GLOSAS EMILIANENSES: EN IMÁGENES Y EXPLICADAS.

Muchos años, muchos cursos, he empezado la historia de la Literatura y los orígenes del castellano o los primeros documentos escritos en lengua romance y siempre me ha resultado algo complejo transmitir a mis alumnos la belleza y la importancia de estos documentos en nuestra historia y nuestra cultura. Creo que hoy día, con los nuevos soportes técnicos, la visualización de este vídeo puede ser una herramienta pedagógica magnífica. Me ha llegado por correo electrónico. Espero que os guste, que os ayude o que podáis usarlo en clase para poner imágenes a las palabras.

Glosas_Emilianenses

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA. 7.7. ORACIONES SUBORDINADAS ADJETIVAS -PROPOSICIONES ADJETIVAS- SUSTANTIVADAS:

SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA. 7.7. ORACIONES SUBORDINADAS ADJETIVAS -PROPOSICIONES ADJETIVAS- SUSTANTIVADAS.

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

La sustantivación es un procedimiento morfosintáctico por el que hacemos que una palabra, grupo de palabras u oración funcione como un sustantivo en el discurso. En principio, cualquier palabra o grupo de palabras puede  aparecer desempeñando esta función de nombre, como sucede en los siguientes ejemplos:

1)      No me agradó tu no.

2)      Ese porqué no me convence.

3)      Se casó con la alta.

En el ejemplo 1 tenemos un adverbio de negación (“no”) funcionando como núcleo de un sintagma nominal introducido por el determinante posesivo “tu”; en el ejemplo 2, tenemos una conjunción causal (“porqué”) funcionando asimismo como núcleo de un sintagma nominal introducido por el determinante demostrativo “ese”, también en función de sujeto de la oración; y en el ejemplo 3, un adjetivo (“alta”) funcionando como sustantivo, núcleo del sintagma nominal introducido por el determinante artículo “la” en función de complemento régimen.

En todos los casos, la palabra que actúa como transpositor a la función sustantiva es el determinante (“tu”, “ese” y “la”, respectivamente).

Las proposiciones adjetivas podemos sustantivarlas siguiendo el mismo procedimiento, es decir, mediante un determinante, y así tenemos:

4)      La llave que me diste no servía.

5)      La que me diste no servía.

6)      No me gustó el discurso que pronunciaron en la fiesta.

7)      No me gustó el que pronunciaron en la fiesta.

En los ejemplos 4 y 6, tenemos sendas proposiciones adjetivas introducidas por el pronombre relativo “que”. El antecedente es “llave” y “discurso” respectivamente. En los ejemplos 5 y 7, en cambio, no hay antecedente y el relativo viene introducido por un determinante que hace que la proposición sustantiva actúe con valor de sustantivo en el discurso. En ambos casos, podemos sustituirlas por un pronombre neutro (“eso”) o un sintagma nominal (“esa cosa”):

5.1. Eso (esa cosa) no servía.

7.1. No me gustó eso (esa cosa).

ORACION: La que me diste no servía.

Oración compuesta, bimembre, enunciativa, negativa, intransitiva. Consta de:

…..PROPOSICIÓN ADJETIVA SUSTANTIVADA (sujeto: introducida por “la que”). Consta de:

……….SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (2ª persona de singular).

……….SINTAGMA VERBAL (predicado): la que me diste.

……………PRONOMBRE (Complemento Directo): la que (aquella).

……………PRONOMBRE (Complemento Indirecto): me.

………..…VERBO (núcleo): diste.

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): no servía.

……….ADVERBIO (marca oracional de negación): no.

……….VERBO (núcleo): servía.

ORACIÓN: No me gustó el que pronunciaron en la fiesta.

Oración compuesta, bimembre, enunciativa, negativa, media. Consta de:

…..PROPOSICIÓN ADJETIVA SUSTANTIVADA (sujeto: introducida por “el que”). Consta de:

………..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (3ª pers. plural).

………..SINTAGMA VERBAL (predicado): el que pronunciaron en la fiesta.

……………PRONOMBRE (Complemento Directo): el que.

……………VERBO (núcleo): pronunciaron.

……………GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento Circunstancial de Lugar): en la fiesta. Consta de:

………………..PREPOSICIÓN: en.

………………..SINTAGMA NOMINAL: la fiesta. Consta de:

…………………….DETERMINANTE: la.

…………………….NOMBRE (núcleo): fiesta.

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): no me gustó. Consta de:

……….ADVERBIO (marca oracional de negación): no.

……….PRONOMBRE (Complemento Indirecto): me.

……….VERBO (núcleo): gustó.

Ya hemos visto cómo las proposiciones adjetivas introducidas por el pronombre relativo “que” necesitan un determinante para actuar como sustantivas. Pero no todos los pronombres relativos funcionan igual:

QUIEN: Ya dijimos que lo usamos cuando el antecedente es animado, equivale y puede sustituirse por el relativo “el que”. Esta referencia de significado a persona hace que no necesite determinante para asumir funciones de sustantivo. Nos basta usar “quien” sin antecedente expreso en la oración para que actúe como una proposición sustantiva:

–          Quien llegue primero obtendrá un premio.

–          El que llegue primero obtendrá un premio.

–          Ese obtendrá un premio.

Recordarás que la estudiamos entre los procedimientos para introducir las proposiciones sustantivas en función de Complemento Indirecto en ejemplos del tipo “Daré el premio a quien llegue primero” –repásalas ahora-. En estos casos, el antecedente de “quien” es indefinido-

En los demás casos, no podemos sustantivar la proposición de relativo: “el cual” no podemos sustantivarlo porque siempre lo usamos con determinante; y “cuyo” es un relativo especial que actúa como determinante ya por sí mismo. Ninguno de los dos puede encabezar proposiciones adjetivas sustantivadas.

En resumen:

1)      Las proposiciones adjetivas introducidas por “que” y “quien” pueden aparecer sustantivadas.

2)      La proposición adjetiva introducida por el relativo “quien” no precisa ir precedida de determinante para actuar sustantivada.

3)      La proposición adjetiva introducida por el relativo “que” requiere para la sustantivación ir precedida de un determinante.

4)      En ambos casos es imprescindible la ausencia de antecedente explícito en la oración principal.

5)      No podemos sustantivas proposiciones adjetivas introducidas por “el cual” o “cuyo”.

ORACIÓN: Quien llegue primero obtendrá el premio.

Oración compuesta, bimembre, enunciativa, afirmativa, transitiva. Consta de:

…..PROPOSICIÓN ADJETIVA SUSTANTIVADA (sujeto: introducida por “quien”). Consta de:

……….SINTAGMA NOMINAL (sujeto): pronombre: quien.

……….SINTAGMA VERBAL (predicado): llegue primero. Consta de:

……………VERBO (núcleo): llegue.

……………ADJETIVO (Complemento Predicativo): primero.

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): obtendrá el premio. Consta de:

……….VERBO (núcleo): obtendrá.

……….SINTAGMA NOMINAL (Complemento Directo): el premio. Consta de:

……………DETERMINANTE: el.

……………NOMBRE (núcleo): premio.

EJERCICIOS:

1)      Analiza las siguientes oraciones:

1.1.     Iré a la fiesta con quien me llame antes por teléfono.

1.2.     Te agradezco que te hayas acordado de mí el día de mi cumpleaños.

1.3.     Tengo que repasar las lecciones que indicó el profesor.

1.4.     Iremos viendo a lo largo del curso los problemas que más preocupan a las ciudades modernas.

1.5.     Fuiste tú quien me dijo: “No te preocupes, todo va bien”.

1.6.     Me acordé de que había quedado contigo por la tarde.

1.7.     Dime si tengo razón.

1.8.     Me llevaré la que tiene el lazo rojo.

1.9.     Y el Cid, enarbolando su espada, gritó: “Adelante, mis valientes”.

1.10. No se me ocurre otra frase con la que puedas comprender mejor el sistema de la sustantivación.

2)      Invéntate cinco frases en las que aparezca una proposición adjetiva sustantivada introducida por el pronombre relativo “que”.

3)      Invéntate cinco oraciones en las que aparezca una proposición adjetiva sustantivada introducida por el pronombre relativo “quien”.

4)      Construye diez ejemplos de oraciones simples donde se hayan sustantivado distintas clases de palabras.

5)      Lee atentamente el siguiente texto de Jorge Luis Borges:

Quería dormir y no podía. Para dormir es necesario olvidar un poco las cosas. En esa época no podía olvidar. Cerraba los ojos y me imaginaba, con los ojos cerrados, en mi cama. Imaginaba los muebles, los espejos, imaginaba la casa. Imaginaba el jardín, las plantas, había estatuas en ese jardín. Para librarme de todo ello, escribí esta historia de Funes que es una especie de metáfora del insomnio, de la dificultad o la imposibilidad de abandonar el olvido. (El libro de arena)

5.1. ¿Cuántas oraciones hay en este texto?

5.2. ¿Qué relación sintáctica mantienen entre sí? –hay dos conjunciones que aún no se han visto, “o” e “y”. No te preocupes y anota, de momento “nexo”-.

5.3. Analiza la última oración.

6: Los grupos destacados en negrita, ¿son perífrasis?, ¿de qué tipo?

7: La oración «Para librarme de todo ello, escribí esta historia de Funes» transfórmala a pasiva y analiza el resultado.

8: La palabra «imposibilidad», descomponla y clasifícala según sus formantes.

9: Forma la familia léxica de «dormir».

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ENTREVISTA A JOSE CARLOS ARANDA, «LA CONTRA», LA VANGUARDIA, 27 ENERO 2011, POR IMA SANCHÍS.

ENTREVISTA A JOSÉ CARLOS ARANDA, «LA CONTRA», LA VANGUARDIA, 27 ENERO 2011, POR IMA SANCHÍS.

Tengo que agradecer a esta magnífica periodista el trato recibido. No creo que responda a una realidad objetiva sobre mi persona pero, como dice El libro de la gramática vital, no soy el mejor para hablar de mí mismo. Espero que os guste.

«Yo no tengo nada mejor que dar que a mí mismo» por Ima Sanchís

Un privilegio

Este hombre reflexivo y sin arrogancia es profesor de secundaria ¿¡qué privilegio tener un maestro de esta categoría!¿, defiende el entusiasmo como herramienta vital y la búsqueda de sentido como norte. Filólogo amante de la filosofía, mezcla ambas en un extraño y bello ensayo: El libro de la gramática vital (Almuzara). La aventura de nuestra vida es una novela, explica. Como todo texto, en sí, es la unidad de comunicación más compleja que podemos diseñar, y la única que de verdad importa. Siguiendo la retórica clásica: primero inventio, saber qué quieres; luego dispositio, planificar y estructurar cómo vas a ejecutarlo, y por último, expositio, hacerlo realidad: vivir la vida que has elegido.

¿Qué tiene que ver la gramática con la vida?

Nuestros actos están determinados por nuestros pensamientos, que formulamos con palabras, frases, oraciones…

¿El habla me condiciona?
Del dominio del lenguaje depende nuestra capacidad de elaborar reflexiones más o menos profundas y producir actos combinados. Imagine que suprimiéramos el yo.

¿Nuestra realidad cambiaría?

La individualidad sería impensable. Viviríamos en el universo de las hormigas.

La vida humana está llena de incoherencia, lapsus, errores…

Sí, pero la incoherencia en la vida conduce a la frustración y a la infelicidad de la misma forma que la incoherencia gramatical conduce a una frase sin sentido.

Nuestros actos nos definen.

Nuestra vida es una novela. Los actos y decisiones diarias son la tinta indeleble con la que escribimos su argumento.

Los actos son también el camino que ofreces a los demás para comprenderte.

Así es, yo no puedo juzgar tus pensamientos porque no los oigo, sólo tus palabras. De la misma forma, yo no puedo juzgar tus intenciones, sólo tus actos, que es lo que veo, y a través de ellos compongo tu imagen.

¿Existe una gramática de la felicidad?

Sí, cuando mi proyecto de ser y mis actos caminan en la misma dirección.

De acuerdo, ¿pero qué tiene que ver con la gramática?

En la lengua antes de hablar tienes que saber qué quieres decir: en la vida antes de vivir tienes que saber qué quieres ser.

Pues lo saben bien pocos…

Hay que desprenderse de todo para mirarse a uno mismo y comprender que lo primero es la propia existencia, y que si no te tienes a ti mismo no tienes nada. Hay un proyecto de ser que preexiste, está en el pensamiento.

¿Cómo descubrirlo?

Coja papel y lápiz y describa al detalle cómo desearía que fuera el hijo de sus sueños: deportista, intelectual, artista, con fe, sin fe… Acaba de definir su propio ideal, el que no alcanza por las vicisitudes, el que no se atreve a buscar.

No nos atrevemos porque las cosas sean difíciles, sino que son difíciles porque no nos atrevemos, decía Séneca.

Muy a menudo somos elefantes de circo: una experiencia inoportuna nos condena a un estado de frustración y nos impide tener la valentía de actuar en la vida.

¿Qué tienen que ver los elefantes?

En los circos ambulantes los ataban a una estaca, sólo tenían que tirar un poco para liberarse, pero no lo hacían porque ya lo intentaron de pequeños y de adultos seguían pensando que era imposible.

Entiendo.

Debemos ser muy conscientes de que la lengua es el sistema operativo que instalamos en cada mente al nacer. Un mal ordenador con un buen sistema operativo da muchísimos mejores resultados que a la inversa.

La genética también nos determina.

Sí, y mis circunstancias son mi realidad, pero sobre ambas está mi voluntad, mi pasión por ser. Lo que yo toco se transforma en función de mi deseo de ser. La realidad es la piedra, dásela a un arriero cansado y hará un asiento, dásela a Miguel Ángel y hará La Piedad. Estamos hablando de una misma realidad, ¿qué la transforma?… El telos de Aristóteles, la esencia en el ser que comporta un destino.

No somos los autores exclusivos de nuestro propio personaje.

La realidad actúa en mí en función de cómo yo la concibo y cómo la manejo. ¿Pero por qué esos impulsos negativos que nos impiden disfrutar? Los malos sentimientos prosperan porque tenemos capacidad de sentir. La misma tierra que abona el rosal hace crecer la mala hierba, con lo cual habrá que estar muy atento, arrancarla cuando nace para que no se adueñe de nuestro espíritu.

Reglas para una buena sintaxis vital:

Coordinar nuestros actos en función de lo que pretendo ser en la vida. Y el principio de la linealidad, cada cosa en su momento: normalmente vivimos como en un trastero revuelto y hay que iluminar objeto por objeto, descomponer los tiempos, ser sólo madre cuando estás con tu hijo, ser sólo amante y amiga cuando estás con tu pareja…

¿Y usted a qué conclusión ha llegado?

Que podemos ser felices si trabajamos en ello. Hay que crear espacio y tiempos para reestructurar sentimientos y sensaciones, positivizar lo negativo. Decía un viejo indio: dentro de mí viven dos lobos, uno me lame la mano, el otro trata de morderme el cuello. ¿Quién ganará? Aquel que yo alimente.

¿Qué hacer con la falta de autoestima?

La única solución es volver al origen: la respiración, ir a lo esencial para descubrir que lo maravilloso es que estás vivo. Y si te has fallado a ti mismo, busca tu reflejo en los demás, porque te darán una imagen de ti mismo mucho más real que la que tú tienes.

¿Qué intenta darle a sus alumnos?

Yo no tengo nada mejor que dar que a mí mismo, el conocimiento es una excusa.

¿Qué necesitan?

Cariño, sinceridad y que se les hable claro; y enseñarles a combinar. Muchas veces perdemos la oportunidad de realizar las cosas porque queremos que la realidad se adecue a la visión que tenemos de lo que debe ser. Mejor combinar los elementos de que dispongo para acercarme a mis objetivos.

Para ver la página original de La Vanguardia, PINCHE AQUÍ.

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA. 7. 6. ORACIONES SUBORDINADAS ADJETIVAS –PROPOSICIONES ADJETIVAS- INTRODUCIDAS POR UN PARTICIPIO O POR UN GERUNDIO:

SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA. 7. 6. ORACIONES SUBORDINADAS ADJETIVAS –PROPOSICIONES ADJETIVAS- INTRODUCIDAS POR UN PARTICIPIO O POR UN GERUNDIO.

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

Ya sabemos que el participio puede actuar como adjetivo en el discurso (“El hombre cansado se durmió” / “El hombre, cansado, se durmió”; “Me gusta la ropa planchada”; “El coche reparado funcionaba mejor que nuevo”; etc.), pero no por ello deja de ser una forma verbal, por lo que podemos delimitar su significado mediante complementos de predicado. Por ejemplo:

a)      El hombre, cansado de trabajar, se durmió.

b)      Me gusta la ropa planchada con vapor.

c)      El coche, reparado de la avería, funcionaba mejor que nuevo.

Cuando esto ocurre, equivalen a proposiciones subordinadas adjetivas, puesto que acompañan a un nombre precisando su significado. Los ejemplos anteriores pueden ser desarrollados en forma de proposición, veámoslo:

a.1) El hombre, que estaba cansado de trabajar, se durmió.

b.1) Me gusta la ropa que está planchada con vapor.

c.1) El coche, que estaba reparado de la avería, funcionaba mejor que nuevo.

Usamos el participio cuando el sujeto del verbo de la oración principal y el del participio que introduce la proposición coinciden. En los ejemplos anteriores, “hombre” es el sujeto de “dormir” y “cansado”; “ropa”, en el segundo ejemplo, es el sujeto de “gusta” y “planchada”; y “coche” es el sujeto de “funcionar” y “reparado”. Y observamos también, que en la segunda serie, el pronombre relativo “que” desempeña en todos los casos la función de sujeto de la proposición que introduce.

Solo una observación más: dependiendo de un participio, puede aparecer un Grupo Preposicional en función de Complemento Agente, como ocurre en las oraciones con verbo en voz pasiva. Por ejemplo:

a)      El pájaro, abatido por los disparos del cazador, se precipitó contra el suelo.

De hecho, la clave de la construcción pasiva es el empleo del verbo “ser” más participio:

d.1) El pájaro fue abatido por los disparos del cazador.

Estos casos pueden ser analizados como Proposición Adjetiva o como Grupo Adjetival. En cualquiera de los casos, funcional y semánticamente son equivalentes. Si lo analizamos como Proposición, atendemos a la estructura profunda, plano semántico; si lo analizamos como Grupo Adjetival, atendemos más a la estructura superficial, plano formal.

ORACIÓN: El pájaro, abatido por los disparos del cazador, se precipitó contra el suelo.

Oración simple, enunciativa, bimembre, afirmativa, reflexiva transitiva.

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): el pájaro abatido por los disparos del cazador. Consta de:

……….DETERMINANTE: el.

……….NOMBRE (núcleo): pájaro.

………GRUPO ADJETIVAL: abatido por los disparos del cazador. Consta de:

……………PARTICIPIO (núcleo): abatido.

……………GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento Agente): por los disparos del cazador. Consta de:

………………..PREPOSICIÓN: por.

………………..SINTAGMA NOMINAL: los disparos del cazador. Consta de:

…………………….DETERMINANTE: los.

……………………..NOMBRE (núcleo): disparos.

……………………..GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento del Nombre): del cazador.

………………………….PREPOSICIÓN: de.

………………………….SINTAGMA NOMINAL: el cazador.

………………………………DETERMINANTE: el.

………………………………NOMBRE (núcleo): cazador.

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): se precipitó contra el suelo. Consta de:

……….PRONOMBRE (reflexivo de Complemento Directo): se.

……….VERBO (núcleo): precipitó.

……….GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento Circunstancial de Modo): contra el vacío. Consta de:

……………PREPOSICIÓN: de.

……………SINTAGMA NOMINAL: el vacío. Consta de:

………………..DETERMINANTE: el.

………………..NOMBRE (núcleo): vacío.

En el Sintagma Nominal Sujeto, podríamos haber analizado:

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): el pájaro abatido por los disparos del cazador. Consta de:

……….DETERMINANTE: el.

……….NOMBRE (núcleo): pájaro.

……….PROPOSICIÓN ADJETIVA (de participio):

……………SINTAGMA NOMINAL (sujeto): sobreentendido por contexto (el pájaro).

……………SINTAGMA VERBAL (predicado):

…………………PARTICIPIO (núcleo): abatido.

…………………GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento Agente): abatido por los disparos del cazador; etc.

Mucho menos frecuente que el uso de participio como adjetivo, es el uso del gerundio. No obstante, hay expresiones en que asume esta función. En especial, en estructuras nominales como títulos de cuadros del tipo “Julio César atravesando la Galia”. Algo más discutibles son las estructuras del tipo “Allí había algunas mujeres lavando ropa” donde podemos interpretar la construcción de gerundio con valor adverbial (“…había mujeres así”) como Complemento Circunstancial de modo; o bien, con valor adjetival, equivalente a “Allí había algunas mujeres que lavaban ropa / que estaban lavando ropa”. Como ocurría en el caso de la construcción de participio, también en la construcción de gerundio coinciden el sujeto de la proposición con el antecedente (“Julio César” / “mujeres”). El análisis, en estos casos, será idéntico a los anteriores:

ORACIÓN: Allí había algunas mujeres lavando ropa.

Oración simple (o compleja), unimembre, enunciativa, afirmativa, transitiva. Consta de:

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): impersonal obligatoria.

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): allí había algunas mujeres lavando ropa. Consta de:

……….ADVERBIO: allí.

……….VERBO (núcleo): había.

……….SINTAGMA NOMINAL (Complemento Directo): algunas mujeres lavando ropa.

…………….DETERMINANTE: algunas.

…………….NOMBRE (núcleo): mujeres.

…………….PROPOSICIÓN ADJETIVA (de gerundio): lavando ropa.

…………………SINTAGMA NOMINAL (sujeto): sobreentendido (mujeres).

…………………SINTAGMA VERBAL (predicado): lavando ropa. Consta de:

……………………..GERUNDIO (núcleo): lavando.

……………………..SINTAGMA NOMINAL (Complemento Directo):

………………………….NOMBRE (núcleo): ropa.

Debemos tener cuidado con el gerundio porque, en la mayoría de los casos, lo encontraremos actuando como segundo término de perífrasis (“estaban llegando”; “andaban jugando”; etc.) o con valor de adverbio del discurso en función de Complemento Circunstancial. Otras veces, como en el caso anterior, los dos análisis resultaran aceptables según la interpretación que prefiramos dar al contenido de la oración como ocurre con “Vimos a los soldados paseando por el parque” / “Vimos a los soldados así” (Complemento Circunstancial de Modo) / “Vimos a los soldados que paseaban por el parque “ (Proposición Adjetiva).

EJERCICIOS:

1)      Analiza las siguientes oraciones:

1.1.  Las hojas estaban dobladas por la mitad.

1.2.  Los ejércitos victoriosos, marchando marcialmente por las avenidas de París, fueron aclamados por una multitud enloquecida.

1.3.  La señora con la que discutí ayer está ahora tendiendo la ropa en la terraza.

1.4.  ¿Te gusta que te traten de tú?

1.5.  Quiero que repitas: “Voy a estudiar todos los días”.

1.6.  Se cansó de que todos se burlaran de él.

1.7.  Tengo una señal marcando el sitio en que dejé la lectura.

1.8.  El electricista que iba a venir no ha dado señales de vida.

1.9.  Dime cuántos años tienes.

1.10.  Todos los profesores me han aconsejado que te diga que no puedes continuar así.

2: Descompón las palabras marcadas en negrita en sus constituyentes indicando si los morfemas resultantes son flexivos o derivativos. Clasifícalas según su composición (simples, compuestas, derivadas o parasintéticas).

3: Familia léxica de «flexivo».

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EL LIBRO DE LA GRAMÁTICA VITAL. ENTREVISTA EN RADIO CÓRDOBA, 12 DE ENERO 2011.

Aquí os dejo el enlace. Espero que funcione, ya conocéis mi proverbial torpeza en estas lides.

http://www.4shared.com/account/dir/OVgOtV3Z/sharig.html?sId=eQw1jBdmG4wjS6rW#

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PRESENTACIÓN DE «EL LIBRO DE LA GRAMÁTICA VITAL». SALÓN DE ACTOS DE SAN HIPÓLITO, CÓRDOBA 13 DE ENERO DE 2011.

EL LIBRO DE LA GRAMÁTICA VITAL: ACTO DE PRESENTACIÓN A CARGO DE D. MANUEL PIMENTEL (SAN HIPÓLITO, 13 ENERO 2011). TEXTO DEL DISCURSO DE PRESENTACIÓN DE JOSÉ CARLOS ARANDA.

Quiero empezar dando las gracias a la editorial Almuzara por la confianza que ha demostrado en mi trabajo. Y muy especialmente a Manuel Pimentel, auténtico promotor del proyecto que hoy nos trae aquí. Fue él quien tuvo la idea de extrapolar su experiencia como novelista a su propia vida. En El libro de la escritura vital, publicado a principios de 2010 nos confiesa cómo la idea de separarse de sí mismo y contemplar su vida como un relato, una novela de la tú mismo eres el protagonista,  le ayudó a relativizar, concretar y precisar los avatares que a todos, en algún momento, nos sobrevienen de forma que pudiéramos controlarlos como el escritor controla a su personaje en la elaboración de la trama de un relato. Surge así el escritor vital.  Esta idea le fue útil personalmente y pensó que podía y debía transmitirla para que otros pudieran contemporizar sus circunstancias y gestionarlas de manera más eficaz. De ahí surgió su libro.

Acababa yo, por aquel entonces, de publicar en Berenice el Manual de ortografía  y redacción. Me sorprendió que lo hubiera leído, lo sé muy ocupado. Comenzamos a cambiar impresiones y del manual de redacción derivamos hacia un proyecto que él, en aquel momento,  estaba ultimando sobre la escritura vital. Entonces surgió la chispa: si había una gramática de la lengua que nos ayuda a redactar mejor, a escribir mejor, el escritor vital también debe disponer de una gramática que le ayude a organizar mejor su vida, a redactar su propia novela, a ser más feliz. Fue un cambio de impresiones rápido e intenso. En apenas quince minutos me lanzó el reto de escribir esa gramática para el escritor vital y me pasó el borrador de su Libro de la escritura vital. Lo leí, lo entendí y acepté su propuesta entusiasmado por la idea y preocupado por la complejidad de la obra.

El resultado es el libro que hoy presentamos, El libro de la gramática vital.

Muy bien, ya tenemos el proyecto: redactar una gramática para tratar de aislar y comprender las reglas que rigen nuestra vida y cómo podemos y debemos usarlas para lograr el objetivo que deseas en tu vida.

¿Qué queremos conseguir en la vida?

Un coche, un buen trabajo, una casa maravillosa, unos hijos guapos, una buena cuenta corriente… no, no, no… Tendré que formular la pregunta de otra manera, vamos a ver… ¿Qué os gustaría que lograran vuestros hijos en la vida? Da igual ahora la edad que tengas o tus experiencias… imagínate que estás ante tu hijo recién nacido y tienes la oportunidad de otorgarle un don, tu mayor deseo. ¿Qué deseas para él?

Yo tengo clara la respuesta, me gustaría que fueran felices. Mi respuesta no sería que fueran médicos o profesores, enfermeros o abogados o economistas, tampoco sería que tuvieran más o menos dinero, o una casa más o menos grande. Sería, sencillamente que fueran felices. Todo lo demás no son más que medios que creemos más o menos oportunos para lograr este fin. Pero lo que yo de verdad desearía para ellos es que fueran felices.

Muy bien, si esto es lo mejor que puedo desear para ellos, también es lo mejor que puedo desear para mí. Pero ¿qué nos impide ser felices? ¿Qué es la felicidad? ¿Eso de verdad existe? -me preguntaba un periodista-. Yo os diría que es una actitud ante la vida y un estado mental, la tranquilidad que inunda tu espíritu cuando tus actos y tus intenciones caminan de la mano.

¿Y qué tiene que ver la lengua con ese camino hacia la felicidad? Todo. Si la felicidad es una actitud mental ante la vida y la mente funciona, razona, analiza y se expresa a través de la lengua, nuestra mente se programa también a través de la lengua y comparte con ella sus rasgos más genuinos, más auténticos.

Lo veremos mejor a partir de ejemplos concretos. La vida se rige por unas reglas inamovibles que no podemos más que aceptar con naturalidad. También la lengua, el relato, la novela. El principio de finitud nos enseña que todo lo que empieza, acaba y que el final ordena la tensión de la acción en el relato. La vida, el interés por la acción en la vida, se comprende desde el principio por el hecho mismo de la muerte. Tenemos un tiempo limitado e incierto para escribir nuestro relato, si fuéramos eternos cualquier acción sería superflua porque sin necesidad de hacer nada, en la infinitud que nos aguarda todo sucedería. Borges nos lo dejó muy claro en el relato de «El inmortal» allá en El Aleph.

Si no aceptamos esta ley, si nos rebelamos contra la muerte, estaremos condenados a la infelicidad.  Por ejemplo.

La lengua nos enseña el principio de la linealidad. Los sonidos se suceden unos a otros en una cadena armónica que compone, finalmente, una frase con sentido completo. ¿Os imagináis que tratáramos de pronunciar todos los sonidos de golpe? El resultado sería un galimatías, un grito incomprensible y sin sentido. También la vida ha de desarrollarse inevitablemente en una secuencia lineal de actos y ciclos vitales. Hay que haber sido bebé para ser un niño, niño antes que adolescente, adolescente antes que adulto y adulto antes que anciano. Pero ninguna de las etapas, como sucede en la lengua, es inútil ni superflua, y cada una de ellas prepara y nos da las claves para la siguiente. Hasta que no pronunciamos la última palabra, la frase no está completa. Hasta que no exhalamos el último suspiro no alcanzamos a comprender el sentido global de nuestra existencia.

¿Qué ocurre si siendo niño vives como un adulto, o siendo adulto tratas de vivir como un adolescente? Si no dejamos al niño jugar le estaremos sustrayendo la imaginación, si no dejamos al joven experimentar con su vida, le estaremos sustrayendo su independencia, su seguridad en sí mismo, si no atendemos al anciano, le estaremos sustrayendo su dignidad. Y si es el propio niño, el adolescente o el anciano quienes se rebelan contra este principio, el resultado será el mismo: la infelicidad. De la misma forma que nos esforzamos en pronunciar cada sonido en cada palabra hasta completar la frase, es igualmente importante vivir cada momento de nuestra existencia con toda la intensidad y plenitud que seamos capaces.

Tanto los sonidos que pronunciamos al elaborar una frase, como los actos cotidianos que realizamos se rigen por otra regla coincidente que los lingüistas llamamos “doble articulación”. Algo mágico. El ser humano es el animal que menos sonidos pronuncia, entre 16 y 27, entre vocales y consonantes –un gorila emite más de 60 sonidos diferentes, por ejemplo- La magia consiste en que somos la única especie capaz de comprender la posibilidad de combinar estos sonidos entre sí hasta componer cadenas complejas con significados tan amplios como podamos imaginar.  Igual que sucede con los sonidos, quizás seamos los animales más torpes de la naturaleza: no tenemos branquias, ni aletas, ni alas que nos permitan sumergirnos en el agua o volar y, sin embargo, en algún momento aprendimos que podíamos combinar nuestros actos formando cadenas dirigidas a una intención concreta. Flexionar un dedo es un acto aislado que, por sí mismo, puede no lograr nada; pero si lo combino con la flexión de los demás dedos y uso las dos manos sobre un cordel, puedo atarme los cordones de los zapatos o atar un haz de leña para transportar. Esta capacidad de combinar nuestros actos tampoco es aleatoria, tiene unas reglas. Si las acciones no se coordinan adecuadamente dirigidas a una intención, nunca obtendremos resultados.

Ahora estamos diez remeros en una barca. Se supone que queremos que la barca avance en una dirección determinada, pero nadie obedece la voz de mando, no trabajamos de forma coordinada. El resultado es que las acciones de unos contrarrestan las de otros y la barca gira sobre sí misma, no avanza en ninguna dirección. Después de media hora chapoteando con el remo, te inunda la sensación de inutilidad y dejas de batir el remo. ¿De qué te sirve tomar sacarina en el café y verduras en la comida si por la noche asaltas la nevera y te das un atracón de chocolate? ¿De qué te sirve emplear 6 horas de tu tiempo en el Instituto o en la Universidad si después no dedicas el tiempo necesario en casa para afianzar tus estudios? No conseguirás adelgazar ni aprobar el curso… la barca no avanza.

Pero, entre estas reglas, quizás la que más impresiona es la capacidad reflexiva. La lengua, entre todos los sistemas de comunicación es el único capaz de reflexionar sobre sí mismo. Puedo decir que “amo” es la primera persona de singular del presente de indicativo. Existe un lenguaje pictórico, como existe un lenguaje matemático, pero no puedo explicar ni reflexionar sobre la pintura usando un lienzo, colores y un pincel, tampoco puede explicar las matemáticas exclusivamente a partir de números. Tampoco vemos a los gorilas o los delfines explicando el significado del nuevo grito que “Lomo plateado” se ha inventado. De igual modo, el ser humano es el único capaz de reflexionar sobre sí mismo, sobre el sentido de su vida, de sus actos, de sus intenciones, de sus emociones.

Esta función reflexiva también entraña sus riesgos para la felicidad, de ahí la importancia de la escritura vital. Nosotros nos medimos desde nuestra perspectiva subjetiva: visualizamos las reflexiones, los sentimientos encontrados que preceden a cualquier decisión, somos conscientes de las dificultades en el desarrollo de nuestras acciones… y nos miramos desde la indecisión, la reflexión, el temor…

Esta es el arma más poderosa que poseemos: para bien porque en cualquier momento podemos publicar unan nueva ortografía y cambiar las reglas: decidir dar un giro radical a nuestra vida y ser algo diferente –nos recuerda Sartre-. Pero también para mal, porque una errónea percepción de nuestro personaje puede conducirnos hasta el laberinto de la depresión.

O acudimos a referentes externos, a los hechos que no admiten duda, o estaremos condenados a la infelicidad. Los referentes externos son los demás, los hechos indubitables que nos diría Descartes.

Hasta ahora, si os dais cuenta sólo he hablado de lo que puede enseñarnos la lengua como sistema. Pero la lengua es mucho más que eso: es el sistema operativo que instalamos y se nos instala en nuestra mente en blanco cuando somos niños, desde que nacemos, es nuestra lengua materna. Es el sistema a través del que vamos a comprender e interpretar la realidad, a interactuar con ella.

¿Cómo puede un mal aprendizaje de la lengua hacernos infelices? ¿Qué tendrá que ver?

Aprendemos a nombrar la realidad, la conocemos distinguiéndola de las demás realidades cuando ya hemos aprendido a nombrarla, mi conocimiento de esa realidad incorpora al significado un protocolo de actuación. ¿Por qué no salgo al campo a coger setas? Porque no sé nombrarlas, llamarlas por su nombre, por tanto, no sé distinguirlas entre sí, no sé cuál puede ser venenosa. Conclusión: no cojo setas.

Es importante insistir en esa asociación al significado de un protocolo de actuación frente a la realidad, nuestra reacción instintiva o inconsciente. ¿Por qué huyo de las serpientes? El significado de la palabra incorpora un mensaje de alarma en rojo y parpadeante: “Peligro de muerte”, mi protocolo de actuación me impulsa a huir inmediatamente.

Y, ¿qué ocurriría si integro un significado erróneo en una palabra? Sencillamente que mis sensaciones, mis emociones, mis impulsos, mi forma de reaccionar serían inadecuadas y esto, precisamente, es lo que puede, en algunos casos conducirnos a la infelicidad.

Pienso ahora en un perro salchicha. Por alguna experiencia o circunstancia durante el aprendizaje de mi lengua materna, he incorporado al concepto “perro” el significado de “depredador carnívoro salvaje”. Voy y veo un perro salchicha en la acera y mi reacción inconsciente será huir a todo correr como si hubiera visto un león suelto. Este aprendizaje conceptual lo integramos a través de la experiencia y el contacto con la realidad, pero hay que recordar que la lengua materna la aprendemos en el seno familiar, que los primeros significados que asociamos los establecemos en la infancia. Es una etapa en la que el universo es mi familia, mi padre es el referente de todos los padres y mi madre el paradigma de todas las madres. Estos son significados que arraigan profundamente y nos acompañan el resto de nuestras vidas. Una distorsión de la realidad en estos estadios puede comportar la incapacidad inconciente de ser feliz en la vida.

Si un niño crece en una familia en la que siempre se habla de “trabajo” en sentido negativo como algo que comporta esfuerzo, sacrificio, explotación, injusticia, fuente de amargura, compañeros abusones, jefes dictadores… ¿Cuál creéis que será su estado de ánimo, su predisposición cuando llegue el momento de trabajar? Estará preparado para la jungla, para defenderse de los compañeros y del jefe, para sufrir pero lo imprescindible, aceptará el trabajo como una maldición inevitable, bíblica. Cuando llegue el momento, es muy posible que ni él mismo sepa por qué siente esa aversión, esa repulsa hacia un trabajo. Esto podría ser un ejemplo de error de aprendizaje en el significado de una palabra. Lo curioso es que su propia actitud hacia el empleo, sus compañeros y su jefe derivaría en un ambiente hostil que acabaría por confirmar sus peores temores. El sujeto puede no ser jamás consciente de que el responsable único ha sido su propio miedo, su actitud.

Convendría tener muy en cuenta este aprendizaje conceptual y su importancia en la infancia si aspiramos a que nuestros hijos sean felices. La clave puede que no esté en sustraerles de las frustraciones o el aburrimiento –eso viene en el paquete de la vida y no queda otra que aceptarlo-, la clave puede estar en ser conscientes de la importancia de transmitir valores positivos asociados a nuestros actos porque ese será el significado asociado dominante el resto de su vida. Nada puede incitar más a la lectura que la imagen de un padre o una madre relajada en el sofá de casa, disfrutando plácidamente de un libro entre sus manos.

Hay errores muy extendidos, algunos telúricos y ancestrales, como sucede con el “honor” calderoniano. Como mi mujer se ha fugado con otro, sólo puedo lavar la afrenta contra mi honor matándolos –Bodas de sangre de Lorca-. Pero ¿cómo va a depender tu honra o tu honor de lo que una tercera persona haga en el ejercicio de su libertad, aunque sea tu hijo o tu mujer? Tu honor y tu honra sólo dependen de tus actos –nos susurra Cervantes desde El Quijote-.  O ese otro error que consiste en asociar la “posesión” al significado de la palabra “amor”. Surge la terrible aberración de “la maté porque era mía”. ¿Habrá algo más contradictorio con el amor? Quien ama vive por y para la felicidad del ser amado, y el amor verdadero insta al sacrificio en aras de esa felicidad. Yo por mi hijo mato –decía una conocida en los medios-; yo por mi hijo muero –respondía otro día, en otra cadena, alguien con los significados mejor aprendidos.

Otros errores son más de carácter social y, a veces, sospechosamente inducidos. Una palabra muy aireada y mal usada en nuestras vidas en “libertad”. «Estoy casado». «¡Bah, qué tonto, atarte de esa manera, sacrificar tu libertad, con la cantidad de mujeres que hay por ahí sueltas!». ¿De verdad sacrifico mi libertad por estar casado? ¿Qué es la libertad? Es la capacidad de decidir y esa capacidad solo cobra sentido en la vida cuando se ejercita. Yo soy libre por estar casado, estoy viviendo el resultado del ejercicio de mi libertad, vivo las circunstancias vitales a que me han conducido mis decisiones tomadas, precisamente, en el ejercicio de mi libertad. Por eso soy libre, lo que no estoy es “disponible” en el mercado del ligue. Tú estás disponible, pero no eres libre. No puede existir la libertad si no se corresponde con la responsabilidad de nuestros actos. Si pensara como tú, todavía estaría en la Universidad, nunca hubiera acabado una carrera porque si me decido por una, pierdo la posibilidad de estudiar todas la demás.  Muy bien, sigues disponible, pero no avanzas, no profundizas, te estás condenando a navegar en círculos. Esta confusión de significados ¿creéis que no genera infelicidad cuando el ciclo ha pasado?

¿Es que no podemos cambiar? Yo no he dicho eso. Por supuesto que puedes cambiar, y hay veces que debes cambiar. La acción es lo importante en el relato, como hablar es importante para poder comunicar. Y si te equivocas al pronunciar una palabra, no te preocupes que ya habrá quien te corrija. Actuar es importante, tanto como aceptar el riesgo a equivocarnos y aceptar la posibilidad y el derecho a corregir nuestros errores hacia los demás y hacia nosotros mismos. Y esto como punto de partida y como bandera. Esto lo saben muy bien los niños que no dejan de levantarse por muchas veces que se caigan. No se equivoca el que es tonto, sino el que se atreve a actuar. El torpe es el que sigue equivocándose, pero en su torpeza demuestra valentía y decisión, algún día llegará a lograrlo. El tonto es el que no hace nada y se limita a reír para tapar su miedo a intentarlo. Ese no lo logrará nunca, se condena a sí mismo a la envidia y el fracaso.

En El libro de la gramática vital analizo cómo interactúan en nuestra mente las distintas unidades y clases de palabras, y qué trampas encierra cada una de ellas. Son trampas que nos acechan en los pronombres -¿en qué universo vives?-; o en los traicioneros adjetivos explicativos que nos hacen olvidar los muertos de frío en invierno sólo por decir “blanca Navidad, nieve”; o las arenas movedizas ocultas tras el ordenado ejército de los verbos con sus viajes en el tiempo –hay quien se ha quedado atrapado en la burbuja del presente y no logra encontrar el sentido de su vida-…

Pero todo esto nos sirve exclusivamente para comprender y aprender cómo podemos evitar los errores que nos conducen a la infelicidad y potenciar aquello que nos permitirá vivir con más sentido, con más intensidad nuestras vidas.

La gramática se quedaría coja si no diéramos el salto a la gramática textual. Esto es, las claves para diseñar y manejar tu personaje en el relato. Escribimos con palabras, pero estamos escribiendo una novela, ¿recuerdas? En esta segunda parte de la gramática vamos a tratar de comprender a tu personaje y cuáles son las claves que pueden conducirlo a través de su aventura. Eres tú quien está escribiendo la novela de tu vida. Y la escribes a través de tus actos. La estás escribiendo ahora, mientras estás aquí, y hay quien la está leyendo y la interpreta: tus hijos, tu marido, tu esposa, tus empleados, tus jefes, tus alumnos… quienes conviven contigo en el día a día, aquellos a quienes tu personaje está dejando su impronta, gracias a ti o a pesar de ti.

Para aprender a escribir un relato, tenemos que seguir las normas de la retórica clásica: primero “inventio”, luego “dispositio” y, por último”expositio”. Primero “inventio” ¿qué quieres decir con tu vida? ¿Qué mensaje quieres que los demás reciban de ti? ¿Lo tienes claro? Luego “dispositio”, organiza el orden de tus ideas, de tus actos para que comuniques con claridad y, por último, “expositio”, realízalo, llévalo a la práctica, atrévete a actuar.

Si queremos ser felices debemos saber qué queremos y eso no es fácil porque gracias a Dios, todos somos diferentes. No os voy a dar todas las claves, pero sí os voy a contar un cuento de una hormiga que iba por un camino buscando el paraíso, era –le habían dicho- un sembrado repleto de semillas nuevas que transportar a su seco y seguro hormiguero. Ocurrió que se encontró con una rana que le preguntó por el paraíso. La hormiga quedó consternada cuando la rana le explicó que el paraíso era una enorme charca que desconocía la sequía, repleta de larvas y mosquitos que revoloteaban sin cesar a ras de la superficie. Comenzaron a discutir sobre cuál de ellas tenía razón cuando llegó un pájaro y formuló la misma pregunta. ¿El paraíso? Le preguntaron ambas a dos sorprendidas por la coincidencia, y el pájaro les dibujó un paraíso de altos árboles siempre verdes llenos de frutos carnosos por donde discurría un arroyo de agua corriente al pie de un sembrado repleto de semillas. La hormiga y la rana se enfadaron muchísimo, lo llamaron loco y se fueron cada una por su camino dejando al pobre pájaro extrañado por aquella reacción.

Está claro que entre nosotros hay hormigas y ranas y pájaros. Para cada uno la idea de felicidad, aquello con lo que sueña, que le hace sentir bien, es diferente aunque tengamos muchísimas coincidencias. Hay que fabricar tu personaje, el que refleje tus deseos y tus sueños de ser.

Por eso, en el libro te propongo un test de prueba. Si lo haces con honestidad y vences la tentación de seguir leyendo, a pesar de las advertencias del autor, tendrás el perfil de tu personaje, tu traje a la medida, ese perfil en el que tú y nadie más que tú se sentiría feliz. Ese es el personaje que sueñas para tu novela.

Una vez establecido quién deseas ser, qué quieres conseguir, vamos a contrastar ese personaje con el que realmente eres en la actualidad. Otro test te ayudará a determinar el grado de coherencia entre lo que quieres ser y lo que realmente eres. Eso te ayudará a determinar la evolución de tu personaje. Y, a partir de ahí, vamos a lanzarnos a construir una nueva historia que puede llevarte a una vida más plena y más feliz en la medida en que tu personaje, tu guía vital y tus emociones converjan en un sentido único de existencia.

No es fácil. Con cincuenta y tres años en mis espaldas y más de treinta como profesor de Lengua, todavía consulto el diccionario cada vez que me asalta una duda en una palabra. También en la vida, debemos consultar el diccionario cada día y para alcanzar la felicidad se requiere conciencia, constancia y mucho oficio. Tenemos que perder el miedo a arrugar y tirar las hojas mal escritas y comprender que los errores forman parte del aprendizaje.

No, aún no voy a dejarte, ¿Qué mueve a tu personaje? ¿Qué te impulsa a levantarte cada día? Necesitas dotar de motivaciones a tu personaje, darle armas con las que combatir todos los aspectos negativos que nos atacan en la realidad cotidiana. La última parte del libro va dedicada a ofrecer a tu personaje estas armas que le pueden resultar de suma utilidad para combatir la desidia, la desesperanza, el abatimiento, la ira, el miedo…

La vida, como la lengua, tiene sus reglas, reglas que debemos aceptar y asumir para construir a partir de ellas. Alguien me dirá que eso es relativo. El relativismo está muy de moda. Perdonad pero hay reglas, leyes, normas que nada tienen de relativas sino que son contundentes. Desoírlas o tratar de vivir de espaldas a ellas nos condenan a la infelicidad o ¿tiene algo de relativo la muerte?, ¿tiene algo de relativo el paso del tiempo por cada uno de nosotros?, ¿tiene algo de relativo que tus posibilidades futuras están determinadas por tus actos presentes? No. El relativismo mejor dejarlo para cuestiones relativas.

El escritor vital debe ser consciente del mundo real, el mundo en el que vive y conocer sus reglas. Debe ser consciente de sí mismo, aceptar a su personaje para construir a partir de sus posibilidades y sus limitaciones y, por último, debe proyectarse en una línea de acción con una motivación clara y sincera.

Después vamos a aprovechar la teoría de la novela para ver cómo se desarrolla tu personaje en relación a sus circunstancias y los demás personajes del relato: todos los que te rodean desempeñan una función en tu vida, unos más relevantes que otros, pero todos igualmente importantes para el desarrollo de las acciones. Vamos a separar al oponente del enemigo, al enviante del coadyuvante, al amigo del comparsa.

Y, por último, vamos a llenar la mochila con las ideas positivas que vas a necesitar en el viaje.  Para ello voy a revisar contigo algunas claves que conducen nuestro estado de ánimo hacia el bienestar y tenemos que llevar siempre con nosotros. No son fáciles, requieren adiestramiento y constancia, pero se alcanzan. Voy a finalizar esta presentación con un botón de muestra. Aprovechando que estamos en la casa de los jesuitas, os contaré que siempre hubo una frase de Jesús en el Evangelio que llamó mi atención, aquella en que dice “Dejad que los niños se acerquen a mí”. ¿Por qué los niños? ¿Qué tienen de especial los niños? Quizá fuera esta curiosidad la que motivó mi reflexión a través de los años, una reflexión que incorporo en esta última parte de la obra y que he titulado “Escucha al niño que hay en ti”. Dice así:

“No dejes de ser niño, sólo los niños disfrutan de la magia de todo cuanto nos rodea porque todo se estrena para sus ojos nuevos. Después nos acostumbramos a vivir entre milagros y somos tan tontos que creemos que son cosas normales. Vuelve a dejar que la realidad te sorprenda en todo su esplendor, recupera el placer de la caricia suave de una mano amiga, de una sonrisa. Vuelve a dejarte atrapar en la transparencia arácnida de un ala de libélula y a disfrutar del vuelo de los pájaros sin preguntarte por qué. Vuelve a sumergir tu mano en la corriente fría de cualquier arroyo sin pensar nada más que en esa sensación, suspendiendo el tiempo en tus emociones porque has nacido para sentir. Acepta que el mundo es maravilloso porque sí. Vuelve a reaccionar ante la belleza grandiosa que te rodea, disfruta este paraíso.

Vuelve a ser niño para vivir el presente, para vivir la vida –la vida es aquello que sucede mientras planeamos el futuro, decía John Lenon-, disfrutarla sin ser víctima de tu pasado ni verdugo de tu futuro, por el sencillo placer de disfrutar. Está bien, muy bien, que la prudencia te lleve a anticipar los problemas que pueden ir surgiendo en el camino, está muy bien que reflexiones sobre tu pasado y puedas rehacer, modificar, reconducir, mejorar tus actuaciones. Pero es necesario aparcar la preocupación y dejar que la vida te llene por sí misma, después regresarás a tus ocupaciones y tus anticipaciones, pero procura con frecuencia dejarte atrapar por lo maravilloso que puede ser vivir sin más. ¿Has visto alguna vez qué feliz puede ser un niño, simplemente, botando una pelota? ¿No has dejado tu mente en el vacío contemplando el vuelo de una mariposa? ¿Nunca has lanzado una flecha al aire, simplemente, para ver cómo se deslizaba por el cielo para caer en cualquier parte, sin otro objetivo que disfrutar de su vuelo? ¿Nunca has oído un cuento sufriendo por la bruja sin racionalizar el hecho de que las brujas de los cuentos no existen? Luego vendrá la razón, volverá la seriedad. Pero recuerda siempre lo feliz que fuiste vestido de pirata, y piensa que eso es una actitud mental. Deja respirar al niño que fuiste y que sigue viviendo en ti. Mantén la ilusión de descubrir la aventura que hay en cada nuevo día”.

Muchísimas gracias a todos por vuestra presencia y compañía durante este acto de presentación. Quedo a vuestra disposición por si alguien tiene alguna pregunta.

José Carlos Aranda Aguilar

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA. 7. 5. ORACIONES SUBORDINADAS ADJETIVAS –PROPOSICIONES ADJETIVAS- INTRODUCIDAS POR EL DETERMINANTE RELATIVO “CUYO”, “CUYA”,”CUYOS”, “CUYAS”:

SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA. 7. 5. ORACIONES SUBORDINADAS ADJETIVAS –PROPOSICIONES ADJETIVAS- INTRODUCIDAS POR EL DETERMINANTE RELATIVO “CUYO”, “CUYA”,”CUYOS”, “CUYAS”.

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

Hemos variado el epígrafe en este apartado porque el comportamiento de  “cuyo” es diferente al resto de los pronombres relativos: de hecho es más un determinante que un pronombre, pero debemos tratarlo aquí porque también introduce proposiciones adjetivas.

            Formalmente tiene variación de género  y número (CUYO, CUYA, CUYOS, CUYAS). En cuanto a su comportamiento, exige ir situado delante de un nombre al que determina y que guarda relación de posesión con el antecedente al que se refiere. Veamos un ejemplo:

a)      En la playa había una barca cuyo casco estaba corroído por la humedad.

“Cuyo” va situado delante de “casco”, sustantivo al que determina como demuestra el hecho de que es imposible introducir otro determinante entre ambas palabras (sería incorrecto, por ejemplo, decir “…cuyo el casco…”, y a su vez nos está diciendo que se refiere al «casco» de ese barco, es decir, que el “casco” pertenece al “barco”. Existe entre ambos sustantivos una relación de posesión, el sustantivo situado en la oración principal es el poseedor (“barco”), mientras que el sustantivo de la proposición es lo poseído (“casco”). Esta relación se ve muy clara por la posibilidad de expresar la misma idea mediante un determinante posesivo:

a.1.) En la playa había una barca: su casco estaba corroído por la humedad.

Hemos sustituido la proposición adjetiva por una oración yuxtapuesta en la que el significado de “cuyo” ha sido asumido por el determinante posesivo de tercera persona “su”.

Ya hemos visto que “cuyo” presenta variación de género y número. La concordancia la realiza con el nombre que introduce y al que acompaña en la proposición. En el ejemplo anterior, el antecedente, “barca”, era femenino, mientras que el sustantivo que introduce y que acompaña, “casco”, era masculino singular; el determinante relativo, “cuyo” aparece en masculino y singular concertando con “casco”.

            Por lo demás, la secuencia “cuyo + sustantivo” puede desempeñar cualquier función en el interior de la proposición adjetiva como sucedía con los demás pronombres relativos. La diferencia es que ahora hablamos de “cuyo + sustantivo” y no, exclusivamente, del pronombre como hacíamos en los demás casos de pronombres relativos. Según la función sintáctica que desempeñe, irá sin o con preposición; también en esto coincide con los demás relativos.

ORACIÓN: En la playa había una barca cuyo casco estaba corroído por la humedad.

Oración compuesta, enunciativa, unimembre, afirmativa, transitiva. Consta de:

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): impersonal obligatoria (haber en 3ª persona de singular + Complemento Directo).

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): en la playa había una barca cuyo casco estaba corroído por la humedad. Consta de:

……….GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento Circunstancial de Lugar): en la playa. Consta de:

……………PREPOSICIÓN: en.

……………SINTAGMA NOMINAL: la playa. Consta de:

………………..DETERMINANTE: la.

………………..NOMBRE (núcleo): playa.

……….VERBO (núcleo): había.

……….SINTAGMA NOMINAL (Complemento Directo): una barca cuyo casco estaba corroído por la humedad. Consta de:

……………DETERMINANTE: una.

……………NOMBRE (núcleo): barca.

……………PROPOSICIÓN ADJETIVA (introducida por el transpositor “cuyo”): cuyo casco estaba corroído por la humedad. Consta de:

………………..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): cuyo casco. Consta de:

…………………….DETERMINANTE RELATIVO: cuyo.

…………………….NOMBRE (núcleo): casco.

………………..SINTAGMA VERBAL (predicado): estaba corroído por la humedad. Consta de:

…………………….VERBO (núcleo, atributivo): estaba.

…………………….GRUPO ADJETIVAL: corroído por la humedad. Consta de:

…………………………ADJETIVO (participio, núcleo): corroído.

…………………………GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento Circunstancial de Causa): por la humedad. Consta de:

……………………………..PREPOSICIÓN: por.

……………………………..SINTAGMA NOMINAL: la humedad. Consta de:

………………………………….DETERMINANTE: la.

………………………………….NOMBRE (núcleo): humedad.

NOTA: el grupo “estaba corroído” podría analizarse como una perífrasis de participio. Por otra parte, “corroído” es un participio, admite por lo tanto complementos verbales. Podríamos haber analizado “por la humedad” como ,un Complemento Agente. Hemos preferido el análisis como Complemento Circunstancial de Causa porque el participio puede ser sustituido por un adjetivo manteniendo este grupo preposicional con la función de Complemento Circunstancial de Causa, en ejemplos del tipo “Estaba sucia por la humedad”.

Acabaremos con dos consideraciones antes de empezar con el apartado de ejercicios: un error muy frecuente en el habla coloquial es la utilización de la forma “que su” en sustitución de “cuyo”, por ejemplo: “Me gustan las películas que su (cuyo) argumento es de acción”. Se trata de un vulgarismo que deberemos evitar siempre.

Otro error consiste justamente en lo contrario, es decir, en olvidar el valor posesivo de “cuyo” y usarlo como un pronombre y no como un determinante relativo, lo que da lugar a frases como *”Ayer fue detenido un individuo sospechoso cuyo individuo no tiene domicilio fijo”, o *”Una estatua de la Victoria se halló en las ruinas de Sagunto, cuya estatua se ha vendido en subasta”. Lo correcto es usar otro relativo (“…que no tiene…”, “…que se ha vendido…·)

EJERCICIOS:

1: Analiza las siguientes oraciones:

1.1.  En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, nació un hidalgo caballero.

1.2.  El mecánico del taller estaba intentando que la moto arrancara.

1.3.  Ese es el amigo con cuyos consejos aprobé la Selectividad.

1.4.  Te alegrarás de que todo haya acabado felizmente.

1.5.  ¿Quieres que se dé cuenta de que le estamos tomando el pelo?

1.6.  En el desierto del Sahara existen rocas cuyo movimiento constituye un misterio para los científicos de todo el mundo.

1.7.  Le agradó que no le mencionaran las calificaciones de la última evaluación.

1.8.  Ha salido una nueva revista que cuesta menos dinero.

1.9.  ¡Qué calor hace!

1.10.        Me dijo por teléfono que vendría el martes a visitarnos.

2: Analiza el siguiente texto de Gustavo Adolfo Bécquer:

            “Sobre el Duero, que pasaba lamiendo las carcomidas y oscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente que conduce de la ciudad al antiguo convento de los Templarios, cuyas posesiones se extendían a lo largo de la opuesta margen del río.

            En la época a que nos referimos, los caballeros de la orden habían ya abandonado sus históricas fortalezas […]; aún se veían cubiertos de hiedras y campanillas blancas, los macizos arcos de su claustro, las prolongadas galerías ojivales de sus patios de armas, en las que suspiraba el viento con un sonido agitando las altas hierbas” (El rayo de luna).

OBSERVACIONES AL TEXTO:

1) La relación de yuxtaposición no sólo se da entre oraciones, también puede darse entre sintagmas o grupos preposicionales. ¿Aparece en el texto alguna relación de yuxtaposición de este tipo?

2) Una de las funciones del determinante es la sustantivación, es decir, hacer funcionar como sustantivo en el discurso palabras o grupos de palabras que morfológicamente no lo son. ¿Observas alguna sustantivación en el texto?

3) Descompón las palabras subrayadas en sus morfemas correspondientes y clasifícalas según su formación.

4) Observa estas frases:

a: «Cuando el Guardia Civil llegó al lugar del accidente preguntó: «¿Qué ha pasado aquí?»
b: «Cuando el Guardia Civil llegó al lugar del accidente preguntó qué había pasado allí»
c: «El Guardia Civil Llegó al lugar del accidente, qué había pasado allí»
d: «El Guardia Civil llegó al lugar del accidente, ¿qué ha pasado aquí?»

4.1. Identifica cuál de los ejemplos anteriores está expresado en estilo directo, cuál en indirecto, cuál en directo libre y cuál en indirecto libre.

4.2. Invéntate cuatro ejemplo alternando estos estilos.

4.3. Explica la diferencia entre el estilo directo y el estilo directo libre.

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EL LIBRO DE LA GRAMÁTICA VITAL: ENTREVISTA EN RADIO NACIONAL DE ESPAÑA

La entrevista se realizó en el estudio de Radio Nacional de España en Córdoba, en la calle Góngora y fue grabada el viernes 7 de enero de 2011.

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA. 7. 4. ORACIONES SUBORDINADAS ADJETIVAS –PROPOSICIONES ADJETIVAS- INTRODUCIDAS POR EL PRONOMBRE RELATIVO “QUIEN», “QUIENES»:

SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA. 7. 4. ORACIONES SUBORDINADAS ADJETIVAS –PROPOSICIONES ADJETIVAS- INTRODUCIDAS POR EL PRONOMBRE RELATIVO “QUIEN», “QUIENES».

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

“Quien” es también un pronombre relativo que puede aparecer introduciendo proposiciones adjetivas. A diferencia de los pronombres “que” y “el cual”, exige que su antecedente sea animado (persona). Observa estos dos ejemplos:

a)      Dame el balón quien te regalé.

b)      Quiero un compañero con quien jugar.

El ejemplo “a” resulta incorrecto porque hemos usado “quien” referido a “balón”, sustantivo inanimado. El segundo es correcto porque el antecedente es “compañero”, sustantivo que significa persona.

“Quien” posee variación de número (“quien /quienes”) pero no de género:

c)      Los delegados a quienes llamé no sabían si vendrían.

d)     Hoy saldré con la chica de quien te hablé.

En el ejemplo “c”, el antecedente es “delegados”, de ahí que el pronombre relativo aparezca en plural (“quienes”). En el ejemplo “d”, el antecedente es “chica”, sustantivo singular femenino, el relativo aparece en singular pero no presenta marca diferencial de género femenino (“quien”).

Como ocurre con los demás pronombres relativos, además de funcionar como nexo transpositor que introduce la proposición de relativo, el pronombre “quien” desempeña una función sintáctica propia en el interior de la proposición que encabeza. De hecho, en los ejemplos que venimos utilizando, aparece desarrollando diferentes funciones que condicionan la aparición o no de preposiciones previas (“con quien” , “a quienes”, “de quien”). Veámoslo en el análisis oracional:

ORACIÓN: Los delegados a quienes llamé no sabían si vendrían.

Oración compuesta, bimembre, enunciativa, negativa, transitiva. Consta de:

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): los delegados a quienes llamé. Consta de:

……….DETERMINANTE: los.

……….NOMBRE (núcleo): delegados.

……….PROPOSICIÓN ADJETIVA (nexo “a quienes”). Consta de:

……………SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (1ª persona singular).

……………SINTAGMA VERBAL (predicado): a quienes llamé. Consta de:

………………..VERBO (núcleo): llamé.

………………..GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento Directo):

……………………PREPOSICIÓN: a.

……………………PRONOMBRE: quienes (antecedente: “delegados”).

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): no sabían si vendrían. Consta de:

……….ADVERBIO (marca oracional de negación): no.

……….VERBO (núcleo): sabían.

……….PROPOSICIÓN SUSTANTIVA (Complemento Directo, Interrogativa Indirecta Total. Nexo: “si”). Consta de:

……………SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (3ª persona del plural).

……………SINTAGMA VERBAL (predicado):

………………..VERBO (núcleo): vendrían.

Recordemos brevemente el procedimiento que seguíamos para determinar la función del pronombre en el interior de su proposición: en primer lugar, aislamos la proposición adjetiva (“a quienes llamé”); a continuación, sustituimos el pronombre por su antecedente (“llamé a los delegados”) y, analizamos la oración (“Los (CD) llamé = Llamé a los delegados (= CD)). La función que desempeñe el antecedente, será la que corresponda al pronombre en el interior de su proposición.

Veamos el siguiente ejemplo:

ORACIÓN: Hoy saldré con la chica de quien te hablé.

Oración compuesta, bimembre, enunciativa, afirmativa, intransitiva. Consta de:

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (1ª persona de singular).

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): hoy saldré con la chica de quien te hablé. Consta de:

……….ADVERBIO (Complemento Circunstancial de Tiempo): hoy.

……….VERBO (núcleo): saldré.

……….GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento Circunstancial de Modo (1)): con la chica de quien te hablé. Consta de:

……………PREPOSICIÓN: con.

……………SINTAGMA NOMINAL: la chica de quien te hablé. Consta de:

………………..DETERMINANTE: la.

………………..NOMBRE (núcleo): chica.

………………..PROPOSICIÓN ADJETIVA (nexo: “de quien”): de quien te hablé. Consta de:

…………………….SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (1ª persona singular).

…………………….SINTAGMA VERBAL (predicado):

…………………………GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento Régimen):

……………………………..PREPOSICIÓN: de.

……………………………..PRONOMBRE: quien.

………………………….PRONOMBRE (Complemento Indirecto): te.

………………………….VERBO (núcleo): hablé.

NOTA 1: personalmente, los llamados complementos circunstanciales de Instrumento o medio (con un martillo) y de compañía (con un amigo) los integro en el Complemento Circunstancial de Modo. En el caso anterior “con la chica” podrían haberse analizado como Complemento Circunstancial de Compañía.

Hemos procedido igual que en el ejemplo anterior: primero hemos aislado la proposición adjetiva (“de quien te hablé”), después hemos sustituido el pronombre por su antecedente (“te hable de la chica”) y hemos procedido a analizar la oración como si fuera simple (“Te hablé de ella / de eso = Complemento Régimen), la función desempeñada por el antecedente en el ejemplo simplificado será la que desempeñe el pronombre relativo en su proposición (“de quien” = Complemento Régimen).

Unas últimas observaciones para terminar: aunque hemos dicho que puede desempeñar cualquier función sintáctica, el pronombre “quien” no puede introducir proposiciones adjetivas especificativas, por eso ejemplos como “El niño quien viene…” o “La señora quien ha entrado…” son incorrectos. En cambio, “quien” puede desempeñar la función de sujeto cuando la proposición es explicativa (“Tuvo un hermano quien, con el tiempo,  vino a ser abogado”).

EJERCICIOS:

1)      Analiza las siguientes oraciones:

1.1.  Estas vacaciones conocimos a unos ingleses a quienes no gustaba la comida española.

1.2.  Me alegro de que se haya reestablecido completamente.

1.3.   Te ruego que me escuches.

1.4.  Tenemos un profesor en el curso con quien no se puede hablar.

1.5.  Te presentaré a ese amigo con quien tanto me reí el otro día.

1.6.  Las pruebas que me envió la imprenta estaban incompletas.

1.7.  Les entristece que nos grites.

1.8.  Tengo que avisar a un fontanero experto en quien pueda confiar.

1.9.  Me preguntó cómo quería la chaqueta.

1.10 Te daré unas gotas con las que notarás un alivio rápido.

2)      Invéntate cuatro oraciones en las el pronombre relativo “quien” aparezca desempeñando distintas funciones en el interior de su proposición (no te limites a copiar, trata de encontrar variables).

3)      El pronombre “quien” podemos sustituirlo por “el que”, con variación de género y número en el determinante (el /la/ los/ las que). Compruébalo en los ejemplos y en los ejercicios realizando la sustitución.

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ENTREVISTA DIARIO CÓRDOBA 5-ENERO-2011: EL LIBRO DE LA GRAMÁTICA VITAL.

José Carlos Aranda FILOLOGO Y ESCRITOR : «La capacidad de comunicación nos hace más o menos felices»

 

05/01/2011 CARMEN LOZANO

 

 

LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO CORDOBA, 1957

TRAYECTORIA DOCTOR EN FILOLOGIA HISPANICA Y PROFESOR DE LENGUA Y LITERATURA, ES AUTOR DE DIVERSAS MONOGRAFIAS, DE NUMEROSOS ARTICULOS DE CRITICA LITERARIA Y ACABA DE PUBLICAR ´EL LIBRO DE LA GRAMATICA VITAL´

Con El libro de la gramática vital , José Carlos Aranda se adentra en algo más que un volumen de lingüística ya que a través de sus páginas el lector se topa con su propia vida y la mejor manera de escribirla. Este doctor en Filología Hispánica cordobés reflexiona sobre cómo el lenguaje condiciona nuestra percepción de la realidad y cómo puede llegar esto a condicionar nuestra existencia, cuya primera meta es la felicidad.

–Todo influye para alcanzar la felicidad, pero, según su teoría, nuestro lenguaje incide directamente en el estado de ánimo. ¿Me lo explica?

–La lengua es el sistema operativo de nuestra mente, es la que nos aproxima a interpretar la realidad y nos hace reaccionar frente a ella conforme a una serie de conexiones que nosotros vamos incorporando a través del lenguaje. Es sencillo y complejo a la vez. Nuestra forma de expresarnos incide en nuestra felicidad porque a través del aprendizaje de la lengua vamos a interpretar la realidad. Si estuviéramos en el Amazonas distinguiríamos entre 50 especies de serpientes, cosa que nosotros no hacemos porque las serpientes no forman parte de nuestra realidad. En cambio, un niño analfabeto del Amazonas sí que aprendería esto desde que nace porque para él es supervivencia.

–¿Qué tiene que ver todo ese conocimiento con la felicidad? ¿Nos haría más felices distinguir entre esas cincuenta especies de serpientes?

–Entre otras cosas, nos permitiría vivir. La supervivencia es lo primero, lo segundo es la calidad de vida, que es lo que nos comporta la felicidad. Otro ejemplo: si naces en el seno de una familia que interpreta el trabajo como una maldición bíblica, el concepto que aprendería el hijo es que el trabajo es algo negativo, una fuente de alienación vital y eso sería una fuente de sufrimiento.

–¿Y eso, más que depender del lenguaje, no es una actitud ante la vida?

–También es el lenguaje porque estamos asociando una serie de palabras y conceptos a significados. Decimos que una imagen vale más que mil palabras, pero es falso. En los términos abstractos, mil imágenes no cubren el concepto de una sola palabra. En ese sentido, lo que comporta la felicidad en el ser humano tiene mucho más que ver con los sentimientos, con eso que ahora se llama inteligencia emocional, que con los conceptos concretos. Vamos a discutir muy poco sobre lo que es un perro o un burro, pero, en cambio, sobre lo que es el amor, el odio o los celos sí que van a ser importantes en nuestro mapa sentimental, que es lo que nos va a permitir ser más o menos felices y eso lo hacemos a través de nuestros actos. Enseñamos y comunicamos a través de nuestros actos e integramos todos estos significados complejos a través de nuestras acciones.

–Todo esto parece que tiene que ver más con la comunicación no verbal.

–Todo es uno, muchas veces la fuente de la infelicidad está en la incoherencia, lo que deseamos comunicar y lo que realmente conseguimos transmitir. La capacidad de comunicación nos hace más o menos felices.

–¿Es el lenguaje tan complejo como el ser humano?

–El lenguaje es tan complejo como el ser humano porque es lo que vehicula su mente, hay un paralelismo brutal entre la lengua como sistema de comunicación y la propia vida.

–En definitiva, expresarse bien o mal nos puede hacer más o menos felices.

–Según mi teoría, de lo que partimos es de un estado de consciencia, de ser consciente de cómo la selección de nuestras palabras comporta una mejor capacidad de comunicar de la misma forma que la selección de nuestros actos comporta una mayor capacidad para ser feliz.

–¿Qué opina del lenguaje que se ha creado a través de las redes sociales?

–De alguna manera, se está desvirtuando el lenguaje, pero no va a acabar desapareciendo la q ni ninguna otra letra. Lo que sí es cierto es que se están generando faltas de ortografía desconocidas hasta ahora. La cuestión es que se sea consciente de cómo tiene que cambiar el registro idiomático en función del tipo de comunicación.

–¿Qué le parecen los nuevos cambios en la ortografía?

–Debemos apoyar siempre a la Real Academia Española, a la unidad del idioma, porque es un patrimonio cultural y económico muy importante, pero me parece que deberían generarse cambios con menos frecuencia. Deben preservarse al menos dos generaciones antes de introducirse nuevos cambios porque se puede provocar una situación caótica que no conviene. Recomendaría humildemente a la Academia que antes de publicar un libro de fondo de 800 páginas como el que acaba de salir nos diera un breviario para tener las ideas más claras.

–De todos los últimos cambios, ¿a cuál le va a costar más trabajo acostumbrarse?

–Creo que a ninguno. Muchos de ellos eran necesarios, como el tratamiento de los anglicismos.

–¿Cree que nuestro lenguaje evoluciona en el buen camino para encontrar la felicidad?

–No. Nuestro lenguaje es un reflejo de la realidad que vivimos y, en la medida en que estamos generando una sociedad que está equivocando las claves de la felicidad, el lenguaje también se aparta.

–¿Es usted feliz?

–Sí. Soy muy feliz y esto, entre otras cosas, es lo que me hizo escribir el libro.

(http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=607959)

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