USAMOS SOLO UN 10 % DE NUESTRO CEREBRO: UNA LEYENDA URBANA (EL MITO DE “LUCY”)

NEUROCIENCIAS3MARZO

¿A quién no le gusta soñar con la telepatía o la telequinesia? Mucho se ha repetido el que usamos solo la décima parte de nuestro cerebro, una frase incorrecta a todas luces, más correcto sería decir que usamos solo un 10% del potencial de nuestro cerebro y que la capacidad de aprendizaje y de desarrollo son impresionantes gracias a la plasticidad neuronal.

lucyDesde la segunda mitad del siglo XX se ha especulado mucho con las causas de la falta de desarrollo y sobre qué ocurriría si se utilizara a plena potencia. La película Lucy es heredera de esta tendencia nacida en la llamada New Age y cuyo antecedente yo, al menos, lo sitúo en 1956 con la publicación de El tercer ojo de Losang Rampa. Allí nos encontrábamos con seres especialmente dotados, con unas facultades innatas que bien desarrolladas los llevaban a dominar el arte de la curación mediante la observación del aura, y también se hablaba de la capacidad de levitar, de hacerse invisible, de ver fantasmas o de realizar viajes astrales. Este libro, con sus secuelas (La sabiduría de los antepasados, La caverna de los antepasados, La túnica azafrán) hicieron furor en las décadas de los 60 y 70. Fue un periodo en el que las novelas de caballería se reeditaron en formato de comic con trajes llamativos y ajustados bajo el sello de Marvell y que ahora, gracias al cine y los fabulosos efectos especiales, vuelven a estar de moda -o quizás nunca se fueron-. ¿Quién no recuerda los poderes mutantes de los X-Men?

Sucede que cuando una verdad a medias se repite miles de veces acaba por ser asumida el tercer ojocomo verdad, acaba por ser aceptada sin ser cuestionada. Pero me preocupa que haya quien dé un paso más para vender humo y crear expectativas sin fundamento. Me refiero ahora a esa corriente que surge a partir de 1990 sobre los niños índigo, niños mutantes conectados o creados -no lo sé muy bien- por seres extraterrestres y que han sido instalados en la tierra para propiciar el cambio hacia un nuevo modelo social más elevado, un avance de la civilización hacia la convivencia pacífica y constructiva. Ya no se habla de seres con capacidades especiales, siempre los ha habido, sino de seres creados para el cumplimiento de un destino para la humanidad. Me dan pena estos niños sobre los que ha recaído tamaña responsabilidad.

Si desarrollaramos todo el potencial de nuestro cerebro, difícilmente alcanzaríamos las capacidades descritas en la película. Todos nacemos con un potencial y unas limitaciones enmarcadas en la física. Creer que el desarrollo neuronal traería aparejado la adquisición de poderes mentales como la telepatía o la telequinesis llevada al extremo de interactuar con aparatos electrónicos es una ficción. Es exactamente igual a creer que si desarrolláramos todo nuestro potencial físico, muscular, llegaríamos a levitar. Todos asumimos que esto es imposible, pero todos soñamos en que el cerebro es otra cosa y especulamos con estas posibilidades.

x-menPara comprender de lo que estamos hablando, en términos de neurología, me gustaría que pensaran en una ciudad. Cada barrio acoge obreros de una misma profesión: albañiles, profesores, médicos, carpinteros… El tamaño de cada barrio dependerá de la actividad que esa ciudad desarrolle en un campo concreto. Así si necesitamos leer mucho para el desarrollo de nuestra profesión, estaríamos desarrollando al máximo nuestra área verbal, pero dejaríamos en un segundo plano el área espacial. Lo mismo ocurriría si necesitáramos el olfato, desarrollaríamos ese área sensitiva, pero dejaríamos a media potencia otras áreas como la auditiva o la visual. El cerebro está diseñado para sobrevivir adaptándose a aquello que necesitamos en cada momento. Cuando alguien pierde la vista, sus demás sentidos se agudizan hasta extremos insospechados para compensar esa carencia.

Igual que sucedería en una ciudad, si barrio periférico creciera mucho, sus habitantes necesitarían unas vías de comunicación para desplazarse, todas la áreas del cerebro están interconectadas por redes neuronales similares a las redes de carreteras. Eso significaría que tendrían que ensanchar -engrosar- las vías de comunicación para evitar embotellamientos y mantener la velocidad de desplazamientos. Es muy posible que si lleváramos cada área al 100 % de su capacidad, el cerebro se colapsara de la misma forma que se colapsaría el tráfico en una ciudad diseñada para 100 000 habitantes donde, de pronto, metiéramos un millón de personas a vivir.

El cerebro consume el 20 % de nuestra energía cuando solo representa el 2 % de nuestra masa corporal, funciona con unos 12 w de potencia y es capaz de procesar más de 400.000 bits por segundo. Pero necesita que esta información sea operativa para aplicarla a nuestra interacción con el mundo que nos rodea. Solo el 2 % de esta información se lleva al plano de nuestra conciencia. Esta discriminación nos permite una dinámica operativa sin colapsar nuestro pensamiento. No hay ordenador capaz de semejante hazaña.

El cerebro funciona siempre al 100 %, otra cosa es que funcione a plena potencia. Si coche-despiecesuprimiéramos sólo el 2% de su capacidad, nos encontraríamos ante graves problemas que se traducirían en enfermedades por incapacidad. Nos ayudará a comprenderlo la imagen de un coche: basta encender el motor para que todas y cada una de las partes estén funcionando al cien por cien, pero la pérdida tan solo de una de ellas -un cable eléctrico que comunique el sistema de arranque con el motor, por ejemplo- sería suficiente para que el conjunto quedara afectado y su funcionamiento fuera defectuoso. Otra cosa distinta es qué rendimiento sacamos de ese coche en funcionamiento, eso dependera de que el conjunto siga funcionando al 100 % y lo que queramos pisar el acelerador. Pero por mucho que aceleremos, no lograremos que el coche levite sobre la carretera.

Es cierto que los nuevos descubrimientos de la física cuántica están abriendo puertas que invitan a la ensoñación y parece evidente que esta puede ser la clave del maravilloso funcionamiento de nuestro cerebro, pero por alguna razón seguimos atados a unas leyes físicas que nos condicionan. Por eso, soñemos, pero despiertos.

Aquí os dejo con un artículo publicado por Europa Press en el que Jesús Porta, director del área de Cultura de la Sociedad Española de Neurología, nos pone los pies en la tierra:

MADRID, 22 Ago. (EUROPA PRESS) –

El cerebro humano utiliza prácticamente el 100 por cien del cerebro, para realizar prácticamente cualquier actividad, según los neurólogos, lo que desmonta por completo el argumento de la película ‘Lucy’, que se estrena hoy en España, y la convierte en mera ciencia ficción.

De hecho también es un mito que el ser humano únicamente utiliza el 10 por ciento de su cerebro, según explica a Europa Press el director del área de Cultura de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Jesús Porta. “Es un mito que difundió Albert Einstein en el siglo XIX facilitando la incultura popular”, asegura.

Por tanto, la película ‘Lucy’ se basa en una premisa incorrecta porque “en las pruebas de imagen funcional que se hacen a los pacientes se ve que se activa todo el cerebro”, asegura el doctor Porta.

Desde el punto de vista evolutivo, este mito no tiene cabida ya que si de verdad no se utilizara el restante 90 por ciento del cerebro, no tendría sentido su existencia. Por lo tanto, el argumento de ‘Lucy’ que se basa en que si el cerebro se utilizara al 100 por cien, el ser humano desarrollaría una serie de capacidades que en la actualidad no tiene, es pura ficción. “El ser humano no tiene capacidades telepáticas ni telequinéticas ni lo va a tener nunca, ni falta que le hace porque para eso tenemos el mando a distancia”, señala con humor el doctor.

Además, esta evidencia se puede constatar en pruebas que se han hecho a pacientes ya que por ejemplo “en una persona que tiene Parkinson, la sustancia nigra que se degenera es un 2 por ciento del cerebro”, afirma Jesús Porta. De la misma forma, un paciente con Alzheimer “tiene el 90 por ciento de su cerebro perfecto”, añade el doctor.

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Acerca de #JoseCarlosAranda

Doctor en Ciencias de la Educación y Doctor en Filosofía y Letras; Creador del Método Educativo INTELIGENCIA NATURAL (Toromítico 2013, 2016). Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España). Profesor universitario y de EEMM, educador, escritor, conferenciante, colaborador en TV, Prensa y Radio. PREMIO CENTINELA DEL LENGUAJE 2015 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.
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Una respuesta a USAMOS SOLO UN 10 % DE NUESTRO CEREBRO: UNA LEYENDA URBANA (EL MITO DE “LUCY”)

  1. miguel angel carpio gonzalez dijo:

    De acuerdo cpm la distincion de trabajo o funcionamiento y rendimiento.Yoga sutras pone a disposicion tecnicas para la que la detencion del pensamiento obre de manera que ese rendimiento se perfeccione y podamos utilizar mejor ese 100%.

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