¿QUÉ MUNDO LE VAMOS A DEJAR A NUESTROS HIJOS?

guerra niños corriendo

Me ha llegado este artículo que nos pone negro sobre blanco uno de los problemas más frecuentes en nuestra sociedad: como todo está tan mal, no merece la pena intentar cambiar nada porque es imposible. Alguien muy inteligente, Einstein creo que se llamó, decía que si no cambiamos de perspectiva nunca veremos más que el problema. Este artículo es un buen ejemplo de cómo un problema deja de serlo simplemente cambiando la perspectiva, replanteando la pregunta. Ante este pensamiento negativo, me viene a la mente aquella célebre frase que nos recordaba que hay un único rincón en el universo que puedes cambiar y ese eres tú mismo, y que si no somos parte de la solución, somos parte del problema. Aquí os dejo el artículo tal y como me ha llegado, espero que os ayude:

Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933), profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual (autor de La crisis Ninja) dice en su artículo:

«Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que «Dios les coja confesados». Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación. En muchas de misconferencias, se levantabauna señora (esto es pregunta de señoras) y decíaesa frase que a mí me hace tanta gracia: «qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?».
Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir «qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?». Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: «Y a mí, qué me importa?!». Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco. Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64. Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

  • 1. La guerra civil española
  • 2. La segunda guerra mundial
  • 3. Las dos bombas atómicas
  • 4. Corea
  • 5. Vietnam
  • 6. Los Balcanes
  • 7. Afganistán
  • 8. Irak
  • 9. Internet
  • 10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía. Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo. A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama «buena gente». Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:

  • Que sepan distinguir el bien del mal,
  • Que no digan que todo vale,
  • Que piensen en los demás,
  • Que sean generosos. . . .

En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran. Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas. Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de «Historia de mi pueblo» (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas. Pero lo fundamental es lo otro:  los padres.

Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA».

Leopoldo Abadía.

P.D:
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.»

Leopoldo Abadía.

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LA LÍRICA DESDE LOS AÑOS 70 A NUESTROS DÍAS (TEMA)

LA LÍRICA DESDE LOS AÑOS 70 A NUESTROS DÍAS

Este tema lo he tomado de http://lenguayliteratura2bac.wikispaces.com/file/view/Poes%C3%ADa_70aXXI.pdf una dirección muy interesante para consultas y ampliación, especialmente para alumnos de 2º de bachillerato. Mi enhorabuena, desde aquí por el trabajo realizado.

0. INTRODUCCIÓN

Aunque la década de los 70 se inicia, prácticamente, con la grave crisis del petróleo que sacudirá las economías occidentales durante más de una década, el principal acontecimiento histórico que marca este período en España es la muerte del dictador Francisco Franco en 1975. Con la muerte de Franco se produce la llamada transición a la democracia: 1977, legalización de partidos políticos; 1978, promulgación de la Constitución; 1981, golpe de Estado frustrado; ingreso en la Comunidad Europea en 1986 y en la OTAN en 1982… Asimismo, el período democrático supone la descentralización del Estado. España se organiza en 17 comunidades autónomas, algunas gobernadas durante varias legislaturas por partidos de vocación nacionalista: PNV, CiU, CC… Por lo que se refiere al poder central, tras el hundimiento de la UCD, partido que había gobernado España durante la transición democrática, se produce una alternancia en el Gobierno entre los dos partidos estatales de voto mayoritario. Así, el PSOE gana en 1982 las elecciones y continuará en el poder hasta 1996. Desde este año a 2004 gobernará España el PP, que perderá en esa fecha las elecciones frente al PSOE. En el 2011, vuelve a ganar el PP.

La repercusión de estos acontecimientos políticos arriba esbozados en la vida literaria española son evidentes: desaparición de la censura, recuperación de los autores exiliados, apertura hacia la literatura extranjera- europea, norteamericana y latinoamericana, fundamentalmente-, impulso político a la creación literaria en lenguas españolas distintas al español, generosa política de subvenciones oficiales a autores, multiplicación de premios y certámenes literarios… y con el crecimiento y expansión de poderosos grupos editoriales y de comunicación (PRISA, Planeta, RBA…), el tratamiento del libro -en especial, la novela- en la sociedad de masas como un producto de consumo más que permite en algunos casos tiradas de varios centenares de miles -e incluso millones- de ejemplares (best-seller).

Rasgos de la literatura española de las últimas décadas son la variedad temática y estética, la diversidad de tendencias y corrientes literarias y la proliferación de autores.

No obstante, esta diversidad puede ser también consecuencia de la falta del necesario período de tiempo que se precisa en la Historia de la Literatura para evaluar y enjuiciar los textos literarios que aparecen en un número desorbitado cada año. La producción editorial en España tiende al gigantismo: se publican unos 75.000 títulos cada año, de los cuales constituyen novedades unos 10.000. Como la tirada media es de 3.500 ejemplares, ello significa, en total, unos 35 millones de ejemplares de novedades.

1. LA POESÍA EN LA DÉCADA DE LOS SETENTA. LOS «NOVíSIMOS»

En 1970, publica José María Castellet la antología Nueve novísimos poetas españoles. Se trata de un grupo de poetas (nacidos entre 1939 y 1949): Manuel Vázquez Montalbán, Pedro Gimferrer, Félix de Azúa, Martínez Sarrión, José María Álvarez, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero, Ana María Moix y Leopoldo María Panero. Otros poetas, algunos más jóvenes, cercanos a estos son: Luis Alberto de Cuenca, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, Antonio Colinas, José Miguel Ullán, Jenaro Talens.

Rasgos comunes a ellos son :

a) Distanciamiento de los preceptos éticos de la literatura anterior. No obstante, no niegan toda la tradición cultural previa, sino la tradición literaria española, con excepción de algunos poetas del 27 como Cernuda o Aleixandre, y de algún otro de la promoción anterior, como Gil de Biedma, o bien poetas marginales como Ory, Cirlot o el grupo Cántico.

b) Vasto bagaje intelectual, en contacto con las corrientes culturales de vanguardia (los poetas ingleses y franceses del siglo XX y de los hispano-americanos como Paz, Vallejo o Neruda), para marcar su distancia respecto a la literatura española anterior.

c) Sociedad de consumo y ambientes decadentes. Su formación se cimienta en la cultura de los medios de comunicación de masas -«mass media»-. Son continuas las referencias a la sociedad de consumo: el cine, la música pop, el deporte, los tebeos. Esta reelaboración de los clichés se realiza desde la frivolidad y con ironía. Aunque pueda resultar paradójico, en otros poemas, de sesgo culturalista, describen ambientes refinados y decadentes (Venecia), defienden el gusto por lo exquisito. De hecho, peyorativamente, se alude en ocasiones a ellos como los venecianos.

d) Defienden explícitamente -contra algunos poetas sociales- la ineficacia de la poesía para cambiar el mundo. Es frecuente la poesía como tema, la reflexión metapoética: la poesía como valor absoluto en sí misma, autónoma. También les aglutina la concepción lúdica que tienen de la poesía. Como no existe vínculo entre poesía y mundo o realidad, el poeta se centra en el lenguaje, la experimentación lingüística, que termina por ser la única justificación de la creación artística.

e) Nuevo vanguardismo. En consonancia con su rechazo a entender el poema como un modo de interpretar el mundo, defienden la libertad absoluta del poeta: utilización de la escritura automática e incorporación de las técnicas de «collage», el verso libre amplio, la disposición visual y tipográfica del poema (poemas visuales), la prosa libre… en línea con su voluntario hermetismo.

En fin, todos estos rasgos explican que esta poesía sea en ocasiones elitista, de tendencia culturista y con frecuencia hermética, y por tanto, difícil para la mayoría de los lectores.

2. ÚLTIMAS TENDENCIAS

La estética novísima es la dominante de 1966 hasta 1985. No obstante, tras la muerte de Franco, buscan una expresión más personal: se atenúan las actitudes provocadoras y culturalistas de los venecianos. Siguen presentes, sin embargo, algunas líneas como la de la metapoesía (Guillermo Carnero o Jenaro Talens), la poesía experimental (poemas visuales de José Miguel Ullán). Otros poetas del grupo entroncan con la tradición: la poesía clásica greco-latina en Luis Antonio de Villena; el Romanticismo y Modernismo en Antonio Colinas, la poesía barroca en Antonio Carvajal, el malditismo de Leopoldo Mª. Panero o la poesía pura, intelectual, minimalista de Jaime Siles o Andrés Sánchez Robayna. Dos corrientes pueden advertirse a mediados de los ochenta en el seno de los poetas postnovísimos: la poesía figurativa, narrativa, proclive a la prosa (Luis Alberto de Cuenca y Luis Antonio de Villena) y la poesía elegíaca (Eloy Sánchez Rosillo).

En torno a 1980 se produce un cierto declive de la estética novísima y una nueva promoción entra en escena. Sus representantes son poetas nacidos entre 1954 y 1968. En 1986 son presentados en una nueva antología, Postnovísimos, preparada por Luis Antonio de Villena. Más allá de la pluralidad de tendencias (neosimbolismo, neorromanticismo, neosurrealismo, minimalismo…), podemos señalar como características (Jaime Siles) que definen a la poesía de los ochenta las siguientes:

a) Recuperación de los poetas de los sesenta, en especial Gil de Biedma. Los consideran clásicos de la segunda mitad del siglo XX.

b) Relectura de la tradición. Se pone énfasis en la experiencia, en la emoción y en la percepción e inteligibilidad del texto. Se recuperan la métrica, la rima y la estrofa.

c) Vuelta a la narración y empleo del lenguaje coloquial. Se cuentan historias a partir de una anécdota, se introducen términos cotidianos y del lenguaje publicitario (Kodak, cepillo de dientes, escaparate, supositorio). Se abomina de lo conceptual y lo abstracto.

d) Renovación de temas: subjetividad (el monólogo interior), el paso del tiempo, lo urbano y lo cotidiano…

e) Empleo del humor, el pastiche y la parodia. Imitan de forma paródica a autores del Siglo de Oro. La ironía y el distanciamiento son asimismo característicos.

Sobresalen también en los 80 importantes poetisas: Juana Castro, Ana Rosetti, Blanca Andreu. Junto a ellas, la vena intimista se acentúa en poetas neorrománticos andaluces: Alejandro Duque Amusco o Francisco Bejarano.

De todas las tendencias de la poesía de los ochenta hay dos que parecen imponerse en la década de los noventa:

a) Poesía del silencio. Una poesía minimalista, que reivindica las vanguardias, compuesta de poemas breves en los que se elimina la anécdota. Se trata también de una poesía reflexiva, filosófica, intelectual. El discurso se interrumpe para hacer oír la voz del silencio.  Todos buscan el uso de una palabra que se quiere esencial y tensa, depurada y concisa, en la estela de los presupuestos de la «poesía pura».

b) Poesía de la experiencia. Esta corriente dominó el panorama poético durante una década: mitad de los 80 hasta mediada la década de los 90. Propugnan estos poetas granadinos una nueva sentimentalidad. Una poesía realista, que habla de la vida y de la realidad cotidiana de carácter urbano, con una expresión coloquial, y que revaloriza la experiencia, el humor y la emoción. La poesía parecía volver a su condición de relato de una existencia, acotada por la incomunicación, la soledad urbana y el escepticismo filosófico y religioso. El protagonismo del yo de estos poemas no se corresponde con el yo romántico, de tono confesional, sino con un yo recreado, ficticio. El poeta busca transmitir su emoción al lector y que éste le comprenda: existe una vocación clara de comunicación con el lector, por lo que se hace uso de un lenguaje poético accesible, coloquial.

En estos poetas, tienen gran importancia modelos de la tradición mediata e inmediata: Manuel Machado, los modernistas, los poetas de los sesenta (Gil de Biedma), Cernuda…

Como ramificación de la dominante poesía de la experiencia, se cultiva una poesía elegíaca que reflexiona el paso del tiempo y la pérdida, un lirismo reflexivo. Los temas más frecuente son la vida cotidiana y la estampa costumbrista, tamizados por el humorismo y la distancia.

Al finalizar el siglo XX, poesía de la experiencia y poesía del silencio marcaban las tendencias. Progresivamente, se fue manifestando un rechazo al relativismo moral de ambas tendencias en favor de un compromiso social del poeta frente a un mundo injusto e insolidario con el sufrimiento ajeno, una poesía del compromiso civil. El hombre de la calle (2001) es el título de una antología publicada por Fernando Beltrán, que cultiva una poesía “entrometida” en la que se desarrollan temas como la globalización, la ecología, las guerras imperialistas, el subdesarrollo o el neoliberalismo. El poeta de referencia para muchos de ellos es Jorge Riechmann. Se considera la poesía como el espacio de la resistencia, y el realismo como instrumento de indagación, vigilancia y alerta, que pretende la transformación del sujeto y, mediante el circuito de la comunicación, la transformación del mundo.

Otras formas de oposición a la poesía de la experiencia surgen en Andalucía: «poesía de la diferencia». No obstante, más allá del rechazo a los mecanismos mediáticos y de propaganda que permiten la omnipresencia en foros y premios a los poetas de la experiencia asentados como canónicos, no se advierte un ideario común en estos poetas.

De estas variadas tendencias podemos citar a algunos autores: Luis García Montero (poesía de la experiencia), José Carlos Cataño (poesía del silencio), Andrés Trapiello (neoimpresionismo), Blanca Andreu (neosurrealismo), Antonio Enrique (poesía de la diferencia) o Juan Lamillar (poesía metafísica o lirismo reflexivo).

 

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 8. SINTAGMA NOMINAL: EL COMPLEMENTO DEL NOMBRE.

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 8. SINTAGMA NOMINAL: EL COMPLEMENTO DEL NOMBRE.

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

Un complemento del nombre es un «grupo preposicional», normalmente introducido por la preposición «de», que sirve para concretar el significado del nombre al que se refiere. Su función es, pues, equivalente a la del adjetivo con el que puede alternar en algunos casos (mesa de metal /metálica), aunque debe usarse cuando el concepto que precisa no puede ser significado por un adjetivo o este resulta excesivamente culto (mesa de madera / *ebúrnea).

Resulta fácil de identificar dado que es siempre un grupo preposicional que aparece detrás del nombre al que se refiere (café con leche, muñeca de trapo, una falta de ortografía) y, en este caso, su movilidad en la oración es muy reducida. Si lo anteponemos al nombre, generamos una figura retórica por la extrañeza que produce (hipérbaton: de plata los cubiertos). Estas dos características lo van diferenciar de otras funciones desempeñadas por los grupos preposicionales.

EJEMPLOS: Un bonito lápiz de madera

SINTAGMA NOMINAL: «Un bonito lápiz de madera«. Compuesto por:

DETERMINANTE: un.

ADJETIVO: bonito.

NOMBRE (núcleo): lápiz.

GRUPO PREPOSICIONAL (complemento del nombre): «de madera». Consta de:

PREPOSICIÓN: de.

SINTAGMA NOMINAL: NOMBRE (núcleo): madera.

EJEMPLO 2: «Aquella muñeca de trapo«

SINTAGMA NOMINAL: «Aquella muñeca de trapo«. Consta de:

DETERMINANTE: aquella.

NOMBRE (núcleo): muñeca.

GRUPO PREPOSICIONAL (complemento del nombre): «de trapo». Consta de:

PREPOSICIÓN: de.

SINTAGMA NOMINAL: NOMBRE (núcleo): trapo.

Todo grupo preposicional consta de un sintagma nominal introducido por una preposición. Insistimos en que el término de un grupo preposicional es un sintagma nominal porque esto quiere decir que en su interior podemos encontrar desde un nombre (núcleo) hasta una estructura completa desarrollada con su determinante, adjetivo, complemento del nombre, etc.; observad:

«Un caballero de Zamora».

SINTAGMA NOMINAL = DET + NOMBRE + GPREP (CN: PREP + SN (nombre)

«Un caballero de aquel pueblo«

SINTAGMA NOMINAL: DET + NOMBRE + GPREP (CN: PREP + SN (DET + NOMBRE)

«Un caballero de algún lugar lejano«.

SINTAGMA NOMINAL: DET + NOMBRE + GPREP (CN: PREP + SN (DET + NOMBRE + ADJ)

«Un caballero de aquel lugar de La Mancha«.

SINTAGMA NOMINAL: DET + NOMBRE + GPREP (CN: PREP + SN (DET + N + GPREP (CN: PREP + SN (NOMBRE PROPIO).

Y así podríamos seguir indefinidamente.

Aunque la preposición más frecuente es «de», el complemento del nombre puede aparecer con otras preposiciones, por ejemplo: «café con leche«, «pollo al chilindrón«, etc.

EJERCICIOS:

1.- Subraya los Complementos del Nombre del siguiente texto:

«La avenida de mi barrio es grande. Los bancos de madera aparecen esparcidos aquí y allí. Por la tarde, en verano, se ven pasear los jóvenes de derecha a izquierda, con un ritmo monótono de marcha lenta. Hay también algunos puestos de refrescos y los dueños son viejos conocidos que saludan a los niños del barrio con una sonrisa que promete la felicidad de un delicioso helado».

2. En el texto anterior, identifica los determinantes y clasifícalos.

3. Invéntate tres oraciones en las que aparezcan complementos del nombre.

4. Construye un ejemplo en el que de un sintagma nominal dependan tres complementos del nombre.

5. Identifica los sustantivos en el texto anterior.

6. Di en qué persona, tiempo y modo están los verbos conjugados que aparecen en el texto.

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¡VAMOS A MONTAR EL BELÉN!

La Navidad es una época cargada de tradiciones, y una de las costumbres más entrañables en nuestra infancia fue la de hacer el Belén. Montar el Belén marcaba en casa el inicio de las fiestas, un periodo de vacaciones, alegría compartida, juegos en la calle y una ilusión mantenida hasta los Reyes Magos en la madrugada del 5 de enero.

BELEN 1Montar el Belén era la excusa perfecta para entretenernos de niños cuando las vacaciones escolares nos convertían en estorbos traviesos en nuestros hogares. Solían enviarnos entonces con mis abuelos paternos. Mis abuelos vivían en una casa, en un barrio con calles de tierra donde se podía jugar al trompo o hacer agujeros para jugar a las canicas, también jugar al fútbol, pero entonces el ruido molestaba y las vecinas salían a protestar por miedo a que algún cristal acabara roto; pero no importaba porque nos íbamos a jugar al campillo que había detrás. Podías montar en bicicleta o irte al arroyo del Moro a pescar ranas, hacer collares de flores, cazar lagartijas, fabricar un arco o un tirachinas o un tirachinchetas con las gomas de bicicleta picadas que te regalaba Pedro, el del taller de bicis que había en la esquina. Creo que nos daba tiempo a hacer tantas cosas porque entonces no teníamos televisión. Cuando no tenías televisión, ni cine, ni ordenador, el tiempo era muy muy largo y podías hacer tantas tantas cosas que en un solo día podías vivir las aventuras de una vida. O quizá sea que entonces… era niño.

BELEN2

A través del Belén se canalizaban energías, pero sobre todo se transmitía una cultura ancestral y atávica con historias religiosas impregnadas de magia y de misterio: la odisea de San José, la Virgen María y el niño Jesús. Toda una historia que se iba relatando en esa metáfora visual de la que participábamos como niños y en la que, además, nos hacían sentir protagonistas.

La actividad y los nervios empezaban ya a principios de diciembre, hacia el día de la Inmaculada, patrona de España, que, al ser festivo nos solía proporcionar un buen puente que nos sabía a anticipo de las fiestas que se aproximaban. Nosotros montábamos el Belén en casa de mi tío Antonio, junto a la casa de mis abuelos, en la pared del fondo del cuarto de estar donde se arrinconaba una mesa sobre la que iríamos trabajando hasta completar el Belén. La tarea no se iniciaba en la casa, sino en el campo. Durante la primera excursión, todos los primos buscábamos troncos que nos sirvieran de fondo, algunas ramas y guijarros bonitos por su color o su forma. Todos los primos íbamos como en manada a la búsqueda del tesoro. Correteábamos ilusionados con nuestro hallazgo hasta mis tíos. Ellos los examinaban con mirada experta y los escogían o los rechazaban.

El siguiente paso consistía en preparar la base sobre la que iríamos colocando las figuras: se BELEN3extendía un hule en la mesa y, sobre ella, una capa de serrín que hacía las veces de tierra o de arena. El rincón quedaba reservado para el tronco más grande, el más bonito, hueco. Ese era el que iba a hacer funciones de «portal»; los demás se distribuían en los laterales de forma irregular; ellos serían las colinas o las montañas escarpadas. De izquierda a derecha colocábamos una cinta de papel de plata que sujetábamos a tramos con guijarros y a tramos con serrín para formar pequeñas playas en los meandros. Después sacábamos de las cajas las figuras. Las nuestras eran de plástico policromado. También las había de barro, pero nuestro Belén tenía muchas piezas y hubiera sido muy caro. San José con su vara en la mano, la Virgen sentada, un pequeño pesebre, la figura sonriente de el Niño Jesús, la mula, el buey; y el ángel que, encima del portal, anunciaría la buena nueva, la noticia del nacimiento de Dios hecho humano entre los hombres.

A medida que las figuras iban encontrando su lugar, los niños, boquiabiertos, escuchábamos BELEN4su historia: esa era la mula en la que llegaron José y María, nadie les dio posada, «¿Dónde ponemos la posada?», y se colocaba en un lado del camino o en una colina con su puerta cerrada y el posadero asomándose a la ventana de la planta alta con un farol en su mano derecha, y se iba vistiendo de imágenes la historia. San José y María huían de Herodes que, cuando nació el niño, mandó matar a todos los recién nacidos, «¿Y dónde ponemos el castillo de Herodes?», y allí quedaba el castillo de Herodes con sus torres de corcho y sus dos centinelas romanos. Hacía tanto frío que cuando nació el niño, San José decidió colocar junto al pequeño pesebre al buey y la mula. «¡Ahhh!», por eso hay que ponerlos a los pies del niño, sus hocicos orientados hacia sus pequeños pies para que no se hielen. Y Dios mandó a sus ángeles a anunciar el nacimiento de Jesús: y los ángeles iban apareciendo, primero sobre el portal, luego en los pequeños campamentos de pastores dispersos por el belén reunidos en torno a una fogata donde, normalmente, un caldero anunciaba la humeante cena. Allí, en medio, quedaban suspendidos con su alambre y sus brazos extendidos. Los ángeles siempre tenían los brazos abiertos, sonreían, un halo dorado o blanco rodeaba su cabeza y la mano derecha estaba semicerrada y algo adelantada, como si estuvieran impartiendo una bendición. El ángel que más me gustaba era el que iba encima del portal porque era más grande y tenía las alas más largas.

Después hacíamos el camino sobre el serrín, algo serpenteante, con un carrete vacío de hilo. Sobre él íbamos colocando pastores: unos con las manos vacías, otros llevando cestos con huevos, con verduras, otros con corderillos al hombro. No podían faltar el tamborilero y el flautista. Todos se dirigían al portal a adorar al niño, como decía el villancico que invariablemente canturreábamos mientras los situábamos en el camino con sus presentes. Y de oriente, guiados por una estrella -«¿Dónde está la estrella? ¿Y dónde la ponemos? Ven aquí yo te sujeto», y la estrella de plata de larga cola quedaba sujeta a la cortina de fondo que hacía las veces de cielo- llegarón tres Reyes Magos que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Y entonces había que sacar a los tres reyes con sus pajes y sus caballos. Teníamos entonces caballos y no camellos y, además, los Reyes podían descabalgarse, pero entonces se quedaban con las piernas como entre paréntesis en una actitud impropia de un rey, y a mí no me gustaba. Sacábamos el puente, lo situábamos sobre el río enfrente del portal y colocábamos en orden los tres reyes: primero Melchor, el de la barba blanca; después, Gaspar, el de la barba rubia; y, por último, mi favorito, Baltasar, el más exótico porque venía de un lugar donde la gente era negra y aquello debía estar muy lejos muy lejos y ser maravillosamente extraño -todavía no me habían inundado los prejuicios de los miedos de las primeras películas de Tarzán-.

BELEN5Ahora que lo esencial estaba planteado, teníamos que volver al campo a recoger piñas, madroños y verdina. La verdina había que dejarla siempre para el final porque si no, se secaba, se ponía marrón y ya no quedaba bonita. Las piñas no eran para el Belén, las usabamos para adornar la mesa y luego comernos los piñones. Ya de vuelta en casa, se empezaba por plantear los cables con las bombillas para la iluminación. Eran cables largos con muchas bombillas de colores verdes, amarillas, rojas, azules… Había primero que desenredarlos y comprobar que funcionaran. Luego se presentaban sobre el Belén haciendo coincidir las bombillitas con casas, ventanas, hogueras, fragua… y hasta en los pozos. Una vez presentados, había que camuflarlos, así que íbamos moviendo las figuras ya colocadas para pisar los cables, enterrarlos con el serrín, ocultarlos con los guijarros… hasta que quedaba perfectamente disimulado. Después le dábamos el toque final situando las ramas de madroño en la pared como adorno y usando la verdina para crear pequeñas praderas de césped.

Ya solo nos faltaba distribuir el resto de las figuras para ir creando la ilusión de un pueblo: las lavanderas en el río, el herrero golpeando en su fragua, los panaderos sacando pan del horno encendido, el agricultor con su arado -los surcos los hacíamos con un peine y quedaban de maravilla-, los rebaños de cabras, las piaras de cerdos, los patos, las ocas y los cisnes en el río nadando bajo el puente -ese río no entendía de corrientes-, la noria… En fin, todo un mundo de fantasía donde volcar la imaginación de un niño.

BELEN6Ya estaba. Faltaba la puesta de largo. Ese convocar a la familia para que vieran nuestro Belén. Los niños los arrastrábamos hasta él en un día señalado. Lo tapábamos con la complicidad de mi tía Fali y se lo descubríamos con las luces encendidas. Invariablemente decían «Ohhhh, qué bonito» y nos sentíamos orgullosos de nuestro esfuerzo, de haber creado algo bonito y de haberles podido ofrecer nuestro belén.

BELEN7Sacábamos al niño Jesús del pesebre, porque no nacería hasta el día 24, mi tía lo guardaba. Luego, el 24 de diciembre, a las 12 de la noche, antes de ir a la Misa del Gallo, lo colocaríamos en el portal.

Había empezado la Navidad. Olía a castañas asadas y a frío. A humo de chimenea, a leña de encina y olivo. Olía a anís y coñac. Olía a tabaco y mantecado. Olía a risa y sonaba a villancicos y felicidad.

Así era nuestro Belén.

Feliz Navidad.

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CARACTERÍSTICAS DE LOS TEXTOS PERIODÍSTICOS

CARACTERÍSTICAS DE LOS TEXTOS PERIODÍSTICOS.-

Los periódicos se elaboran persiguiendo tres finalidades claras: informar, persuadir y entretener. Estas finalidades se desarrollarán a través de diferentes modalidades de texto específicas según el caso. Los subgéneros más tratados que podemos encontrar en cualquier diario son los relativos a información, opinión y géneros mixtos. Según su intención fundamental se dirija a uno u otro fin, se van a determinar las características presentes como veremos inmediatamente centrándonos en los dos grandes subgéneros: informativos y de opinión.

TEXTOS INFORMATIVOS:

El modo de expresión por excelencia para la información es la «noticia», aunque los rasgos que vamos a analizar a continuación son aplicables a los escritos meramente informativos en general. Su misión es transmitir lo acontecido de una forma breve y objetiva destacando lo más relevante del suceso. Esto va a condicionar tanto su estructura como su desarrollo y rasgos lingüísticos más relevantes en todos los niveles.

En cuanto a la estructura, se organiza de forma extralingüística destacando el titular de la entradilla y el cuerpo mediante la letra negrita y en un tamaño de fuente superior al resto de la información. El titular debe ser sintético y llamativo, debe cumplir una función conativa -despertar la curiosidad del lector- y diferencial -destacar entre el conjunto de noticias de la misma página-. Para lograrlo, suele usarse un estilo impresionista a través de la frase nominal, lo que genera una cierta ambigüedad que nos lleva a la lectura de la entradilla o primer párrafo del cuerpo para su precisión. En él se destaca lo más relevante. A partir de ahí, la información en el cuerpo de la noticia se organiza en párrafos de interés decreciente: van concentrando los datos de más importancia en el primer párrafo para ampliar en párrafos sucesivos la información. Es lo que conocemos como estructura «piramidal», aunque yo prefiero llamarla «espiral» por la recurrencia de la información. Esta organización permitirá a la redacción del periódico ampliar o acortar la extensión del texto en función de las noticias del día sin que se pierda lo esencial del contenido.

Se trata básicamente de una narración de hechos acaecidos muy recientes en donde desaparece el periodista en aras de una mayor objetividad. Por otra parte, el público al que se dirige es muy amplio. En el plano sintáctico-oracional se prefieren las oraciones simples o con poca complejidad sintáctica con predominio absoluto de la entonación enunciativa -la exclamación o la interrogación marcarían actitudes del emisor indicativas de subjetividad-.

En cuanto al sintagma nominal, la precisión en la información nos llevará al empleo de nombres propios de personas -sustituidos por iniciales para proteger la identidad- u organismos o entidades -con excesiva frecuencia nombrados por sus siglas para lograr una mayor brevedad-. Se procura evitar un léxico excesivamente técnico para facilitar la comprensión, pero sin caer en la ambigüedad por vulgarización. El ámbito referencial significado es concreto y conocido, por lo que los nombres aparecen determinados en las funciones de sujeto y complemento directo. Con frecuencia, los determinantes aportan una relación deíctica -demostrativos o posesivos, por ejemplo- que ayudan a la organización temporal, espacial o de relación entre los referentes significados. En cuanto a la adjetivación, se usa de carácter especificativo y siempre pospuesta. La precisión nocional puede obligar a la adjetivación compleja a través de complementos del nombre u oraciones adjetivas de relativo.

El sintagma verbal se caracterizará por el uso exclusivo del indicativo, modo de la realidad a través del que expresamos hechos acaecidos. Al tratarse de sucesos pasados, aparece el perfecto simple -pasó- o pretérito perfecto compuesto -ha pasado-, aunque puede alternar con el presente usado con valor histórico u otras formas cuando se insertan citas textuales de alguno de los protagonistas de la noticia. El distanciamiento y objetividad con que se trata la información fuerza el empleo de la tercera persona verbal, y la objetividad suele reforzarse mediante el uso de estructuras impersonales, pasivas reflejas y pasivas.

Suelen considerarse como errores en los textos informativos la vulgarización y la literarización. El peridista puede sentirse tentado a procurar un acercamiento a la masa de lectores mediante la utilización de palabras propias del registro vulgar, lo que resulta impropio de la corrección requerida en estos textos. O puede procurar un cierto estilo personal mediante el uso de figuras retóricas, alteración del orden del discurso, uso de la ironía, etc., lo que va en contra de la necesaria claridad y concreción en la redacción de la noticia.

TEXTOS DE OPINIÓN:

En este caso, la finalidad es persuadir al lector en una determinada posición ideológica frente a un tema determinado. El modo de expresión se acerca a la argumentación aunque lo que prima es la libre creatividad del autor para lograr este fin. Estamos ante ensayos cortos limitados por la extensión ordenada por las necesidades de espacio en el periódico -columna, artículo, carta al director, etc.-. A diferencia de los géneros informativos, la subjetividad será la perspectiva dominante en el tratamiento del tema y la organización de los contenidos es arbitraria. Aunque el público receptor sigue siendo muy amplio, prima el estilo del articulista que puede hacer de él una auténtica pieza literaria.

En cuanto a la organización de los contenidos, no existe una determinada. Dado que la extensión suele estar prefijada en un número de líneas, cada autor organiza el desarrollo de un modo particular en función del tema y la argumentación. La entonación enunciativa deja de ser exclusiva y podemos encontrar oraciones interrogativas por conveniencia didáctica, retórica o conclusión abierta, e incluso exclamativas marcando la actitud de sorpresa, indignación, alegría, ironía, etc. ante la idea expresada. La persuasión no solo compete al razonamiento, también a los sentimientos y un buen orador lo sabe.

La sitaxis oracional se hace más compleja. Y aunque pueden aparecer oraciones simples, la necesidad de matizar, ampliar, restringir las ideas expresadas suele manifestarse a través de oraciones compuestas, tanto coordinadas como subordinadas. Adquieren también una especial importancia los ordenadores o conectores del discurso que marcan la relación lógica de contenidos previos con los sucesivos.Entre ellos destacan por su frecuencia e importancia los que marcan relaciones de causa-consecuencia (ilativos, consecutivos y causales) y por ampliación y ejemplificación los explicativos y los distributivos.

En cuanto al sintagma nominal, los nombres abstractos aparecerán junto a los concretos para designar procesos y relaciones (humanidad, ética, especulación, etc.) complejos. Con frecuencia se tratará de aplicación de ideas, principios o procesos al conjunto de los referentes, por lo que los determinantes estarán presentes, pero abundarán más en los indefinidos actuando como primeros presentadores en el discurso y, junto con el determinante artículo con valor de actualizador, encontraremos el valor de determinación mínima («el hombre es mortal»). Se rompe la necesidad de propiedad léxica en aras de un lenguaje connotativo y sugerente por lo que los nombres pueden verse afectados por figuras retóricas (metáforas, metonimias, sinécdoques, ironia, reduplicación, neologísmos…) al servicio de la intencionalidad concreta.

En la misma línea, junto a los adjetivos especificativos precisos para concretar significados, podemos encontrar adjetivos explicativos que motiven una perspectiva determinada que interese al autor. Y junto a ellos, cuando la complejidad lo requiera, encontraremos abundantes adyacentes complejos, complementos del nombre, aposiciones o proposiciones subordinadas adjetivas. Dado que el estilo personal está permitido, la literarización puede conjugar combinaciones nuevas buscando la originalidad.

Por último, en cuanto al sintagma verbal, se trata de un modelo de texto donde tiene cabida la subjetividad y, por tanto, la función expresiva. Esto puede quedar reflejado mediante la aparición en el discurso de la primera persona tanto en el verbo como en las formas pronominales. Junto a los verbos predicativos, aparecen los verbos atributivos para definir o clasificar conceptos cuando tienden a hacerse universales. El modo indicativo, modo de la realidad, va a alternar con el tiempo condicional y el subjuntivo propio de las hipótesis y conjeturas proyectadas hacia el futuro o desde el pasado hacia el presente con indeterminación temporal. El uso del subjuntivo vendrá también determinado por la abundancia de estructuras sintácticas subordinadas.

La literarización está permitida en aras de la búsqueda de un estilo personal y persuasivo, de ahí que todos los planos del discurso puedan quedar afectados en mayor o menor medida por el uso de figuras literarias. Su mayor o menor condensación dependerá del autor, del tema tratado y del subgénero en cuestión primando en todo caso la libertad individual.

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 7. SINTAGMA NOMINAL: EL ADJETIVO.

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 7. SINTAGMA NOMINAL: EL ADJETIVO.

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

El adjetivo es una palabra variable en género y número que usamos referido a un nombre. Suele significar una cualidad del nombre que nos permite identificar o caracterizar al referente; así, si decimos «el niño alto» la cualidad «ser alto» debería ayudarnos a identificar a ese «niño» entre los demás.

Ejemplo: «El niño alto»

SINTAGMA NOMINAL: «el niño alto». Compuesto de:

  • DETERMINANTE: el.
  • NOMBRE (núcleo): niño.
  • ADJETIVO: alto.

A diferencia del sustantivo, el adjetivo tiene variación de género y número salvo excepciones (por ejemplo: los terminados en «-e» se mantienen invariables en cuanto al género -«verde», «posible», «rebelde», etc-. Esto les permite concertar con el nombre al que acompañan adoptando sus morfemas correspondientes. Obsérvese que el sustantivo, como término primario, posee género, pero rara vez posee alternancia de género. «Luz» es femenino, pero no posee masculino, esto determinará que los adyacentes -determinante y adjetivo- vayan en femenino y en singular o plural según aparezca»luz» o «luces».

A diferencia de los determinantes:

  • Los adjetivos aportan información, mientras que los determinantes no lo hacían.
  • Pueden admitir gradación en su significado como veremos más adelante.
  • Su posición, el que aparezca delante o detrás del sustantivo, dependerá de la relación de su significado con el nombre al que acompaña -de que actúen como explicativos o especificativos-.
  • No admiten pronominalización, se sustantivan con un determinante: «el licor verde» / «el verde».

CLASES DE ADJETIVOS:

Según su relación de significado con el nombre al que acompañan pueden ser ESPECIFICATIVOS O EXPLICATIVOS.

ADJETIVOS ESPECIFICATIVOS:

Los adjetivos especificativos significan una cualidad no poseída por todos los referentes y que, por lo tanto, caracteriza al referente entre los demás de su conjunto. Por ejemplo: «Aquel libro infantil«; no todos los libros son «infantiles», de ahí que el uso de este adjetivo nos ayudaría a identificar aquel libro en concreto entre los demás. Los adjetivos especificativos van situados detrás del nombre al que acompañan.

ADJETIVOS EXPLICATIVOS:

Los adjetivos explicativos indican una cualidad que poseen todos los referentes. Por ejemplo, «nieve blanca»; toda nieve, por serlo, es «blanca», luego el adjetivo no nos aporta información nueva ni nos ayuda a identificar un referente entre los de su conjunto. Lo importante en este caso es que, entre las características o culidades que posee el referente, destacamos esa en concreto. La posición del adjetivo explicativo es más libre: puede ir antepuesto («la blanca nieve»), pospuesto («la nieve blanca»), o entre comas («la nieve, blanca,…»).

LA GRADACIÓN DEL ADJETIVO:

La gradación es la capacidad que poseen los adjetivos -junto con los adverbios- de expresar su significado en distintos grados de intensidad. Para expresar esta gradación disponemos de tres procedimientos:

  1. Procedimiento léxico: Usamos distintas palabras para significar distintos grados. Por ejemplo: bueno / mejor, malo / peor, etc.
  2. Por composición con adverbios: alto / muy alto; blanco /más, menos, bastante inteligente, etc.
  3. Por sufijación: añadiendo el sufijo «-ísimo». blanco / blanquísimo; alto / altísimo.

 

POSIBLES ADYACENTES DEL ADJETIVO.-

El adjetivo puede llevar sus propios adyacentes, son dos:

1.- El adverbio modificador a través del que expresamos la idea de cuantificación: «Un niño muy inteligente».

EJEMPLO DE ANÁLISIS: SINTAGMA NOMINAL: «Un niño muy inteligente»

  1. Determinante: un.
  2. Nombre (núcleo): niño.
  3. Grupo adjetival (compuesto de…):
  1.  adverbio cuantificador: muy
  2. adjetivo (núcleo): inteligente.

2.- Un grupo preposicional, en función de Complemento del Adjetivo.– Su función es delimitar el ámbito de aplicación del significado del adjetivo a una parte del sustantivo y no a la totalidad de referente. Así, si decimos que un niño es «ancho», la cualidad la entendemos referida a todo el cuerpo; pero si decimos «un niño ancho de espaldas» entenderemos la cualidad referida solo a esa parte del referente -la espalda- y no a la totalidad. Los ejemplos pueden multiplicarse: «rubia de bote», «tonto del bote», «rápido de piernas / manos / ideas», etc.

EJEMPLO DE ANÁLISIS: «Un boxeador muy rápido de piernas»

SINTAGMA NOMINAL: «Un boxeador muy rápido de piernas». Consta de:

  1. DETERMINANTE: Un.
  2. NOMBRE: Boxeador.
  3. GRUPO ADJETIVAL. Consta de::
  1. ADVERBIO CUANTIFICADOR: muy.
  2. ADJETIVO (núcleo): rápido.
  3. GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento del Adjetivo): de piernas. Consta de:

PREPOSICIÓN: de.
SINTAGMA NOMINAL: NOMBRE (núcleo): piernas

EJERCICIOS:

«Valencia, ciudad insigne de las que tiene nuestra España, madre de nobilísimas familias, centro de claros ingenios y sagrario de cuerpos gloriosos santos, fue patria de don Alejandro, caballero mozo y de grandes partes, que saliendo de doce años en compañía de un hermano de su padre que iba por capitán a Flandes, aprobó en aquellos países tan bien que mereció sustituir la jineta de su tío por muerte suya, asistiendo en servicio del católico Felipe Tercero contra aquellas rebeldes provincias doce años continuadamente, mereciendo por sus servicios un hábito de Santiago con grandes ayudas de costa» (Alonso de Castillo Solorzado, La Garduña de Sevilla, Libro Primero).

1.- Identifica los nombres presentes en el texto.

2.- Identifica y clasifica los determinantes presentes en el texto.

3.- Identifica los adjetivos presentes en el texto.

4.- Copia en los sintagmas nominales formados por determinante más nombre.

5.- Copia los sintagmas nominales formados por determinante, nombre y adjetivo.

6.- Observa si aparece algún grupo adjetival, copialo y analízalo.

7.- Invéntate cinco ejemplos donde aparezcan adjetivos con adverbios modificadores.

8.- Invéntate tres ejemplos donde aparezcan complementos del adjetivo.

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 6. SINTAGMA NOMINAL: DETERMINANTE Y NOMBRE

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 6. SINTAGMA NOMINAL: DETERMINANTE Y NOMBRE.

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Los determinantes son una clase de palabras que usamos para actualizar el significado del nombre al que acompañan. Esto es, sirven para asociar el significado esencial del nombre a un referente concreto -uno o varios, conocidos o no-. Si añadimos un determinante al sustantivo «mesa», dejará de significar «objeto mueble con un tablero superior», «esta mesa» significa el mueble que tengo junto a mí, con sus cualidades concretas y definidas -es marrón, de madera, con cuatro patas, con un metro de altura, etc.-.

¿CÓMO SE IDENTIFICAN?

Los determinantes pueden confundirse con los adjetivos, y la frontera entre unos y otros no siempre está clara, pero podemos considerar las siguientes diferencias en caso de duda:

  1. Los determinantes no añaden significado al nombre, solo lo actualizan.
  2. No admiten gradación -la mayoría de los adjetivos sí lo hacen. La gradación es una capacidad que tienen los adjetivos y adverbios por la que pueden expresar su significado en distintos «grados» de intensidad. Obsérvese que podemos decir «Pared blanca», «Pared muy blanca / poco blanca /blanquísima».
  3. Suelen ir antepuestos al nombre -muy pocos tienen la posibilidad de aparecer pospuestos-.
  4. Se convierten en pronombres -excepto «cada» y los posesivos-.

En cualquier caso, es conveniente memorizar el cuadro de los determinantes para evitar errores.

CUADRO DE DETERMINANTES:

  1. DETERMINANTE ARTÍCULO: El / los ; la /las («la casa»; «el perro»)
  2. DETERMINANTES DEMOSTRATIVOS: Este / ese / aquel (con variación de género y número)(«ese bolígrafo», «estos perros», «aquellas colinas»).
  3. DETERMINANTE POSESIVOS: Varían según vayan antepuestos o átonos (para un poseedor: mi(-s), tu(-s), su(-s) («mi padre, tu madre y su tía»); para varios poseedores: nuestro(-a/-s), vuestro(-a/-s), su(-s)(«nuestros recuerdos, vuestras ideas y sus recursos»), o pospuestos o tónicos (para un poseedor: mío(-a/-s), tuyo(-a/-s), suyo(-a/-s) («ese libro mío/tuyo/suyo»); para varios poseedores: nuestro(-a/-s), vuestro(-a/-s), suyo(-a/-s)(«esos pensamientos nuestros/vuestros/suyos).
  4. DETERMINANTES TOTALIZADORES: POSITIVOS: Todo(-a / -s) («Todo hombre merece una oportunidad»), cada («Cada día es lo mismo») y cualquier (antepuesto: cualquier / cualesquier; pospuesto: cualquiera / cualesquiera)(«»Cualquier idea será bien recibida») y NEGATIVO: Ningún (-a / -s) («Ninguna nube en el horizonte»).
  5. DETERMINANTES INDEFINIDOS:

5.1. DE INDIVIDUALIZACIÓNUn (-a /-s) y algún (-a / -s)Un / algún entretenimiento«).

5.2. DE CUANTIFICACIÓN: más, menos, poco (-a / -s), mucho ( -a / -s), demasiado ( -a / -s), bastante (-s), varios ( -a / -s), etc. (coinciden con adverbios de cantidad pero como determinantes acompañan al nombre: «menos penas y más alegría«, por ejemplo. Cuando son determinantes cambian de género y número para concertar con el sustantivo: «poco dinero» / «pocas ganas«).

5.3. DE EXCLUSIÓN (y REITERATIVO): Otro (-a / -s) («Deme otra manzana«)

5.4. DE IDENTIDAD: tal (-s)(«En mi vida me he visto en tal aprieto«)

5.5. NUMERALES: dos, tres, cuatro, cinco, seis… («Compré cinco chicles«)

6. DETERMINANTES DISTRIBUTIVOS: Ambos ( -a / -s)(«Ambos entrenadores daban sus intrucciones»), entrambos ( -a / -s) («Entrambos muchachos resolvieron el problema), sendos (-a / -s)(«Juan y Luis llegaron con sendas cámaras«).

7. DETERMINANTES INTERROGATIVOS Y EXCLAMATIVOS: Qué (¿Qué película…?; ¡Qué desastre!), cuánto (-a / -s) (¿Cuántos años…?; ¡Cuánta miseria!), tanto (-a / -s) (¿Tantas ganas…?; ¡Tanto esfuerzo baldío!).

EJERCICIOS:

Sobre el siguiente texto de Don Quijote de la Mancha, subraya los determinantes, clasifícalos e indica el nombre al que acompañan (recuerda que en caso de duda puedes consultar el diccionario):

«¿Quién oyera el pasado razonamiento de don Quijote que no le tuviera por persona muy cuerda y mejor intencionada? Pero, como muchas veces en el proceso de esta gran historia hemos dicho, solamente desvariaba cuando se hablaba de caballería, y en los demás discursos demostraba tener claro y desenfadado entendimiento, de manera que a cada paso desacreditaban sus obras su juicio, y su juicio sus obras; pero en estos segundos documentos que dio a Sancho mostró tener donaire, y puso su discreción y su locura en un levantado punto. Atentísimamente le escuhaba Sancho, y procuraba guardar en la memoria sus consejos… »  (Don Quijote… Cap. 43)

¿PUEDEN IR DOS O MÁS DETERMINANTES REFERIDOS A UN MISMO NOMBRE?

La respuesta es «sí» y, en algunos casos, es obligado. Por ejemplo, cuando usamos el determinante totalizador «todo» en plural: «Todos los días son importantes»; o usamos un demotrativo pospuesto al nombre («ese niño/ el niño ese«), o un posesivo pospuesto («mi libro / el libro mío«). También ocurre con «cualquier» («cualquier día / un día cualquiera«). De esta forma, podríamos encontrar incluso tres determinantes actuando simultáneamente sobre un mismo nombre, como sucede en «todas aquellas ilusiones nuestras«.

¿QUÉ FUNCIÓN TIENE EL DETERMINANTE?

Todo determinante es un «actualizador» del nombre. Esa es su función, por lo que basta decir que es un «adyacente -palabra situada junto a otra- actualizador.

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JOSE ANTONIO PONFERRADA CEREZO: ACADÉMICO.

ACTO DE PRESENTACIÓN DE DON JOSÉ ANTONIO PONFERRADA CEREZO COMO ACADÉMICO CORRESPONDIENTE POR MONTILLA DE LA REAL ACADEMIA DE CÓRDOBA (JUEVES, 24 DE NOVIEMBRE DE 2011).

Se efectuaron las presentaciones, nuestro maestro Joaquín Criado hizo la glosa de tus méritos y subiste hasta el atril. No puedo evitar oír repetidos los versos que Dámaso Alonso dedicara a Vicente Alexandre, ¿te acuerdas? («Vicentico, Vicentico, ya te lo decía yo / la gran zorra de la vida nos la jugaba a los dos»).

Te subiste hasta el atril para mirar frente a frente, como siempre has hecho. Gafas de media luna, brillo en tu frente ya ancha, despejada; pajarita en camisa blanca bajo traje oscuro, gris: ¡qué otro tú! Pero te busco detrás de las apariencias y sigues ahí, donde siempre: tu coleta delata esa seña de identidad nunca perdida de rebeldía vital contracorriente, como los quevedos de Valle-Inclán. Y se me fue la mente hasta nuestra facultad y nuestras tardes de café, de sol en el patio de los naranjos, de cuadrafónico sonando a Garfunkel en aquel piso del barrio viejo, nuestras densas conversaciones de libros y de música, de política y de ideas y de ideales, entre el humanismo exacerbado de Feliciano, los panfletos volando anónimos por las ventanas de la segunda planta del patio mudéjar que aterrizaban indiferentes a nuestras inquietudes sobre la solera de canto rodado en que aguardábamos las clases de Filosofía de Miguel Castillejo. ¡Cuánto admiré siempre tu erudición, tus lecturas, tu buenhomía!

José Antonio, qué placer verte hoy arropado, oírte amontillado entre las brumas de un Palacio Valdés decimonónico. Hay siempre un interés muy humano detrás de esa erudición bien anclada -hoy ya académica-. Un deleite simple y terruñero de lo más unamuniano, pero también machadiano que logra armonizar a los dos hermanos: el inquieto filósofo responsable y el panteista contumaz. Montilla, tu vino, tu vida, tu literatura. El placer de vivir sin más otero que el paladar fino y el gusto refinado por lo auténtico y lo cercano.

Enhorabuena. Desde hoy la Academia será más personal, más íntima, más cercana, más mía… porque tú estás ahí.

José Carlos Aranda Aguilar

    Querido José Carlos:

                                     Aprovecharé que te mando una foto de la Academia, para divagar sobre la letrilla que te gusta decirme. Aquella de : Vicentico, Vicentico / ya te lo decía yo / que la perra de la vida / nos la jugaba a los dos. Que le decía don Dámaso a Vicente Aleixandre.

                                      Pues el caso es, por lo que he podido averiguar, que ya venía de antiguo. La nuestra es un calco de la original, una admonición atribuida a Ignacio Sánchez Mejías para su pariente Joselito el Gallo: Joselito, Joselito / ya te lo decía yo: / no vayas a Talavera / que va a ser tu perdición. Y en la plaza de Talavera de la Reina fue muerto Joselito.

                                        Más. En flamenco esto se canta por bulerías, como lo hace José Monge «Camarón de la Isla». Al que sus amigos llamaron también Joselito y que muerto quedó, también, en los ruedos de la vida de artista: Joselito, Joselito, / que bien te lo decía yo, / que no fueras p´a la vera / que iba a ser tu perdición. Está en la letra de «Una estrella chiquitita». Variantes, tan del gusto de la literatura popular.

                                         Lo que nos muestra, una vez más, que la tradición es la forma suprema de la originalidad (origen).

                                         Espero haberte entretenido, colega, con estas filologías. Como sé que estas cosas te gustan, puedes si quieres ponerlo en tu blog.

                                          Recuerdos y besos para los tuyos.

José Antonio Ponferrada

Amigo José Antonio, dicho y hecho. Henos aquí ambos a dos, como siempre estuvimos. Un fuerte abrazo.

José Carlos Aranda.

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TEATRO: LA NOCHE DE MAX ESTRELLA (A PARTIR DE LUCES DE BOHEMIA). CÓRDOBA

TEATRO: LA NOCHE DE MAX ESTRELLA (A PARTIR DE LUCES DE BOHEMIA). CÓRDOBA

Y nos fuimos al teatro. Fue una bonita noche de otoño en Córdoba, con ese frío que despabila el alma sin llegar a congelar la nariz. Me reuní allí con algunos profesores y con más de veinte de mis alumnos de 2º de Bachillerato. También me acompañaban mis hijos. Asistir al teatro es siempre algo mágico, nada tiene que ver con el cine, el ordenador, la televisión… la sensación de realidad, de mágica realidad,  de que lo que acontece lo hace a tiempo real y que puede… salir mal en cualquier momento. La posibilidad de interactuar con el escenario, con los propios actores, nada tiene que ver con los demás géneros literarios. Y en Córdoba, las posibilidades no se multiplican, hay que aprovecharlas.

Mis alumnos… siempre mis alumnos. Hicieron gala de cuanto de ellos esperaba. Fueron a disfrutar, a dejarse sorprender. De gala, de fiesta, estrenando experiencias, ropas y edades. ¡Qué guapos! y qué orgullo de decir: «Estos son mis alumnos» (quiero pensar, a pesar del poco tiempo que llevo con vosotros, que algo de ese saber estar y de esa curiosidad activa hacia lo que os rodea, lo habéis tomado de mí, pero no me hagáis caso). He de decir que lo que más me gustó de la obra fue vuestra actitud, vuestra curiosidad, ese corro que quedó formado cuando bajó el telón y se apagaron los aplausos, esa lluvia de preguntas que nos entretuvo hasta que la vergüenza del patio en solitario nos hizo salir para no incomodar a los acomodadores. Sé que esa curiosidad seguirá ahí, y las imágenes en vuestras retinas, y los sonidos en vuestro oídos y las preguntas voraces por aprender y comprender en vuestros cerebros jóvenes y ávidos.

También he de deciros que no me gustó la puesta en escena para vosotros. Me explico. Se trata de una apuesta muy difícil -si algo caracterizó el teatro de Valle-Inclán es que no estaba pensado para ser representado-. Se trataba de centrar en una hora y cuarto, aproximadamente, el contenido y el espíritu de este personaje mítico.

El personaje es ciego físicamente, pero también es un personaje frustrado vitalmente traicionado por la vida, atrapado entre su genio que le hace ver -en sus momentos de lucidez, aquellos en los que desconecta con locura completamente de la realidad circundante- el esplendor de lo que podría ser o haber sido (Modernismo, París, Versalles, refinamiento en armonia de belleza ordenada) y su conciencia trascendente de la realidad crítica de una España en ruina física y moral.

Cuando los personajes son deformados sistemáticamente -el esperpento- no son conscientes de su deformidad porque todos se miran entre sí aceptando como norma social ese criterio consensuado y establecido. El problema es que quien los mira lúcido, consciente, sin la deformación provocada por el acomodamiento social ve la realidad desnuda grotesca, una realidad que repugna su ética y su conciencia, ¿cómo se pueden reconciliar estas vivencias?

Hemos vivido -el uso del pasado es intencional- en un país donde la corrupción era norma y era visto como normal que alguien pagara a un cargo público a cambio de un favor para su enriquecimiento personal. Cuando esta actitud está tan extendida, corremos el riesgo de admitirla como «norma», de aceptarla como «sistema». Pero cuando alguien con principios éticos mira el proceso, es plenamente consciente de que se está robando, de que se está contraviniendo un principio básico de la democracia y el buen hacer, que es inmoral. No solo no puede admirar a quienes se enriquecen de esta forma, antes bien los aborrece porque siendo criminales ni siquiera son conscientes de su degradación y se ufanan de ella. Los ejemplos podrían multiplicarse, pero baste este para que comprendamos que la deformación esperpéntica no es algo alejado, ni extraño. Sigue viva y todos contribuimos a ella cuando jaleamos, aplaudimos, justificamos ideales vacíos que no tienen otro fin que el dinero antepuesto a la persona -llevar a una televisión pública a la madre de un presunto asesino para entrevistarla, ¿quién pensó en los padres de la muchacha asesinada cuando planificó ese esperpético espectáculo? Y lo más extraño, ¿quién sumó puntos de audiencia en ese programa?-.

Y Max es la persona, el individuo lúcido capaz de comprender cada tragedia dibujada detrás de cada alma que se cruza en su camino -el obrero catalán muerto, la madre acunando el cadáver de su hijo, la prostituta…- Para trasladarnos ese estado de aislamiento y confusión, el personaje se aisló del público, el escenario se hizo una caja casi herménica. Una tela delgada separaba el escenario minimalista del patio de butacas. Las proyecciones de imágenes constantes sobre la tela difuminaba con mayor o menor intensidad los movimientos internos. Unas veces estáticas, otras dinámicas, ponían la niebla de la confusión o el alcohol, el rojo incandescente de la pasión, las estrellas nocturnas de Madrid. El telón era la confusa representación mental de las emociones de un ciego.

Los personajes fueron sustituidos por voces en «off», a veces mal ajustadas, no siempre permitieron un seguimiento del diálogo. Quizá contribuyó algún acento regional más acentuado de lo conveniente. Creo que esto, por encima de trasladar la confusión interna del personaje ciego, a quien llega la realidad a través de los sonidos -voces- y las sensaciones visuales proyectadas -tela-, genera una confusión aún mayor en el seguimiento del desarrollo escénico para quienes no han leído la obra, incapaces de asociar voces con personajes, desposeídos de apariencia ni presentación y son cincuenta personajes los que se pasean por la obra. Eso es injusto. Queda pues para deleite de quienes conocemos la trama, los personajes, y nos permitimos el lujo de recrearnos en la selección de diálogos y en la magistral dramatización del único actor, Carlos Álvarez-Novoa, que sostiene la representación sobre el escenario; pero puede resultar frustrante para quienes no han leído la obra, primerizos en estas lides escénicas y literarias.

Confío en que estas cuatro pinceladas puedan ayudaros a comprender mejor lo que visteis. A ello contribuirá también el resumen que os añado y la entrevista que se hizo al actor principal. Y, sobre todo, la experiencia nos ayudará enormemente como escenario cuando tengamos que hablar del teatro en el siglo XX porque podréis poner imágenes a la teoría y entonces es cuando empezamos a comprender.

Gracias por vuestra compañía.

José Carlos Aranda Aguilar

«La noche de Max Estrella», un Valle-Inclán distinto en Córdoba

El Centro Andaluz de Teatro trae al Góngora la obra, interpretada por Carlos Álvarez-Novoa

LUIS MIRANDA / CÓRDOBA
Día 25/11/2011 – 10.18h/ABC

¿Cómo ve un ciego? Salvando la paradoja y tomando las palabras por otra cosa distinta de su interpretación literal, esto es lo mismo que se han preguntado quienes están detrás de la obra que hoy y mañana se representa en el Teatro Góngora. El ciego en cuestión no es un desconocido para la cultura española, sino Max Estrella, protagonista de una de las cumbres del arte dramático español, «Luces de Bohemia».

El Centro Andaluz de Teatro trae a la sala de la calle Jesús María «La noche de Max Estrella», una nueva visión sobre el clásico de Ramón del Valle-Inclán. El veterano actor Carlos Álvarez-Novoa, conocido por su trabajo en la película «Solas», será el encargado de interpretar al poeta protagonista de una obra que en su origen no es precisamente un monólogo: aparecen 50 personajes con nombre.

Para ello, el espectador irá oyendo las voces de quienes interactúan con Max Estrella en las muchas escenas de «Luces de Bohemia» en que aparece. Álvarez-Novoa explicó que esta técnica le hace sentir «muy cerca» las voces de quienes dan vida al resto de personajes, de forma que parece como si estuvieran con él sobre el escenario. «Cuando voy a saludar, busco la mano del personaje Don Latino, que es el lazarillo de Max Estrella, como si estuviera conmigo», cuenta el intérprete, autor de una tesis doctoral sobre el personaje de Valle-Inclán, con el mismo título que esta obra. «Es el papel de su vida», dijo Francisco Ortuño, director de este montaje.

Tanto la dramaturgia como los decorados inciden en cómo percibiría un invidente el mundo que le rodea. «Nos invita a ser capaces de situar lo que vemos e imaginarlo, tal y como haría el protagonista», afirma el actor sobre una obra que, a su juicio, «no deja indiferente a nadie», y que sorprende porque plantea algo distinto a lo habitual. «La oportunidad de verla no se debe desperdiciar», resumió Carlos Álvarez-Novoa, que en otras ocasiones se ha puesto en la piel del personaje, aunque no de esta forma.

«La noche de Max Estrella», coproducida entre el CAT y el Centro Dramático Galego por el 75 aniversario de la muerte de Ramón del Valle-Inclán, se podrá ver esta noche y mañana en el Teatro Góngora.

LUCES DE BOHEMIA: RESUMEN DE LA OBRA Y PERSONAJES.

Luces de Bohemia es un esperpento publicado por Valle-Inclán en 1924. Se trata de un esperpento trágico sobre la vida literaria en la sociedad española.

El protagonista, Max Estrella, sale por la mañana de su casa con Don Latino, para reclamar que le paguen más por la novela que ha vendido Don Latino. No logran mejorar el precio y terminan en una taberna emborrachándose. Horas más tarde, la policía lo encuentra por la calle metiendo escándalo con un grupo de jóvenes modernistas por lo que es conducido a la cárcel, donde tiene que pasar la noche. Consigue salir de la cárcel gracias a la intervención de un redactor en jefe del periódico “El Popular”. Al salir va a ver al Ministro de Gobernación, antiguo compañero de estudios, con el fin de pedirle satisfacción por lo que le ha ocurrido. El ministro promete darle un dinero cada mes, pero no le da satisfacción. De ahí marcha a un café, donde invita a cenar a Don Latino y a Rubén Darío. Ya camino a su casa tiene una visión de la muerte y a la mañana siguiente lo encuentran muerto unas vecinas. El esperpento concluye con el entierro de Max y cómo Don Latino se emborracha en una taberna.

Todo el esperpento tiene por fin destacar la decadencia y la imposibilidad de la vida literaria en la sociedad española. Valle-Inclán ironiza, satiriza y estiliza grotescamente la realidad.

II.Temática

La obra tiene por tema la crítica que hace Valle de una sociedad, la española, en la que no hay lugar para el genio ni el trabajador. Sólo puede prosperar en esta sociedad la canalla y la infamia. Valle pone de manifiesto la decadencia de España y los españoles, que vistos desde fuera son un esperpento.

III. Personajes

Los personajes principales de la obra son Max Estrella y Don Latino de Hispalis aunque aparecen otros muchos personajes.

Max Estrella es un poeta frustrado que se ha quedado ciego. Su obra no tiene éxito y por este motivo no gana lo suficiente para comer. Resulta trágico que, siendo ciego, sea el único personaje que ve la realidad, una realidad que expresa definiendo el esperpento.

Es un personaje trágico, zarandeado por el autor. Vive en una sociedad insensible a la obra literaria, no sólo suya, sino también a la de otros.

Su esposa y su hija son más realistas que él. Viven en la realidad y comprenden que no sólo de arte vive el hombre. Pasan bastantes aprietos y al final, cuando muere el padre, se suicidan.

Don Latino es un asiduo acompañante de Max. Se aprovecha de su generosidad, pero al final de la obra es el único que ha comprendido que el mundo es una farsa, un esperpento.

También aparece en las obras un grupo de jóvenes modernistas, que se ríen, burlan de la sociedad. Son los únicos que estiman a Max como poeta y lo aprecian.

Aparecen personajes de la clase baja madrileña, todos ellos caricaturizados, deformados, con el fin de poner de manifiesto el mal, lo absurdo de España, sus costumbres y sus personas.

Valle caricaturiza, se ríe de sus personajes, zarandeándolos como marionetas. No hace ningún estudio psicológico. Todo sus personajes llevan una máscara, detrás de la cual se esconde el propio autor.

IV. Tiempo, espacio y ambientación histórica

La acción comienza por la mañana y termina el día siguiente por la noche. Max Estrella sale por la mañana de su casa y pasa media noche en la cárcel. A la mañana del día siguiente lo encuentran muerto ante la puerta de su casa. Lo entierran hacia el atardecer y la acción termina por la noche cuando Don Latino está en el bar.

Toda la acción transcurre en Madrid y el tiempo es real. Valle ha situado la obra en una época en la que había disturbios callejeros en España, época en la que Maura era Ministro de Gobernación.

El Madrid que Valle-Inclán pinta es un Madrid absurdo y hambriento en el que hay luchas callejeras.

V. Definición del esperpento en esta obra

Esta obra es la primera y la única en la que aparece la definición de lo que es un esperpento, definición que Valle pone en boca del protagonista Max Estrella cuando dice: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”. Más adelante dirá: “Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.” o “Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.”

A lo largo de toda la obra podemos apreciar cómo Valle estiliza grotescamente a España y a sus habitantes. Él es en todo momento impersonal y objetivo. No añade ningún vicio a la sociedad española. Simplemente deforma los que ya tiene.

Los personajes y las situaciones en las que estos se hallan, no son inventados sino que Valle sino tomados de la vida real y sometidos a un proceso de deformación. Valle al deformarlas las ha hecho esperpénticas.

Estilizándolo grotescamente, caricaturescamente, ha convertido a los personajes en fantoches zarandeados por el autor, para quien España y los españoles no son más que un esperpento, la gran caricatura de Europa. Como dice en la obra: “España es una deformación grotesca de la civilización europea.”

Los personajes no tienen caracterización psicológica ni tienen vida, son personajes simbólicos: Max Estrella es un poeta frustrado, una caricatura. No le reconocen poeta las personas eruditas de la academia.

Todos los personajes son personajes trágicos, que se hallan en situaciones burlescas, caricaturescas, por lo que pasan de ser personajes trágicos a ser personajes esperpénticos.

Toda la obra es una gran caricatura la vida literaria e intelectual española en la que Valle se está riendo, está jugando con sus personajes, que arrastran una vida grotesca y carente de sentido.

TOMADO DE: http://www.rinconcastellano.com/sigloxx/valle_luces.html#

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POESÍA EN VENA 2011. IES EL TABLERO (CÓRDOBA)

POESÍA EN VENA 2011. IES EL TABLERO (CÓRDOBA)

Porque no siempre nos mueve la razón ni alcanzamos a comprender lo que nos impulsa a actuar, a decidir, a ser. Porque el impulso de la intuición, de las sensaciones, de los sentimientos nos eleva como seres humanos por encima de la geometría de la razón y la tecnología pura. Porque la poesía es el último rincón que nos queda donde exploramos ese universo de lo humano en estado puro.

Este año regresamos con la tercera edición de «Poesía en vena», un acto donde solo queremos disfrutar de la palabra dejándonos arrastrar por intuiciones, sensaciones, humanidad.

¿Quieres participar? Al final de esta entrada encontrarás un apartado de «comentario». Elige ese poema que tanto te ha marcado, o transmitido, o emocionado. Coméntanos brevemente por qué has elegido ese poema en concreto, lo que para ti significa. Después inserta el poema.

Esta edición la dedicamos a poetas españoles e hispanoamericanos del siglo XX, con especial atención a los autores andaluces. Con suerte, quizás oigamos voces de más allá del Atlántico, tan lejanas en el espacio, tan afines en el corazón por cultura, por experiencia, por nuestra lengua.

Recibirás una respuesta en tu correo electrónico aceptando tu participación. El jueves 22 de diciembre, saldrás a leerlo y a compartir, así, tu experiencia con todos nosotros. Merece la pena. Te esperamos

IES EL TABLERO (CÓRDOBA) AVDA. DE LA ARRUZAFILLA S/N

LUGAR: SALÓN DE ACTOS

HORA: 12:00

CONFERENCIA INAUGURAL: «POESÍA EN LA VIDA Y VIDA EN LA POESÍA»

ILLMO. SR. D. JOSÉ JAVIER AMORÓS AZPILICUETA

(CATEDRÁTICO DE DERECHO ECLESIÁSTICO Y DIRECTOR DE LA CÁTEDRA «RIOMA» DE ORATORIA)

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