¡VAMOS A MONTAR EL BELÉN!

La Navidad es una época cargada de tradiciones, y una de las costumbres más entrañables en nuestra infancia fue la de hacer el Belén. Montar el Belén marcaba en casa el inicio de las fiestas, un periodo de vacaciones, alegría compartida, juegos en la calle y una ilusión mantenida hasta los Reyes Magos en la madrugada del 5 de enero.

BELEN 1Montar el Belén era la excusa perfecta para entretenernos de niños cuando las vacaciones escolares nos convertían en estorbos traviesos en nuestros hogares. Solían enviarnos entonces con mis abuelos paternos. Mis abuelos vivían en una casa, en un barrio con calles de tierra donde se podía jugar al trompo o hacer agujeros para jugar a las canicas, también jugar al fútbol, pero entonces el ruido molestaba y las vecinas salían a protestar por miedo a que algún cristal acabara roto; pero no importaba porque nos íbamos a jugar al campillo que había detrás. Podías montar en bicicleta o irte al arroyo del Moro a pescar ranas, hacer collares de flores, cazar lagartijas, fabricar un arco o un tirachinas o un tirachinchetas con las gomas de bicicleta picadas que te regalaba Pedro, el del taller de bicis que había en la esquina. Creo que nos daba tiempo a hacer tantas cosas porque entonces no teníamos televisión. Cuando no tenías televisión, ni cine, ni ordenador, el tiempo era muy muy largo y podías hacer tantas tantas cosas que en un solo día podías vivir las aventuras de una vida. O quizá sea que entonces… era niño.

BELEN2

A través del Belén se canalizaban energías, pero sobre todo se transmitía una cultura ancestral y atávica con historias religiosas impregnadas de magia y de misterio: la odisea de San José, la Virgen María y el niño Jesús. Toda una historia que se iba relatando en esa metáfora visual de la que participábamos como niños y en la que, además, nos hacían sentir protagonistas.

La actividad y los nervios empezaban ya a principios de diciembre, hacia el día de la Inmaculada, patrona de España, que, al ser festivo nos solía proporcionar un buen puente que nos sabía a anticipo de las fiestas que se aproximaban. Nosotros montábamos el Belén en casa de mi tío Antonio, junto a la casa de mis abuelos, en la pared del fondo del cuarto de estar donde se arrinconaba una mesa sobre la que iríamos trabajando hasta completar el Belén. La tarea no se iniciaba en la casa, sino en el campo. Durante la primera excursión, todos los primos buscábamos troncos que nos sirvieran de fondo, algunas ramas y guijarros bonitos por su color o su forma. Todos los primos íbamos como en manada a la búsqueda del tesoro. Correteábamos ilusionados con nuestro hallazgo hasta mis tíos. Ellos los examinaban con mirada experta y los escogían o los rechazaban.

El siguiente paso consistía en preparar la base sobre la que iríamos colocando las figuras: se BELEN3extendía un hule en la mesa y, sobre ella, una capa de serrín que hacía las veces de tierra o de arena. El rincón quedaba reservado para el tronco más grande, el más bonito, hueco. Ese era el que iba a hacer funciones de «portal»; los demás se distribuían en los laterales de forma irregular; ellos serían las colinas o las montañas escarpadas. De izquierda a derecha colocábamos una cinta de papel de plata que sujetábamos a tramos con guijarros y a tramos con serrín para formar pequeñas playas en los meandros. Después sacábamos de las cajas las figuras. Las nuestras eran de plástico policromado. También las había de barro, pero nuestro Belén tenía muchas piezas y hubiera sido muy caro. San José con su vara en la mano, la Virgen sentada, un pequeño pesebre, la figura sonriente de el Niño Jesús, la mula, el buey; y el ángel que, encima del portal, anunciaría la buena nueva, la noticia del nacimiento de Dios hecho humano entre los hombres.

A medida que las figuras iban encontrando su lugar, los niños, boquiabiertos, escuchábamos BELEN4su historia: esa era la mula en la que llegaron José y María, nadie les dio posada, «¿Dónde ponemos la posada?», y se colocaba en un lado del camino o en una colina con su puerta cerrada y el posadero asomándose a la ventana de la planta alta con un farol en su mano derecha, y se iba vistiendo de imágenes la historia. San José y María huían de Herodes que, cuando nació el niño, mandó matar a todos los recién nacidos, «¿Y dónde ponemos el castillo de Herodes?», y allí quedaba el castillo de Herodes con sus torres de corcho y sus dos centinelas romanos. Hacía tanto frío que cuando nació el niño, San José decidió colocar junto al pequeño pesebre al buey y la mula. «¡Ahhh!», por eso hay que ponerlos a los pies del niño, sus hocicos orientados hacia sus pequeños pies para que no se hielen. Y Dios mandó a sus ángeles a anunciar el nacimiento de Jesús: y los ángeles iban apareciendo, primero sobre el portal, luego en los pequeños campamentos de pastores dispersos por el belén reunidos en torno a una fogata donde, normalmente, un caldero anunciaba la humeante cena. Allí, en medio, quedaban suspendidos con su alambre y sus brazos extendidos. Los ángeles siempre tenían los brazos abiertos, sonreían, un halo dorado o blanco rodeaba su cabeza y la mano derecha estaba semicerrada y algo adelantada, como si estuvieran impartiendo una bendición. El ángel que más me gustaba era el que iba encima del portal porque era más grande y tenía las alas más largas.

Después hacíamos el camino sobre el serrín, algo serpenteante, con un carrete vacío de hilo. Sobre él íbamos colocando pastores: unos con las manos vacías, otros llevando cestos con huevos, con verduras, otros con corderillos al hombro. No podían faltar el tamborilero y el flautista. Todos se dirigían al portal a adorar al niño, como decía el villancico que invariablemente canturreábamos mientras los situábamos en el camino con sus presentes. Y de oriente, guiados por una estrella -«¿Dónde está la estrella? ¿Y dónde la ponemos? Ven aquí yo te sujeto», y la estrella de plata de larga cola quedaba sujeta a la cortina de fondo que hacía las veces de cielo- llegarón tres Reyes Magos que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Y entonces había que sacar a los tres reyes con sus pajes y sus caballos. Teníamos entonces caballos y no camellos y, además, los Reyes podían descabalgarse, pero entonces se quedaban con las piernas como entre paréntesis en una actitud impropia de un rey, y a mí no me gustaba. Sacábamos el puente, lo situábamos sobre el río enfrente del portal y colocábamos en orden los tres reyes: primero Melchor, el de la barba blanca; después, Gaspar, el de la barba rubia; y, por último, mi favorito, Baltasar, el más exótico porque venía de un lugar donde la gente era negra y aquello debía estar muy lejos muy lejos y ser maravillosamente extraño -todavía no me habían inundado los prejuicios de los miedos de las primeras películas de Tarzán-.

BELEN5Ahora que lo esencial estaba planteado, teníamos que volver al campo a recoger piñas, madroños y verdina. La verdina había que dejarla siempre para el final porque si no, se secaba, se ponía marrón y ya no quedaba bonita. Las piñas no eran para el Belén, las usabamos para adornar la mesa y luego comernos los piñones. Ya de vuelta en casa, se empezaba por plantear los cables con las bombillas para la iluminación. Eran cables largos con muchas bombillas de colores verdes, amarillas, rojas, azules… Había primero que desenredarlos y comprobar que funcionaran. Luego se presentaban sobre el Belén haciendo coincidir las bombillitas con casas, ventanas, hogueras, fragua… y hasta en los pozos. Una vez presentados, había que camuflarlos, así que íbamos moviendo las figuras ya colocadas para pisar los cables, enterrarlos con el serrín, ocultarlos con los guijarros… hasta que quedaba perfectamente disimulado. Después le dábamos el toque final situando las ramas de madroño en la pared como adorno y usando la verdina para crear pequeñas praderas de césped.

Ya solo nos faltaba distribuir el resto de las figuras para ir creando la ilusión de un pueblo: las lavanderas en el río, el herrero golpeando en su fragua, los panaderos sacando pan del horno encendido, el agricultor con su arado -los surcos los hacíamos con un peine y quedaban de maravilla-, los rebaños de cabras, las piaras de cerdos, los patos, las ocas y los cisnes en el río nadando bajo el puente -ese río no entendía de corrientes-, la noria… En fin, todo un mundo de fantasía donde volcar la imaginación de un niño.

BELEN6Ya estaba. Faltaba la puesta de largo. Ese convocar a la familia para que vieran nuestro Belén. Los niños los arrastrábamos hasta él en un día señalado. Lo tapábamos con la complicidad de mi tía Fali y se lo descubríamos con las luces encendidas. Invariablemente decían «Ohhhh, qué bonito» y nos sentíamos orgullosos de nuestro esfuerzo, de haber creado algo bonito y de haberles podido ofrecer nuestro belén.

BELEN7Sacábamos al niño Jesús del pesebre, porque no nacería hasta el día 24, mi tía lo guardaba. Luego, el 24 de diciembre, a las 12 de la noche, antes de ir a la Misa del Gallo, lo colocaríamos en el portal.

Había empezado la Navidad. Olía a castañas asadas y a frío. A humo de chimenea, a leña de encina y olivo. Olía a anís y coñac. Olía a tabaco y mantecado. Olía a risa y sonaba a villancicos y felicidad.

Así era nuestro Belén.

Feliz Navidad.

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CARACTERÍSTICAS DE LOS TEXTOS PERIODÍSTICOS

CARACTERÍSTICAS DE LOS TEXTOS PERIODÍSTICOS.-

Los periódicos se elaboran persiguiendo tres finalidades claras: informar, persuadir y entretener. Estas finalidades se desarrollarán a través de diferentes modalidades de texto específicas según el caso. Los subgéneros más tratados que podemos encontrar en cualquier diario son los relativos a información, opinión y géneros mixtos. Según su intención fundamental se dirija a uno u otro fin, se van a determinar las características presentes como veremos inmediatamente centrándonos en los dos grandes subgéneros: informativos y de opinión.

TEXTOS INFORMATIVOS:

El modo de expresión por excelencia para la información es la «noticia», aunque los rasgos que vamos a analizar a continuación son aplicables a los escritos meramente informativos en general. Su misión es transmitir lo acontecido de una forma breve y objetiva destacando lo más relevante del suceso. Esto va a condicionar tanto su estructura como su desarrollo y rasgos lingüísticos más relevantes en todos los niveles.

En cuanto a la estructura, se organiza de forma extralingüística destacando el titular de la entradilla y el cuerpo mediante la letra negrita y en un tamaño de fuente superior al resto de la información. El titular debe ser sintético y llamativo, debe cumplir una función conativa -despertar la curiosidad del lector- y diferencial -destacar entre el conjunto de noticias de la misma página-. Para lograrlo, suele usarse un estilo impresionista a través de la frase nominal, lo que genera una cierta ambigüedad que nos lleva a la lectura de la entradilla o primer párrafo del cuerpo para su precisión. En él se destaca lo más relevante. A partir de ahí, la información en el cuerpo de la noticia se organiza en párrafos de interés decreciente: van concentrando los datos de más importancia en el primer párrafo para ampliar en párrafos sucesivos la información. Es lo que conocemos como estructura «piramidal», aunque yo prefiero llamarla «espiral» por la recurrencia de la información. Esta organización permitirá a la redacción del periódico ampliar o acortar la extensión del texto en función de las noticias del día sin que se pierda lo esencial del contenido.

Se trata básicamente de una narración de hechos acaecidos muy recientes en donde desaparece el periodista en aras de una mayor objetividad. Por otra parte, el público al que se dirige es muy amplio. En el plano sintáctico-oracional se prefieren las oraciones simples o con poca complejidad sintáctica con predominio absoluto de la entonación enunciativa -la exclamación o la interrogación marcarían actitudes del emisor indicativas de subjetividad-.

En cuanto al sintagma nominal, la precisión en la información nos llevará al empleo de nombres propios de personas -sustituidos por iniciales para proteger la identidad- u organismos o entidades -con excesiva frecuencia nombrados por sus siglas para lograr una mayor brevedad-. Se procura evitar un léxico excesivamente técnico para facilitar la comprensión, pero sin caer en la ambigüedad por vulgarización. El ámbito referencial significado es concreto y conocido, por lo que los nombres aparecen determinados en las funciones de sujeto y complemento directo. Con frecuencia, los determinantes aportan una relación deíctica -demostrativos o posesivos, por ejemplo- que ayudan a la organización temporal, espacial o de relación entre los referentes significados. En cuanto a la adjetivación, se usa de carácter especificativo y siempre pospuesta. La precisión nocional puede obligar a la adjetivación compleja a través de complementos del nombre u oraciones adjetivas de relativo.

El sintagma verbal se caracterizará por el uso exclusivo del indicativo, modo de la realidad a través del que expresamos hechos acaecidos. Al tratarse de sucesos pasados, aparece el perfecto simple -pasó- o pretérito perfecto compuesto -ha pasado-, aunque puede alternar con el presente usado con valor histórico u otras formas cuando se insertan citas textuales de alguno de los protagonistas de la noticia. El distanciamiento y objetividad con que se trata la información fuerza el empleo de la tercera persona verbal, y la objetividad suele reforzarse mediante el uso de estructuras impersonales, pasivas reflejas y pasivas.

Suelen considerarse como errores en los textos informativos la vulgarización y la literarización. El peridista puede sentirse tentado a procurar un acercamiento a la masa de lectores mediante la utilización de palabras propias del registro vulgar, lo que resulta impropio de la corrección requerida en estos textos. O puede procurar un cierto estilo personal mediante el uso de figuras retóricas, alteración del orden del discurso, uso de la ironía, etc., lo que va en contra de la necesaria claridad y concreción en la redacción de la noticia.

TEXTOS DE OPINIÓN:

En este caso, la finalidad es persuadir al lector en una determinada posición ideológica frente a un tema determinado. El modo de expresión se acerca a la argumentación aunque lo que prima es la libre creatividad del autor para lograr este fin. Estamos ante ensayos cortos limitados por la extensión ordenada por las necesidades de espacio en el periódico -columna, artículo, carta al director, etc.-. A diferencia de los géneros informativos, la subjetividad será la perspectiva dominante en el tratamiento del tema y la organización de los contenidos es arbitraria. Aunque el público receptor sigue siendo muy amplio, prima el estilo del articulista que puede hacer de él una auténtica pieza literaria.

En cuanto a la organización de los contenidos, no existe una determinada. Dado que la extensión suele estar prefijada en un número de líneas, cada autor organiza el desarrollo de un modo particular en función del tema y la argumentación. La entonación enunciativa deja de ser exclusiva y podemos encontrar oraciones interrogativas por conveniencia didáctica, retórica o conclusión abierta, e incluso exclamativas marcando la actitud de sorpresa, indignación, alegría, ironía, etc. ante la idea expresada. La persuasión no solo compete al razonamiento, también a los sentimientos y un buen orador lo sabe.

La sitaxis oracional se hace más compleja. Y aunque pueden aparecer oraciones simples, la necesidad de matizar, ampliar, restringir las ideas expresadas suele manifestarse a través de oraciones compuestas, tanto coordinadas como subordinadas. Adquieren también una especial importancia los ordenadores o conectores del discurso que marcan la relación lógica de contenidos previos con los sucesivos.Entre ellos destacan por su frecuencia e importancia los que marcan relaciones de causa-consecuencia (ilativos, consecutivos y causales) y por ampliación y ejemplificación los explicativos y los distributivos.

En cuanto al sintagma nominal, los nombres abstractos aparecerán junto a los concretos para designar procesos y relaciones (humanidad, ética, especulación, etc.) complejos. Con frecuencia se tratará de aplicación de ideas, principios o procesos al conjunto de los referentes, por lo que los determinantes estarán presentes, pero abundarán más en los indefinidos actuando como primeros presentadores en el discurso y, junto con el determinante artículo con valor de actualizador, encontraremos el valor de determinación mínima («el hombre es mortal»). Se rompe la necesidad de propiedad léxica en aras de un lenguaje connotativo y sugerente por lo que los nombres pueden verse afectados por figuras retóricas (metáforas, metonimias, sinécdoques, ironia, reduplicación, neologísmos…) al servicio de la intencionalidad concreta.

En la misma línea, junto a los adjetivos especificativos precisos para concretar significados, podemos encontrar adjetivos explicativos que motiven una perspectiva determinada que interese al autor. Y junto a ellos, cuando la complejidad lo requiera, encontraremos abundantes adyacentes complejos, complementos del nombre, aposiciones o proposiciones subordinadas adjetivas. Dado que el estilo personal está permitido, la literarización puede conjugar combinaciones nuevas buscando la originalidad.

Por último, en cuanto al sintagma verbal, se trata de un modelo de texto donde tiene cabida la subjetividad y, por tanto, la función expresiva. Esto puede quedar reflejado mediante la aparición en el discurso de la primera persona tanto en el verbo como en las formas pronominales. Junto a los verbos predicativos, aparecen los verbos atributivos para definir o clasificar conceptos cuando tienden a hacerse universales. El modo indicativo, modo de la realidad, va a alternar con el tiempo condicional y el subjuntivo propio de las hipótesis y conjeturas proyectadas hacia el futuro o desde el pasado hacia el presente con indeterminación temporal. El uso del subjuntivo vendrá también determinado por la abundancia de estructuras sintácticas subordinadas.

La literarización está permitida en aras de la búsqueda de un estilo personal y persuasivo, de ahí que todos los planos del discurso puedan quedar afectados en mayor o menor medida por el uso de figuras literarias. Su mayor o menor condensación dependerá del autor, del tema tratado y del subgénero en cuestión primando en todo caso la libertad individual.

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 7. SINTAGMA NOMINAL: EL ADJETIVO.

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 7. SINTAGMA NOMINAL: EL ADJETIVO.

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

El adjetivo es una palabra variable en género y número que usamos referido a un nombre. Suele significar una cualidad del nombre que nos permite identificar o caracterizar al referente; así, si decimos «el niño alto» la cualidad «ser alto» debería ayudarnos a identificar a ese «niño» entre los demás.

Ejemplo: «El niño alto»

SINTAGMA NOMINAL: «el niño alto». Compuesto de:

  • DETERMINANTE: el.
  • NOMBRE (núcleo): niño.
  • ADJETIVO: alto.

A diferencia del sustantivo, el adjetivo tiene variación de género y número salvo excepciones (por ejemplo: los terminados en «-e» se mantienen invariables en cuanto al género -«verde», «posible», «rebelde», etc-. Esto les permite concertar con el nombre al que acompañan adoptando sus morfemas correspondientes. Obsérvese que el sustantivo, como término primario, posee género, pero rara vez posee alternancia de género. «Luz» es femenino, pero no posee masculino, esto determinará que los adyacentes -determinante y adjetivo- vayan en femenino y en singular o plural según aparezca»luz» o «luces».

A diferencia de los determinantes:

  • Los adjetivos aportan información, mientras que los determinantes no lo hacían.
  • Pueden admitir gradación en su significado como veremos más adelante.
  • Su posición, el que aparezca delante o detrás del sustantivo, dependerá de la relación de su significado con el nombre al que acompaña -de que actúen como explicativos o especificativos-.
  • No admiten pronominalización, se sustantivan con un determinante: «el licor verde» / «el verde».

CLASES DE ADJETIVOS:

Según su relación de significado con el nombre al que acompañan pueden ser ESPECIFICATIVOS O EXPLICATIVOS.

ADJETIVOS ESPECIFICATIVOS:

Los adjetivos especificativos significan una cualidad no poseída por todos los referentes y que, por lo tanto, caracteriza al referente entre los demás de su conjunto. Por ejemplo: «Aquel libro infantil«; no todos los libros son «infantiles», de ahí que el uso de este adjetivo nos ayudaría a identificar aquel libro en concreto entre los demás. Los adjetivos especificativos van situados detrás del nombre al que acompañan.

ADJETIVOS EXPLICATIVOS:

Los adjetivos explicativos indican una cualidad que poseen todos los referentes. Por ejemplo, «nieve blanca»; toda nieve, por serlo, es «blanca», luego el adjetivo no nos aporta información nueva ni nos ayuda a identificar un referente entre los de su conjunto. Lo importante en este caso es que, entre las características o culidades que posee el referente, destacamos esa en concreto. La posición del adjetivo explicativo es más libre: puede ir antepuesto («la blanca nieve»), pospuesto («la nieve blanca»), o entre comas («la nieve, blanca,…»).

LA GRADACIÓN DEL ADJETIVO:

La gradación es la capacidad que poseen los adjetivos -junto con los adverbios- de expresar su significado en distintos grados de intensidad. Para expresar esta gradación disponemos de tres procedimientos:

  1. Procedimiento léxico: Usamos distintas palabras para significar distintos grados. Por ejemplo: bueno / mejor, malo / peor, etc.
  2. Por composición con adverbios: alto / muy alto; blanco /más, menos, bastante inteligente, etc.
  3. Por sufijación: añadiendo el sufijo «-ísimo». blanco / blanquísimo; alto / altísimo.

 

POSIBLES ADYACENTES DEL ADJETIVO.-

El adjetivo puede llevar sus propios adyacentes, son dos:

1.- El adverbio modificador a través del que expresamos la idea de cuantificación: «Un niño muy inteligente».

EJEMPLO DE ANÁLISIS: SINTAGMA NOMINAL: «Un niño muy inteligente»

  1. Determinante: un.
  2. Nombre (núcleo): niño.
  3. Grupo adjetival (compuesto de…):
  1.  adverbio cuantificador: muy
  2. adjetivo (núcleo): inteligente.

2.- Un grupo preposicional, en función de Complemento del Adjetivo.– Su función es delimitar el ámbito de aplicación del significado del adjetivo a una parte del sustantivo y no a la totalidad de referente. Así, si decimos que un niño es «ancho», la cualidad la entendemos referida a todo el cuerpo; pero si decimos «un niño ancho de espaldas» entenderemos la cualidad referida solo a esa parte del referente -la espalda- y no a la totalidad. Los ejemplos pueden multiplicarse: «rubia de bote», «tonto del bote», «rápido de piernas / manos / ideas», etc.

EJEMPLO DE ANÁLISIS: «Un boxeador muy rápido de piernas»

SINTAGMA NOMINAL: «Un boxeador muy rápido de piernas». Consta de:

  1. DETERMINANTE: Un.
  2. NOMBRE: Boxeador.
  3. GRUPO ADJETIVAL. Consta de::
  1. ADVERBIO CUANTIFICADOR: muy.
  2. ADJETIVO (núcleo): rápido.
  3. GRUPO PREPOSICIONAL (Complemento del Adjetivo): de piernas. Consta de:

PREPOSICIÓN: de.
SINTAGMA NOMINAL: NOMBRE (núcleo): piernas

EJERCICIOS:

«Valencia, ciudad insigne de las que tiene nuestra España, madre de nobilísimas familias, centro de claros ingenios y sagrario de cuerpos gloriosos santos, fue patria de don Alejandro, caballero mozo y de grandes partes, que saliendo de doce años en compañía de un hermano de su padre que iba por capitán a Flandes, aprobó en aquellos países tan bien que mereció sustituir la jineta de su tío por muerte suya, asistiendo en servicio del católico Felipe Tercero contra aquellas rebeldes provincias doce años continuadamente, mereciendo por sus servicios un hábito de Santiago con grandes ayudas de costa» (Alonso de Castillo Solorzado, La Garduña de Sevilla, Libro Primero).

1.- Identifica los nombres presentes en el texto.

2.- Identifica y clasifica los determinantes presentes en el texto.

3.- Identifica los adjetivos presentes en el texto.

4.- Copia en los sintagmas nominales formados por determinante más nombre.

5.- Copia los sintagmas nominales formados por determinante, nombre y adjetivo.

6.- Observa si aparece algún grupo adjetival, copialo y analízalo.

7.- Invéntate cinco ejemplos donde aparezcan adjetivos con adverbios modificadores.

8.- Invéntate tres ejemplos donde aparezcan complementos del adjetivo.

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 6. SINTAGMA NOMINAL: DETERMINANTE Y NOMBRE

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 6. SINTAGMA NOMINAL: DETERMINANTE Y NOMBRE.

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Los determinantes son una clase de palabras que usamos para actualizar el significado del nombre al que acompañan. Esto es, sirven para asociar el significado esencial del nombre a un referente concreto -uno o varios, conocidos o no-. Si añadimos un determinante al sustantivo «mesa», dejará de significar «objeto mueble con un tablero superior», «esta mesa» significa el mueble que tengo junto a mí, con sus cualidades concretas y definidas -es marrón, de madera, con cuatro patas, con un metro de altura, etc.-.

¿CÓMO SE IDENTIFICAN?

Los determinantes pueden confundirse con los adjetivos, y la frontera entre unos y otros no siempre está clara, pero podemos considerar las siguientes diferencias en caso de duda:

  1. Los determinantes no añaden significado al nombre, solo lo actualizan.
  2. No admiten gradación -la mayoría de los adjetivos sí lo hacen. La gradación es una capacidad que tienen los adjetivos y adverbios por la que pueden expresar su significado en distintos «grados» de intensidad. Obsérvese que podemos decir «Pared blanca», «Pared muy blanca / poco blanca /blanquísima».
  3. Suelen ir antepuestos al nombre -muy pocos tienen la posibilidad de aparecer pospuestos-.
  4. Se convierten en pronombres -excepto «cada» y los posesivos-.

En cualquier caso, es conveniente memorizar el cuadro de los determinantes para evitar errores.

CUADRO DE DETERMINANTES:

  1. DETERMINANTE ARTÍCULO: El / los ; la /las («la casa»; «el perro»)
  2. DETERMINANTES DEMOSTRATIVOS: Este / ese / aquel (con variación de género y número)(«ese bolígrafo», «estos perros», «aquellas colinas»).
  3. DETERMINANTE POSESIVOS: Varían según vayan antepuestos o átonos (para un poseedor: mi(-s), tu(-s), su(-s) («mi padre, tu madre y su tía»); para varios poseedores: nuestro(-a/-s), vuestro(-a/-s), su(-s)(«nuestros recuerdos, vuestras ideas y sus recursos»), o pospuestos o tónicos (para un poseedor: mío(-a/-s), tuyo(-a/-s), suyo(-a/-s) («ese libro mío/tuyo/suyo»); para varios poseedores: nuestro(-a/-s), vuestro(-a/-s), suyo(-a/-s)(«esos pensamientos nuestros/vuestros/suyos).
  4. DETERMINANTES TOTALIZADORES: POSITIVOS: Todo(-a / -s) («Todo hombre merece una oportunidad»), cada («Cada día es lo mismo») y cualquier (antepuesto: cualquier / cualesquier; pospuesto: cualquiera / cualesquiera)(«»Cualquier idea será bien recibida») y NEGATIVO: Ningún (-a / -s) («Ninguna nube en el horizonte»).
  5. DETERMINANTES INDEFINIDOS:

5.1. DE INDIVIDUALIZACIÓNUn (-a /-s) y algún (-a / -s)Un / algún entretenimiento«).

5.2. DE CUANTIFICACIÓN: más, menos, poco (-a / -s), mucho ( -a / -s), demasiado ( -a / -s), bastante (-s), varios ( -a / -s), etc. (coinciden con adverbios de cantidad pero como determinantes acompañan al nombre: «menos penas y más alegría«, por ejemplo. Cuando son determinantes cambian de género y número para concertar con el sustantivo: «poco dinero» / «pocas ganas«).

5.3. DE EXCLUSIÓN (y REITERATIVO): Otro (-a / -s) («Deme otra manzana«)

5.4. DE IDENTIDAD: tal (-s)(«En mi vida me he visto en tal aprieto«)

5.5. NUMERALES: dos, tres, cuatro, cinco, seis… («Compré cinco chicles«)

6. DETERMINANTES DISTRIBUTIVOS: Ambos ( -a / -s)(«Ambos entrenadores daban sus intrucciones»), entrambos ( -a / -s) («Entrambos muchachos resolvieron el problema), sendos (-a / -s)(«Juan y Luis llegaron con sendas cámaras«).

7. DETERMINANTES INTERROGATIVOS Y EXCLAMATIVOS: Qué (¿Qué película…?; ¡Qué desastre!), cuánto (-a / -s) (¿Cuántos años…?; ¡Cuánta miseria!), tanto (-a / -s) (¿Tantas ganas…?; ¡Tanto esfuerzo baldío!).

EJERCICIOS:

Sobre el siguiente texto de Don Quijote de la Mancha, subraya los determinantes, clasifícalos e indica el nombre al que acompañan (recuerda que en caso de duda puedes consultar el diccionario):

«¿Quién oyera el pasado razonamiento de don Quijote que no le tuviera por persona muy cuerda y mejor intencionada? Pero, como muchas veces en el proceso de esta gran historia hemos dicho, solamente desvariaba cuando se hablaba de caballería, y en los demás discursos demostraba tener claro y desenfadado entendimiento, de manera que a cada paso desacreditaban sus obras su juicio, y su juicio sus obras; pero en estos segundos documentos que dio a Sancho mostró tener donaire, y puso su discreción y su locura en un levantado punto. Atentísimamente le escuhaba Sancho, y procuraba guardar en la memoria sus consejos… »  (Don Quijote… Cap. 43)

¿PUEDEN IR DOS O MÁS DETERMINANTES REFERIDOS A UN MISMO NOMBRE?

La respuesta es «sí» y, en algunos casos, es obligado. Por ejemplo, cuando usamos el determinante totalizador «todo» en plural: «Todos los días son importantes»; o usamos un demotrativo pospuesto al nombre («ese niño/ el niño ese«), o un posesivo pospuesto («mi libro / el libro mío«). También ocurre con «cualquier» («cualquier día / un día cualquiera«). De esta forma, podríamos encontrar incluso tres determinantes actuando simultáneamente sobre un mismo nombre, como sucede en «todas aquellas ilusiones nuestras«.

¿QUÉ FUNCIÓN TIENE EL DETERMINANTE?

Todo determinante es un «actualizador» del nombre. Esa es su función, por lo que basta decir que es un «adyacente -palabra situada junto a otra- actualizador.

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JOSE ANTONIO PONFERRADA CEREZO: ACADÉMICO.

ACTO DE PRESENTACIÓN DE DON JOSÉ ANTONIO PONFERRADA CEREZO COMO ACADÉMICO CORRESPONDIENTE POR MONTILLA DE LA REAL ACADEMIA DE CÓRDOBA (JUEVES, 24 DE NOVIEMBRE DE 2011).

Se efectuaron las presentaciones, nuestro maestro Joaquín Criado hizo la glosa de tus méritos y subiste hasta el atril. No puedo evitar oír repetidos los versos que Dámaso Alonso dedicara a Vicente Alexandre, ¿te acuerdas? («Vicentico, Vicentico, ya te lo decía yo / la gran zorra de la vida nos la jugaba a los dos»).

Te subiste hasta el atril para mirar frente a frente, como siempre has hecho. Gafas de media luna, brillo en tu frente ya ancha, despejada; pajarita en camisa blanca bajo traje oscuro, gris: ¡qué otro tú! Pero te busco detrás de las apariencias y sigues ahí, donde siempre: tu coleta delata esa seña de identidad nunca perdida de rebeldía vital contracorriente, como los quevedos de Valle-Inclán. Y se me fue la mente hasta nuestra facultad y nuestras tardes de café, de sol en el patio de los naranjos, de cuadrafónico sonando a Garfunkel en aquel piso del barrio viejo, nuestras densas conversaciones de libros y de música, de política y de ideas y de ideales, entre el humanismo exacerbado de Feliciano, los panfletos volando anónimos por las ventanas de la segunda planta del patio mudéjar que aterrizaban indiferentes a nuestras inquietudes sobre la solera de canto rodado en que aguardábamos las clases de Filosofía de Miguel Castillejo. ¡Cuánto admiré siempre tu erudición, tus lecturas, tu buenhomía!

José Antonio, qué placer verte hoy arropado, oírte amontillado entre las brumas de un Palacio Valdés decimonónico. Hay siempre un interés muy humano detrás de esa erudición bien anclada -hoy ya académica-. Un deleite simple y terruñero de lo más unamuniano, pero también machadiano que logra armonizar a los dos hermanos: el inquieto filósofo responsable y el panteista contumaz. Montilla, tu vino, tu vida, tu literatura. El placer de vivir sin más otero que el paladar fino y el gusto refinado por lo auténtico y lo cercano.

Enhorabuena. Desde hoy la Academia será más personal, más íntima, más cercana, más mía… porque tú estás ahí.

José Carlos Aranda Aguilar

    Querido José Carlos:

                                     Aprovecharé que te mando una foto de la Academia, para divagar sobre la letrilla que te gusta decirme. Aquella de : Vicentico, Vicentico / ya te lo decía yo / que la perra de la vida / nos la jugaba a los dos. Que le decía don Dámaso a Vicente Aleixandre.

                                      Pues el caso es, por lo que he podido averiguar, que ya venía de antiguo. La nuestra es un calco de la original, una admonición atribuida a Ignacio Sánchez Mejías para su pariente Joselito el Gallo: Joselito, Joselito / ya te lo decía yo: / no vayas a Talavera / que va a ser tu perdición. Y en la plaza de Talavera de la Reina fue muerto Joselito.

                                        Más. En flamenco esto se canta por bulerías, como lo hace José Monge «Camarón de la Isla». Al que sus amigos llamaron también Joselito y que muerto quedó, también, en los ruedos de la vida de artista: Joselito, Joselito, / que bien te lo decía yo, / que no fueras p´a la vera / que iba a ser tu perdición. Está en la letra de «Una estrella chiquitita». Variantes, tan del gusto de la literatura popular.

                                         Lo que nos muestra, una vez más, que la tradición es la forma suprema de la originalidad (origen).

                                         Espero haberte entretenido, colega, con estas filologías. Como sé que estas cosas te gustan, puedes si quieres ponerlo en tu blog.

                                          Recuerdos y besos para los tuyos.

José Antonio Ponferrada

Amigo José Antonio, dicho y hecho. Henos aquí ambos a dos, como siempre estuvimos. Un fuerte abrazo.

José Carlos Aranda.

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TEATRO: LA NOCHE DE MAX ESTRELLA (A PARTIR DE LUCES DE BOHEMIA). CÓRDOBA

TEATRO: LA NOCHE DE MAX ESTRELLA (A PARTIR DE LUCES DE BOHEMIA). CÓRDOBA

Y nos fuimos al teatro. Fue una bonita noche de otoño en Córdoba, con ese frío que despabila el alma sin llegar a congelar la nariz. Me reuní allí con algunos profesores y con más de veinte de mis alumnos de 2º de Bachillerato. También me acompañaban mis hijos. Asistir al teatro es siempre algo mágico, nada tiene que ver con el cine, el ordenador, la televisión… la sensación de realidad, de mágica realidad,  de que lo que acontece lo hace a tiempo real y que puede… salir mal en cualquier momento. La posibilidad de interactuar con el escenario, con los propios actores, nada tiene que ver con los demás géneros literarios. Y en Córdoba, las posibilidades no se multiplican, hay que aprovecharlas.

Mis alumnos… siempre mis alumnos. Hicieron gala de cuanto de ellos esperaba. Fueron a disfrutar, a dejarse sorprender. De gala, de fiesta, estrenando experiencias, ropas y edades. ¡Qué guapos! y qué orgullo de decir: «Estos son mis alumnos» (quiero pensar, a pesar del poco tiempo que llevo con vosotros, que algo de ese saber estar y de esa curiosidad activa hacia lo que os rodea, lo habéis tomado de mí, pero no me hagáis caso). He de decir que lo que más me gustó de la obra fue vuestra actitud, vuestra curiosidad, ese corro que quedó formado cuando bajó el telón y se apagaron los aplausos, esa lluvia de preguntas que nos entretuvo hasta que la vergüenza del patio en solitario nos hizo salir para no incomodar a los acomodadores. Sé que esa curiosidad seguirá ahí, y las imágenes en vuestras retinas, y los sonidos en vuestro oídos y las preguntas voraces por aprender y comprender en vuestros cerebros jóvenes y ávidos.

También he de deciros que no me gustó la puesta en escena para vosotros. Me explico. Se trata de una apuesta muy difícil -si algo caracterizó el teatro de Valle-Inclán es que no estaba pensado para ser representado-. Se trataba de centrar en una hora y cuarto, aproximadamente, el contenido y el espíritu de este personaje mítico.

El personaje es ciego físicamente, pero también es un personaje frustrado vitalmente traicionado por la vida, atrapado entre su genio que le hace ver -en sus momentos de lucidez, aquellos en los que desconecta con locura completamente de la realidad circundante- el esplendor de lo que podría ser o haber sido (Modernismo, París, Versalles, refinamiento en armonia de belleza ordenada) y su conciencia trascendente de la realidad crítica de una España en ruina física y moral.

Cuando los personajes son deformados sistemáticamente -el esperpento- no son conscientes de su deformidad porque todos se miran entre sí aceptando como norma social ese criterio consensuado y establecido. El problema es que quien los mira lúcido, consciente, sin la deformación provocada por el acomodamiento social ve la realidad desnuda grotesca, una realidad que repugna su ética y su conciencia, ¿cómo se pueden reconciliar estas vivencias?

Hemos vivido -el uso del pasado es intencional- en un país donde la corrupción era norma y era visto como normal que alguien pagara a un cargo público a cambio de un favor para su enriquecimiento personal. Cuando esta actitud está tan extendida, corremos el riesgo de admitirla como «norma», de aceptarla como «sistema». Pero cuando alguien con principios éticos mira el proceso, es plenamente consciente de que se está robando, de que se está contraviniendo un principio básico de la democracia y el buen hacer, que es inmoral. No solo no puede admirar a quienes se enriquecen de esta forma, antes bien los aborrece porque siendo criminales ni siquiera son conscientes de su degradación y se ufanan de ella. Los ejemplos podrían multiplicarse, pero baste este para que comprendamos que la deformación esperpéntica no es algo alejado, ni extraño. Sigue viva y todos contribuimos a ella cuando jaleamos, aplaudimos, justificamos ideales vacíos que no tienen otro fin que el dinero antepuesto a la persona -llevar a una televisión pública a la madre de un presunto asesino para entrevistarla, ¿quién pensó en los padres de la muchacha asesinada cuando planificó ese esperpético espectáculo? Y lo más extraño, ¿quién sumó puntos de audiencia en ese programa?-.

Y Max es la persona, el individuo lúcido capaz de comprender cada tragedia dibujada detrás de cada alma que se cruza en su camino -el obrero catalán muerto, la madre acunando el cadáver de su hijo, la prostituta…- Para trasladarnos ese estado de aislamiento y confusión, el personaje se aisló del público, el escenario se hizo una caja casi herménica. Una tela delgada separaba el escenario minimalista del patio de butacas. Las proyecciones de imágenes constantes sobre la tela difuminaba con mayor o menor intensidad los movimientos internos. Unas veces estáticas, otras dinámicas, ponían la niebla de la confusión o el alcohol, el rojo incandescente de la pasión, las estrellas nocturnas de Madrid. El telón era la confusa representación mental de las emociones de un ciego.

Los personajes fueron sustituidos por voces en «off», a veces mal ajustadas, no siempre permitieron un seguimiento del diálogo. Quizá contribuyó algún acento regional más acentuado de lo conveniente. Creo que esto, por encima de trasladar la confusión interna del personaje ciego, a quien llega la realidad a través de los sonidos -voces- y las sensaciones visuales proyectadas -tela-, genera una confusión aún mayor en el seguimiento del desarrollo escénico para quienes no han leído la obra, incapaces de asociar voces con personajes, desposeídos de apariencia ni presentación y son cincuenta personajes los que se pasean por la obra. Eso es injusto. Queda pues para deleite de quienes conocemos la trama, los personajes, y nos permitimos el lujo de recrearnos en la selección de diálogos y en la magistral dramatización del único actor, Carlos Álvarez-Novoa, que sostiene la representación sobre el escenario; pero puede resultar frustrante para quienes no han leído la obra, primerizos en estas lides escénicas y literarias.

Confío en que estas cuatro pinceladas puedan ayudaros a comprender mejor lo que visteis. A ello contribuirá también el resumen que os añado y la entrevista que se hizo al actor principal. Y, sobre todo, la experiencia nos ayudará enormemente como escenario cuando tengamos que hablar del teatro en el siglo XX porque podréis poner imágenes a la teoría y entonces es cuando empezamos a comprender.

Gracias por vuestra compañía.

José Carlos Aranda Aguilar

«La noche de Max Estrella», un Valle-Inclán distinto en Córdoba

El Centro Andaluz de Teatro trae al Góngora la obra, interpretada por Carlos Álvarez-Novoa

LUIS MIRANDA / CÓRDOBA
Día 25/11/2011 – 10.18h/ABC

¿Cómo ve un ciego? Salvando la paradoja y tomando las palabras por otra cosa distinta de su interpretación literal, esto es lo mismo que se han preguntado quienes están detrás de la obra que hoy y mañana se representa en el Teatro Góngora. El ciego en cuestión no es un desconocido para la cultura española, sino Max Estrella, protagonista de una de las cumbres del arte dramático español, «Luces de Bohemia».

El Centro Andaluz de Teatro trae a la sala de la calle Jesús María «La noche de Max Estrella», una nueva visión sobre el clásico de Ramón del Valle-Inclán. El veterano actor Carlos Álvarez-Novoa, conocido por su trabajo en la película «Solas», será el encargado de interpretar al poeta protagonista de una obra que en su origen no es precisamente un monólogo: aparecen 50 personajes con nombre.

Para ello, el espectador irá oyendo las voces de quienes interactúan con Max Estrella en las muchas escenas de «Luces de Bohemia» en que aparece. Álvarez-Novoa explicó que esta técnica le hace sentir «muy cerca» las voces de quienes dan vida al resto de personajes, de forma que parece como si estuvieran con él sobre el escenario. «Cuando voy a saludar, busco la mano del personaje Don Latino, que es el lazarillo de Max Estrella, como si estuviera conmigo», cuenta el intérprete, autor de una tesis doctoral sobre el personaje de Valle-Inclán, con el mismo título que esta obra. «Es el papel de su vida», dijo Francisco Ortuño, director de este montaje.

Tanto la dramaturgia como los decorados inciden en cómo percibiría un invidente el mundo que le rodea. «Nos invita a ser capaces de situar lo que vemos e imaginarlo, tal y como haría el protagonista», afirma el actor sobre una obra que, a su juicio, «no deja indiferente a nadie», y que sorprende porque plantea algo distinto a lo habitual. «La oportunidad de verla no se debe desperdiciar», resumió Carlos Álvarez-Novoa, que en otras ocasiones se ha puesto en la piel del personaje, aunque no de esta forma.

«La noche de Max Estrella», coproducida entre el CAT y el Centro Dramático Galego por el 75 aniversario de la muerte de Ramón del Valle-Inclán, se podrá ver esta noche y mañana en el Teatro Góngora.

LUCES DE BOHEMIA: RESUMEN DE LA OBRA Y PERSONAJES.

Luces de Bohemia es un esperpento publicado por Valle-Inclán en 1924. Se trata de un esperpento trágico sobre la vida literaria en la sociedad española.

El protagonista, Max Estrella, sale por la mañana de su casa con Don Latino, para reclamar que le paguen más por la novela que ha vendido Don Latino. No logran mejorar el precio y terminan en una taberna emborrachándose. Horas más tarde, la policía lo encuentra por la calle metiendo escándalo con un grupo de jóvenes modernistas por lo que es conducido a la cárcel, donde tiene que pasar la noche. Consigue salir de la cárcel gracias a la intervención de un redactor en jefe del periódico “El Popular”. Al salir va a ver al Ministro de Gobernación, antiguo compañero de estudios, con el fin de pedirle satisfacción por lo que le ha ocurrido. El ministro promete darle un dinero cada mes, pero no le da satisfacción. De ahí marcha a un café, donde invita a cenar a Don Latino y a Rubén Darío. Ya camino a su casa tiene una visión de la muerte y a la mañana siguiente lo encuentran muerto unas vecinas. El esperpento concluye con el entierro de Max y cómo Don Latino se emborracha en una taberna.

Todo el esperpento tiene por fin destacar la decadencia y la imposibilidad de la vida literaria en la sociedad española. Valle-Inclán ironiza, satiriza y estiliza grotescamente la realidad.

II.Temática

La obra tiene por tema la crítica que hace Valle de una sociedad, la española, en la que no hay lugar para el genio ni el trabajador. Sólo puede prosperar en esta sociedad la canalla y la infamia. Valle pone de manifiesto la decadencia de España y los españoles, que vistos desde fuera son un esperpento.

III. Personajes

Los personajes principales de la obra son Max Estrella y Don Latino de Hispalis aunque aparecen otros muchos personajes.

Max Estrella es un poeta frustrado que se ha quedado ciego. Su obra no tiene éxito y por este motivo no gana lo suficiente para comer. Resulta trágico que, siendo ciego, sea el único personaje que ve la realidad, una realidad que expresa definiendo el esperpento.

Es un personaje trágico, zarandeado por el autor. Vive en una sociedad insensible a la obra literaria, no sólo suya, sino también a la de otros.

Su esposa y su hija son más realistas que él. Viven en la realidad y comprenden que no sólo de arte vive el hombre. Pasan bastantes aprietos y al final, cuando muere el padre, se suicidan.

Don Latino es un asiduo acompañante de Max. Se aprovecha de su generosidad, pero al final de la obra es el único que ha comprendido que el mundo es una farsa, un esperpento.

También aparece en las obras un grupo de jóvenes modernistas, que se ríen, burlan de la sociedad. Son los únicos que estiman a Max como poeta y lo aprecian.

Aparecen personajes de la clase baja madrileña, todos ellos caricaturizados, deformados, con el fin de poner de manifiesto el mal, lo absurdo de España, sus costumbres y sus personas.

Valle caricaturiza, se ríe de sus personajes, zarandeándolos como marionetas. No hace ningún estudio psicológico. Todo sus personajes llevan una máscara, detrás de la cual se esconde el propio autor.

IV. Tiempo, espacio y ambientación histórica

La acción comienza por la mañana y termina el día siguiente por la noche. Max Estrella sale por la mañana de su casa y pasa media noche en la cárcel. A la mañana del día siguiente lo encuentran muerto ante la puerta de su casa. Lo entierran hacia el atardecer y la acción termina por la noche cuando Don Latino está en el bar.

Toda la acción transcurre en Madrid y el tiempo es real. Valle ha situado la obra en una época en la que había disturbios callejeros en España, época en la que Maura era Ministro de Gobernación.

El Madrid que Valle-Inclán pinta es un Madrid absurdo y hambriento en el que hay luchas callejeras.

V. Definición del esperpento en esta obra

Esta obra es la primera y la única en la que aparece la definición de lo que es un esperpento, definición que Valle pone en boca del protagonista Max Estrella cuando dice: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”. Más adelante dirá: “Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.” o “Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.”

A lo largo de toda la obra podemos apreciar cómo Valle estiliza grotescamente a España y a sus habitantes. Él es en todo momento impersonal y objetivo. No añade ningún vicio a la sociedad española. Simplemente deforma los que ya tiene.

Los personajes y las situaciones en las que estos se hallan, no son inventados sino que Valle sino tomados de la vida real y sometidos a un proceso de deformación. Valle al deformarlas las ha hecho esperpénticas.

Estilizándolo grotescamente, caricaturescamente, ha convertido a los personajes en fantoches zarandeados por el autor, para quien España y los españoles no son más que un esperpento, la gran caricatura de Europa. Como dice en la obra: “España es una deformación grotesca de la civilización europea.”

Los personajes no tienen caracterización psicológica ni tienen vida, son personajes simbólicos: Max Estrella es un poeta frustrado, una caricatura. No le reconocen poeta las personas eruditas de la academia.

Todos los personajes son personajes trágicos, que se hallan en situaciones burlescas, caricaturescas, por lo que pasan de ser personajes trágicos a ser personajes esperpénticos.

Toda la obra es una gran caricatura la vida literaria e intelectual española en la que Valle se está riendo, está jugando con sus personajes, que arrastran una vida grotesca y carente de sentido.

TOMADO DE: http://www.rinconcastellano.com/sigloxx/valle_luces.html#

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POESÍA EN VENA 2011. IES EL TABLERO (CÓRDOBA)

POESÍA EN VENA 2011. IES EL TABLERO (CÓRDOBA)

Porque no siempre nos mueve la razón ni alcanzamos a comprender lo que nos impulsa a actuar, a decidir, a ser. Porque el impulso de la intuición, de las sensaciones, de los sentimientos nos eleva como seres humanos por encima de la geometría de la razón y la tecnología pura. Porque la poesía es el último rincón que nos queda donde exploramos ese universo de lo humano en estado puro.

Este año regresamos con la tercera edición de «Poesía en vena», un acto donde solo queremos disfrutar de la palabra dejándonos arrastrar por intuiciones, sensaciones, humanidad.

¿Quieres participar? Al final de esta entrada encontrarás un apartado de «comentario». Elige ese poema que tanto te ha marcado, o transmitido, o emocionado. Coméntanos brevemente por qué has elegido ese poema en concreto, lo que para ti significa. Después inserta el poema.

Esta edición la dedicamos a poetas españoles e hispanoamericanos del siglo XX, con especial atención a los autores andaluces. Con suerte, quizás oigamos voces de más allá del Atlántico, tan lejanas en el espacio, tan afines en el corazón por cultura, por experiencia, por nuestra lengua.

Recibirás una respuesta en tu correo electrónico aceptando tu participación. El jueves 22 de diciembre, saldrás a leerlo y a compartir, así, tu experiencia con todos nosotros. Merece la pena. Te esperamos

IES EL TABLERO (CÓRDOBA) AVDA. DE LA ARRUZAFILLA S/N

LUGAR: SALÓN DE ACTOS

HORA: 12:00

CONFERENCIA INAUGURAL: «POESÍA EN LA VIDA Y VIDA EN LA POESÍA»

ILLMO. SR. D. JOSÉ JAVIER AMORÓS AZPILICUETA

(CATEDRÁTICO DE DERECHO ECLESIÁSTICO Y DIRECTOR DE LA CÁTEDRA «RIOMA» DE ORATORIA)

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 5. SINTAGMA NOMINAL: CONCEPTO Y ESTRUCTURA

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 5. SINTAGMA NOMINAL: CONCEPTO Y ESTRUCTURA.

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

Hablamos de sintagma nominal para designar un grupo de palabras que funcionan como una unidad funcional referidas a un elemento primario que es el nombre o sustantivo. Así, si analizamos el ejemplo “Tu amigo rubio viene a verme mañana” podemos observar cómo las palabras se relacionan entre sí formando dos grupos claramente diferenciados:

Por una parte tenemos “Tu amigo rubio”, son tres palabras que funcionan como una unidad funcional agrupadas en torno a “amigo”, sustantivo que actúa como núcleo. “amigo” es un sustantivo masculino singular, por eso los elementos secundarios que se refieren a él aparen en singular (“tu” y no “tus”; “rubio” y no “rubios”) y en masculino (“rubio” y no “rubia”).

Por otra parte, tenemos el resto de la oración (“viene a verme mañana”) que formará otro sintagma (verbal de predicado).

Para que exista un sintagma nominal, el único elemento imprescindible es el nombre o sustantivo, o, en su caso, un pronombre o cualquier otro elemento sustantivado a través de un determinante (“lo bueno”, “este blanco”, “el bajito”, etc.). Pero lo normal es que el nombre no aparezca solo, sino agrupado con elementos adyacentes que actualizan y concretan su significado. Estos elementos pueden ir antepuestos o pospuestos, ser simples o complejos y podemos representarlos siguiendo el siguiente esquema:

1.- ANTEPUESTOS AL NOMBRE:

DETERMINANTE (“El niño”, “todo hombre”, “tal cuestión”, etc.)

ADJETIVO (“Buen día”, “pobre hombre”, “ridículo problema”, etc.).

2.- POSPUESTOS AL NOMBRE:

2.1. SIMPLES:

DETERMINANTE (“ganas ningunas”, “día cualquiera”, “madre mía”)

ADJETIVO (“Hierba verde”, “casa grande”, “tierra húmeda”).

2.2. COMPLEJOS:

GRUPO PREPOSICIONAL (COMPLEMENTO DEL NOMBRE)(“Lápiz de madera”, “grupo de empresas”, “café con leche”, etc.).

SINTAGMA NOMINAL (APOSICIÓN)(“El profesor Ernesto”, “aquel vecino, un buen hombre,…”, “Rafael, el director del centro,…”, etc.).

ORACIÓN SUBORDINADA ADJETIVA (“La niña que lloró...”, “Los apuntes con los que aprobé...”, “El barco cuyo casco se rompió…”, etc.).

IDEAS CLAVE:

1: El nombre es el núcleo de todo sintagma nominal, el único imprescindible.

2: Sustituyendo al nombre como núcleo puede aparecer un pronombre u otra palabra sustantivada por un determinante.

3: Junto al nombre suelen aparecer adyacentes en el sintagma nominal.

4: Unos adyacentes pueden ir delante, otros detrás y algunos delante o detrás, según iremos viendo.

5: Los adyacentes pueden ser simples (determinante y adjetivo) o complejos (en cuyo caso es necesario indicar la función: complemento del nombre, aposición, oración subordinada adjetiva).

EJERCICIOS:

Para ir avanzando con un mínimo de garantía de éxito, es importantísimo realizar análisis morfológicos de oraciones y textos.

Paso 1: Localizar e identificar los nombres (usar el diccionario en caso de duda).

Por ejemplo:

Los niños de la vecina han traído hoy un perro negro de la calle.

SUSTANTIVOS: 1: niños /2: vecina /3: perro /4: calle

Ya sabemos que donde hay un nombre, hay un sintagma nominal, poco a poco iremos identificando qué función desempeñan en la estructura de la oración.

Paso 2: Tratar de identificar los adyacentes que se agrupan en torno a cada nombre, especialmente los determinantes y adjetivos (usar el diccionario en caso de duda).

1: niños: –“los”: determinante artículo, masculino plural.

2: vecina: –“la”: determinante artículo, femenino singular.

3: perro: –“un”: determinante indefinido, masculino singular; “negro”: adjetivo, masculino singular.

4: calle: –“la”: determinante artículo, femenino singular.

En esta fase, hemos dejado atrás algunos adyacentes complejos como “de la vecina”, complemento del nombre de “niños”, o “de la calle”, complemento del nombre de “perro”. Poco a poco iremos integrando estas funciones.

NOTA: En las siguientes entradas, iremos estudiando por separado cada uno de los constituyentes del sintagma nominal.

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ORACIÓN SIMPLE 4: SUJETO Y PREDICADO (SINTAGMA NOMINAL Y SINTAGMA VERBAL)

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 4: SUJETO Y PREDICADO (SINTAGMA NOMINAL Y SINTAGMA VERBAL).

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

La oración gramatical se reconoce, como ya hemos dicho, porque en un primer nivel de análisis podemos descomponerla en dos constituyentes básicos: el sujeto y el predicado.

SUJETO: El sujeto es la parte de la oración que ordena el número y la persona del verbo. Por ejemplo:

-“La casa está en el campo / La-s casa-s “está-N” en el campo”;

– “Me gustaba esa actividad / Me gustaba-N esa-s actividad-es”;

– “El río viene peligroso/ Lo-S río-S viene-N peligroso-s”.

-“Tu amigo vendrá también / Tu-s amigo-s vendrá-N también”.

El sujeto lógico –plano del significado- suele significar la persona u objeto de la que se dice algo, y, a veces, coincide con quien realiza la acción expresada en el predicado por lo que responde a las preguntas “¿quién?” o “¿qué? Veámoslo:

1)      ¿Qué está en el campo? = La casa.

2)      ¿Qué me gustaba? = Esa actividad.

3)      ¿Qué viene peligroso? = El río;

4)      ¿Quién vendrá también? = Tu amigo.

Porque no siempre podemos afirmar que realice algo tal y como acabamos de comprpobar en los ejemplos anteriores, hoy  preferimos definir el sujeto como “la parte de la oración de la que se dice algo” (ya veremos cómo el complemento directo también responde a la pregunta “¿qué?); de ahí la importancia de que, para determinar el sujeto de una oración siempre comprobemos que aquello que creemos sujeto obliga la concordancia formal del verbo, es decir, que si lo cambiamos de número, de singular a plural o a la inversa, el verbo cambia de número con él.

En el plano morfológico, el nombre o sustantivo –y a través de él el sintagma nominal- desempeña esta función, y siempre actuará como núcleo. Por lo tanto, en la función sujeto podremos encontrar un nombre (Pablo), un pronombre (tú), cualquier término sustantivado (“lo bueno no dura”) o un sintagma nominal (el chico de la clase). En muy raras ocasiones encontraremos el sujeto introducido por una preposición, son fórmulas enfáticas o de refuerzo del tipo “Entre Juan y Luis cargaron las cajas” donde la función de la preposición es reforzar la relación copulativa (“y”) entre los nombres.

¿PUEDEN EXISTIR ORACIONES GRAMATICALES SIN SUJETO?

Sí. Son las llamadas oraciones impersonales –o unimembres-  y les dedicaremos una entrada independiente.

PREDICADO: El predicado es aquello que se dice del sujeto. El verbo como término primario y, a través de él el sintagma verbal es el encargado de desempeñar esta función. El núcleo del predicado es siempre un verbo en forma conjugada (1ª, 2ª  o 3ª  persona de singular o plural) (Juan (sujeto) viene a casa (predicado). El que aparezca en una u otra persona, en singular o plural dependerá de su sujeto (Yo comprO, comprAS, él/ella comprA, nosotros comprAMOS, vosotros comprÁIS, ellos/ellas comprAN).

Así, para poder componer cualquier oración es necesario  pensar primero el sujeto, porque de él va a depender la forma del verbo en la oración. Sin embargo, una vez pensada y enunciada la oración, el verbo será la unidad fundamental porque gracias a su desinencia de persona (-O, 1ª  persona singular; –AS, 2ª  persona singular; –A, 3ª  persona singular; etc.) con frecuencia se omite el sujeto (Ven-; –vosotrosCorréis mucho”, etc.). De esta forma, la única palabra imprescindible para que se constituya una oración gramatical es el verbo o núcleo en una forma personal que nos dirige el significado hacia un sujeto concreto.

CONCEPTO DE SINTAGMA NOMINAL:

Llamamos sintagma nominal al grupo de palabras que funciona como una unidad en el discurso y que se organiza en torno a un elemento primario, núcleo, que es el nombre. El único elemento imprescindible para que haya un sintagma nominal es el nombre o pronombre (mesa, Juan, tú, etc.) pero lo normal es que aparezca junto a algunos elementos que sirven para actualizar su significado o para concretarlo delimitando su referente (ayuda a identificar al posible referente –objeto- entre los de su conjunto).

Aunque le está reservada la función sujeto, puede aparecer en la oración desempeñando otras funciones sintácticas que iremos viendo. Por ejemplo:

Los apuntes de clase no están a limpio. (sintagma nominal = sujeto)

Pásame los apuntes de clase (sintagma nominal = complemento directo)

Tu hermano es un buen hombre (sintagma nominal = atributo)

Junto al nombre, en el sintagma nominal pueden aparecer los siguientes adyacentes (ver nota):

Adyacentes simples: determinante (el bocadillo) y adjetivo (un buen hombre / un hombre bueno).

Adyacentes complejos: complemento del nombre (lápiz de madera), aposición (Rafael, el director), proposición subordinada adjetiva (aquel hombre que vino).

CONCEPTO DE SINTAGMA VERBAL:

Llamamos sintagma verbal al grupo de palabras que funciona como unidad en el discurso y que se organiza en torno a un elemento primario, núcleo, que es el verbo.

Para que exista un predicado la única palabra imprescindible es el verbo conjugado. Pero lo normal es que el verbo aparezca acompañado de elementos que sirven para concretar su significado o aportar significados adicionales (circunstanciales). Junto al verbo pueden aparecer los siguientes adyacentes:

-Adyacentes simples: adverbios (afirmación, negación, duda, deseo, cantidad,  tiempo, lugar, modo).

Adyacentes complejos: las distintas funciones sintácticas que aparecen en el predicado pueden hacerlo mediante distintos procedimientos léxicos y morfológicos que, en cada caso, iremos viendo en sucesivas entradas –alguno de ellos podrían ser desarrollados por procedimientos simples –palabra- distintas al adverbio-. Por procedimientos complejos pueden aparecer los siguientes complementos:

Atributo (María es muy alta)

Complemento Directo (He estudiado la lección de Historia)

Complemento Régimen (Se acordó de las llaves olvidadas)

Complemento Indirecto (A tu hermano Luis le gusta la música)

Complementos Circunstanciales:

De tiempo: A las tres de la tarde quedaremos en la Biblioteca.

De lugar: En aquel parque había demasiado ruido.

De modo: Con unas tijeras sin punta puedes cortar.

De causa: Por pura necesidad, pedía en la calle.

De finalidad: Para recibir correspondencia debes dar tu dirección.

De momento, conviene distinguir dentro de las funciones sintácticas del predicado entre:

Incompatibles (normalmente): no suelen aparecer simultáneamente en un mismo predicado dependiendo del mismo verbo: atributo, complemento directo y complemento regido.

Compatibles (siempre): pueden aparecer conjuntamente en una misma oración y acompañando a cualquiera de las funciones anteriores. Son: complemento indirecto y complementos circunstanciales (tiempo, lugar, modo, causa y finalidad).

EJERCICIOS:

1.- Separa sujeto y predicado en las siguientes oraciones.

1.1. La música de la radio es demasiado estridente.

1.2. Mi hijo está haciendo un postre especial para la cena de esta noche.

1.3. Me gustaría ahora un buen partido de fútbol.

1.4 Esos guardias han detenido a un sospechoso del asalto a la joyería.

1.5. Tengo unos vales para entrar en el cine.

1.6. Tú ya has empezado acusando indebidamente.

1.7. Ahora los móviles salen tirados con las ofertas.

1.8. Nos encontramos a la salida del restaurante.

2.- Explica cómo se reconoce el sujeto de la oración.

3.- Analiza morfológicamente las cinco primeras oraciones. Si tienes duda sobre algún término, consulta la palabra en el diccionario.

NOTA ACLARATORIA: ADYACENTE: Uso esta palabra para significar un elemento que aparece situado junto a otro al que se refiere. Por adyacente simple quiero significar que consta de una única palabra; por adyacente complejo, que consta de más de una palabra.

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 3: CLASES DE ORACIONES SIMPLES

SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE 3: CLASES DE ORACIONES SIMPLES.

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

La clasificación de oraciones puede realizarse atendiendo a diversos criterios y, según el que adoptemos obtendremos distintas categorías oracionales. Los distintos criterios dependen de la actitud del hablante frente a su interlocutor o su propio enunciado, por un lado, y de la estructura propia del predicado, por otra. Veámoslo:

1. ATENDIENDO A LA ACTITUD DEL HABLANTE .-

1.1. ACTITUD DEL HABLANTE FRENTE A SU INTERLOCULOR (RECEPTOR).-

1.1.1. ORACIONES ENUNCIATIVAS: Podemos usar el mensaje para transmitir una información al receptor. Decimos entonces que estamos ante una oración ENUNCIATIVA. Es lo que ocurre en ejemplos como: «Esta noche iremos al cine», «Tu padre te ha llamado por teléfono», «La tierra gira alrededor del sol», «No tengo ganas de fiesta».

1.1.2. ORACIONES INTERROGATIVAS.- También podemos usar el mensaje para solicitar una información al receptor. Decimos entonces que estamos ante una oración INTERROGATIVA. Es lo que ocurre en ejemplos como: «¿Tienes dinero?, «¿Has aprobado el examen?», «¿Quién te ha llamado?», «¿Por qué has llegado tarde?», etc. Ahora bien, las oraciones interrogativas pueden ser de dos tipos dependiendo de que las usemos directamente («¿Has bebido ya?») o introducidas a través de un verbo («Me preguntó si había bebido ya»). Es decir, pueden ser:

a) INTERROGATIVAS DIRECTAS: Son oraciones interrogativas puras porque aparecen aisladas sin depender sintácticamente de ningún predicado. Aparecen enmarcadas entre el signo de apertura de interrogación (¿) y el signo de cierre de interrogación (?). En español, los dos signos son obligados excepto para algunos usos que situamos entre paréntesis (expresan normalmente dato dudoso, por ejemplo: «Nació en 1350(?)»).

Entre las oraciones INTERROGATIVAS DIRECTAS distinguimos las: TOTALES de las PARCIALES (1).

a.1.) INTERROGATIVAS DIRECTAS TOTALES: Preguntan sobre la totalidad del contenido de la oración. Se caracterizan por no llevar partículas interrogativas. Pueden responderse con un «sí» o un «no». Por ejemplo: «¿Vendrás a la fiesta? = No», «¿Has aprobado? = Sí».

a.2.) INTERROGATIVAS DIRECTAS PARCIALES: Afirman o niegan parte de la oración, y preguntan sobre algún elemento, de ahí que necesariamente lleven partículas interrogativas. Su repuesta es más compleja, un «sí» o un «no» son insuficientes. Por ejemplo: «¿Cómo has llegado hasta aquí? = Se afirma que has llegado hasta aquí, se cuestiona el modo en que has llegado», «¿Dónde has estado?» = Afirmamos que has estado en alguna parte, preguntamos por el lugar.», etc.

b) INTERROGATIVAS INDIRECTAS.- Aparecen dependiendo sintácticamente de un predicado cuyo verbo expresa acción de decir o pensar algo (verbos de lengua o pensamiento), desempeñan la función de complemento directo. No van entre interrogaciones. Por ejemplo: «Me preguntó dónde había estado esa noche», «No sabía si iría a clase», «Se cuestionaba cómo llegar hasta la plaza», etc. Cuando reproducimos en estilo indirecto una oración interrogativa total, ésta vendrá introducida por el nexo «si» («No sabía SI iría a clase» = ¿Iré a clase?, no lo sé), si reproducimos en estilo indirecto una oración interrogativa parcial, ésta vendrá introducida por el nexo interrogativo propio («Me pregunto DÓNDE había estado esa noche», «Se cuestionaba CÓMO llegar hasta la plaza»). (1)

1.1.3. ORACIONES EXHORTATIVAS: Podemos usar el mensaje para transmitir una orden al receptor, en cuyo caso estaremos ante una oración EXHORTATIVA o IMPERATIVA. Por ejemplo: «Ven aquí», «¡Sal de clase!», «¡Siéntate de una vez!». El énfasis en la orden nos lleva, con frecuencia, a marcar la entonación como exclamativa. Al igual que sucede con los signos de interrogación, también la exclamación debe marcarse en español con su signo de apertura (¡) y su signo de cierre (!).

1.2. ACTITUD DEL HABLANTE FRENTE A SU PROPIO ENUNCIADO.-

1.2.1. ORACIONES AFIRMATIVAS: El emisor puede optar por mostrarse de acuerdo con lo dicho, en cuyo caso contruirá una oración AFIRMATIVA. Las oraciones afirmativas se caracterizan porque no necesitan de ningún adverbio ni partícula para expresarse. Si decimos «Tengo hambre» entenderemos la oración como afirmativa por la ausencia de marcas oracionales que pueden expresar otras actitudes. A veces, remarcamos la afirmación para otorgarle un cierto carácter enfático («Sí tengo hambre», «Tengo hambre, sí»).

1.2.2. ORACIONES NEGATIVAS.- El emisor puede negar lo dicho, en cuyo caso construirá una oración  NEGATIVA. A diferencia de las afirmativas, requieren de la presencia de una partícula negativa («no», «nunca», «jamás», por ejemplo). Es curioso que, español, dos partículas negativas en una misma oración funcionan como una negación enfática, a diferencia de otras lenguas en las que negar una negación equivaldría a una afirmación. Por ejemplo, si decimos «No lo he visto» se trata de una negación simple; pero si decimos «No lo he visto jamás» estaremos ante una negación enfática.

También puede expresarse la modalidad negativa mediante un grupo preposicional donde no aparece adverbio de negación, en ejemplos del tipo «En mi vida me he visto en tal aprieto» (=»Nunca me he visto en tal aprieto»).

1.2.3. ORACIONES DUBITATIVAS: El hablante expresa sus dudas respecto a lo dicho en la oración. Se introducen mediante adverbios o locuciones adverbiales del tipo «quizás» o «tal vez» en ejemplos del tipo «Quizás llegue tarde» o «Tal vez tenga otro compromiso».

1.2.4. ORACIONES DESIDERATIVAS: El hablante puede manifestar su deseo ante lo dicho en la oración, decimos entonces que la oración es DESIDERATIVA. Esta actitud desiderativa puede expresarse mediante el uso de una partícula o locución de carácter adverbial del tipo «Ojalá» o «Dios lo quiera», pero también hay determinados usos en el verbo que pueden expresar deseo, como el condicional («Me tomaría ahora mismo una buena cerveza» = «Ojalá me tomara ahora mismo una cerveza»).

1.2.5. ORACIONES EXCLAMATIVAS.- También podemos expresar una reacción de ánimo ante el contenido de la oración o la situación. Para hacerlo basta con usar la entonación adecuada, la exclamativa. Se señala con el uso de los signos de exclamación y puede significar sorpresa, miedo, extrañeza, alegría, etc.; con frecuencia aparece reforzada con partículas exclamativas: «¡La ha cogido!», «¡Qué jugador ha fichado!». Dado que la función dominante, en este caso, es la expresiva, con frecuencia se omite la estructura lógica oracional para centrarse en el objeto motivo de sorpresa, extrañeza, etc. («¡Qué ojazos!»)

2. ATENDIENDO A LA ESTRUCTURA DEL PREDICADO ORACIONAL.

El único elemento imprescindible en cualquier predicado es el verbo en forma personal que actúa como núcleo («Corro»). De este núcleo pueden depender distintos complementos (atributo, complemento directo, complemento regido -de régimen o suplemento-, complemento indirecto, complementos circunstanciales). Estos complementos pueden resultar incompatibles -salvo algunos casos concretos- entre sí, se trata del atributo, el complemento directo y el complemento regido (de régimen, o suplemento). Cualquiera de ellos puede aparecer junto a los demás complementos circunstanciales y el complemento indirecto. Por eso, atendiendo a la estructura del predicado, podemos clasificar las oraciones por la presencia del complemento clave -incompatible- o la ausencia de cualquiera de ellos. Así tenemos:

2.1. ORACIONES INTRANSITIVAS: Son aquellas en cuyo predicado no aparece ni un atributo, ni un complemento directo ni un complemento régimen. Por ejemplo:

«Iré (núcleo) mañana (adv/CCtiempo) por la tarde (GPrep/CCtiempo)«

«Viene (núcleo) en buen momento (GPrep/CCmodo)«

«Llegaréis (núcleo) a las doce (GPrep/CCtiempo).

2.2 ORACIONES ATRIBUTIVAS: Son aquellas en cuyo predicado aparece la función de atributo (la función atributo la trataremos en su capítulo correspondiente). Por ejemplo:

«El niño (SN/Suj) es (núcleo copulativo) alto (Adj/Atributo)«.

«Los trabajadores (SN/Suj) están (núcleo copulativo) satisfechos (ADJ/Atributo) con la negociación (GPrep/CAdj)«.

«El payaso (SN/Suj) parecía (núcleo copulativo) triste (ADJ/Atributo)«.

2.3. ORACIONES TRANSITIVAS: Son aquellas en cuyo predicado aparece la función complemento directo o complemento régimen (trataremos estas funciones en sus capítulos correspondientes). Por ejemplo:

a) Con complemento directo:

«Hoy (ADV/CCTiempo) comemos (núcleo) habichuelas (SN/CDirecto)«.

«Mañana (ADV/CCTiempo) compraremos (núcleo) los libros nuevos (SN/CDirecto) para este curso (GPrep/CCFinalidad)«

«Tengo (núcleo) un recado (SN/CDirecto) para ti (GPrep/CIndirecto)«.

b) Con complemento régimen:

«Trataremos (núcleo) de esos asuntos (GPrep/CRégimen) en la próxima reunión (GPrep/CCLugar)«

«Mis padres (SN/sujeto) se acordaron (núcleo) tarde (ADV/CCTiempo) de la cita concertada (GPrep/CRégimen)«

«Te arrepentiras (núcleo) de tus errores (GPrep/CRégimen)«.

3. DEPENDIENDO DE LA FORMA DEL VERBO:

Normalmente usamos el verbo en forma activa («veo», «como», «siento», etc.), pero también podemos encontrarlo conjugado en forma pasiva, es decir, mediante la perífrasis «ser + participio» («soy visto», «es sentido», «fue comido», etc.). En estos casos, decimos que la oración es «pasiva». Esta distinción es importante porque introduce alteraciones en los valores sintácticos y semánticos como veremos en el capítulo dedicado a la voz pasiva en español.

NOTA 1: En estos casos, es un error frecuente por redundancia mezclar la conjunción «que» -utilizada para introducir las oraciones enunciativas en estilo indirecto- con la partícula interrogativa, lo que sucede en ejemplos del tipo *»Me preguntó que si quería comer», *»Me preguntó que dónde había estado». Pero esto lo tratamos en Sintaxis de la oración compuesta, en el capítulo referido a las Oraciones subordinadas sustantivas  de  complemento directo.

2: Es importante dejar claro que la «modalidad oracional» no siempre coincide con la «clase de oración». Así, una oración interrogativa se usa básicamente para solicitar información, pero podemos enunciar en forma interrogativa «peticiones («¿Me da usted lumbre?»), ofrecimientos («¿Desea usted algo?»), recriminaciones («¿No te da vergüenza?») […]. A la inversa, los enunciados aseverativos no solo realizan afirmaciones («El hombre es mortal»), sino también órdenes («Usted se calla»), alabanzas («Es usted muy generoso»), etc.» (Ver RAE, Nueva gramática básica de la lengua española. Madrid: Espasa-Libros, 2011)

EJERCICIOS: Clasifica las siguientes oraciones atendiendo a los tres criterios mencionados:

– Llamó al intendente.

-Dime la definición exacta de oración.

-No vino anoche a dormir.

-Quizás tenga un nuevo compañero de cuarto.

-¡Sal de aquí!

-¿Quieres una entrada para el cine?

-El mar estaba en calma aquella mañana.

-Llévame contigo.

-Nunca ha hecho nada útil.

-Ojalá tenga otra oportunidad.

-Tal vez lo sepa.

-Compra tres kilos de patatas.

-Los estudiantes estaban tranquilos en el aula.

-¿Qué prisa tienes?

-Organizaron un curso de perfeccionamiento en la Universidad.

-Jamás se han dado tantas oportunidades.

-¡Qué calor!

-El desayuno estará listo en cinco minutos.

-Acompañó a su hermano a la fábrica aquella mañana.

-Quizás tengamos dinero suficiente para un restaurante.

-Tuvieron algunos problemas con el coche.

-No uses los nuevos rotuladores.

-¿Quién tiene el estuche de lápices de colores?

-Súbete ya al autobús.

-En mi vida he visto cosa igual.

-Tal vez me inviten.

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