Estoy seguro de que alguna te sorprenderá:
Ánimo y ya me contarás. Si sacas más de un 5 tu nivel es realmente bueno. Las preguntas son complicadas.
Estoy seguro de que alguna te sorprenderá:
Ánimo y ya me contarás. Si sacas más de un 5 tu nivel es realmente bueno. Las preguntas son complicadas.
La tecnología es inevitable y cada vez está más presente en nuestras vidas, hasta el punto de condicionar la vida familiar y el desarrollo de nuestros hijos. Ante esta realidad incuestionable urge educar a las familias en el buen uso de estas nuevas tecnologías con las que convivimos diariamente.
En Inteligencia natural (Toromítico, 2013) ya advertía de que el aparato electrónico, juegos on line, teléfonos móviles, ordenadores…, no deben entrar en el universo infantil hasta los cuatro años como mínimo. Y, más tarde, el tiempo de uso y exposición ha de ser paulatino sin que exceda media hora diaria. En etapas iniciales (5 a 8 años), el tiempo no debería superar los 10 0 15 minutos.
Durante los cuatro primeros años, el cerebro está en formación. Durante los dos primeros, los objetivos de desarrollo más importantes se centran en la conquista de la autonomía tanto motora (caminar) como lingüística (comunicarse). Estos aparatos aislan al niño del entorno cuando requieren del contacto humano para el aprendizaje. Es una época en la que va a configurarse el 85% del cerebro, se establecen las conexiones neuronales necesarias para comprender e interpretar el mundo. Esto incluye la inteligencia emocional -aprender a reconocer y gestionar tus emociones- y la inteligencia social -aprender a relacionarte con los demás en función de una estructura determinada-, ninguna otra etapa de la vida es tan decisiva en la configuración de nuestra mente.
En estas imágenes que os ofrezco, el ser humano ha sido sustituido por la máquina en la fase de apego -el niño puede tener unos seis meses- generando una dependencia enfermiza de la que los padres -que ríen la gracia- no son conscientes. La sobreestimulación generada por los cambios de tonos, luces, pantallas, iconos, captan la atención del niño y la retienen, pero lo aíslan de su entorno inmediato impidiéndole que el contacto humano les muestre lo que de verdad necesitan aprender en ese momento. Para aprender necesitamos enfocar nuestra atención y repetir el proceso tantas veces como se necesario hasta consolidar las redes neuronales que nos permiten reproducir automáticamente las acciones. Una atención desenfocada impide este aprendizaje en la comunicación y retrasa los esfuerzos del niño en esos ejercicios físicos tan necesarios para la adquisición de la autonomía motora.
Independientemente de esto, el aprendizaje conductual es horrible. El niño logra su objetivo a través de la rabieta generando una asociación entre estímulo y respuesta que va a condicionar la convivencia familiar en el futuro. Los padres no son conscientes de que le están enseñando una conducta concreta a partir de su forma de relacionarse con el niño.
Leer cuentos a los niños multiplica por 5 sus probabilidades de éxito escolar, pero esto requiere tiempo y convivencia. El niño viene programado genéticamente para empatizar con el entorno, generar dependencias a través del apego y, por imitación, aprender a interpretar los gestos y las intenciones de quienes les rodean. Su curiosidad hacia el entorno fomenta la exploración del mundo físico que le rodea aprendiendo a establecer fronteras entre el yo y el mundo circundante. Necesita experimentar con el mundo físico para comprender cómo manipularlo. Necesita aprender a hablar correctamente para pensar correctamente. Y todo esto se consigue a través de la adecuada estimulación respetando los tiempos de maduración de la mente infantil, a través de la convivencia y la atención. Pero esto requiere tiempo.
Este niño será mañana hiperactivo, dirán que tiene déficit de atención y vivirá pendiente de los juegos electrónicos. Su pensamiento será más icónico que formal y tendrá dificultades para comprender mensajes complejos o textos. Probablemente acaben medicándolo. Pero este niño, en realidad, es una víctima de la mala educación y la ignorancia de la familia en la que le ha tocado nacer.
Aquí os dejo las imágenes. Que cada cual saque sus conclusiones:
Os dejo en enlace a la entrevista. La intervención se inicia en el minuto 39:39. Como siempre, gracias a José Manuel Morales Gajete por haberme invitado a su programa en PTV Televisión Córdoba, y por dar cabida a la mente humana y al aprendizaje dentro de los grandes misterios que envuelven al hombre. Pronto estaremos de nuevo juntos. Un abrazo.
PARA VER LA ENTREVISTA, PULSAR SOBRE LA IMAGEN: MINUTO 39:39
Si nos van a enseñar inglés como saben español, mejor me quedo sin el curso. Podemos empezar por el mal uso de las mayúsculas en el título -es de agradecer que se hayan utilizado los signos de apertura y cierre en la exclamación. Lo de «compromiso ante nuestro propósito» no me queda muy claro, mejor nos «comprometemos con nuestros clientes». La ausencia de determinante nos deja sin saber si se trata de un curso para aprender inglés o bien un «entrenamiento» expresado en inglés, presuponemos por contexto que se trata de lo primero, pero a estas alturas ya no lo tenemos muy claro. Para continuar, obsérvese la alternancia entre el trato de confianza («tú») en los dos primeros párrafos, y el trato de cortesía («usted») en el tercero. En el primer párrafo, posiblemente se haya querido decir «compromiso» y no «temor», no entiendo que haya que tener miedo ante un método de aprendizaje. El uso del adverbio «luego», al principio del segundo párrafo, deja que desear, mejor hubiera sido «después». En español el uso del los pronombres de primera y segunda persona son innecesarios por redundantes. En el texto se abusa del «tú» y del «nosotros». Por último, no es correcto usar tres palabras cuando se puede usar una sola: mejor «devolveremos» que «te haremos completa devolución».
Quizás todo sea una cuestión de publicidad, de querer dar la impresión al lector de que lo ha redactado una persona extranjera. Pero hablando de un método de enseñanza de idiomas… No es buena carta de presentación.
Siempre es difícil afrontar un nuevo desafío. La Selectividad, como cualquier otra prueba a la que nos enfrentamos por primera vez, lo es. Y más cuando somos conscientes de que de nuestro rendimiento en un momento dado puede depender nuestro futuro. A veces, nos equivocamos por no medir la intensidad de nuestros miedos y caer en la negatividad, el cansancio o el estrés. Pero es algo que podemos controlar para dar lo mejor de nosotros mismos en ese momento tan importante.
Por eso he querido compartir esto con todos vosotros. Os dejo el enlace a dos entrevistas radiofónicas realizadas en torno a la preparación de Selectividad. Pero, en realidad, estos consejos nos sirven para gestionar el estrés ante situaciones límite. Hoy puede ser la Selectividad, mañana se llamará Reválida, o será una entrevista de trabajo, unas oposiciones, la defensa de un proyecto ante un Consejo…
Recordad siempre que vuestra herramienta de trabajo es el cerebro, y cuidamos el cerebro cuidando el cuerpo. Logramos su crecimiento mediante el esfuerzo, pero también, como el cuerpo, necesita descansar para reorganizar y afianzar la información recibida.
Pensad que sois atletas, lleváis cuatro años entrenando para ir a las Olimpiadas. La prueba por fin ha llegado, será dentro de cuatro, tres, dos… días. ¿Qué harías? A ningún atleta se le ocurriría tres, dos o un día antes de la prueba poner el cuerpo al límite de sus posibilidades. Sabe que se arriesga innecesariamente a una lesión. ¿Cuántos de vosotros apuráis hasta el último minuto tratando de aprender, memorizar, comprender… conceptos nuevos? Esta conducta dictada por el estrés no nos lleva sino al bloqueo y la ansiedad. Es importantísimo no caer en esta tentación. La mejor herramienta que debéis llevar a esa prueba es vuestro cerebro, descansado y a punto para rendir al cien por cien en ese momento.
ES NORMAL QUE:
Aunque cada uno de nosotros responde de forma diferente ante las situaciones de estrés, quizás reconozcas alguno de estos efectos:
Es normal. Todos estamos igual, no te sientas inferior a nadie por experimentarlo. Ante situaciones de riesgo el organismo se prepara para defenderse. Liberamos adrenalina y cortisol. La primera es la responsable de los efectos descritos anteriormente, la segunda, de mantenerlo el tiempo necesario. Esta liberación, lo que nos provoca estas reacciones, es totalmente automática, es ordenada por la zona límbica y organizada por el hipotálamo. Por lo tanto, no eres responsable, no te sientas culpable. Lo malo es que, como es una reacción automática para procurar la supervivencia, bloquea la precorteza frontal del cerebro -zona del razonamiento- para que podamos actuar sin pensar. Este bloquear el razonamiento es lo que causa esos efectos de «no recuerdo nada», «me he quedado completamente en blanco», lo famosos «bloqueos».
Si no aprendes a gestionar el miedo entras en un bucle. El miedo atrae a tu mente recuerdos en los que con anterioridad has sentido miedo para mantener los niveles de adrenalina en sangre, para no bajar la guardia, para mantener los músculos rígidos dispuestos al combate o a la huida, se genera más miedo, que a su vez atrae recuerdos asociados… Y así sucesivamente. Lo malo es que si se mantiene la situación, los efectos sobre tu rendimiento intelectual pueden ser devastadores:
La buena noticia es que podemos controlarlo. Para que la precorteza -el razonamiento- domine sobre la zona límbica basta con concentrarse, lo cual no es fácil en situaciones de pánico, ¿verdad? Pero recuerda que los canales -circuitos neuronales- por donde circulan las señales son los mismos. Cuando logras centrarte en un problema, concentrarte en una respuesta determinada, acallas la zona límbica y, en ese momento, los recuerdos y el razonamiento fluyen con normalidad. Para eso bastan 90 segundos.
CONSEJOS DURANTE LA PREPARACIÓN:
«CUIDA TU CEREBRO CUIDANDO TU CUERPO»
2. Cuida la alimentación (equilibrada, necesitarás tanto las proteínas como los hidratos de carbono. Evita comidas copiosas y procura 5 ingestas diarias).
3. Practica la respiración relajada durante 5 minutos (sí, sin hacer nada, dejando la mente en blanco, sentado cómodamente… Inspira contando hasta 10, cuando hayas llenado los pulmones, hincha el viente hasta aspirar todo el aire que puedas; luego, expulsa el aire lentamente contando hasta 20. Esto te ayudará cuando quieras relajarte conscientemente y justo antes de la prueba).
4. Bebe agua en abundancia (evita bebidas excitantes, alcohol o drogas)
5. Duerme 8 horas diarias. No sacrifiques el sueño bajo ningún concepto. El conocimiento es inútil si no lo organizamos adecuadamente en sus estanterías para que podamos localizarlo cuando lo necesitamos. Para eso necesitamos dormir entre otras cosas. La falta de sueño es totalmente contraproducente para el rendimiento intelectual. Recuérdalo.
MEJORA TU RENDIMIENTO A TRAVÉS DE UNA BUENA ORGANIZACIÓN
-¿Qué voy a hacer hoy? ¿Cómo voy a distribuir mi tiempo? Escríbelo.
2. Organiza tus sesiones de estudio por prioridades. Tú, mejor que nadie, sabes qué es lo que más necesitas estudiar, repasar… Dedícale a eso más tiempo.
3. Alterna las materias. Cuando tratas de memorizar, estás utilizando un área concreta de tu cerebro, después de un rato, te cansas y dejas de rendir. Es el momento de cambiar de materia o de actividad… Pasa a matemáticas o química… La resolución de problemas o la creatividad activan otras zonas que no están cansadas… Cuando canses ese nuevo área, regresa a otro núcleo de memorización.
4. Observa tu punto de saturación. Debes conocer tu punto de saturación. Es ese punto en el que ya no te enteras de lo que estás leyendo, en el que, por mucho que insistas, no se te queda nada. No eres torpe, tu cerebro se ha saturado y te está pidiendo descansar. Cada uno tenemos un límite, entre 30 minutos y una hora y media. Conviene conocerlo para organizar nuestro tiempo contando con él.
5. Atiende tus biorritmos: Tú mejor que nadie sabes si rindes mejor a primera hora de la mañana o por la tarde-noche. Cada uno es diferente y eso no es bueno ni malo, es así. Procura organizar el trabajo más duro y difícil en su zona alta, aquella en la que mejor rindes.
Durante la preparación puede ayudarte mucho:
EL DÍA DE LA PRUEBA:
2. Levántate con tiempo suficiente para llegar sin prisas media hora antes de que empiece la prueba.
3. Al llegar al sitio, evita los corrillos. El nerviosismo y el miedo son contagiosos por empatía, no te ayudará.
4. Diez minutos antes de empezar, aíslate un poco -cuarto de baño-, practica algunos ejercicios de respiración profunda y bebe agua (le mandas un mensaje a tu cerebro: «Tienes lo que necesitas. Todo está bien»). Dibuja en tu mente la imagen de verte a ti mismo escribiendo con fluidez y contento. Acalla tus nervios («No es miedo, es el talento que late inquieto por salir»).
5. Apaga el móvil y déjalo en la mochila.
6. Ocupa tu sitio, y procura atender a las indicaciones de los profesores antes de iniciar la prueba.
7. Lee atentamente las preguntas.
8. Comienza a responder por la que mejor te sepas. Eso fomentará la concentración inicial desde la que los nervios desaparecerán y los recuerdos fluirán con mucha más facilidad.
9. Si no recuerdas un dato concreto, no te atasques. Pídele a tu cerebro que recupere el dato y sigue escribiendo. El hemisferio derecho hará el trabajo y en cualquier momento te lo traerá a la memoria para que puedas anotarlo. Así evitarás el bloqueo.
10. Cuida siempre la presentación y la caligrafía. Deja 5 minutos para repasar la ortografía del ejercicio.
Entre examen y examen, un caramelo y un par de almendras recuperarán tu nivel de glucosa y paliará el cansancio. Bebe agua y respira… Todo va bien.
Si estás muy nervioso, hay un ejercicio que te ayudará. Se denomina «Escritura Expresiva» (Sian Beilok). No te llevará mucho. Cuando llegues al lugar donde se va a celebrar el ejercicio, aíslate 5 minutos y, en una libreta, anota cómo te sientes en ese momento. Bastarán seis o siete líneas. Aunque te parezca mentira, eso te calmará como si depositaras los nervios en el papel. Se ha demostrado que mejora el rendimiento durante la prueba.
Muy buena suerte a todos.
Espero que los consejos de las entrevistas os ayuden.
ENTREVISTA EN CANAL SUR RADIO (MINUTO 14:40)
ENTREVISTA EN RADIO ARAGÓN (MINUTO 29:55)
«Libertad» es una gran palabra, es una de esas palabras «tótem» que cuando pronunciamos parece que validan cualquier argumento o situación. Sin embargo, la libertad es una conquista a la que se accede a través de nuestros actos a lo largo de la vida, una facultad que podemos adiestrar y educar desde la reflexión y la coherencia, ¿lo hacemos?
Aquí os dejo esta reflexión que forma parte de Inteligencia natural (Toromítico, 2013) e Inteligencia natural. Adolescencia (Toromítico, 2016). Educar bien depende más de tener las ideas claras que de denominaciones ocurrentes y estrambóticas. El gran reto del futuro es educar seres capaces de ser felices en la vida.


Por: JAIRO VALDERRAMA |
9:10 a.m. | 3 de junio de 2016

Foto: Mauricio Moreno/ ELTIEMPO
Palabras como agradabilidad, anulabilidad o alterabilidad ya se encuentran en el Diccionario de la Real Academia Española.
Muchas ideas expresadas atropelladamente o, al contrario, con excesivo retoque llevan a formar conceptos absurdos. Y aquí la palabra «absurdo» se aplica en su acepción real; es decir, cuando significa que está fuera de lógica, que es irracional o contrario a la razón, distinto a como sucede, por ejemplo, cuando alguien dice: “Pedro se compró un automóvil absurdo”. Entonces, uno imagina una llanta instalada en la silla del conductor, otras sillas adheridas al tanque de la gasolina, las demás llantas en el techo o el cigüeñal atravesado en la ventana panorámica, que se encuentra en el piso, por donde asoman las cabezas de los usuarios. Todo eso, por supuesto, ¡absurdo!
Para citar solo otros casos de ese hablar atropellado, contaba un muchacho cómo él se privó de pasear en el vehículo de la novia, porque “ella tenía pico y placa”; quizás, la dama lucía el perfil de gallina o de guacamaya, dependiendo de la proporción de ese pico, que pudo ser curvo o puntiagudo. De todas formas, él ha debido observarla con más detenimiento antes de formalizar una relación, para no quejarse después. Y en cuanto a la “placa”, confiemos en que ella haya llevado solo una tarjeta o un emblema fijado en el pecho.
Otro adolescente quiso “hablar con su exnovia de dos años”. ¿A esa edad se pensará en noviazgos? Definitivamente, el ducto entre pensamiento y lenguaje se tapona con frecuencia, y tal situación causa el desequilibrio del mensaje.
En el punto extremo están quienes suponen que un vocablo es más exquisito por su longitud que por su precisión. Esta clase de hablantes, la mayoría del tiempo, pretenden más impresionar que comunicar; han olvidado que “la sencillez llevada al extremo se convierte en elegancia”. Ellos prefieren “direccionamiento” a “dirección (más claro y más conciso); les encanta “traumatización”, “problemática” y “planificación”, en lugar de “trauma”, “problema” y “plan”. Posiblemente, toman como modelo a algún locutor cuando desea conmover con “recepcionar” (y algunas secretarias se copian), y “recibir”, créanme, no es una grosería.
Siempre será más práctico “condición” que “condicionante”, “fundamento” que “fundamentación”, “tema” que “temática”, porque, aparte de ser precisos, son vocablos más entendibles, que facilitan la comprensión, dinamizan la idea de cada momento y permiten advertir que el usuario de esas palabras es una persona más diáfana.
Ahora, con el auge de intercambios comerciales de artefactos electrónicos, aumentan los desafueros lingüísticos. Dizque es más chic “reposicionamiento” o “tributación”, y no “reposición” o “tributo”, o más elegante “cancelar” (absolutamente impreciso si quiere decirse “pagar”), aunque olvidan que “cancelar” es “derogar”, dejar sin vigencia, anular.
La prolongación de las sílabas, y más si terminan en “dad”, sirve para persuadir a ciertos ingenuos que con ello se alarga también su sapiencia, y solo logran acrecentar la pedantería. Entonces, surgen con un contagio inmediato esos monstruos semánticos como “aplicabilidad”, “durabilidad”, “tramitabilidad”, “transitividad”, “controlabilidad”, “dilatabilidad”, “habitabilidad”, “corruptibilidad”… Y son tan sencillos los términos “aplicación”, “duración”, “trámite”, “tránsito”, “control”, “dilación”, “habitación” y “corrupción”.
Creen también que “direccionar” resulta más distinguido que “dirigir”, o “influenciar” que “influir”. Por eso, de seguir a este ritmo, nada de extraño será encontrar, sobre todo entre mis colegas (llamados a detener estos despropósitos), un cúmulo de expresiones como “vamos a organizacionar la empresa el próximo año”, “aprovecharemos los vacacionamientos de diciembre”, “el desconexionamiento de la energía causó fallas en la planta eléctrica”, “hemos ubicacionado los productos en otra estantería”.
Ya se encuentran, sin embargo, en el Diccionario de la Real Academia Española términos como agradabilidad, anulabilidad o alterabilidad, que no subrayo ni encierro entre comillas precisamente por la aceptación oficial que los cobija. Y hay otro más, impreso en un secador de manos: “Sin tocar, posicione las manos abajo del aparato”. Por eso, hay que posicionar cuidado.
Por tanto, damas y caballeros, adelantándome a la tragedia morfológica que se avecina, permítanme “despedicionarme” de ustedes, con un “agradecionamiento” profundo, por la “interesación” que han mostrado por este “reflexionamiento” acerca de cómo nuestra “idiomatización” sigue quizás su “finalizacionamiento”.
Con vuestra “permisivización”.
JAIRO VALDERRAMA
Profesor Facultad de Comunicación
Universidad de La Sabana
Cuando Cuarto Milenio me invitó a participar en este debate dije que sí inmediatamente. Posiblemente sea el tema más importante que se haya tratado hasta el momento. Importa concienciar a las familias sobre los nuevos riesgos que acechan detrás de las nuevas tecnologías y que exigen nuestra atención y nuestra prevención.
Me sorprende enormemente que no dejemos a nuestros hijos caminar solos por la calle,
cómo los cogemos de la mano y les explicamos una y mil veces cómo deben cruzar mirando a uno y otro lado, observando el semáforo, advirtiéndoles de los mil y un riesgos que acechan; cómo les instamos a la prudencia cuando juegan en la calle, se tiran por un tobogán o tratan de escalar por un castillo de cuerdas, cómo los acompañamos sujetando el asiento de su bici hasta que por fin logran mantener el equilibrio el tiempo suficiente como para pedalear… Y, sin embargo, les regalamos un móvil con conexión a Internet, o una tableta cuando tienen seis, siete, ocho años…, les permitimos que se den de alta en las redes sociales, que intervengan en chats y nos enorgullece su habilidad con el teclado y los videojuegos on line, no intuimos ningún riesgo en que poco a poco estos aparatos se conviertan en una prolongación de su brazo. Ellos tampoco. Nos estamos equivocando y los estamos equivocando.
Creemos que esto de las redes de pederastia, los raptos y los abusos y violaciones son cosas que pasan ahí fuera, que les pasan a otros… No es así. Y las redes sociales, Internet, son la puerta de entrada. Pensamos que nuestros hijos son los más listos, los que más nos quieren, los que no caerían en una trampa, que están a salvo. No es así. Para quienes quieran convencerse, vean esta grabación sobre el experimento sociológico conocido como «Persin» y comprenderán que no siempre conocemos a nuestros hijos. Nunca hemos estado más conectados, nunca antes estuvimos más incomunicados que cuando compartimos una misma habitación con la mente sumergida en el ordenador, el ipad, el móvil o la tableta con la televisión encendida, cuando nos olvidamos de algo tan sencillo como hablar mirándonos a los ojos.
En Inteligencia natural. Adolescencia (Toromítico, 2016) me ocupo de analizar cómo entran en la pubertad y la adolescencia. Si vuestro hijo ya ha cumplido los ocho años, os recomiendo encarecidamente que lo leáis. Es una etapa apasionada y apasionante en la que rompemos el cordón umbilical con la familia para abrirnos al entorno y sumergirnos en él. La rebeldía y la atracción por el riesgo, por la transgresión, por explorar otras posibilidades forman parte de la evolución natural. Acompañarlos desde la educación depende de nosotros, pero muy especialmente de la familia. No se trata de condenar lo que forma parte de la naturaleza, sino de prevenir desde antes de que llegue ese momento en que las hormonas intervienen para alterar la percepción de la realidad. Es un proceso tan difícil como necesario. Confío en que este libro os ayude.
Colaborad con la Escuela, promoved actividades formativas para el profesorado y los
alumnos, la asistencia de Fuerzas de Seguridad que expliquen a los niños la necesidad de salvaguardar la privacidad en las redes sociales, que les expliquen los riesgos que se esconden detrás de un perfil que puede ser falso, que los adiestren para dar la voz de alarma sin sentirse mal por ello, que prevengan también el mal uso para el acoso. Y, si es posible, retrasad todo cuanto podáis el acceso libre a estas nuevas tecnologías, evitad que duerman con el teléfono, el iPad o la Tableta hasta que estéis absolutamente seguros de qué páginas visitan y que lo hacen con responsabilidad. Formaos en las técnicas de control para restringir accesos en Internet y rastrear entradas, y acompañad en su formación como cuando los acompañamos por la calle sosteniéndolos de la mano, o los sujetamos por el jersey cuando se suben al tobogán. Explicadles los riesgos, las técnicas de estos nuevos depredadores, el uso correcto de estas nuevas ventanas al mundo y sed pacientes.
No creo que podamos acabar con la pornografía ni con la pederastia, las cifras son demoledoras, pero sí creo que podemos prevenir y educar, salvaguardar a quienes nos rodean, nuestros hijos, nuestros alumnos, y colaborar cuanto nos sea posible en apoyar los movimientos y leyes, denuncias, que promuevan medidas para acabar con este peligro de ladrones de almas, ladrones de inocencia.
Ahí me encontraréis.
Un abrazo y muchísimas gracias por todos los correos y comentarios recibidos a raíz de mi participación en el programa, pero mi agradecimiento especial a Íker por haber puesto, de nuevo, voz a estos inocentes olvidados, por tu valor y tu preocupación. Gracias.
Os dejo enlace programa #ladronesdeinocencia de Cuarto Milenio @navedelmisterio. Ojalá llegue a todas las familias. #INAdolescencia#JoseCarlosAranda #Inteligencianatural
Enlace al programa: http://www.cuatro.com/cuarto-milenio/programas/temporada-11/programa-36/generan-alarma-social-tramas-pederastia_2_2187180015.html
Si algo he de agradecer a Inteligencia natural es el haberme puesto en contacto con vosotros. Padres y educadores en ebullición, buscando soluciones y puntos de encuentro para hacerlo cada día un poquito mejor. Me encantó llegar con tiempo para pasear el colegio, un edificio nuevo cargado de proyectos y de ilusión, de colores, de dibujos en el patio, de zonas integradas, campos de deporte y muchas sonrisas.
Me recibió Rafael Atienza, el Director, deambulamos, hablamos, me fue presentando al equipo, a profesores, a niños, a clases… Se respira un aire de armonía, me encantó esa clase a la que se accedía por la boca de un tiburón… ¿se imaginan? Yo hubiera sido feliz entrando a clase por una puerta como esa. Me emocionó la atención de una educadora con un niño sentada: se había enfadado, estaba ofuscado, había que
acompañarlo mostrándole la necesidad de controlar sus emociones… ¡qué gran lección para el futuro! Paciencia y acompañamiento… Me encantó ese huerto ecológico por el que pasan todos los alumnos una vez por semana. Estoy convencido de que se sentirán atraídos por su magia y aprenderán a amar la naturaleza y a comprender el mimo y el esfuerzo que se esconde detrás de una humilde patata o una lechuga, dejarán de ser meros recortes de verdura en el plato para cobrar vida creciendo de la tierra y sabrán a sol y esfuerzo, agua y sol, y cariño… Son cosas que jamás podrán aprender en una tableta ni en una pantalla electrónica, algo tan importante como aprender
que todo requiere su tiempo, sus tiempos, sus plazos, para llegar a ser, también sus cuidados y la atención mimosa de la mano que cuida. Lo demás: campos de deporte, luz, aire fresco, amplios ventanales y colores: colores en las columnas del recibidor, en los zócalos de los pasillos, en las paredes de las aulas, en el mantel de papel que cubría la enorme mesa de la sala de música, de plástica, de danza… de vida.
Comimos juntos y hablamos de proyectos, de bilingüismo, de la educación de futuro, de la necesidad de transformación, de los problemas, de las aventuras y las ventajas y desventajas, de la vida en un colegio. Esa conversación entre soldados de infantería
curtidos por la batalla diaria que sabe del esfuerzo y el sacrificio. Pero cuando hay ilusión, no puede haber fracaso, ¿verdad, Rafael? Hemos de atrevernos a innovar, a experimentar, a investigar y aprender que detrás de cada rostro que nos contempla hay una vida que espera ser vivida en plenitud, que no hay vocación más hermosa que la de ser maestro y mostrar el camino hacia la felicidad desde la confianza y la emoción.
Me encantó ese premio a la labor callada que contribuye a que el proyecto sea. Acudimos a los actos, a la Biblioteca, a ese huerto escolar, al taller de cocina o a la banda de música… Pero detrás de cada actividad hay muchas horas de trabajo altruista. Hay personas que ofrecen lo que más vale, lo que no tiene precio, su tiempo y su cariño para transmitir lo que saben y lo
que sienten a esos niños. Ojalá y en todos los Centros Educativos hubiera un premio de reconocimiento a esta labor callada y humilde porque es la sangre real que transmite la vida del Centro. Padres, profesores, instituciones… El arte, Rafael, está en coordinar y animar, en servir de acelerador ilusionante para que concurran las voluntades en algo tan maravilloso como es el centro educativo.
Respecto a la conferencia, ¿qué voy a deciros? Me divertí, me emocioné… Nunca se dice todo cuanto se puede pero quizás tampoco sea eso lo más importante. El contenido está en los libros, en cualquier momento lo podéis leer y releer desde la oportunidad y el instante, pero esa comunión de emociones solo se vive cuando nos miramos a los ojos y comprendemos la verdad que estamos viviendo en ese instante irrepetible. Y, como siempre, lo más interesante, vuestras intervenciones. Son preguntas, inquietudes que traspasan el umbral del tiempo porque nos asaltan a todos. Pero esas preguntas solo tienen respuesta desde el corazón. Ojalá haya sido capaz de haceros llegar este mensaje.
Me llevo un pedacito de Alzira, muchos amigos y una maqueta de tren encerrada en una sala y una maravillosa persona, Miguel Ángel, capaz de recibir al sol cada día con una sonrisa y demostrar que el corazón de niño no tiene edad. Gracias por darme la oportunidad de compartir con todos vosotros y hasta siempre. Un abrazo.
INTELIGENCIA NATURAL: LA ESCUELA DEL FUTURO, HOY
Importa más educar en la felicidad que en el conocimiento. Existe una inteligencia natural que nos empuja desde la curiosidad al conocimiento, que nos permite crecer como seres humanos para comprendernos mejor a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Educar en la felicidad no solo es posible, es necesario y urgente. Vamos a disfrutar de este viaje a través de la educación. Porque la escuela del futuro empieza hoy, aquí, y nosotros somos los grandes protagonistas. El próximo jueves, 26 de mayo, a las 5 de la tarde, estaré con todos vosotros en Alzira para cargarnos de ilusión y esperanza. ¿Nos vemos? Un fuerte abrazo. Ya estamos haciendo las maletas.