CONSEJOS PARA ¿SELECTIVIDAD? CÓMO MEJORAR EL RENDIMIENTO FRENTE AL ESTRÉS

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Siempre es difícil afrontar un nuevo desafío. La Selectividad, como cualquier otra prueba a la que nos enfrentamos por primera vez, lo es. Y más cuando somos conscientes de que de nuestro rendimiento en un momento dado puede depender nuestro futuro. A veces, nos equivocamos por no medir la intensidad de nuestros miedos y caer en la negatividad, el cansancio o el estrés. Pero es algo que podemos controlar para dar lo mejor de nosotros mismos en ese momento tan importante.

Por eso he querido compartir esto con todos vosotros. Os dejo el enlace a dos entrevistas radiofónicas realizadas en torno a la preparación de Selectividad. Pero, en realidad, estos consejos nos sirven para gestionar el estrés ante situaciones límite. Hoy puede ser la Selectividad, mañana se llamará Reválida, o será una entrevista de trabajo, unas oposiciones, la defensa de un proyecto ante un Consejo…

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Recordad siempre que vuestra herramienta de  trabajo es el cerebro, y cuidamos el cerebro cuidando el cuerpo. Logramos su crecimiento mediante el esfuerzo, pero también, como el cuerpo, necesita descansar para reorganizar y afianzar la información recibida.

Pensad que sois atletas, lleváis cuatro años entrenando para ir a las Olimpiadas. La prueba por fin ha llegado, será dentro de cuatro, tres, dos… días. ¿Qué harías? A ningún atleta se le ocurriría tres, dos o un día antes de la prueba poner el cuerpo al límite de sus posibilidades. Sabe que se arriesga innecesariamente a una lesión. ¿Cuántos de vosotros apuráis hasta el último minuto tratando de aprender, memorizar, comprender… conceptos nuevos? Esta conducta dictada por el estrés no nos lleva sino al bloqueo y la ansiedad. Es importantísimo no caer en esta tentación. La mejor herramienta que debéis llevar a esa prueba es vuestro cerebro, descansado y a punto para rendir al cien por cien en ese momento.

ES NORMAL QUE:

Aunque cada uno de nosotros responde de forma diferente ante las situaciones de estrés, quizás reconozcas alguno de estos efectos:1461696710_381508_1461698222_noticia_normal

  • Palpitaciones
  • Sequedad de boca
  • Opresión en el pecho
  • Sudoración
  • Hormigueo
  • Mariposas en el estómago…

Es normal. Todos estamos igual, no te sientas inferior a nadie por experimentarlo. Ante situaciones de riesgo el organismo se prepara para defenderse. Liberamos adrenalina y cortisol. La primera es la responsable de los efectos descritos anteriormente, la segunda, de mantenerlo el tiempo necesario. Esta liberación, lo que nos provoca estas reacciones, es totalmente automática, es ordenada por la zona límbica y organizada por el hipotálamo. Por lo tanto, no eres responsable, no te sientas culpable. Lo malo es que, como es una reacción automática para procurar la supervivencia, bloquea la precorteza frontal del cerebro -zona del razonamiento- para que podamos actuar sin pensar. Este bloquear el razonamiento es lo que causa esos efectos de “no recuerdo nada”, “me he quedado completamente en blanco”, lo famosos “bloqueos”.

Si no aprendes a gestionar el miedo entras en un bucle. El miedo atrae a tu mente recuerdos en los que con anterioridad has sentido miedo para mantener los niveles de adrenalina en sangre, para no bajar la guardia, para mantener los músculos rígidos dispuestos al combate o a la huida, se genera más miedo, que a su vez atrae recuerdos asociados… Y así sucesivamente. Lo malo es que si se mantiene la situación, los efectos sobre tu rendimiento intelectual pueden ser devastadores:imagen-sin-titulo

  • Cansancio
  • Dolor físico
  • Incapacidad de concentrarte
  • Problemas para memorizar o recordar
  • Insomnio
  • Ira y agresividad

La buena noticia es que podemos controlarlo. Para que la precorteza -el razonamiento- domine sobre la zona límbica basta con concentrarse, lo cual no es fácil en situaciones de pánico, ¿verdad? Pero recuerda que los canales -circuitos neuronales- por donde circulan las señales son los mismos. Cuando logras centrarte en un problema, concentrarte en una respuesta determinada, acallas la zona límbica y, en ese momento, los recuerdos y el razonamiento fluyen con normalidad. Para eso bastan 90 segundos.

CONSEJOS DURANTE LA PREPARACIÓN:

“CUIDA TU CEREBRO CUIDANDO TU CUERPO”

  1. Haz algo de ejercicio diario (oxigenar el cerebro mejora su rendimiento, lo notarás)

2. Cuida la alimentación (equilibrada, necesitarás tanto las proteínas como los hidratos de carbono. Evita comidas copiosas y procura 5 ingestas diarias).

3. Practica la respiración relajada durante 5 minutos (sí, sin hacer nada, dejando la mente en blanco, sentado cómodamente… Inspira contando hasta 10, cuando hayas llenado los pulmones, hincha el viente hasta aspirar todo el aire que puedas; luego, expulsa el aire lentamente contando hasta 20. Esto te ayudará cuando quieras relajarte conscientemente y justo antes de la prueba).

4. Bebe agua en abundancia (evita bebidas excitantes, alcohol o drogas)

5. Duerme 8 horas diarias. No sacrifiques el sueño bajo ningún concepto. El conocimiento es inútil si no lo organizamos adecuadamente en sus estanterías para que podamos localizarlo cuando lo necesitamos. Para eso necesitamos dormir entre otras cosas. La falta de sueño es totalmente contraproducente para el rendimiento intelectual. Recuérdalo.

MEJORA TU RENDIMIENTO A TRAVÉS DE UNA BUENA ORGANIZACIÓNSELECTIVIDAD

  1. Deja de pensar en el examen, en la prueba, en la entrevista… Y concéntrate en HOY

-¿Qué voy a hacer hoy? ¿Cómo voy a distribuir mi tiempo? Escríbelo.

2. Organiza tus sesiones de estudio por prioridades. Tú, mejor que nadie, sabes qué es lo que más necesitas estudiar, repasar… Dedícale a eso más tiempo.

3. Alterna las materias. Cuando tratas de memorizar, estás utilizando un área concreta de tu cerebro, después de un rato, te cansas y dejas de rendir. Es el momento de cambiar de materia o de actividad… Pasa a matemáticas o química… La resolución de problemas o la creatividad activan otras zonas que no están cansadas… Cuando canses ese nuevo área, regresa a otro núcleo de memorización.

4. Observa tu punto de saturación. Debes conocer tu punto de saturación. Es ese punto en el que ya no te enteras de lo que estás leyendo, en el que, por mucho que insistas, no se te queda nada. No eres torpe, tu cerebro se ha saturado y te está pidiendo descansar. Cada uno tenemos un límite, entre 30 minutos y una hora y media. Conviene conocerlo para organizar nuestro tiempo contando con él.

5. Atiende tus biorritmos: Tú mejor que nadie sabes si rindes mejor a primera hora de la mañana o por la tarde-noche. Cada uno es diferente y eso no es bueno ni malo, es así. Procura organizar el trabajo más duro y difícil en su zona alta, aquella en la que mejor rindes.

Durante la preparación puede ayudarte mucho:

  1. Tomar una cápsula diaria de magnesio. Es natural, no tiene contraindicaciones. Produce ácido Gamma Amino Butírico lo que favorece la conectividad neuronal, aumenta la memoria y la capacidad espacial. Además es un relajante muscular que te ayudará a dormir mejor.
  2. Tomar una infusión de valeriana media hora antes de acostarte. Favorece la relajación y el sueño.

EL DÍA DE LA PRUEBA:

  1. El día de antes, deja todo el material preparado (estuche, DNI, bolígrafos, botella de agua, caramelos y una bolsa de frutos secos -almendras sin sal-).

2. Levántate con tiempo suficiente para llegar sin prisas media hora antes de que empiece la prueba.

3. Al llegar al sitio, evita los corrillos. El nerviosismo y el miedo son contagiosos por empatía, no te ayudará.

4. Diez minutos antes de empezar, aíslate un poco -cuarto de baño-, practica algunos ejercicios de respiración profunda y bebe agua (le mandas un mensaje a tu cerebro: “Tienes lo que necesitas. Todo está bien”). Dibuja en tu mente la imagen de verte a ti mismo escribiendo con fluidez y contento. Acalla tus nervios (“No es miedo, es el talento que late inquieto por salir”).

5. Apaga el móvil y déjalo en la mochila.

6. Ocupa tu sitio, y procura atender a las indicaciones de los profesores antes de iniciar la prueba.

7. Lee atentamente las preguntas.forgesselectividad

8. Comienza a responder por la que mejor te sepas. Eso fomentará la concentración inicial desde la que los nervios desaparecerán y los recuerdos fluirán con mucha más facilidad.

9. Si no recuerdas un dato concreto, no te atasques. Pídele a tu cerebro que recupere el dato y sigue escribiendo. El hemisferio derecho hará el trabajo y en cualquier momento te lo traerá a la memoria para que puedas anotarlo. Así evitarás el bloqueo.

10. Cuida siempre la presentación y la caligrafía. Deja 5 minutos para repasar la ortografía del ejercicio.

Entre examen y examen, un caramelo y un par de almendras recuperarán tu nivel de glucosa y paliará el cansancio. Bebe agua y respira… Todo va bien.

UN ÚLTIMO CONSEJO:ak8e9422.jpg_20150603102947_24550_1

Si estás muy nervioso, hay un ejercicio que te ayudará. Se denomina “Escritura Expresiva” (Sian Beilok). No te llevará mucho. Cuando llegues al lugar donde se va a celebrar el ejercicio, aíslate 5 minutos y, en una libreta, anota cómo te sientes en ese momento. Bastarán seis o siete líneas. Aunque te parezca mentira, eso te calmará como si depositaras los nervios en el papel. Se ha demostrado que mejora el rendimiento durante la prueba.

Muy buena suerte a todos.

Espero que los consejos de las entrevistas os ayuden.

ENTREVISTA EN CANAL SUR RADIO (MINUTO 14:40)

ENTREVISTA EN RADIO ARAGÓN (MINUTO 29:55)

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Acerca de #JoseCarlosAranda

Doctor en Ciencias de la Educación y Doctor en Filosofía y Letras; Creador del Método Educativo INTELIGENCIA NATURAL (Toromítico 2013, 2016). Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
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