LA REVOLUCIÓN DE 1868 EN CÓRDOBA CONTADA POR UNA FAMILIA (Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba. Cajasur, 2003. Tomo II, págs. 155 y ss.)

Mi muy querido Ángel: ahora mismo, que son las 11 de la mañana y nos encontramos aquí (en casa de mi abuela y tía), Ana y yo acabamos de recibir dos cartas tuyas fechadas el 23 y 26 que habrán estado detenidas por estar el camino cortado, razón por la que tú tampoco habrás recibido la última que tía te envió fechada el 20. Ya te daba cuenta de haberse pronunciado esta población. En este (B) trance pasamos los sustos siguientes, pero yo, a decirte la verdad, menos que otras veces por estar papá y Marcelo metidos en casa y con la llave de la puerta en el bolsillo para que no salieran a curiosear. Como la calle de Armas no es lo que otras por estar delante de cuarteles, Gobierno y Ayuntamiento, hemos tenido bastante menos ruido que otras veces. Pero al día siguiente, que la Junta Revolucionario entendió que venían persiguiéndolos, todos se fueron, los civiles, los rurales, en fin, se quedó Córdoba sin un alma que la guardar más que el pueblo armado, pero ¡qué pueblo! Parece que todos los presidiarios y bandidos se habían reunido a tomar las armas, pero afortunadamente estuvieron todos llenos de miedo y todos todos se metieron en sus casas, presentando la población un aspecto extraño y que parecía un gran cementerio. Ni café, ni casino, ni Círculo, ni casa particular… nada había abierto a la oración, no pasando por las calles ni los perros, por lo que se llama la noche del silencio.

Fuente de la Piedra Escrita 1914

                Al día siguiente, se volvió la Junta con un General y alguna tropa (A-156) ya pronunciada de Sevilla, y enseguida siguió entrando tanta, hasta veinte mil hombres. Las tropas de la Reina venían ya hacia Montoro en número de 16.000; en fin, el 28 salieron estas tropas precipitadamente hacia las ventas, adonde estaban ya las avanzadas de las otras y donde se trabó el combate que dicen algunos que se hallaban en África que no hubo allí un combate que le igualara. Dos días han estado entrando heridos sin interrupción, llenándose hospitales, seminarios, institutos y muchas casas particulares; muertos muchísimos y más de lo que se dice de los partes; mil ochocientos veinte disparos de cañón se tiraron por estas tropas pronunciadas, y regularmente otros tantos por la otra parte. Ya con el parte del pronunciamiento de Madrid, se acabó, y todos han vuelto, y muchos pasados, resultando había hoy en Córdoba unos 30.000 hombres. En esta casa de mamá tienen cuatro alojados, que fueron los mismos que tuvieron antes de entrar en acción, siendo los primeros que entraron en Córdoba y han salido salvos los cuatro.  Nosotros, es (B) cosa extraña, no hemos tenido alojados hasta ahora. Como creo que tú no lees los periódicos, por eso te he explicado todo lo ocurrido.

                Ahora iremos viendo el resultado de todo esto, que por lo pronto ya han embarcado a los Filipenses y Jesuitas que había en Sevilla, y creo que este mes no verá la paga ningún empleado, y menos el clero. En fin, allá veremos que no dejarán de verses cosas grandes.

(Carta de mi madre).

                Mi muy querido Ángel: después de lo que ligeramente te dice tu mamá, que estaba en casa cuando se recibió tus cartas, que tan ansiosamente deseábamos, te digo que en esta casa, como en todas las de la calle es cada una un cuartel. Los primeros que vinieron fueron el 25 a las tres de la madrugada, que nos levantamos Francisca y yo temblando de miedo porque parecía que todas las casas de la calle las echaban abajo a culatazos con los fusiles. Les abrimos las puertas, entraron 4 y detrás me encuentro con un vecino de enfrente que al ver que abrimos la puerta a los alojados, tan de noche, envió uno de los dependientes de su casa (A-157) para que no estuviéramos solas y vieran que había un hombre. El joven estuvo con ellos mientras que Francisca les hizo las camas y se acostaron, y a instancias mías, se fue a su casa. Hazte cargo si es de agradecer semejante acción de personas que solo hace un año que nos conocemos, que tanto se interesan por nosotras por vernos solas. Al fin, han sido muy buenos los pobres, y el 27 de madrugada se marcharon a las Ventas, nada menos que 20.000 hombres, que parecía Córdoba el día del juicio, de infantería, caballería y artillería; y el lunes, a las 3, principió el combate tan furioso, de que no hay memoria según dicen, de atroz, y tan lleno de horrores. Anteayer, a las 10 de la noche, volvieron los mismos sanos y salvos, de lo que nos alegramos de verlos, muertos de hambre, llenos de sangre de recoger los heridos, que son sobre 800 lo que hay en Córdoba, aunque los papeluchos no dicen más que 200. Después de los hospitales habilitados, está lleno San Pelagio y la Asunción, y a los colegiales los han enviado a sus casas, como que este año se abrieron 15 días antes. (B)

                En la sala de la calle baja pusimos unas esteras de las de arriba, y sobre ellas los colchones, sábanas y mantas, todo muy extendido, y se han acostado juntos y lo han pasado muy bien; hoy 2 se han marchado.

Esta la escribió tu madre ayer y yo no pude seguirla, lo hago hoy. Y ahora estamos solas, que parece mentira, porque aunque han sido cuatro para comer y dormir, la casa ha sido un cuartel a toda hora, y lloviendo; ya ves cómo estará la casa y el aparato queda puesto para otros. Todas las tropas han salido hoy para Madrid ya pronunciado. Excusado es decir que los repiques, iluminaciones, tiros y cohetes, carreras y vivas han sobrado a todas horas.

(De la continuación de la carta anterior para mi tía Teresa)

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Juan LuisGonzález Ripoll: sierra, alma y literatura (Córdoba 1925 – 2001)

Juan Luis González Ripoll: sierra, alma y literatura (Córdoba 1925 – 2001). Conferencia Real Academia de Córdoba, 07 de junio de 2023

     Cuando me llamó Manuel Gahete para participar en este evento, no pude menos que pensar en nuestro común maestro, Feliciano Delgado, que al hilo de un artículo sobre un autor cordobés afirmaba cómo Córdoba, en el panorama cultural de 1980, poseía buenos ensayistas e investigadores, también buenos poetas y novelistas. Así pues, era difícil elegir uno, pero fue este recordatorio de nuestro maestro el que me llevó a elegir a Juan Luis González Ripoll. Este artículo escrito por Feliciano es muy revelador porque se refiere, precisamente, al autor que elegí para esta breve exposición. Este autor merece ser recordado por muchas razones, pero sobre todo, en lo que nos concierne, por su arte como narrador o novelista que diría el maestro.

     Hay quien afirma que la obra literaria se explica y se defiende por sí misma con independencia del contexto en que se produce y de la experiencia vital del autor. Podríamos discutir largamente esto, que, como todo, tiene su parte de verdad, y su parte de simplificación de la realidad que envuelve todo acto de creación. La obra escrita ha permanecido, la memoria de quien la escribió va diluyéndose en las sombras a medida que se marchan quienes conocieron al autor y pueden dar testimonio. Permítaseme, pues un esbozo de aproximación a la figura humana de Juan Luis González Ripoll, tal y como me llegó, tal y como lo conocí.

     Juan Luis González Ripoll nació en Córdoba allá por 1925, estudió en el colegio de Cultura Española y, más tarde, se graduó en Sociología. Murió en marzo del 2001. Cordobés de nacimiento, podríamos decir que jiennense de adopción. Fue un enamorado de sus sierras y de sus bosques, Cazorla y Segura son paisajes inequívocamente asociados a su obra. Tenía pasión por el campo, y por la pesca, y aunque uno de sus libros trata de la caza (Narraciones de caza mayor en Cazorla), nunca fue cazador. En muchos aspectos, su estilo coincide con otro gran novelista, Miguel Delibes, tanto que, a veces, confundo las citas y las referencias entre ambos autores. Quizás aquella casa familiar de La Ponderosa -como aquella famosa serie de los años 60- a orillas del río Zumeta, junto a Santiago de la Espada en la serranía de Jaén, casa familiar de infancias y recuerdos, tuviera algo que ver en el espíritu esculpido entre el verde del monte, el azul del cielo y la transparencia de las aguas heladas donde las truchas jóvenes saltaban, y algunas viejas y sabias lo acechaban en las pozas profundas del Borosa o el Aguamula.

     Llevaba pegado el olor de sus sierras y el rumor sus aguas -algunas fuentes construyó- y aún hoy, me lo imagino allí, entre su jardín y en su huerto, un tanto asalvajado,  sentado o paseando, sus botas de goma enfundadas después de una tormenta,  pescando o rebuscando fósiles y raíces para darles una nueva vida transformadas en esculturas provocativamente retorcidas. Me lo imagino frente a un lienzo o con su cámara de fotos colgada al cuello tratando de atrapar lo que no cabía en las palabras. Porque era un artista que dibujaba con la palabra más allá de los pinceles y las formas.

     Juan Luis González Ripoll era un gran conversador, sabía escuchar, Mariano Aguayo en un artículo que le dedicó en ABC,  nos lo retrata así: “es fácil verlo en esa casita charlando con aquel guarda mayor, Justo Cuadros, o con el viejo furtivo cuyas historias nutrieron su narrativa, Justo”,  un artículo sentido e íntimo en que la afinidad de ambos artistas se mezcla con la tristeza por no haber tenido ocasión de compartir con él la presentación de su última obra, Montear, cuando Juan Luis, allá por el año 2000, estaba ya muy enfermo.

     Era un artista dotado de una sensibilidad extraordinaria. A este respecto nos comenta Mariano Aguayo en su artículo que era un “Artista abierto a todas las artes, Juan Luis hizo en su juventud escultura abstracta en hierro. Y, con raíces y piedras erosionadas halladas en la sierra, componía figuras. También fue muy interesante su pintura, a caballo entre el fauvismo francés y el expresionismo alemán”. En su estudio tenía “colgado un gouache suyo en el que aparecían un venado y un perro con pretensiones de terrorífico. “Me lo regaló a raíz de la publicación de mi Montear en Córdoba -nos comenta- y tiene una leyenda plena de fino cachondeo: “Al terminar la temporada, un perro currillo pelibasto, propiedad de Benjamín de los rehaleros Curro Spínola, arrepentido de su vida belicosa ha entregado el collar a su amo y se ha pasado a los ecologistas”. Las cosas de Juan Luis.”

     ¿Fue un solitario? Feliciano lo describe como “no perteneciente a la vida literaria cordobesa, sino que se había ido haciendo en la soledad de su isla literaria, una isla que el mismo se había construido. No es que sea un escritor antisocial -nos comenta-, sino todo lo contrario. Es que no ha querido pertenecer a la sociedad factual de los literatos, sino a la sociedad simplemente. Esto es indicio de su riqueza interior.  Juan Luis escribe desde donde vive con intención de trascender lo cotidiano”.

     Nada de esto sabía yo entonces cuando, con motivo del simposio de Filología celebrado en Córdoba, don Feliciano Delgado me invitó a participar. Como no tenía claro sobre qué realizar un artículo que mereciera la pena, puso en mis manos el libro de Los hornilleros, de Juan Luis. No lo conocía. Se trataba de una edición entrañable por cuanto fue hecha por José Luis Escudero en 1976  (Ediciones Escudero, C/ Romero 6 y 11). José Luis fue un gran bibliófilo y mejor persona con quien compartimos aulas en mi promoción.  Acepté el reto. En la sinopsis de la contraportada rezaba: “En su prosa, fluida y sencilla, el humor y la ternura van de la mano. Sus páginas evocan la pobreza sobrellevada sin amargura y la bondad de las gentes que viven en la Sierra”. Es una magnífica sinopsis porque, en efecto, me encantó su estilo directo, franco, sencillo, tan cercano al realismo descarnado pero amable de un Miguel Delibes, con quien otras veces ha sido comparado. La ambientación, los personajes, las fuerzas actanciales eran fascinantes. Finalmente realicé el artículo y lo expuse en el simposio, publicado más tarde en la revista Axerquía (n. 9, diciembre 1983, pp. 239-246). Mi sorpresa fue cuando don Feliciano me comentó que nuestro autor lo había leído, le había encantado y quería conocerme. Nos reunimos en su casa de la calle Encarnación. Yo vivía en Deanes, éramos vecinos sin saberlo. Me encontré con una persona menuda, afable, tranquila, de mirada penetrante y barba rala, los ojos agrandados por sus gafas cuadradas. Me dio las gracias por el artículo, me felicitó por la profundidad del análisis y las reflexiones, se me quejó un poco del final, le hubiera gustado seguir leyendo, y de ahí derivamos a hablar de lo humano y lo divino, de la narrativa, de las nuevas tendencias, de la importancia de las raíces, de ese bañarse en terruño que decía Unamuno, aquello del realismo mágico no acababa de entenderlo, porque la fascinación está en las cosas que vemos y tocamos. Sabía escuchar, hacerte sentir protagonista en la conversación, y cuando intervenía lo hacía con sencillez y sin presunción, como lo hacen los grandes. La casa era una casa vivida, al estilo del maestro Feliciano, que odiaba las cocinas asépticas que parecían quirófanos y gustaba de ver el totum revolutum de algo vivido, sentido, puesto en medio, como un retrato de quien la habita. La casa tenía una entrada con arco mudéjar, cancela de hierro que abría a un patio clásico con columnas y galería. A la izquierda, las escaleras conducían a la planta superior, pasillo y puertas, mesitas bajas y sillas de anea, cuadros y esculturas dispersas, colocadas a su antojo. Al fondo del pario principal se abría el acceso al patio de servicio, se veían aún las huellas de lo que fuera un huerto, y, colgado de un naranjo, un saco de boxeo. “En mi juventud me gustaba boxear, y siempre he hecho algo de deporte. Pero lo que más me ha gustado siempre es pasear, el campo, respirar”. Al despedirnos puso en mi mano un ejemplar de su  última obra, El dandy del lunar, venía dedicada “ A José Carlos Aranda Aguilar, que con tanta profundidad y acierto se ha ocupado de estudiar mi novela Los Hornilleros, con mi agradecimiento. Un fuerte abrazo, Juan Luis González Ripoll, Córdoba, 24 de diciembre de 1983”. No volvimos a vernos y lo lamento profundamente.

     De él queda su amabilidad, su humildad, su sensibilidad y la bondad de su trato, unas características que vuelca en sus personajes de profundo sentido común, en lucha permanente por la supervivencia en escenarios que chocan hoy con la vida regalada y virtual que tiene la naturaleza como un marco colgado en la pared. Quizás por eso conviene traer ahora su narrativa, para poner los pies en la tierra y recordar que la naturaleza y el hombre van de la mano y hemos vivido en una lucha, también en una connivencia, continua para lograr hacer posible una compatibilidad que solo entienden quienes la viven, muy alejados de los despachos donde se dictan las leyes que, a veces, atenazan los bosques, los ríos y las montañas.

Fotografía tomada de Paisajes del Agua, Antonio Castillo.

     Ahora vamos a centrarnos un poco en la obra literaria De José Luis González Ripoll. Desde luego, cuando se me pidió esta colaboración pensé inmediatamente en el valor que su obra narrativa podía tener en la actualidad: es autor andaluz y cordobés enamorado de la naturaleza y con una enorme fuerza narrativa que le mereció el ser finalista del premio Nadal (1981). Dos son para mí sus obras más importantes: Los hornilleros y Narraciones de caza mayor en Cazorla. González Ripoll es un maestro en el arte del cuento, no entendido como un arte menor de la narrativa, sino como la columna vertebral sobre la que gravita la misma narración. En un cuento tenemos algo fundamental que es la brevedad y la llaneza de los componentes y de los personajes.

     Las obras de González Ripoll se desarrollan como un calidoscopio de historias breves, a las que podríamos llamar cuentos o, si lo prefieren, relatos, a través de los cuales asistimos a la evolución de unos seres humanos en lucha permanente contra los elementos, contra el sistema, contra sus propios instintos; es decir, contra lo más natural del ser humano que vive, respira y sufre o goza, y esto es lo que la hace una obra trascendental en cualquier época en que la leamos y mucho más necesaria cuanto más nos apartamos de esa realidad telúrica que supone la vivencia desde la precariedad del hombre donde los derechos son una conquista y con los deberes se nace.

     Y el autor es plenamente consciente de que está dejando un testimonio vivo de una realidad ya extinguida. Así en el prólogo a Narraciones de caza mayor en Cazorla llega a afirmar que los protagonistas son, en efecto, supervivencias de formas ancestrales ya extinguidas y, además, sin entrar en motivaciones, sus hijos prefieren la ciudad; de modo que la continuidad se ha roto o está a punto de romperse (p.6). Hombres y naturaleza vivían en otro tiempo, a otro ritmo, en otras claves, en un “tiempo en que los hombres hablaban por leguas y caminaban a pie o a lomos de bestias…”. Podría multiplicar las citas, pero el tiempo nos apremia y mejor les invito a leer y recomendar su obra.

     Es plenamente consciente del testimonio de un cambio de ciclo, de la pérdida de una forma de vida y con ella de los caracteres y tipos que la representaban. Así, en Narraciones de Caza Mayor en Cazorla, encontramos la obra dividida en dos partes: la primera parte anterior a la fundación del Coto Nacional y la otra posterior. Una primera parte en la que el que limpiaba del monte un pedacito de tierra y le quitaba las piedras y lo guardaba y encauzaba el agua de una fuente para regar, de hecho era tan dueño de aquello como el duque de Alba podía serlo del Pinal de la Vidriera. Tenía menos papeles que una burra robada -nos cuenta- pero era el amo”. Y una segunda parte en que desaparecen las escopetas de chimenea y les llega el turno a los rifles de mira telescópica. Los antiguos furtivos se convierten en guardas después de firmar un armisticio con las reses del monte· esta obra tiene un carácter casi notarial como él mismo dice en el prólogo: “He escogido a tres hombres de la Sierra para que nos cuenten sus cosas: el tío Alejo Fernández, el tío Julián el aserrador y Justo Cuadros, guarda mayor del coto desde 1951. Cada uno de ellos nos dejará lo mejor de sus recuerdos. Al hilo de sus palabras, vamos a levantar acta de cómo era la Sierra antiguamente y de las cosas que pasaban en ella, y Justo nos hablará de caza que es lo suyo” (p.10)

     La arquitectura narrativa es sencilla; en el caso de Los hornilleros se empieza justificando el título, el porqué de los hornillos, y después continúa con una serie de cuadros: los amos, mi tío Luciano, la pastoría, los numantinos, mi tío Perico Pedro, etc.  El protagonista, sí es que tal puede ser la denominación, procede de una familia de colonos de los que vinieron a repoblar los montes de realejo hace ya muchos años. En las primeras páginas se nos describe a grandes rasgos el camino y el trabajo de estos colonos a los que por no tener nada más que un hornillo donde guisar lo que cayera durante el camino llamaban “hornilleros·. A partir de ahí, las anécdotas, las historias, se suceden y, en ellas, destaca la dureza del medio, también de las personas hechas a la necesidad, y el ingenio puesto al servicio de la supervivencia. Pero donde el paisaje, la sierra, es el protagonista omnipresente.

     El dandy del lunar es su única novela y no por ello está exenta de mérito y de rigor. En palabras de Feliciano Delgado, es una novela de la guerra pero no es sobre la guerra. Es la novela de la repercusión de una guerra en la conciencia de los demás. Se desarrolla con la guerra española de fondo como podría cualquier otra guerra, “porque la gente sencilla no entiende de bandos sino de sufrimiento, es de la guerra española por su geografía y su forma de reacción”.  Para el narrador, González Ripoll escoge a un niño, quizás lo más conseguido del relato:  asistimos a una historia de adultos vistos desde la pupila de la inocencia. Este protagonista también evoluciona con la historia en un diseño progresivo que acabará precisamente en el desenlace.

     No podemos olvidar el estilo en el sentido más externo de esa palabra: Juan Luis González Ripoll posee dos cualidades estilísticas admirables en primer lugar el lenguaje natural, no hay  ni pobreza ni rebuscamiento, desde siempre ha tenido la palabra precisa y el adjetivo indispensable; en segundo lugar, se admira en él la capacidad narrativa visual, la caracterización visual es tan fuerte que invito a quien lea la novela a que vaya haciendo la lectura como si en el lugar de ser un simple lector fuera el ojo de una cámara que está filmando lo que en la narración se nos va contando. Es la huella del pintor convertido en escritor.

     Pero lo especial de Juan Luis, como vislumbró Feliciano Delgado es la técnica narrativa, la claridad de su prosa y la finura de las observaciones. “No escribe en una prosa lírica de recreación de interioridades -en una alusión clara al ya fallecido Antonio Gala- sino con el distanciamiento de quien construye un objeto literario y lo deja ahí para que el lector lo capte”. El léxico, la forma, la expresión y el fondo transmiten esa sencillez rotunda de la vida en contacto con la naturaleza, con lo seres humanos desde la conciencia de estar en un tiempo agotado.

     Su obra es una ventana abierta a un aspecto concreto de nuestra sociedad, a nuestra realidad y nuestra historia. Predomina la dureza de la vida, a pesar de lo cual la adecuación del estilo, su llaneza expresiva y el desparpajo de sus personajes, especialmente del narrador, hacen que la obra llegue al lector con rapidez y sin amargura. La realidad inherente de la que da testimonio es fruto de la reflexión sobre un trasfondo que se diluye ante la facilidad de la narración el humor y la sensibilidad del autor. Pero es un estilo consciente y buscado: En su estilo narrativo, pretendía y recomendaba la expresión directa y franca, que la prosa fluyera con naturalidad. Mariano Aguayo nos dejó esta perla extraída de sus conversaciones con la que concluyo: “Mariano, cuando a uno le sale una frase profunda, de gran valor filosófico, hay que tacharla enseguida”. Y ese fue su dogma, la sencillez terruñera que se nutre del léxico pleno que nace y vive en las sierras que tanto amó.

     Sirva esta reflexión como homenaje a tres grandes del arte y la literatura: Juan Luis Gonzáles Ripoll, Mariano Aguayo y nuestro querido maestro Feliciano Delgado. Muchas gracias.

https://www.abc.es/opinion/abci-recordando-juan-luis-gonzalez-ripoll-200908010300-923006024529_noticia.html

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MANUAL PRÁCTICO PARA UN BUEN USO DE LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN. JOSÉ CARLOS ARANDA (NOVEDAD EDITORIAL. BERENICE) 2022)

Una de las dificultades más frecuentes en la redacción es el uso correcto de los signos de puntuación. Parece que nos resulta difícil saber dónde poner el punto y seguido, organizar nuestros escritos con el uso adecuado de los párrafos y el punto y aparte, la delicadeza de la coma y sus múltiples aplicaciones para ordenar la oración, insertar comentarios o hacer aclaraciones, o cómo emplear el punto y coma estructurando las oraciones complejas. Pero los signos de puntuación van mucho más allá de los signos comunes y conviene familiarizarse con los puntos suspensivos, la interrogación y la admiración, los guiones o las comillas.

La principal causa de este déficit, que resulta tan necesario para una redacción ordenada, clara y precisa es la pesadez de la teoría gramatical. Prácticamente nadie se ha leído las normas de aplicación en las distintas gramáticas, resultan tediosas. La clave está en invertir el proceso de aprendizaje e ir de la práctica a la teoría y esto es, precisamente, lo que hace este método a través de los ejercicios de aplicación.

No es necesario leerse o memorizar todas las reglas ortogáficas ni todos los usos correctos o incorrectos de los signos de puntuación. Todos los que escribimos tenemos conocimientos más o menos conscientes de cuándo usar un punto o una coma. A través de ejercicios prácticos revisamos estos conocimientos. Cada uno de los ejercicios viene seguido de un autocorrector que nos proporciona la respuesta correcta y la regla que debemos consultar en caso de duda o desconocimiento. De esta forma, estamos interactuando con la obra y leemos la teoría gramatical solo cuando nos es necesario. El resultado es un manual dinámico y de fácil seguimiento.

Esta estructura, que va de lo más básico hasta lo más complejo de forma progresiva permite el estudio individual o su aplicación en el aula de forma gradual y entretenida. Lo importante, para el seguimiento del método, es el dedicar un tiempo diario o semanal, hacer lo que podamos y continuar en la siguiente sesión. Espero que os resulte tan útil como los anteriores manuales. Gracias a todos por vuestra confianza.

José Carlos Aranda Aguilar

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MATERIAL DE APOYO, ENLACES Y RECOMENDACIONES PARA LITERATURA EN EDUCACIÓN PRIMARIA

Siempre nos surgirán dudas en la selección de material y en la metodología. En este sentido es importante disponer de herramientas y enlaces para consultas, tanto de trabajos de investigación como de corpus aplicable a las distintas edades. A continuación referenciamos algunos de los más interesantes, espero que os sirvan de ayuda en vuestra labor docente. Si conoces algún otro recurso que te haya resultado útil, envíame un mensaje y lo añadiremos.

CONSULTA DE CORPUS GENERAL

Catálogo virtual de autores españoles e hispanoamericanos de obras infantiles y juveniles, revistas, cuentos, bibliotecas de autor, fonoteca de obras clásicas, talleres, enlaces, dirigido al mundo de la educación, edición, formación e investigación.

  • Teatro

Boletín informativo de la Asociación Española de Teatro para la Infancia y la Juventud

http://bienvenidosalafiesta.com

Cuaderno de notas y diccionario de literatura infantil y juvenil en el que se encuentra también libros de teatro.

  • Cómics

https://es.literaturasm.com/comics

  • Libros de texto

https://www.clubkirico.com

Mantiene una página web como instrumento de comunicación de los libreros y como canal de información y participación de los socios lectores, padres y docentes.

INVESTIGADORES E ILUSTRADORES, RECURSOS RECIENTES

  • DARABUC

https://darabuc.wordpress.com/libros/:

Blog de Gonzalo García con muchos recursos sobre literatura e ilustración.

  • GRETEL

http://www.gretel.cat/

Grupo de investigación de literatura infantil y juvenil y educación literaria de la Universidad de Barcelona dirigido por la Dra. Teresa Colomer.

  • GALIX

http://www.galix.org/

Incluye una sección de biografía de autores e ilustradores, datos sobre revistas gallegas y referencias a premios literarios.

FUENTES DE CONSULTA E INFORMACIÓN. BIBLIOTECAS VIRTUALES

Afortunadamente, hoy contamos con muchísimas fuentes de información para poder seleccionar loa materiales y actividades. Berta Dolores Guerrero (2020), de la Universidad de Granada, nos ofrece las siguientes recomendaciones actualizadas.

REVISTAS:

Academia Argentina (https://academiaargentinadelj.org/)

Amigos del libro (https://www.amigosdellibro.com/),

Revista Babar (http://revistababar/wp/category/articulos/)

BLOG:

CEPLI (http://blog.uclm.es/cepli/)

Andreu Martín (https://andreumartin.wordpress.com)

Gonzalo Moure (https://www.gmoure.es)

Ana Llenas (www.annallenas.com)

Rocío Bonilla (https://rociobonilla.com)

Mónica Rodríguez (http://monicarodrigues.es/)

Romanba (http://romanba1.blogspot.com/)

Casa de Tomasa (http://casadetomasa.wordpress.com/)

Libros juveniles (http://librosjuveniles.bolgspot.es)

Club peques lectores (http://www.clubpequeslectores.com/?m=1)

Educación Tres punto cero: https://www.educaciontrespuntocero.com/experiencias/blogs-de-literatura-infantil/

INSTITUCIONES:

Fundación Germán Sánchez Ruipérez (https://fundaciongsr.org/la-fundción)

Fundación Alonso Quijano (http://alonsoquijano.org/fundación-alonso-quijano/)

Fundación Jordi Sierra i Fabra (http://sierraifabra.com/?lang=es)

GRUPOS DE INVESTIGACIÓN:

http://www.gretel.cat/es

PREMIOS:

Premio Hans Christian Andersen

Premios Cervantes Chico

PLATAFORMAS Y PORTALES:

Canal lector (https://www.canallector.com)

Bosque de Fantasía (https://bosquedefantasía.com/)

Boolino (https://boolino.es/es/)

OEPLI (https://www.oepli.org/)

ERIC (https://eric.ed.gov/)

REDINED (http://educalab.es/recursos/redined)

La Biblioteca de los peques (https://www.facebook.com/groups/1027521160638688/pending_posts?search=&has_selection=false)

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A JOSÉ LUIS MORAÑO: HASTA LUEGO

A José Luis Moraño, mi gran amigo

Hoy nos toca poner palabras al dolor de tu ausencia, a la soledad. Pero no hay palabras, José Luis, que puedan contener el vacío que nos queda.

Te marchas con tu música, tu saxofón, y el inmenso amor que derramaste en vida. Una vida de bondad y entrega hacia tu familia, tu esposa, tu hijo, tu hermana, tus amigos, tu banda de música de la Santísima Virgen de la Esperanza y tus niños, esos niños a los que recibías cada día en tu portería con una sonrisa. Y es mucho ese amor, José Luis, es mucho. Cariñoso, familiar, noble, generoso sin límite, buen padre, esposo, hermano, amigo.

Ayer, cuando me enteré, recé con Machado: Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. / Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar. / Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. / Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.

Después sentí la rabia de Hernández pensando lo temprano que levantó la muerte el vuelo, lo temprano que madrugó la madrugada y sentí no poder perdonar a la tierra ni a la nada.

Después recordé ese pregón de Semana Santa, ese hablar contigo, ese sentirte conmigo y sentí que seguirás ahí, que tu peregrinar ya acabó y has firmado una vida ejemplar. Y pensé en esa Virgen tuya, tan tuya que siempre te acompañó y supe del cielo que te espera, y supe que siempre estarías con nosotros, que no te vas, y me acordé de Manrique, de esa literatura tan nuestra hecha vida: ya olvidados tus sentidos, rodeado de tu mujer, de tu hijo y tus hermanos diste el alma a quien te la dio, que Dios te tenga en su gloria, y aunque ya no estés aquí, nos ha dejado un enorme consuelo tu memoria. Incluso en tu muerte, puerta de la resurrección y la vida eterna, fuiste ejemplar, José Luis.

Gracias, José Luis, por esa vida entregada, por ser tú, siempre estarás en nuestros corazones. Ahora, descansa en paz. Hasta luego.

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NOVEDAD: MANUAL PRÁCTICO PARA UN BUEN USO DE LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN. Berenice, 2022

El aprendizaje del uso de los signos de puntuación suele resultar tedioso. En la mayoría de los casos, el aprendizaje es instintivo a través de la lectura, pero siempre hay reglas y usos que se nos quedan atrás. Resulta muy complicado leer las reglas ortográficas, por ser una sucesión ininterrumpida de normas mejor o peor explicadas. El resultado es que desconectamos con rapidez.

La idea pedagógica que preside el método es el otorgar una actitud positiva y activa frente al aprendizaje. Todos lo hacemos bien, todos podemos mejorar. Partimos de la base de que cada uno tiene un conocimiento teórico y práctico diferente, los niveles son distintos. Por eso, no necesitamos utilizar nuestro tiempo en aquello que ya conocemos, sino en resolver las posibles dudas, aclarar conceptos y aprender las normas que nos son desconocidas. Vamos de la teoría a la práctica, y de la práctica a la teoría. En el Manual práctico para un buen uso de los signos de puntuación hemos diseñado un método interactivo y gradual. Interactivo porque cada ejercicio propuesto introduce un autocorrector que nos va a permitir depurar errores, detectar lagunas y aclarar aquellas normas que nos son desconocidas sobre todos y cada uno de los signos de puntución. Y gradual porque vamos de los más simple, el uso de la coma en las oraciones simples, a lo más complejo por poco frecuente como los guiones, las barras o los corchetes.

Para ello hemos diseñado ejercicios de tres tipos en la primeraa parte del libro: en el primero vamos a repasar la teoría proponiéndote afirmaciones sobre las que tendrás que decidir si es verdadero o falso. En el segundo, te proponemos ejemplos prácticos donde el signo de puntuación puede estar bien o mal utilizado. Tendrás que detectar los errores. Y, el tercero, consiste en oraciones sin puntuar donde deberás colocar correctamente los signos solicitados. El corrector te permitirá en todo momento comprobar el acierto o error de tus respuestas y consultar la regla pertinente en caso de error o duda.

Pero el uso de los signos de puntuación puede adquirir valores estilísticos usados con una intencionalidad precisa. Para comprobarlo y comprender mejor estos posibles usos hemos recurrido a un segundo cuerpo de ejercicios consistente en la selección de ocho textos literarios en los que vamos a reflexionar sobre las posibilidades que nos ofrecen autores de primera línea, españoles e iberoamericanos. Las preguntas concretas que se realizan orientarán la reflexión y te permitirán un uso más estilístico, intencionado y elegante, en su caso. Como en el apartado anterior, el autocorrector te dará las respuestas y podrás seguir avanzando.Toda una aventura.

La clasificación sistemática de las reglas que se adjunta es la que nos sirve de guía de referencia para consultas y revisiones, y la que ha permitido los autocorrectores, la auténtica esencia del método..

Esta metodología permite el uso del Manual práctico para un buen uso de los signos de puntuación, tanto individualmente, para profesionales que quieran mejorar su estilo, como didácticamente en el aula temporalizando los ejercicios en función del nivel del alumnado con el que se practique. La clave del método es la constancia. No es necesario emplear mucho tiempo, con solo diez minutos diarios obtendremos grandes resultados.

Esta dinámica de aprendizaje es fruto de la experiencia docente. Su aplicación desde Primaria hasta la Universidad ha demostrado su eficacia.

Espero que os resulte útil.

Gracias.

Publicado en Comunicación oral y escrita. Universidad Loyola Andalucía, LIBROS PUBLICADOS, SINTAXIS, SINTAXIS DE LA ORACIÓN COMPUESTA, SINTAXIS DE LA ORACIÓN SIMPLE | Comentarios desactivados en NOVEDAD: MANUAL PRÁCTICO PARA UN BUEN USO DE LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN. Berenice, 2022

MANIFIESTO POR UNA ENSEÑANZA DIGNA EN ESPAÑA

Manifiesto en defensa de la Enseñanza como bien público (contra la LOMLOE y precedentes)

«Las mejores cosas son patrimonio común.» (Séneca)

         La enseñanza reglada en España no marcha por buen camino y las leyes que se han aprobado últimamente, junto con la LOMLOE de 2020, no parece que vayan encaminadas a poner remedio, sino que más bien tienden a empeorar la situación. Entendemos que la enseñanza en todas sus etapas debe tratar de aspirar a ser de calidad, entendiendo por tal una instrucción basada en los conceptos nucleares de «esfuerzo, mérito y contenidos». Los conceptos ajenos a los saberes concretos de cada asignatura, de tipo moral o ideológico, deben ser desplazados de las aulas. Los alumnos no deben ser objeto de adoctrinamiento pues tal intromisión supone una perversión de lo público al sacrificar, especialmente para los alumnos con menos recursos, su formación técnica, profesional, académica y personal, condenándoles al sometimiento moral y a la incompetencia intelectual. Ello perjudica el carácter de ascensor social y de igualdad de oportunidades que precisamente toda escuela pública debe tener. De este modo, además, ya gobiernen unos partidos u otros, con orientaciones morales e ideológicas diversas, no se correrá el peligro de que el sistema educativo se convierta en instrumento para adoctrinar y apropiarse de un servicio público fundamental para la sociedad y sus miembros, sufragado por todos los contribuyentes. Nada distinto de lo que dice la Constitución española (Art. 27).

         El presente manifiesto plantea como puntos principales que habría que tomar en consideración por las autoridades educativas los siguientes, a saber:

         1. Creación de una institución pública, de una suerte de Consejo General de la Función Docente, integrado exclusivamente (o principalmente) por docentes con larga experiencia, académicos y científicos de reconocido prestigio procedentes de las distintas ramas del saber, formal y materialmente independiente del poder ejecutivo y del poder legislativo, ajeno a cualquier ideología o partido concreto, que sirva de principal referencia a la hora de proponer, o en su caso revisar, las distintas leyes e iniciativas de carácter educativo, ya sea en la enseñanza infantil, primaria, secundaria o universitaria, y cuya principal competencia sea el diseño, según criterios estrictamente técnicos, científicos y académicos, del Sistema de Instrucción Pública y sus planes de estudios.

         2. La tasa de fracaso escolar, entendiendo por tal el número de repeticiones y de suspensos, es relativamente alta. Pero la LOMLOE trata de arreglar el problema haciendo desaparecer los suspensos y dificultando la repetición, con lo que no solo no solucionará sino que acrecentará el problema al ocultarlo, además de añadir carga burocrática para los docentes, que tendrán que realizar tareas administrativas ajenas a su verdadera ocupación: dar clase a los alumnos y prepararse para ello.

         3. La evaluación debe ser por contenidos concretos de cada asignatura, pues la evaluación por competencias diluye los conocimientos concretos. No hay mayor adquisición de competencias que dominar con destreza los contenidos de cada asignatura.

         4. Deben permanecer las notas numéricas y las Menciones de Honor. Las primeras para conocer con mayor precisión el grado de éxito del alumno en la adquisición de conocimientos; y las segundas para que el esfuerzo y el mérito sean un aliciente más para el alumnado, y contribuyan a reducir cuanto se pueda toda discriminación que no sea exclusivamente escolar, especialmente la discriminación socio-económica, que la escuela actual, por su empobrecimiento en contenidos, ejerce de hecho.

         5. Los docentes deberán contar con libertad para enseñar los contenidos científicos o humanísticos de su materia, sin ser correa de transmisión de la ideología de turno, y cuyo límite debe ser la Constitución y el Código Penal.

         6. Debe apostarse por exámenes externos y comunes en distintas etapas educativas, para poder realizar pruebas diagnósticas sobre la marcha de los distintos centros de enseñanza. En especial, apostamos por una Prueba de Selectividad única en todo el territorio nacional, con contenidos comunes, garantizando así la igualdad de oportunidades para todos los alumnos.

         7. Creemos que es importante, asimismo, que se garanticen las resoluciones judiciales, como la que obliga a impartir al menos un 25% de las asignaturas en español en Cataluña. Aspiramos, de forma más general, a que en todo el territorio nacional se garantice la enseñanza pública en lengua española, sin perjuicio de que continúe habiendo enseñanza en otras lenguas cooficiales del Estado.

         Este manifiesto por y para la instrucción pública, que ha sido redactado por un conjunto de profesores de enseñanza secundaria, se lanza a todos los implicados en el proceso educativo: maestros, profesores, padres, madres, alumnado, autoridades educativas y ciudadanos preocupados por la deriva del sistema educativo en nuestro país.

         En España, a 23 de abril de 2022.

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SOMOS VIEJOS, PERO NO TONTOS

Esta frase es el lema de una campaña contra los abusos de los bancos con la dichosa digitalización. Cada vez hay menos personas atendiendo, cada vez menos hay alguien que nos escuche y nos ayude a resolver los problemas que a todos se nos presentan. Y está bien, aunque algunos inicien una campaña publicitaria en apoyo utilizando para ello un código QR, como si todos tuviéramos la obligación de estar hiperconectados y saber cómo funcionan los malditos aparatos.

Pero nadie habla de la Administración Pública, que debería estar al servicio del ciudadano y no complicarnos la vida. Se casó mi hija. Me quedé encargado de registrar su matrimonio en el Registro Civil de Córdoba mientras ellos se iban de luna de miel. Hasta ahí, todo normal. Me presento en el edificio de los Juzgados y la primera pregunta viene del guardia civil que hay en la puerta: “Trae usted cita”. No, pero imagino que podré sacarla aquí. “Bueno, pase y pregunte usted en Información, es esa ventanilla de ahí”. Y me señala la ventanilla que hay a la derecha de las escaleras mecánicas justo enfrente. No había nadie. “Siéntese y espere”. Me senté en unos sillones atento a la llegada del funcionario de turno. La espera duró 20 minutos de reloj, y debía ser algo habitual porque en la ventanilla de la derecha había colgado un cartel que rezaba “Esto no es información”, en letras destacadas como con hartazgo e indignación. Cuando por fin llegó el funcionario, me acerqué a la ventanilla y le indiqué el motivo que me llevaba. “¿Tiene usted cita?”. No. “Entonces no puede usted pasar”. Y, ¿cómo se saca la cita?. “Por Internet”. Perdone, y si no tengo Internet. “Puede hacerlo con el teléfono móvil”. Perdone, y si no tengo teléfono móvil. “Entonces vaya usted a un Centro Cívico, pero sin cita previa no lo pueden atender”.

¿Desde cuando es una obligación del ciudadano estar conectado a Internet o tener un teléfono móvil? ¿Cómo hemos llegado a esto? La Administración está para atender y servir al ciudadano, para facilitar las gestiones que, por obligación, tenemos que hacer sin más remedio. Porque nos sentimos amenazados, porque a nadie nos gusta perder el tiempo discutiendo con las paredes. En lugar de eso, la pandemia, que parece que ya no existe, nos ha traído estas nuevas obligaciones que nos sobrepasan con la indiferencia más insultante de quienes debieran pensar en el bienestar de las personas. E incluyo aquí a algunos funcionarios que, pobrecitos, no hacen sino cumplir con su obligación, pero hay muchas formas y caras para hacerlo, créanme.

Con una indignación que me subleva, me retiro. Vuelvo a casa después de perder inútilmente una mañana. Saco la cita por Internet. Tengo 65 años y dos doctorados. Pero pienso en quienes tienen 75, 80 años y no tienen, no tenemos, obligación ninguna de estar conectados, de tener teléfono móvil, de tener la App de turno que descifre códigos ni han manejado un ordenador en su vida, la indefensión que supone el obligarlos a utilizar herramientas que nunca han usado, que no necesitan, que no aprecian, que no debieran ser obligatorias cuando quien sirve  tiene la obligación de ayudar, no entorpecer, no liar, no agobiar, no despreciar a quienes llevan toda su vida trabajando para, entre otras cosas, que ellos puedan cobrar su sueldo todos los meses.

Así que no pongamos el foco solo en los bancos, que también, carguemos contra esta Administración abusiva que desprecia a los ancianos y hace complicado lo que antes era tan sencillo como hacer cola y presentar un documento en ventanilla. Y, con suerte, ser atendido por una persona amable que sonríe y responde a tus preguntas.

Sé que esto no servirá de nada, ¡ojalá se hiciera viral y un movimiento ciudadano obligara a cuidar más y mejor el trato personal de nuestros mayores!, no será así;  pero, al menos, me he desahogado y mis arterias lo agradecen.

¡Basta ya!

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VIDA DE MARÍA FERNANDA DE CÓRDOBA, HIJA DE LOS MARQUESES DE PRIEGO (Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba)

43. He reparado muchas veces, señor Colodro, ¡qué dichosos tiempos de ahora a ochenta años!, ¡qué de santos resplandecieron en ellos! Y comencemos por esta santa que acabamos de decir, la condesa de Feria, la madre Teresa de Jesús, pues si se cuentan los siervos de Dios que florecieron, no hay número, y entre ellos fue el Beato Padre Ignacio y los otros santos compañeros que le siguieron, [que] no fueron de menor fama que su Padre. También el Padre Francisco Javier, el Padre Diego Laynez, el Padre Salmerón, que con sus escritos ilustró la Iglesia, el Padre Francisco de Borja, duque de Gandía; pues qué diré de los mártires que padecieron de la Compañía de Jesús, la Reina María de Gracia en Inglaterra fue de este tiempo; Fray Luis Nicolás Beltrans, el Arzobispo de Villanueva; el doctor Diego Pérez; Juan de Dios, el de Granada; un hijo mío llamado Baltasar; el Padre Mateo de la Fuente, que fue fundador del Zardón, junto a Córdoba. Pues qué diré del Fraile Francisco Moro, Fray Luis Beltrán, el Cardenal Borromeo y otros.

Florecieron también el Padre Centenares y el Padre Fray Luis de Granada, merecedores de toda alabanza, pues sus escritos ¡qué no fueron celebrados en (B) [su] patria y fuera de ella; ¡y qué diré de sus virtudes y santidad de vida! Pues ¡qué diré del Padre Ávila, de la santidad y vida, de su opinión en Italia y Francia!, pues le llamaban a boca llena Doctor de la Iglesia y, sin duda fue, providencia de Dios que cuando Martín Lutero se desvergonzó a Dios y a su Vicario, escogió Dios en España tantos siervos suyos para que predicasen su palabra más bien informada que el traidor la interpretaba.

[45] Bien habéis reparado, dice Colodro, y es de advertir todo lo dicho, y porque no penséis que he acabado os tengo que contar otras cosas que supe en Córdoba, de personas de verdad. Yo gustaré, dice Excusado, que esta materia prosiga, pues todo redunda en gloria de Dios.

En Córdoba estaba una señora, hija de los marqueses de Priego. Esta señora rubo dos hijos que fueron en nuestros tiempos el uno se llamón don Diego de Córdoba, caballero del rey don Felipe Segundo, y el otro fue don Francisco Pacheco, Obispo de Córdoba. Esta señora era viuda y para no ser menos que su madre y hermanos, con una emulación santa, se dio a todo género de obras de piedad. Y, entre otras, escogió un limosnero santo hijo del Padre Ávila. Por una mano distribuía grandes limosnas: ordenó (A-19) que cerca de la casa se hiciese un hospital que se llama de los desamparados, porque el intento del que lo comenzó fue de recoger tantos pobres desamparados. Ayudó la santa a la obra de este hospital largamente, conque se acabó brevemente. Hizo que se abriese un postigo en su casa para poder servir mejor a los pobres y visitarlos a menudo.

[46] llevando siempre regalos y conservas y lo demás que en su casa había, con mucha cantidad de sábanas y camisas para los pobres. Hacíales la cama, lavábales las manos, y esto con tanta alegría y consuelo que su limosnero, con ser muy aficionado a pobres, decía que doña María Fernanda de Córdoba le hacía ventaja en la caridad para con los enfermos. Daba, sin esto, todos los días a su limosnero cien panes de limosna, y los días de fiesta, doscientos; más infinitas limosnas que hacía a conventos de frailes y monjas y otras personas honradas.

Disfrazábase de noche e iba con su limosnero y dos escuderos suyos disfrazados a visitar pobres honrados, a las colaciones de Santa Marina, a San Lorenzo y la Magdalena, bien lejos de su casa, para la lista que su limosnero tenía. Decía que era una señora forastera de este valle de lágrimas y, sabiendo la necesidad, la venía a consolar y ayudar. Y animábalos con unas palabras tan compasivas que para alivio de sus trabajos eran (B) bastante. Preguntábales cuántos hijos tenían y el tiempo de su enfermedad, compadeciéndose de suerte que causaba espanto en las personas afligidas, ¡cuán verdadera era su compasión!

47. Finalmente, vista la pobreza y calidad de las personas, sacaba doce, dieciséis, veinte ducados y dábaselos pidiéndoles le perdonaran su atrevimiento, que les quisiera remediar todos sus trabajos. De esta suerte, iba esta Ilustrísima Señora forastera y extraña en las obras de piedad y misericordia, que pone espanto oírlas, cuanto más hacerlas. Después de hechas estas cosas, se venía a su casa que, por antonomasia, se decía la plazuela de las Doblas, que cae entre la puerta de Osario y la del Rincón, y toda la vuelta no era otra cosa que referir los trabajos y miseria que había visto trayendo a cada pobre metido en sus entrañas.

48. Era visitada esta santa señora por su virtud y por ser hija del Marqués de Priego, de todo lo mejor de la ciudad. Estimaba en mucho el tiempo perdido y procuraba gastarlo muy bien: echó de ver que las visitas que le hacían era tiempo perdido (A-20) por estar ella y los que la visitaban parados. Y dio en una traza para aprovecharlo, y fue tener de toda suerte de ocupaciones que suelen haber las mujeres, de suerte que ninguna que viniese a visitarla, tuviese excusa para no ocupar su tiempo. Viendo esto las señoras y no pudiendo excusar las visitas por la obligación que tenían y por no caer en afrenta, se ejercitaban en su casa para no quedar corridas con doña María Fernanda de Córdoba. Todo esto que se hacía en estas visitas, que era mucho, era para los pobres porque se vendía después y se sacaban buenos ducados para emplearlos en estas buenas obras.

49. Finalmente, llegó la muerte cogiéndole en estas obras de tanta piedad, y la hubo como la vida, y su memoria sería eterna, pues oí vive entre los pobres como el primer día. Después de haber muerto esta señora le dieron a su hijo don Francisco Pacheco el obispado de Málaga, y luego el de Córdoba. Y contándole este, su limosnero, estas cosas de su madre, dijo el Obispo: Hartas cosas me contó mi señora madre, pero no me dijo esas formas, por lo cual ya estimaré más de aquí [en] adelante que a la nobleza que de ella tengo.

Muy satisfecho quedo, dijo Excusado, y quisiera saber qué llevó a esta señora tan noble a acudir a semejantes obras de piedad. Pues viendo (B) que su hijo, siendo obispo, se preciaba mucho de tal madre, yo estoy persuadido que es traza de Dios está en estos casos para purificar la causa de cada estado de gentes: que es ver un Duque de Gandía renunciar su estado y meterse religioso, sino por tener Dios un Duque que le sirva de Fiscal para juzgar los demás. Que es ver un Emperador Carlos Quinto renunciar todo el mando y poder del mundo, recogido en San Jerónimo de Yuste en la vera de Plasencia, si no es para que sea juez de los demás emperadores y reyes. Y para los demás estados hay otros muchos que han de ser fiscales de sus desconcertadas vidas, pues pudieron haber vivido santamente como aquellos.

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LA CONVERSIÓN DE SANCHA CARRILLO (Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba)

(&6) Sabéis que en Córdoba era una casa de los ganadores (1) de ella, que se llaman los señores de Guadalcázar. Son de Córdoba finos, y una (B) de las casas que compiten con el Marqués de Priego, que es duque de Sesa y Conde de Alcaudete, con todos estos señores que se jactan venir de aquellos ganadores cuyos nombres hoy se tienen entre sí y de ello hacen ostentación en sus armas y escudos. Finalmente, le oí decir a don Andrés Fernández de Córdoba, obispo de Badajoz y sobrino de esta señora, doña Sancha Carrillo, que su abuela de esa señora emparentó con doña Juana, hija de los Reyes Católicos de España, por haber casado el rey don Juan de Aragón, príncipe que fue del Rey don Fernando, con una abuela suya. Al fin, esta señora iba a ser dama de la Emperatriz y, preparadas todas las cosas para el viaje como convenía, un hermano de esta señora, que se llamaba don Pedro de Córdoba, este era discípulo del Padre Ávila y le seguía en sus consejos y, como hombre tocado de Dios y que consideraba la brevedad de este mundo con diferentes ojos que su padre y hermana, le pesaba de la vida de esta su hermana por el descuido en que se vive en casa de los Reyes.

[34] Persudió muchas veces a los padres y hermanos [para que] diesen mano a aquel viaje y pretensión, pues sin ser dama de la Emperatriz podría muy bien casarse, todo lo cual le era de notable disgusto y desabrimiento (A-14). No dando oídos a nada, a trueque de salir con su contento y así, no trataba de otra cosa que de su partida, tanto que se aprestó todo hasta tener las cabalgaduras, coches y litera en que había de ir. A la puerta de su casa, don Pedro, su hermano, a quien Dios había tomado por instrumento de su conversión, no la dejaba un punto con consejos y amonestaciones, y viendo que nada aprovechaba, le rogó hincado de rodillas que, por lo menos, antes de que se fuese, lo hablase con el Padre Ávila y se despidiese de él. Para darle gusto, admitió esto luego y, así, se detuvo hasta que viniese el Padre Ávila. Fue a llamarlo en buen don Pedro a pedirle con todo encarecimiento fuese a hablar a su hermana y que la apartase del viaje que llevaba, dándole a entender los peligros en que se iba a poner de alma y cuerpo. Prometiole hacerlo como se lo rogaba y que se fuese, que él iría tras él. Hizolo así y recogiose por breve espacio en un oratorio donde pidió a Dios mudase el corazón de aquella señora y no permitiese se perdiese su alma. Fue la oración tan aceptada por Dios como se verá en lo que sucedió.

[35] Llegó el buen don Pedro y rogole a doña Sancha se llegase a Santa Marina, que es una parroquia que está allí cerca, porque sería más decente lugar para el Padre Ávila. Hízolo ellas de buena gana, que (B) en esto se echó luego de ver que comenzaba el Señor a obrar sus maravillas. Hecha la oración en la iglesia, entrose en un confesionario donde estaba el Padre Ávila, y después de las ordinarias salutaciones tomó la mano sobre lo que don Pedro le había dicho y, como Maestro tan diestro en encaminar almas al cielo, le fue diciendo tales cosas en contra de sus pretensiones que, derritiéndose aquel corazón frío en lágrimas de confusión y de vergüenza, desistió de lo que adelante estaba y, pidiéndole que no la dejase un punto, porque se determinaba dejar todo cuanto el mundo tenía, El santo Padre se lo prometió y, fiada de Dios y de la fe y palabra de su santo, se volvió a casa bien diferente de como había salido de ella. Pidió a los padres que dejasen aquel viaje dándoles las gracias por el cuidado que habían puesto en el aumento de su honra y que ella lo pensaba poner de allí en adelante en llorara y hacer penitencia de sus pecados, y que, por eso, les suplicaba le diesen un aposento, el más retirado de la casa, adonde sin registro de nadie pudiese darse a sus ejercicios

[36] Viendo esto los padres y hermanos y admirados de una mudanza tan nueva, la persuadieron que no hiciese alguna liviandad [A-15] de moza y que después se arrepintiese, que lo mirase bien y no quisiese afrentarlos. Ella les satisfizo con razones tan fuertes que, dejando sus sospechas, se determinaron a darle contento. Viendo que todo esto iba encaminado por la mano de Dios, escogió dos doncellas de quienes tenía satisfacción de que eran virtuosas, recogiose con ellas a un cuarto de casa como ella lo había pedido, y comenzó su ejercicio. Y cebose con él con tanto gusto que en ninguna cosa de esta vida lo tenía mayor; daban de limosna la comida que se les daba y, venida la noche, bajaban las tres siervas de Dios a los suelos de las cocinas y, de los mendrugos de pan que hallaban y otras cosas desechadas de las criadas de su padre, comían. Esta mortificación voluntaria agradó tanto a Dios que en retorno de ella, se apareció diversas veces recreando su alma con muchas mercedes y favores. Cebose tanto en estos gustos y fue tan agradecida de Dios que no trataba sino de recompensarle con grandísimas penitencias y trabajos, y así su ordinaria petición era pedíselos a su Majestad y que fuese arrastrada por su amor y hecha mil pedazos por quien tantas mercedes y favores le hacía.

[37] Sucedió en este tiempo un año muy trabajoso (B), y viendo la fervorosa señora que su querido Señor había de ser ofendido por ocasión de la necesidad, le pidió de todo su corazón que tomase la venganza de ella y que perdonase a toda Andalucía, y para se vea si tiene Dios a bien que le pidan con los brazos abiertos y levantados, pues se echó bien de ver haber oído a esta sierva, pues milagrosamente se remedió el hambre y a esta sierva de Dios le sobrevinieron unas tercianas tan crueles que ninguna ropa era bastante para resistir los grandes fríos que padecía; tanto, que afirmaban los médicos ser fuera d todo uso natural la enfermedad que padeció mucho tiempo, con admiración de que cuerpo humano pudiera resistir tanto mal.

[38] Iba um día esta señora al Convento de La Merced, que estaba cerca de su casa y, en el camino, apareciósele Jesucristo crucificado, y compadeciéndose de él, le dijo: Señor mío, pues siendo día de tanta festividad, ¿estáis de esa manera? (era el día del Corpus Christi). Has de saber, dijo el Señor, que los hombres con sus pecados, me ponen cada día en esta cruz. Quedó absorta en Dios por largo tiempo y, cuando volvió en sí, daba voces rogando que nadie le ofendiese.

[39] Vínole un deseo a esta sierva de Dios (A) de saber el estado en que estaba su alma, y así se le concedió y apareció una niña pequeña ensecada, descolorida y legañosa, que era asco mirarla. Y fue tanto el espanto que le dio de verla que fue necesario que la consolara el mismo Señor que le había dado este deseo, y así la animó diciendo que nada de aquello era pecado mortal, sino veniales e imperfecciones en amarle y servirle. Para que se vea la figura que tendrá una desdichada alma que está metida en un abismo de pecado en desgracia de Dios. Y, en esto, creo a los teólogos que dicen que es más feo el pecado que el Demonio. Finalmente, desde que Dios le hizo merced de mostrarle el alma, se alentó en servirle muy de veras y, últimamente, la llevó su Majestad de esta vida, teniendo siempre por guía a su buen maestro hasta el fin de ella. Murió en Écija y fue traída a enterrarla a Córdoba, al enterramiento de sus padres que es en la Capilla Mayor de San Francisco, que es uno de los mejores de aquella ciudad. Sabida su venida, salió toda ella a ver una santa, que tal era ya su fama en toda Andalucía; venía en una litera que traían dos acémilas muy mansas y domésticas, y para que se vea los justos juicios de Dios que, como dijimos arriba, le había pedido encarecidamente que fuera arrastrada por él, no se lo concedió en vida y otorgóselo en la muerte (B). Y así, luego que comenzó a entrar el acompañamiento de la clerecía y conventos por el puente, la una de las dos acémilas que llevaban el cuerpo se desasió de las correas y lazos en que iba asida con notable espanto de los circundantes, sin poderlo nadie remediar, y la delantera, asombrada del golpe que dio la litera, partió por medio de infinidad de gente sin ser poderosa toda ella para detenerla, llevó arrastrando el cuerpo de la santa por toda la Platería y la Pescadería y calle de la Feria hasta que entró en el Compás de San Francisco adonde se paró tan quieta y sosegada como si viniera en compaña de la otra.

[41] Todo lo cual se conoció ser guiado del cielo como toda la ciudad lo echó de ver. Allí fue enterrada, no con lágrimas y pena como se suele hacer, sino alabando a Dios en sus santos y pidiéndole mercedes por intercesión de su sierva de cuya gloria estaban ciertos. Este fin tan dichoso tuvo aquella visita que esta sierva de Dios hizo al Padre Ávila, véase lo que pudo su amonestación, trocando las pretensiones y regalos de este mundo por los del cielo.

Lo que sigue, pasó Colodro en silencio, y lo refiere el Padre Martín de Rosa en la vida de esta santa, capítulo 13, el Padre Maestro Ávila y don Pedro de Córdoba, hermano de esta señora. Vinieron acompañando el santo cuerpo con muchos parientes y criados de estos señores: luego que la caja en que venía el santo cuerpo cayó al suelo, se desclavó por la cabeza quedando pendiente de los pies y quedando pendiente de los pies y, faltando aquella tabla, saliose fuera la cabeza de esta sierva de Dios y vino arrastrando por los sitios que quedan referidos. Cuando el acompañamiento llegó a San Francisco, vieron la cabeza fuera de la caja, sonrosado el rostro, sudando la frente, y los labios de risa, sin haber ella ni el cuerpo recibido alguna ofensa.

Enterrada la sierva de Dios, expiraba un olor celestial cuya suavidad sintieron muchos religiosos de aquellas casas. Y atraídos de ella, se ponían allí a tener oración y la gozaban, no solo con gusto, sino con provecho del alma a quien comunicaba particular devoción la vecindad del santo depósito.

Dieron testimonio de esta maravilla muchos de ellos, especialmente el padre Fray Bartolomé de la Puebla, guardián, según algunos escriben, de este convento y, según otros, Provincial que entonces era de esta provincia de Andalucía. Hasta aquí, el padre Roa.

Dedicó a esta Santa (dice Colodro) el Padre Ávila aquel famoso (B) libro que comienza “Audi filia” de que se dice que el famoso rey don Felipe Segundo le tuvo en mucha veneración, y decía este santo Príncipe que ningún cristiano debía estar si él.

[42] Si yo pudiera, dice Colodro, explicar con palabras el consuelo de mi corazón ha recibido de haber oído la causa y principios de la conversión de doña Sancha Carrillo no me parece acabara pareciéndome que si su santidad sucediera en la primitiva Iglesia, ella estuviera canonizada por ser particulares los favores y mercedes que Dios le hizo. Maravíllome mucho que, con ser señora tan noble como decís y haber sido su vida tan notoria pues, como se sabe, la escribió don Pedro, su hermano, por mandado del Padre Ávila y se leyó en muchas comunidades y se traían cada día a los púlpitos sus heroicas virtudes que esos señores parientes no las hayan hecho imprimir… [nota al margen: “lo están ya y escrita para varios anexos”] para que todos la gocen, pues, a mi ver, compite con cualquiera de las famosas de nuestros tiempos.

A eso respondo, dice Colodro, que más pienso ha sido descuido de esos señores que otra cosa, pues pudieran haber tomado ejemplo en el marqués de Priego que rogó a un padre de la Compañía que averiguase la vida y muerte de la Condesa de Feria, la cual (18-A) anda impresa con mucho fruto de los que la leen.

CASOS RAROS OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA. CAJASUR, 2003 (2 TOMOS, EDICIÓN FACSÍMIL)

Transcripción del original, publicado en edición facsímil. Los números iniciales corresponden a los párrafos, los números entre corchetes a las páginas. Hemos respetado el léxico y la sintaxis por entender que se trata de un tesoro, pero hemos actualizado la ortografía para no inducir a error.

Nota: El padre Luis Roa escribió años más tard su biografía. Sobre su historia, ver: https://cordobapedia.wikanda.es/wiki/Sancha_Carrillo; https://www.diocesisdecordoba.com/media/2021/05/SANCHA_CARRILLO.pdf

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