CUANDO LAS PRISAS POR CASARSE TERMINAN EN TRAGEDIA

Perdida en el bosque una noche oscura y tenebrosa…

CASO ESPECIAL QUE SUCEDIÓ A UNA SEÑORA TRATANDO CASAR CON UN PARIENTE SUYO FORASTERO.

208: Por remate de tantos cuentos como hanse contado, dice Excusado, os diré uno que me contó un hijo de Córdoba y es de esta suerte. Un caballero de Córdoba tenía una hija que le había quedado de la primera mujer, era ya casadera y de ordinario se llevan mal con las madrastras. La de esta señora salió tan endiablada que la pobre señora no la podía sufrir. Padeció todo lo que pudo y viéndose apurada, trató de decirlo a su padre el desconsuelo con que vivía con su madrastra y pedirle que por la sangre de Jesucristo que la casase o metiese monja porque ya no la podía llevar. El padre, que no ignoraba lo que su hija había dicho trató con ella de casarla con un pariente suyo que vivía dos o tres leguas de Córdoba, holgó la señora de ella y teniendo el sí de su padre trató de la hora del casamiento en el cual no hubo contradicción sino mucho gusto de todos. Hizose el asiento y escritura y dentro de pocos días diole al desposado una calentura la cual fue causa para que el casamiento se dilatase. La mala madrastra, sabiendo lo que pasaba dio en atormentar a la pobre señora en tanto grado que estuvo por irse aburrida de su casa. Viendo que sus trabajos se le doblaban de nuevo, hallándose en este aprieto se resolvió de escribir una carta a su esposo pidiéndole por las entrañas de Dios que la sacase de allí porque se le acababa la vida con el maltratamiento de su madrastra.

209: Su esposo le respondió que por poca salud no se había acabado aquel negocio, que en estando algo mejor no se dilataría una hora. La pobre señora no creyó que estaba tan mal, y así le volvió a escribir que [205] viniese aquella noche y la llevase a su casa y sería su enfemera y que si esto no hacia entendería que no la amaba. Diole pena al pobre caballero la carta y razones tan apretadas y así se animó sacando fuerzas de flaqueza. Mandó que le ensillasen un caballo diciendo que se quería ir a pasear un rato y a tomar el fresco, que aderezasen la cena que él vendría presto. Alegrose su padre y madre y toda la casa por ser único de ella y su mucha bondad lo merecía. No quiso llevar criado consigo aunque le importunaron diciendo que no era menester y que presto volvería. Con esto se fue dejándolos a todos alegres por parecerles que era verdadera la mejoría.

210: En saliendo del lugar, torció luego el camino y llegó a las once de la noche a un postigo falso adonde la señora le dijo que viniese. Llegó a tiempo que ya la referida le estaba aguardando y sin ser sentido de nadie la cogió a las ancas y se volvieron de la ciudad caminando a gran priesa. Sucedió que en la mitad del camino le sobrevino al caballero un desmayo mortal, con que se echó del caballo abajo. La pobre señora hizo lo propio, tomolo en su regazo limpiándole el sudor no menos desmayada y afligida que su esposo (B), adivinándole el corazón el suceso que había de tener aquella su desdichada salida. Estuvo con este desmayo un rato, y cuando volvió en sí le pidió a su esposa que fuese en su sobrero por un poco de agua a una fuente que cerca de allí estaba porque padecía de sed. La desdichada señora fue hacia donde le dijo con el cuidado y la solicitud que se puede imaginar. La noche era oscura y tenebrosa y la pobre señora no acertó a tomar la senda y así se fue entrando en un monte adentro tan espeso y lleno de zarzales que a cada paso que daba iba dejando ya la toca, ya la jervilla (1) ya el pedazo de saya. Y al fin se vino a hallar en el mayor aprieto que se ha visto humana criatura en estos tiempos y viéndose en este miserable estado acudió a Dios y a sus santos, dando gritos y alaridos que los ponía en el cielo, llamando a la Reina de los Ángeles, y como Madre tan piadosa, acudió a la necesidad de esta [206] atribulada mujer, y fue de esta manera.

211: Que un primo de esta señora se había salido la tarde antes a cazar por aquel bosque, y estando él y sus criados reposando los despertó el ruido de voces que dando estaba la afligida señora. Vistiose el caballero de esfuerzo, acompañose de curiosidad, subió en su caballo mandando a sus criados que todos se estuviesen quedos, que él volvería presto. Metió mano a su espada y caminó hacia donde se daban las voces, y llegando cerca, conoció ser de mujer afligida. Fue metiendo por el bosque adentro hacia donde estaba y halló a la pobre señora enredada entre mil malezas, de donde no podía ir atrás ni adelante, con que era su trabajo mucho. Hablola el caballero preguntándole quién era. Ella le respondió que una mujer sin ventura pues la había traído a trance el más extraño que jamás se había oído, pues estaba ya por expirar, que le pedía por las entrañas de Dios (B) que la sacase de allí, y luego le daría cuenta de sus desventuras. Apeose el caballero y haciendo camino con la espada, la sacó rogándole le dijese quién era y quién la había metido en aquellos breñales.

212: Ella le contó en breves palabras toda su tragedia. Oyéndola su primo, quedó fuera de sí, determinó decirle quién era. Oído por la pobre señora, dio mil gracias a Dios por la singular merced que le había hecho trayéndole en aquel desconsuelo la prenda que más estimaba en esta vida. Fueron adonde había quedado el enfermo para aliviarlo de la aflicción en que había quedado. Saliendo al camino hallaron el caballo y dieron voces a su amo nombrándole por su nombre. Al fin dieron con él y viendo que no respondía ni despertaba le cogieron de la mano y hallaron estar muerto. La pobre señora, viendo que ella era la causa de la muerte de su futuro esposo fueron tantas [207] las lástimas que hizo que enternecerían las piedras.

213: Finalmente, después de haber hecho mil llantos, el primo le dijo que mirase lo que pensaba hacer, porque venía cerca el día. Ella le dijo que lo que él ordenase ella daba por hecho. Él dijo que pues ya aquello estaba en aquel estado y en su casa no se había sabido de su salida y que ni sus padres del desposado tampoco habían sabido su venida, que su parecer era que se volviese a su casa de su padre. Y con esta resolución la tomó a las ancas del caballo y la metió en su casa por el postigo por donde había salido sin que criatura humana los sintiese. Ella le rindió las gracias por la merced que le había hecho encargándole el secreto. Él lo prometió y se fue. Después se supo este caso y se tuvo por uno de los más extraños que han sucedido en toda España por las muchas circunstancias que tuvo.

CASOS RAROS OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA. CAJASUR, 2003 (2 TOMOS, EDICIÓN FACSÍMIL)

Transcripción del original, publicado en edición facsímil. Los números iniciales corresponden a los párrafos, los números entre corchetes a las páginas. Hemos respetado el léxico y la sintaxis por entender que se trata de un tesoro, pero hemos actualizado la ortografía para no inducir a error

Acerca de #JoseCarlosAranda

Doctor en Ciencias de la Educación y Doctor en Filosofía y Letras; Creador del Método Educativo INTELIGENCIA NATURAL (Toromítico 2013, 2016). Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
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