ANÁLISIS SINTÁCTICO ORACIONAL (SELECTIVIDAD 2008-2009): «BIEN LO MERECÍA, TÚ LO SABES, POR HABERTE LLEVADO TANTOS AÑOS CONMIGO, POR HABERTE CANTADO CASI TODOS LOS DÍAS».

OPCIÓN A, PREGUNTA 4, APARTADO A, SELECTIVIDAD ANDALUCÍA 2008-9

ANALICE SINTÁCTICAMENTE LOS SIGUIENTES VERSOS:

Bien lo merecía, yo sé que tú lo sabes,

por haberte llevado tantos años conmigo,

por haberte cantado casi todos los días.

RESPUESTA:

El texto consta de dos oraciones que mantienen entre sí una relación de yuxtaposición:

O1: Bien lo merecía […] por haberte llevado tantos años conmigo, por haberte cantado casi todos los días.

O2: […] yo sé que tú lo sabes […]

O1 es una oración simple, bimembre, enunciativa, afirmativa, transitiva,  cuyos constituyentes son:

SUJETO: Elíptico (1ª persona del singular: «yo»).

PREDICADO:

…..Adverbio (C.C. Modo): bien.

…..Pronombre (C. Directo): lo.

…..Verbo (núcleo del predicado): merecía.

…..Grupo Preposicional (C.C. Causa 1): (ver nota 1 al final del análisis)

……………Preposición: por.

……………Sintagma Nominal:

………………..Infinitivo (núcleo, perífrasis de participio): haber llevado.

………………..Pronombre (C. Directo) : te

………………..Sintagma Nominal (C.C. Tiempo):

…………………….Determinante: tantos.

…………………….Nombre (núcleo): años.

………………..Pronombre (C.C. Modo): conmigo (preposición «cum» + pronombre «meccum»).

…..Grupo Preposicional (C.C. Causa 2):

……………Preposición: por

……………Sintagma Nominal:

………………..Infinitivo (perífrasis de infinitivo, núcleo): haber cantado

………………..Pronombre (C.D.): te.

………………..Sintagma Nominal (C.C. Tiempo):

…………………….Adverbio (nota 2): casi.

…………………….Determinante 1: todos.

…………………….Determinante 2: los.

…………………….Nombre (núcleo): días.

O2: […] yo sé que tú los sabes […]

Se trata de una Oración Compleja compuesta de la oración principal ([…] yo sé […]) de cuyo predicado depende una Proposición Sustantiva en función de Complemento Directo introducida por la conjunción «que». Es bimembre, enunciativa, afirmativa y transitiva. Sus constituyentes serían los siguientes:

SUJETO:

…..Pronombre: yo.

PREDICADO:

…..Verbo (núcleo): sabes.

…..PROPOSICIÓN SUSTANTIVA (C. Directo): nexo transpositor: que (oración bimembre, enunciativa, afirmativa, transitiva)

……………SUJETO:

………………..Pronombre: Tú.

……………PREDICADO:

………………..Pronombre (C. Directo): Lo.

………………..Verbo (núcleo): sabes.

NOTA 1: Se trata de dos Complementos Circunstanciales de Causa en relación de yuxtaposición entre sí. Podríamos haberlos analizado como Proposiciones Sustantivas de infinitivo, de hecho, el que el verbo no aparezca en forma personal depende de la coincidencia del sujeto con la oración principal (…porque tú me has llevado…). Esto no altera su función en el predicado.

NOTA 2: Aunque es poco frecuente encontrar un adverbio en un Sintagma Nominal, «casi» actúa a modo de adverbio de modalidad afectando al conjunto del significado expresado en el sintagma («casi la totalidad de…», «me tomé casi todo el café», «esto es casi un libro»).

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¿CÓMO ENFOCAR UN COMENTARIO CRÍTICO DE SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR?

¿CÓMO ENFOCAR UN COMENTARIO CRÍTICO SOBRE SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR?

San manuel Bueno y Mártir

Las ideas que quedan aquí expresadas son de carácter orientativo. Cada comentario puede elaborarse desde distintas perspectivas igualmente válidas y certeras. Lo importante es “razonar” y, a partir de las perspectivas seleccionadas, alcanzar una conclusión personal.  Planteamos claves que pueden desarrollarse atendiendo al manual  cubierta_como se hace un comentario de texto_Af.indd

REFLEXIONES SOBRE SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR.

La obra de don Miguel de Unamuno es de una enorme densidad. No es una obra que nos deje indiferentes por la cantidad de interrogantes que plantea sobre cuestiones éticas que a todos nos afectan. Empezaremos por un acercamiento muy breve sobre algunas de las claves interpretativas.

La obra nos presenta la vida de un sacerdote sin fe. Su crisis personal y sus contradicciones se nos van manifestando a través del relato que realiza una testigo: Ángela. El segundo actante en importancia es el propio hermano de Ángela, Lázaro. Lázaro, hermano de la narradora, viene de América convencido de los planteamientos modernos, la lucha contra la superstición ignorante del pueblo, la defensa de la cultura –ciudad frente a aldea-, el ateísmo y la lucha de clases –sindicalismo- como clave del progreso social. Desde esta posición antagónica a don Manuel, irá evolucionando hasta convertirse en un “apóstol” de la posición vital del protagonista. Podemos ver en el protagonista el planteamiento vital del propio autor, Unamuno, en plena crisis de fe. A finales del siglo XIX el marxismo ha proclamado sus claves: el ateísmo y la lucha social como herramientas para el progreso social –dialéctica histórica y materialista-. Parece que don Miguel, ante la perspectiva del materialismo, en la obra se planteara esta interrogante: ¿Y si Dios no existe, cómo debemos actuar los hombres?.

Desde la perspectiva de una persona con fe en Cristo –Ángela-, debemos actuar movidos por el amor, ayudando a los demás, procurando el bien del prójimo, animados por la promesa de la vida eterna y la recompensa del paraíso. Para un materialista ateo, la religión es una forma de engañar al pueblo aprovechándose de su ignorancia, hay que educar al pueblo y huir de la ignorancia –la aldea-, debemos buscar el progreso. Para un marxista, el progreso sólo puede lograrse mediante la lucha de clases, y para luchar los débiles no tienen otro camino que el asociacionismo sindical. Es la postura de Lázaro. Don Manuel concilia estas posturas en su vida y su conclusión es muy sencilla: si Dios no existe, debemos seguir actuando como si existiera. Nada debe cambiar. El principio cristiano de amor al prójimo es el que debe presidir nuestros actos. En la obra, el sacerdote se desvive por ayudar a todos y cada uno de los habitantes de la aldea. Convierte el “actuar” en su forma de luchar contra la angustia vital que le producen sus dudas, en su “opio” particular. El fin que tenemos que perseguir es procurar la felicidad en los demás. En este sentido, no ve razón alguna para desengañar a los aldeanos de su fe en Dios; parte de la idea de que, en su simpleza, no serían capaces de asumir el sufrimiento que a él le causa su duda agónica, ¿para qué quitarles su fe si con ella son felices, si con la esperanza en la vida eterna se acercan a la muerte con tranquilidad? Esta actitud manifiesta el principio de “caridad cristiana” que revela a Lázaro en el lecho de muerte de su madre cuando le arranca la promesa de rezar por ella.

En este punto es lícito preguntarse si no se la ocultación de sus dudas no es una mentira que contradice la sinceridad cristiana. Romano Guardini (Cartas sobre la formación de sí mismo. Madrid: Ediciones Palabra S.A., 2000, págs. 23 y 24) nos aclara este punto con una referencia evangélica: «Sed sencillos como palomas y prudentes como serpientes». Según él, el cristiano ha de ser sincero, pero con la prudencia que impone el amor al prójimo:»Di la verdad, pero dila a su debido tiempo. No la digas cuando no vaya a servir de nada, o cuando no se la entendería, o cuando con ella puedas causar más daño que beneficio […]. Hay ocasiones en las que tenemos que saber callar». Aunque el autor no está hablando de San Manuel, parece que comprendiera y nos trasladara el principio que dicta el silencio del sacerdote.

Por otra parte, Unamuno rompe con la dialéctica del enfrentamiento de clases como impulso de la revolución social. El sindicalismo no nos conducirá a la felicidad soñada porque si lográramos un estado perfecto de bienestar caeríamos en el hastío, y con el hastío vendría la desgracia, no seríamos felices. El sufrimiento es connatural al ser humano, si no existieran angustias reales, problemas de verdad, los inventaríamos. Además, no lograremos evolucionar enfrentando a unos con otros, sino amando a todos y cada uno –también el rico es desgraciado en su riqueza, digno de lástima y amor-. La comunión –comunidad- cristiana vuelve a reivindicarse como la única fuente válida para, a través del amor, procurar la felicidad en esta vida.

Frente a la dialéctica marxista que repudia la religión porque anima a los obreros a soportar los sufrimientos de esta vida, con abnegación, como mérito para alcanzar en paraíso en el más allá, y que propugna la búsqueda del paraíso en esta vida que es la que tenemos, la tesis de don Miguel de Unamuno es que, en efecto, debemos buscar el paraíso  en esta tierra –la idea se repite varias veces a lo largo de la obra, «…el paraíso está aquí, es nuestro Valverde»-. Pero que sólo podemos llegar a este paraíso a través del amor al prójimo y el compromiso con la comunidad, es decir, precisamente con los planteamientos cristianos.

Cada unos de estos apartados nos plantea serias reflexiones que pueden ayudarnos a desarrollar un magnífico ejercicio de comentario crítico: ¿Es el amor una herramienta más poderosa que el enfrentamiento para la revolución social? ¿Es ético engañar a los demás –simular una fe que no se siente- aunque el fin sea bueno –procurar su felicidad-? ¿Puede el fin justificar los medios? ¿Si aceptamos la idea de que Dios no existe, cómo debemos conducirnos en la vida y por qué de esa forma determinada? ¿Si Dios no existe, qué sentido tiene la realidad consciente?, ¿un sueño dentro de un sueño? ¿Cómo actuaríamos nosotros ante una situación parecida?

Puede que las anteriores reflexiones te hayan dejado más dudas que soluciones, pero se trata de esto precisamente, de una novela escrita para enfrentar al lector a sus propias actitudes ante la vida. Ánimo y mucha suerte.

José Carlos Aranda Aguilar

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¿CÓMO ENFOCAR UN COMENTARIO CRÍTICO SOBRE BODAS DE SANGRE?

Bodas de sangreSUGERENCIAS PARA EL COMENTARIO CRÍTICO DE BODAS DE SANGRE, FEDERICO GARCÍA LORCA:

Las ideas que quedan aquí expresadas son de carácter orientativo. Cada comentario puede elaborarse desde distintas perspectivas igualmente válidas y certeras. Lo importante es “razonar” y, a partir de las perspectivas seleccionadas, alcanzar una conclusión personal.  Planteamos claves que pueden desarrollarse atendiendo al manual cubierta_como se hace un comentario de texto_Af.indd

REFLEXIONES SOBRE BODAS DE SANGRE:

Bodas de sangre participa de las claves simbólicas de buena parte del teatro de Federico García Lorca (el caballo como símbolo de la pasión, el jinete como elemento de la racionalidad que trata de controlarla, la anticipación dramática a modo de coro griego con los leñadores, la luna, la muerte…). En este caso, el ceder a la pasión amorosa (la novia y Leonardo), el ceder a los impulsos irracionales -caballo desbocado- es el desencadenante de la tragedia. Tenemos, por un lado, el dar rienda suelta a nuestros sentimientos y anteponerlos a cualquier norma establecida; por otro, la propia norma social que debe ser respetada y cuyo principio de autoridad viene representado en la obra por los padres, custodios del continuismo de las tradiciones impuestas. Entre ellas está la honra, un tema muy explotado en nuestro teatro del Siglo de Oro, que será el desencadenante de la tragedia en esta historia.

Las siguientes reflexiones pueden ayudarnos a orientar nuestro comentario crítico: el ideal sería vivir en una sociedad que posibilitara el desarrollo del individuo en libertad, pero ¿es esto posible hasta sus últimas consecuencias?; ¿hasta dónde llega la libertad del individuo? A medida que vivimos tomamos decisiones en el ejercicio de nuestra libertad (estudio una carrera, contraigo matrimonio, vivo en una ciudad, etc.), y con ellas profundizo en una opción vital y excluyo otras posibilidades que en su momento tuve. El problema surge cuando de estas decisiones derivan responsabilidades frente a terceros. En el caso de la obra, ¿en qué situación quedan la mujer y el hijo de Leonardo una vez consumada la fuga? Si no adoptáramos decisiones, equivaldría a no vivir, a negarnos la posibilidad de explorar las vivencias que nos ofrece la propia vida. Parece que no puede existir libertad sin responsabilidad, el elegir un camino implica ser capaz de asumir sus consecuencias.

Parece inevitable, pues, que para vivir en sociedad debamos acatar unas normas, aunque éstas sean mínimas, que regulen nuestra convivencia. Estas normas pueden ser legales –prohibición del botellón- o pueden ser consuetudinarias –impuestas por la fuerza de la costumbre, por ejemplo, el luto en La casa de Bernarda Alba-. ¿Debemos supeditar esa parte de libertad a favor del bien común? ¿Quién decide qué es el bien común? O, por el contrario, ¿consideramos la libertad individual como un bien irrenunciable? Para verlo más claro, podemos llevar el planteamiento a un ámbito más cercano a nuestra experiencia vital: ¿existen normas en la familia?; ¿debe o no haber una hora de llegada y de salida?; ¿pueden exigirnos dedicar parte de nuestro tiempo a las responsabilidades compartidas?

Por otra parte, no siempre las leyes o normas sociales han sido positivas. Lorca está más próximo a este planteamiento: Mariana Pineda muere por defender la libertad; Adela, la hija de Bernarda, no puede sufrir el encierro del luto en silencio, acaba suicidándose; el novio, y junto a él su estirpe, se ve abocado al sacrificio por un concepto trasnochado de “honra” y “honor”, en Como agua para chocolate la protagonista tiene que renunciar a su amor, su matrimonio y su futuro por ser la hija menor y heredar la obligación de cuidar de la madre, etc. ¿Cómo debemos actuar ante estas circunstancias? ¿Hemos creado una sociedad que impide con sus normas la realización personal del individuo?

Lorca centra esta injusticia en la mujer, protagonista central de sus obras dramáticas (Yerma, Adela, Martirio, Bernarda, la novia, Mariana Pineda…) y, en la época en que se escriben, la situación social de la mujer tanto por leyes como por convencionalismos sociales se presta a elevarla a símbolo del individuo reprimido –como los serán los gitanos en su Romancero-, pensemos en el hecho de que no pudieran votar en unas elecciones, o que no pudieran tener bienes a su nombre, o que no se les permitía socialmente fumar o beber, o que se las condenaba socialmente por tener un embarazo fuera del matrimonio, y no hablemos del doble rasero aplicado para el adulterio en el hombre y en la mujer durante siglos; esta ansia de libertad y la condena a las normas sociales injustas que lacran al individuo condenándolo ¿se han superado o podemos verlas aún funcionando como prejuicios arraigados en la sociedad actual? –pensemos en los inmigrantes, en los homosexuales, en la mujer, etc.-

Por último, los filósofos de todos los tiempos –excepto quizás Nietzsche- nos han advertido contra las pasiones y son, precisamente, las pasiones el eje de las tragedias clásicas: el deseo irrefrenable, el amor prohibido, los celos, la envidia, etc. Ahí tenemos a Edipo, Electra, Otelo, Antígona… ¿Por qué? Sin embargo, hay una diferencia esencial entre la función del desenlace en la tragedia clásica y en los dramas de Lorca. En la tragedia clásica, la muerte es necesaria para que tenga lugar la “catarsis”, para que el espectador elimine de su alma la pasión simbolizada en el protagonista. Muertos los celos, salgo del teatro purificado espiritualmente, mejor de lo que entré. Por eso la muerte es necesaria. En el teatro de Lorca, en cambio, asistimos a un drama, la muerte de los protagonistas suele ser injusta y cruel. El novio debe morir o condenarse en la defensa de un concepto anticuado de honor y honra impulsado por su madre –la fuerza de la tradición social que se impone al individuo- , Mariana Pineda muere por defender la libertad… Lorca reivindica la justicia a través de estas muertes, el sentido común y la cordura. Salimos del teatro en tensión, en rebeldía, deseosos de participar en esa transformación social que se deja sentir como imprescindible, tratando de evitar que esas situaciones, esas muertes, vuelvan a producirse.

Para el estudio de los personajes, el resumen y la estructura de la obra, te recomiendo que visites estas páginas:

http://www.rinconcastellano.com/sigloxx_27/lorca_bodas_act.html#

http://eltinterodeclase.blogspot.com/2011/04/texto-de-bodas-de-sangre.html

Estoy seguro de que extraerás ideas interesantes.

José Carlos Aranda Aguilar

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¿CÓMO ENFOCAR UN COMENTARIO CRÍTICO SOBRE «LOS GIRASOLES CIEGOS»?

Los girasoles ciegos

LOS GIRASOLES CIEGOS

¿CÓMO ENFOCAR UN COMENTARIO CRÍTICO SOBRE LOS GIRASOLES CIEGOS?

Las ideas que quedan aquí expresadas son de carácter orientativo. Cada comentario puede elaborarse desde distintas perspectivas igualmente válidas y certeras. Lo importante es “razonar” y, a partir de las perspectivas seleccionadas, alcanzar una conclusión personal.  Planteamos claves que pueden desarrollarse atendiendo al manual cubierta_como se hace un comentario de texto_Af.indd

REFLEXIONES SOBRE LOS GIRASOLES CIEGOS:

La obra, escrita por Alberto Méndez Borra, desarrolla cuatro relatos cortos ambientados en la Guerra Civil española a los que titula «Derrotas». La perspectiva personal del autor, militante de Partido Comunista hasta 1982, se deja sentir en la selección y enfoque de las historias y protagonistas. Todas tienen en común un tema, la motivación para la supervivencia personal después de las vivencias horrendas de una Guerra Civil, la muerte en todos los casos, justifica el título de «derrota», ninguno logra encontrar los medios o los resortes necesarios para seguir viviendo. Creo que por ahí podemos enfocar el comentario crítico.

En la primera historia, el capitán Alegría elige el bando nacional, el bando vencedor en la guerra, pero decide entregarse como «derrotado» la víspera de la victoria. No es un militar, de hecho carece de espíritu militar y sus dotes de organización lo hacen medrar en un puesto de Intendencia que desarrolla con todas sus habilidades. Hemos de pensar que elige el bando libremente, pero sus vivencias lo llevan a no aceptar ser vencedor tras sus experiencias en la guerra. Cabe plantearse algunas interrogantes que nos ayudarán a desarrollar un buen comentario crítico: ¿el fin justifica los medios?, ¿puede uno sentirse vencedor -el bando no importa- con la muerte de tanto ser humano?, ¿tiene la guerra alguna justificación posible o no?

Desde la perspectiva de un militar, los hechos descritos en el relato están justificados. La última fase de una guerra es la «explotación del éxito», significa perseguir y eliminar al enemigo más allá de la derrota para evitar que en el futuro pueda seguir siendo un peligro. No hay piedad posible porque no hacerlo bien podría suponer el resurgir del conflicto. El vencedor no lo va a permitir. Esta idea es la que se expresa en los manuales al uso del ejército, de cualquier ejército, y es lógico desde la perspectiva de un militar que justifica la guerra como la «prosecución de la diplomacia por otros medios». Pero cuando la realidad te obliga a presenciar el exterminio y la carnicería, incluso cuando ya el vencido carece de medios para defenderse,  ¿podemos seguir viviendo en conciencia?. La respuesta del protagonista es que no, ha sido derrotado por la experiencia, por una realidad que no puede asumir, la muerte desalmada de tanto ser humano. La cuestión está en cómo sentimos las vivencias, de ahí el título de este cuento: «Si el corazón pensara, dejaría de latir».

Ante la desesperación podría optar por el suicidio pero ¿por qué no lo hace?, la muerte se le resiste, sobrevive a un fusilamiento, al hambre y la interperie, sobrevive con ayuda de sus propias víctimas. ¿Es una forma de compensar la balanza el convertirse a sí mismo en víctima? Quizá la clave esté en la afirmación inicial de que cada muerto glorifica al bando que mata, y su muerte -incluso por suicidio- atentaría contra el orden ético y moral que es la clave del personaje: que su muerte sirva para glorificar esa masacre excede su capacidad, ésta debe venir impuesta.

En la segunda derrota, «Manuscrito encontrado en el olvido», estamos ante el tópico del manuscrito encontrado. La técnica nos permite adentrarnos en los entresijos de la psicología y los sentimimientos íntimos del protagonista que es, a la vez, el narrador. En este caso, el amor podría haber sido el móvil de la supervivencia: al morir la amada, joven, en el parto de su propio hijo, la vida deja de tener sentido. Encuentra un segundo móvil en la criatura recién nacida, supone una justificación para su propia supervivencia, a ella se aferra el protagonista de forma casi autómata. Pero carga en la conciencia con sus decisiones mal tomadas, el permitir que su amada lo acompañara a un viaje sin rumbo, a un escapar de la muerte segura para encontrar una muerte incierta. ¿Es el amor una fuerza de supervivencia en la vida? ¿Puede el amor impulsarte a mantenerte con vida? ¿Es un motor de lucha vital? En este caso lo es, y la derrota lo es por las propias circunstancias, el frío y la inanición; pero la criatura, su hijo, lo impulsa a continuar más allá de la frustración y el horror vivido. En esta historia, centraría la reflexión en el amor -a la amada, al hijo- como motor de vivencia y supervivencia ante la vida, como algo que nos ayuda a elevarnos sobre los sinsabores y horrores de lo cotidiano incluso en los casos más extremos, incluso con un alma sensible como la del protagonista que nos hace partícipes de su historia en primera persona. El editor vuelve a tomar la palabra al final del relato con una sentencia que bien puede ser otro motivo de reflexión, particular en el texto y general en la obra: «[…] lo escribió cuando tenía dieciocho años, y  creo que esa no es edad para tanto sufrimiento.» A veces, la vida nos somete a experiencias horribles que debemos superar. Evidentemente, la guerra es una situación límite que trunca vidas con el sufrimiento como pago incierto de la supervivencia, pero también en el día a día, en nuestra maravillosa sociedad, puede haber experiencias que nos condenen a un sufrimiento injusto para quien está aprendiendo a vivir con las ilusiones y el amor a flor de piel como bandera.

En la tercera derrota, «El idioma de los muertos», el miliciano detenido, Juan Serna,  podría haber sobrevivido manteniendo su historia inventada sobre el hijo del coronel Eymar. Estamos ante el cuento de Sherezade que logra sobrevivir a la cruel sentencia del sultán instigando su curiosidad. Cada día un nuevo cuento interrumpido. Pero para mantenerse vivo hay que querer seguir vivo, y para lograrlo necesita sublimar como héroe a quien no fue sino un vulgar ladrón, un delincuente común. No lo soporta y renuncia a seguir vivo. Muchas veces en la vida, podemos lograr mantenernos en nuestro puesto de trabajo, o mantener relaciones de amistad cultivando la mentira para sobrevivir, la pregunta clave estará en dónde pondríamos el límite entre el instinto, la necesidad de supervivencia y la dignidad y la conciencia personal. El protagonista no quiere su vida a costa de la exaltación de una mentira que abomina. ¿Y nosotros? ¿Podríamos plantearnos esta cuestión llevada a la vida cotidiana? En medio encontramos el horror de la vida carcelaria, sus rutinas, sus desafueros, los resortes humanos para atrapar una ilusión fantasma y transformarla en esperanza. La camaradería y el honor entre iguales que necesita mirar hacia otro lado para seguir viviendo cuando una reja separa la vida de la supervivencia sometida.

En la última derrota, «Los girasoles ciegos», de la que toma título el libro, enfrentamos la supervivencia a la necesidad de vivir ocultos. Se trata de un relato escrito desde el recuerdo de una primera persona, aparece inserta correspondencia suelta para ofrecernos la perspectiva íntima de otro de los personajes clave del relato y el propio narrador actúa como hilo conductor. El protagonista vive encerrado en una habitación camuflada. Su mujer y su hijo lo encubren. La habitación oculta puede ser una simple alegoría de ocultarnos a nosotros mismos ante los demás, no darnos a conocer. Podemos sobrevivir pero ¿tiene límites? En el relato que nos ocupa, el límite aparece cuando la mujer está a punto de ser violada. El protagonista no puede aceptar ese precio y prefiere su propia destrucción.

¿Dónde ponemos nosotros el límite? A veces, sobrevivir consiste en admitir, aceptar y administrar condiciones que nos superan y van en contra de nuestra conciencia, no sólo en tiempo de guerra sino en cualquier circunstancia. ¿Dónde pondríamos nosotros nuestro propio límite? ¿Dónde debería estar?

Creo que un error sería usar el libro como un manual ideológico, centrarse en lo malos que fueron unos y lo buenos que fueron otros, o derivar el tema hacia las fosas y los enterrados de la Guerra Civil y la memoria histórica, porque podríamos caer fácilmente en un lenguaje panfletario carente de argumentación, en una concatenación de peticiones de principio. Si optamos por esta vía, sería interesante razonar el porqué del resurgir de una dialéctica del «cainismo» fratricida cuando la transición trató de primar la reconciliación. Pablo García Baena, en su obra Córdoba (Almuzara, 2009, pág. 124), hablando de la revista Praxis, donde colaboraban José Aumente y Carlos Castilla del Pino, allá por 1960, nos informa del espíritu que alentaba a sus colaboradores: «Serenos, progresivos, tolerantes, fueron siempre sus escritos en la búsqueda de una verdad de reconciliación, verdad que a veces, en los últimos tiempos, les separaba de alguna de las actitudes radicales de sus compañeros políticos, y que nos recordaban el «no es eso, no es eso» orteguiano, pues siempre la honradez, como la de los viejos leones republicanos, fue su verdad suprema». Podríamos destacar el horror de la guerra en sí, cómo el hombre se anula por la masa en condiciones determinadas -película «La ola», de Dennis Gansel, 2008-, cómo el poder contamina y transforma al ser humano hasta convertirlo en aquello mismo contra lo que luchaba –Rebelión en la granja, de Orwell-, cómo el miedo y la inseguridad pueden llevarnos a situaciones extremas en las que realicemos actos totalmente contrarios a nuestros criterios serenos habituales, cómo es necesaria la coherencia vital para lograr el deseo de vivir más allá de la realidad, etc. De todo ello podemos encontrar ejemplos en la historia con todos los tintes políticos e ideológicos que queramos, incluso religiosos. También podemos encontrar ejemplos fáciles en los que la violencia extrema se justifica en determinadas circunstancias -«El patriota» de Gibson, 2007, por ejemplo- y que, a través del cine y la televisión, siguen alentando esa posibilidad en el subconsciente individual y colectivo.

José Carlos Aranda Aguilar

Enlaces relacionados con esta entrada:

Sobre el sentimiento de fracaso ante la Guerra Civil: Memorias de José Cruz Conde

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TEXTO II (PERIODÍSTICO): SOBRE EL CONSUMISMO EN NAVIDAD

Las ideas que quedan aquí expresadas son de carácter orientativo. Cada comentario puede elaborarse desde distintas perspectivas igualmente válidas y certeras. Lo importante es “razonar” y, a partir de las perspectivas seleccionadas, alcanzar una conclusión personal.  Planteamos claves que pueden desarrollarse atendiendo al manual cubierta_como se hace un comentario de texto_Af.indd

TEXTO

«Empieza la carrera contrarreloj. Las calles de Madrid lo anuncian: lucecitas, campanitas y demás adornitos componen el alumbrado navideño. El cava más promocionado de España ya emite por todas las cadenas el anuncio estrella de diciembre con Pilar López de Ayala y una marca de turrón nos recuerda que volvamos a casa por Navidad… ¡El dos de diciembre! Con tanta anticipación llegaremos a la Nochebuena ahítos y desfallecidos solo porque algunos entienden estas fiestas como un maratón de consumismo, alegría y una fraternidad con fecha de caducidad.

Como la mayoría, me revienta que me programen con tanta antelación los sentimientos, que me llame gente que, habitualmente, se diluye en el calendario el resto del año para felicitarte porque simplemente, eres un número más en su agenda. No hay experiencia más desoladora que la de que, en estos días, alguien te suelte el latiguillo de «bueno, a ver cuándo nos vemos», sabiendo que será improbable porque no tenemos nada que contarnos.

Lo menos perjudicial para la salud y la cuenta corriente es hibernar en este mes, refugiarse en la guarida de los afectos imperecederos y esperar a que arrecie el temporal de emociones adulteradas, tanto como la tradición en la que se ampara. Además, siempre me atraganto con las uvas y empiezo el año esparciendo su jugo sobre la alfombra». (Cecilia García, La Razón)

RESUMEN:

La campaña publicitaria navideña empieza ya el dos de diciembre, y con ella empieza la agotadora carrera hacia el consumo y el desgaste de sentimientos. Es desagradable que se te programen los sentimientos en periodos concretos, y que se exhiba una aparente cordinalidad ausente el resto del año porque no existe. La solución pasa por aislarse y dejar pasar tanta tradición adulterada.

ESQUEMA:

1: [EXPOSICIÓN ARGUMENTATIVA]: Las fiestas navideñas resultan agotadoras.

(PORQUE) 1.1.: Económicamente: se dispara el afán consumista (L. 11)
1.2.: Anímicamente: sentimientos programados en el tiempo (L.12-22).
1.3.: Cronológicamente: cada vez duran más tiempo (L. 1-10).

2: (POR LO TANTO)[CONCLUSIÓN]: Conviene aislarse y dejar que pasen (L. 23-30)

El texto tiene un planteamiento inductivo porque parte de los hechos concretos (1º y 2º párrafo) para plantear una solución (necesidad o conveniencia de aislarse). La estructura externa es estructural dado que no se han usado procedimientos extralingüísticos ni ordenadores del discurso para indicar la relación lógico-semántica entre los párrafos.

TÍTULO:

El aislamiento imprescindible frente al consumismo agresivo navideño.

COMENTARIO CRÍTICO:

ESQUEMA PREVIO (BORRADOR PARA NUESTRO USO)

1 PÁRRAFO EXPOSITIVO
SELECCIÓN DE 4 PERSPECTIVAS:

1: Necesidad de activar el consumo.
2: Oportunidad de recordar y activar sentimientos.
3: Hipocresía y consumismo.
4: Jugar con los sentimientos.

CONCLUSIÓN: La virtud en el término medio.

DESARROLLO:

Las campañas de Navidad empiezan cada vez antes. Ya desde el 2 de diciembre se nos bombardea con todo tipo de publicidad, canciones, villancicos, escaparates y bombillas de colores. Se pretende despertar en nosotros los buenos sentimientos y, con ellos, que afloren, circulen y fluyan entre nosotros inculcándonos la necesidad de agradar a los demás, o acercarnos a quienes queremos o deberíamos querer a través del típico regalo. Al alargar cada vez más el tiempo, la experiencia resulta tan agotadora para el bolsillo y el corazón que quizás lo mejor sea aislarse y dejar que pasen las fiestas.

Pero vivimos en una sociedad de consumo que cimienta su funcionamiento en la venta de un número determinado de productos al año que permita mantener la producción y las fábricas abiertas que faciliten la reposición de los productos consumidos. Este es nuestro equilibrio. Sabemos que el 40 % de las ventas del todo el año se producen precisamente en las fechas navideñas. También sabemos que hay industrias, como la de la juguetería o las vinculadas a la elaboración de dulces navideños, que colocan más del 90 % de su producción precisamente en Navidad. Si todos apostáramos por el aislamiento y la rescisión en el consumo, estaríamos contribuyendo a la desaparición de estas industrias. La situación es ya suficientemente grave como para alentar esta opción (4.400.000 parados).

A nadie nos agrada que nos programen los sentimientos y nos digan qué día debemos recordar a nuestros difuntos, ni qué día debemos amar con especial ternura a nuestra pareja, ni cuándo hemos de ser buenos hijos, ni en qué fechas tenemos que mortificarnos o ser ángeles; no deja de ser cierto que un recordatorio en el calendario tampoco nos perjudica. Bien usado, ese recordatorio puede ayudarnos a armarnos de esos mismos motivos e intenciones a lo largo del resto del año. Ese es el sentido de la Navidad más puramente cristiano, el recordar que con el nacimiento de El Salvador, renace también la esperanza de regenerar nuestras vidas. Recordarnos que nunca es tarde. Si los propósitos se quedan en meras intenciones que se agotan a lo largo del año, la culpa es sólo nuestra.

La lacra que arrastramos es el excesivo consumismo impulsado por todos los mecanismos publicitarios que nos obligan a sentirnos culpables si no cumplimos con los ritos tradicionales. Nunca se come tanto, ni tan caro, ni tan fuera de casa. De la tradicional cena navideña, hemos saltado a la comida de empresa, de amigos de siempre, de gimnasio, de antiguos compañeros… y todas pareces obligadas e irrenunciables. Del tradicional regalo de reyes a los hijos para contribuir a una atmósfera mágica, hemos pasado al 2 x 1 en oferta: ahora hay Papá Nöel y Reyes Magos, además de regalos a hijos, hermanos, sobrinos, primos, amigos… No hay estómago, arterias ni cartera que resista tanto exceso.

Y tanta blandura sentimental puede corromper la pureza de la intención, buena en un principio, tal y como maniesta el autor en el texto. Cuando no sientes aprecio sino desprecio o indiferencia por la persona que te regala, que te invita, que te obliga… el agradecimiento puede convertirse en hastío, repulsa, si ves más allá del simple hecho e intuyes una segunda o tercera intención molesta en quien te regala. Los sentimientos son viscerales, nos nos pertenecen. El amor, el odio, el aprecio o el desprecio, la amistad y el cariño no se racionalizan. Se sienten o no. En ese mundo no cabe la programación a fecha cierta ni la improvisación.

Aislarse no parece ser la solución, sino más bien la necesidad de recuperar el espíritu auténtico de la Navidad, como una invitación a renacer en la pureza de nuestros sentimientos inspirándonos en nuestras tradiciones. Querer, sí; pero sin programaciones forzadas; comer, sí; pero sin excesos ni compromisos innecesarios; regalar, por supuesto; sólo a quienes, por su edad o situación, lo requieran para mentener viva esta magia que, a mí, tan feliz me hizo de niño.

José Carlos Aranda Aguilar

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CRITERIOS DE CORRECCIÓN Y EVALUACIÓN PARA COMENTARIO DE TEXTO EN ANDALUCÍA

LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA: COMENTARIO DE TEXTO

CRITERIOS DE CORRECCIÓN PARA SELECTIVIDAD EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE ANDALUCÍA:

 

CON CARÁCTER GENERAL:

RESUMEN (1 punto):

  NO:                                                                           SÍ:

1: NO: Interpretar el texto.                                 1: SÍ: Breve.

2: NO: Distorsionar los contenidos.                 2: SÍ: Completo.

       3: NO: Literalidad.                                                3: SÍ: Objetivo.

4: NO: Omitir ideas esenciales.

5: NO: Incorporar ideas secundarias.

 

ESTRUCTURA (1,5 puntos):

                      NO:                                                                    SÍ:

1:NO: Interpretar el texto.                                  1: SÍ: Identificar las partes con claridad.

2:NO: Distorsionar los contenidos.                  2: SÍ: Indicar su organización.

3: NO: Limitarse a una mera enumeración.   3: SÍ: Expresar relación lógica de las partes.

4: NO: Confusión en el desarrollo                    4: SÍ: Tipo de estructura existente.

5: ¿Estilo nominal?                                               5: Objetividad.

 

TEMA (0,5 puntos):

                    NO:                                                             SÍ:

1:NO: Extenderse demasiado                              1: SÍ: Brevedad.

2: SÍ: Centrar la idea clave.

COMENTARIO CRÍTICO (3 puntos):

NO: SÍ:

1: NO: Texto como pretexto:                                     1:SÍ: Destacar puntos concretos del texto.

2: NO:Análisis lingüiísticos.                                     2:SÍ: Matizar ideas expuestas en el texto.

3: NO: Desarrollo de un tema.                                 3: SÍ: Añadir argumentos propios

4: NO: Análisis literario. (causas-consecuencias).

5: NO: Parafrasear el texto.                                      4: SÍ: Relacionar con casos o situaciones conocidas.

6: NO:Ausencia de argumentación.                        5: SÍ: Sugerir alternativas y soluciones.

 

Publicado en TEXTOS COMENTADOS | 16 comentarios

TEXTO 1 (PERIODÍSTICO): SOBRE LA IGUALDAD Y LA LEY DE PARIDAD.

Las ideas que quedan aquí expresadas son de carácter orientativo. Cada comentario puede elaborarse desde distintas perspectivas igualmente válidas y certeras. Lo importante es “razonar” y, a partir de las perspectivas seleccionadas, alcanzar una conclusión personal.  Planteamos claves que pueden desarrollarse atendiendo al manual cubierta_como se hace un comentario de texto_Af.indd


TEXTO I: CHICAS Y CINE

La máxima transformación sexual desde el brote del amor libre ha sido el amor igual. Es decir, la tendencia creciente a la igualación de los amores masculinos o femeninos a partir de hacerse equivalentes sus situaciones reales. Después de haberse cumplido diez siglos de amor cortés apareció -a finales del siglo XX- el amor sin cortes. Ni el chico se veía ya obligado a la respetuosa timidez para acercarse a la amada ni la chica sería condenada por tomar iniciativas. Más aún: la relación de tú a tú comenzó a crear parejas sin amo, socios iguales del goce o del destino, sin nexos ni diversos contratos leoninos. La nuda propiedad del otro fue desapareciendo al compás de convenir que nadie se vendía a nadie, tanto porque su individualismo había ganado altísima cotización como porque la mujer iba alcanzando autonomía económica y, sigilosamente, autonomía total. Ahora se llega elocuentemente al caso incluso de que ella no necesita siquiera de él para ser madre, si fuera esto lo que prolongara la subordinada pesquisa del varón.

De este modo, pues, se inaugura un tiempo intersexual extraordinario. Hombre y mujer se miden bajo el mismo patrón y los términos de intercambio llegan a ser parejos. El sexo vale mucho por su valor de uso, pero ha perdido casi todo su mítico valor de cambio. Las mujeres ganan en consideración y trato humano la mitificación que pierden como personajes misteriosos e histéricos. Ganan en realidad la parte de divinidad antiguamente cultivada en purpurina y, como consecuencia, ellas parecen más hombres, mientras que los hombres, más hembras. De tal contagio recíproco ha cundido una mixtura con sus propios síndromes y un código de comunicación que, recordando continuamente la igualación, rechaza los brotes de inferioridad y toda alusión a las escalas. Así, por tanto, mientras hace unos años seguía siendo una práctica varonil invitar a una chica al cine, hoy la chica se revuelve y se apresura nerviosamente a pagar en señal de rebeldía y rechazo del artificio. ¿Invitar ahora a las mujeres a ser ministras? ¿No se trata de una idea de hace medio siglo? ¿No suena más a falta de tacto, machismo disfrazado, caballerosidad trasnochada, anochecer de la imaginación?

VICENTE VERDÚ, El País

EJERCICIO DE COMENTARIO:

TÉCNICA DE DESARROLLO APLICADA AL TEXTO

1)      Redactar primero al «Resumen», luego el «Esquema», después el «Comentario Crítico» y, por último, el «Tema».

RESUMEN:

1)   Lectura pausada y comprensiva del texto: numera las líneas.

2)  Segunda lectura: subraya las frases claves y ve separando las afirmaciones de las demostraciones (ideas principales y secundarias).

3)  Redacta el resumen centrándote en las ideas principales y  evitando repetir literalmente el texto (reelabora). Procura ser concreto, preciso y no usar vulgarismos ni circunloquios (REGLA DE ORO: MEJOR UNA PALABRA QUE DOS, MEJOR DOS QUE TRES).

4)      La extensión total no debe exceder nunca el 30 % de la extensión del texto.

(Recuerda que en el resumen no interviene tu opinión, no debes tomar posición ni expresar ideas propias. Estamos resumiendo el texto, sólo aparecen las ideas del texto).

EJEMPLO:

La mujer ha logrado la igualdad de sexos desde finales del siglo XX, lo que supone la gran transformación de la sociedad moderna. Han desaparecido los papeles de la pareja tradicional y vamos hacia una relación en igualdad de trato y condiciones entre hombre y mujer donde prima el individualismo. Gracias a su autonomía económica, la mujer ha alcanzado la autonomía total, ni siquiera necesita ya al varón para ser madre.  Hasta las relaciones sexuales han dejado de ser un aspecto social de cambio para valorarase  por su uso. Y las mujeres defienden este nuevo estatus rebelándose contra usos anticuados como que el hombre las invite  por la posible carga de superioridad machista implícita. Por eso, no parece razonable, ante esta realidad, invitar a las mujeres a ser ministras.

(27 líneas de texto, 10 líneas manuscritas: procura redactar en 1 solo párrafo)

ESTRUCTURA:

1)  Si has hecho bien el resumen, te servirá como punto de referencia. En el punto 2, habrás señalado ideas principales y secundarias: revísalas.

2) Quédate con las principales y piensa qué relación lógica puede haber entre ellas (las relaciones lógicas las tienes en el cuadro de las oraciones compuestas).

3) Incorpora después las ideas secundarias marcando también la relación lógica.

4) Estructúralo en forma de esquema incorporando las relaciones lógicas.

5) Incorpora un párrafo explicativo a modo de conclusión.

EJEMPLO:

1) La igualdad entre el hombre y la mujer ya es un hecho

(demostración: PORQUE):

1.1: La autonomía económica de la mujer le otorga    independencia  del  hombre: (TANTA QUE)

a) Ni siquiera lo necesita para ser madre.

1.2.: La mujer asume funciones tradicionales masculinas (aproximación de los sexos).

1.3.: Frente al matrimonio el individualismo es más valorado.

2) (PERO) La mujer se rebela contra cualquier conato de machismo.

2.1. (POR LO TANTO) No tiene sentido invitarlas a ser ministras.

El texto plantea una estructura deductiva: parte de una idea (1) para, a través de unos argumentos que la sustentan (1.1, 1.2 y 1.3), introducir una conclusión (2.1.) apoyada en un hecho (2). La idea conclusiva a la que pretende llegar el autor (No tiene sentido la ley de paridad), aparece al final.

En cuanto a la estructura externa, está compuesto de dos párrafos en relación lingüística. El segundo párrafo, introducido por el ordenador “pues”, guarda una relación semántica ilativa (consecutiva) con lo expuesto previamente.

TEMA:

Debemos procurar, sobre todo, enunciar la idea central de forma muy breve, pero precisa.

EJEMPLO:

La igualdad de sexos es ya una realidad social.

COMENTARIO CRÍTICO:

1) Empieza por poner entre interrogaciones las afirmaciones del texto (¿Es ya un hecho la igualdad? ¿La autonomía económica de la mujer la hace independiente del hombre? ¿Se están haciendo más hombres y ellos más mujeres? ¿Ha perdido valor el matrimonio por el individualismo? ¿Se rebelan las mujeres ante cualquier conato machista? ¿No tiene apoyar mediante leyes la igualdad de la mujer?). Trata de tomar tu propia posición ante esas preguntas.

2) Piensa cuál es la tesis que tú vas a defender (¿Dónde quieres llegar con tu argumentación? ¿Cuál va a ser tu conclusión?).

3) Realiza un esquema previo con los 4 puntos que vas a desarrollar ordenados por importancia (búsqueda de perspectivas).

4) Desarrolla el comentario empezando por un párrafo expositivo (centras las ideas del texto, aún no interviene tu opinión, pero seleccionas interesadamente la información para tu desarrollo), explica cada uno de los puntos seleccionados en un párrafo diferenciado, y cierra el comentario con una conclusión donde relaciones lo más brillante o destacado de tus argumentos de forma breve.

5)  Procura usar la tercera persona verbal y evitar valoraciones subjetivas o peticiones de principio.

6) Recuerda que tus ideas deben aparecer como consecuencia de un proceso mental, debes argumentar, es decir, usar datos objetivos, ejemplos o ideas que sustenten y apoyen tus opiniones.

EJEMPLO:

En la sociedad moderna, parece que ya se ha alcanzado la igualdad entre hombres y mujeres: los papeles tradicionales han perdido vigencia. Gracias a los anticonceptivos y el aborto, la sexualidad ha dejado de identificarse con el embarazo y la maternidad, lo que ha liberado a la mujer actual de esta servidumbre secular. La independencia económica le ha procurado, además, la libertad necesaria para no necesitar ya al hombre ni siquiera para procrear con los bancos de esperma y la fecundación in asistida. La igualdad ya es un hecho y la mujer actual se muestra celosa de su conquista y dispuesta a defenderla.

Esta panorámica dibujada en el texto tiene su fundamento, aunque resulta muy cuestionable, dado que, de ser cierta, no sería necesario seguir luchando por la “igualdad” real entre hombres y mujeres en la sociedad moderna. Pero aún se mantiene a la mujer marginada en el mundo laboral, donde cobra un 30 % menos que los hombres; también parece que el paro afecta más a las mujeres que a los hombres; la violencia machista sigue siendo una lacra social que se cobró 69 víctimas en el 2009 a pesar de los esfuerzos por evitarla o prevenirla. Y es un hecho que la familia y el hogar siguen siendo una obligación vinculada más a la mujer que, con frecuencia, sufre esta sobrecarga de trabajo y responsabilidad.

Ante esta situación, hay quien piensa que la mujer es la gran maltratada de la sociedad moderna. Frente a un modelo en el que la familia aparecía estructurada en funciones bien definidas, la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral ha traído dos consecuencias asociadas: por un lado, la desaparición de los papeles tradicionales, la mujer que trabaja ya no puede ni debe encargarse sola de las labores domésticas de limpieza, intendencia, atención, cuidado y educación de los hijos; y, por otro, para desarrollarse profesionalmente, la mujer debe estar a la altura en preparación, dedicación y tiempo a su trabajo para competir en igualdad con sus compañeros varones. Esto es un hecho, como lo es que el cambio es irreversible. Pero el problema lo planteaba muy bien Camilo José Cela, en un artículo publicado en ABC, en los años 90 “Nos han hecho renunciar a un modelo social sin saber cuál es su alternativa, si es que la hay”. La conclusión era que no sabemos hacia donde vamos.

La mujer está obligada a competir con el varón en el ámbito laboral. Para ello, debe desarrollar cualidades como la agresividad o la ambición tradicionalmente asociadas al varón. Por su parte, el hombre, sin la intendencia doméstica, tampoco encuentra su lugar. De ahí que los hijos supongan un problema, una incomodidad por cuanto resultan un obstáculo para la lucha hacia las  metas profesionales de sus progenitores. De ahí, el marcado descenso de la natalidad. No es que no se quiera tener hijos, es que no hay tiempo para atenderlos.

Por otro lado, el cambio de mentalidad social no ha afectado por igual a los dos sexos. La mujer puede optar entre ocuparse de la casa y la familia o desarrollarse profesionalmente; sin embargo, el hombre no tiene la elección a su alcance. Ante el avance de la mujer, cabría pensar que se acepta la posibilidad de que sea el varón quien permanezca en casa para hacerse cargo de su limpieza, atención a los niños o la intendencia del hogar, pero no es así. La mujer que desempeña esta función es un ama de casa –hoy respetable, aunque visto como un mal menor-, el hombre que lo hace es un “chulo” o un “vago” que vive del trabajo de su mujer. Eso en el mejor de los casos.

Es cierto que la libertad sexual es ahora para la mujer mayor de lo que nunca fue. Pero, como dice el autor, la libertad ha traído de la mano el sexo sin amor ni compromiso, lo cual, lejos de ser una conquista, puede transformarse en una condena. El ejercicio de la  libertad lleva emparejado el ejercicio de la responsabilidad: puede que una mujer sepa gestionar su sexualidad de forma responsable, una adolescente lo tiene más complicado. Los embarazos no deseados se han multiplicado y con ellos los abortos, la píldora postcoital, o el parto como decisión y responsabilidad exclusiva de la mujer. El varón, relegado, solo disfruta. La mujer que decide asume las consecuencias de su decisión el resto de su vida ¿Es esto igualdad?

Una última reflexión: el autor realiza en el texto una serie de afirmaciones con las que podemos estar más o menos de acuerdo. Pero resultan aplicables sólo y exclusivamente a las sociedades industrializadas del primer mundo. En ellas, la mecanización, la prolongación de la vida, el descenso de la natalidad, y el liberalismo han posibilitado la igualdad de sexos. No todo el mundo vive en estos modelos sociales. Basta con ver un programa de “Perdidos en la tribu” para comprender que la distribución de funciones en la pareja, en otras culturas, sigue estando vigente como modelo, un modelo que ha preservado a la especie durante cincuenta mil años, un modelo en el que la libertad individual queda supeditada al interés de la colectividad por la supervivencia.

En tanto que la mujer sea la única transmisora de vida y el número de miembros de la «tribu» sea el potencial  a preservar, el hombre seguirá siendo el elemento prescindible, quien deba asumir riesgos y proteger a las mujeres y los niños porque en ellos está el futuro. Un solo hombre y ochenta mujeres pueden repoblar una tribu en quince años; una sola mujer con ochenta hombres es una condena a la desaparición que la especie no puede permitirse. Por eso es el hombre quien sale, caza, afronta los peligros y muere sacrificado cuando es necesario.

La igualdad es una conquista deseable en las sociedades modernas, pero no podemos entender extrapolable nuestro modelo a todo el mundo, ni creernos los mejores cuando aún no hemos resuelto un modelo social apto para la convivencia con estas nuevas reglas: el número de suicidios en nuestro modelo es único en el mundo, los viejos son un problema porque requieren tiempo y dedicación, el aborto es implanteable en sociedades más primitivas…  Algo, pues, nos está fallando en nuestro perfecto organigrama que debe hacernos reflexionar y ser más humildes.

(Recuerda que no hay un comentario único, sino tantos como reflexiones podamos realizar. Lo importante es que no te limites a repetir lo que dice el texto, que amplíes algo las perspectivas y, sobre todo, que “argumentes” o “razones” tus ideas en el desarrollo del comentario).

José Carlos Aranda Aguilar

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INICIANDO ACTIVIDADES

Desde la publicación del libro de Comentario de texto, han sido varios los que me han instado a «incluir» actividades actualizadas que puedan ser consultadas y visitadas. Mi intención es sencilla: ir anotando ejercicios complementarios que puedan ser usados en el aula para practicar y mejorar la técnica de comentario. Llevará tiempo -el gran fantasma-, pero espero que poco a poco, la página pueda ir enriqueciéndose con otras actividades y ejercicios. También espero que los usuarios de los manuales publicados puedan hacerme sugerencias que enriquezcan los contenidos y la metodología en futuras publicaciones. Gracias. José Carlos Aranda Aguilar.

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