¿DEBEN LLEVAR DEBERES LOS NIÑOS A CASA?

Hoy aparece en La Razón.es un interesante artículo que vuelve a incidir en un ya largo debate acerca de si es bueno o no que los niños lleven deberes a casa. Aporta interesante información sobre el posicionamiento de algunas Comunidades Autónomas al respecto, también de Asociaciones de Padres, y no llegamos a otra conclusión que el afirmar que aquellos niños que hacen deberes en casa obtienen mejores resultados académicos, lo cual no deja de ser lógico y natural: a más dedicación, mejores rendimientos.

Para mí es evidente que es bueno, útil y necesario que los niños lleven tareas a casa, aunque no me gusta el término “tarea” por lo que implica de “trabajo obligatorio”. Y digo esto porque el niño no distingue entre lo que es un juego de lo que una “actividad” propuesta para ocupar su tiempo. El carácter lúdico de la actividad escolar lo pone la sonrisa del padre o la madre que acompaña al niño y mira complaciente cómo hace un dibujo, unas cuentas de sumar o un copiado, cómo lee un cuento o, simplemente, cómo garabatea un folio en blanco usando rotuladores de distintos colores.

No se habla en este artículo de la inteligencia emocional, del hecho de asociar las “actividades escolares” a algo que “gusta a mis papás” produciendo la carga positiva de emoción que hará al niño proclive al aprovechamiento de tiempo en clase. Las emociones del niño se mueven por la conquista del aplauso y la atención de sus progenitores. Si hacemos de la escuela y de la vida en familia dos universos completamente aislados, el niño no sentirá la retroalimentación positiva necesaria que lo acerque con entusiasmo a lo que hacemos en las aulas. Muchos padres aplauden con entusiasmo el “gol” que ha marcado su hijo en el partido, pero no se “deja” leer un cuento o se detiene a aplaudir un copiado bien hecho. El niño entiende que el fútbol es importante, pero el copiado es un “rollo” que a papá no interesa.

Tan importante o más que esta carga emocional positiva resulta el hecho de que la familia pueda observar los progresos de sus hijos y poner remedio cuando se produzca cualquier retraso o desviación en los contenidos, destrezas o “competencias” que van adquiriéndose con la edad. Para ello se requiere un contacto asiduo y sincero con sus maestros y profesores. Cuando no compartimos ese tiempo, pueden producirse carencias que vayan ahondando en deficiencias que dificulten su progreso en niveles superiores. A medida que vaya pasando de curso, el lastre arrastrado pesará y el niño puede llegar a desconectar. Solo la observación directa nos proporciona esos datos que, como padres, necesitamos también para evaluar los progresos de nuestros hijos. Eso requiere “convivir” y generar espacios compartidos donde el niño pueda mostrar -que no demostrar- lo que ha aprendido, rectificar errores y mejorar respuestas.

Otro elemento esencial del hecho de realizar deberes en casa es el generar “hábitos” en la organización del tiempo: ahora un poquito de esto y cuando terminemos un poquito de lo otro. Es apabullante el número de niños que tiene como alternativa a estas actividades escolares en casa los dibujos animados ininterrumpidos en un televisor permanentemente encendido. Somos lo que hacemos, un niño que pasa cuatro horas frente a un televisor será un buen “televidente” pero no un buen estudiante. Los alumnos con fracaso escolar con los que trabajo -trece y diecisiete años- pasan un promedio de seis horas diarias frente al televisor o el ordenador en videojuegos o redes sociales. Lamentablemente, la dificultad para conciliar la vida familiar y laboral hace que muchos de nosotros optemos por el camino más fácil, encenderles el televisor cuando llegan del colegio, o apuntarlos a toda clase de actividades para que estén ocupados hasta que regresemos del trabajo. El convivir con nuestros hijos supone, a veces, un esfuerzo ímprobo, pero no tenemos más remedio que organizarnos teniendo en cuenta que lo que ellos más necesitan somos nosotros como padres.

Y, para terminar, hay actividades que requieren de una concentración que difícilmente podemos lograr en el aula. Me refiero ahora a la memorización. Mucho se ha criticado el que los niños tengan que memorizar, ¿para qué sirve si la información ya está al alcance de una tecla? Sin embargo, es una facultad del cerebro que conviene desarrollar como cualquier otra. A quien me dice esto siempre le respondo que tiene el mismo sentido que pueda tener el animarlo a correr en un mundo donde existen motos y coches. Se trata de que el cuerpo desarrolle sus capacidades, y en el cuerpo viene incluido el cerebro. También se nos olvida que para poder hallar la solución hay que saber plantear la pregunta adecuada, y hay que tener un criterio de selección en la respuesta. Esto requiere manejar unos conceptos y haber desarrollado un sentido crítico. En la medida en que nuestro cerebro recuerda más datos tiene más capacidad de relación, lo que supone poder ofrecer una mayor perspectiva y sentido crítico. Lo siento.

De todo lo dicho, lo más importante creo que es la necesidad de conectar emocionalmente con la familia lo que se hace en el colegio, que el niño sienta que importa a sus padres y que, a través de estas actividades, puede dibujar una sonrisa en sus caras, obtener el reconocimiento. El niño integrará “profe” y “familia” como un universo único que camina en la misma dirección: su formación como persona.

Antes de dejarles con este artículo de El Mundo, una última reflexión. Las actividades a desarrollar en casa deben ser en tiempo y forma proporcionadas a la edad. Dos horas es una exageración para un niño de seis años. En este sentido, remito al capítulo IV de Inteligencia natural (Toromítico, 2013) donde trato ampliamente este tema, la organización del tiempo y las sesiones de estudio en casa.

Ahora sí, les dejo con esta reflexión de Alfonso Ussía:

domingo, 02 junio 2013.

Actualizado a las
09:20h

La Razón

Dos horas de deberes para triunfar en el cole

En Galicia está prohibido mandar deberes a los niños en Educación Infantil y en el primer ciclo de Primaria. Así ha sido durante los últimos 16 años, desde que en 1997 se aprobara una orden por parte de la Consellería de Educación y Ordenación Universitaria. Sin embargo, no todos los padres parecen compartir la medida. Prueba de ello es el CEIP Isidro Parga Pondal, en la localidad de Oleiros (La Coruña). Después de que algunos progenitores solicitaran más tareas extraescolares para sus hijos, bastó la denuncia de un padre a la Inspección de Educación de la Xunta, reclamando la aplicación de la orden, para que los deberes cesaran de inmediato. Fuentes del Gobierno gallego reconocieron a este diario que «no tendría sentido modificar esta orden en plena tramitación» de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce). En todo caso, cuando se tramite la nueva legislación, «se verá si esta norma se adecúa a la ley». ¿Y qué dicen desde el Isido Parga Pondal? «Nosotros no legislamos; sólo aplicamos la ley que está en vigor», aseguraron a LA RAZÓN desde la dirección del centro. Tal como marca la norma, sólo se «mandan» deberes a partir de segundo ciclo de Primaria: lectura y comentario de libros adecuados a la edad, búsqueda y recogida de datos o materiales para la realización de trabajos en el aula, lectura de noticias de prensa, trabajos de plástica…

Los alumnos de Primaria tienen un calendario lectivo de 25 horas semanales, mientras que los últimos datos del Instituto de Evaluación, dependiente del Ministerio de Educación, mostraban que casi la mitad de los alumnos de 6º de Primaria empleaban entre una y dos horas diarias en hacer las tareas. Sin embargo, el porcentaje de los que dedicaban dos y tres horas pasó del 18% al 26%. En otros países, los padres han sido menos comprensivos. Es el caso de Francia. En marzo del año pasado, la Federación de Consejos de Padres de Alumnos de Francia (FCPE) fue directamente a una «huelga de deberes» de 15 días para protestar contra los «trabajos forzosos» que se encargaban a los niños de Primaria, pues los consideraban una «subcontratación pedagógica». El debate vuelve a estar sobre la mesa: ¿deberes sí o deberes no?

«Estamos en contra de que se manden deberes. El calendario lectivo es más que suficiente», afirma a este diario Jesús María Sánchez, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa). De hecho, a la manera de los progenitores franceses, también plantearon la posibilidad de acudir a una huelga de tareas extraescolares. «Los niños son niños, y a esas edades tienen que tener su tiempo de ocio», añade. Y es que no es raro que esas dos horas de deberes den pie a «tensiones y perjudiquen las relaciones familiares». Así, desde Ceapa han elaborado un «calendario de competencias» con pequeñas actividades para realizar en familia a lo largo de los 365 días del año: desde preparar una comida hasta responder a una pregunta en un idioma extranjero, pasando por realizar una donación a una ONG. «Al final, los padres son los únicos responsables en el tiempo que dedican sus niños fuera de clase», dice Sánchez.

La Confederación Católica de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Concapa) mantiene la opinión contraria. «Hoy la sociedad es ultracompetitiva. Si les enseñamos cuanto antes a tener hábitos, les haremos un gran favor», dice Luis Carbonel, presidente de Concapa. La constancia y la organización del tiempo serían algunas de las ventajas. Y es que «una cosa es entender lo que se da en clase y otra retener los conocimientos: eso se adquiere estudiando». Algo que, además, «permite a los padres colaborar con los hijos, ofreciendo una buena ocasión de diálogo». Cierto es que los deberes deben estar adaptados a cada edad, pero siempre, «como todo en la vida», habrá tareas que sean gratificantes y otras duras. En todo caso, antes de reducir los deberes escolares, Concapa abogaría por rebajar la agenda de actividades extraescolares de los niños. De hecho, según Educación, el 91,7% de los alumnos de enseñanza obligatoria dedica un tiempo «extra» a actividades como la música, deporte, idiomas, etc. Así, el estudio más ambicioso en este sentido, realizado por el Ministerio de Educación de Reino Unido que analizó el progreso de más de 3.000 niños a lo largo de 15 años, mantiene que una media de dos horas de deberes al día garantiza una mejora de resultados en lengua, matemáticas y ciencias.

¿Qué opinan los profesores? «Es más fácil definir los deberes por lo que no son: no son lo que no se ha aprendido en clase, ni lo que no ha dado tiempo a hacer en el colegio, ni discutir con los padres», dice Carmen Guaita, vicepresidenta del sindicato ANPE. Sin embargo, sí que son un trabajado individual y un hábito de estudio orientado a las posteriores enseñanzas Secundaria y Superior. «No sabemos hasta qué punto se debe legislar sobre ésto. Quien debe decidirlo es el centro educativo. Pero si los padres ven que su hijo está agobiado, deben hablar con los profesores», dice Guaita. Así, si bien cada niño es un mundo, «basta con media hora diaria para crear un hábito de estudio, en un lugar habilitado para hacer deberes, que no tengan televisión ni ordenador…Un momento en el que esa media hora sea de trabajo».

Como dice José Antonio Martínez, presidente de la Asociación de Directores de Institutos de la Comunidad de Madrid, «in medio virtus»: en el medio está la virtud. «Tan exagerado me parece emplear tres horas en los deberes como no emplear nada de tiempo», asegura. Pero en ningún caso las tareas «deben ser algo que esté regulado, pues siempre habrá niños que necesiten más tiempo».

«En esas edades tan tempranas se trata de que las cosas que aprenden en clase tengan luego una aplicación, que vean su utilidad. No se trata de repetir», dice el psicólogo Francisco Rodríguez, portavoz del Instituto de Orientación Psicológica EOS. De lo contrario, «pueden acabar con una aversión por todo lo académico». Y la participación de los padres es clave: «Debe ser algo cotidiano, más lúdico… Incluso puede mejorar la relación entre padres e hijos».

(http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/2516029/dos-horas-de-deberes-para-triunfar-en-el-cole#.Uar0cGc-qE5)

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Acerca de #JoseCarlosAranda

Doctor en Filosofía y Letras y Doctorando en Ciencias de la Educación; Creador del Método Educativo INTELIGENCIA NATURAL (Toromítico 2013, 2016). Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
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4 respuestas a ¿DEBEN LLEVAR DEBERES LOS NIÑOS A CASA?

  1. Pingback: ¿Deben llevar deberes los niños a casa? | DeberesOleiros

  2. Muchísimas gracias. Visitaré la página. Un saludo.

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  3. nayacarrasco dijo:

    Como madre del CEIP Isidro Parga Pondal, en Oleiros, te ánimo a seguir este tema en nuestro blog deberesoleiros.wordpress.org. Aquí subimos todo lo que esta pasando, nuestras iniciativas y la respuesta de la comunidad educativa, la Xunta de Galicia y los medios de comunicación. Agradecemos cualquier opinión o sugerencia. Gracias y un saludo!

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