CONCIERTO EN EL GRAN TEATRO: JOVEN FILARMONÍA “LEO BROUWER”. 6 DE DICIEMBRE 2010. DIRECTOR: CIRO PERELLÓ.

JOVEN FILARMONÍA “LEO BROUWER”. 6 DE DICIEMBRE 2010. DIRECTOR: CIRO PERELLÓ.

El lunes 6 de diciembre, a las 9 de la noche, nos reunimos en el Gran Teatro para dar la bienvenida a esta joven orquesta dirigida por Ciro Perelló. Aquello tenía el sabor del estreno, los nervios del ¿qué pasará? Habíamos llegado hasta allí acompañando a un joven músico, un segundo violín, José Luis Moraño. José Luis y Mariló, sus padres, nos han acompañado con su amistad a través de la vida desde antes de que nacieran nuestros hijos. Hoy respeto en aquel niño su sensibilidad, su vocación y su dedicación a la música. Fuimos en familia, con mi mujer y mi hijo. Nos acompañó una buena amiga, Carmen Romo. Pero además tenía el valor añadido de contar entre los violines de la orquesta con una de mis alumnas de 2º de Bachillerato de El Tablero, Matilde Bernal a quien he conocido este mismo año.

Era un día de nervios. Lo primero que me sorprendió, en un Córdoba como el nuestro, en un día de tormenta cerrada, en medio de un puente… fue el aforo del Gran Teatro. Ver el lleno me hizo pensar, por encima de la afinidad de familias, amigos y conocidos, que la música clásica tiene también su hueco entre nosotros.

Vinieron los agradecimientos y las presentaciones y Leo Brouwer en el escenario sancionó de palabra la calidad de la promesa que se iniciaba en ese momento llevando su nombre. También él se había preguntado si esos maestros desinteresados lograrían coordinar como un solo instrumento más de cien músicos. Él ya había confirmado su calidad, ahora nos invitaba a escucharla. Sencillo, cercano, elegante, con un saludo se retiró para que empezara el espectáculo.

Algunos maestros canosos se entremezclaban con jóvenes a quienes los trajes parecían venir grandes, incómodos… ¿o era la situación? Ciro Perelló tomó entonces el escenario entre aplausos y comenzó el concierto de una forma rotunda, con la Polonesa de Eugene Onegin. El inicio fue titubeante, pero poco a poco la orquesta se fue asentando en la armonía hasta sonar como un instrumento bien afinado. Georges Bizet me transportó a los campamentos juveniles y las marchas por la naturaleza. En la segunda parte, la orquesta parecía más madura. Tras un sugerente “Danzón”, nuevo, fresco, de aires iberoamericanos, nos fuimos a soñar con el exotismo oriental con Ottorino Respighi, bailes entre tules y pañuelos, sultanes enfadados, cacerías de tigres con el retumbar de la percusión marcando el paso de los elefantes, las trompetas y el tambor insuflando ese aire bélico en la danza guerrera… y el contrapunto dulce del arpa y las flautas…hasta terminar en una catarata de sucesiones ininterrumpidas con la “Danza orgiástica”.

Los aplausos se prolongaron indefinidamente. El público tenía hambre de aquello, de música, de esperanza, de novedad, de oportunidad para esos jóvenes músicos.

El diluvio que nos esperaba no impidió que aguardáramos a los músicos a la salida. José Luis apareció con esa sonrisa ancha que le ilumina siempre la cara y el corazón. Había sido para él un día importante. Me sentí orgulloso de él y de esos grandes amigos, José Luis y Mariló, que lo habían acompañado en esa ardua tarea de ser lo que es. Matilde salió también en su versión orquesta, con su traje negro, elegantísima sin sus habituales gafas cuadradas ni sus vaqueros. Tuve ocasión de conocer a su madre, contagiada también de nerviosismo,  y a su hermana que no dejaba de sonreír con los labios y los ojos. Mi enhorabuena a todos vosotros.

Nos fuimos a celebrarlo allí mismo, a El Blasón, hacía tiempo de beber un buen tinto e intercambiar impresiones. Es bueno prolongar la experiencia en una buena tertulia. La suerte nos sonrió. Leo Brouwer y Ciro Perelló, junto con algunos maestros de la orquesta, coincidieron con nosotros y compartimos ese tiempo. También ellos estaban eufóricos. Queda mucho trabajo, pero al menos, el que se ha realizado ha dado sus frutos y ha podido ser plasmado en un acto como aquel estreno. El acto en sí es un logro y, a la vez, una promesa de retos futuros en que estos jóvenes talentos irán creciendo en arte y armonía, en destreza y precisión, en que los maestros tendrán alumnos que algún día los superarán para tomar su relevo.

Ojalá que no sólo aprendan su técnica, sino también su ilusión y su amor por la música, ese que les ha llevado hasta lograr reunir y formar a esta orquesta para llegar hasta aquí. Conozco a José Luis y sé que pertenece a esa escuela. Presumo que sus compañeros también.

A ellos, a todos ellos, por fin, decirles gracias. Y a Córdoba, decirle ¡Enhorabuena! Y a nuestros políticos no sé si decirles “Y todo esto a pesar de vosotros” o simplemente “Por favor, poned aquí vuestro punto de mira y apoyad de corazón un proyecto que merece la pena para que esta capitalidad cultural no sea algo de un año, sino una vocación de futuro permanente. La música es un pilar del Arte, con mayúscula. Ayudadlos a ser y no permitáis que tengan que ir ensayando por cuerdas, en una constante improvisación itinerante. Merece la pena impulsar tanta ilusión, sembrar de futuro tanta sensibilidad… porque también a vosotros me gustaría, algún día, daros las gracias.

José Carlos Aranda Aguilar.

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Acerca de #JoseCarlosAranda

Doctor en Filosofía y Letras y Doctorando en Ciencias de la Educación; Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
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2 respuestas a CONCIERTO EN EL GRAN TEATRO: JOVEN FILARMONÍA “LEO BROUWER”. 6 DE DICIEMBRE 2010. DIRECTOR: CIRO PERELLÓ.

  1. Sabes de sobra, tú que tan bien me conoces, que no he dicho nada que no piense, nada que no haya sentido. Disfruté como un niño. Gracias a vosotros. Un fuerte abrazo.

    José Carlos Aranda.

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  2. José Luis Moraño Romero dijo:

    Con los amigos dicen que se dan dos situaciones distintas: cuando te va bien has de llamarlos para que compartan contigo tu alegría y cuando te va mal no es necesario porque ellos acuden solos. Gracias José Carlos y Lola, amigos. Pocas veces se puede utilizar esta palabra con sentido pleno y en esta ocasión yo lo hago adrede. Repito: gracias amigos. La música, la presentación de un libro, un cumpleaños,… cualquier asunto es buena excusa para encontrarte con tus amigos. A nosotros, a veces, no es nada de eso lo que nos llama a reunirnos, es simplemente el deseo de saber mutuamente de cada uno de nosotros y los nuestros. No me hago pesado, simplemente repito por tercera vez: gracias amigos.

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