SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA 9: ORACIONES COORDINADAS.

SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA 9: ORACIONES COORDINADAS.-

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

Hablamos de oraciones coordinadas cuando dos oracionas se relacionan entre sí a través de una conjunción coordinada. Estas conjunciones presentan dos características que nos permiten identificarlas y separarlas de las subordinadas:

  1. Pueden relacionar tanto oraciones, como palabras o grupos de palabras en el interior de una misma oración.
  2. Los elementos que relacionan son de la misma categoría gramaticaL y desempeñan una misma función en el interior de la oración.

Si tomamos la conjunción “y” como ejemplo, podemos decir:

a. “Juan y Pedro vinieron a mi casa”.

Oración simple, enunciativa, bimembre, afirmativa, intransitiva. Consta de:

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): Juan y Pedro. Consta de:

……….NOMBRE (núcleo 1): Juan.

……………….CONJUNCIÓN COORDINADA COPULATIVA: y.

……….NOMBRE (núcleo 2): Pedro.

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): vinieron a mi casa.

……….VERBO (núcleo): vinieron.

……….GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de lugar): a mi casa. Consta de:

……………PREPOSICIÓN: a.

……………SINTAGMA NOMINAL: mi casa. Consta de:

………………..DETERMINANTE: mi.

………………..NOMBRE (núcleo): casa.

b. Juan come y Pedro bebe.

Oración compuesta de dos oraciones coordinadas copulativas.

Oración 1: “Juan come” <“y”> Oración 2 “Pedro bebe”.

Oración 1: “Juan come”.

Oración coordinada, enunciativa, bimembre, afirmativa, intransitiva. Consta de:

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto):

……….NOMBRE (núcleo): Juan.

…..SINTAGMA VERBAL (predicado):

……….VERBO (núcleo): come.

…………………CONJUNCIÓN COORDINADA COPULATIVA: “y”.

Oración 2: “Pedro bebe”.

Oración coordinada, enunciativa, bimembre, afirmativa, intransitiva. Consta de:

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto):

……….NOMBRE (núcleo): Pedro.

…..SINTAGMA VERBAL (predicado):

……….VERBO (núcleo): bebe.

En el ejemplo “a”, hemos enlazado dos elementos homogéneos: “Juan” y “Pedro”; ambos son nombres propios, y ambos desempeñan la misma función, sujeto del verbo “vinieron”. Estamos, pues, ante una oración simple en la que dos de sus componentes mantienen una relación coordinada copulativa.

En el ejemplo “b”, en cambio, hemos enlazado dos oraciones puesto que hay dos predicados cuyos núcleos son: “come” y “bebe”.  Se trata de una oración compuesta por dos oraciones (O1 < y > O2) que mantienen entre sí una relación coordinada copulativa.

Cuando se establece una relación coordinada, los elementos enlazados son autosuficientes, se bastan a sí mismos, no precisan del segundo elemento para tener sentido. Pueden funcionar de forma aislada.

Resumiendo, diremos que las oraciones coordinadas (siempre en plural porque “O1” es coordinada de “O2” y viceversa) son independientes sintáctica y semánticamente entre sí; se relacionan a través de una conjunción coordinada y las conjunciones coordinadas se caracterizan por enlazar tanto elementos dentro de la oración simple , como oraciones de la misma categoría y función.

CLASES DE ORACIONES COORDINADAS:

Aunque no todas las gramáticas coinciden en considerar algunas como coordinadas o no, nosotros vamos a estudiar en bloques sucesivos las siguientes clases:

  1. Copulativas
  2. Disyuntivas
  3. Distributivas
  4. Adversativas
  5. Ilativas
  6. Explicativas
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COMENTARIO DE TEXTO PERIODÍSTICO DE OPINIÓN: SOBRE LA NUEVA LEY DE CAMBIO DE DENOMINACIÓN DE SEXO.

COMENTARIO DE TEXTO PERIODÍSTICO DE OPINIÓN: SOBRE LA NUEVA LEY DE CAMBIO DE DENOMINACIÓN DE SEXO.

INTRODUCCIÓN:

No existe una solución única para la resolución perfecta de las preguntas de comentario. Para su elaboración debemos tener en cuenta los criterios dados desde Coordinación. Son públicos y están a disposición de todos los centros y los vocales que asisten a las pruebas -para Andalucía están publicadas en este blog-. A continuación, desarrollamos un modelo de realización correcta de la prueba. En cuanto al comentario crítico, esbozaremos algunas ideas vinculadas con el contenido que podrían servirnos de base y que podrían ser ampliadas o modificadas en función del criterio de quien desarrolle el comentario. Para el resumen, la organización de contenidos, tema y elaboración del comentario crítico, aconsejamos la lectura del apartado correspondiente a «Comentario de opinión» en Cómo se hace un comentario de texto, Berenice, 2009 (3ª ed.).

TEXTO:

«MI AMIGO PACO, PERDÓN MARGARITA

El pasado uno de marzo el Congreso de los Diputados aprobó, con todas las enmiendas sugeridas por el Senado, el proyecto de Ley reguladora de la rectificación de la mención relativa al sexo de las personas. Es decir, gracias a esa nueva Ley, cualquier hombre (y también, en su caso, mujer) que consiga un informe de disforia de género (en términos más vulgares: la insatisfacción resultante del conflicto entre la identidad de género y el sexo asignado) podrá solicitar -sin necesidad de transformaciones morfológicas, si además acredita que por razones de salud o de edad no puede seguir un tratamiento hormonal- que se cambie de sexo en el Registro Civil. De forma tal que, a partir del día 17 de marzo -día posterior a la publicación de la ley, podremos encontrarnos en la paradójica situación de tener delante morfológicamente a un hombre y, sin embargo, (según la ley) estar contemplando a una mujer o viceversa.

Extrañas paradojas permitidas por la ley, ley (obra del legislador) que como por arte de magia hace posible denominar a lo blanco negro. El argumento de fondo: garantizar el libre dessarrollo de la personalidad y la dignidad de las personas. Por eso esta ley favorece el cambio registral del sexo. Y digo yo, para ahorrarse tiempo y esfuerzo, ¿no podían haber contemplado también el cambio del lugar de nacimiento?, este cambio igualmente favorecería el libre desarrollo de la personalidad y de la dignidad, y si no que se lo pregunten a nuestro amigo Montilla; figúrense, el presidente de la Generalitat por fin podría presumir de ser catalán, de haber nacido, por ejemplo, en Granollers y  no en Córdoba. ¡Pobre Montilla!, seguro que se siente discriminado y seguro que piensa que, de no hacerse esta otra reforma, podrá nunca desarrollar libremente su personalidad de catalán (bien nacido).

Por otra pate, mi amigo Paco dice que a él le da igual, que mañana mismo va al Registro Civil a iniciar el expediente y que una vez que se cambie de sexo (por cierto, en su nueva vida piensa llamarse Margarita) irá rápidamente a inscribirse en una asociación de lesbianas (porque, pese a sufrir un fuerte síndrome de disforia de género, le siguen gustando las mujeres), luego inmediatamente solicitará que le sea aplicada la, también, nueva ley de paridad y piensa que tal vez pueda entrar a formar parte de algún Consejo de Administración gracias al cincuenta por ciento de la cuota de género y, quién sabe, si además, dado su lesbianismo, le cae alguna subvención por ser homosexual. ¡Joder, cómo está la vida!»

Diego Medina

 

1. RESUMEN:

Para garantizar el libre desarrollo de la personalidad, se ha aprobado en el Congreso de los Diputados un nuevo proyecto de Ley -día 1 de marzo- que permitirá desde su publicación -17 de marzo- la rectificación en el Registro Civil de la denominación de sexo si se acredita disforia de «género» y la imposibilidad médica de intervención quirúrgica o tratamiento hormonal por razón de salud o edad. Procede preguntarse si, con ese fundamento, cabría alterar otros datos personales -lugar de nacimiento, por ejemplo- y las consecuencias prácticas que pueden derivarse de la aplicación de esta nueva ley con las ya aprobadas y vigentes -ley de paridad, o subvenciones vinculadas al sexo de la persona, por ejemplo-. El resultado es confuso.

2. ESQUEMA:

…..1. Aprobado el nuevo proyecto de «Ley reguladora de la rectificación relativa al sexo de las personas» (posibilidad de cambiar en epígrafe relativo al sexo en el Registro Civil).

……….1.1 FUNDAMENTACIÓN: <para> Garantizar el libre desarrollo de la personalidad del individuo.

……….1.2 CONDICIONES:

………………..a. Certificado de un psiquiatra acreditando disforia de género.

………………..b. Certificado médico acreditativo de imposibilidad de intervención quirúrgica o tratamiento hormonal.

…..2. CONSECUENCIAS PRÁCTICAS:

……….2.1 Se cuestiona la inalterabilidad de los datos registrales (ejemplo, lugar de nacimiento).

……….2.2 Se evidencia el posible conflicto con leyes anteriores basadas en el sexo del individuo (subvenciones o Ley de Paridad, por ejemplo).

…..CONCLUSIÓN: La nueva ley es confusa y arbitraria.

El texto se desarrolla en tres párrafos básicamente estructurales (no hay ordenadores del discurso -marcadores- que indiquen la relación lógica). En el plano de contenido, sigue una vía inductiva: se abre con la constatación de hechos concretos -aprobación de la ley, fundamentos y condiciones- y sigue con un análisis contraargumentativo de las consecuencias prácticas de la aplicación de la nueva ley -criterios que puedan alterar los datos registrales y posibilidad de contradicción con otras leyes vigentes-, a través de ejemplos en clave irónica. El autor concluye con una manifestación de su perplejidad.

3. TEMA:

La posibilidad legal del cambio de denominación de sexo engendra confusión.

4. COMENTARIO CRÍTICO:

Una vez aprobado el Proyecto de Ley de rectificación de la mención relativa al sexo, cualquier persona que cumpla los requisitos exigidos podrá exigir el cambio de dicha denominación en el Registro Civil. Se basa esta Ley, como fundamente jurídico, en «garantizar el libre desarrollo de la personalidad y dignidad de las personas». En su artículo, Diego Medina informa de los hechos en primer lugar y, más tarde, reflexiona en clave de ironía sobre la validez de los fundamentos jurídicos y las dificultades prácticas posibles derivadas de su aplicación. Se deduce, a través de los ejemplos, que puede tener implicaciones con otras leyes aprobadas con anterioridad a que esta posibilidad fuera contemplada legalmente -ley de paridad, por ejemplo-, y hace hincapié en la posibilidad de que esta argumentación incida en otros apartados del Registro Civil -lugar de nacimiento, por ejemplo-.

El deseo de crear una sociedad más justa y tolerante es un anhelo que todos deberíamos defender por principio. De ahí que el argumento en el que se apoya esta ley sea intachable. Deseamos una sociedad en la que todos sus miembros puedan desarrollarse en libertad, con dignidad, y poder así llevar a cabo un proyecto individual de vida. Pero ¿es esto posible?, ¿lo hace posible la ley?, ¿tiene trascendencia como para admitir la alteración de los datos registrales?

Los datos que se recogen en un Registro Civil tienen por sí mismos consecuencias legales. La nacionalidad, la dirección postal, la fecha de nacimiento… son datos relevantes por cuanto van a determinar nuestra nacionalidad, empadronamiento, mayoría de edad o fecha de jubilación, derecho a asistencia sanitaria o a escolarización en un lugar determinado, etc. Las consecuencias prácticas para la vida diaria son evidentes, de estos datos va a depender el centro escolar donde estudian nuestros hijos, si podemos o no acudir a un médico o exigir una intervención quirúrgica, si podemos o no comprar una cerveza o una cajetilla de tabaco. Datos como la fecha o el lugar de nacimiento también podrían suponer traumas para el individuo que podrían llevar al legislador a abrir la posibilidad de que también estos datos pudieran ser alterados. ¿Por qué, entonces, se limita esta posibilidad al apartado relativo al sexo de las personas?

El problema vendría derivado de la arbitrariedad de la norma, tendríamos que redefinir que es «hombre» y que es «mujer» cuando el criterio meramente biológico deja de ser el único válido. Y tendríamos que redefinirlo en el ámbito jurídico dado que todas las leyes anteriores se ciñen a un criterio meramente biológico. No parece que la arbitrariedad sea admisible en el lenguaje jurídico porque toda ambigüedad atenta contra el principio de seguridad jurídica en la aplicación de unos mismos criterios homogéneos en todo el territorio nacional. Atenta contra el principio mismo del Derecho como garante de igualdad ante la ley para el ciudadano.

Por otra parte, no parece evidente que el mero cambio de denominación del sexo en el Registro vaya a aportar a la persona el equilibrio psicológico necesario para el libre desarrollo de su personalidad. Otros aspectos resultan más importantes en este sentido como la aceptación de uno mismo o el respeto social a la singularidad de sus componentes sin discriminaciones injustas -también la gordura, la fealdad, la minusvalía comportan lacras sociales por discriminación en nuestra sociedad tan moderna-. Es como tratar de cambiar la realidad a golpe de leyes y decretos. Parece razonable pensar que la situación esperpéntica dibujada por el articulista a través de sus ejemplos, sería posible, lo cual raya en el absurdo.

Ante esta confusión cabe preguntar ¿qué sentido tiene una ley que afecta a una minoría de la población y que altera un principio jurídico registral? No se me ocurre otra explicación que, conociendo la polémica que puede suscitar, sirva de maniobra de distracción por parte de los gobernantes para apartar a la población de problemas más graves sobre los que no conviene que piense -el paro y la crisis económica, el precio de los carburantes, la falta de financiación, el déficit público, etc-. Se trataría, pues, de una de las maniobras típicas descritas por Noam Chomsky para la manipulación de los medios –para ver apartado en este blog pincha aquí– y las masas. Si el bien común, como principio, prima sobre el bien individual, no debiera modificarse una norma que afecta a todo un sistema jurídico para garantizar el libre desarrollo de la personalidad de una minoría cuando, por otra parte, la medida en sí no lo garantiza. En este sentido, otras medidas de concienciación social podrían ser más interesantes y eficaces.

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PINTURA: VISITA VIRTUAL AL MUSEO THYSSEN

PINTURA: VISITA VIRTUAL AL MUSEO THYSSEN:

A veces me llegan por correo electrónico direcciones que son como puertas mágicas. Cuando eso ocurre, me apetece compartirlas con todos los que visitan este blog. Aunque no era la intención primera con la que cree este blog, no me resisto a poner esta información al alcance de todo aquel que llegue hasta aquí. La sensibilidad no es exclusiva de la literatura, ni la lengua es una disciplina fría. Quien cultiva la sensibilidad es receptivo a estas maravillas en las que la expresión del espíritu humano se plasma en colores y en espacios. Es bueno, de vez en cuando, dejar descansar la mente racional para cultivar la mente emocional, intuitiva.

El simple paseo por las salas, la luz, la distribución y, por último, la propia pintura es un placer. Espero que os guste:

VISITA AL MUSEO THYSSEN

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UN VIEJO QUE LEÍA NOVELAS DE AMOR. Luis Sepúlveda. RESUMEN DE LA OBRA.

Un viejo...

LUIS SEPÚLVEDA: UN VIEJO QUE LEÍA NOVELAS DE AMOR.

RESUMEN DE LA OBRA:

CAPÍTULO I:

La novela se inicia con un cuadro que nos sitúa en una aldea perdida en el Amazonas, El Idilio. Un dentista hace su trabajo subido a una diminuta tarima sobre la que ha colocado un sillón de barbero. Trabaja en vivo, sin más anestesia que el aguardiente; mientras, despotrica del Gobierno e insulta a los clientes para que dejen de quejarse. Es un dentista itinerante que llega en El Sucre, el barco que de tiempo en tiempo acerca la civilización a la aldea, en realidad una caja flotante cuya llegada siempre constituye un acontecimiento.

Entre los espectadores de la escena encontramos por primera vez en la novela a los mal llamados “jíbaros”, nombre con que los españoles bautizaron a los shuar y que se mantiene para designar a aquellos que, degradados y envilecidos por las costumbres de los blancos, han sido rechazados por su propio pueblo: “Había una enorme diferencia entre un shuar altivo y orgulloso, conocedor de las secretas regiones amazónicas, y un jíbaro […]” (pág. 17).

Acabado su trabajo, el dentista, Rubicundo Loachamín, se ve obligado a esperar hasta la salida del barco: unos indígenas llegan con el cadáver de un hombre blanco. Para hacer tiempo se sienta junto a un viejo, Antonio José Bolívar Proaño. Su trato es de confianza, el viejo le lleva la cuenta del número de extracciones que realiza, 27 en total. El hecho nos traslada en la memoria de los personajes hasta el día que extrajo todos los dientes a un buscador de oro borracho por una apuesta. El relato regresa al presente con un “Sí, aquellos eran buenos tiempos”. El capítulo se cierra con las dos canoas llevando el cadáver.

CAPÍTULO II:

El alcalde, apodado la Babosa por los lugareños a causa de su intensa sudoración, es presentado en el relato. Se trata de la autoridad en la aldea. Su descripción pasa del plano físico al carácter: maltrata a la indígena con la que convive y tiene las manías de cobrar impuestos y de izar la bandera –hasta que quedó destrozada-.

Interroga a los indígenas en el muelle y concluye rápidamente que ellos mismos lo asesinaron para robarle. Cuando se dispone a arrestarlos, tras golpear con la culata del revólver a uno de ellos, toma la palabra el viejo. Con tranquilidad, hace reflexionar al alcalde sobre la herida, de cuatro cortes, y sobre el fuerte olor a orín. Concluye que ha sido una tigrilla. En efecto, en la mochila del difunto aparecen las pieles de las crías junto a las pertenencias del muerto. Esto descarta el robo y confirma la tesis del viejo. El viejo relata ahora la historia como si la estuviera viendo desde la perspectiva de la tigrilla: sale a cazar y cuando regresa encuentra a su macho y a los cachorros muertos. El problema de su venganza es que una vez que ha cazado al hombre, todos los hombres pasan a ser sus enemigos, asesinos de su camada”. En realidad, el infractor ha sido el gringo “cazando fuera de temporada y en espacios prohibidos”.

Los shuar huyen rápidamente, el viejo los comprende: tienen que avisar a la tribu del peligro del animal asesino. El alcalde los deja ir y se marcha.

El muerto supone un inconveniente para El Sucre porque no pueden vaciar el cadáver de un blanco, hay que prepararlo y eso retrasará la partida cuando ya amenazan las lluvias amazónicas. Después del episodio, el dentista entrega al viejo dos libros que le ha traído. Este se emociona al recibirlos, son libros de amor.

El narrador nos lleva ahora hasta el momento en que el viejo pidió al dentista que le trajera novelas, en cómo el dentista consiguió el encargo gracias a Josefina, una prostituta negra a la que frecuentaba en un burdel, aficionada a estas lecturas.

El viejo queda pensativo y manifiesta al dentista su preocupación por el asunto de la tigrilla. Teme que lo comprometan en la caza del animal, a pesar de sus casi setenta años.

El capítulo finaliza con la partida de El Sucre y el viejo regresando a su cabaña con sus libros (pág. 37).

CAPÍTULO III:

“Sabía leer pero no escribir y leía paladeando, luego repetía la palabra, la frase, hasta que se apropiaba de los sentimientos”. Para leer necesitaba una lupa, “la segunda de sus pertenencias más preciadas”. Vivía en una cabaña sin apenas muebles: una mesa alta para poder comer y leer de pie para evitar molestias en la espalda; un solo jabón con el asearse, y fregar lo que hubiera que fregar; una fotografía… en ella aparecen dos jóvenes. El viejo estuvo casado con Dolores Encarnación del Santísimo Sacramento Estupiñán Otavalo. De la fotografía, el narrador nos lleva hacia atrás, hacia el relato de su boda. Los casaron cuando tenían 15 años, una boda concertada para que cuidaran de su suegro. Vivían en San Luis. Cuando éste falleció, los gastos del entierro se llevan los animales y el trozo de tierra que heredan no basta. Sobreviven trabajando cuanto pueden. Pero ella no se queda embarazada y poco a poco las habladurías son peores. La presión social llega al extremo de proponerle  el que consienta en que la mujer, borracha, aprovechando la verbena, sea tomada por otros hombres para así descartar que el responsable sea el propio marido. Deciden huir de allí aprovechando que se ha publicado un plan de colonización para la Amazonia.

Tardaron dos semanas en llegar a El Dorado y una más en alcanzar El Idilio. Pasaron por pueblos con costumbres extrañas, como Zamora o Loja donde los hombres vestían todos de negro como señal de duelo por Atahualpa.  Al llegar, les entregaron dos hectáreas de terreno, un par de machetes, palas y semillas “devoradas por gorgojo”. Además les prometieron  ayuda “técnica”, una ayuda que jamás llegó.

A partir de ese momento, comienza una lucha que no podían ganar: no sabían cazar ni pescar, las lluvias, las crecidas del río, el hambre… pronto, los colonos empezaron a morir por comer frutas desconocidas, por las fiebres, por las fieras… Hasta que los shuar se compadecen de ellos y deciden ayudarles. Los shuar les enseñan a convivir con la selva, también les advierten que todo su esfuerzo es en vano. Y tienen razón, la lluvia se encarga de arrastrar la tierra y borrar todo rastro del trabajo de los hombres por ganar un espacio a la selva donde plantar las semillas.

La mujer muere de fiebres al segundo año. Se queda solo. Comienza a convivir con los shuar, a hablar y a cazar con ellos. Poco a poco se va transformando, el odio a esa tierra inhóspita que le arrebató a Dolores Encarnación va cediendo: “Nunca pensó en la palabra libertad y la disfrutaba a su antojo. Ahora comía cuando tenía hambre” (45). Y si se encontraba solo buscaba la compañía de los shuar que lo recibían con alegría y conversaban con curiosidad tratando de comprender a los blancos y sus extrañas costumbres: su mal olor, el no bañarse, los ponchos, su negativa a comer monos y, sobre todo, su empeño en trabajar en lugar de cazar, “¡qué tontos!”.

Llevaba ya cinco años viviendo así cuando es mordido por una serpiente equis. Consigue cortarle la cabeza y llegar hasta un poblado shuar donde un hechicero le salva la vida. Su salvación es considerada por la tribu como una señal sobrenatural y motivo de alegría: ha sido una prueba de los dioses menores, los dioses traviesos. En la fiesta iniciática que le organizan prueba por vez primera el “natema”, droga alucinógena con la que se ve transformado en parte de la selva: “Fue una señal indescifrable que le ordenó quedarse, y así lo hizo”.

Conoce al que será su mejor amigo, Nushiño, un shuar que llega a la tribu herido de bala. Allí, como es uno de los suyos, es acogido y curado, pues “la hermandad de sangre así lo permitía”. Desde entonces cazarán juntos. Él cazaba con frecuencia serpientes, les sacaba el veneno y lo vendía a las farmacéuticas. A veces fallaba al tratar de atraparlas por la cabeza, le mordían, pero ya estaba inmunizado. Se había transformado físicamente, “era como uno de ellos, pero no era uno de ellos”, por eso debía marcharse de vez en cuando, cada cierto tiempo.

Ya estaba completamente integrado en su cultura. A través de sus recuerdos, nos cuenta el sentido de las cabezas reducidas como homenaje al enemigo vencido; con los ojos y los labios cosidos para preservar el valor de su alma. Nos enteramos de cómo los viejos saben que ha llegado su momento, cómo les organizan la gran fiesta de despedida, cómo se drogan con chicha y anatema para ser depositados en su choza, y mientras suenan los anents –canciones-  son cubiertos de miel para ser devorados por las hormigas, y así liberar su espíritu y vagar libres al fin por la selva.

Entonces, el viejo no necesitaba novelas de amor. No podía casarse porque no era uno de ellos, pero suponía un honor para su anfitrión cederle a una de sus mujeres. El amor era una ceremonia sin posesión, sin besos, entre caricias y canciones que festejaban la belleza de los cuerpos que se unían. “Era el amor puro sin más fin que el amor mismo, sin posesión, sin celos”.

La «civilización» sigue avanzando y fuerza a los animales y a los shuart a abandonar sus enclaves cada vez con mayor frecuencia, de año en año, en lugar de los tres años que solían permanecer en sus campamentos. Avanzan las carreteras, hay más colonos; prolifera el consumo de alcohol sin ritual –degeneración- y, sobre todo, la peste de los buscadores de oro.

Un día falló un tiro con su cervatana y descubre que se está haciendo viejo. Decide que debe regresar porque “aunque es como ellos, no es uno de ellos” y se siente incapaz de dejarse morir como un shuar llegado el momento. Desgraciadamente, un hecho acelera su retorno. Unos aventureros que trataban de abrir una represa del río con dinamita, asustados, disparan a Nushiño y lo hieren de muerte. Nushiño le pide al viejo que acabe con su asesino para que su alma no vague errante por la selva. El viejo va tras el asesino y lo mata, pero de un disparo con la propia escopeta que le arrebata. Él no lo sabía, pero al matarlo así, no ha muerto en paz, no se puede atrapar el valor en su cabeza, se ha ido y ha condenado a Nushiño a vagar errante por la selva “…como un triste pájaro ciego, a choques con los árboles”. Los shuar, entre lamentos, lo destierran, nunca más sería recibido como uno de ellos. Empujaron la canoa y enseguida borraron sus huellas de la orilla.

CAPÍTULO IV:

El Idilio ha cambiado durante sus años de ausencia, ahora hay 20 casas y un muelle. Al principio, los habitantes le rehúyen como a un salvaje, pero pronto comprenden el valor de tenerlo cerca. Empezamos a analizar la conducta de los habitantes desde la nueva perspectiva del viejo: “…los colonos destrozaban la selva construyendo la obra maestra del hombre civilizado: el desierto”.

Es entonces cuando descubre el aburrimiento, que sabe leer y que tiene los dientes podridos. Para tener derecho a voto había que saber leer, cuando lo llaman para votar descubre que, despacio, es capaz de deletrear. Vota a su Excelencia a cambio de una botella de Frontera. Pero no había qué leer.

Un día llegó un clérigo para “bautizar niños y terminar con los concubinatos». Aburrido y dormido en el muelle, el viejo le arrebata el libro que leía, una biografía de San Francisco. Traban conversación y el cura le cuenta que ha leído muchos libros y el viejo siente la envidia por primera vez. Por el cura descubre que existían novelas de amor y decide ir a buscarlas.

Para conseguir libros, tiene que ir a El Dorado, pero no tiene dinero; y sale a la selva a cazar unos monos y unos loros para pagarse el viaje. Lo consigue con unos cocos huecos llenos de guijarros y una pasta fabricada con zumo y raíces de yahiasca. El patrón de El Sucre acepta llevarlo y traerlo a cambio de una pareja de loros. En ese viaje coincide con el dentista que se ofrece a proveerlo de novelas en lo sucesivo.

El Dorado –unas cien viviendas- supone la vuelta a la civilización después de 40 años en la selva. Había un cuartel de Policía, oficinas del Gobierno y una escuela pública. La maestra lo acoge en la escuela a cambio de que se ocupe de las tareas domésticas y la confección de un herbolario. El viejo se emociona al ver la Biblioteca y comienza su investigación. Pronto descarta la Geometría por incomprensible, los principios resultaban galimatías indescifrables. Los textos de Historia le parecen una gran mentira. Los de amor lacrimógeno, Eduardo D’Amicis y Corazón, le resultaron inverosímiles porque tanto sufrimiento es imposible. Así llega hasta El rosario de Florece Barclay, donde encuentra la mezcla perfecta de dolor y dicha. Queda fascinado. Ayudado por su lupa recién comprada se sumerge en la lectura. La maestra le permite llevarse el libro. La lectura, a partir de entonces, le sirve como terapia contra la soledad, “dejando los pozos de la memoria abiertos para llenarlos con las dichas y las tormentas de amores más prolongados en el tiempo.”.

CAPÍTULO V:

El viejo trata de imaginar las ciudades que aparecen en las novelas –París, Londres, Ginebra…-, pero carece de referentes. La única ciudad que conocía, Ibarra, no tenía un nombre digno para ser escenario de amores inmensos. En cambio, le encantaba imaginar la nieve y no entendía que la gente la pisara sin preocuparse de que la ensuciaban.

-Regreso a la línea temporal- La estación de lluvias paralizaba el tiempo. El viejo solo abandonaba su cabaña para comer y orinar. Bastaba bajar hasta el río y coger algunos camarones. En ello estaba cuando llegó una canoa con el cadáver de un buscador de oro a bordo. Tenía la garganta destrozada. Se trataba de Napoleón Salinas a quien reconocen inmediatamente por sus empastes de oro en los dientes.

El alcalde ya no se atreve a expresar su opinión y el viejo sentencia que ha sido la misma tigrilla. El problema es que esto significa que la tigrilla está en esa orilla del río y que no está lejos, porque el cadáver no está aún rígido ni huele. Pero el alcalde desprecia esta observación y afirma que está lejos.

CAPÍTULO VI:

Es difícil comprender palabras y sensaciones cuando nos falta la experiencia. Eso le pasa al viejo al leer sobre los canales de Venecia, las góndolas, o aquello de “besar ardorosamente”. El no creía haber besado así a su mujer, aunque quizás lo hizo sin saberlo. Las mujeres shuar no besaban. Una vez hubo una shuar  que, degradada por el alcohol, vendía favores sexuales por una botella, pero que reaccionó como una bestia cuando un buscador de oro trató de besarla.

Por la tarde aparece una acémila gravemente herida con desgarros en los costados. Se trata de la burra de Alkasetser Miranda, un colono que reconvirtió su cabaña en almacén para venta de provisiones a 7 kms. de la aldea. El animal es sacrificado y repartido entre los presentes. El viejo acepta un trozo de hígado sabiendo que le va a costar formar parte de la partida de caza que va a organizarse para la tigrilla. “Muchas veces escuchó decir que con los años llega la sabiduría, y él esperó, confiando en que tal sabiduría le entregara lo que más deseaba: ser capaz de guiar el rumbo de sus recuerdos.”

-Nuevo salto atrás- Años atrás llegaron unos gringos a la aldea en una planeadora. Iban a fotografiar a los jíbaros. El alcalde los llevó hasta la choza del viejo pero llegaron como pisando terreno propio. Uno de ellos se atrevió a descolgar el retrato de boda y trató de comprárselo arrojando unos billetes sobre la mesa. Él descolgó la escopeta, lo encañonó y los echó de la cabaña. Se ganó con ello la enemistad del alcalde y su amenaza de derribar la choza por estar construida en suelo del gobierno. De todas formas, organizaron la excursión y una semana más tarde regresaron solo tres. Contaron cómo el jíbaro que llevaban de guía los abandonó y los monos los atacaron. Mataron a uno de ellos al que tuvieron que dejar abandonado. El viejo explica cómo en tierra de monos no se puede entrar con nada que brille. Los gringos entre cámaras, anillos, pendientes… eran una feria. La curiosidad de los monos los lleva a coger esos objetos y si tratas de evitarlo sus gritos atraen a los demás monos que caen sobre ti en masa. El alcalde culpa al viejo de la muerte del gringo por no haber aceptado la misión, pero el viejo le responde que tampoco a él le hubieran hecho caso. Sin embargo, acepta el encargo de recuperar el cadáver. Cuando llega hasta él, tan solo quedan los huesos. Admira el trabajo de las hormigas “como diminutas leñadoras de árboles cobrizos –el pelo- para fortalecer con ellos el cono de entrada del hormiguero. Ayudó a las hormigas rapando la calavera”. Solo un objeto brillante había quedado en el cuerpo: la hebilla del cinturón que no pudieron sacar. Entregó los restos al alcalde.

CAPÍTULO VII:

Se preparan para la expedición. El viejo prefiere no comer, se caza mejor con el estómago vacío. Sigue lloviendo constantemente. El alcalde es un inútil, no sabe lo que hace ni conoce la selva. Se enfunda su impermeable y sus botas de agua. Sudaría como un cerdo y no podría caminar. A pesar de las advertencias, insiste y el resultado es que dificulta y ralentiza continuamente la marcha del grupo, da órdenes sin sentido que los hombres no obedecen –cartuchos en las escopetas, pólvora mojada-. Pierde una bota en un lodazal y el viejo le salva la vida evitando que meta la mano para recuperarla, había escorpiones. Ya sin botas, la marcha se vuelve algo más rápida. Su ignorancia los pone una y otra vez en peligro. Pretende encender fuego sin darse cuenta de que así delata su posición.

-Salto atrás- El sonido que escucha durante su guardia atrae a sus recuerdos la primera vez que vio un verdadero pez de río, un “bagre guacamayo”, tiene tal tamaño que te mata jugando a base de coletazos.

-Regreso a la línea temporal- El relevo llega justo en el momento en que un ruido nuevo delata la presencia de la tigrilla. Pero el alcalde enciende la linterna y se oye un intenso batir de alas: una lluvia de excrementos los baña. El viejo le explica que en la selva se pernocta bajo los murciélagos, su huida les sirve de alarma y, a la vez, delata la posición del depredador. Al encender la linterna y espantarlos se habían quedado sin poder averiguarlo. Reanudan la marcha y el alcalde vuelve a cometer otro error: se aleja para evacuar y, asustado, descarga seis tiros sobre un animal, pero resulta ser un oso mielero “un hermoso animal de hocico alargado”. Todos saben que trae mala suerte matar un oso mielero.

Pasado el mediodía llegan al puesto de Miranda. El colono estaba junto a la entrada con la espalda abierta. Las hormigas ya estaban faenando el cadáver. Hay además otro cadáver con la garganta abierta. Este estaba con los pantalones bajados haciendo sus necesidades, junto a él el machete clavado en tierra. Así lo sorprendió la tigrilla. El viejo reconstruye la escena. Miranda estaba preparando la cena cuando el amigo fue atacado. Él, asustado, ensilló la acémila para huir rápidamente, pero la tigrilla fue más rápida.

CAPÍTULO VIII:

Entierran los cadáveres lanzándolos a una ciénaga. Organizan las guardias para pernoctar en la venta y el viejo aprovecha para leer. El hecho despierta la curiosidad de los acompañantes que le piden que lea en voz alta. La lectura suscita comentarios y las interrogantes propias de quienes desconocen las realidades que se describen. No pueden imaginar una ciudad llena de canales. El alcalde les explica que Venecia es una ciudad construida sobre una laguna. Pero ellos siguen sin entender que algo así sea posible, se ríen.

El animal vuelve a acercarse y el alcalde vuelve a disparar hacia la selva perdiendo otra oportunidad… “¡Cómo se nota que es usted un instruido, excelencia!”. El alcalde propone, entonces, a Antonio José Bolívar que continúe solo la caza mientras él regresa con los demás a El Idilio para proteger la aldea. Le pagará cinco mil sucres. Era sensato y acepta.

El viejo entiende que el animal se mueve en una suerte de venganza justa. La caza es un acto de piedad bien entendida y ese animal se lo merece. Era algo que ninguno de los demás podía ofrecer a la tigrilla. Ya a solas, regresa a su lectura, pero se pierde en divagaciones sobre si lo que está sintiendo es o no miedo. Duda si el animal habrá seguido al grupo o lo estará acechando a él. Critica a los falsos cazadores que matan todo lo que se mueve sin discriminar (“emborracharse junto a los hatos de pieles para disimular su miedo”).

Ante esta actitud violenta e indiscriminada, los animales huyen selva adentro. Ya apenas quedan anacondas. Él cazó dos. Una porque acabó con el chico de un colono que él conocía. Colocó unas nutrias como cebo y, machete en mano, cortó la cabeza a una de unos 11 o 12 metros. La segunda fue un homenaje de gratitud a un brujo shuar, la mató con un dardo envenenado, sin odio. Cuando se irguió antes de morir, pudo ver sus ojos amarillos.

Su mente divaga ahora hacia su experiencia con los triguillos. “Si el rastreo es demasiado fácil y te hace sentir confiado, quiere decir que el triguillo te está mirando la nuca”, dicen los shuar. Aquella caza fue un duelo de paciencia. Había que cazarlo porque estaba atacando el ganado. El animal trató de cazarlo a él acorralándolo, pero él se dio cuenta y ahí empezó el juego de paciencia e inteligencia. “Tres días de espera hasta que el tigrillo se sintió seguro y lanzó su ataque”.

Le gustaría tener allí a Nushiño para no sentirse solo. Se lo imagina junto a él escupiendo, tirándose pedos para que los tzanzas –monos- no escuchen la historia, aparentando desinterés. Recuerda por qué los shuar cazan tzanzas, la historia de un shuar sanguinario que fue condenado por los suyos a muerte, pero que logró salvarse adentrándose en la selva y convirtiéndose en mono. Por eso hay que matarlos a todos. Después, Nushiño se marcharía de su lado escupiendo por última vez “evitando las preguntas engendradoras de mentiras”.

Amanece y comienza los preparativos: cartuchos recubiertos de sebo, sebo en la frente, comprobar el filo del machete… Y empieza el rastreo. A través de una huella, analiza el comportamiento del animal: el movimiento del rabo delata nerviosismo y seguridad. Cesa la lluvia y urge buscar un claro antes de que la transpiración y la densa niebla le impida respirar (“De pronto, millones de agujas plateadas perforaron el techo selvático […], se frotó los ojos maldiciendo y, rodeado por cientos de efímeros arco iris, entonces lo vio”). El animal aparece en la distancia por primera vez.

La tigrilla empieza a dejarse ver, pero el viejo conoce el truco. Combate las picaduras de los mosquitos con pasta de tabaco mascado. El animal y el hombre se estudian. La tigrilla logra ganar la posición y el viejo corre desesperadamente buscando la protección del río, pero la gata se le ha anticipado, lo ataca, lo derriba por una pendiente. No quería matarlo de momento, sino llevarlo junto al macho herido y agonizante en el que ya las hormigas han comenzado su trabajo. “Lo siento, compañero. Ese gringo hijo de la gran puta nos jodió la vida a todos”. Lo mata, y al alejarse, la gata se reúne con el macho sacrificado.

El viejo logra llegar hasta el puesto abandonado de los buscadores de oro y se acuesta extenuado debajo de una canoa. Sitúa el arma y el machete a los costados. Come, fuma y logra dormir. Tiene extraños sueños: algo que cambia sin cesar de forma, unos ojos amarillos que se mueven en todas direcciones… es la propia muerte disfrazándose. El ruido de los pasos de la hembra sobre la canoa lo despierta. El animal mea la barca, lo está marcando como presa, pero sin haberlo cazado. Se arma de paciencia y espera. La tigrilla acaba por intentar entrar cavando por un lateral. Es lo que él estaba esperando: dispara a la pata, hiere al animal pero algunos perdigones se le calvan en el pie. La escucha alejarse. Recarga el arma y voltea la canoa: “Aquí estoy. Terminemos este maldito juego de una vez por todas”.

La vio correr hacia él y esperó hasta el salto final para disparar. La tigrilla cae muerta con el pecho abierto. “Era un animal soberbio, hermoso, una obra maestra de gallardía”.

ENLACE VINCULADO: Interesantísimo artículo sobre la denuncia y sentencia en Ecuador contra una empresa petrolífera estadounidense: un protagonista heroico. Merece la pena leerla: http://wp.me/pTRlh-16I

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LA NARRATIVA DESDE LOS AÑOS SETENTA HASTA HOY.

LA NARRATIVA DESDE LOS AÑOS SETENTA HASTA HOY:

Este tema, junto con el de la poesía del mismo periodo, es muy difícil de elaborar por la falta de perspectiva histórica. La cercanía y la vigencia de los autores, la ingente cantidad de publicaciones anuales, nuestra implicación en los acontecimientos históricos, en las modas, en la influencia de los impactos publicitarios de «grandes éxitos literarios» (lo prefiero al anglicismo best sellers) hacen prácticamente imposible una sistematización con buen criterio de tendencias y autores. De lo que he visto, este que he elegido ha sido elaborado por Manuel Ferrari  y publicado en http://nosololengua.pbworks.com/w/page/23364513/La-narrativa-desde-los-a%C3%B1os-70-a-nuestros-d%C3%ADas. Me parece una magnífica labor de síntesis bien desarrollada,  con una información bien seleccionada y una buena orientación.

TEMA: LA NARRATIVA DESDE LOS AÑOS 70 A NUESTROS DÍAS:

«La novela a partir de 1970 viene marcada por varios fenómenos: el fin del franquismo y el aperturismo de la transición que se asentará en la libertad de los 80; los criterios comerciales de los noventa, las nuevas tendencias experimentales del nuevo siglo… Un aspecto común a la novela es el alejamiento temático de la Guerra Civil y la dictadura franquista. Hay ciertos sucesos exteriores que también tendrán enorme influencia (llegada del hombre a la luna, caída del muro de Berlín, la globalización…). El final del siglo XX viene marcado por un cambio en los medios de comunicación de masas como consecuencia de la implantación de internet, con los nuevos modelos de edición y difusión de textos.

Formal y temáticamente la narrativa se aleja del experimentalismo, y se produce una vuelta al interés por la historia, por el argumento, por la intriga; pero no por ello se vuelve al realismo típico de la narrativa del XIX, ni al más próximo del realismo social. Las novelas de hoy son deudoras en recursos y procedimientos técnicos tanto de la renovación narrativa de los sesenta como de las más variadas tradiciones novelísticas de nuestro siglo: novela negra, de aventuras. La nota dominante en la narrativa posterior a 1970 es la diversidad temática y formal que abarca desde la novela histórica (de gran éxito de ventas y en premios literarios como las obras de Antonio Gala) hasta las últimas novelas experimentales (la “generación nocilla”) y el carácter individualista del escritor, que se preocupa por encontrar el lenguaje propio que refleje su universo personal. Prácticamente ningún género ha estado ausente de la novela española de los últimos años: novelas de amor, de aventuras, policíacas, fantásticas, psicológicas, novela negra, novela histórica, relatos autobiográficos, etc. Dentro de estas líneas narrativas sobresalen las siguientes:

Novela lírica, representada por autores como Francisco Umbral y Javier Marías, que se centran en un mundo sugerente y un lenguaje poético.

Novela histórica, aunque la Guerra Civil sigue siendo un referente (Javier Cercas, Alberto Méndez, Dulce Chacón), hay otras revisiones de episodios históricos (Pérez Reverte, Fernández Santos, Antonio Gala, Ana María Matute, Rosa Montero).

Novela de intriga, con elementos policíacos que la acercan a la novela negra (Muñoz Molina, Pérez Reverte, Vázquez Montalbán, Lorenzo Silva…).

Novela culturalista, analiza distintos aspectos de la cultura (Juan Manuel de Prada, Álvaro Pombo, Vila Matas…).

Nuevo realismo, que recupera el arte de narrar, pero con elementos oníricos (Juan José Millás, Juan Bonilla, Bernardo Atxaga, Juan Marsé, Luis Landero…).

Novela urbana, centrada en la juventud y sus problemas, cercana a la contracultura ( Ray Loriga, Lucía Etxebarría, José Ángel Mañas)

El inicio del nuevo giro lo marca La verdad sobre el caso Savolta (1975), hay una amplia nómina de autores importantes en los que vemos dos líneas: la continuación de narradores que ya habían publicado con anterioridad (Eduardo Mendoza, Miguel Delibes, Antonio Gala…), en primer lugar;  y , en segundo, la aparición con fuerza de una generación que copa premios literarios (una primera generación formada por autores de la talla de Antonio Muñoz Molina, Javier Marías, Juan José Millás, Arturo Pérez Reverte; y una segunda generación con autores como Antonio Álamo, Juan Bonilla, Juan Manuel de Prada, Lucía Etxebarría, Pedro Maestre, Antonio Orejudo, Lorenzo Silva, Javier Cercas, Quim Monzó, Sergi Pamiés, Fernández Mallo…).

Aunque es complicado realizar una selección debemos destacar por su importancia, comercial y para la crítica, a los siguientes autores:

Eduardo Mendoza: En 1975 aparece su primera novela y la que le lanzaría a la fama, La verdad sobre el caso Savolta, que narra con maestría el panorama de las luchas sindicales de principios del siglo XX, mostrando la realidad social, cultural y económica de la Barcelona de la época. Dentro de la obra de Mendoza cabe destacar  El misterio de la cripta embrujada (1979), El laberinto de las aceitunas (1982) y La aventura del tocador de señoras ( 2001). Probablemente su novela más aplaudida sea La ciudad de los prodigios (1986), en la que se muestra la evolución social y urbana de Barcelona entre las dos exposiciones universales de 1888 y 1929.

Javier Marías: Su consagración como novelista llegó a partir de Corazón tan blanco, probablemente su mejor obra, que ha sido traducida a decenas de lenguas y fue un éxito arrollador en Alemania y Francia. A su siguiente novela, aparecida en 1994, Mañana en la batalla piensa en mí (título tomado de un verso de Shakespeare, al igual que Corazón tan blanco), le llovieron los premios en Europa y América.

° Manuel Vázquez Montalbán: A partir de 1974 el escritor desarrolló un ciclo de novela realista, crónica de la España contemporánea vista a través de los ojos de un personaje que alcanzaría fama internacional, el detective Pepe Carvalho, que auparía al autor a uno de los primeros puestos de la novela de suspense mundial. Siempre hay alguna referencia gastronómica, con algunas recetas inolvidables en todas sus novelas.

°Juan José Millás: Sus obras más importantes son, Cerbero son las sombras (1972), Visión del ahogado (1977), El jardín vacio (1981), Papel mojado (1983), Letra muerta (1984), El desorden de tu nombre (1988), La soledad era esto (1990), Primavera de luto (1992), Ella imagina (1994), Tonto, muerto, bastardo e invisible (1995), Algo que te concierne (1995), Trilogía de la soledad (1997).                               

°Antonio Muñoz Molina:  Su primera novela, Beatus ille, aparece en 1986. En 1987 gana el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Narrativa por El invierno en Lisboa y en 1991 el premio Planeta por El jinete polaco. Otras obras destacadas son Beltenebros (1989) una novela de amor, intriga y de bajos fondos en el Madrid de la posguerra con implicaciones políticas; Los misterios de Madrid (1992); El dueño del secreto (1994); y Plenilunio (1997). En el otoño de 2009 se publica su novela La noche de los tiempos.

° Arturo Pérez Reverte:  Arturo Pérez-Reverte fue reportero de guerra durante veintiún años y es autor, entre otras novelas, de El húsar, El maestro de esgrima, La tabla de Flandes, El club Dumas, Territorio Comanche, La piel del tambor, La carta esférica, La Reina del Sur y Cabo Trafalgar; y de la serie histórica Las aventuras del capitán Alatriste.

° Francisco Umbral: Ya periodista y escritor de éxito colabora con los periódicos y revistas más variadas e influyentes en la vida española. De su ingente producción literaria destacan: Memorias de un niño de derechas (1972), Las ninfas (1975), La noche que llegué al café Gijón (1977), Trilogía de Madrid (1984) y Leyenda del César Visionario (1992). Este último título adquiriría carácter inaugural de una serie de obras que, a semejanza de los Episodios nacionales de Pérez Galdós, abordan algunos de los principales acontecimientos de la historia y la política contemporánea española.

° Rosa Montero: Con su novela La hija del Caníbal su primera incursión como escritora, gana el Premio Primavera en 1997. Es una de las autoras más leídas de nuestro tiempo. Crónica del Desamor (1979), La Función Delta (1981) o Te trataré como una reina (1983) son algunas de sus obras.

° Maruja Torres: Sus obras hablan de inconformismo. Ella quería vivir de otra manera, dejando a un lado lo tradicional o lo convencional. Maruja Torres ganó el Premio de Literatura extranjera por Un Calor tan cercano en 1998 y el Premio Planeta por Mientras vivimos en el año 2000, una obra en la que describe el cambio generacional ocurrido en España y cómo las nuevas mujeres se han podido formar en un ambiente menos opresivo. Destacan otras obras tales como: Mujer en Guerra, (1999) Amor América, (1993) o Ceguera de amor, (1991).

°Almudena Grandes: Se da a conocer en el mundo literario por Las Edades de Lulú que fue Premio de narrativa erótica en 1989. Cabe destacar obras como Malena es un nombre de tango (1994) o Atlas de Geografía humana (1998). Grandes dice ser escritora por equivocación y opina que lo importante para el escritor no son los premios literarios sino los lectores.

° Soledad Puértolas: Ganadora del Premio Sésamo en 1979 con El bandido doblemente armado, del Premio Planeta 1989 con Queda la noche, y del Premio Anagrama de Ensayo 1993 con La vida oculta.

°Dulce Chacón: En 1996 publica su primera novela Algún amor que no mate. Con Cielos de barro obtuvo el prestigioso Premio Azorín de Novela en el 2000. Su última novela publicada fue La voz dormida, premiada por el Gremio de Libreros de Madrid como Libro del Año 2003.

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COMENTARIO DE TEXTO: SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR. MIGUEL DE UNAMUNO. CAPÍTULO 8: RESUMEN, ESTRUCTURA, TEMA Y COMENTARIO DE OPINIÓN (MODELO SELECTIVIDAD ANDALUCÍA)

COMENTARIO DE TEXTO: SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR. MIGUEL DE UNAMUNO. CAPÍTULO 8: RESUMEN, ESTRUCTURA, TEMA Y COMENTARIO DE OPINIÓN (MODELO SELECTIVIDAD ANDALUCÍA).

INTRODUCCIÓN:

No existe una solución única para la resolución correcta de las preguntas de cometario. Para su elaboración debemos tener en cuenta los criterios dados desde Coordinación. Son públicos y están a disposición de todos los centros y los vocales que asisten a las pruebas. A continuación, desarrollamos un modelo de realización correcta de la prueba. En cuanto al comentario crítico, esbozaremos algunas ideas vinculadas con el contenido que podrían servirnos de base y que deberían ser ampliadas. Para la organización de contenidos y elaboración del comentario crítico, aconsejamos la lectura del apartado correspondiente a «Comentario de opinión» en <em>Cómo se hace un comentario de texto, Berenice, 2009 (3ª ed.).

SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR, DON MIGUEL DE UNAMUNO

COMENTARIO DE TEXTO, CAPÍTULO 8:

“Con aquella su constante actividad, con aquel mezclarse en las tareas y en las diversiones de todos, parecía querer huir de sí mismo, querer huir de su soledad. “Le temo a la soledad”, repetía. Mas aun así, de cuando en cuando se iba solo, orilla del lago, a las ruinas de aquella vieja abadía donde aún parecen reposar las almas de los piadosos cirtercienses a quienes ha sepultado en el olvido la Historia. Allí está la celda del llamado Padre Capitán, y en sus paredes se dice que aún quedan señales de las gotas de sangre con que las salpicó al mortificarse. ¿Qué pensaría allí nuestro don Manuel? Lo que sí recuerdo es que como una vez, hablando de la abadía, le preguntase yo cómo era que no se le había ocurrido ir al claustro, me contestó:

-No es sobre todo porque tenga, como tengo, mi hermana viuda y mi sobrino a quienes sostener, que Dios ayuda a sus pobres, sino porque yo no nací para ermitaño, para anacoreta; la soledad me mataría el alma, y en cuanto a un monasterio, mi monasterio es Valverde de Lucerna. Yo no debo vivir solo; yo no debo morir solo. Debo vivir para mi pueblo, morir para mi pueblo.. ¿Cómo voy a salvar mi alma si no salvo la de mi pueblo?

-Pero es que ha habido santos ermitaños, solitarios… -le dije.

-Sí, a ellos les dio el Señor la gracia de soledad que a mí me ha negado, y tengo que resignarme. Yo no puedo perder a mi pueblo para ganarme el alma. Así me ha hecho Dios. Yo no podría soportar las tentaciones del desierto. Yo no podría llevar solo la cruz del nacimiento.”

RESUMEN:

San Manuel multiplicaba su actividad como queriendo huir de sí mismo. Pero, a veces, se iba solo a orillas del lago, a las ruinas de la vieja abadía. Ante la pregunta de si no se planteó la vida monacal, responde que no fue por ocuparse de su familia sino porque no soportaba la soledad; no podía vivir solo ni morir solo. Su monasterio es el pueblo y la salvación de sus gentes está la salvación de su alma. Aunque se pueda ser santo en soledad, a él Dios no le había concedido esta gracia.

ESQUEMA:

El texto aparece estructurado en dos partes: una narrativa y otra dialogada. El esquema de organización de contenidos podría ser el siguiente:

  1. PARTE NARRATIVA:

………………..1.1 Don Manuel huye de la soledad multiplicando su actividad

………………..1.2 <pero> a veces busca la soledad en la abadía, junto al lago.

………………..1.3 ¿Por qué no buscó la santidad en la vida eremítica?

……….2. PARTE DIALOGADA:

………………..2.1 Reconocimiento de no poder asumir la vida ni la muerte en soledad.

………………..2.2 Afirmación de la aldea como su monasterio -su misión-.

………………..2.3 <porque> Dios no le ha concedido la gracia de la soledad.

La parte narrativa pone de manifiesto la contradicción entre el afán de hacer y los paseos en soledad de don Manuel. A través del diálogo se nos dan las claves del personaje.

TEMA:

La angustia de la propia soledad.

COMENTARIO DE MADUREZ:

El texto nos introduce en una interrogante sobre la actitud vital del protagonista en ese acercamiento progresivo que Ángela realiza sobre el secreto de don Manuel: su ausencia de fe. Ante la contradicción entre su frenética actividad y sus paseos en soledad, se cuestiona cómo no se planteó la vida eremítica en su camino hacia la santidad; pero la respuesta de don Manuel confirma que necesita la actividad y poner como objetivo de su ministerio la salvación de los demás para lograr la propia salvación. Entiende la capacidad de estar solo como una gracia divina que no le ha sido concedida. El texto nos proporciona tres claves básicas del personaje: la primera que Dios no le ha otorgado la gracia de la soledad; la segunda, que su monasterio, su camino hacia la santidad, es la propia aldea; y, la tercera, que sobre él y a través de sus actos, ejerce su ministerio. Hasta aquí todas las claves son ortodoxas. Pero aparecen, además otras dos claves detrás de esa cortina de humo tan correcta en el magisterio de la Iglesia: no aceptar la muerte en soledad, es decir, el miedo a la muerte; y la envidia de aquellos que se bastan a sí mismos, los ermitaños, en su camino hacia la salvación.

Son varios los temas que Unamuno plantea, pues, a través de este diálogo. Y quizás el más importante sea el tema de la soledad. Decía Antonio Machado “converso con ese hombre que siempre va conmigo /-quien habla solo, espera hablar a Dios un día-”, y, en efecto, a la soledad no puedes llevar sino lo que va contigo, lo que llevas dentro. ¿Y si lo que llevas dentro es la duda agónica? La soledad solo implicaría sufrimiento. Unamuno supera a través de su obra la dicotomía medieval que enfrentaba la razón y la fe. Lo que nuestra mente es capaz de racionalizar y aceptar como cierto a través de la experiencia palpable y aquello que aceptamos sin tener prueba empírica. Y lo supera introduciendo un tercer elemento inherente al propio ser humano: el sentimiento.

Hay en todos nosotros una ansiedad –sentimiento-, una sed de eternidad. Pero la puerta hacia la eternidad es Dios y el creer en Dios es un acto de fe. La angustia se produce en esa tensión, en esa lucha que ejerce nuestra voluntad por creer y lograr una proyección individualizada hacia el infinito, y la evidencia de la razón incapaz de aportar pruebas que secunden lo que el corazón necesita para alcanzar la tranquilidad. Entre la fe –afirmación ciega- y la razón atada a la evidencia, está el sentimiento del corazón humano que guía nuestros pasos continuamente. Cuando la duda no está resuelta, vives en la agonía, en la anticipación de la finitud de la muerte.

El siguiente problema es que la fe no es una conquista personal, es algo que se tiene o no se tiene, es un don que Dios concede arbitrariamente. Por eso, don Manuel, en el texto, traslada esa prerrogativa a la capacidad de estar solo. Aquel cuya fe acredita la eternidad, no tiene por qué sufrir, porque Dios actúa como principio organizador del universo, todo adquiere sentido en esta clave interpretativa: los buenos actos son premiados, los malos castigados, nuestros actos se encaminan hacia el juicio, la muerte es una puerta hacia el infinito.

Pero ante la duda, solo queda la supervivencia, y para sobrevivir, paliar esa angustia aplicando mecanismos de evasión. Entre ellos, el más importante, construir el ser a partir del hacer. Dicho de otro modo, soy lo que hago. Multiplicamos las acciones volcándonos en el mundo exterior, en el caso de don Manuel, en los demás porque cabe otra posibilidad que nos da el propio Unamuno, el que quizás solo alcance la eternidad quien luche por ella y sea capaz de concebirse como tal. Su eternidad, la eternidad de sus aldeanos salvados por su fe en su sencillez sin dudas, y a través del amor, sería una garantía de la propia eternidad, una forma de alcanzar el “ser” imposible de concebir sin la fe en Dios. Por eso, ese es su ministerio, debe salvarlos para salvar su propia alma.

El mundo actual nos proporciona un sinfín de mecanismos evasivos que nos permiten sobrevivir sin pensar en una sucesión continua de imágenes y sonidos, de forma pasiva –como la televisión- o de forma activa –videojuegos, Internet, etc.-, y esta evasión en compañía virtual e inútil resulta el gran descubrimiento de nuestro tiempo. Hemos creado una sociedad en la que lo habitual es “no pensar”. Sin embargo, poco ha cambiado la cuestión desde que Unamuno escribiera la obra. La muerte es inevitable, y cuando te asomas a esta realidad solo puedes sentir vértigo y buscar tu postura personal ante el gran misterio de lo que nos espera más allá.

José Carlos Aranda

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SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA 8.5 : ORACIONES SUBORDINADAS –PROPOSICIONES SUBORDINADAS- CIRCUNSTANCIALES DE FINALIDAD:

SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA 8.5: ORACIONES SUBORDINADAS -PROPOSICIONES SUBORDINADAS- CIRCUNSTANCIALES DE FINALIDAD.

Esta entrada forma parte del Manual para una correcta sintaxis (Berenice, 2019). Si estás interesado, puedes ampliar información aquí: https://wp.me/pTRlh-24L

El complemento circunstancial de finalidad expresa en fin que se persigue a través de lo expresado en el predicado; suelen ser introducidos por las preposiciones “a” o “para”. Las proposiciones circunstanciales de finalidad usan las mismas preposiciones más una proposición sustantiva introducida por la conjunción anunciativa “que”. Por ejemplo:

  1. “Se presentó a alcalde de su ciudad”.
  2. “Se presentó a que le firmaras el cheque”.
  3. “Te llamo para que me digas qué vas a hacer”.

ORACIÓN: “Se presentó a (para) alcalde de su ciudad”

Oración simple, enunciativa, bimembre, afirmativa, transitiva (reflexiva). Consta de:

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (3ª persona de singular).

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): se presentó a alcalde de su ciudad. Consta de:

……….PRONOMBRE (reflexivo de complemento directo): se.

……….VERBO (núcleo): presentó.

……….GRUPO PREPOSICIONAL (complemento circunstancial de finalidad): a alcalde de su ciudad. Consta de:

……………PREPOSICIÓN: a.

……………SINTAGMA NOMINAL: alcalde de su ciudad. Consta de:

………………..NOMBRE (núcleo): alcalde.

……………….GRUPO PREPOSICIONAL (complemento del nombre): de su ciudad. Consta de:

……………………..PREPOSICIÓN: de.

…………………….SINTAGMA NOMINAL: su ciudad. Consta de:

………………………..DETERMINANTE: su.

……………………….NOMBRE (núcleo): ciudad.

ORACIÓN: “Se presentó a que le firmaras el cheque”.

Oración compuesta, enunciativa, bimembre, afirmativa, transitiva (reflexiva). Consta de:

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (3ª persona de singular).

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): se presentó a que le firmaras el cheque. Consta de:

……….PRONOMBRE (reflexivo de complemento directo): se.

……….VERBO (núcleo): presentó.

……….PROPOSICIÓN CIRCUNSTANCIAL (de finalidad; nexo transpositor: “a que”): a que le firmaras el cheque. Consta de:

……………SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (2ª persona de singular).

……………SINTAGMA VERBAL (predicado): le firmaras el cheque. Consta de:

………………..PRONOMBRE (complemento indirecto): le.

………………..VERBO (núcleo): firmaras.

………………..SINTAGMA NOMINAL (complemento directo): el cheque. Consta de:

…………………….DETERMINANTE: el.

…………………….NOMBRE (núcleo): cheque.

ORACIÓN: “Te llamo para que me digas qué vas a hacer”.

Oración compuesta, enunciativa, bimembre, afirmativa, transitiva. Consta de:

…..SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (1ª persona de singular).

…..SINTAGMA VERBAL (predicado): te llamo para que me digas qué vas a hacer. Consta de:

……….PRONOMBRE (complemento directo): te.

……….VERBO (núcleo): llamo.

……….PROPOSICIÓN CIRCUNSTANCIAL (de finalidad; nexo transpositor: “para que”): para que me digas qué vas a hacer. Consta de:

……………SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (2ª persona del singular)

……………SINTAGMA VERBAL (predicado): me digas qué vas a hacer. Consta de:

………………..PRONOMBRE (complemento indirecto): me.

………………..VERBO (núcleo): digas.

………………..PROPOSICIÓN SUSTANTIVA (complemento directo, interrogativa indirecta parcial; nexo transpositor “qué”): qué vas a hacer.

…………………….SINTAGMA NOMINAL (sujeto): elíptico (2ª persona de singular).

…………………….SINTAGMA VERBAL (predicado): vas a hacer. (perífrasis de infinitivo)

Recordemos nuevamente que en la estructura de la oración simple esta función no podía ser desempeñada por un adverbio, de ahí que no podamos recurrir a este procedimiento para identificarlas. No obstante, resultan fáciles de localizar por la constancia de sus preposiciones “a” y “para”. El método más sencillo para identificarlas será preguntar “¿a qué?” o “¿para qué?” al verbo de la oración, nos valdrá incluso cuando aparezcan locuciones conjuntivas del tipo «al objeto de que», «a fin de que», etc. Por ejemplo:

  1. ¿Para qué se presentó? = “a” o “para” alcalde de su ciudad.
  2. ¿Para qué se presentó? = “para” que le firmaras el cheque.
  3. ¿Para qué te llamo? = “para” que me digas qué vas a hacer.

Como ocurría con las demás proposiciones circunstanciales, cuando el sujeto de la oración coincide con el de la proposición, el verbo de la proposición aparece en infinitivo. Por ejemplo:

  1. “(Él) ha venido a pedirte (él) el cheque”.
  2. “(Yo) te llamo para (yo) decirte qué voy a hacer”.

Y, como en los demás casos, es indiferente analizar proposición subordinada de finalidad (de infinitivo) o grupo preposicional en función de complemento circunstancial de finalidad según prime en nosotros el criterio semántico (proposición) o el criterio formal (infinitivo).

Antes de concluir, recordemos que en el apartado de las proposiciones sustantivas tratamos de las de “complemento indirecto”. Para algunos autores, no hay diferencias y las consideran como circunstanciales de finalidad. Consideran a las proposiciones introducidas por los transpositores “quien” y “el que” sin antecedente expreso en la oración como proposiciones adjetivas sustantivadas; nosotros creemos que cuando estas funciones, complemento indirecto y complemento circunstancial de finalidad, se desarrollan en forma de proposición, especializan sus transpositores. La proposición sustantiva exige “quien” o “el que” porque se refiere necesariamente a un antecedente animado, mientras que la proposición circunstancial de finalidad exige “que” (conjunción, no pronombre relativo) como en los casos anteriores, porque el referente no es animado. Las preposiciones usadas por ambas proposiciones son las mismas (“a” y “para”). No debemos confundirlas, no solo por la diferencia de transpositores, sino porque las sustantivas en función de complemento indirecto resultan sustituibles por un pronombre átono, lo que no ocurre con las proposiciones circunstanciales de finalidad (“daré el premio a quien llegue el primero” = “LE daré el premio”).

EJERCICIOS:

  1. Analiza las siguientes oraciones:

1.1  Que no hay prisas, no corras tanto.

1.2  Le di el recado a quien tú sabes.

1.3  Me enfadé porque me apetecía el que le habían dado.

1.4  Tengo un solo amigo por el cual daría la vida.

1.5  Mi compañero de clase me preguntó: “¿Me dejarás que me copie en el examen?

1.6  Sigilosamente, desapareció por la oquedad que se abría en el fondo de la cueva.

 2. Analiza el siguiente texto de Azorín:

 “Tellagorri le curtía a Martín, le hacía andar, correr, subirse a los árboles, meterse en los agujeros como un hurón; le educaba a su manera, por el sistema pedagógico de los Tellagorri que se parecía bastante al salvajismo.

Mientras los demás chicos estudiaban la doctrina y el Catón, él contemplaba los espectáculos de la Naturaleza, entraba en la cueva de Erroitza, en donde hay salones inmensos llenos de murciélagos que se cuelgan de las paredes por las uñas de sus alas membranosas…” (Zalacaín el aventurero)

3. Descompón las palabras subrayadas en negrita en sus constituyentes y clasifícalas según sean simples, compuestas, derivadas o parasintéticas. Explica el porqué en cada caso.

4. Trasforma a la voz activa la siguiente oración:

«Los manifestantes violentos fueron arrestados por la policía durante la manifestación»

5. Transforma a estilo directo la siguiente oración:

«Pensaba que el dinero no le alcanzaría para comprar el bocadillo»

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¿TE GUSTAN LOS CUENTOS?

¿TE GUSTAN LOS CUENTOS?

A mí sí. Además, son la antesala de la novela, el adiestrar en la curiosidad satisfecha, despertar la imaginación, y preámbulo de la redacción.

Me llega por una buena amiga, Teresa Ramírez Quirós, esta página para poder oír cuentos. Como los medios audiovisuales están cada vez más presentes en las aulas, creo que no está de más guardar esta relación de direcciones con las que podemos seleccionar y escuchar estas narraciones  para disfrutarlas o para trabajar con los alumnos la comprensión oral.

O para lo que se nos ocurra.

Una biblioteca de Cuentos
 

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disfrútalo…Poldy Bird
Mar solo <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_marsolo.htm> 
Un llanto azul <http://www..rincondelpoeta.com.ar/cuento_unllantoazul.htm> 
Aquella luz <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_aquellaluz.htm> 
Que el amor sea suficiente <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_queelamorseasuficiente.htm> 
La Huella <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lahuella.htm> 
El hilo que conecta todo <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elhilo.htm> 
Carta <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_carta.htm> 
Cajitas <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_cajitas.htm> 
No quisiera morirme sin volver a verte <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_noquisiera.htm> 
Para que el mundo no se quede a oscuras<http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_paraquelmundo.htm> 
La palabra que cure las heridas <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lapalabra.htm> 
Como se hace un poema <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_comosehace.htm> 
Buscándonos <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_buscandonos.htm> 
La mitad de un recuerdo cada uno <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lamitad.htm> 
Te cantaré amor para que duermas <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_tecantare.htm> 
Ya vendieron el piano <http://www..rincondelpoeta.com.ar/cuento_piano.htm> 
País de Luz <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_paisdeluz.htm> 
Pasarán cosas <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_pasarancosas.htm> 
Un agujero en el zapato <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_zapatos.htm> 
Oscar Wilde
El Príncipe Feliz <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elprincipefeliz.htm> 
Paulo Coelho
Cuidado con los recuerdos… . <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_cuidadoconlosrecuerdos.htm> 
Cuento de Navidad <http://www..rincondelpoeta.com.ar/cuento_denavidad.htm> 
El hombre que perdonaba <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elhombrequeperdonaba.htm>
Ahuyentar los fantasmas <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_ahuyentarfantasmas.htm> 
El llanto del desierto <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_desierto.htm> 
Un cuento de Navidad <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_navidad.htm> 
Mario Benedetti
El otro yo <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elotroyo.htm> 
Los Pocillos <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lospocillos.htm> 
El sexo de los ángeles <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_sexoangeles.htm>
Conciliar el sueño <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_conciliarelsueno.htm> 
Jorge Bucay
El elefante encadenado <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elefantencadenado.htm> 
Animarse a volar <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_animarseavolar.htm> 
La alegoría del carruaje <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_alegoria.htm> 
Amarse con los ojos abiertos <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_amarse.htm> 
El oso <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_eloso.htm>
Galletitas <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_galletitas.htm> 
El buscador <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elbuscador.htm>
La cobija <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_cobija.htm> 
Intentaré ser fresia <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_fresia.htm> 
Eduardo Galeano
Celebración de la fantasía <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_celebraciondelafantasia.htm> 
La función del arte I <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lafunciondelarte.htm> 
La dignidad del arte <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_dignidad.htm> 
Para la cátedra de literatura <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_catedradeliteratura..htm> 
Los adioses <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_losadioses.htm> 
La puerta <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lapuerta.htm> 
El mundo <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_fueguitos.htm> 
El diagnóstico y la terapeuta <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_diagnostico.htm> 
Palabras <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_palabras.htm> 
La desmemoria4 <http://www..rincondelpoeta.com.ar/cuento_ladesmemoria.htm> 
La yerba mate <http://www..rincondelpoeta.com.ar/cuento_yerbamate.htm>
Historia de tres mujeres <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_treshistorias.htm> 
Eladio Bulnes Jiménez
Ayer <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_ayer.htm> 
Deepak Chopra
El sendero del mago <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elsenderodelmago.htm> 
Oliverio Girondo
El lado oscuro del corazón <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elladoscuro.htm> 
Silvina Ocampo
Amada en el amado <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_amada.htm> 
Jaime Sabines
Me encanta Dios <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_dios.htm> 
Julio Cortázar
Casa tomada <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_casatomada.htm> 
Lazos de familia <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lazosdefamilia.htm> 
Instrucciones para llorar <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_instrucciones.htm> 
Los Parques <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_losparques.htm> 
Aplastamiento de las gotas <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_gotas.htm> 
Horacio Quiroga
El almohadón de plumas <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_almohadon.htm> 
Juana de Ibarbourou
Puñados de Polvo <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_punadosdepolvo.htm> 
Vestidos nuevos <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_vestidos.htm> 
Enrique Mariscal
La casa de los mil espejos <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_espejos.htm> 
El corcho <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elcorcho.htm> 
Isabel Allende
Eva Luna <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_evaluna.htm> 
Carlos Castañeda
Caminos del corazón <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_camino.htm> 
Octavio Paz
Mi vida con la ola <http://www..rincondelpoeta.com.ar/cuento_laola.htm> 
Edgar Allan Poe
El retrato oval <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_retrato.htm> 
Marcelo Ferrer
¿Nadie muere en las vísperas? <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_visperas.htm> 
Yuri Tabak
Las almas de los hombres cuando mueren <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lasalmas.htm> 
Las llaves únicas <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lasllaves.htm> 
Juan José Mestre
Lémures <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lemures.htm> 
La travesura <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_latravesura.htm> 
Christian Andersen
La niña de los fósforos <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_ninafosforos.htm> 
Jonás Diego Villarrubia Ruiz
El primer sueño <http://www.rincondelpoeta..com.ar/cuento_violeta.htm> 
Gabriel García Marquez
Remedios la bella <http://www.rincondelpoeta..com.ar/cuento_remedios.htm> 
Manuel Mujica Lainez
El Hombrecito del Azulejo <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_hombrecito.htm> 
Kahlil Gibran
Sobre los hijos <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_tushijos.htm> 
Un Cuento <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_uncuento.htm> 
Beatriz Martinelli 
Una vieja historia <http://www..rincondelpoeta.com.ar/cuento_historia.htm> 
Autores Varios
Canción del corazón <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_corazon.htm> 
La casa de la soledad <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lacasa.htm>
La marioneta de trapo <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_lamarionetadetrapo.htm> 
Estrellas de mar <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_estrellasdemar.htm> 
El perro Fernando <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_fernando.htm>
Apurada <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_apurada.htm> 
Cara de ángel <http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_caradeangel.htm> 

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EL LIBRO DE LA GRAMÁTICA VITAL. Reseña crítica en Cuadernos del Sur.

Cuando se publica, es mejor no esperar nada. Lo que el autor escribe, cuando se imprime y llega a manos del lector adquiere vida propia, ya no pertenece al autor sino a la conciencia del lector. El libro se recrea en cada lectura, se reinventa a sí mismo en una nueva criatura cada vez. Y no es infrecuente que el creador la contemple extrañado, como si contemplara una criatura extraña,  cuando ve interpretaciones y lecturas ajenas a las que él había imaginado en el acto solitario de su creación.

No es este el caso de la reseña realizada por el profesor D. José Antonio Ponferrada, a quien desde aquí agradezco sus palabras.

En la página 6, encontraréis la reseña.

Haz clic para acceder a cuadernos_19_02_2011.pdf

José Carlos Aranda

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¿POR QUÉ NOS CREEMOS CIVILIZADOS? Carta del Jefe indio Seattle al presidente de los Estados Unidos de América

(COLOR) – Pub: SUPLEMENTOS Doc: 16095N Red: 67% Ed: Primera EDICION Cb: 00 Enviado por:

¿POR QUÉ NOS CREEMOS CIVILIZADOS? Carta del Jefe indio Seattle al presidente de los Estados Unidos de América (En Un viejo que leía novelas de amor, los shuar del Amazonas, como los suwamish, no comprenden al hombre blanco).

A mediados del siglo XIX (1855), el presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, hace una oferta a los indios suwamish para comprar sus tierras a cambio de dinero y una reserva más al norte donde vivir en paz. El jefe indio Seattle no puede negociar nada y es consciente de que no tiene más opción que aceptar lo que se le ofrece o ver cómo se sacrifica su pueblo condenándolo a una muerte segura en una guerra que no pueden ganar. Pero al jefe Seattle le duele el alma pensando en que esa tierra irá a parar a manos de los blancos.

¿Qué le hace sufrir tanto a este indio? No le duele el orgullo, ni la envidia, ni el miedo. Le duele el alma porque su alma está en la tierra que tiene que ceder. Por eso, al hacerlo, con todo el orgullo de una raza condenada a desaparecer ante el avance de nuestra civilización, nos dejó a todos este mensaje.

Con frecuencia, caminamos seguros de que nuestra forma de enfrentar la vida, la supervivencia, los problemas, es la única, es la mejor… cuando ni siquiera nos hemos planteado si existe otra posibilidad de ver, sentir, vivir con esa realidad que nos rodea; si existen otras formas de coexistir, de pensar, de cohabitar en este mundo con los demás seres vivos. Este año Un viejo que leía novelas de amor, lectura obligatoria en Selectividad para Andalucía, nos trae este mismo tema. Estoy seguro de que se comprenderá mejor el mensaje de la novela si leemos estas palabras de Seattle. Por eso y porque suscribo el sentimiento que alienta este mensaje, creo que se merece no caer en el olvido,  pensarlo y transmitirlo a las generaciones venideras. A vosotros.

DISCURSO DEL JEFE INDIO SEATTLE

“El Gran Jefe de Washington ha mandado decir que desea comprar nuestra tierra. El Gran Jefe nos ha asegurado también su amistad y benevolencia. Esto es amable de su parte, pues bien sabemos que él no necesita nuestra amistad. Vamos, sin embargo, a pensar en su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco vendrá con armas y tomará nuestra tierra. EI Gran Jefe de Washington puede confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos pueden confiar en el cambio de las  estaciones del año. Mi palabra es como las estrellas. Ellas no palidecen.


¿Cómo puedes comprar o vender el cielo y el calor de la Tierra? Tal idea nos es extraña. Si no somos dueños de la pureza del aire o del resplandor del agua, cómo puedes entonces comprarlos? Cada terrón de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada hoja reluciente del pino, cada playa arenosa, cada velo de neblina en la oscura selva, cada claro del bosque y cada insecto que zumba son sagrados en las tradiciones y en la conciencia de mi pueblo. La savia que circula por los árboles lleva consigo los recuerdos del hombre rojo.

El hombre blanco olvida su tierra natal cuando, después de muerto, va a vagar entre las estrellas. Nuestros muertos nunca olvidan esta hermosa Tierra, pues ella es la madre del hombre rojo. Somos parte de la Tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas. El venado, el caballo y la gran águila son hermanos nuestros. Las cumbres rocosas y las campiñas verdeantes, el calor de los ponis y el del ser humano, todos pertenecen a la misma familia.

Por eso cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestra tierra, exige mucho de nosotros. El Gran Jefe manda decir que va a reservar para nosotros un lugar en el que podamos vivir cómodamente. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso vamos a considerar tu oferta de compra de nuestra tierra. Pero no va a ser fácil, porque esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que corre por los ríos y arroyos no es sólo agua, sino también la sangre de nuestros antepasados. Si te vendemos la tierra deberás acordarte de que es sagrada y tendrás que enseñarles a tus hijos que es sagrada y que cada reflejo en el espejo del agua transparente de los lagos cuenta las historias y los recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos. Sacian nuestra sed. Los ríos transportan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si te vendemos nuestra tierra habrás de recordar y de enseñar a tus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también tuyos y tendrás que tratar a los ríos con la misma amabilidad que otorgarías a un hermano. Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. Para él un lote de terreno es igual al otro, porque es un forastero que llega en el silencio de la noche y arrebata de la tierra todo lo que necesita. La Tierra no es su hermana, sino su enemiga. Y después de conquistarla se marcha. Deja tras de sí las tumbas de sus antepasados y no le importa. Arrebata la tierra de las manos de sus hijos y no le importa. Olvida la sepultura de sus padres y el derecho de sus hijos a la herencia. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el Cielo, como cosas que se pueden comprar, saquear, vender como ovejas o quincallería reluciente. Su voracidad arruinará la Tierra, dejando tras de sí sólo desierto.

No sé. Nuestros modos de proceder difieren de los tuyos. La visión de tus ciudades causa tormento a los ojos del hombre rojo. Pero tal vez sea así porque el hombre rojo es un salvaje que no entiende nada.

No hay ni un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco. No hay un lugar en el que se pueda oír el brotar de las hojas en la primavera o el revolotear de las alas de un insecto. Pero tal vez eso se deba a que yo soy un salvaje que no entiende nada. El ruido no sirve más que para insultar a los oídos. ¿Y qué vida es ésa en la que un hombre ya no puede oír la voz solitaria de un curiango, la conversación de los sapos junto al pantano? Soy un hombre rojo y no entiendo nada. El indio prefiere el suave susurro del viento acariciando la superficie de un lago y el aroma del mismo viento, purificado por una lluvia de mediodía u oliendo a pino. El aire es muy valioso para el hombre rojo, porque todas las criaturas participan de la misma respiración, los animales, los árboles y el ser humano. Todos participan de la misma respiración.

El hombre blanco no parece percibir el aire que respira. Como un moribundo en prolongada agonía, es insensible al aire fétido. Pero si te vendemos nuestra tierra habrás de acordarte de que el aire es precioso para nosotros, que el aire reparte el espíritu con toda la vida que él sustenta. El viento que dio a nuestro bisabuelo su primer soplo de vida recibe también su último suspiro. Y si te vendemos nuestra tierra, deberás mantenerla reservada, hecha un santuario, como un lugar al que el mismo hombre blanco pueda ir para saborear el viento, endulzado con la fragancia de las flores del campo.

Así pues, vamos a considerar tu oferta de compra de nuestra tierra. Si decidimos aceptar, lo haré con una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como si fuesen hermanos. Soy un salvaje y no consigo pensar de otro modo. He visto millares de bisontes pudriéndose en la pradera, abandonados por el hombre blanco que los abatía a tiros disparados desde un tren en movimiento. Soy un salvaje y no entiendo cómo un humeante caballo de hierro puede ser más importante que el bisonte que nosotros, los indios, matamos únicamente para sustento de nuestras vidas.

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se acabasen, el hombre moriría de soledad de espíritu. Porque todo lo que les sucede a los animales, le sucede luego también al hombre. Todo está relacionado entre sí. Debéis enseñarles a vuestros hijos que la tierra donde pisan simboliza las cenizas de nuestros antepasados. Para que tengan respeto a los padres, cuéntales a tus hijos que la riqueza de la tierra son las vidas de nuestros parientes. Enséñales a tus hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la Tierra es nuestra madre. Todo cuanto hiere a la Tierra, hiere a los hijos e hijas de la Tierra. Si los hombres escupen en el suelo, escupen sobre sí mismos.

Una cosa sabemos: que la Tierra no le pertenece al hombre. Es el hombre el que pertenece a la Tierra. De eso estamos ciertos. Todas las cosas están relacionadas entre sí como la sangre que une a una familia. Todo está relacionado. Lo que hiere a la Tierra, hiere también a los hijos e hijas de la Tierra. No fue el hombre el que tejió la trama de la vida: él es sólo un hilo de la misma. Todo cuanto haga con la trama se lo hará a sí mismo. Nuestros hijos han visto a sus padres humillados en la derrota. Nuestros guerreros sucumben bajo el peso de la vergüenza. Y tras la derrota pasan el tiempo sin hacer nada, envenenando su cuerpo con alimentos endulzados y bebidas fuertes. No tiene mucha importancia dónde pasaremos nuestros últimos días. Éstos no son muchos. Algunas horas más, algunos inviernos quizás, y ninguno de los hijos de las grandes tribus que vivieron en estas tierras o que hayan vagado en grupos por los bosques quedará para llorar sobre los túmulos, un pueblo que un día fue tan poderoso y lleno de confianza como el nuestro.

Ni el hombre blanco con su Dios, con el que anda y con quien conversa de amigo a amigo, queda al margen del destino común. Podríamos ser hermanos a pesar de todo. Vamos a ver. Estamos ciertos de que el hombre blanco llegará tal vez a descubrir, un día, una cosa: nuestro Dios es el mismo Dios. Quizás pienses que Lo puedes poseer de la misma manera que deseas poseer nuestra tierra. Pero no puedes. Él es el Dios de la humanidad entera. Él tiene la misma piedad para con el hombre rojo y para con el hombre blanco. Esta Tierra es preciosa para Él. Causar daño a la Tierra es despreciar a su Creador.

Los blancos también han de acabarse un día. Puede que más temprano que todas las demás razas. ¡Seguid adelante! ¡Ensuciad vuestra cama! ¡Una noche vais a morir ahogados en vuestros propios excrementos! Sin embargo, al desaparecer, brillarán con fulgor, abrasados por la fuerza de Dios que los trajo a este país y los destinó a dominar esta tierra y al hombre rojo. Este destino es un enigma para nosotros. No conseguimos imaginarnos cómo será cuando los bisontes hayan sido masacrados, los caballos salvajes domesticados, los rincones más apartados del bosque infestados por el olor de mucha gente y las colinas ondulantes cortadas por los hilos que hablan.

¿Dónde ha quedado el bosque denso y cerrado? Se acabó. ¿Dónde estará el águila? Se fue. ¿Qué significa decirle adiós al pony ligero y a la caza? Es el fin de la vida y el comienzo de la supervivencia.

Por algún designio especial, Dios os ha dado el dominio sobre los animales, los bosques y el hombre rojo. Pero ese designio es para nosotros un enigma. Tal vez lo comprenderíamos si conociésemos los sueños del hombre blanco, si supiésemos cuáles son las esperanzas que transmite a sus hijos e hijas en las largas noches de invierno y cuáles las visiones de futuro que ofrece a sus mentes para que puedan formular deseos para el día de mañana. Pero somos salvajes. Los sueños del hombre blanco siguen ocultos para nosotros. Y por estar ocultos, hemos de caminar solos nuestro propio camino, pues, por encima de todo, apreciamos el derecho que cada uno tiene de vivir conforme desea. Por eso, si el hombre blanco lo consiente, queremos ver garantizadas las reservas que nos prometió. Allí quizás podamos vivir nuestros últimos días conforme deseamos.

Después que el último hombre rojo haya partido y su recuerdo no pase de ser la sombra de una nube flotando sobre las praderas, el alma de mi pueblo seguirá viviendo en estos bosques y playas, porque nosotros las hemos amado como un recién nacido ama el palpitar del corazón de su madre. Si te vendemos nuestra tierra, ámala como nosotros la amábamos, protégela como nosotros la protegíamos. Nunca olvides cómo era esta tierra cuando tomaste posesión de ella. Y con toda tu fuerza, con tu poder y con todo tu corazón, consérvala para tus hijos e hijas y ámala como Dios nos ama a todos. Una cosa sabemos: nuestro Dios es el mismo Dios. Esta Tierra le es sagrada. Ni siquiera el hombre blanco puede eludir el destino común a todos nosotros”.

El tratado se firmó el 22 de enero de 1855. Un total de dos millones y medio de acres fueron cedidos y se les asignaron reservas. Pero, como presentía el jefe Settle, aquello fue el principio del fin: el contacto con el hombre blanco diezmó a su gente: las nuevas enfermedades, el alcoholismo, la pobreza… los indios fueron desapareciendo. Aún tuvo fuerzas para ver el cumplimiento de su propia profecía. Murió un 7 de junio de 1866, once años después de la firma.

José Carlos Aranda

 

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