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SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 9. SINTAGMA NOMINAL: APOSICIÓN.

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 9. SINTAGMA NOMINAL: APOSICIÓN.

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

Se trata de otro procedimiento para concretar el referente significado por un nombre. La aposición consiste en usar un nombre o un sintagma nominal referido a otro nombre sin que exista preposición de enlace, por ejemplo:

1) Rafael, el director del colegio.

2) El rey Alfonso.

Es fácil de identificar porque es la única función que desempeña un nombre o sintagma nominal en el interior de otro sintagma nominal sin que exista preposición intermedia. En los ejemplos anteriores aparecen las dos formas en que podemos encontrar la aposición:

1) Separada por coma del nombre al que se refiere («Rafael, el director,»). Esta coma es un signo doble, y debe cerrarse detrás de la aposición. Cuando aparece encerrada entre comas decimos que es una aposición explicativa.

2) El nombre aparece unido al núcleo sin que exista pausa entre ellos («El rey Alfonso»). En este caso decimos que es una aposición adjunta.

Como ocurría con los demás adyacentes del nombre, a través de la aposición expresamos un significado referido al núcleo que nos ayuda a identificar al referente. Cuando decimos «Alfonso» señalamos a un rey en concreto entre los posibles «reyes». De la misma forma, cuando decimos «el director del colegio», entre todas las personas conocidas que se llamen «Rafael» identificamos a aquella en concreto.

Algunos ejemplos de análisis podrían ser los siguientes:

1) La señora Rodríguez

SINTAGMA NOMINAL: «la señora Rodríguez». Consta de:

DETERMINANTE: la

NOMBRE (núcleo): señora

SINTAGMA NOMINAL (aposición adjunta), consta de:

NOMBRE (núcleo) Rodríguez

2) Rafael, el director del colegio,

SINTAGMA NOMINAL: «Rafael, el director del colegio,…». Consta de:

NOMBRE (núcleo): Rafael.

SINTAGMA NOMINAL (aposición explicativa): «el director del colegio». Consta de:

DETERMINANTE: el

NOMBRE (núcleo): director

GRUPO PREPOSICIONAL (complemento del nombre): «del colegio». Consta de:

PREPOSICIÓN: de (de+el: artículo contracto).

SINTAGMA NOMINAL: «el colegio». Consta de:

DETERMINANTE: el (de + el)

NOMBRE (núcleo): colegio.

3) El señor Vicente, abogado de oficio,

SINTAGMA NOMINAL: «El señor Vicente, abogado de oficio,…». Consta de:

DETERMINANTE: el

NOMBRE (núcleo): señor

SINTAGMA NOMINAL (aposición adjunta): «Vicente». Consta de:

NOMBRE (núcleo): Vicente

SINTAGMA NOMINAL (aposición explicativa): «abogado de oficio». Consta de:

NOMBRE (núcleo): abogado

GRUPO PREPOSICIONAL (complemento del nombre): «de oficio». Consta de:

PREPOSICIÓN: de

SINTAGMA NOMINAL: «oficio». Consta de:

NOMBRE (núcleo): oficio.

EJERCICIOS:

TEXTO: «El señor Pitipón, hombre fuerte, decidió una mañana salir de paseo. Era un día soleado y los pájaros, cantores de la naturaleza, no cesaban de entonar sus trinos. El ruiseñor Pico de Oro daba los tonos agudos , el cuervo Levitón Negro entonaba los graves y los gorriones Arco Iris hacían el acompañamiento. Pitipón quiso ensayar su brillante voz de trueno, pesadilla del bosque, y a su primera nota se hizo el silencio más absoluto».

1) Subraya en el texto todos los sintagmas nominales que aparecen en función de aposición.

2) Analiza los sintagmas nominales donde aparezca una aposición.

3) Trata de explicar la diferencia entre una aposición adjunta y una aposición explicativa.

4) Invéntate tres ejemplos de aposición explicativa y tres ejemplos de aposición adjunta.

5) Enumera y clasifica los determinantes que aparecen en el texto.

6) Analiza las formas verbales indicando persona, número, tiempo, modo y conjugación.

NOTA: En caso de duda sobre si una palabra es adjetivo o nombre, recuerda que los adjetivos -salvo excepciones- tienen cambio de género (rojo/a; alto/a, etc.); los sustantivos, en cambio, -salvo excepciones- tienen género (son masculinos o femeninos), pero no presentan alternancia («bombilla», femenino, pero no existe masculino; «pared», femenino, pero no existe el masculino, etc.). Si aún así persisten las dudas, consulta el diccionario, debe ser una herramienta de consulta continua en el aprendizaje.

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CONCURSOS LITERARIOS

El objetivo de esta entrada es dar publicidad a aquellos concursos literarios convocados desde distintas instancias para que tengan la mayor difusión posible. Animo desde aquí a todos aquellos que tienen inquietudes a que envíen sus trabajos, siempre es una buena excusa para pasar a limpio, revisar y dar publicidad a esos borradores que todos tenemos en los cajones y, si no, una buena excusa para redactar e iniciarse en ese difícil arte de pelearse con el papel en blanco.

CONCURSOS CONVOCADOS:

1- «I Concurso de relatos Cortos convocado por la editorial Defoto».

En El Puig, a 10 de octubre de 2012, se convoca el primer concurso de relatos cortos.
BASES
1. Podrá participar en este concurso cualquier persona residente en España que lo desee, siendo la inscripción gratuita.
2. Los pecados capitales son el tema del concurso. Cada autor deberá escoger uno de los siete, como argumento de su relato.
3. Formato: la obra tendrá una extensión máxima de 200 palabras. Para su redacción, deberá utilizarse Word. El formato será de A4, con un margen de 3 cm a cada lado. Deberá estar escrita en castellano y en letra times new roman, tamaño 12.
4. Únicamente será admitido un relato por persona.
5. La presentación de los trabajos se hará a través de correo electrónico a la dirección libramentvm@gmail.com
En el asunto deberá indicarse: I CONCURSO DE MICRORRELATOS: PECADOS CAPITALES.
Al mensaje se adjuntará un único archivo de Word cuyo contenido será el microrrelato y los datos personales del autor (nombre y apellidos, DNI, dirección completa, teléfono y dirección de correo electrónico)
Se excluirá cualquier trabajo premiado o publicado en otro concurso o certamen.
6.- Plazo de presentación: el plazo de presentación de los trabajos finalizará el 31 de marzo de 2013 a las 24:00 horas.
La editorial declina toda responsabilidad sobre pérdidas o deterioro que pudieran sufrirse durante el traslado de los trabajos.
7.- El jurado estará compuesto por miembros de la directiva de Defoto. Las personas premiadas serán avisadas telefónicamente o a través de correo electrónico, previamente al anuncio que será publicado en el blog libramentvm.blogspot.com.es a partir del 15 de junio de 2013.
8.- El fallo del jurado será inapelable.
9.- Premios: los microrrelatos seleccionados serán publicados en un libro. El relato ganador recibirá 10 ejemplares de dicho libro, además de una mención honorífica por parte de Defoto. El libro será objeto de las oportunas presentaciones, destinándose los beneficios obtenidos a la ayuda de niños con discapacidad y al fomento de escritores noveles. Se considerará la concesión de accésits que serán premiados con diploma acreditativo.
10.- Propiedad y uso de las obras. Las obras publicadas pasarán a ser propiedad de Defoto quedando integradas en su archivo. Su uso estará regulado por la legislación vigente sobre propiedad intelectual. Defoto adquiere el compromiso de identificar la autoría de la obra cuando sea reproducida por parte de la propia entidad, en cualquier soporte.
Entre todos los trabajos presentados podrá realizarse una selección para la realización de una exposición y/o publicación figurando siempre en lugar visible el nombre del autor o autora.
Defoto queda eximida de cualquier responsabilidad en el caso de plagio o mal uso de las obras presentadas por parte de terceros.
11.-Las personas participantes se responsabilizan del cumplimiento de las disposiciones legales vigentes en materia de propiedad intelectual y del derecho a la propia imagen declarando, responsablemente, que la difusión o reproducción de la obra en el marco del presente concurso no lesionará ni perjudicará derecho alguno del participante ni de terceros.
12.- CLÁUSULA DE INFORMACIÓN
De acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos de Carácter Personal, le informamos de que los datos personales facilitados serán tratados con la finalidad de participar en el certamen, así como de informar, por correo electrónico u ordinario, de futuras actividades organizadas por Defoto, salvo que se indique lo contrario al solicitar la participación. Defoto podrá hacer públicas las obras presentadas, con indicación del nombre de su autor.
Para el ejercicio de sus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición deberá dirigirse al responsable del fichero, Defoto.
13.-La interpretación de estas bases y la solución a las dudas que pudiera plantear su aplicación corresponderá al Jurado designado por Defoto.
14.-Aceptación de las bases: la participación en el Concurso implica su aceptación plena.

3 -XIX PREMIO INTERNACIONAL DE POESIA Y NARRATIVA  2013 «MIGUEL FERNÁNDEZ»

CONVOCA: IES Miguel Fernández (Melilla).

BASES:

Participates: Alumnos entre 14 y 18 años.

PREMIOS:

Relato Corto: Primer premio 600 € y Placa; Segundo premio 200 € y placa.

Poesía: Primer premio 600 € y Placa; Segundo premio 200 € y Placa.

EXTENSIÓN:

Relato corto: máximo 8 folios, mínimo 4 folios.

Poesía: Máximo 40 versos en un solo poema; mínimo, 14 versos.

CARACTERÍSTICAS:

-Trabajos originales e inéditos.

-Presentados a doble espacio en cuerpo de 12 puntos Arial o similar, en DIN A-4.

-Temática libre.

Datos Adjuntos: nombre del autor, centro en el que estudia, dirección, teléfono y fotocopia de cualquier documento donde figure fecha de nacimiento.

Plazo de Admisión: Hasta el 31 de marzo de 2013.

Dirección para remitir los trabajos:

IES MIGUEL FERNÁNDEZ

XIX PREMIO MIGUEL FERNÁNDEZ

APARTADO DE CORREOS, 537

52006-MELILLA

E-MAIL: premiomfernandez@yahoo.es

Entrega de Premios: 10 de mayo de 2013.

Teléfono de contacto: 952672517

6: «I Concurso de microcuentos “Érase una vez…un microcuento”

Organizado por el portal literario http://www.diversidadliteraria.es

Enlace del concurso http://www.diversidadliteraria.es/concursos/concursos-microcuentos/

7: CONCURSO DE MICRORRELATOS

Organizado por la Universidad de Córdoba

Fecha límite de presentación de trabajos: 29 marzo 2013

Primer premio: iPad 2. Segundo premio: iPad mini. Tercer premio: iPad touch

Información: http://www.uco.es/servicios/informacon/concurso.htlm

8: XXI PREMIO NACIONAL DE POESÍA «POETA MARIO LÓPEZ»

PARTICIPANTES: Todos los autores que lo deseen, en lengua castellana.

TEMA: Libre.

EXTENSIÓN:

PREMIO NACIONAL DE POESÍA «POETA MARIO LÓPEZ»: Un libro de poemas de 250 versos mímino y 600 máximo, en folio.

PREMIO: 3000 €, galardón, flor natural y publicación del libro.

PREMIO DE LOS JUEGOS FLORALES: mínimo de 50 versos y máximo de 100.

PREMIO: 500 €, galardón y flor natural.

PREMIO RESERVADO: Para alumnos matriculados en cualquier centro del Alto Guadalquivir que no tengan más de 20 años, extensión máxima 50 versos.

PREMIO: 250 €, galardón y flor natural.

ENVÍO: Seenviarán por el sistema de plicas, en cuatro copias mecanografiadas, a doble espacio y por una sola cara.

FECHA LÍMITE: 4 de abril de 2013

DIRECCIÓN DE ENVÍO: Concejalía de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Bujalance. Plaza Mayor, 1, 14650, Bujalance (Córdoba).

XV CERTAMEN DE POESÍA Y RELATOS CORTOS ORGANIZADO POR CASA DE CASTILLA-LA MANCHA EN CÓRDOBA

DESTINADO: Alumnos de ESO de Córdoba y provincia.

TEMA: Relacionado con Don Quijote de la Mancha.

EXTENSIÓN:

Poesía: Mínimo 1 soneto o 20 versos; máximo 40 versos.

Narrativa: Mínimo folio y medio a una cara y doble espacio. Máximo 3 folios a una cara y doble espacio.

PRESENTACIÓN: A máquina u ordenador, original y copia. Los autores se identificarán bajo pseudónimo que adjuntarán a los trabajos en sobre cerrado donde se insertarán los datos personales.

FECHA LÍMITE: 15 de abril de 2013.

PREMIOS:

1º Premio Poesía y narrativa: 75 euros y un ejemplar del libro D. Quijote.

2º Premio Poesía y narrativa:  50 euros y un ejemplar del libro D. Quijote.

ENVÍO DE TRABAJOS: Casa de Castilla-La Mancha en Córdoba, Apartado de Correos 5046. Domicilio Social en C/ Cruz Conde 10, planta 2ª, puerta 9, 14002 Córdoba.

XXXIX PREMIO DE CUENTO Y POESÍA «MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA» (IES MIGUEL DEL CERVANTES SAAVEDRA, ALCÁZAR DE SAN JUAN, CIUDAD REAL).

PARTICIPANTES: 4º ESO, Bachillerato o Ciclos Formativos, alumnos matriculados que no superen los 21 años.

TEMA Y EXTENSIÓN: Redactados en lengua española y tema libre. La extensión no excederá de los cinco folios en la modalidad de cuento y de sesenta versos en poesía.

FECHA LÍMITE: 3 de mayo de 2013.

ENVÍO DE TRABAJOS: Se enviarán los trabajos por triplicado (dos copias en papel y una en soporte informático) haciendo constar el Centro de procedencia, a la siguiente dirección: «Premio de Cuento y Poesía», C/ Jesús de Haro, s/n. 13600 Alcázar de San Juan, (Ciudad Real).

PREMIOS: 1er. premio: 300 euros; 2º premio: 100 euros.

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¿TIENEN CABIDA LOS FILÓSOFOS EN LA VIDA MODERNA?

Acabo de leer este artículo de Ricardo Serna. Su reflexión es refrescante y viene a tocar un tema cuando menos preocupante: el de la consideración social de aquellos que se dedican a la filosofía y, en general, a cultivar el intelecto. En cierta ocasión, me hallaba con mi padre tomando una copa de vino en nuestra judería. Llegó un amigo, ya mayor, y me preguntó si yo era el médico. Ante mi negativa quiso saber quién de los hijos de mi padre era yo. Le respondí que el filósofo, por aquello de que había estudiado Filosofía y Letras. El hombre, reflexivo, se quedó mirándome y me preguntó: «¿Y de eso come uno?».

Vivimos envueltos en un falso pragmatismo que ahora se ha dado en llamar «competencias curriculares». El pragmatismo no es malo, es más diría que necesario. Pero cuando el pragmatismo se separa de la actitud analítica y reflexiva nos lleva a aplicaciones más o menos de carácter inmediato carentes de la profundidad necesaria para que sean eficaces. Y esa actitud reflexiva, analítica y crítica se cultiva a través de la inteligencia. En el mundo en el que vivimos, en esa cultura al cuerpo y a la salud, nadie critica que alguien se suba a una cinta y corra durante 30 minutos para no llegar a ninguna parte. Es más, se fomentan maravillosamente esta y otras prácticas semejantes desde los medios de comunicación. Si le preguntas a cualquiera, te respondería que el objetivo no es «llegar a alguna parte con tu esfuerzo», sino quemar calorías, mantener ágil el cuerpo, eliminar colesterol, sudar, etc. Y lloverían apóstoles de todas partes abogando porque esta práctica es necesaria incorporarla en nuestro hábito diario. Sin embargo, nadie dice que leas media hora al día, que eso pone en marcha los circuitos neuronales, que mantiene ágil tu cerebro, que te ayuda a comprender la realidad y a comprenderte a ti mismo. Leer, trabajar el intelecto, reflexionar, todo eso es un anacronismo sin sentido porque no te ayuda a «ligar más» ni a estar más guapo. ¿Por qué este doble rasero? Vivimos en una sociedad que entiende y predica el esfuerzo físico por el esfuerzo físico en sí mismo sin necesidad de un fin práctico inmediato, pero no entiende y critica el esfuerzo intelectual si no va encaminado a un fin práctico más o menos inmediato, ¿curioso? Tiene pues sentido la pregunta y mucho más la reflexión que tomo de http://www.ellibrepensador.com/2012/01/01/los-intelectuales-y-la-filosofia-practica/ una página que merece la pena consultar de vez en cuando.

Los intelectuales y la filosofía práctica

Publicado por Ricardo Serna el 01/01/2012 en Cultura y Ocio | 6s comentarios

      «Se considera generalmente que los intelectuales, es decir, las personas que trabajan con la mente y no con las manos, los creadores, los escritores y ensayistas, los universitarios que no dejan de serlo al terminar estudios superiores y viven de alguna manera ligados a la universidad durante buena parte de sus vidas, ven la Filosofía de manera distinta a como la ve el común de los mortales.

     En cierta forma es verdad, porque el intelectual puro posee más capacidad objetiva que otras personas menos cultivadas en el proceso de comprensión de los conceptos teóricos derivados de las ciencias humanas, pero no sería tan cierto si lo mirásemos desde viciadas perspectivas. No hay que despreciar al intelectual por considerarlo miembro de una estirpe privilegiada o de una clase elitista alejada de la vida de los mercados y las calles. Esa visión del intelectual enclaustrado en su torre de marfil es decimonónica y en absoluto real a día de hoy. Los filósofos que han llegado a la Filosofía con mayúscula no solo abordan el estudio de extraños conceptos teóricos que de poco sirven en principio a la gente normal; también aplican esos conceptos al vivir cotidiano de la inmensa mayoría. Por eso, los beneficiarios últimos no son ellos en exclusiva, sino también la gente de la calle.

     Ortega y Gasset y su discípulo Julián Marías, por ejemplo, fueron intelectuales públicos que permanecieron atentos al mundo y a la sociedad, y mantuvieron siempre una posición de independencia que les honra. Ambos, desde sus respectivas trayectorias, supieron analizar la situación de la España de su tiempo y fueron capaces de colaborar en el bienestar de la nación. Yo tuve el privilegio de charlar con don Julián Marías en dos o tres simposios y cursos, la última vez en El Escorial –de esto hace ya muchos años, por desgracia–, y puedo dar fe de su sana preocupación por acercar el pensamiento filosófico al común de los mortales. No fue nunca un filósofo encastillado, sino más bien un ciudadano comprometido y lúcido que colaboró en el mejoramiento del país con las valiosas armas del intelecto.

     Jaime de Salas decía, en un artículo publicado el 16 de diciembre de 2005 en ABC, que «los dos, Marías y Ortega, coinciden en buscar una comprensión de la vida cotidiana desde la metafísica. Logran que a través de sus páginas el lector llegue a comprender mejor su mundo y a sí mismo». Pienso que los dos unieron su interés por la metafísica –es decir, por el conocimiento último de las esencias del ser en cuanto tal- con la capacidad de observar en derredor, comprender la vida y regenerarla en lo posible.

    A veces pedimos al intelectual que baje su nivel para comprenderlo y asimilar sus ideas con mayor facilidad, y sobre todo sin esfuerzo; y a nadie se le ocurre, en cambio, subir el suyo propio al objeto de llegar a otro estadio de mayor conocimiento. De ahí nace un cierto rechazo enrabietado contra la postura del ilustrado, del erudito, del universitario. A mí me parece muy bien solicitar sencillez al que nos supera en nivel académico o intelectivo, de modo que podamos entenderle mejor y asimilar su discurso, pero creo que es un disparate –digno de sociedades o personas de pobre mentalidad– pretender que el intelectual no se comporte como lo que es, una persona preparada que aporta con su trabajo lo que antes la sociedad le ha dado: cultura. Cultura a través de sus teorías, de sus pensamientos, de sus investigaciones, de sus conferencias y publicaciones.

     Habría que preguntarse para qué forma intelectuales una sociedad como la nuestra, con el dineral que cuesta eso, si luego los ningunea o los orilla. O peor aún, si considera la erudición como una forma de soberbia. La Filosofía, lo mismo que el resto de las ciencias y disciplinas, no constituye ningún reducto idóneo exclusivo para universitarios; vale para todos, por supuesto que sí, pero esa adaptación a la mayoría es preciso hacerla con talento, sabiduría y prudencia. Utilicemos la cabeza para algo más que separar las orejas.»

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BENITO PÉREZ GALDÓS: «“Cadalsito estaba en el comedor, sentado a la mesa…». Comentario literario de un fragmento del capítulo IV de Miau.

INTRODUCCIÓN:

No existe una solución única para la resolución perfecta de las preguntas de comentario. No obstante, hemos de distinguir el comentario de contenido, del lingüístico y del literario. En el presente comentario sigo el criterio que explico en CÓMO SE HACE UN COMENTARIO DE TEXTO. Berenice, 2009 (3ª edición) en el apartado de comentario de textos literarios narrativos. El nivel aplicado en la resolución sería indicado para alumnos de primero y segundo de Bachillerato. El presente comentario no se ciñe a lo exigido para Selectividad de Andalucía, excepto en los apartados de tema, resumen y esquema. En otras comunidades como Madrid, por ejemplo, sí solicitan en el apartado de comentario rasgos correspondientes al análisis lingüístico y literario de forma explícita en el ejercicio.

TEXTO:

Cadalsito estaba en el comedor, sentado a la mesa, los codos sobre ella, los libros delante. Estos eran tantos, que el escolar se sentía orgulloso de ponerlos en fila, y parecía que les pasaba revista, como un general a sus unidades tácticas. Estaban los infelices tan estropeados, cual si hubieran servido de proyectiles en furioso combate; las hojas retorcidas, los picos de las cubiertas dobladas o rotas, la pasta con pegajosa mugre. Pero no faltaba a ninguno, en la primera hoja, una inscripción en letra vacilante, que declaraba la propiedad de la finca, pues sería en verdad muy sensible que no se supiera que pertenecían exclusivamente a Luis Cadalso y Villaamil. Este cogía uno cualquiera, a la suerte, a ver lo que salía. ¡Contro, siempre salía la condenada Gramática!… Abríala con prevención y veía las letras hormiguear sobre el papel iluminado por la luz de la lámpara colgante. Parecían mosquitos revoloteando en un rayo de sol. Cadalso leía algunos renglones. «¿Qué es adverbio?». Las letras de la respuesta eran las que se habían propuesto no dejarse leer, corriendo y saltando de una margen a otra. Total, que el adverbio debía de ser una cosa muy buena; pero Cadalsito no lograba enterarse de ello claramente. Después leía páginas enteras, sin que el sentido de ellas penetrara en su espíritu, que no se había desprendido aún del asombro de la visión; ni se le había quitado el malestar del cuerpo, a pesar de haber comido con tanta gana; y como notase que al fijar la atención en el libro se ponía peor, tuvo por buen remedio el ir doblando una a una las puntas de las hojas de la Gramática, hasta dejar el pobre libro rizado como una escarola.

En esto estaba cuando sintió que su abuelo salía del despacho. Se le había apagado la luz por falta de petróleo, y aunque no escribía, la oscuridad le lanzó de su guarida hacia el comedor. En este y en el pasillo se paseó un rato el infeliz hombre, excitadísimo, hablando solo y dando algunos tropezones, porque la desigual y en algunos puntos agujereada estera no permitía el paso franco por aquellas regiones.

Otras noches que se quedaban solos abuelo y nieto, aquel le tomaba las lecciones, repitiéndoselas y fijándoselas en la memoria. Aquella noche, Villaamil no estaba para lecciones, lo que agradeció mucho el pequeño, quien por el bien parecer empezó a desdoblar las hojas del martirizado texto, planchándolas con la palma de la mano. Poco después, el mismo libro fue blando cojín para su cabeza, fatigada de estudios y visiones, y dejándola caer se quedó dormido sobre la definición del adverbio.

Villaamil decía: «Esto ya es demasiado, Señor Todopoderoso. ¿Qué he hecho yo para que me trates así? ¿Por qué no me colocan? ¿Por qué me abandonan hasta los amigos en quienes más confiaba?». Tan pronto se abatía el ánimo del cesante sin ventura, como se inflamaba, suponiéndose perseguido por ocultos enemigos que le habían jurado rencor eterno. «¿Quién será, pero quién será el danzante que me hace la guerra? Algún ingrato, quizá, que me debe su carrera». Para mayor desconsuelo, se le representaba entonces toda su vida administrativa, carrera lenta y honrosa en la Península y Ultramar, desde que entró a servir allá por el año 41 y cuando tenía veinticuatro de edad (siendo Ministro de Hacienda el Sr. Surrá). Poco tiempo había estado cesante antes de la terrible crujía en que le encontramos: cuatro meses en tiempo de Bertrán de Lis, once durante el bienio, tres y medio en tiempo de Salaverría. Después de la Revolución pasó a Cuba, y luego a Filipinas, de donde le echó la disentería. En fin, que había cumplido sesenta años, y los de servicio, bien sumados, eran treinta y cuatro y diez meses. Le faltaban dos para jubilarse con los cuatro quintos del sueldo regulador, que era el de su destino más alto, Jefe de Administración de tercera. «¡Qué mundo este! ¡Cuánta injusticia! ¡Y luego no quieren que haya revoluciones…! No pido más que los dos meses, para jubilarme con los cuatro quintos, sí, señor…». En lo más vivo de su soliloquio, vaciló y fue a chocar contra la puerta, repercutiendo al punto para dar con su cuerpo en el borde de la mesa, que se estremeció toda. Despertando sobresaltado, oyó Luis a su abuelo pronunciar claramente al incorporarse estas palabras, que le parecieron lo más terrorífico que había oído en su vida: «…¡con arreglo a la ley de Presupuestos del 35, modificada el 65 y el 68!». (Inicio del Capítulo IV, Miau)

COMENTARIO DE TEXTO:

LOCALIZACIÓN:

El fragmento propuesto para comentario pertenece a uno de los grandes autores del Realismo español iniciado en la segunda mitad del XIX, Benito Pérez Galdós (Las Palmas, 1843 – Madrid, 1920). Con él entramos de lleno en un periodo en el que la novela se convierte en el género literario por excelencia y es enfocado hacia el reflejo y análisis de la realidad cotidiana buscando una crítica confiada en la reforma y regeneración de una sociedad que no acaba de dar soluciones. En España fue la generación que irrumpió con el impulso de la Revolución de 1868, casi coincidente con la fecha de publicación de la primera obra de nuestro autor, La fontana de oro.

En la producción del autor puede observarse una cierta evolución desde unos planteamientos realistas puros en su primera época (de corte histórico como La fontana de oro y El audaz; o de corte contemporáneo, la más amplia entre la que encontraríamos Fortunata y Jacinta, La de Bridas, Miau o sus Episodios Nacionales; o las novelas de tesis, como Doña Perfecta, Gloria o Marianela), hacia una progresiva humanización social en la que el novelista orienta y participa afectivamente de los personajes (Nazarín o Misericordia).

Miau fue publicada en 1888 y pertenece al grupo de novelas que centran la trama en los acontecimientos coetáneos al autor. En concreto, la acción transcurre en Madrid en el periodo de la Restauración. El protagonista es Ramón Villaamil, un funcionario cesante del Ministerio de Hacienda. Solo le quedan dos meses de trabajo para tener derecho a jubilarse, pero los vaivenes políticos le han hecho caer en desgracia y, a pesar de toda una vida de dedicación, de su preparación y su valía, es apartado y olvidado. En esta situación, ha de mantener a su mujer, doña Pura, su cuñada Milagros, su propia hija, Abelarda, tres mujeres a las que apodan “las miau” por su aspecto relamido y su afán de aparentar. Y, además, con su nieto, Luisito Cadalso, hijo de la difunta Luisa y de Víctor Cadalso. Su esposa, lejos de ayudarle a sobrellevar la situación, no hace sino gastar. Y la amargura de Ramón se ve incrementada por contraste con el éxito de Víctor, también dedicado a la administración y que medra en sus cargos políticos a pesar de su inutilidad por su buena planta y su verborrea. Cuando aparece, se instala también en la propia casa, antítesis de Villaamil, acaba por hundir la poca dignidad de anciano. Galdós nos lleva a rebelarnos ante la situación entre la angustiada resignación del anciano y la mirada inocente de su nieto, sin concesiones cuando cierra el cuadro de la desesperanza con el suicidio de Ramón.

La obra presenta una estructura de desarrollo bastante clásica: una primera parte de presentación de ambiente, situación y personajes (capítulos 1-14); una segunda parte de nudo o enredo: se nos pone al corriente de las dificultades para la subsistencia, la llegada de Víctor y los conflictos derivados de su falta de ética (capítulos 15-33); y, finalmente, el desenlace en la tercera y última (capítulos 34-44). El fragmento propuesto para comentario es el inicio del capítulo IV y corresponde, precisamente a la parte de presentación de los personajes.

RESUMEN, ESTRUCTURA Y TEMA:

El texto nos presenta a Cadalsito, el nieto, y sus esfuerzos aparentemente inútiles frente a unos libros maltratados que más que ayudarle al estudio le sirven de distracción. El abuelo aparece en la escena al salir de su despacho por falta de luz. A diferencia de otros días, hoy no le tomaría las lecciones, y en lugar de ello, se dedicó a deambular despotricando por su mala suerte, la falta de apoyo y el abandono de sus amigos y deudores. Se rememora su vida de entrega a la Administración, y se nos muestra indignado por el olvido, unas veces airado y otras abatido: solo le quedaban dos meses para poder jubilarse con los cuatro quintos de sueldo de Jefe de Administración de Tercera. Chocó contra la puerta y tras un desvanecimiento despertó recitando leyes con el consiguiente susto de Luis.

El texto se compone de cuatro párrafos con una estructura bien definida:

   1: Luis, torpe y aburrido, se distrae frente a sus libros.

  2: Entrada en escena del abuelo. 

2.1. Irrupción del abuelo desde despacho.

2.2. Percepción de que no habría lecciones y vuelta a la desidia

 3: Diatriba del abuelo.

3.1. Indignación ante su situación de cesante.

3.2. Repaso a su historial en la Administración.

3.3. Anécdota del golpe final.

El primer párrafo describe a Luis frente a sus libros, la escena de la entrada del abuelo se estructura en los párrafos 2 y 3 coincidentes con la narración de la entrada y la constatación por parte de Luis de que el hecho no altera la situación y el párrafo 4 que se centra en la diatriba del abuelo hasta que es interrumpida por el golpe y su salida.

En cuanto al tema, el fragmento nos trasmite la indignación y desesperación del abuelo cesante ante su nieto aburrido e inconsciente de la trascendencia de los hechos.

ANÁLISIS ESTILÍSTICO:

El Realismo fue un movimiento literario que trató, en principio de plasmar la realidad como si de un espejo se tratara. No obstante, es difícil inhibirse de un cierto perspectivismo a la hora de tratar a los personajes y Pérez Galdós los presenta a través de sus ojos mediante esbozos, trazos rápidos que los caracterizan con una afectividad contaminada por los propios personajes o por el propio Galdós. El estilo indirecto libre usado por el autor hace difícil establecer esta distinción como veremos inmediatamente.

El fragmento se abre con la descripción del nieto. A través de sus actos se nos va descubriendo su personalidad. La relación afectiva con el abuelo queda señalada con el uso del sufijo afectivo (“Cadals-ito”). El uso de la tercera persona verbal nos separa al narrador de los personajes desde una actitud omnisciente, dado que conoce los pensamientos y sentimientos de Luis (“se sentía orgulloso”, “sería muy sensible que no se supiera que pertenecían…”, “siempre salía la maldita gramática”, etc.). En este apartado, la descripción de la escena queda patente en el uso de verbos copulativos (“estaba”, línea 1, “”eran”, línea 2, “parecía”, línea 4, “estaban”, línea 5, etc.) expresando el estado permanente de los libros (ser) o el carácter transitorio de su situación (estar) u haciendo una mera conjetura (parecer). La escena descrita, lejos de ser algo puntual, se transmite como estampas habituales en la vida del muchacho mediante el uso del pretérito imperfecto de indicativo.

Choca la actitud externa del personaje, que aparenta estar estudiando (“los codos sobre ella”, “los libros delante”), con la relación que establece con los libros. Su relación es meramente física (“se sentía orgulloso de ponerlos en fila”, “estaban… estropeados”, “las hojas retorcidas”, “los picos en las cubiertas doblados o rotos”, etc.) de tal forma que el autor remata el resultado con una comparación “…tan estropeados, cual si hubieran servido de proyectiles…”. Y contrasta enormemente con la incapacidad de Luis para comprender el conocimiento que se le ofrece. Frente al orgullo que siente en ese ordenar los libros, Galdós lo muestra desorganizado (“cogía uno cualquiera a ver lo que salía”), siente “prevención” al abrirlos, reacciona molesto contra la gramática, las letras le parecían hormigas y era incapaz de comprender lo que leía. Para mostrarlo, el narrador cambia de perspectiva y asume la del personaje mezclando su interpretación con los pensamientos y sensaciones del propio Luis. La clave está, como ya se dijo, en el uso del estilo indirecto libre del que fuera creador: “…cogía uno cualquiera a ver lo que salía. ¡Contro, siempre salía la condenada Gramática!...”. Al omitir el verbo de lengua o pensamiento (pensó, dijo) el narrador deja sin definir el sujeto que dice o piensa la oración que podría ser el propio personaje, o ser el mismo narrador. No ha usado comillas ni dos puntos, ha evitado el estilo directo; tampoco ha usado nexo de introducción ni verbo principal, y encontramos el verbo subordinado transformado a imperfecto de indicativo para mantener la concordancia con el verbo anterior -cogía-. Narrador y personaje se confunden de esta forma. A través de cuatro datos nos acaba de describir la ausencia de concentración del niño frente a los libros que “…leía páginas enteras sin que el sentido de ellas penetrara en su espíritu…”.

La segunda parte, además de la separación de párrafos, queda marcada por el cambio de formas verbales. En efecto, ahora veremos alternar los imperfectos que nos marcan acciones durativas (estaba, escribía, permitía, quedaban, etc.), con acciones puntuales marcadas por el perfecto simple y que ordenan la secuencia de hechos (sintió, lanzó, paseó, agradeció, empezó, fue y quedó) y las insertan en las secuencias anteriores. Se entrelazan los hechos habituales con los puntuales contrastándolos y dando un motivo de reacción al niño que tras observar por la actitud del abuelo que no habría toma de lecciones (habitual) primero “agradeció” evitarse el esfuerzo, luego “ordenó” sus libros, “apoyó” la cabeza y se “durmió”.

Junto a ello se nos describe al abuelo al que se caracteriza como “infeliz” un adjetivo que antepuesto adquiere un significado moral más que explicativo, era digno de lástima. El adjetivo superlativo explicativo, situado entre comas, “excitadísimo”, condensa en sí mismo su estado de ánimo y justifica sus actos inmediatos (hablar solo, dar tropezones) y la técnica estilística empleada en la diatriba posterior.

Ya en la última parte, la técnica dominante será el monólogo. El abuelo habla consigo mismo. Dominan en el inicio las interrogaciones retóricas que tratan de hallar una respuesta que no existe (“¿Que he hecho yo…?”, “¿Por qué me abandonan así?”, “¿Quién será…?”). Es el propio narrador quien nos introduce en el motivo de su desesperación a través de una breve síntesis de su historia en la Administración que pone de manifiesto su preparación, su dedicación y su sacrificio. Todo ello para acabar con una frase lapidaria por contraste: “Le faltaban dos meses para jubilarse…”. Acaba de introducirnos en el motivo de la indignación que se subraya inmediatamente regresando al monólogo recurrente, esta vez marcado por las exclamaciones (¡Qué mundo este!, ¡Cuánta injusticia…!, ¡Y luego no quieren…!”).

El golpe contra la puerta lo saca, nos saca, de este bucle. Las acciones son ahora rápidas en sucesión de pretéritos perfectos simples (“vaciló”, “fue a chocar”, “se estremeció”, “oyó”) en oraciones mucho más cortas que finalizan con un contrapunto cómico cuando enfrenta la visión del abuelo como un disco rayado (“Con arreglo a la ley de presupuestos…”) con el terror que siente Luis no por la escena, sino por el discurso de su abuelo (“(estas palabras)…le parecieron lo más terrorífico que había oído en su vida”).

CONCLUSIÓN:

El texto es un magnífico ejemplo de la técnica empleado por Benito Pérez Galdós en la presentación de los personajes desde la acción misma. A través del uso de la tercera persona se distancia de los hechos, pero el cambio de enfoque a la consideración de los acontecimientos desde la perspectiva de los distintos personajes, el uso del estilo directo y, sobre todo, del indirecto libre logran conducirnos como lectores a una estimación interesada de los acontecimientos. Algunos recursos como el uso del epíteto, sufijos afectivos y comparaciones subrayan esos tintes subjetivos en la elaboración del relato. La combinación de modos de expresión y la claridad de la estructura en desarrollo son magistrales.

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SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR. Miguel de Unamuno (RESUMEN DE LA OBRA)

san manuel bueno

[Un resumen nunca podrá sustituir la lectura reposada de la obra, menos cuando se trata de un exponente de la filosofía de uno de los más grandes pensadores del siglo XX. Pero cuando la lectura es obligada y es motivo de examen, necesitamos recordar, actualizar, rememorar personajes, argumentos y vivencias. Ese es el sentido de estos resúmenes, ayudar a mis alumnos a refrescar contenidos de forma eficaz.

Para la correcta realización del comentario, recomiendo que se trabaje siguiendo las pautas de Cómo se hace un comentario de texto (Berenice, 2009, 3ª ed.). Ahí encontraréis las guías útiles para el desarrollo de comentarios tanto de contenido, como de forma y literarios].

PRIMERA PARTE

CAPÍTULO I: El obispo de Renada está promoviendo la beatificación de don Manuel, párroco de Valverde de Lucerna. Esto motiva a Ángela Carballido a escribir el relato de sus recuerdos de don Manuel, su padre espiritual. De su auténtico padre apenas guarda recuerdos, murió siendo ella pequeña. Sabe que llegó de fuera con algunos libros, los únicos de la aldea -El Quijote, obras de teatro clásico, algunas novelas y el Bertoldo-, que ella devoraba siendo niña.

Sus primeros recuerdos de don Manuel se remontan a cuando ella tenía unos 10 años, unos 37 tendría el párroco: alto, delgado, erguido, de profundos ojos azules como el lago. Era amado por todos, en especial por los niños.

Su hermano Lázaro, que vivía en América desde donde les mandaba dinero, decidió que estudiara fuera de la aldea en un colegio de religiosas a pesar de su escepticismo -no había colegios laicos progresivos y menos para señoritas- para evitar que se convirtiera en una zafia aldeana. Y ella quiso en su momento ser maestra, pero se le atragantó la pedagogía.

CAPÍTULO 2: Hasta el colegio llegaba la fama de santo de don Manuel, su madre le contaba las novedades en sus cartas y las religiosas le pedían noticias y recuerdos del párroco. También una íntima amiga que le cobró excesiva afición y escuchaba arrobada sus recuerdos o las nuevas que llegaban. Nunca más volvió a tener noticias suyas a pesar de que le insistiera en que mantendrían correspondencia para estar al corriente de la vida del santo.

CAPÍTULO 3: Cuando regresó al pueblo con 15 años, estaba ansiosa por seguir a don Manuel. Se contaba de él que entró en el Seminario por ayudar a una hermana viuda con dos hijos, que era muy inteligente y prometía una gran carrera, pero lo dejó todo por hacerse cargo de la parroquia de Valverde de Lucerna, su aldea perdida entre el lago y la montaña. Allí amaba a todo el mundo y siempre procuraba el bien. Recuerda la anécdota de Perote, un aldeano que logró que se casara con su antigua novia cuando ella regresó a la aldea con un hijo y soltera; recuerda cómo lo convenció y cómo ahora, paralítico, aquel hijo se había convertido en el báculo de su vejez.

CAPÍTULO 4: En la noche de San Juan solía realizar curaciones a enfermos a orillas del lago, su presencia, su voz, consiguieron algunas milagrosas, por lo que su fama se fue extendiendo. Pero cuando una madre le pidió que realizara un milagro respondió que no tenía licencia del señor Obispo. Procuraba que todos fueran limpios y aseados, los mandaba al Sacristán -también sastre- a remendar los rotos y les proporcionaba ropa si era necesario.

Aunque amaba a todos, sentía especial debilidad por Blasillo, el bobo, quien se empeñaba en imitar a don Manuel. Su voz era un prodigio que conmovía, en especial en el Evangelio del Viernes Santo cuando resonaban las palabras de Cristo: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?”, y la gente se echaba a llorar y luego Blasillo iba por el pueblo repitiendo con su misma voz la misma pregunta.

Nadie se atrevía a mentir en su presencia, pero se negaba a sacar partido de esta cualidad, y por eso se negó a interrogar a un acusado a instancias de un juez que pretendía que le sacara la verdad para condenarlo: al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Él no juzgaba ni creía en la justicia de este mundo.

CAPÍTULO 5: Cuando el pueblo entero, reunido en misa, rezaba el Credo, la voz de don Manuel se callaba al llegar al punto de la resurrección de los muertos. Entonces creía oír las voces de quienes nos precedieron en la muerte, después, al conocer el secreto de don Manuel, lo veía como el caudillo desfallecido arropado por los suyos y empujado ya sin vida a la tierra de promisión.

Todos deseaban aferrar su mano a la hora de morir y nunca, en sus sermones, despotricó contra nadie. Pero no soportaba la maledicencia ni la envidia. Para él la ociosidad era la madre de todos los vicios, y el peor de todos es “el pensar ocioso”. Así se mantenía continuamente ocupado incluso en trabajos manuales en ciertas labores del pueblo como la trilla, sustituyendo a algún enfermo, o yendo a por una res en pleno invierno en lugar de un niño aterido de frío a quien su padre enviara, o cortando leña para los pobres. Cuando se secó el nogal “matriarcal” del pueblo, pidió el tronco, hizo seis tablas y las guardó al pie de su cama. También hacia pelotas y juguetes para jóvenes y niños.

CAPÍTULO 6: Acompañaba al médico y se interesaba sobre todo por los embarazos. Para él la muerte de un recién nacido, o un niño y el suicidio eran terribles misterios. A los suicidas los enterraba en suelo sagrado convencido de su arrepentimiento “in extremis”. También ayudaba al maestro y acudía a las fiestas incluso tocaba el tamboril que dejaba a un lado cuando llegaba la hora de rezar el Ángelus. Y todo se revestía de ministerio cuando él lo hacía.

CAPÍTULO 7: Había que estar contentos, vivir era suficiente; lo último, desear la muerte. En cierta ocasión, acompañó en su muerte a la esposa de un titiritero mientras que éste seguía con el espectáculo de payaso haciendo reír a los niños. Cuando el titiritero quiso darle las gracias, se dirigió al pueblo agradeciéndole a él que dedicara su vida a hacer felices a los demás y asegurándole que su esposa ya lo esperaba en el cielo. Más tarde, Ángela comprendió que la alegría del párroco era una infinita tristeza recatada heroicamente a los ojos de los demás.

CAPÍTULO 8: A pesar de su actividad trepidante, y de su temor a la soledad, a veces iba a pasear solo por las ruinas del monasterio cisterciense. Allí, la celda del Padre Capitán conservaba las salpicaduras de sangre de sus mortificaciones. Cuando Ángela intrigada le pregunta por qué no había optado por la vida de meditación, don Manuel responde que la soledad le mataría el alma, que era un don que le había sido negado, “yo no podría llevar solo la cruz del nacimiento”.

SEGUNDA PARTE

CAPÍTULO 1: Hasta aquí nos ha contado sus recuerdos de don Manuel cuando ella llegó al pueblo. Entonces la recibió con entusiasmo y se interesó por su hermano que seguía en América deseándole un pronto regreso. El miedo la paralizó en su primera confesión y necesitó de la ayuda de don Manuel para hablar. Don Manuel la insta a que le transmita sus inquietudes como si hablara con su hermano y se olvidara de cuentos de santidad. Cuando ella manifiesta sus dudas, les quita toda importancia: “¿Y dónde has leído eso, marisabidilla? Todo eso es literatura”. Fue entonces cuando ella sintiéndose mujer notó cómo su miedo se trocó en lástima maternal hacia don Manuel, y empezó a acudir al confesionario para consolarle.

Al plantearle sus dudas, don Manuel siempre respondía “A eso, ya sabes, lo del Catecismo”, porque las dudas las inspira el Demonio. Pero al insistir ella, intuye que quizás don Manuel no creía en el Demonio. De regreso a casa en estas reflexiones, la voz de Blasillo repitió el “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado” y ella llegó para echarse a llorar. Con tanta confesión, la madre cree que puede ir para monja, pero ella, responde al hilo de don Manuel que su convento es el pueblo y hay mucho por hacer allí. Un día se atreve a preguntarle abiertamente si hay infierno. Don Manuel evade la pregunta respondiendo que para ella no; al insistirle, el sacerdote responde que crea en el cielo que ve. Pero ella plantea su última duda: si no hay que creer en el infierno tampoco hay que creer en el cielo. Don Manuel regresa a la fe sencilla: “Se ha de creer todo lo que enseña la Santa Madre Iglesia”. Zanja así el tema, con una honda tristeza en la mirada.

CAPÍTULO 2: Poco a Poco, Ángela se va convirtiendo en la ayudante del párroco en el pueblo. Una vez fue a la ciudad invitada por una antigua compañera y tuvo que regresar. Parecía que le faltara el aire, sentía como si don Manuel la necesitara. Reconoce en este sentimiento, que había desarrollado hacia el sacerdote, un afecto maternal: “Quería aliviarle del peso de su cruz del nacimiento”.

CAPÍTULO 3: Ángela tiene 24 años cuando su hermano regresa de América con algunos ahorros. Quiere llevarlas a vivir a la ciudad. Para él, la aldea es el pasado feudal y la ciudad el progreso. Había que huir de la ignorancia. Cuando la madre se niega a abandonar la aldea, Lázaro comienza a darse cuenta del imperio que ejerce don Manuel y se revuelve contra lo que entiende una teocracia oscura y medieval. Pero con el tiempo va viendo la labor de don Manuel y se rinde a su bondad. Seguía manteniendo su posición progresista y anticlerical, pero veía en el párroco algo diferente que motivaba su curiosidad. Con el tiempo aquello derivó en una especie de duelo entre Lázaro y don Manuel, hasta que Lázaro acudió a escucharlo y salió reafirmado en que no era un cura normal. Aunque afirma que alguien tan inteligente no puede creer en lo que predica.

Ángela consulta con don Manuel el consejo de Lázaro de que lea. Don Manuel aplaude la idea porque más vale la literatura que los chismes de pueblo, pero recomienda lecturas piadosas “que te den contento de vivir”. Ángela acaba preguntándose si él tenía ese contento de vivir.

CAPÍTULO 4: Su madre enfermó de muerte y don Manuel le hizo jurar a Lázaro que rezaría por ella porque el contento con que ella muriera sería su vida eterna; porque una vez prometido él lo cumpliría y con su oración… Con los ojos arrasados en lágrimas Lázaro lo promete solemnemente y ella muere en la certeza de que también ella rezaría desde el más allá por los vivos.

CAPÍTULO 5: Comienzan los paseos y las conversaciones entre don Manuel y Lázaro, cada vez más entregado, pero que intuye un secreto en el alma del sacerdote como las campanas sumergidas que dicen que suenan en la noche de San Juan en el lago. Ángela ve en esas campanas la voz de todos los difuntos del pueblo, el alma sumergida de los antepasados.

CAPÍTULO 6: Lázaro cumple su promesa, va a misa y el pueblo se regocija creyéndolo convertido. Cuando se acercó a comulgar por primera vez, la Sagrada Forma cayó de la mano temblorosa del párroco y fue el propio Lázaro quien la recogió para introducirla en su boca mientras lloraba don Manuel. El gallo cantó. Ya en casa, Ángela lo abraza por la alegría que les había dado a todos. Entonces él le confiesa que por eso lo hizo, que don Manuel lo había convencido para que fingiese la conversión. Ante el escándalo de Ángela, Lázaro le revela que el propio sacerdote no había logrado creer. Que ahí residía precisamente su santidad, en el sacrificio propio que hacía por mantener en los demás la ilusión y la felicidad. No lo hacía por su propio beneficio sino por la convicción de que la verdad no podría ser asumida por la gente sencilla, que solo lograría atormentarlos. Por eso era mejor hacerlos felices, “hacerles que se sueñen inmortales”. “Todas las religiones consuelan de haber nacido para tener que morir”. Y la religión de don Manuel era buscar el propio consuelo en consolar a los demás.

Ángela queda atribulada en un mar de dudas. Pero Lázaro le hace ver que ahora él era un apóstol más en el pueblo para consolar a los demás. ¿Y el pueblo? ¿Cree el pueblo? “… lo que hace falta es no despertarle. Y que viva en su pobreza de sentimientos para que no adquiera torturas de lujo”. Ángela comprueba que el hermano ha cumplido su promesa de rezar por la madre y le insta para que, en adelante, rece también por sí mismo y por el propio don Manuel.

CAPÍTULO 7: Temía quedarse a solas con don Manuel y cuando por fin se acercó a confesar los dos se echaron a llorar. Don Manuel quería de ella que le confirmara que creía y ella lo confirma. “Pues sigue creyendo. Y si se te ocurren dudas cállatelas a ti misma”. Pero ella le devuelve la pregunta y el sacerdote es incapaz de mentir, concluye: “Hay que vivir y dar vida”. La insta a que se case para acabar con esas angustias, para que deje de preocuparse tanto por los demás porque “harto tiene cada cual con tener que responder de sí mismo”. Ella le recrimina que sea él quien le dé ese consejo y él, cambiando las tornas, afirma no saber qué se dice desde que se confiesa con ella. El sacerdote le pide su absolución y ella lo hace. “Y salimos de la iglesia y al salir se me estremecían las entrañas maternales”.

CAPÍTULO 8: Don Manuel, durante un paseo, explica a Lázaro cómo había heredado de su padre, que murió “de cerca de noventa años”, la tentación del suicidio. Su vida, como la de su progenitor, había sido un continuo escapar del suicidio hasta convertir la vida en un suicidio lento. Ayudando a morir a los aldeanos ha comprendido que la enfermedad de la muerte es el tedio de vivir. “Sigamos Lázaro suicidándonos en nuestra obra y en nuestro pueblo y que sueñe éste su vida como el lago sueña su cielo”. Viendo a una zagala cantar sobre una roca hizo ver a Lázaro la sensación de atemporalidad comprendida en la escena, ajena al tiempo, encerrando en sí misma la eternidad en la propia naturaleza; como la alegoría de la nieve “cayendo en el lago y muriendo en él mientras cubre con su toca a la montaña”.

CAPÍTULO 9: En cierta ocasión recriminó a Lázaro que criticara las supersticiones populares porque más valía que creyeran todo a que no creyeran en nada. Lo importante era que hallaran consuelo. Otra vez, paseando a orillas del lago observó el agua rizada por el viento y dijo a Lázaro que el agua rezaba “puerta del cielo, ruega por nosotros” mientras se le caían dos lágrimas.

CAPÍTULO 10: Las fuerzas ya le iban abandonando y Lázaro, para animarlo, le propuso fundar en la iglesia un sindicato católico agrario. Pero don Manuel rechaza la idea: para él, el único sindicato es la iglesia y la idea no era sino un resabio de la época progresista de Lázaro. La religión no busca resolver el problema económico sino el consuelo de todos, ricos y pobres, otorgándoles la ilusión de que todo tiene una finalidad en la vida. “Resignación y caridad en todos y para todos”. Don Manuel afirma que en una sociedad del bienestar sin ricos ni pobres como pretenden las nuevas ideas, sería aún más fuerte el tedio de la vida. Si la religión era el opio, bien está dar opio para que duerman y sueñen.

La actividad era el opio del propio don Manuel, reconoce, pero no lograba dormir bien, ni soñar. Vivía en una terrible pesadilla: “Mi alma está triste hasta la muerte”. Si ellos desean un sindicato y lo crean, bien está si les distrae.

CAPITULO 11: Don Manuel seguía debilitándose, la voz le temblaba, se emocionaba con facilidad. Blasillo gemía, ya no reía. Ángela recuerda lo memorable que fue la última semana santa oficiada por el párroco, cómo resonaban sus palabras y su mano estuvo firme al acercar la comunión a Lázaro diciéndole al oído: “No hay más vida eterna que esta…, que la sueñen eterna, eterna de unos pocos años”. Y al dar la comunión a Ángela, le susurró: “Reza, hija mía, reza por nosotros… y reza también por nuestro señor Jesucristo”. Salió conmovida y al llegar a casa se puso a rezar sin comprender cuál era nuestro pecado. Angustiada, le dirige la pregunta a don Manuel al día siguiente, ¿cuál es nuestro pecado? Y el párroco le responde con una cita de Calderón de la Barca, “el delito mayor del hombre es haber nacido”. Y ese pecado se redime con la muerte.

CAPÍTULO 12: Antes de morir, don Manuel mandó llamar a Ángela y a Lázaro a su casa. Allí les encomendó que cuidaran de su rebaño y dieran testimonio hasta el final. Les pide ser enterrado en las tablas que talló del viejo nogal a cuya sombra jugaba cuando empezaba a soñar. Como un nuevo Moisés, le es negado entrar en la tierra prometida, y encarga a Lázaro que como Josué continuó la labor de Moisés acompañando a los israelitas hasta el paraiso que a él le había sido vedado por Dios, acompañara a sus fieles de Valverde de Lucerna hasta el paraíso prometido, que siga creyendo para ser feliz. A Ángela le encarga seguir rezando por todos para que sigan soñando la vida eterna.

Después pidió ser llevado a la iglesia, impedido como estaba por la parálisis. Allí se le sentó en el sillón del presbiterio. Blasillo se le acerca y le coge la mano. Don Manuel se dirige a los fieles pidiéndoles que recen para que algún día todos puedan reencontrarse en la vida eterna. Les mandó rezar e impartió la bendición. Con el rumor de las oraciones, don Manuel y Blasillo se fueron adormeciendo. Al llegar al Credo, a la resurrección de la carne, el pueblo supo que había muerto. Blasillo había muerto con él.

El pueblo fue inmediatamente a recoger reliquias a su casa. Lázaro guardó su breviario donde encontró una clavellina disecada sobre un papel con una cruz y una fecha.

CAPÍTULO 13: Nadie quería creer que hubiese muerto, pero pronto empezó a formarse un culto sobre su tumba donde acudía la gente esperando un milagro. Lázaro comenzó a escribir sus recuerdos agradecido a don Manuel por haberle dado la fe en el contento de la vida (“…él me hizo un verdadero Lázaro resucitado”). Interrogado por Ángela, responde que hay dos tipos de hombres peligrosos, los que creyendo en la vida eterna se dedican a atormentar a los demás para que renuncien a esta vida; y lo que no creyendo en la otra vida se empeñan en negarle ese consuelo a los demás.

CAPÍTULO 14: El nuevo párroco llega abrumado por el peso del recuerdo del santo. Lázaro y Ángela le ayudan a seguir los pasos de don Manuel. Pero Lázaro cada vez sentía más morriña y pasaba horas junto a la tumba. Ángela trata de animarlo recordándole las palabras del cura, la necesidad de salvaguardar la alegría de vivir. Pero lo que es consuelo para los demás no lo es para quien no cree en el más allá. Don Manuel, en cierta ocasión, cuando le instó a se guardara para sí sus dudas, le confesó sospechar que más de una santo murió sin creer. Lázaro se muestra preocupado porque el pueblo pueda descrubrir el secreto, pero Ángela, sencilla, le responde que el pueblo no entiende de palabras, sino de obras.

Una enfermedad acaba llevándoselo, sentía que con su muerte se perdía otro trozo de don Manuel. Le encomendó a Ángela que rezara por él, por todos. Y murió entre la gente del pueblo que acudió, como de costumbre, a verlo agonizar.

CAPÍTULO 15: Ahora, sola, Ángela toma conciencia de haber envejecido. Pero sigue viva en su aldea y en sus gentes como si siempre hubiera de ser así. No sentía la terrible soledad que alguna vez experimentó en Madrid rodeada de seres desconocidos porque en la aldea conocía a todos y en todos vivía. Reflexiona y concluye que su hermano y don Manuel murieron creyendo no creer, que don Manuel no trató de engañar a Lázaro porque comprendió que la única manera de convertirlo era con la verdad, con su verdad. Y así, también, la ganó a ella que sí creía. Quizás en el último instante murieron creyendo, ¿y ella?

CAPÍTULO 16: Ya con 50 años, nieva sobre el pueblo cubriendo el lago y la montaña, nieva también sobre sus recuerdos de manera que ya no sabe discernir entre lo que fue verdad y lo que tal vez soñó, tampoco sabe ya si al escribir sus memorias traspasará al papel su conciencia. Ignora si los demás creen o dudan, pero al menos sabe que viven.

Ahora que el Obispo ha iniciado el proceso de beatificación de don Manuel, le pide todo tipo de noticias y se las ha dado callando siempre el terrible secreto del santo. Confía en que estas memorias no caigan en sus manos. Teme a la autoridad temporal de la Tierra, aunque sea de la Iglesia.

EPÍLOGO DEL AUTOR:
No quiere decir Unamuno cómo llegó este manuscrito a sus manos. Y contra la acusación de que los personajes son obra suya se defiende afirmando que quizás sus personajes tengan su propia alma inmortal. Pone como ejemplo a su Augusto Pérez, de Nivola, el que se le rebeló como personaje cuestionando quién de los dos era más real si cuando él, Unamuno, ya hubiera desaparecido, él, Augusto, seguiría viviendo. Si alguien ha de reprenderle algo, será el propio Dios, concluye poniendo la afirmación en labios de San Miguel dirigiéndose al Diablo en su disputa por el cuerpo de Moisés -verso noveno de la olvidada epístola del apóstol San Judas-. La verdad de don Manuel y Lázaro no hubiera sido comprendida por el pueblo que entiende solo los actos, no las palabras. Confía en que se disculpe el que no pase nada en el relato como tampoco pasa nada en las almas sencillas que viven más allá de la fe y de la desesperación.

CONSIDERACIÓN FINAL DE JOSÉ CARLOS ARANDA:
El resumen no sustituye la lectura de la obra o, mejor dicho, no debe sustituirla. Lamentablemente, a veces, cuando leemos por obligación se nos olvida que la finalidad no es otra que disfrutar del viaje. Los contenidos expresados en el resumen no pueden trasladar la fuerza dramática de los diálogos ni los sentimientos transmitidos ante determinadas situaciones que reflejan algo esencial en la obra: la angustia vital. Esa angustia vital de todos los personajes enfrentados a sus propias decisiones y contradicciones. Dicen que don Quijote y Sancho no son sino dos representaciones de los dos polos de nuestra conciencia, quizá los personajes de don Manuel lo sean de la conciencia de Unamuno en permanente diálogo e intento de reconciliación. No obstante, cuando tenemos que estudiar una obra, no basta con leerla. Con frecuencia debemos mantener en la memoria el hilo conductor del relato para poder contextualizar episodios, diálogos, escenas que pueden resultar clave en la evolución de la trama y los personajes. Esto nos facilita el comentario de un texto en cuestión y es clave en la comprensión de un fragmento concreto. Para esto sí sirve un buen resumen, para refrescar, ubicar y contextualizar la información cuando ya ha transcurrido tiempo desde nuestra lectura.

ENLACES RECOMENDADOS EN EL BLOG:

Lectura de la obra completa: San Manuel Bueno, mártir.

PARA LA PREPARACIÓN DEL COMENTARIO DE TEXTO SOBRE SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR:

-http://josecarlosaranda.com/2010/05/13/%C2%BFcomo-enfocar-un-comentario-critico-de-san-manuel-bueno-martir/

SOBRE COMENTARIOS DE TEXTO YA REALIZADOS (TIPO SELECTIVIDAD):

-http://josecarlosaranda.com/2011/03/12/comentario-de-texto-san-manuel-bueno-martir-miguel-de-unamuno-capitulo-8-resumen-estructura-tema-y-comentario-de-opinion-modelo-selectividad-andalucia/

REFLEXIONES PARA PROFUNDIZAR EN LA LECTURA:

-http://www.ensayistas.org/curso3030/textos/narrativa/sanmanuel-r.htm

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¿Condiciona la lengua nuestro cerebro?, ¿nuestra vida?: Entrevista a don Mario Alonso Puig por Ima Sanchís en La Vanguardia.

La respuesta a esta pregunta solo puede ser positiva. Esta es la tesis que defiendo en El libro de la gramática vital (Almuzara, 2010). En definitiva, las palabras y los enunciados que escuchamos se traducen en nuestro oído a impulsos nerviosos que circulan por nuestros circuitos neuronales. Es una forma de energía que nos predispone a un determinado estado de ánimo clave para la percepción e interpretación de la realidad. Cuando Ferdinand de Saussure, a principios del siglo XX, definía el signo lingüístico como una simbiosis entre significante -conjunto de sonidos alineados en un orden preciso percibidos- y significado -imagen mental o representación del concepto- se olvidó de un elemento fundamental que tiene que ver con la parte límbica del cerebro, el sentimiento. No estamos jugando a dos bandas, sino a tres. Las palabras son capaces de despertar en nosotros sentimientos inconscientes que son necesarios para nuestra supervivencia. El miedo, el asco, la indiferencia o el deseo nos mueven para atrapar o rehuir las realidades expresadas a través de las palabras. Aseguramos así la prevención necesaria contra la electricidad, o la apetencia que nos impele a comer cuando la sensación de hambre y su satisfacción se condiciona a un determinado estímulo. Mucho más hay que decir y ya lo dije en El libro de la gramática vital, mucha más reflexión es necesaria sobre este aspecto esencial al desarrollo y comportamiento de nuestro cerebro y su interacción con la lengua. Estoy convencido de que el conocimiento de esta interrelación, y el uso de técnicas precisas en la comunicación con los demás y con nosotros mismos, pueden ayudarnos en esa búsqueda de la felicidad que todos pretendemos. Lo que me ha sorprendido ahora es que un médico cirujano, desde su conocimiento científico, venga a confirmar estas tesis desde el campo de la neurocirugía. Las concomitancias de sus respuestas con las mías propias («Yo no tengo nada mejor que dar que mí mismo», La Vanguardia, enero de 2011) también ante la periodista Ima Sanchís, me han resultado extraordinarias tanto más cuanto no conozco a don Mario Alonso Puig ni estaba al corriente de sus estudios y publicaciones. A continuación les reproduzco íntegra la entrevista y aprovecho para felicitar a don Mario Alonso y a Ima Sanchís por su magnífica labor.

Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra

Entrevista a Mario Alonso Puig, Cirujano por Ima Sanchís en La Vanguardia (30/03/2010)

Mario Alonso Puig.

Mario Alonso Puig.

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. «Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando». Hay que entrenar esa mente

Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa)

Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

¿Psiconeuroinmunobiología?

Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

¿De qué se trata?

Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

¿Qué tipo de cambios?

Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

– ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

¿Dice que no hay que ser razonable?

Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

Exagera.

Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.

Más recursos…

La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: «Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro».

¿Seguro que no exagera?

No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

Deme alguna pista.

Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos «voy a hacer esto» y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

Ver lo que hay y aceptarlo.

Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Enhorabuena de nuevo a entrevistadora y entrevistado.

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¿QUÉ MUNDO LE VAMOS A DEJAR A NUESTROS HIJOS?

guerra niños corriendo

Me ha llegado este artículo que nos pone negro sobre blanco uno de los problemas más frecuentes en nuestra sociedad: como todo está tan mal, no merece la pena intentar cambiar nada porque es imposible. Alguien muy inteligente, Einstein creo que se llamó, decía que si no cambiamos de perspectiva nunca veremos más que el problema. Este artículo es un buen ejemplo de cómo un problema deja de serlo simplemente cambiando la perspectiva, replanteando la pregunta. Ante este pensamiento negativo, me viene a la mente aquella célebre frase que nos recordaba que hay un único rincón en el universo que puedes cambiar y ese eres tú mismo, y que si no somos parte de la solución, somos parte del problema. Aquí os dejo el artículo tal y como me ha llegado, espero que os ayude:

Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933), profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual (autor de La crisis Ninja) dice en su artículo:

«Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que «Dios les coja confesados». Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación. En muchas de misconferencias, se levantabauna señora (esto es pregunta de señoras) y decíaesa frase que a mí me hace tanta gracia: «qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?».
Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir «qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?». Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: «Y a mí, qué me importa?!». Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco. Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64. Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

  • 1. La guerra civil española
  • 2. La segunda guerra mundial
  • 3. Las dos bombas atómicas
  • 4. Corea
  • 5. Vietnam
  • 6. Los Balcanes
  • 7. Afganistán
  • 8. Irak
  • 9. Internet
  • 10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía. Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo. A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama «buena gente». Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:

  • Que sepan distinguir el bien del mal,
  • Que no digan que todo vale,
  • Que piensen en los demás,
  • Que sean generosos. . . .

En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran. Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas. Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de «Historia de mi pueblo» (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas. Pero lo fundamental es lo otro:  los padres.

Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA».

Leopoldo Abadía.

P.D:
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.»

Leopoldo Abadía.

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LA LÍRICA DESDE LOS AÑOS 70 A NUESTROS DÍAS (TEMA)

LA LÍRICA DESDE LOS AÑOS 70 A NUESTROS DÍAS

Este tema lo he tomado de http://lenguayliteratura2bac.wikispaces.com/file/view/Poes%C3%ADa_70aXXI.pdf una dirección muy interesante para consultas y ampliación, especialmente para alumnos de 2º de bachillerato. Mi enhorabuena, desde aquí por el trabajo realizado.

0. INTRODUCCIÓN

Aunque la década de los 70 se inicia, prácticamente, con la grave crisis del petróleo que sacudirá las economías occidentales durante más de una década, el principal acontecimiento histórico que marca este período en España es la muerte del dictador Francisco Franco en 1975. Con la muerte de Franco se produce la llamada transición a la democracia: 1977, legalización de partidos políticos; 1978, promulgación de la Constitución; 1981, golpe de Estado frustrado; ingreso en la Comunidad Europea en 1986 y en la OTAN en 1982… Asimismo, el período democrático supone la descentralización del Estado. España se organiza en 17 comunidades autónomas, algunas gobernadas durante varias legislaturas por partidos de vocación nacionalista: PNV, CiU, CC… Por lo que se refiere al poder central, tras el hundimiento de la UCD, partido que había gobernado España durante la transición democrática, se produce una alternancia en el Gobierno entre los dos partidos estatales de voto mayoritario. Así, el PSOE gana en 1982 las elecciones y continuará en el poder hasta 1996. Desde este año a 2004 gobernará España el PP, que perderá en esa fecha las elecciones frente al PSOE. En el 2011, vuelve a ganar el PP.

La repercusión de estos acontecimientos políticos arriba esbozados en la vida literaria española son evidentes: desaparición de la censura, recuperación de los autores exiliados, apertura hacia la literatura extranjera- europea, norteamericana y latinoamericana, fundamentalmente-, impulso político a la creación literaria en lenguas españolas distintas al español, generosa política de subvenciones oficiales a autores, multiplicación de premios y certámenes literarios… y con el crecimiento y expansión de poderosos grupos editoriales y de comunicación (PRISA, Planeta, RBA…), el tratamiento del libro -en especial, la novela- en la sociedad de masas como un producto de consumo más que permite en algunos casos tiradas de varios centenares de miles -e incluso millones- de ejemplares (best-seller).

Rasgos de la literatura española de las últimas décadas son la variedad temática y estética, la diversidad de tendencias y corrientes literarias y la proliferación de autores.

No obstante, esta diversidad puede ser también consecuencia de la falta del necesario período de tiempo que se precisa en la Historia de la Literatura para evaluar y enjuiciar los textos literarios que aparecen en un número desorbitado cada año. La producción editorial en España tiende al gigantismo: se publican unos 75.000 títulos cada año, de los cuales constituyen novedades unos 10.000. Como la tirada media es de 3.500 ejemplares, ello significa, en total, unos 35 millones de ejemplares de novedades.

1. LA POESÍA EN LA DÉCADA DE LOS SETENTA. LOS «NOVíSIMOS»

En 1970, publica José María Castellet la antología Nueve novísimos poetas españoles. Se trata de un grupo de poetas (nacidos entre 1939 y 1949): Manuel Vázquez Montalbán, Pedro Gimferrer, Félix de Azúa, Martínez Sarrión, José María Álvarez, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero, Ana María Moix y Leopoldo María Panero. Otros poetas, algunos más jóvenes, cercanos a estos son: Luis Alberto de Cuenca, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, Antonio Colinas, José Miguel Ullán, Jenaro Talens.

Rasgos comunes a ellos son :

a) Distanciamiento de los preceptos éticos de la literatura anterior. No obstante, no niegan toda la tradición cultural previa, sino la tradición literaria española, con excepción de algunos poetas del 27 como Cernuda o Aleixandre, y de algún otro de la promoción anterior, como Gil de Biedma, o bien poetas marginales como Ory, Cirlot o el grupo Cántico.

b) Vasto bagaje intelectual, en contacto con las corrientes culturales de vanguardia (los poetas ingleses y franceses del siglo XX y de los hispano-americanos como Paz, Vallejo o Neruda), para marcar su distancia respecto a la literatura española anterior.

c) Sociedad de consumo y ambientes decadentes. Su formación se cimienta en la cultura de los medios de comunicación de masas -«mass media»-. Son continuas las referencias a la sociedad de consumo: el cine, la música pop, el deporte, los tebeos. Esta reelaboración de los clichés se realiza desde la frivolidad y con ironía. Aunque pueda resultar paradójico, en otros poemas, de sesgo culturalista, describen ambientes refinados y decadentes (Venecia), defienden el gusto por lo exquisito. De hecho, peyorativamente, se alude en ocasiones a ellos como los venecianos.

d) Defienden explícitamente -contra algunos poetas sociales- la ineficacia de la poesía para cambiar el mundo. Es frecuente la poesía como tema, la reflexión metapoética: la poesía como valor absoluto en sí misma, autónoma. También les aglutina la concepción lúdica que tienen de la poesía. Como no existe vínculo entre poesía y mundo o realidad, el poeta se centra en el lenguaje, la experimentación lingüística, que termina por ser la única justificación de la creación artística.

e) Nuevo vanguardismo. En consonancia con su rechazo a entender el poema como un modo de interpretar el mundo, defienden la libertad absoluta del poeta: utilización de la escritura automática e incorporación de las técnicas de «collage», el verso libre amplio, la disposición visual y tipográfica del poema (poemas visuales), la prosa libre… en línea con su voluntario hermetismo.

En fin, todos estos rasgos explican que esta poesía sea en ocasiones elitista, de tendencia culturista y con frecuencia hermética, y por tanto, difícil para la mayoría de los lectores.

2. ÚLTIMAS TENDENCIAS

La estética novísima es la dominante de 1966 hasta 1985. No obstante, tras la muerte de Franco, buscan una expresión más personal: se atenúan las actitudes provocadoras y culturalistas de los venecianos. Siguen presentes, sin embargo, algunas líneas como la de la metapoesía (Guillermo Carnero o Jenaro Talens), la poesía experimental (poemas visuales de José Miguel Ullán). Otros poetas del grupo entroncan con la tradición: la poesía clásica greco-latina en Luis Antonio de Villena; el Romanticismo y Modernismo en Antonio Colinas, la poesía barroca en Antonio Carvajal, el malditismo de Leopoldo Mª. Panero o la poesía pura, intelectual, minimalista de Jaime Siles o Andrés Sánchez Robayna. Dos corrientes pueden advertirse a mediados de los ochenta en el seno de los poetas postnovísimos: la poesía figurativa, narrativa, proclive a la prosa (Luis Alberto de Cuenca y Luis Antonio de Villena) y la poesía elegíaca (Eloy Sánchez Rosillo).

En torno a 1980 se produce un cierto declive de la estética novísima y una nueva promoción entra en escena. Sus representantes son poetas nacidos entre 1954 y 1968. En 1986 son presentados en una nueva antología, Postnovísimos, preparada por Luis Antonio de Villena. Más allá de la pluralidad de tendencias (neosimbolismo, neorromanticismo, neosurrealismo, minimalismo…), podemos señalar como características (Jaime Siles) que definen a la poesía de los ochenta las siguientes:

a) Recuperación de los poetas de los sesenta, en especial Gil de Biedma. Los consideran clásicos de la segunda mitad del siglo XX.

b) Relectura de la tradición. Se pone énfasis en la experiencia, en la emoción y en la percepción e inteligibilidad del texto. Se recuperan la métrica, la rima y la estrofa.

c) Vuelta a la narración y empleo del lenguaje coloquial. Se cuentan historias a partir de una anécdota, se introducen términos cotidianos y del lenguaje publicitario (Kodak, cepillo de dientes, escaparate, supositorio). Se abomina de lo conceptual y lo abstracto.

d) Renovación de temas: subjetividad (el monólogo interior), el paso del tiempo, lo urbano y lo cotidiano…

e) Empleo del humor, el pastiche y la parodia. Imitan de forma paródica a autores del Siglo de Oro. La ironía y el distanciamiento son asimismo característicos.

Sobresalen también en los 80 importantes poetisas: Juana Castro, Ana Rosetti, Blanca Andreu. Junto a ellas, la vena intimista se acentúa en poetas neorrománticos andaluces: Alejandro Duque Amusco o Francisco Bejarano.

De todas las tendencias de la poesía de los ochenta hay dos que parecen imponerse en la década de los noventa:

a) Poesía del silencio. Una poesía minimalista, que reivindica las vanguardias, compuesta de poemas breves en los que se elimina la anécdota. Se trata también de una poesía reflexiva, filosófica, intelectual. El discurso se interrumpe para hacer oír la voz del silencio.  Todos buscan el uso de una palabra que se quiere esencial y tensa, depurada y concisa, en la estela de los presupuestos de la «poesía pura».

b) Poesía de la experiencia. Esta corriente dominó el panorama poético durante una década: mitad de los 80 hasta mediada la década de los 90. Propugnan estos poetas granadinos una nueva sentimentalidad. Una poesía realista, que habla de la vida y de la realidad cotidiana de carácter urbano, con una expresión coloquial, y que revaloriza la experiencia, el humor y la emoción. La poesía parecía volver a su condición de relato de una existencia, acotada por la incomunicación, la soledad urbana y el escepticismo filosófico y religioso. El protagonismo del yo de estos poemas no se corresponde con el yo romántico, de tono confesional, sino con un yo recreado, ficticio. El poeta busca transmitir su emoción al lector y que éste le comprenda: existe una vocación clara de comunicación con el lector, por lo que se hace uso de un lenguaje poético accesible, coloquial.

En estos poetas, tienen gran importancia modelos de la tradición mediata e inmediata: Manuel Machado, los modernistas, los poetas de los sesenta (Gil de Biedma), Cernuda…

Como ramificación de la dominante poesía de la experiencia, se cultiva una poesía elegíaca que reflexiona el paso del tiempo y la pérdida, un lirismo reflexivo. Los temas más frecuente son la vida cotidiana y la estampa costumbrista, tamizados por el humorismo y la distancia.

Al finalizar el siglo XX, poesía de la experiencia y poesía del silencio marcaban las tendencias. Progresivamente, se fue manifestando un rechazo al relativismo moral de ambas tendencias en favor de un compromiso social del poeta frente a un mundo injusto e insolidario con el sufrimiento ajeno, una poesía del compromiso civil. El hombre de la calle (2001) es el título de una antología publicada por Fernando Beltrán, que cultiva una poesía “entrometida” en la que se desarrollan temas como la globalización, la ecología, las guerras imperialistas, el subdesarrollo o el neoliberalismo. El poeta de referencia para muchos de ellos es Jorge Riechmann. Se considera la poesía como el espacio de la resistencia, y el realismo como instrumento de indagación, vigilancia y alerta, que pretende la transformación del sujeto y, mediante el circuito de la comunicación, la transformación del mundo.

Otras formas de oposición a la poesía de la experiencia surgen en Andalucía: «poesía de la diferencia». No obstante, más allá del rechazo a los mecanismos mediáticos y de propaganda que permiten la omnipresencia en foros y premios a los poetas de la experiencia asentados como canónicos, no se advierte un ideario común en estos poetas.

De estas variadas tendencias podemos citar a algunos autores: Luis García Montero (poesía de la experiencia), José Carlos Cataño (poesía del silencio), Andrés Trapiello (neoimpresionismo), Blanca Andreu (neosurrealismo), Antonio Enrique (poesía de la diferencia) o Juan Lamillar (poesía metafísica o lirismo reflexivo).

 

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 8. SINTAGMA NOMINAL: EL COMPLEMENTO DEL NOMBRE.

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 8. SINTAGMA NOMINAL: EL COMPLEMENTO DEL NOMBRE.

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

Un complemento del nombre es un «grupo preposicional», normalmente introducido por la preposición «de», que sirve para concretar el significado del nombre al que se refiere. Su función es, pues, equivalente a la del adjetivo con el que puede alternar en algunos casos (mesa de metal /metálica), aunque debe usarse cuando el concepto que precisa no puede ser significado por un adjetivo o este resulta excesivamente culto (mesa de madera / *ebúrnea).

Resulta fácil de identificar dado que es siempre un grupo preposicional que aparece detrás del nombre al que se refiere (café con leche, muñeca de trapo, una falta de ortografía) y, en este caso, su movilidad en la oración es muy reducida. Si lo anteponemos al nombre, generamos una figura retórica por la extrañeza que produce (hipérbaton: de plata los cubiertos). Estas dos características lo van diferenciar de otras funciones desempeñadas por los grupos preposicionales.

EJEMPLOS: Un bonito lápiz de madera

SINTAGMA NOMINAL: «Un bonito lápiz de madera«. Compuesto por:

DETERMINANTE: un.

ADJETIVO: bonito.

NOMBRE (núcleo): lápiz.

GRUPO PREPOSICIONAL (complemento del nombre): «de madera». Consta de:

PREPOSICIÓN: de.

SINTAGMA NOMINAL: NOMBRE (núcleo): madera.

EJEMPLO 2: «Aquella muñeca de trapo«

SINTAGMA NOMINAL: «Aquella muñeca de trapo«. Consta de:

DETERMINANTE: aquella.

NOMBRE (núcleo): muñeca.

GRUPO PREPOSICIONAL (complemento del nombre): «de trapo». Consta de:

PREPOSICIÓN: de.

SINTAGMA NOMINAL: NOMBRE (núcleo): trapo.

Todo grupo preposicional consta de un sintagma nominal introducido por una preposición. Insistimos en que el término de un grupo preposicional es un sintagma nominal porque esto quiere decir que en su interior podemos encontrar desde un nombre (núcleo) hasta una estructura completa desarrollada con su determinante, adjetivo, complemento del nombre, etc.; observad:

«Un caballero de Zamora».

SINTAGMA NOMINAL = DET + NOMBRE + GPREP (CN: PREP + SN (nombre)

«Un caballero de aquel pueblo«

SINTAGMA NOMINAL: DET + NOMBRE + GPREP (CN: PREP + SN (DET + NOMBRE)

«Un caballero de algún lugar lejano«.

SINTAGMA NOMINAL: DET + NOMBRE + GPREP (CN: PREP + SN (DET + NOMBRE + ADJ)

«Un caballero de aquel lugar de La Mancha«.

SINTAGMA NOMINAL: DET + NOMBRE + GPREP (CN: PREP + SN (DET + N + GPREP (CN: PREP + SN (NOMBRE PROPIO).

Y así podríamos seguir indefinidamente.

Aunque la preposición más frecuente es «de», el complemento del nombre puede aparecer con otras preposiciones, por ejemplo: «café con leche«, «pollo al chilindrón«, etc.

EJERCICIOS:

1.- Subraya los Complementos del Nombre del siguiente texto:

«La avenida de mi barrio es grande. Los bancos de madera aparecen esparcidos aquí y allí. Por la tarde, en verano, se ven pasear los jóvenes de derecha a izquierda, con un ritmo monótono de marcha lenta. Hay también algunos puestos de refrescos y los dueños son viejos conocidos que saludan a los niños del barrio con una sonrisa que promete la felicidad de un delicioso helado».

2. En el texto anterior, identifica los determinantes y clasifícalos.

3. Invéntate tres oraciones en las que aparezcan complementos del nombre.

4. Construye un ejemplo en el que de un sintagma nominal dependan tres complementos del nombre.

5. Identifica los sustantivos en el texto anterior.

6. Di en qué persona, tiempo y modo están los verbos conjugados que aparecen en el texto.

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