechos y las trenzas”). Quisieran actuar de otra forma pero no pueden. Lorca describe la escena como “violenta y llena de gran sensualidad”. Al sonido de unas voces, los dos salen de escena sin poder separarse el uno del otro, abrazados.

Aparece la luna muy despacio, fuerte luz azul. Violines. Se oyen dos largos gritos desgarrados y se corta la música de los violines. Al segundo grito aparece la mendiga y queda de espaldas. Abre el manto y queda en el centro como un gran pájaro de alas inmensas. (El telón baja en medio de un silencio absoluto)

(TELÓN)

CUADRO ÚLTIMO:

(Habitación blanca con arcos. A la derecha e izquierda escaleras blancas. Suelo blanco reluciente. Esta habitación simple tendrá un sentido monumental de iglesia. No habrá ni un gris, ni una sombra, ni siquiera lo preciso para la perspectiva)

Dos muchachas vestidas de azul oscuro están devanando una madeja roja mientras cantan. Una niña las acompaña. La canción habla de la boda que acabó en tragedia. La niña se va. Se aproxima un cortejo. Aparecen la mujer y la suegra de Leonardo. Llegan angustiadas. No saben qué ha ocurrido. La suegra insta a la mujer a que se olvide de Leonardo. Una mendiga pide un trozo de pan en la puerta, hablan con ella. Les cuenta que viene de allí, les  anuncia la muerte de los dos hombres. Se marcha la mendiga y quedan las muchachas ya componiendo versos a la muerte. Salen de escena.

Entran la madre con una vecina que llora. La madre la manda callar, no quiere llantos por la muerte de su hijo. La vecina no quiere que se quede sola, pero ella tiene que permanecer en su casa. En esto, aparece la novia, ya sin azahar y con un manto negro. La madre la reconoce y quisiera matarla allí mismo, la golpea hasta tumbarla. La vecina las separa. Pero la novia quisiera que la matara por haber deshonrado a su hijo. Ella no hubiera querido actuar así y plantea su papel como mujer-víctima de su pasión por un hombre. La madre consiente en que es tan víctima como ella misma por ser mujer. Llega otra vecina. La madre trata de resignarse. Las mujeres –la novia, la madre, la mujer de Leonardo, las vecinas- quedan juntas llorando cada una su tragedia. (TELÓN)

FIN DEL DRAMA.

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CONMEMORACIÓN DEL 25 ANIVERSARIO DE LA XXV PROMOCIÓN DE COLEGIO AHLZAHIR (14 ABRIL 2012, CÓRDOBA).-


Me llamasteis y acudí a vuestra llamada para compartir este día con vosotros. Costó trabajo traspasar vuestros rostros ya maduros para reencontrar aquellas caras adolescentes que entre miedos e inseguridades iban buscando el ser en la vida. Pero apenas fueron unos instantes porque ahí estabais. Es tremendo cómo en el niño ya está presente el adulto que será mañana. Hoy ya sois realidades rotundas y maravillosas.

Cuando subí al estrado a dirigiros unas palabras os pasé lista, recorrí las filas una a una, como si fuera ayer cuando acabasteis COU y no hubiera pasado el tiempo, y el tiempo -ese duende juguetón- se deshizo en los recuerdos. Miguel Ángel me dio diez minutos de tiempo y soy disciplinado. Recordé unas palabras de Federico García Lorca en su Recital poético del Romancero Gitano, hablar con la lengua bañada en el corazón, y desde ahí me dirigí hasta vosotros. Sin embargo me faltó tiempo y me sobraban emociones para transmitiros todo cuanto me hicisteis sentir ayer. Por eso hoy, a solas, con mi pluma ya informática, siento la necesidad de hablar con todos aquellos a los que no tuve ocasión de escuchar ayer, porque ayer -y esa es la grandeza del acontecimiento- volví a ser vuestro tutor por unas horas maravillosas.

Cuando se es tan joven como lo éramos en aquellos años, nos sobra energía y nos falta experiencia para apreciar de verdad el valor de las vivencias que nos están forjando en el presente. Hoy ya tenéis esas vivencias y aquilatáis ese valor. Por eso, en esa regresión temporal nos encontramos con las claves que, sin ser conscientes, nos impulsaron a ser lo que somos. En la obra de teatro La clase de historia, se quejaba un alumno a su profesor de que les hablaba de experiencias y sentimientos que ellos no habían vivido. El profesor le respondía:»Pero las viviréis». En cada una de vuestras vidas, ya os habéis encontrado en la diatriba de elegir la opción correcta para definiros como personas a través de vuestros actos. Cada vez que os habéis encontrado en esa disyuntiva, aquellos valores e ideales vividos pesaron en la conciencia para lograr el ser que hoy habéis construido. Y lo más bello del reencuentro: fuisteis plenamente conscientes de que esas «raíces» y ese «tronco» recio y fuerte, como el de nuestro algarrobo, eran comunes a vosotros, a nosotros, desde el principio mismo que inspiró a Fomento y a mí mismo cuando me tocó dirigiros en aquella etapa adolescente: la libertad desde la responsabilidad y el respeto.

Ofrecisteis la Santa Misa por Carlos Amil y me devolvisteis uno de los más grandes ejemplos de ser humano que he conocido en mi vida. Lo vi con su enfermedad degenerativa dando tumbos por los pasillos del colegio resistiéndose a apoyar sus manos en la pared y afrontando el reto de guardar el equilibrio, sin rendirse a la comodidad de una silla de ruedas. Recuerdo cómo todos lo mirábamos y, cuidándolo en la distancia, respetábamos su esfuerzo heroico de normalidad. Recuerdo cómo con unas manos ya contorsionadas se esforzaba en hacer sus exámenes de lengua aunque la letra resultara ininteligible. Cuando ya resultó imposible, recuerdo a su hermana acercándolo en silla de ruedas y cómo el primero que lo veía se lo arrebataba transformando la silla en un juguete y negándose, negándonos, a que su enfermedad fuera un impedimento a la risa, porque él quería ser uno más entre  vosotros. Recuerdo sus exámenes orales cuando ya no pudo escribir y recuerdo la naturalidad abrumadora de su respuesta cuando le pregunté qué quería hacer y me respondió, como si le sorprendiera la pregunta por improcedente, que ir a la Universidad y estudiar Derecho. Era consciente de que había nacido con una injusta fecha de caducidad, pero también era consciente de que quería vivir su vida en la normalidad del ser y que quería vivirla siendo uno más entre vosotros sin que su deterioro supusiera un obstáculo. Quizás, entre todos nosotros, fuera la estrella que más brillara porque nadie como él vivió con tanta intensidad el tiempo que estuvo entre nosotros.

Os puedo prometer que muchas veces, a lo largo de mi vida, cuando las dificultades han hecho mella en mi ánimo, la imagen de Carlos ha regresado a mi mente para señalarme el camino, para abrazar mi cruz con fuerza y pensar que cada instante de vida, cada aliento, cada amanecer, merece ser vivido sin que «nada»  enturbie mis ansias de felicidad. Alguno puede pensar que me debe gratitud en el recuerdo, pero lo que nunca os podréis imaginar es cuánto os tengo yo que agradecer a vosotros, cuánto me hicisteis crecer como persona.

No quería dejar de compartir con vosotros estas imágenes que, quizás, hubieran enturbiado la alegría que a todos nos embargaba ayer con el reencuentro. Hoy las fijo aquí, en este blog, para que se recuerde su nombre, su ejemplo y su presencia siempre entre nosotros.

También me emocioné porque me sentí orgulloso de vuestros gestos, de esa colecta para Caritas, de ese recuerdo cariñoso, de esa sonrisa, de ese respeto. Me sentí revivir desde vosotros porque aquellos valores que tanto predicamos los reconozco en las personas en que os habéis convertido. Habrá un día en el que ya no pueda acudir a vuestra llamada, pero sé que hay quien ya empuña la antorcha con más luz de lo que yo mismo pude empuñarla y no hay mayor orgullo que el ver que ese proyecto en el que participaste en la educación de seres humanos ha logrado superar con creces al maestro. Vosotros hoy lo sabéis cuando miráis a vuestros hijos desde la zozobra de la incertidumbre y la fe en la providencia. ¿Qué mejor deseo podría haber en vuestro corazón que verlos capaces de volar más alto que vosotros mismos? Y sentí el dolor de las ausencias porque no puedo evitar el sufrir con vuestro sufrimiento y pensar si en aquellos días pude hacer, decir o callar algo que hubiera logrado que todo fuera diferente. Hoy sé que nuestra grandeza y nuestra mayor servidumbre es la libertad, que no podemos forjar el destino ajeno, que bastante tenemos con tratar de gestionar la propia, que hay que ser humildes. Y todos los días pido a Dios esa humildad para aceptar lo inevitable, fortaleza para cambiar aquello que puede ser cambiado y sabiduría para distinguir lo uno de lo otro. Sin embargo… ¡Es tan difícil! Pero esto, hoy, también ya lo sabéis.

«Maestro». Cuando los nuevos alumnos me llaman «maestro» los callo inmediatamente: «No me llames maestro hasta que no te haya enseñado algo. La palabra maestro es algo muy grande. Seré tu maestro cuando tú me reconozcas como alguien que merece ser tomado como guía en esta vida. Y la palabra «discípulo» hay que merecerla, soy yo quien tiene que apreciar en ti unos mínimos valores que te acrediten como persona digna de ese título, y solo lo haré cuando logre reconocerme en ti. Y lograr eso por tu parte y por la mía requiere tiempo, mucho tiempo. Y si alguna vez lo logramos, se habrá establecido un vínculo permanente entre nosotros». Y cuando tengo menos tiempo y ganas de filosofar, simplemente les digo:»No me llames maestro, no sea que alguien te oiga y piense que eres culpa mía».

Ayer, entre vosotros, me sentí maestro porque me encontré cara a cara con mis discípulos. El cordón umbilical sigue ahí. Sabéis que contáis conmigo, y sabéis que si me llamáis estaré entre vosotros. Y no olvidéis nunca aquella etapa porque es alimento vivo en los corazones. Cuando escribí El libro de la gramática vital, un ensayo sobre las claves de la felicidad en la vida, anoté la importancia de estos recuerdos como una de los resortes más importantes. Ahora, ese breve capítulo en concreto me gustaría compartirlo con vosotros y que nunca lo olvidéis:

“No dejes de ser niño, sólo lo niños disfrutan de la magia de todo cuanto nos rodea porque todo se estrena para sus ojos nuevos. Después nos acostumbramos a vivir entre milagros y somos tan tontos que creemos que son cosas normales. Vuelve a dejar que la realidad te sorprenda en todo su esplendor, recupera el placer de la caricia suave de una mano amiga, de una sonrisa. Vuelve a dejarte atrapar en la transparencia arácnida de un ala de libélula y a disfrutar del vuelo de los pájaros sin preguntarte por qué. Vuelve a sumergir tu mano en la corriente fría de cualquier arroyo sin pensar nada más que en esa sensación, suspendiendo el tiempo en tus emociones porque has nacido para sentir. Acepta que el mundo es maravilloso porque sí. Vuelve a reaccionar ante la belleza grandiosa que te rodea, disfruta este paraíso.

Vuelve a ser niño para vivir el presente, para vivir la vida –la vida es aquello que sucede mientras planeamos el futuro, decía John Lenon-, disfrutarla sin ser víctima de tu pasado ni verdugo de tu futuro, por el sencillo placer de disfrutar. Está bien, muy bien, que la prudencia te lleve a anticipar los problemas que pueden ir surgiendo en el camino, está muy bien que reflexiones sobre tu pasado y puedas rehacer, modificar, reconducir, mejorar tus actuaciones. Pero es necesario aparcar la preocupación y dejar que la vida te llene por sí misma, después regresarás a tus ocupaciones y tus anticipaciones, pero procura con frecuencia dejarte atrapar por lo maravilloso que puede ser vivir sin más. ¿Has visto alguna vez qué feliz puede ser un niño, simplemente, botando una pelota? ¿No has dejado tu mente en el vacío contemplando el vuelo de una mariposa? ¿Nunca has lanzado una flecha al aire, simplemente, para ver cómo se deslizaba por el cielo para caer en cualquier parte, sin otro objetivo que disfrutar de su vuelo? ¿Nunca has oído un cuento sufriendo por la bruja sin racionalizar el hecho de que las brujas de los cuentos no existen? Luego vendrá la razón, volverá la seriedad. Pero recuerda siempre lo feliz que fuiste vestido de pirata, y piensa que eso es una actitud mental. Deja respirar al niño que fuiste y que sigue viviendo en ti. Mantén la ilusión de descubrir la aventura que hay en cada nuevo día”. (El libro de la gramática vital, Almuzara, 2010)

Ayer os desprendisteis de las chaquetas y corbatas diarias y recuperasteis la chispa de la inocencia entre los motes y las risas -gracias, Javier-, porque muchas de estas experiencias las tenemos asociadas a esos campos de deporte, a esas clases con pizarras rotas, a esas colas para comprar el bocadillo de Salud, a ese Oratorio, a esos despachos de tutoría, a esa charca de la Arruzafa donde íbamos a coger ranas para la clase de Biología, a esas magdalenas de la panadería del Brillante… a esa edad y ese colegio, a esas vivencias.

Gracias por este día, por sentirme reconocido entre vosotros, por permitirme reconocer en vosotros todo cuanto hoy ya sois. Entre todas las promociones que han pasado por mis manos a lo largo de los más de treinta años de docencia sois los únicos que tenéis vuestra propia banda musical asociada en el recuerdo. Aquí os la dejo para que reviváis aquellos maravillosos días que compartimos en Mallorca. (PINCHA AQUÍ)

Un abrazo siempre.

José Carlos Aranda

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 21: FUNCIONES SINTÁCTICAS DE LOS PRONOMBRES PERSONALES.-

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 21: FUNCIONES SINTÁCTICAS DE LOS PRONOMBRES PERSONALES

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

Los pronombres personales constituyen un grupo especial entre los demás pronombres porque aglutinan, además de las funciones básicas, otras específicas que suelen suponer dificultades para la identificación. Trataremos de ser lo más didácticos indicando en cada caso la mejor forma para la identificación de la función específica. Para ello, veremos en primer lugar las formas y las funciones básicas y, más tarde, desarrollaremos las funciones específicas.

PRONOMBRES PERSONALES: FORMAS Y FUNCIONES BÁSICAS.-

Son aquellos con los que designamos a los participantes en cualquier comunicación. Distinguiremos la 1ª persona con la que significamos al emisor (singular: yo, me, mí, conmigo/ plural: nosotros, nos), 2ª persona, con la que significamos al receptor (singular: tú/usted, te/le, ti, contigo/plural: vosotros/ustedes, os) y 3ª persona, con la que significamos a quien no es emisor ni receptor (singular: él, se, sí, consigo, lo (-a), le/plural: ellos (-as), los (-as), les) -hemos omitido en plural las formas coincidentes-.

La razón de esta variedad de formas obedece a una causa histórica: es la única palabra que conserva en español restos de la antigua declinación latina. Esto significa que la forma de la palabra cambia para expresar la función sintáctica que desempeña en la oración. Veamos ahora cómo se clasifican los pronombres según sus funciones:

PRONOMBRES PERSONALES DE SUJETO

SINGULAR: 1ª YO, 2ª TÚ/USTED, 3ª ÉL(ELLA);

PLURAL: 1ª NOSOTROS (-AS), 2ª VOSOTROS (-AS) /USTEDES, 3ª ELLOS (-AS).

Cuando conjugamos cualquier verbo, usamos normalmente los pronombres sujeto como presentación. Así, si conjugamos el presente de indicativo del verbo «amar», diríamos:

Yo amo

amas

Él ama

Nosotros amamos

Vosotros amáis

Ellos aman.

De esta forma tan sencilla podemos recordar qué pronombres desempeñan la función de sujeto. Y es importante insistir en que solo estos pronombres, entre los personales, pueden actuar como sujeto de la oración.

Debemos recordar, también, que cuando usamos el pronombre de cortesía en segunda persona («usted») debemos combinarlo con la tercera persona verbal. Es decir:

«Usted ama» o «Ustedes aman» (correcto)

«Usted amas» o «Ustedes amáis» (incorrecto)

PRONOMBRES PERSONALES DE COMPLEMENTO DIRECTO O INDIRECTO (CONVERGENTES)

SINGULAR: 1ª ME, 2ª TE/LE, 3ª SE.

PLURAL: 1ª NOS, 2ª OS/LES, 3ª SE.

Llamamos «convergentes» a los pronombres que pueden coincidir en significar el mismo referente que el sujeto. Si decimos «Yo me lavo», tanto el pronombre «yo» como el pronombre «me» están designando a la misma persona, al mismo referente. Pero debemos observar que estos pronombres también pueden ser usados como «divergentes», es decir, designando un referente distinto al sujeto. Por ejemplo, si decimos «Yo te hablo», «yo» se refiere al hablante y «te» significa el oyente, designan por lo tanto distintos referentes.

Cuando usamos el trato de cortesía y hablamos de «usted» al receptor, debemos sustituir «te» por «le»  en singular, y «os» por «les» en plural. Así:

«Yo te hablo», «Yo os hablo» (uso familiar de confianza)

«Yo le hablo (a usted)», «Yo les hablo (a ustedes)» (uso de cortesía)

El que estos pronombres actúen como complemento directo o indirecto en la oración dependerá, normalmente, de la existencia o no de otro complemento directo o de régimen en la misma oración dependiendo del mismo verbo. Es importante señalar que el cambio de función conlleva también  un cambio en el significado de los pronombres. Veamos el juego de valores sintácticos y semánticos a partir de un ejemplo:

«Yo me lavo la cara»

«la cara» actúa como complemento directo (admite la sustitución por «la» -Yo me la lavo-) y significa el objeto lavado, es decir «la cara» es aquello sobre lo que se ejerce la acción de lavar. En este ejemplo, «me» aparece actuando como complemento indirecto. Para comprobarlo, pasamos a tercera persona y pensamos en un referente femenino («Lavo la cara a mi hermana») y observamos cómo la posible sustitución se realizaría por «le» («Yo LE lavo la cara»). «Me» como complemento indirecto significa la persona que se beneficia o perjudica de lo dicho. ¿Qué ocurre si suprimimos el complemento directo de la oración anterior?:

-«Yo me lavo».

«Me»  actua ahora como complemento directo. Para comprobarlo, volvemos a proceder como hicimos antes, es decir, pasamos a tercera persona y pensamos en un referente femenino («Yo lavo a mi hermana«) y observamos cómo la posible sustitución se realiza por «la» («Yo LA lavo»). Como complemento directo, el pronombre «me» significa ahora que «toda» la persona es lo lavado, con el sentido propio de la función.

La técnica de pensar en un referente femenino obedece a evitar el problema del «leísmo» cada vez más extendido que podría inducirnos a error entre el complemento directo y el indirecto al determinar la función. Si decimos «Vi a tu padre» nos pueden resultar igualmente aceptables las sustituciones «Lo vi» (correcto) o «Le vi» (incorrección por leísmo) por contaminación leísta. En cambio, si decimos «Vi a tu madre», solo estimaremos como correcta la sustitución por «la», «La vi (a tu madre)» y rechazaremos como extraña la sustitución por «le» (*»Le vi a tu madre», incorrección por leísmo). La razón es que el «laísmo» es una incorrección mucho menos extendida y que se tiene por inculta.

Para memorizarlos bastará pensar en la conjugación de un verbo pronominal, por ejemplo:

Yo me arrepiento

Tú te arrepientes

Él se arrepiente

Nosotros nos arrepentimos

Vosotros os arrepentís

Ellos se arrepienten.

Aquí tenemos tanto los pronombres de sujeto (yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos) como los pronombres de complemento directo/indirecto (me, te, se, nos, os, se).  El resto son fáciles de memorizar.

PRONOMBRES PERSONALES DE COMPLEMENTO DIRECTO DIVERGENTES:

SOLO 3ª PERSONA: SINGULAR: LO(-A); PLURAL: LOS(-AS).

En este caso, los pronombres «divergentes» solo los usamos para significar un referente distinto y no coincidente con el sujeto. Ejemplos: «Lo vi ayer», «La reservé hace una semana», «Me los he comido todos», «Déjalas en el mismo sitio», «Bébelo despacio», «Colócalos arriba», etc.

PRONOMBRES PERSONALES DE COMPLEMENTO INDIRECTO DIVERGENTES:

SOLO 3ª PERSONA: SINGULAR: LE; PLURAL: LES.

Ejemplos: «El director le envió un aviso (a él/ella)», «El director les envió un aviso (a ellos/as)»; «Aquel amigo le habló claro (a él/a ella)», «Aquel amigo les habló claro (a ellos/as)»; «Dile eso de mi parte»; «Avísales de la llegada»; etc.

PRONOMBRES PERSONALES EN GRUPO PREPOSICIONAL:

SINGULAR: 1ª (CONMIGO), 2ª TI (CONTIGO), 3ª (CONSIGO)/ÉL(ELLA).

PLURAL: 1ª NOSOTROS, 2ª VOSOTROS, 3ª SÍ/ELLOS(-AS).

Ejemplos: «Lo hizo por mí/ti/sí«; «Se fue sin mí/ti/él«; «Está detrás de mí/ti/él«; «Se puso fuera de sí«; «Siempre piensa en sí mismo«; «A través de ti resultará más fácil»; «A mí/ti/él me gusta ese tema», «Vendrá conmigo a Francia», «Me acordaré de ti», «¿Está contigo el niño?», etc.

POSIBLES FUNCIONES Y DETERMINACIÓN:

Los pronombres personales que presentan una especial dificultad de análisis son «me», «te», «se», «nos», «os», «se», es decir, los que hemos nombrado como convergentes de complemento directo o indirecto.

Para explicar las distintas funciones y significados que pueden desempeñar vamos a seguir unos pasos determinados. En cada paso iremos explicando el procedimiento y las claves que van a ayudarnos a definir la función. Se trata de un método de acercamiento que da buenos resultados.

Imaginemos algunos ejemplos donde aparezcan pronombres del tipo indicado: «Te arrepentirás de no llamar», «Me acordé de ti», «Se lavó el pelo», «Te imaginaste una ciudad distinta», «Se venden libros usados», «Se comió dos hamburguesas», etc.

PASO 1: COMPROBAMOS SI EL VERBO PUEDE CONSTRUIRSE SIN PRONOMBRE:

Hay verbos que solo existen en la lengua en forma pronominal, no podemos imaginar un ejemplo en el que aparezcan usados sin su pronombre correspondiente. Es lo que ocurre con «te arrepentirás». El verbo «arrepentirse», siempre que lo utilizamos en forma pronominal. No podemos imaginar oraciones del tipo *»Arrepiente a tu hermano de sus pecados» o en cualquier otra construida sin el pronombre correspondiente. Otro verbo tipo en esta situación es «suicidarse». Cuando esto ocurre, es decir, el verbo solo existe en la lengua como pronominal -construido con pronombre personal convergente- consideramos el pronombre como si fuera una sílaba más del lexema del verbo y decimos que es un pronombre LEXEMA VERBAL, sin especificar ninguna otra función.

PRONOMBRE LEXEMA VERBAL: Son los pronombres que aparecen con verbos de carácter pronominal, aquellos que no existen en la lengua sin pronombre como sucede con «arrepentirse» o «suicidarse».

Puede ocurrir, sin embargo, que el verbo sí exista en la lengua en forma no pronominal. En ese caso seguiremos avanzando en nuestra reflexión:

PASO 2: COMPROBAMOS SI EL VERBO, AL USARSE SIN PRONOMBRE, ALTERA O CAMBIA SU SIGNIFICADO:

Algunos verbos cambian de significado según aparezcan con o sin pronombre. Observemos el caso de «acordar» y «acordarse». En los ejemplos anteriores aparecía la oración «Me acordé de ti». El verbo «acordarse», en forma pronominal, significa «recordar»; en cambio, «acordar», en forma no pronominal, significa «alcanzar o realizar un acuerdo entre partes» («Los presidentes acordaron un recorte del gasto público»). Cuando esto ocurre, consideramos el pronombre como si se tratara de un morfema que altera el significado del conjunto, como sucedería con el prefijo «re-» en «recordar». Por eso, a estos pronombres los nombramos como «MORFEMA VERBAL» sin asignarles ninguna otra función sintáctica, como tampoco asignaríamos función sintáctica al prefijo «re-» en la oración «Recordaremos estos días», por ejemplo.

Entrarían en estos usos los verbos de movimiento que cambian el sentido direccional según los usemos o no en forma pronominal. Así «ir» indica «a o hacia un lugar», mientras que «irse» indica «de o desde un lugar» o «marchar» («a o hacia un lugar»), «marcharse» («de un lugar»). Otros cambios de significado son: «llegar» a un sitio, frente a «llegarse» con el sentido de «visitar».

PRONOMBRE MORFEMA VERBAL: Designamos así los pronombres cuya presencia o ausencia cambia el significado del verbo como sucede con «acordarse/acordar», «llegarse/llegar», «llevar/llevarse», etc.

Pero puede ocurrir que el verbo pueda existir sin pronombre y la presencia o ausencia del pronombre no altere el significado del verbo. En ese caso seguiremos con el siguiente paso en nuestra reflexión:

PASO 3: COMPROBAMOS SI PODEMOS SUPRIMIR EL PRONOMBRE DE LA ORACIÓN SIN QUE SE PIERDA SIGNIFICADO:

El pronombre puede no tener ningún significado relevante en la oración, y usarse para marcar la función expresiva del discurso, es decir, una reacción de ánimo del hablante que subraya a través del pronombre lo llamativo o extraordinario que para él tiene lo dicho. Es lo que ocurre en dos de los ejemplos propuestos: «Te imaginaste una ciudad distinta» y «Se comió dos hamburguesas». Podemos observar cómo, en ambos casos, podemos suprimir los pronombres sin que se pierda información en la oración: «Imaginaste una ciudad distinta» y «Comió dos hamburguesas»; pero ahora la información que transmitimos es objetiva, no trasladamos al oyente el énfasis o reacción de ánimo ante el acontecimiento que estaba presente en el primer ejemplo. Por eso, tampoco asignamos un valor sintáctico específico a estos pronombres, los consideramos PRONOMBRES EXPLETIVOS O ENFÁTICOS.

PRONOMBRE EXPLETIVO O ENFÁTICO (DATIVO ÉTICO O DE INTERÉS): Son aquellos pronombres que podemos suprimir de la oración sin que se produzca pérdida de información. Sirven para expresar reacción de ánimo, énfasis expresivo, hacia el contenido transmitido en la oración.

PASO 4: COMPROBAMOS QUE SI SUPRIMIMOS EL PRONOMBRE SE PIERDE LA INFORMACIÓN DE REVERSIÓN DE LA ACCIÓN HACIA EL PROPIO SUJETO:

En los ejemplos propuestos al principio aparecía «Se lavó el pelo», el verbo «lavar» existe en la lengua en forma no pronominal («Lavé el coche») y la ausencia de pronombre no altera el significado del verbo -limpiar algo con agua u otro líquido-. Pero a diferencia del caso anterior, si suprimimos el pronombre («Lavó el pelo») sí se pierde información, dejamos de informar de que el pelo era el suyo, el del sujeto, y no el de cualquier otro («Lavó el pelo a su hijo»/»Le lavó el pelo»). A través del pronombre significamos que la acción realizada por el sujeto es recibida por el propio sujeto (revierte sobre el propio sujeto). A este uso lo llamamos REFLEXIVO.

PRONOMBRE REFLEXIVO: Son aquellos que señalan al sujeto como agente y paciente de la acción (la realiza y la recibe): «Me levanto temprano», «Te afeitas cada mañana», «Nos duchamos con agua caliente», «Se duerme muy tarde», etc.

PRONOMBRE REFLEXIVO DE COMPLEMENTO DIRECTO Y DE COMPLEMENTO INDIRECTO.-

Entre los pronombre reflexivos debemos, además, especificar la función sintáctica que desempeñan. Puede ser de complemento directo o indirecto. Es la diferencia que existe entre 1. «Me miro al espejo» y 2. «Me miro la cara al espejo». En el ejemplo 2 el sintagma nominal «la cara» desempeña la función de complemento directo (admite la sustitución por «la»: «Me la miro al espejo»), por lo que el pronombre personal, «me», desempeña la función de complemento indirecto y significa quien se beneficia o perjudica de lo dicho. En el ejemplo 1, en cambio, no existe ninguna palabra que desempeñe las funciones de complemento directo, de complemento régimen, ni de atributo, y el pronombre, «me», asume la función de complemento directo significando ahora «lo mirado», aquello sobre lo que recae la acción significada en la oración. Para comprobarlo, pasamos a tercera persona y pensamos en un referente femenino, «Miro a mi madre al espejo», y observamos cómo admitiría la sustitución por «la» («La miro al espejo»). En el ejemplo 2, si hacemos la misma prueba, resultaría la sustitución por «le» («Miro a mi madre la cara al espejo»>»Le miro la cara al espejo»).

PASO 5: COMPROBAMOS SI AL SUPRIMIR EL PRONOMBRE SE PIERDE INFORMACIÓN DE RECIPROCIDAD ENTRE SUJETOS.-

Hablamos de acción recíproca cuando dos o más sujetos realizan la misma acción, pero el sujeto A recibe la acción producida por B, y el sujeto B recibe la acción producida por A. Así, si decimos «Juan y yo nos tuteamos» significamos que Juan y yo realizamos la misma acción -«tutear»-, que Juan es tuteado por mí, y yo soy tuteado por Juan.  Por eso, la acción recíproca exige el uso del verbo siempre en plural («Pedro y tú os mirasteis», «Ellos se hicieron muchos favores», «Nosotros nos ayudamos»), pero el simple hecho del uso del verbo en plural no significa necesariamente un significado recíproco. En ejemplos como «María y Juana se pelearon en el colegio» el sentido puede ser recíproco si significamos que María peleó con Juana y Juana con María; pero también podríamos estar significando que las dos pelearon juntas contra el grupo, en cuyo caso el pronombre tendría un sentido expletivo o enfático. Si decimos «Por la mañana nos  lavamos la cara», entenderlo con sentido recíproco significaría que yo le lavo la cara a alguien y ese alguien me la lava a mí; es más probable que el sentido sea reflexivo en este caso, es decir, que tratemos de significar que cada uno lava su propia cara.

PRONOMBRE RECÍPROCO: Son aquellos pronombres que usamos para significar una acción idéntica y simultánea realizada por varios sujetos de tal forma que lo realizado por uno recae sobre el otro y viceversa («Juan y Pedro se gritaron»> Juan gritó a Pedro mientras Pedro gritaba a Juan).

PRONOMBRE RECÍPROCO DE COMPLEMENTO DIRECTO O DE COMPLEMENTO INDIRECTO:

Como ocurría en el caso de los reflexivos, también los pronombres recíprocos pueden desempeñar las funciones de complemento directo o indirecto. Si en la oración aparece un sintagma nominal o grupo preposicional desempeñando la función de paomplemento directo («Nos devolvimos las cartas»> «las cartas» complemento directo), el pronombre asume la función de complemento indirecto significando quien se beneficia o perjudica de lo dicho en la oración, «las cartas» significan lo que ha sido devuelto (objeto).

En cambio, si no apareciera en la oración ninguna palabra o grupo de palabras que desempeñaran la función de complemento directo, ésta sería asumida por el pronombre recíproco. En un ejemplo como «Nos miramos», el pronombre «nos» singifica que «tú» eres lo mirado por mí, en tanto que yo soy lo mirado por ti.

Como ya vimos para el pronombre reflexivo, la mejor prueba para determinar si el pronombre personal desempeña la función de complemento directo o indirecto consiste en sustituir el pronombre por un referente femenino en tercera persona. Así, «Devolvimos las cartas a la novia»> «LE devolvimos las cartas», la sustitución por «le» nos demostraría que la función de «nos» en el ejemplo original es de complemento indirecto. De la misma forma, si hacemos la comprobación en el segundo ejemplo, encontramos «Miramos a mi hermana»>»LA miramos», donde la sustitución por «la» nos demuestra que la función del pronombre «nos» en el ejemplo original es de complemento directo.

OTROS VALORES PRONOMINALES:

PRONOMBRE REFLEJO O INDICADOR DE ALTERACIÓN DEL ORDEN LÓGICO ORACIONAL.-

Este uso lo apreciamos tanto en los pronombre convergentes («me», «te», «se», «nos», «os», «se») como en los divergentes de 3ª persona («lo(-s)», «la(-s)», «le(-s)». Veamos en qué consiste.

El orden lógico oracional es el que habitualmente usamos al construir una oración. Consiste en colocar en primer lugar el sujeto, luego el verbo núcleo del predicado, después el complemento directo, de régimen o atributo y, por último, los complementos circunstanciales. El esquema sería, pues, el siguiente:

SUJETO (mi hermano) + VERBO  (compró) + COMPLEMENTO BASE  (una piruleta) + COMPLEMENTOS CIRCUNSTANCIALES (ayer (tiempo) en la tienda (lugar).

Observamos cómo el complemento directo aparece explícito en la oración anterior («una piruleta»). Cuando el complemento directo explícito lo situamos delante del predicado y no detrás, genera un pronombre reflejo que nos indica esta alteración. Así:

«La piruleta LA compró ayer mi hermano en el estanco».

Lo mismo sucede si la anteposición la realizamos con un complemento indirecto explícito:

«Cada día el profesor toma la lección a sus alumnos (complemento indirecto) > «A sus alumnos LES toma el profesor la lección cada día»

Este mismo comportamiento lo podemos observar en los pronombres convergentes. Así:

«Dio las gracias a los presentes«> «A los presentes NOS/OS/LES dio las gracias»

En este caso, es más frecuente la aparición del grupo preposicional con valor enfático. Por ejemplo:

«Me gusta bailar»> «A MÍ me gusta bailar»

«Te resulta sospechoso»>»A TI te resulta penoso»

«Nos gustó la película»> «A NOSOTROS nos gustó la película»

En estos casos, el elemento enfático es el grupo preposicional («a mí», «a ti», «a nosotros») dado que es el que podemos suprimir sin alterar la estructura sintáctica y sin pérdida de información en la oración.

DOS USOS EXCLUSIVOS DE «SE»:

«SE» INDICADOR DE PASIVA REFLEJA:

Observemos este ejemplo: «Se venden pisos». El verbo «venden» presenta concordancia formal con «pisos». Eso significa que si «pisos» lo pasamos a singular, obligamos a la concordancia en singular del verbo, «Se vende piso», es decir, que el sustantivo «piso» está actuando como sujeto gramatical en la oración. Sin embargo sabemos que «pisos» es lo vendido, el objeto sobre el que recae la acción de «vender» o, lo que es lo mismo, el complemento directo lógico como ocurría en la estructura pasiva.

Para comprobar que se trata de una pasiva refleja bastará un pequeña prueba: sustituir «se» por «él» y comprobar que el sujeto paciente pasa a desempeñar la función de complemento directo:

«Se vende piso»/»Se venden pisos» > «Él vende piso»/»Él vende pisos»/»Él lo(-s) vende».

«SE» INDICADOR DE IMPERSONAL OPTATIVA:

En los ejemplos «Se habló de política», «Se reflexionó sobre el cambio climático», «Se trata de un asunto serio», etc., encontramos una estructura similar a la anterior. La diferencia consiste en que ahora el verbo aparece inmovilizado en tercera persona del singular, no hay ningún sintagma nominal que obligue la concordancia formal del verbo.

Se trata ahora, en este caso, de omitir el sujeto agente de la acción haciendo aparecer el contenido como impersonal. Decimos que es una «impersonal optativa» porque desconocemos o preferimos ignorar el agente (alguien ha hablado, reflexionado o tratado, pero desconocemos quién ha sido o preferimos no mencionarlo).

Es interesante destacar que en ambos casos, «pasiva refleja» e «impersonal optativa», lo importante es la ausencia de sujeto agente, es decir, se trata de fórmulas de impersonalización. Hasta tal punto, que se considera incorrecta la construcción del «se» pasiva refleja con sujeto paciente en ejemplos del tipo *»Se apagó el fuego por los bomberos» (incorrecto). Si queremos mencionar el sujeto, debemos recurrir a la estructura pasiva: «El fuego fue apagado por los bomberos».

ALGUNOS EJEMPLOS ANALIZADOS:

ORACIÓN: «En el pueblo, al pasar por la plaza, me acordé de ti».

Oración simple, bimembre, enunciativa, afirmativa, transitiva. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (1ª persona de singular).

SINTAGMA VERBAL (predicado): me acordé de ti en el pueblo al pasar por la plaza. Consta de:

…..PRONOMBRE (morfema verbal): me.

…..VERBO (núcleo): acordé.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento régimen): de ti. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: de.

…………SINTAGMA NOMINAL: PRONOMBRE: ti.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de lugar): en el pueblo. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: en.

…………SINTAGMA NOMINAL: el pueblo. Consta de:

………………DETERMINANTE: el.

………………NOMBRE (núcleo): pueblo.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de tiempo): al pasar por la plaza. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: a.

…………SINTAGMA NOMINAL: el pasar por la plaza. Consta de:

………………DETERMINANTE: el.

………………NOMBRE (núcleo: infinitivo): pasar.

………………GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de lugar): por la plaza. Consta de:

……………………PREPOSICIÓN: por.

……………………SINTAGMA NOMINAL: la plaza. Consta de:

…………………………DETERMINANTE: la.

…………………………NOMBRE (núcleo): plaza.

ORACIÓN: «Avísales de la llegada»

Oración simple, bimembre, exhortativa, afirmativa, transitiva. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (2ª persona de singular).

SINTAGMA VERBAL (predicado): avísales de la llegada. Consta de:

……VERBO (núcleo): avisa.

……SINTAGMA NOMINAL : PRONOMBRE (complemento indirecto): le.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento régimen): de la llegada. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: de.

…………SINTAGMA NOMINAL: la llegada. Consta de:

………………DETERMINANTE: la.

………………NOMBRE (núcleo): llegada.

ORACIÓN: «El miércoles nos comeremos dos cochinillos asados en Casa Matías».

Oración simple, bimembre, enunciativa, afirmativa, transitiva. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (1ª persona de plural).

SINTAGMA VERBAL (predicado): el miércoles nos comeremos dos cochinillos asados en Casa Matías. Consta de:

……SINTAGMA NOMINAL (complemento circunstancial de tiempo): el miércoles. Consta de:

…………DETERMINANTE: el.

…………NOMBRE (núcleo): miércoles.

……PRONOMBRE EXPLETIVO O ENFÁTICO: nos.

……VERBO (núcleo): comeremos.

……SINTAGMA NOMINAL (complemento directo): dos cochinillos. Consta de:

…………DETERMINANTE: dos.

…………NOMBRE: cochinillos.

…………ADJETIVO: asados.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de lugar): en Casa Matías. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: en.

…………NOMBRE (núcleo): Casa Matías.

ORACIÓN: «Mi hijo y yo nos llamamos por teléfono todos los días»

Oración simple, bimembre, enunciativa, afirmativa, transitiva (recíproca). Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): mi hijo y yo. Consta de:

……SINTAGMA NOMINAL 1: mi hijo. Consta de:

…………DETERMINANTE: mi.

…………NOMBRE: hijo.

……………..NEXO COPULATIVO: SINTAGMA NOMINAL 1 <Y> SINTAGMA NOMINAL 2

……SINTAGMA NOMINAL 2: PRONOMBRE: yo.

……PRONOMBRE RECÍPROCO (complemento directo): nos.

……VERBO (núcleo): llamamos.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de modo): por teléfono. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: por.

……….SINTAGMA NOMINAL: NOMBRE: teléfono.

……SINTAGMA NOMINAL (complemento circunstancial de tiempo): todos los días. Consta de:

…………DETERMINANTE 1: todos.

…………DETERMINANTE 2: los.

…………NOMBRE (núcleo): días.

ORACIÓN: «Se encontraron dos vehículos abandonados por sus dueños en un parque comercial».

Oración simple, bimembre, enunciativa, afirmativa, pasiva refleja. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): dos vehículos abandonados por sus dueños. Consta de:

……DETERMINANTE: dos.

……NOMBRE (núcleo): vehículos.

……GRUPO ADJETIVAL: abandonados por sus dueños. Consta de:

…………ADJETIVO (participio): abandonados.

…………GRUPO PREPOSICIONAL (sujeto paciente): por sus dueños. Consta de:

………………PREPOSICIÓN: por.

………………SINTAGMA NOMINAL: sus dueños. Consta de:

……………………DETERMINANTE: sus.

……………………NOMBRE (núcleo): dueños.

SINTAGMA VERBAL (predicado): se encontraron en un parque. Consta de:

……PRONOMBRE (marca de pasiva refleja): se.

……VERBO (núcleo): encontraron.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de lugar): en un parque. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: en.

…………SINTAGMA NOMINAL: un parque. Consta de:

………………DETERMINANTE: un.

………………NOMBRE (núcleo): parque.

ORACIÓN: «Este año me resulta difícil coordinar el horario».

Oración simple, bimembre, enunciativa, afirmativa, atributiva. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): coordinar el horario. Consta de:

……NOMBRE (infinitivo: núcleo): coordinar.

……SINTAGMA NOMINAL (complemento directo del infinitivo): el horario. Consta de:

…………DETERMINANTE: el.

…………NOMBRE (núcleo): horario.

SINTAGMA VERBAL (predicado nominal): este año me resulta difícil. Consta de:

……SINTAGMA NOMINAL (complemento circunstancial de tiempo): este año. Consta de:

…………DETERMINANTE: este.

…………NOMBRE (núcleo): año.

…….SINTAGMA NOMINAL (pronombre: complemento indirecto): me.

…….VERBO (núcleo copulativo): resulta.

…….ADJETIVO (atributo): difícil.

ORACIÓN: «Se afeita diariamente con gel».

Oración simple, bimembre, enunciativa, afirmativa, reflexiva. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (3ª persona de singular).

SINTAGMA VERBAL (predicado): se afeita diariamente con gel. Consta de:

……SINTAGMA NOMINAL (pronombre reflexivo de complemento directo): se.

……VERBO (núcleo): afeita.

……ADVERBIO (complemento circunstancial de modo): diariamente.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de modo): con gel. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: con.

…………SINTAGMA NOMINAL (núcleo): NOMBRE: gel.

ORACIÓN: «En la estación de metro se suicidó una señora mayor ayer por la mañana».

Oración simple, bimembre, enunciativa, afirmativa, intransitiva. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): una señora mayor. Consta de:

……DETERMINANTE: una.

……NOMBRE (núcleo): señora.

……ADJETIVO: mayor.

SINTAGMA VERBAL (predicado): se suicidó en la estación ayer por la mañana. Consta de:

……PRONOMBRE (marca de lexema verbal): se.

……VERBO (núcleo): suicidó.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de lugar): en la estación. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: en.

…………SINTAGMA NOMINAL: la estación. Consta de:

………………DETERMINANTE: la.

………………NOMBRE: estación.

……ADVERBIO (complemento circunstancial de tiempo): ayer.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de tiempo): por la mañana. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: por.

…………SINTAGMA NOMINAL: la mañana. Consta de:

…………….DETERMINANTE: la.

…………….NOMBRE: mañana.

ORACIÓN: «Durante la reunión se tratará de alcanzar un acuerdo».

Oración simple, unimembre, enunciativa, afirmativa, transitiva. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): impersonal optativa.

SINTAGMA VERBAL (predicado): durante la reunión se tratará de alcanzar un acuerdo. Consta de:

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de tiempo): durante la reunión. Consta de:

…………PREPOSICIÓN (impropia): durante.

…………SINTAGMA NOMINAL: la reunión. Consta de:

………………DETERMINANTE: la.

………………NOMBRE: reunión.

……SINTAGMA NOMINAL (pronombre marca de impersonal optativa): se.

……VERBO (núcleo): tratará.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento régimen): de alcanzar un acuerdo. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: de.

…………SINTAGMA NOMINAL: alcanzar un acuerdo. Consta de:

………………NOMBRE (núcleo, infinitivo): alcanzar.

………………SINTAGMA NOMINAL (complemento directo del infinitivo): un acuerdo. Consta de:

……………………DETERMINANTE: un.

……………………NOMBRE (núcleo): acuerdo.

ORACIÓN: «A los muchachos de tu clase les molesta tu actitud».

Oración simple, bimembre, enunciativa, afirmativa, media. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): tu actitud. Consta de:

……DETERMINANTE: tu.

……NOMBRE (núcleo): actitud.

SINTAGMA VERBAL (predicado): a los muchachos de tu clase les molesta. Consta de:

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento indirecto): a los muchachos de tu clase. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: a.

…………SINTAGMA NOMINAL: los muchachos de tu clase. Consta de:

………………DETERMINANTE: los.

………………NOMBRE (núcleo): muchachos.

………………GRUPO PREPOSICIONAL (complemento del nombre): de tu clase. Consta de:

……………………PREPOSICIÓN: de.

…………………..SINTAGMA NOMINAL: tu clase. Consta de:

………………………….DETERMINANTE: tu.

………………………….NOMBRE (núcleo): clase.

EJERCICIOS:

1. Analiza los siguientes ejemplos identificando en cada caso la función de los pronombres pronombres personales:

1.1. Juan Carlos y Pedro se pelearon por una tontería.

1.2. Mi amigo se bebió una botella entera de vino tinto.

1.3. Nunca me arrepentiré de las noches en blanco estudiando.

1.4. Se venden parcelas de mil metros cuadrados.

1.5. Los delfines se comunican con chillidos debajo del agua.

1.6. Nos encontramos fortuitamente en la estación del tren.

1.7. ¿Te sientes bien?

1.8. Me comeré durante el paseo un helado de fresa.

1.9. El disco se oía muy mal.

1.10. En la reunión se comentaron los últimos sucesos.

1.11. Me constipé este verano en la playa.

1.12. Se la llevo para su santo.

1.13. ¡Apriétate el cinturón!

1.14. Yo me peinaré con el cepillo.

1.15. En el Instituto nos ayudamos unos a otros con frecuencia.

1.16. Se trató de las relaciones internacionales en el transcurso de la conferencia de prensa.

2. Invéntate dos ejemplos para cada una de las funciones pronominales procurando emplear diferentes versos a los usados en los ejemplos propuestos.

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 20: LA VOZ PASIVA EN ESPAÑOL.-

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 20: LA VOZ PASIVA EN ESPAÑOL

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

Llamamos voz pasiva en español a una forma precisa de conjugar el verbo mediante una perífrasis verbal formada por el verbo «ser» (auxiliar) más el participio del verbo correspondiente (auxiliado). Así, si el presente de indicativo del verbo «ver» en voz activa es «yo veo», «tú ves», «él ve», etc., el presente de indicativo en voz pasiva sería «yo soy visto», «tú eres visto», «él es visto», etc. donde el verbo auxiliar «ser» aparecería conjugado en presente de indicativo acompañado del participio («visto») del verbo auxiliado.

Es importante estudiar la voz pasiva porque en la transformación se producen algunas alteraciones en las funciones sintácticas y semánticas que venimos analizando. Veámoslo a partir de un ejemplo:

Oración activa: «Los profesores (SUJ) respartieron  (V) los folios del examen (CD)»

Oración pasiva: «Los folios del examen (SUJ) fueron repartidos (V) por los profesores (CA)».

En la oración activa, el sujeto se denomina «agente» porque es el que normalmente realiza la acción. En este caso, «los profesores» son quienes reparten los folios. El complemento directo («los folios del examen») es, en cambio, «paciente» en tanto que es aquello sobre lo que recae la acción, es decir, «los folios del examen» es aquello que se reparte. En la oración activa, el agente desempeña la función de sujeto porque ordena el número y persona del verbo. Si cambiamos de número «los profesores» veremos cómo obliga a cambiar el número del verbo núcleo del predicado:

«El profesor repartió los folios del examen».

El complemento directo, según vimos, responde a las preguntas «¿qué?» o «¿a quién? y admite la sustitución por «lo/a/s»:

«El profesor los repartió».

Pues bien, los elementos que se ven alterados en la oración pasiva son los siguientes:

1: El núcleo del predicado pasa a voz pasiva a través de la perífrasis «ser + participio»: repartió > fueron repartidos.

2: El complemento directo de la oración activa, pasa a desempeñar la función de «sujeto paciente» en la oración pasiva: «Los folios del examen fueron repartidos…». Es sujeto porque es la parte de la oración que, ahora, obliga la concordancia formal del núcleo del predicado. Si lo cambiamos de número, obligamos al verbo a cambiar de número para concertar: «El folio del examen fue repartido…». Y es «paciente» porque aunque actúe como sujeto sigue significando «lo repartido», es decir, aquello sobre lo que recae o que sufre la acción expresada en el predicado.

3: El sujeto agente de la oración activa («los profesores») pasa a ser un grupo preposicional («por los profesores») cuya función es complemento agente. El complemento agente es una función que aparece dependiendo exclusivamente de un participio como el que forma la voz pasiva («Fue dicho por Martín«, «La liebre huyó acosada por los perros«, «La nueva empresa inaugurada por el Presidente abrirá sus puertas al público»). Los llamamos «agente» porque significa quien realiza la acción a pesar de que aparezca en forma de grupo preposicional.

Por último, no todas las oraciones activas admiten la transformación a pasiva. Para que podemos transformar una oración activa en pasiva es imprescindible que la oración activa sea transitiva (y no todas las transitivas pueden transformarse). Veamos algunos ejemplos:

-«Mi hija ha comprado ropa en el centro comercial» / «La ropa ha sido comprada por mi hija en en centro comercial».

-«Los bomberos apagaron el incendio producido» / «El incendio producido fue apagado por los bomberos».

-«El gato tiró el plato de sopa» / «El plato de sopa fue tirado por el gato».

EJEMPLOS ANALIZADOS:

ORACIÓN: «La ropa ha sido comprada por mi hija en el centro comercial».

Oración simple, bimembre, enunciativa, afirmativa, pasiva. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): la ropa. Consta de:

……DETERMINANTE: la.

……NOMBRE (núcleo): ropa.

SINTAGMA VERBAL (predicado): ha sido comprada por mi hija en el centro comercial. Consta de:

……VERBO (núcleo: perífrasis pasiva): ha sido comprada.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento agente): por mi hija. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: por.

…………SINTAGMA NOMINAL: mi hija. Consta de:

………………DETERMINANTE: mi.

………………NOMBRE (núcleo): hija.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de lugar): en el centro comercial. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: en.

…………SINTAGMA NOMINAL: el centro comercial. Consta de:

………………DETERMINANTE: el.

………………NOMBRE (núcleo): centro.

………………ADJETIVO: comercial.

ORACIÓN: «El incendio producido fue apagado por los bomberos».

Oración simple, bimembre, enunciativa, afirmativa, pasiva. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): el incendio producido. Consta de:

……DETERMINANTE: el.

……NOMBRE (núcleo): incendio.

……ADJETIVO: producido.

SINTAGMA VERBAL (predicado): fue apagado por los bomberos. Consta de:

……VERBO (núcleo: perífrasis pasiva): fue apagada.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento agente): por los bomberos. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: por.

…………SINTAGMA NOMINAL: los bomberos. Consta de:

………………DETERMINANTE: los.

………………NOMBRE (núcleo): bomberos.

ORACIÓN: «El examen de Lengua, demasiado extenso, no fue terminado a tiempo por los alumnos».

Oración simple, bimembre, enunciativa, negativa, pasiva. Consta de:

SINTAGMA NOMINAL (sujeto): el examen de Lengua, demasiado extenso. Consta de:

……DETERMINANTE: el.

……NOMBRE (núcleo): examen.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento del nombre): de Lengua. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: de.

…………SINTAGMA NOMINAL: NOMBRE (núcleo): Lengua.

……GRUPO ADJETIVAL: demasiado extenso. Consta de:

…………ADVERBIO CUANTIFICADOR: demasiado.

…………ADJETIVO (núcleo): extenso.

SINTAGMA VERBAL (predicado): no fue terminado a tiempo por los alumnos. Consta de:

……ADVERBIO (marca oracional de negación): no.

……VERBO (núcleo: perífrasis pasiva): fue terminado.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de modo): a tiempo. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: a.

…………SINTAGMA NOMINAL: NOMBRE (núcleo): tiempo.

……GRUPO PREPOSICIONAL (complemento agente): por los alumnos. Consta de:

…………PREPOSICIÓN: por.

…………SINTAGMA NOMINAL: los alumnos. Consta de:

………………DETERMINANTE: los.

………………NOMBRE (núcleo): alumnos.

EJERCICIOS:

1. Analiza morfosintácticamente las siguientes oraciones pasivas:

1.1. El libro de ciencias fue escrito por un autor francés para alumnos de Bachillerato.

1.2. La veleta de la casa era movida por el aire aquella mañana.

1.3. Quizás había sido consumido demasiado vino por los comensales durante el banquete.

1.4. El jabalí fue derribado diestramente por el cazador con una lanza.

1.5. El césped será plantado el próximo jueves por el jardinero.

1.6. El antiguo récord fue batido en aquella olimpiada por tres atletas.

1.7. En la clase, el dibujo fue coloreado con tizas por tres alumnos aventajados.

1.8. En el antiguo Egipto, el carro era conducido por un soldado de élite.

2. Pasa a la voz activa las oraciones de los ejemplos anteriores.

3. Invéntate tres oraciones transitivas en voz activa y trata de transformarlas a la voz pasiva respetando el tiempo verbal.

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