ADICCIÓN A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS: UNA AMENAZA EMERGENTE.

Está claro que las nuevas tecnologías nos facilitan la vida: nunca como ahora hemos tenido tan fácil la comunicación ni el acceso a la información. Se abre ante nosotros, además, una nueva era donde estas herramientas serán determinantes y necesarias. Es una revolución que no tiene marcha atrás.

CADA VEZ ANTES

CADA VEZ ANTES

Sin embargo, esta visión positiva de las nuevas tecnologías tiene su lado oscuro: la dependencia. Mi hija, con veintiséis años, me comentaba alarmada que había acompañado a una grupo de cuatro adolescentes en un trayecto de autobús ycómo en ningún momento llegó a levantar ninguna de ellas la vista de la pantalla del teléfono móvil. Ella, con veintiséis años ya no lo entendía: «Nosotras, cuando salíamos, no parábamos de charlar aunque nos hubiéramos visto esa misma mañana en el Colegio. No puedo entender que queden para salir y no se dirijan la palabra».

Justamente a esto me refiero. Trabajo en un Instituto donde están prohibidos los móviles y sucedáneos; no porque sean malos, sino porque no proceden en centro educativo donde se va a dar clase. Sin embargo es una norma contracorriente: todos los niños acuden con su teléfono móvil y, cada vez más, aprovechan cualquier momento para «engancharse» con el aparatito. Colocan las carteras encima del pupitre y camuflan el juego o la conversación «on line».  Cuando esto sucede, el aparato se les recoge, se deposita en Jefatura de Estudios y es devuelto a sus padres. El punto de adicción se demuestra, por ejemplo, cuando el incidente desemboca en un enfrentamiento violento porque se niega a entregar móvil y el alumno prefiere la sanción por falta grave al diálogo con el profesor. Los padres y los alumnos justifican el llevar el móvil en la necesidad de estar comunicados por si pasa algo, y yo pienso cómo pudimos crecer nosotros o nuestros hijos cuando sólo teníamos el teléfono del centro para avisarles o que nos avisaran en caso de que algo ocurriera. No es una causa, sino una excusa amparada en la laxitud educativa de muchas familias que no saben poner límites.

Empiecen a preocuparse cuando el niño en lugar de hacer los deberes en casa, esté jugando con el ordenador, cuando se siente a comer o cenar con la familia y lleve consigo su teléfono y siga tecleando y pendiente de la pantalla olvidando la convivencia; preocúpense cuando les escondan los móviles para llevarlos ocultos al Cole; preocúpense cuando les exijan -no pidan- un modelo superior porque ese ya está anticuado, preocúpense cuando se den cuenta de que esas pequeñas pantallas se han convertido en un refugio que los aisla del mundo real, el de los afectos y el compromiso, el de la vida misma. Preocúpense, por fin, cuando constaten que sus hijos prefieren esos aparatos a un beso, una caricia o una sana conversación con sus padres -de un buen libro ya ni hablamos-. Y es que no debemos confundir el medio, la herramienta, con el fin. La herramienta nos es útil, pero si nos quedamos ahí estaremos perdiendo la comunicación empática, la que nos socializa y nos aproxima a ese que está, vive y siente en nuestro universo inmediato; precisamente a ese al que podemos ayudar con una simple sonrisa.

A veces, tenemos la suerte de que pueda resumir en una imagen el abismo del que hablamos. Es lo que sucede con el anuncio que os presento y que espero disfrutéis tanto como yo.

¿CÓMO NOS AFECTA LA ADICCIÓN?

En este artículo publicado en ABC por M.J. Pérez-Barco tenéis algunos de los indicadores típicos que os ayudarán a detectar posible problemas. Suerte.

12 CLAVES PARA DETECTAR LA ADICCIÓN EN NUESTROS HIJOS.

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ERRORES GRAMATICALES QUE DEBEMOS EVITAR: EL CONFIDENCIAL

LAS INCORRECCIONES SON HABITUALES

7 errores gramaticales muy comunes que debemos evitar

7 errores gramaticales muy comunes que debemos  evitar

Muchas veces nos dejamos llevar por las prisas y no nos paramos a pensar en lo que decimos (o escribimos). (Corbis)

Martes, 4 de junio de 2013

Aunque en ocasiones no lo parezca, todos hemos ido a la escuela y nuestros profesores nos han enseñado cuáles son las principales reglas gramaticales del idioma castellano. Por gramática entendemos la organización de las palabras dentro de una oración, y sus reglas y principios. Parece muy sencillo cumplirlas, pero diversos factores provocan que en muchas ocasiones hagamos caso omiso de ellas. Uno de ellos es el uso del castellano en cada zona de España, que hace que lo incorrecto esté ampliamente extendido. Es el caso, por ejemplo, del leísmo castellano. Otro factor es la urgencia de la expresión: cuando hablamos en voz alta, resulta difícil vigilar las concordancias de género y número y es habitual que incurramos en leves, aunque comprensibles, errores.

Junto a la Ortografía y el Diccionario, la Gramática es uno de los tres libros más importantes de los publicados por la Real Academia de la Lengua Española. La edición de 2009, que fue la primera editada por la academia desde 1931, fue responsabilidad del lingüista Ignacio Bosque Muñoz, catedrático de Filología Hispánica de la Universidad Complutense de Madrid, y se trata de la obra de referencia sobre este tema. Para septiembre de este año está prevista una nueva edición. Pero, ¿cuáles son los errores que se cometen más a menudo? Todos podemos encontrar la solución en nuestros libros de texto, pero seguramente estos estén cogiendo polvo en algún lugar oculto de nuestro hogar…

  • “Cuatro de cada cien lleva una mala alimentación”: errores de concordancia. Uno de los más habituales en el lenguaje hablado, ya que al pensar sobre la marcha tendemos a centrarnos más en el contenido que en la forma de lo que decimos. Debemos tener cuidado con expresiones como “la mayoría de personas”, ya que el verbo ha de concordar con el sujeto, que es “la mayoría”, y no con “las personas”, aunque la RAE ya no considere incorrecto concordar con este complemento. La utilización de pronombres puede confundirnos fácilmente (como ocurre con el caso de “les tengo envidia a estas personas”, que ha de ir en plural) o cuando un adjetivo ha de concordar con el complemento directo (“pinta azules esas palabras” en lugar de “pinta azul esa palabra”).
  • “Si querría hacerlo…”: utilización incorrecta del subjuntivo. El empleo de este modo verbal constituye una de las mayores dificultades que hemos de afrontar en nuestro habla, ya que requiere un esfuerzo mental mucho mayor por lo alambicadas que resultan las construcciones en las que aparece el subjuntivo, que por lo general suele indicar posibilidad, incertidumbre o subjetividad. En muchas ocasiones, lo que ocurre es que se utiliza el modo indicativo cuando debería emplearse el subjuntivo. Es el caso, por ejemplo, de “estaría bien que vengas” o “hubiese preferido que estás”. Suele ocurrir a menudo también en la utilización de condicionales, como es el caso de “si yo tendría más tiempo…”, incorrecto.
  • “Bajo ningún punto de vista”: utilización incorrecta de preposiciones. Cualquiera que haya estudiado con un poco de profundidad el idioma inglés sabrá que los llamados “phrasal verbs”, con sus matices obtenidos gracias a las diferentes preposiciones, resultan altamente complicados para el no angloparlante. En español no es exactamente igual de difícil, pero aun así, tenemos dificultades para diferenciar cuál es la preposición exacta que se debe emplear con cada verbo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los galicismos “a tomar”, “a decidir”, etc., que se deben expresar con una oración subordinada (por ejemplo, “es una decisión que se debe tomar” es correcto y “es una decisión a tomar”, incorrecto), o expresiones mal utilizas como “quedar de venir”, “bajo ningún punto de vista” (se debe decir “desde ningún punto de vista”), “cerca a” o “en consecuencia a” (las correctas son “cerca de”, o “como consecuencia de”).
  • “No pienses de que te vas a salir con la tuya”: dequeísmo. Una de las variantes del punto anterior, que nos lleva a utilizar expresiones como “me dijo de que tenía razón” o como “resulta de que había venido muy pronto”. Ojo, porque esta regla es un arma de doble filo. Hay que tener cuidado con no pasarse con la corrección y comenzar a utilizar de manera incorrecta expresiones como “me olvidé comprar” (que debería ser “me olvidé de comprar”) o no utilizar nunca “de que”, incluso cuando está bien (como es el caso de los verbos “acordarse”, “presumir”, “estar seguro”, etc.).
  • “Le quiero mucho”. Laísmo, leísmo y loísmo. El triángulo de las Bermudas de la meseta castellana. El menos habitual de los tres es el loísmo, que consiste en sustituir el pronombre “le” (objeto indirecto) por “lo” (objeto directo). Un ejemplo de esta mala utilización sería decir “lo voy a dar un beso”. El laísmo consiste en utilizar “la” como complemento indirecto cuando la única palabra que puede cumplir esa función es “le”. Por ejemplo, la oración “la voy a dar un beso”, que aunque se refiera al género femenino, debe emplear “le”. El más habitual en esta triada es el leísmo, la sustitución del complemento directo “lo” por el “le” que debería utilizarse únicamente para complementos indirectos. Por ejemplo: “le quiero mucho”. Aunque se considera un vulgarismo, la RAE considera aceptable el leísmo.
  • “Ayer vinistes pronto”. Añadir “s” en la segunda persona del pretérito imperfecto de singular. “Tú comistes”, “tú pensastes”, “tú vinistes”. Todas estas expresiones son absolutamente incorrectas, y no deben emplearse jamás.
  • “Hubo un incendio, muriendo tres personas”: gerundio de posterioridad. Uno de los más empleados en la prensa, ya que muchos no son conscientes de que este empleo de la expresión es incorrecto. Consiste en utilizar el gerundio para expresar una acción que ocurre detrás de otra, como es el caso de “se cayó por las escaleras rompiéndose una pierna”. Es incorrecto, ya que el gerundio sólo puede emplearse para expresar simultaneidad.
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¿DEBEN LLEVAR DEBERES LOS NIÑOS A CASA?

Hoy aparece en La Razón.es un interesante artículo que vuelve a incidir en un ya largo debate acerca de si es bueno o no que los niños lleven deberes a casa. Aporta interesante información sobre el posicionamiento de algunas Comunidades Autónomas al respecto, también de Asociaciones de Padres, y no llegamos a otra conclusión que el afirmar que aquellos niños que hacen deberes en casa obtienen mejores resultados académicos, lo cual no deja de ser lógico y natural: a más dedicación, mejores rendimientos.

Para mí es evidente que es bueno, útil y necesario que los niños lleven tareas a casa, aunque no me gusta el término «tarea» por lo que implica de «trabajo obligatorio». Y digo esto porque el niño no distingue entre lo que es un juego de lo que una «actividad» propuesta para ocupar su tiempo. El carácter lúdico de la actividad escolar lo pone la sonrisa del padre o la madre que acompaña al niño y mira complaciente cómo hace un dibujo, unas cuentas de sumar o un copiado, cómo lee un cuento o, simplemente, cómo garabatea un folio en blanco usando rotuladores de distintos colores.

No se habla en este artículo de la inteligencia emocional, del hecho de asociar las «actividades escolares» a algo que «gusta a mis papás» produciendo la carga positiva de emoción que hará al niño proclive al aprovechamiento de tiempo en clase. Las emociones del niño se mueven por la conquista del aplauso y la atención de sus progenitores. Si hacemos de la escuela y de la vida en familia dos universos completamente aislados, el niño no sentirá la retroalimentación positiva necesaria que lo acerque con entusiasmo a lo que hacemos en las aulas. Muchos padres aplauden con entusiasmo el «gol» que ha marcado su hijo en el partido, pero no se «deja» leer un cuento o se detiene a aplaudir un copiado bien hecho. El niño entiende que el fútbol es importante, pero el copiado es un «rollo» que a papá no interesa.

Tan importante o más que esta carga emocional positiva resulta el hecho de que la familia pueda observar los progresos de sus hijos y poner remedio cuando se produzca cualquier retraso o desviación en los contenidos, destrezas o «competencias» que van adquiriéndose con la edad. Para ello se requiere un contacto asiduo y sincero con sus maestros y profesores. Cuando no compartimos ese tiempo, pueden producirse carencias que vayan ahondando en deficiencias que dificulten su progreso en niveles superiores. A medida que vaya pasando de curso, el lastre arrastrado pesará y el niño puede llegar a desconectar. Solo la observación directa nos proporciona esos datos que, como padres, necesitamos también para evaluar los progresos de nuestros hijos. Eso requiere «convivir» y generar espacios compartidos donde el niño pueda mostrar -que no demostrar- lo que ha aprendido, rectificar errores y mejorar respuestas.

Otro elemento esencial del hecho de realizar deberes en casa es el generar «hábitos» en la organización del tiempo: ahora un poquito de esto y cuando terminemos un poquito de lo otro. Es apabullante el número de niños que tiene como alternativa a estas actividades escolares en casa los dibujos animados ininterrumpidos en un televisor permanentemente encendido. Somos lo que hacemos, un niño que pasa cuatro horas frente a un televisor será un buen «televidente» pero no un buen estudiante. Los alumnos con fracaso escolar con los que trabajo -trece y diecisiete años- pasan un promedio de seis horas diarias frente al televisor o el ordenador en videojuegos o redes sociales. Lamentablemente, la dificultad para conciliar la vida familiar y laboral hace que muchos de nosotros optemos por el camino más fácil, encenderles el televisor cuando llegan del colegio, o apuntarlos a toda clase de actividades para que estén ocupados hasta que regresemos del trabajo. El convivir con nuestros hijos supone, a veces, un esfuerzo ímprobo, pero no tenemos más remedio que organizarnos teniendo en cuenta que lo que ellos más necesitan somos nosotros como padres.

Y, para terminar, hay actividades que requieren de una concentración que difícilmente podemos lograr en el aula. Me refiero ahora a la memorización. Mucho se ha criticado el que los niños tengan que memorizar, ¿para qué sirve si la información ya está al alcance de una tecla? Sin embargo, es una facultad del cerebro que conviene desarrollar como cualquier otra. A quien me dice esto siempre le respondo que tiene el mismo sentido que pueda tener el animarlo a correr en un mundo donde existen motos y coches. Se trata de que el cuerpo desarrolle sus capacidades, y en el cuerpo viene incluido el cerebro. También se nos olvida que para poder hallar la solución hay que saber plantear la pregunta adecuada, y hay que tener un criterio de selección en la respuesta. Esto requiere manejar unos conceptos y haber desarrollado un sentido crítico. En la medida en que nuestro cerebro recuerda más datos tiene más capacidad de relación, lo que supone poder ofrecer una mayor perspectiva y sentido crítico. Lo siento.

De todo lo dicho, lo más importante creo que es la necesidad de conectar emocionalmente con la familia lo que se hace en el colegio, que el niño sienta que importa a sus padres y que, a través de estas actividades, puede dibujar una sonrisa en sus caras, obtener el reconocimiento. El niño integrará «profe» y «familia» como un universo único que camina en la misma dirección: su formación como persona.

Antes de dejarles con este artículo de El Mundo, una última reflexión. Las actividades a desarrollar en casa deben ser en tiempo y forma proporcionadas a la edad. Dos horas es una exageración para un niño de seis años. En este sentido, remito al capítulo IV de Inteligencia natural (Toromítico, 2013) donde trato ampliamente este tema, la organización del tiempo y las sesiones de estudio en casa.

Ahora sí, les dejo con esta reflexión de Alfonso Ussía:

domingo, 02 junio 2013.

Actualizado a las
09:20h

La Razón

Dos horas de deberes para triunfar en el cole

En Galicia está prohibido mandar deberes a los niños en Educación Infantil y en el primer ciclo de Primaria. Así ha sido durante los últimos 16 años, desde que en 1997 se aprobara una orden por parte de la Consellería de Educación y Ordenación Universitaria. Sin embargo, no todos los padres parecen compartir la medida. Prueba de ello es el CEIP Isidro Parga Pondal, en la localidad de Oleiros (La Coruña). Después de que algunos progenitores solicitaran más tareas extraescolares para sus hijos, bastó la denuncia de un padre a la Inspección de Educación de la Xunta, reclamando la aplicación de la orden, para que los deberes cesaran de inmediato. Fuentes del Gobierno gallego reconocieron a este diario que «no tendría sentido modificar esta orden en plena tramitación» de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce). En todo caso, cuando se tramite la nueva legislación, «se verá si esta norma se adecúa a la ley». ¿Y qué dicen desde el Isido Parga Pondal? «Nosotros no legislamos; sólo aplicamos la ley que está en vigor», aseguraron a LA RAZÓN desde la dirección del centro. Tal como marca la norma, sólo se «mandan» deberes a partir de segundo ciclo de Primaria: lectura y comentario de libros adecuados a la edad, búsqueda y recogida de datos o materiales para la realización de trabajos en el aula, lectura de noticias de prensa, trabajos de plástica…

Los alumnos de Primaria tienen un calendario lectivo de 25 horas semanales, mientras que los últimos datos del Instituto de Evaluación, dependiente del Ministerio de Educación, mostraban que casi la mitad de los alumnos de 6º de Primaria empleaban entre una y dos horas diarias en hacer las tareas. Sin embargo, el porcentaje de los que dedicaban dos y tres horas pasó del 18% al 26%. En otros países, los padres han sido menos comprensivos. Es el caso de Francia. En marzo del año pasado, la Federación de Consejos de Padres de Alumnos de Francia (FCPE) fue directamente a una «huelga de deberes» de 15 días para protestar contra los «trabajos forzosos» que se encargaban a los niños de Primaria, pues los consideraban una «subcontratación pedagógica». El debate vuelve a estar sobre la mesa: ¿deberes sí o deberes no?

«Estamos en contra de que se manden deberes. El calendario lectivo es más que suficiente», afirma a este diario Jesús María Sánchez, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa). De hecho, a la manera de los progenitores franceses, también plantearon la posibilidad de acudir a una huelga de tareas extraescolares. «Los niños son niños, y a esas edades tienen que tener su tiempo de ocio», añade. Y es que no es raro que esas dos horas de deberes den pie a «tensiones y perjudiquen las relaciones familiares». Así, desde Ceapa han elaborado un «calendario de competencias» con pequeñas actividades para realizar en familia a lo largo de los 365 días del año: desde preparar una comida hasta responder a una pregunta en un idioma extranjero, pasando por realizar una donación a una ONG. «Al final, los padres son los únicos responsables en el tiempo que dedican sus niños fuera de clase», dice Sánchez.

La Confederación Católica de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Concapa) mantiene la opinión contraria. «Hoy la sociedad es ultracompetitiva. Si les enseñamos cuanto antes a tener hábitos, les haremos un gran favor», dice Luis Carbonel, presidente de Concapa. La constancia y la organización del tiempo serían algunas de las ventajas. Y es que «una cosa es entender lo que se da en clase y otra retener los conocimientos: eso se adquiere estudiando». Algo que, además, «permite a los padres colaborar con los hijos, ofreciendo una buena ocasión de diálogo». Cierto es que los deberes deben estar adaptados a cada edad, pero siempre, «como todo en la vida», habrá tareas que sean gratificantes y otras duras. En todo caso, antes de reducir los deberes escolares, Concapa abogaría por rebajar la agenda de actividades extraescolares de los niños. De hecho, según Educación, el 91,7% de los alumnos de enseñanza obligatoria dedica un tiempo «extra» a actividades como la música, deporte, idiomas, etc. Así, el estudio más ambicioso en este sentido, realizado por el Ministerio de Educación de Reino Unido que analizó el progreso de más de 3.000 niños a lo largo de 15 años, mantiene que una media de dos horas de deberes al día garantiza una mejora de resultados en lengua, matemáticas y ciencias.

¿Qué opinan los profesores? «Es más fácil definir los deberes por lo que no son: no son lo que no se ha aprendido en clase, ni lo que no ha dado tiempo a hacer en el colegio, ni discutir con los padres», dice Carmen Guaita, vicepresidenta del sindicato ANPE. Sin embargo, sí que son un trabajado individual y un hábito de estudio orientado a las posteriores enseñanzas Secundaria y Superior. «No sabemos hasta qué punto se debe legislar sobre ésto. Quien debe decidirlo es el centro educativo. Pero si los padres ven que su hijo está agobiado, deben hablar con los profesores», dice Guaita. Así, si bien cada niño es un mundo, «basta con media hora diaria para crear un hábito de estudio, en un lugar habilitado para hacer deberes, que no tengan televisión ni ordenador…Un momento en el que esa media hora sea de trabajo».

Como dice José Antonio Martínez, presidente de la Asociación de Directores de Institutos de la Comunidad de Madrid, «in medio virtus»: en el medio está la virtud. «Tan exagerado me parece emplear tres horas en los deberes como no emplear nada de tiempo», asegura. Pero en ningún caso las tareas «deben ser algo que esté regulado, pues siempre habrá niños que necesiten más tiempo».

«En esas edades tan tempranas se trata de que las cosas que aprenden en clase tengan luego una aplicación, que vean su utilidad. No se trata de repetir», dice el psicólogo Francisco Rodríguez, portavoz del Instituto de Orientación Psicológica EOS. De lo contrario, «pueden acabar con una aversión por todo lo académico». Y la participación de los padres es clave: «Debe ser algo cotidiano, más lúdico… Incluso puede mejorar la relación entre padres e hijos».

(http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/2516029/dos-horas-de-deberes-para-triunfar-en-el-cole#.Uar0cGc-qE5)

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EDUCAR EN DERECHOS SIN HABLAR DE DEBERES, ¡MISIÓN IMPOSIBLE!. GRACIAS SEÑOR CALATAYUD

AFORTUNADAMENTE HAY VOCES QUE SE ALZAN CONTRA CORRIENTE PONIENDO BLANCO SOBRE NEGRO EL SENTIDO COMÚN FRENTE A LO POLÍTICAMENTE CORRECTO.

Desgraciadamente, la buena teoría debe ir acompañada de una buena praxis, eso es lo difícil. Estoy seguro de que él así lo hace, estoy seguro de que el Sr. Calatayud cuando emite una sentencia obligando a un menor a regresar al Colegio o al instituto, también establecerá un protocolo de seguimiento para su sentencia. En este, como en la mayoría de los casos, lo peor pueden ser los malos imitadores. Y me refiero a un caso que me ocurrió personalmente siendo Jefe de Estudios.

No diré ni dónde ni cuándo para evitar posibles connotaciones ni etiquetas, lo que sí les puedo garantizar es que lo que refiero a continuación es un caso real. Se trataba de un alumno de 3º de la ESO, repetidor, inadaptado, con serios problemas para respetar cualquier principio de autoridad. La acumulación de faltas graves había derivado en diferentes sanciones, incluyendo la expulsión, sin resultado. El muchacho se dedicaba a vender droga. En una persecución con la Guardia Civil, se cayó de la motocicleta y se partió la tibia. Fue arrestado y juzgado. Tenía dieciséis años. La vida en el Instituto continuaba con el trasiego normal cuando un buen día se presentó en el despacho con su muleta y su escayola: «Pues nada, que me ha condenado el juez a seguir en el Instituto». Mi respuesta, francamente fue de perplejidad. Conocía este tipo de sentencias, pero entendía que para alumnos en edad de educación obligatoria, menores de 16 años. Tampoco entendía que, conociendo el perfil del alumno, una sentencia de esas características fuera emitida sin establecer un contacto con el Centro Educativo, si no por parte del propio Juez, al menos por parte de la Fiscalía. Conociendo al sujeto opté por no darle crédito, hablé con el Director y le solicitamos el que se personara con la sentencia.

El muchacho así lo hizo. Se presentó con su sentencia en la que, efectivamente, se le condenaba a optar por un Centro de Menores o por volver al Instituto. Lo que en ningún momento establecía la sentencia era «en qué condiciones debía regresar al Instituto». Lo que me llamó la atención fue que, en ningún momento del proceso hubo una coordinación entre fiscalía, juzgados y centro educativo. El problema se aparcó sin condiciones y no tardó nada en volver a explotar. Bastó la primera hora de clase para que el muchacho sacara su móvil en clase y comenzara a trastear ostensiblemente en las teclas. Decir que él sabía que estaba prohibido en el centro y más en medio de una clase, creo que no es necesario afirmarlo. Buscaba intencionadamente el enfrentamiento. Si las reglas son las mismas para todos, no hay otra que pedirle que guarde el móvil; ante la negativa y el desafío, exigirle que nos lo dé para entregarlo a sus padres; ante la negativa, la expulsión de clase con amonestación grave. Y ante la negativa a abandonar la clase, ¿qué hacemos? Mandar al Delegado a buscar al Jefe de Estudios o, en su defecto, al Director para que inste al alumno a acompañarlo… Por fin, el alumno abandonó el aula sin abandonar su móvil con la sonrisa de la victoria en la cara: «Me voy porque quiero, no porque tú me eches». Todo un espectáculo.

Comunicamos las circunstancias a la Fiscalía de menores, la respuesta que se nos dio fue que aplicaramos el reglamento docente, es decir, que lo volviéramos a expulsar por falta muy grave. ¿Qué solucionamos en el proceso? ¿Dónde estaba la familia de ese muchacho?

Temo a los imitadores que entienden el fin pero no el modo. Si vamos a educar entre todos, mejor coordinamos esfuerzos. Lo contrario ya se sabe… «A río revuelto, ganancia de pescadores»… ¡Y cómo pescan estos!

De cualquier forma, mis felicitaciones al juez Calatayud por ponernos frente al espejo del sentido común. Aquí les dejo con este artículo de ABC.

El juez Calatayud clama contra un sistema que «confunde un cachete con maltrato»

«Si los padres no pueden interferir en la vida de sus hijos es muy difícil que puedan educarlos sobre la base de unos valores», señala el titular del Juzgado de Menores de Granada

El juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud (Ciudad Real, 1955), clamó ayer contra un sistema -judicial y educativo- que no permite a los padres «interferir» en la vida de sus hijos y que «confunde un cachete con maltrato».

«Si los padres no pueden interferir en la vida de sus hijos es muy difícil que puedan educarlos sobre la base de unos valores», advirtió.

Calatayud, popular por sus sentencias ejemplares de carácter socioeducativo, pronunció una conferencia en la sede de la Fundación Barrié, en La Coruña, que se vio desbordada por el interés que había despertado su intervención en la ciudad.

Durante su intervención, que provocó la carcajada generalizada del auditorio en varias ocasiones, se mostró muy crítico con la labor de los padres, el sistema educativo y los políticos por «permitir que haya varias generaciones que se hayan criado con derechos pero sin deberes».

«A mi modo de ver, esta forma de proceder son complejos de joven democracia y reflejan que somos un país que no tiene término medio. Pasamos de ser pobres a ser ricos y, ahora, volvemos a ser pobres», manifestó.

Calatayud señaló que lleva años reclamando un pacto por el menor porque «sería bueno que se redefiniese su figura».

Se mostró especialmente crítico con el sistema educativo y reclamó «toda» la autoridad para los profesores con el objetivo de evitar situaciones indeseables como que un «niñato» agreda a un docente. «Eso es algo que no se puede consentir», proclamó.

El juez valoró que la delincuencia de menores está bajando en España y ha achacado este descenso a tres causas principales. «La primera es que los niños están volviendo a la escuela porque no hay trabajo, la segunda que los padres están también más tiempo en casa y, la tercera, es que cada vez hay menos víctimas potenciales», señaló en alusión a la crisis.

«No soy colega de mis hijos»

Aunque reconoció que educar a los hijos es una difícil tarea y ha precisado que no le gusta dar consejos en ese sentido sí ha explicado que él no es amigo de sus hijos.

«No soy colega de mis hijos, simplemente soy su padre porque en caso contrario les estaría dejando huérfanos», explicó.

Calatayud, que a lo largo de su carrera judicial ha condenado a 200 menores a sacar el título de enseñanza obligatoria, insistió en que es «absolutamente necesario» transmitir a los menores que, además de derechos, tienen obligaciones y la primera de ellas es obedecer sus padres mientras estén bajo la potestad familiar.

Explicó que el Código Civil dice que «los hijos deben obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad y respetarles siempre», y agregó que han de contribuir «equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella. Luego tienen sus derechos, sí, pero también sus deberes».

«Si a los 18 años no están de acuerdo con la disciplina paterna, ya saben dónde está la puerta», apostilló.

Por último, alertó de que cada vez trata más casos de malos tratos de hijos a padres -«he visto a padres con las piernas partidas por una agresión»- y ha explicado que hay numerosos casos en familias con un poder adquisitivo medio o alto. «Nunca he condenado a un gitano por agredir a su padre», concluyó el juez. Desde que en 1988 se convirtió el titular del Juzgado de Menores Único de Granada han pasado por sus manos más de 16.000 casos, incluidos 34 asesinatos y 98 violaciones.

Familia

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¿CÓMO FUNCIONAN LAS CÉLULAS ESPEJO?

¿CÓMO FUNCIONAN LAS CÉLULAS ESPEJO?

Me gustaría que reflexionáramos sobre la imagen que estamos viendo. Dos adultos en una clara actitud de preocupación, manos enlazadas detrás de una espalda cansada, cabeza cabizbaja y andar cansino. ¿Qué hace el niño? Un niño no tiene otro referente para interpretar y sentir la realidad que ese adulto a quien quiere, por el que siente apego. Sus actitudes, sus emociones, serán su guía inconsciente. Por eso, cuidemos la imagen que ofrecemos, las palabras que decimos, las emociones que transmitimos porque, a través de ellas, ofrecemos una auténtica «guía de uno y disfrute de la vida». Recuerda que:

Si queremos personas felices hemos de aceptar el reto de educar desde la felicidad”. José Carlos Aranda

A continuación, os dejo con este artículo más extenso de Celia Rodríguez Ruiz, psicóloga y pedagoga, publicado en Educayaprende. Espero que os guste:

10 Consideraciones para educar con nuestros actos, activando las neuronas espejo de los niños y niñas.

Las neuronas espejo, descubiertas por Rizzolatti en el año 1996, son un tipo de neuronas que se activan cuando una persona ejecuta una acción pero lo que las hace especiales es que también se activan,  cuando sin ejecutarla, la persona observa la ejecución de la misma acción por otro individuo.

Estas neuronas funcionan como un espejo, reflejando la acción del otro, esto significa que al observar determinadas acciones estamos realizando en nuestra mente las mismas conexiones que si las realizáramos nosotros mismos.

Estas neuronas tienen un papel fundamental en el desarrollo de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar del otro), la imitación, el aprendizaje por observación, la interacción, el desarrollo del lenguaje y la comunicación. Por ello el descubrimiento de estas neuronas es uno de los avances más importantes de las últimas décadas.

La importancia de las neuronas espejo

descarga Las Neuronas Espejo y el aprendizaje

Las neuronas espejo son las responsables de nuestra capacidad para captar de forma inmediata el significado de las acciones de los demás y comprender sus intenciones y emociones. Las neuronas espejo se activan cuando vemos a un congénere realizar una acción determinada, como si nosotros mismos estuviéramos realizando esa acción. Esto tiene importantes repercusiones en el aprendizaje. Ya que nuestras acciones van a provocar la activación de las neuronas espejo de los niños y niñas como si ellos mismos estuvieran realizando esa acción.

Algunos ejemplos del funcionamiento de estas neuronas, serían:

  • Si vemos a alguien bailar, en nuestra cabeza se activaran las neuronas motoras correspondientes a esos movimientos.
  • Si vemos un rostro con expresión de asco se activa nuestro cerebro igual que si oliéramos algo que nos provocará asco.
  • Cuando vemos a alguien llorar, experimentamos una sensación de pena similar a si nos hubiera ocurrido a nosotros algo malo.
  • Las personas alegres, suelen ser más apreciadas porque hacen que en la mente de los demás se pongan en funcionamiento esas mismas neuronas, como si a los demás también les hubiera ocurrido algo alegre.
  • Los bostezos, cuando vemos a alguien bostezar, se nos contagia el bostezo. Las muecas de los bebés que hacen imitando las nuestras.

Repercusiones de las neuronas espejo en el aprendizaje y desarrollo.

  • Las neuronas espejo son las responsables de muchos aprendizajes, ya que al observar como lo hacen otros, nuestra mente pone en funcionamiento las neuronas que nos permiten hacer.
  • Estas neuronas son las bases de la empatía y las consiguientes habilidades sociales.
  • Son la clave del aprendizaje vicario, o adquisición de nuevas conductas por observación de las conductas de otro.
  • Son claves para educar.

10 Consideraciones para educar con nuestros actos, activando las neuronas espejo de los niños y niñas.

Aunque ni nosotros mismos, ni los niños y niñas que nos observan seamos y sean conscientes de ello, nuestros actos provocan la representación mental de los mismos en la mente del pequeño. Por ello es importante prestar especial atención a nuestras conductas y actitudes con los niños y niñas.

  1. Transmite optimismo y alegría, y harás que los niños y niñas experimenten estas emociones positivas.
  2. Evita emociones negativas, ya que provocarás que las experimenten los pequeños.
  3. Cuando eduques o enseñes, deja que el niño/a te vea, te pueda observar como lo haces (ves contándole lo que haces y como lo haces) y permite que él/ella también lo haga. Si le permites observar y hacer, estarás activando dos veces sus neuronas espejo y potenciando la creación de la conexión adecuada para el aprendizaje. Es importante combinar ambos procesos, la observación y el dejar hacer, ya que la acción tiene que estar en el repertorio habitual del niño/a.
  4. Dota al niño/a de interacciones, cuantas más personas observe, más amplio será el abanico de conductas observadas y mayor el número de neuronas espejo activadas.
  5. Puedes inventar un juego de imitación, donde los niños/as tengan que imitar tus actos. En este juego procura que tus actos sean aquellos que quieres reproducir en el niño/a, como leer, recoger, etc.
  6. El proceso de imitación es por lo tanto natural y espontaneo, trata de dirigir este proceso y potenciarás los aprendizajes.
  7. Educa con el ejemplo. Sé siempre un ejemplo del tipo de conductas que pretendes inculcar en los niños y niñas.
  8. Crea un clima de cariño y llénalo de afectos, desarrollarás la capacidad afectiva de los niños y niñas. Las neuronas espejo participan en la creación de vínculos.
  9. Evítales la violencia, los insultos o las conductas perjudiciales. Ya que al observar estos actos, su cerebro los reproduce y prepara a los pequeños para actuar del mismo modo.
  10. Presta atención a tus emociones de miedo o frustración y evita transmitirlas a los niños y niñas.»

Celia Rodríguez Ruiz

INTELIGENCIA NATURAL

EL MÉTODO”

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«INTELIGENCIA NATURAL» visita LUCENA

El próximo viernes, 24 de mayo, a las 20:00 horas estaré en Lucena con todo aquel que quiera acompañarme en una conferencia que daré en el «Salón de los espejos» del Círculo Lucentino. Siempre es un placer ir a Lucena, pero además el sitio es maravilloso. Agradezco a don Mario Flores Martínez la invitación y la cortesía. Un abrazo. Nos vemos.

Inteligencia natural en Lucena 24 de mayo de 2013 (2)Inteligencia natural en Lucena 24 de mayo de 2013

José Carlos Aranda

INTELIGENCIA NATURAL

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LUIS DE GÓNGORA: «De la experiencia vital a la cosmogonía poética: la revolución de Góngora». Conferencia homenaje al centenario de su fallecimiento celebrado el 12 de mayo de 2013 por la Real Academia de Córdoba a cargo de José Carlos Aranda Aguilar

“DE LA EXPERIENCIA VITAL A LA COSMOGONÍA POÉTICA: LA REVOLUCIÓN DE GÓNGORA”. Conferencia homenaje a don Luis de Góngora con motivo del CCCLXXXVI aniversario de su muerte. Real Academia de Córdoba, 12 de mayo de 2013.

Excelentísimo Sr. Director, Ilustrísimos miembros de la Real Academia, señoras y señores:

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Todo poema, como todo texto, es un acto de comunicación que se realiza con conciencia de estilo. El resultado no es sino la representación simbólica a través de la palabra del universo que llevamos dentro. Ese universo, impreso en nuestro cerebro, se ha ido forjando a través de la experiencia. Y la experiencia se interioriza a través de imágenes contaminadas, impregnadas, marcadas por emociones asociadas a los sentimientos y sensaciones que experimentamos en el momento mismo de la impronta del conocimiento.

Gongora por VelázquezRealidad vivida y realidad aprendida a través de la propia experiencia vital, o a través de la ensoñación simbólica diferida, recurrente, amable, de las imágenes trasladadas a nuestra mente desde ese maravilloso mecanismo que es el lenguaje: aprendemos e integramos imágenes y experiencias a través de lo que vemos, vivimos, oímos o leemos

De esta forma, vamos desarrollando en nuestra mente nuestro universo particular, único e irrepetible. Y ese universo está en continuo cambio y expansión porque mientras vivimos experimentamos, aprendemos, y mientras respiramos las emociones asociadas a los símbolos van cambiando y contaminando nuestra forma de sentir la realidad. Nuestro cerebro se transforma así en un enorme caleidoscopio que va cambiando la imagen de forma y de color -emoción- a medida que vamos cumpliendo años y contemplando la realidad desde la perspectiva que la experiencia nos va aportando en cada etapa.

Podemos caer en la tentación de pensar que todo cuanto he dicho no es más que pura retórica. No es así. Hoy sabemos, que la zona límbica cerebral, la relacionada con las emociones, se activa y actúa sobre el neurocórtex encargado de elaborar el pensamiento y gongora estatuael discurso (1). Esto nos obliga a revisar la teoría del maestro Saussure cuando descomponía el signo lingüístico en significante y significado: a esos dos elementos clave hemos de añadir un tercer elemento indispensable para comprender el funcionamiento de nuestro cerebro: la carga de emoción asociada al símbolo entendido como el significado del maestro ginebrino, la abstracción esencial de la realidad una vez asimilada y operativa, utilizable por nuestra mente para comprender, interpretar y organizar la realidad que nos rodea, incluso para reinterpretar nuestro pasado desde una coherencia íntima (2). El significado tal y como lo exponía Saussure, permanece, pero la carga emocional asociada va expandiéndose, cambiando, matizándose a medida que crecemos porque conforme lo hacemos nuestras emociones se enriquecen y se entrecruzan. Esta sencilla realidad, la interconexión latente de emociones y símbolos en el aprendizaje de la vida nos permiten comprender cómo funciona el subconsciente fruediano, y las asociaciones más allá de la imagen conectadas por las sensaciones y emociones en la figuras retóricas.

Todo esto nos lleva al título de esta breve disertación: «De la experiencia vital a la cosmogonía poética: la revolución de Góngora».

Palacio de las Pavas. Aquí nació el poeta

Palacio de las Pavas. Aquí nació el poeta

Muchos afirman que la obra literaria se basta a sí misma, que no necesitamos conocer al autor ni su vida. Podría convenir en casi todos los géneros, no tanto en la lírica. Porque en la lírica, lo que nos mueve es la emoción, y la poesía es la gran escuela de eso ahora recién descubierto que llaman “inteligencia emocional”, es la lucha del poeta por expresar con palabras las sensaciones del alma para las que no existen sino símbolos por aproximación. Cuando logramos verbalizarlas, nombrarlas, adquieren una entidad propia que nos permite interpretarlas y comprender mirando por fin de frente ese universo interno que vamos creando: nombrar por vez primera una emoción es como poner nombre a una nueva estrella que a partir de ese momento formará parte de tu cosmogonía, porque ya habrá cobrado realidad como ente propio.

Detalle del interior del Palacio de las Pavas, hoy hotel en Córdoba

Detalle del interior del Palacio de las Pavas, hoy hotel en Córdoba

Está claro que puedo disfrutar leyendo “A un olmo seco” del maestro Antonio Machado, como también está claro que mi alma empatiza mucho más con el hombre que sufre comprendiendo cómo en la rama verde contempla el atisbo de esperanza al que se aferra su corazón desesperado por la enfermedad de su amada Leonor. Vida y obra se entrelazan así otorgándonos claves que nos permiten traspasar la lectura sin otro objeto que vibrar al unísono con el alma de la persona que hay detrás de los versos.

No pretendo sentar cátedra sobre especulaciones, nunca me ha agradado afirmar como verdad científica lo que son hipótesis pero es sobre ellas como avanzamos en el conocimiento. En el ámbito de la lengua, más en la expresión lírica, las palabras no solo pesan por sílabas, acento, métrica o rima, siendo todo ello connatural al acto poético, sino también por estímulos, connotaciones y emociones asociadas a términos e imágenes. Cuando la obra sale de manos del autor, el lector la recrea en su imaginación interpretando el poema desde sus propias claves, desde su propio universo personal. Y esta reinterpretación tamizada de subjetividad emotiva supone una recreación de la obra tan nueva y válida como la que generó el propio autor, al que ya dejó de pertenercer. Por eso, quizás lo único que pueda aportar hoy ante ustedes sea esa visión personal, la vivencia de mi alma en contacto con las palabras y la figura de Góngora. Y desde ahora, les adelanto que difícilmente puede comprenderse sin su sello, sin su crianza, sin su ser cordobés. O quizás deba decir, que no logro separar al autor y su obra de su experiencia vital.

La obra de don Luis es la obra de un genio. Pero el punto de inflexión que lo elevaría a las mayores cotas de la poesía yo lo veo vinculado a su experiencia personal. Hay un Góngora anterior a 1610 y un Góngora posterior. Su grandeza, su estilo personal, siempre estuvo presente, como diría Dámaso Alonso, pero su máximo esplendor, su auténtica revolución se produce a partir de esta fecha. No es sino cuando renuncia a todos sus sueños y esperanzas mundanas, cuando su mente, por fin, logra soñar sin otro universo que aquel que el poeta llevó siempre consigo y ahora lo reencuentra en la soledad.

El Alcázar de los Reyes Crisitanos era la sede y cárcel de la Inquisición en tiempos de Góngora

El Alcázar de los Reyes Cristianos era la sede y cárcel de la Inquisición en tiempos de Góngora

Don Luis es hijo de su época y de su tierra. De todos es sabido su origen noble, los fantasmas de sus orígenes, su sólida formación desde los jesuitas o la influencia humanista de un padre que estudió en Salamanca (3), o el que se orientara a la vida religiosa tomando órdenes menores para acceder al cargo de racionero de la Catedral; el ambiente bélico y caballeresco que reinaba en la Córdoba del momento, o el trasiego popular que inundaba la ciudad populosa y cotilla y más en un barrio dominado por el hospital, el obispado, la Inquisición… Su inmersión estudiantil en Salamanca, aquella época dorada de noble acomodado con posibles, genio y ganas de vivir… (4), una vitalidad que no le abandonaría a su regreso a Córdoba como demuestra la conocida anécdota con el Obispo Pacheco (5). El nacer en la judería me es conocido, por eso, entre las muchas experiencias que comparto

Detalle de los jardines interiores del Alcázar, antiguas huertas del Rey

Detalle de los jardines interiores del Alcázar, antiguas huertas del Rey

con nuestro autor, hay una de la que no se ha hablado y debió impactar en la mente de don Luis como en la mía propia durante la infancia: La magia de la catedral. Era un laberinto umbrío, un universo mágico sobrecogedor para un niño en el que la fantasía y la realidad se confudían en un bosque de columnas. Y cada parte, cada zona, tenía sus sueños y leyendas, la del esclavo cautivo que llora, la cruz esculpida con la uña por el mártir, la cadena de oro del fin del mundo del mirhab, los sepulcros en el suelo que no pisábamos para que no nos persiguieran los fantasmas molestos por la profación que nos advertían del peligro con calaveras en sus lápidas. Una vez allí dentro, todo podía ocurrir. La religiosidad estaba imbuida en incienso, magia y penumbra. Hoy sé que el universo infantil de Góngora era el mío porque las leyendas a que me refiero, esas que me llegaron vivas de labios de María Mora, la gitana granaína que nos cuidaba de niños, me las encontré transcritas en Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba (6), manuscrito donde ya aparecen esas leyendas antiguas que circulaban entre nosotros en el reinado de Felipe II. Pero me detengo ahora en el vértigo de la geometría de la decoración musulmana de la antigua mezquita, en ese niño frente al mirab, o la cúpula de la capilla de Villaviciosa, o la fachada de Torrijos. Y cuando me refiero al vértigo quiero que me entiendan correctamente:

Cúpula de la Capilla de Villaviciosa, Catedral de Córdoba, antigua mezquita.

Cúpula de la Capilla de Villaviciosa, Catedral de Córdoba, antigua mezquita.

recuerdo que jugaba a seguir las líneas con la vista y me encantaba ver como rebotaba la línea esculpida al llegar al marco para formar un ángulo recto y volver a rebotar, y continuar su camino hasta de nuevo chocar y repetir el trazo sin llegar nunca a agotarse, era el infinito, podía pasar horas alelado frente a esta geometría recta o curva de arabescos ramajes que en equilibrio se agotaba a sí misma sin otro fin que crear la belleza desde la perfección. Entonces, siendo niño, no sabía expresar la sensación que me embargaba con palabras, solo me limitaba a sentir. Y, permítanme apuntar un dato, es un concepto en que la belleza per se, donde no existe, a diferencia del arte cristiano, símbolo alguno, imagen o historia narrada en imágenes como la que encontramos en los capiteles, vidrieras, frescos o en la sillería del coro de la catedral. Y sobre este concepto habremos de volver más adelante.

El bosque de columnas cambia la perspectiva a cada paso que damos.

El bosque de columnas cambia la perspectiva a cada paso que damos.

Nuestro poeta luchó denodadamente durante su vida por su prestigio y el bienestar de su familia, y esto solo podía lograrse desde la influencia de la Corte. Pero era consciente de su cuna, su mérito, su cultura y su fama (7), dispuesto a defender el prestigio de su pluma. Para ello utilizará su genio desde la poesía al uso en competencia abierta con los demás poetas e intelectuales. Esta fama no solo dependía de los salones cultos, también dependía del prestigio popular al que se accedía desde la calle, desde los pliegos que corrían de boca en boca. Durará esta etapa hasta 1611. Necesitaba un mecenas que le valiera influencia y poder en la Corte. Pero la suerte no le acompañó en esta empresa cuando, por ejemplo, el marqués de Ayamonte muere en 1607 o sus intenciones de acompañar al Conde de Lemos a su virreinato de Nápoles se caen. A partir de ahí, sus viajes se intensifican, su agotamiento aparece hasta que ya no puede más y se retira a Córdoba.

Es una etapa en la que Góngora escribe para los demás desde su estilo pero midiendo la

Detalle del antiguo Mihrab de la mezquita

Detalle del antiguo Mihrab de la mezquita

dificultad y el efecto que sus versos provocarían en el oyente. Ahí se insertarían sus composiciones más sencillas o populares donde vibra el Góngora niño, ¿quién no recuerda?

Hermana Marica,
Mañana, que es fiesta,
No irás tú a la amiga (8)
Ni yo iré a la escuela […]

O sencillos romances ocasionales como el dedicado a Cuenca en 1603 (“En los pinares del Xúcar/ vi bailar unas serranas, / al son del agua en las piedras, / y al son del viento en las ramas…”); o poemas caricaturescos o burlescos, incluso musicados (“[…] que yo en mi pobre mesilla / quiero más una morcilla / que en asador reviente / y ríase la gente”, “Ande yo caliente […]».

El ambiente culto y cortesano, en cambio, se movía en claves renacentistas, petrarquistas y garcilasianas dentro del universo familiar del mundo clásico que bebe de la mitología. Pero se daba la mano con el anterior. Y en ambos compitió con los grandes maestros del momento, Lope de Vega y Francisco de Quevedo, tanto en lo popular -romances- como en poesía culta -sonetos-, como en la poesía satírica o escatológica. A la primera serie debemos grandes sonetos donde se adentra en la escultura italianizante. De hecho, los poemas amorosos de Góngora son auténticos ejercicios de estilo, pero en ellos también deja la impronta de su genialidad formalmente agudizando el requiebro de la imagen a través de la metáfora, del hipérbaton. Pero anotemos una peculiaridad, a dierencia de Petrarca, don Luis se centra más en la belleza en sí que en la tensión emocional que produce en quien la contempla. Aparece ya el poeta celoso de comunicar emociones.

Nos dejó en esta temática tópica del momento composiciones inigualables por su arquitectura e intensidad. ¿Cómo olvidar su sonetos de carpe diem?

A una rosa:

«Ayer naciste, y morirás mañana.
Para tan breve ser, ¿quién te dio vida?
¿Para vivir tan poco estás lucida?
Y, ¿para no ser nada estás lozana? […]»

O aquel otro célebre donde los atributos de la belleza, “cabello dorado”, “blanca frente”, “rojos labios”, “gentil cuello” desaparecen en una espeluznante gradación “en tierra, en humo, en polvo, en nada”.

Palacio de Congresos, Hospital de San Sebastián en vida del poeta. Allí estuvo y murió Ambrosio de Morales, cronista de Felipe II

Palacio de Congresos, Hospital de San Sebastián en vida del poeta. Allí estuvo y murió Ambrosio de Morales, cronista de Felipe II

En ese marcar territorio y defender su privilegio frente a genios como Quevedo y Lope debemos pasajes hilarantes como la famosa parodia realizada a Lope («Ensíllenme el asno rucio / del alcalde Antón Llorente […]» (9), o la ridiculización de su Arcadia atacando su afán de equipararse a la nobleza («Por tu vida, Lopillo, que me borres / Las diez y nueve torres del escudo, / Porque, aunque todas son de viento, dudo / Que tengas viento para tantas torres […]»). Pero no siempre, en estas batallas dialécticas, llevó la mejor parte y fácilmente se pasó de la ironía a la crueldad. ¡Cómo no recordar el trato de Quevedo a un Góngora enfermo y agotado, no solo ya en la compra de la casa que habitaba, sino en el mismo epitafio anticipado! (“[…] la sotana traía / por sota / más no por clerecía; / hombre en quien la limpieza fue tan poca / (no tocando a su cepa) que nunca, que yo sepa / se le cayó la mierda de la boca […]). Pero esta práctica defensiva no solo era en el arte, sino en la vida de intrigas e influencias como demuestra el reciente manuscrito hallado y estudiado por Amelia de Paz donde denuncia el amancebamiento del Inquisidor de Córdoba (10).

Entrada a la antigua capilla del Hospital de San Sebastián, hoy Punto de Información Turística.

Entrada a la antigua capilla del Hospital de San Sebastián, hoy Punto de Información Turística.

Más allá de las diatribas personales, la fama se ganaba también con la poesía popular, aquella que se cantaba o recitaba por los corrillos y mentideros, de ahí la atención a la tradición de romances caballerescos tan afines a sus vivencias personales que nos dejaron fulgurantes composiciones como”El forzado de Dragut”, “Aquel rayo de la guerra”, “Entre los sueltos caballos de los vencidos” o el célebre «romance de Angélica y Teodoro”. Dedicación y producción que le valió un puesto entre los poetas del romancero nuevo.

No deja de llamarnos la atención el que su espíritu no calara la ascética y la mística en una época en que todo lo impregnaba. El propio San Juan de la Cruz realizó su labor reformista en Córdoba en esa época (fundó los Carmelitas descalzos en 1586), la fama y las leyendas que corrían por la ciudad sobre la santidad y las conversiones del Padre Ávila (enterrado en Montilla en 1569) formaban parte del día a día. La imagen de Santa Teresa también le sería conocida por su visita a nuestra ciudad en 1575 y Fray Luis de León fue su profesor en Salamanca. Aunque su producción en poesía religiosa no es nada desdeñable como ya nos mostrara el maestro Feliciano, junto a Manuel Gahete y Antonio Cruz (11), sin embargo, reviste un tinte sencillo o circunstancial, no por ello exento de maestría y belleza donde destacan su sencillez popular y su honda sinceridad a decir de don Joaquín Roses. ¡Cómo olvidar aquel villancico al nacimiento de Cristo! (escrito en 1621), o el romance que dedicara a la santa cuando formó parte del jurado que le rindió homenaje en 1614 donde vuelve a sacar solapadamente el tema de la limpieza de sangre en el que ve parangón entre su propia vida y la santa (12).

Lo cierto es que en su cosmogonía prevaleció el universo mágico de la mitología y la

El caballo español nace en Córdoba de la mano de Almanzor, con sede en las Caballerizas reales.

El caballo español nace en Córdoba de la mano de Almanzor, con sede en las Caballerizas reales.

perfección escultórica de la poesía en clave latinizante. Porque a través de ella, de la exhibición del dominio técnico, obtenía el reconocimiento social. Si Ambrosio de Morales fue su descubridor, no tardó en cobrar fama entre compañeros y profesores, como demuestra el que fuera uno de los elegidos en 1580, en plena universidad de Salamanca, para celebrar la traducción de Gómez de Tapia de Os lusiadas (13) . ¿Apunta esto a una falta de vocación eclesiástica? La respuesta es evidente, de no ser así, no hubiera esperado a tener más de cincuenta años para ordenarse sacerdote.

Es una época que se extenderá hasta 1610, es decir, el periodo en que, a través de los frecuentes viajes derivados de su cargo en la Catedral de Córdoba y su estancia en Madrid para ocuparse de resolver unos asuntos familiares, Góngora busca el éxito que le permita abrirse camino en la Corte y paliar las dificultades de una economía poco acorde a la vida que soñaba. Esta intención queda clara en sus panegíricos y poemas laudatorios a personalidades relevantes de la Corte o de la Iglesia (Marqués de Ayamonte, al Conde de Salinas, a Villamediana, a don Antonio Pazos y Fray Pedro de Mendoza y Silva, obispos de Córdoba y Granada respectivamente). Su naturaleza de conveniencia se pone de manifiesto, por ejemplo, en el inacabado Panegírico al duque de Lerma, inacabado porque el Conde de Lemos, su yerno, había perdido el favor de Felipe III, ¿qué sentido tenía, pues acabar el poema? (14).

Pero el fracaso de sus intentos, la muerte o la dejadez de quienes pudieron haberle valido lo fue frustrando poco a poco hasta el desaliento. Es en 1610 cuando tiene lugar la toma de Larache a la que dedica varios poemas desde donde podemos observar la transición del

Caballerizas reales, detalle de los establos.

Caballerizas reales, detalle de los establos.

Góngora zahiriente tras el primer intento fallido en 1609 a cargo de don Juan de Mendoza, marqués de San Germán («¿De dónde bueno, Juan, con pedorreras?/-Señora tía, de Cagalarache […]»), al Góngora sublime que en 1610 ensalza la toma tras la conquista (“En roscas de cristal serpiente breve, / por la arena desnuda el Luco yerra, / el Luco, que con lengua al fin vibrante, / si no niega el tributo, intima guerra / al mar, que el nombre con razón le bebe […]”). Hay quien sitúa aquí, precisamente, el inicio de su segunda época. Pero aún le falta un paso más para, a partir de su técnica tan depurada, alcanzar su revolución particular.

Esta se produce cuando regresa a Córdoba, desengañado de todo y de todos, con una perentoria necesidad de aislamiento, de recomponerse a sí mismo en soledad. Es entonces cuando se produce la verdadera revolución de Góngora. Siempre estuvo ahí, pero requería esa pérdida de esperanza mundana para florecer en todo su esplendor. Hay quien utiliza la creación literaria como “una purga del corazón” que diría Cela (15), o si lo prefieren, como terapia de reconciliación con su espíritu. No puedo menos ahora que recordar aquellos versos de San Juan de la Cruz en su “Noche oscura del alma”:

«[…] Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba.
Dije: ¿No habrá quien alcance!
Y abatíme tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance […]

Este abatimiento falto de esperanza es el que debió sentir nuestro poeta cuando se aisla incluso de sus resposabilidades catedralicias nombrando a su sobrino coadjutor de su ración. Queda así en soledad enfrentado a la necesidad de recomponer su alma. Es en ese instante bajo y rendido cuando la creación poética actuará en él como una auténtica terápia ocupacional, una forma de superar la prostración a través de la actividad que le era connatural y propia: la poesía. Y serán estas circunstancias las que logren que por fin dé el paso definitivo hacia su revolución poética.

Calleja de las flores, judería de Córdoba

Calleja de las flores, judería de Córdoba

Y esta revolución de Góngora se basa en dos elementos que gravitan sobre el acto mismo de comunicación. En primer lugar, Góngora no piensa en un receptor sino en sí mismo, escribe para su conciencia en la perfección y en la búsqueda de la belleza. Trasciende así la servidumbre del “ser entendido”. La obra, en su belleza, se basta a sí misma como terapia del alma que la concibe como refugio ante la hostilidad de un mundo del que se inhibe por primera vez superadas esperanzas y ambiciones. Y el jardín que le sirve de refugio no es sino aquel en que se abrió a la poesía en su infancia, esa cosmogonía mitológica desde la que se elevó su espíritu yendo de la biblioteca paterna a las aulas salmantinas. Lo demás, la nada, aquellos murales de nuestra catedral en que los motivos geométricos y vegetales entre arabescos y lacerías se enredaban entre sí para rebotar en los bordes del marco y continuar hasta el infinito. No busca transmitir otra emoción sino la perfección a través de la proliferación de formas que lo llenan todo en perfecta geometría. ¡Qué afinidad con el horror vacui barroco! Ahora vemos cómo las palabras, las imágenes, la arquitectura sintáctica de Góngora gira una y otra vez sobre sí misma hasta formar un entramado que, una vez superado nos enfrenta a la nada o a la mera anécdota. “Nadie ha levantado con más implacable voluntad un edificio de palabras”, admira Jorge Guillén (16). No es de extrañar, pues, el rechazo de aquellos lectores acostumbrados al juego de ingenio que esperaban descifrar tras su esfuerzo por desvelar las imágenes, un mensaje que transmitira emociones o ideas, cuando se enfrentaban a la mera anécdota intrascendente.

Plaza de la Corredera, aquí se celebraban autos y ejecuciones y corridas de toros.

Plaza de la Corredera, aquí se celebraban autos y ejecuciones y corridas de toros.

El segundo elemento clave de la revolución de Góngora es la sublimación de la realidad a través de la transmutación del símbolo mismo. Si antes las alusiones al mundo mitológico servían de realce a través de la metáfora o la comparación a elementos del mundo real, Góngora eleva ahora el mundo real para mantenerlo vagando por los rincones de esa arcadia ensoñada donde su sensibilidad transforma los elementos más sencillos en iconos de belleza que se bastan a sí mismos. Mediante la adjetivación, infunde una enorme sensualidad plástica. A través de la metáfora se transporta, nos transporta a ese universo mítico donde se refugia el genio. Ya Dámaso Alonso17 nos dejó patente que la clave de esta revolución no era ni el léxico ni la sintaxis, como tampoco lo eran la proliferación de esdrújulas (18), los juegos de ingenio, las dilogías, hipérboles, alusiones mitológicas, cultismos e hipérbatos que están presentes incluso en su poesía de la luz, ni siquiera el lenguaje metafórico, presente ya en el romance de Angélica y Medoro, todo ello ya existía. Es este salto cualitativo el que lo lleva a forjar una poesía única, sin precedentes, imperecedera que arrastrará a los poetas generación tras generación, la representación máxima del “arte por el arte” como nunca antes había sido expresada.

Y su mente y su arte se refugiaron en el universo mitológico en el que él vivía. La fábula de

Sinagoga de Córdoba, aquí rezó Mahimónides.

Sinagoga de Córdoba, aquí rezó Mahimónides.

Polifemo y Galatea es antigua y no es sino la recreación del triángulo amoroso entre el gigante, la ninfa Galatea y Acis: una tragedia de amor no correspondido por imposible a pesar de los sentimientos y fuerza incomensurable del cíclope. ¿Alegoría del propio Góngora? Los contrastes son extraordinarios. Polifemo se nos transmite en un enfoque contrapicado desde la dureza, aspereza y oscuridad, en sonoridad e imágenes:
Un monte era de miembros eminente

«[…] este que, de Neptuno hijo fiero,

de un ojo ilustra el orbe de su frente,

émulo casi del mayor lucero;

cíclope, a quien el pino más valiente,

bastón, le obedecía, tan ligero,

y al grave peso junco tan delgado,

que un día era bastón y otro cayado […]».

Polifemos, y Galatea en brazos de Acis, Fuente en Luxemburgo

Polifemos, y Galatea en brazos de Acis, Fuente en Luxemburgo

Galatea es la luz, la suavidad y la belleza. A través de su origen y su nombre nos la muestra desde su universo mitológico:

“[…] Ninfa de Doris hija, la mas bella Adora
que vio el reino de la espuma.
Galatea es su nombre, y dulce en ella,
el terno Venus de sus Gracias suma.
Son una y otra luminosa estrella,
lucientes ojos de su blanca pluma.
Si roca de cristal no es de Neptuno,
Pavón de Venus es, cisne de Juno […]”.

Muralla antigua, junto a la puerta de Almodóvar y la casa del poeta.

Muralla antigua, junto a la puerta de Almodóvar y la casa del poeta.

Es una alternancia mantenida a lo largo del poema a través del ritmo, la sonoridad y las imágenes que no descienden a poner las plantas sobre lo inmediato, sino que lo trasciende, yendo un punto más allá del mito clásico, por ejemplo, en la descripción del momento erótico de la seducción de Acis a Galatea donde transgrede el platonismo petrarquista:

«No a las palomas concedió Cupido,
juntar de sus dos picos los rubíes,
cuando al clavel el joven atrevido,
las dos hojas le chupa carmesíes».

La amenaza del cícople se hace presente a través del sonido de la flauta que los despierta, la huida hacia la playa mientras, los árboles que caen atronadores al paso del coloso. De nuevo el clarioscuro, la luz frente a la oscuridad, amor frente a ira, ¡qué magnífico contrapunto sensorial! ¡Cómo me recuerda la sinfonía de Sherezade, Rinski Korsakov, brusquedad y dulzura, violines frente a trombones y timbales, precipitación frente a remanso!

«Guarnición tosca de este escollo duro
troncos robustos son, a cuya greña
menos luz debe, menos aire puro
la caverna profunda que a la peña».

Frente a la luz y la dulzura que sigue a Galatea:

“La fugitiva ninfa, en tanto, donde
hurta un laurel su tronco al sol ardiente,
tantos jazmines cuanta hierba esconde
la nieve de sus miembros, da a una fuente,
dulce se queja, dulce le responde
un ruiseñor a otro, y dulcemente
al sueño da sus ojos la armonía.,
por no abrasar con tres soles al día”.

Al final, la ira y el caos. El desengaño y la desesperanza. No puedo evitar preguntarme, ¿quién es el monstruo gigante traicionado? Lo que sí sé es que Góngora dignifica a los protagonistas de la fábula, Galatea no es una fríbola casquivana, ni Acis un cobarde pusilánime, los dota de una personalidad matizada, los convierte en símbolos de tragedia. Polifemo ya no es el monstruo torpe y rudo, que dibujara Ovidio, sino un ser que sueña y siente, y porque ama, sufre. Todo un anticipo de La Bella y la Bestia al que se le hurta el final feliz por un final fiel a la tradición y acorde al espíritu trágico, aunque la transformación de Acis en río no deje de mostrarnos el fluir continuo de la vida.

El Arco del Triunfo se erigió en honor de Felipe II en vida del poeta para conmemorar su victoria en Granada

El Arco del Triunfo se erigió en honor de Felipe II en vida del poeta para conmemorar su victoria en Granada

Pero su obra cumbre son las Soledades, esos casi 2000 versos que comienzan ya a circular hacia 1613 y cuya composición se extendería inacabada hasta 1617 (19). Aquí Góngora hace de la Arcadia poética un referente de sí mismo, compone un laberinto de espejos que enfrentados entre sí nos conducen al infinito, como si de un cuento borgiano se tratase. La historia del náufrago atrae en el lector resonancias épicas, pero la historia no avanza sino que se limita a recrearse a sí misma produciendo el desencanto de quien se acerca a ellos esperando lances y desenlaces. Se trata de la transfiguración pura de la realidad que se basta a sí misma recreándose en referentes propios, es el más puro refugio de la cosmogonía de Góngora que purga sus ambiciones a través de una serenidad contemplativa que todo lo transforma. Y es que ya no escribe para los demás, sino para sí mismo. No es de extrañar que Juan de Jáuregui atacara esta nueva forma de entender la poesía nombrándola como poesía disfrazada (20). Frente a la heroicidad de los relatos heroicos, Jauregui no ve un historia contada ni sentencias profundas sino mera confusión, juegos de palabras que aturden el entendimiento para significar vulgaridades como gallos, pan o manzanas u “…otras semejantes raterías» (21). Y en efecto, Góngora transforma la realidad cotidiana en algo mágico y maravilloso a través de la palabra: así, por ejemplo, el simple acto se ordeñar al amanecer, se transforma en estos versos:

«Sellar el fuego quiso regalado
los gulosos estómagos el rubio
imitador süave de la cera
quesillo dulcemente apremiado
de rústica vaquera
blanca, hermosa mano, cuyas venas,
la distinguieran de la leche apenas». (v. 872-878)

¿Cuántas veces cruzaría Góngora nuestro antiguo puente con su imagen de San Rafael?

¿Cuántas veces cruzaría Góngora nuestro antiguo puente con su imagen de San Rafael?

Góngora trasforma lo rústico cotidiano, su realidad humilde de Trassierra, en realidades bañadas de divinidad a la luz de su cosmogonía: la mesa de pino, el tazón de leche, la coscoja, el queso, la chupa… todo a su alrededor se eleva y se sublima a través de la magia de la palabra. Jauregui no aceptará esta transformación de lo mezquino desposeída de emoción latente (22), pero sí había quien lo entendería como la sublimación pura de la poesía que sintetiza en sí misma todos los géneros.

foto gongora 2La emoción no es su clave y desposee el lirismo que impregnaba las composiciones de sus predecesores, a diferencia de las Odas de Horacio o Píndaro o la “pasión” contenida petrarquista, el hilo conductor que otorga coherencia a las Soledades es la anécdota narrativa, la excusa para someter las diferentes realidades a la transmutación poética. Es peregrino ajeno a la tradición bucólica, llega a un mundo perfecto, pero no interactúa con él, es un reportero poeta itinerante del que apenas si se nos informa de una posible desgracia amorosa (23).

Podríamos estar ante el inicio de cualquier relato épico, un héroe en desgracia que lucha contra su propio destino, contra los dioses como un nuevo Jasón o un nuevo Ulises. Pero no es así porque no encuentra desafíos sino humildes aldeanos en sus quehaceres diarios. No hay tensión, Góngora se aferra así a lo inmediato, al presente continuo que no trata de anticipar y motivar la acción. Incluso los personajes son anónimos, solo algunos nombres aparecen para rindir un pequeño homenaje a Virgilio y los poetas napolitanos del Renacimiento, por aquello de que introdujeron la Égloga marítica o piscatoria en la tradición literaria.

A diferencia de las Eglogas de Virgilio no trae el universo mágico a la realidad para ensalzarla, sino que eleva lo cotidiano al nivel de los dioses insertándolo en su propio universo, transmutando la realidad. Begoña López Bueno nos señala antecedentes literarios, conocía a Estacio y a Angelo Poliziano en sus descripciones de bodas aldeanas o en la defensa de la vida sencilla, pero ahora hablamos de una experiencia vivencial como clave para alcanzar la felicidad a cuyos recuerdos se aferra para sobreponerse en su retiro y su desengaño (24)

¿Qué nos sorprende? El universo íntimo navega por cosmogonía infantil de héroes y dioses que son continuos referentes en los cuadros descriptivos a través de las metamorfosis: Jupiter, Pomona, Minerva, Pan o Palis, Baco, Ceres o Neptuno todos presentes, nombrados o aludidos a través de perífrasis; los personajes mitológicos pueblan las páginas: ninfas, monstruos, semidioses o héroes como Hércules, Dafne, el Fénix, Sísifo o Dédalo… Y cada elemento inmediato se transporta a ese universo: un simple búho nos lleva a Ascálafo, que por probar una granada en el inframundo fue condenada a no poder ver la luz y deambular eternamente en el crepúsculo. Lo mismo podríamos decir de referentes como Ícaro desafiando a los dioses en su vuelo hacia el sol, o Acteón cuyo delito fue atreverse a contemplar la belleza prohibida, o Vulcano, Apolo o Júpiter. La realidad inmediata participa así de la divinidad que se oculta a los ojos de quien no sabe descubrirla:

«De Alcides lo llevó luego a las plantas
que estaban, no muy lejos,
trenzándose el cabello verde a cuantas
da el fuego luces y el arroyo espejos». 

(Soledad I, vv. 659-662)

Los álamos (plantas de Alcides) son ahora muchachas que trenzan su cabello mirándose en el arroyo, son las Helíades, las hermanas de Faetón transformadas en árboles. La metamorfosis no es traída como sufrimiento en el castigo de los dioses sino como elemento vertebrador que integra la realidad cotidiana en la cosmogonía poética de quien vive su retiro (25).

Y lo más importante, Góngora crea este universo con conciencia de estilo y originalidad. Cuando Lope lo critica como “[…] versos desiguales y consonancias erráticas […]”, Góngora le responde “Caso que fuera error, me halagara de haber dado principio a algo, pues es mayor gloria empezar una acción que consumarla”. “La oscuridad de Ovidio da causa a que vacilando el entendimiento en fuerza de discurso trabajándole […] lo que en la lectura superficial de sus versos no puedo entender […] Eso mismo hallará V.M. En mis Soledades si tiene capacidad para quitar la corteza y descubrir lo misterioso que encubre” (26).

Logra así esa maravillosa sinfonía donde fija la atención en la naturaleza simple con todos los matices musicales a través de la silva fluctuante con rítmico vaivén, las esdrújulas sonoras o la diéresis que deshace el nudo de un verso para dulcificar en un fluir continuo donde nada falta ni sobra, nada puede quitarse sin que se resienta la obra.

Lo demás, anédota en la vida. Es esta, su mejor obra, la que lo encumbraría y devolvería a la Corte con el cargo de Capellán Real de Felipe III. Y vuelta a las ambiciones frustradas cuando sus valedores Lerma, Rodrigo de León o el Conde de Villamediana caen en desgracia y son asesinados o ejecutados con la llegada de Felipe IV. A esta época debemos debemos el abandono de las soledades incompletas, pero también una obra de rebeldía contra sí mismo. A decir de algunos, su obra más querida, la Fábula de Píramo y Tisbe.

Y es curioso cómo en la fábula de Píramo y Tisbe, Góngora recorre el camino inverso al Polifemo. Me refiero a que Góngora no se deja atrapar por el halo romántico trágico de estos antecedentes de Romeo y Julieta, sino que se sumerge en un realismo irónico hermano de La Celestina. Es ahora el universo mitológico el que revierte a la realidad en un baño de Sancho Panza. Abunda en la idea del único Góngora de Dámaso Alonso el hecho de que la concepción y el tono fueran muy anteriores a la composición y rastreemos su semilla ya en el romance “De Tisbe y Píramo quiero…” compuesto en 1604, lo que Lázaro Carreter denominó “concepción antisentimental del mito” (27). Y es que nuestro poeta obliga ahora a los dioses a zambullirse de realidad. Y ahi encontramos, por ejemplo, ese recriminar al protagonista la necedad de un suicidio insensato (“¿Tan mal te olió la vida? / ¡Oh bien hi de puta, puto, / el que sobre tu cabeza / pusiera un cuerno de Juno!” -vv. 433-436-), o en los anacronismos que apuntan a intenciones claramente cómicas, o las disyunciones que rayan en la impertinencia sobre si los muros de Babilonia eran de ladrillo o de adobe, si Ovidio Nasón era romo o narigudo, o si la lana del cordero devorado por el león era merina o burda… O en el léxico por momentos marcadamente antitópico o antipoético («garganta» = cervatana del gusto; «los pechos» = pechugas del ave fénix; «el pubis» = el etcaetera; «Tisbe con la boca abierta» = la boba…). Hay un jugar consigo mismo, un tomarse un tanto a broma, ¿como si no interpretar esa duda que le asalta sobre cómo denominar los brazos de Tisbe si “divinos” o “ebúrneos”?, para concluir que “Divinos digo y ebúrneos”. Lo cierto es que en este caso, la metamorfosis queda como un mero elemento anecdótico en el devenir de la trama; en ella es donde Góngora centra la atención introduciendo en el relato los elementos actanciales clave para dotarlo de coherencia: así resultan necesarios elementos como la mediadora esclava negra, mucho más que un pretexto para juegos de ingenio fáciles (28), necesaria para justificar los contactos hasta que Tisbe descubre la grieta; o la razón oculta por la que la madre trata de impedir la relación de su hija con Píramo, o por qué se retrasa a su cita, la razón desencadenante de los acontecimientos. Actantes y fuerzas actanciales para completar un puzzle transgrediendo al maestro hasta atraerlo ahora al relato épico. Pero es ahora su Arcadia, aquel universo mitologico sublimado en el Polifemo o en sus Soledades, la que se enfrenta al realismo crudo de un Sancho. ¿No es recorrer el camino inverso?

A esta época de declive debemos también una cierta regresión a sus orígenes sencillos, populares, con obras imperecederas como el villancico dedicado al nacimiento de Cristo Nuestro Señor escrito ya en 1621,

«[…] Cuando el silencio tenía
Todas las cosas del suelo,
Y, coronada del yelo,
Reinaba la noche fría,
En medio la monarquía
De tiniebla tan cruel,

Caído se le ha un Clavel
Hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno,
Porque ha caído sobre él![…]

pero la revolución ya estaba volando a pesar de sus detractores, entre una sociedad rendida a su genio.

Aquí se hallan los restos de Góngora, en la Catedral de Córdoba.

Aquí se hallan los restos de Góngora, en la Catedral de Córdoba.

Nada cambia, favores, promesas incumplidas, traiciones, mala suerte al fin, humillación, enfermedad:

«De la Merced, señores, despedido,
pues lo ha querido así la suerte mía,
de mis deudos iré a la Compañía,
no poco de mis deudas oprimido […]».

Solo pidió ser enterrado con sus padres en la Capilla de San Bartolomé. No creo que, entonces, desmemoriado, enfermo y marchito, fuera plenamente consciente de la huella que dejó, esa que hoy nos reúne aquí para rendirle homenaje, la que desde los simbolistas franceses se ha mantenido viva y admirada en la tradición literaria, incluso en la nuestra, en nuestra Córdoba y rastreable en nuestros poetas, y no solo me refiero ahora al 27 o Cántico, sino entre algunos que hoy aquí me estáis escuchando, esa que es imperecedera.

José Carlos Aranda Aguilar

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INTELIGENCIA NATURAL. ACTO DE PRESENTACIÓN FERIA DEL LIBRO DE CÓRDOBA. VIERNES 26 ABRIL 2013.

 

10569118_10202158566444495_1444027699_nSiempre resulta emotivo presentar una nueva obra. Es una mezcla de pudor y alegría. Y, llegado el momento, como cuando se abre el toril, uno no sabe si podrá más la razón o el corazón a la hora de hilvanar mensaje. Siempre ayuda llevar junta a ti a dos buenas personas arropándote a cada lado. Javier Ortega, Editor del Grupo Almuzara, inició el acto para esbozar las líneas de esta nueva criatura y poner blanco sobre negro la relevancia de quien iba a darme el relevo. El encargado de presentarme a mí como autor me conocía bien, tan bien que creo que, a veces, me conoce mejor que yo mismo. El doctor Enrique Aranda no es solo uno de los mejores científicos y  oncólogos de este país, es también un hombre comprometido con la educación y la familia durante más de treinta años, por eso le pedí que interviniera en este libro. Y le costó aceptar, no fue fácil. Pero no podía decirme que no porque por algo es, además, mi hermano mayor y, para colmo, es un personaje del propio libro entrelazado entre mis recuerdos durante toda una vida. Al fin y al cabo, no podía faltar en un libro escrito desde las vivencias y las experiencias personales, que acercan el conocimiento a la sencillez de las prácticas diarias.

Presentacion Cajasur 2

Me costó trabajo hilvanar la explicación de la obra desde la emoción de sus palabras. Esas que ponen frente al auditorio a la persona más allá del autor y, aunque sabía que lo haría -también yo lo conozco a veces mejor que él a sí mismo- no pude evitarlo. Y en ese ambiente de palabras bañadas en corazón y recuerdos transcurrió un acto en el que me sentí muy feliz.

Presentacion Cajasur 3

Confío que el mensaje vaya calando, en que a través de los lectores, los colegios, los oyentes, empecemos a ponderar que la felicidad existe, es posible y es necesaria. Que el compromiso con la educación es un reto ilusionante y es una batalla que se puede ganar uno a uno, familia a familia, centro a centro. Que los nuevos descubrimientos nos ayudan a hacerlo un poquito mejor, pero que hay también que rescatar las buenas prácticas que siempre nos han dado resultado. Que no basta el conocimiento por sí mismo y hay que crecer en las emociones, la sociabilidad y la moral personal.

Presentacion Cajasur 1

Existen técnicas sencillas. Vamos a usarlas. Es la idea de educar en y para la felicidad expuesta en forma de método desde la simple convivencia familiar y escolar.

Gracias a cuantos me acompañasteis, gracias a Antonio Cuesta por haber confiado una vez más en mí para esta publicación, gracias a Javier Ortega por sus amables palabras y su compañía en el acto y muchísimas gracias a Enrique, mi hermano, por caminar delante de mí trece meses durante toda mi vida, incluso en este acto.

Presentacion Cajasur 5

José Carlos Aranda

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INTELIGENCIA NATURAL, Entrevista CanalSur Radio por José Antonio Luque

Con mi agradecimiento personal a José Antonio Luque, ese locutor tan nuestro, por su cariño y su buen hacer como periodista.

Presentación IN en el Tablero 1-

http://www.youtube.com/watch?v=MephoALhJv4

José Carlos Aranda

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A JOAQUÍN CRIADO, «MEDALLA DE HONOR DEL INSTITUTO DE ACADEMIAS DE ANDALUCÍA», MI MAESTRO

Como ves Joaquín, he dejado atrás la toga y el birrete, el tuyo y el mío, para hablarte desde el corazón. ¡Qué alegría! A veces, la vida nos regala la ocasión del reconocimiento, y es algo tan inusual que siempre nos pilla de sorpresa. Pero si alguien se lo merece, Joaquín, eres tú.

HOMENAJE A JOAQUÍN CRIADO

Puede que para quien no te conozca, las palabras suenen huecas, pero para quienes hemos tenido la suerte de conocerte y tratarte a lo largo de los años -treinta y cinco ya de aquel curso de Literatura Medieval en la Facultad de Filosofía, entre panfletos de transición y huelgas idealistas, ¿recuerdas?- las palabras son símbolos cargados de emoción.

En labios del Secretario, don Aniceto López, sonaron  «…los servicios prestados, méritos académicos y humanos». Don Gonzalo Piédrola se refirió a los más de treinta años de dedicación desinteresada a este Instituto de Academias, a tus distintos cargos en los que, a lo largo del tiempo, has ido dejando tu impronta y tu vida. Es un poner blanco sobre negro… tres décadas, querido Joaquín, son muchos años.

Ahora quiero revelar a quien nos oiga tu gran secreto que no es otro que tu enorme humanidad desde la humildad que solo posee quien es capaz de reconocer en los demás lo mejor de cada uno. Eres el maestro que alienta el esfuerzo desde el optimismo y la sonrisa. Que estima y ama la ciencia y el trabajo, pero que se sienta tranquilo y sonríe y escucha cuando un alumno se acerca a él con la timidez de los años y le transmite lo apasionante que puede ser vivir en la cultura, que la cultura y la vida no están reñidos, que también se cantó en alejandrinos la bondad de compartir y celebrar la rima con un buen vaso de vino.

Y te salió tu humanidad cuando en tu agradecimiento mencionaste a tu familia. Yo, que te conozco, sé que el corazón, en ese momento taponó tu garganta. «Es posible que haya hecho algo bien para recibirla -la medalla-, aunque no acabo de verlo claro. Pero siempre lo he intentado». Joaquín, pero ¿qué más se le puede pedir a una persona que levantarse cada día tratando de dar lo mejor de si mismo? Y treinta años son muchos años en ese cometido. Hoy el mundo se nos ha ido achicando, y para muchos de nosotros estas nuevas tecnologías son alquimia, y seguimos prefiriendo la pluma estilográfica y un buen folio en blanco. Lo que no pueden imaginar hoy muchos de quienes nos leen es lo que supone el crear de la nada una institución como el Instituto de Academias sin teléfonos móviles, sin fax y sin internet, a golpe de viaje en coche, a golpe de tiempo y de familia, ahorrando en gasolina y quedando en los pueblos a mitad de camino porque no había dietas que paliasen al menos el esfuerzo, solo alentado con la fe y  la ilusión en un proyecto, a golpe de latido, de corazón. ¿Te parece poco, Joaquín?

Cualquiera hace algo bien, pocos logran hacer mucho, pero mantenerse en la coherencia durante toda una vida solo lo logran los maestros. Y tú, Joaquín, siempre has estado al otro lado del teléfono cuando te he llamado, a mi lado cuando te he necesitado, demostrando que estás por encima de los cargos en la cercanía del alma de un amigo. ¿Qué interés sino tu humanidad puede mover este privilegio hacia quien no era sino un muchacho y luego un aprendiz? Puede que hoy ya haya quien me llame escritor, que se reediten mis libros, que mantenga la ilusión de que aún hay cosas que transmitir y merece la pena hacerlo. Hoy quiero decir, desde aquí, que si algún día llego a ser algo bueno, te lo deberé a ti y a ese extraño club de personas que supieron perdonar mis muchos errores y alentar mis virtudes desde la paciencia y el cariño: mis maestros.

 Siempre que me presentas a alguien, lo haces con orgullo diciendo «José Carlos Aranda fue alumno mío». No, Joaquín, no hables en pasado, porque quien te conoce bien, Joaquín, te quiere, y siempre te reconocerá como maestro de quien aprender de la ciencia y de la vida.

HOMENAJE A JOAQUÍN CRIADO 2

A mi maestro, Joaquín Criado.

José Carlos Aranda

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