SAN JUAN DE ÁVILA EN CÓRDOBA (3). CONVERSIÓN DE LA CONDESA DE FERIA

Yo os contaré otro caso, dijo Colodro, que le pasó al maestro con la Condesa de Feria y Marquesa de Priego, y es que el Conde de Feria se casó con la Marquesa de Priego y, como señores tan principales, hicieron muchos gastos. [Entre ellos] fue una carroza llena de plata que no se veía la madera. Llevando pues el Conde a la Marquesa a cacería, pasó por Córdoba en su carroza, de suerte que unos se maravillaban y otros se escandalizaban viendo tanto fausto y aparato. Finalmente pasó a Zafra y dentro de dos meses que estuvo allí, envió a llamar al maestro Ávila que se quería confesar con él antes de parir. Vino a Córdoba el Padre Ávila y uno de sus discípulos preguntole que adonde iba tan apriesa. Llámame, dijo, la Condesa de Feria, y a lo que entiendo por su carta, está en pecado de pasión y quiere confesar conmigo. ¿Aquella mujer profana -dijo el discípulo- que pasó por aquí con una carroza de plata escandalizando la ciudad? Rogad, vos, a Dios, dijo el Padre Ávila, que ella se hinque de rodillas delante de mí, que yo le quitaré la carroza más adelante.

Partiose de Córdoba y llegado a Zafra fue recibido de la Condesa con grande alegría y consuelo de su alma. Dispusose la Condesa para hacer su confesión general y abriole Dios los ojos por las oraciones del Santo para aborrecer todo cuanto el mundo tenía y dio de manos tan de veras a todo que jamás volvió atrás de lo (A) que una vez comenzó.

Deshizose de la carroza con todas las demás cosas de adorno de su persona, usó de una camisa blanca y zapatos abrochados de los que se ponían sus criados, dormía en un zarzo (1) no estando el conde en casa y, a ejemplo de su señora, las doncellas que tenía hicieron lo mismo que la condesa. Hizo en Extremadura infinidad de conversiones y adquirió muchos discípulos. Finalmente (B) fue forzoso dejar esto por acudir a Andalucía.

Partiose de la Condesa dándole palabra de enviarle un hijo suyo con quien no sentiría su falta. Llegó, pues, a Córdoba y envió a llamar a aquel sacerdote que se había escandalizado de la Condesa. Diole cuenta de todo lo que había hecho y que se apresatase luego porque había de ir a confesar a la Condesa y sus criados y que de él solo hacía confianza en un negocio tangrave y que aprendiese a no menospreciar a nadie porque la gracia de Dios es más poderosa que todos los pecados del mundo.

Partiose con la bendición de su maestro y fue recibido como ángel. Quedó fuera de sí de ver a la Condesa y sus criadas que más parecía religiosa que señora. Toda su casa parecía de religiosos en vestido, comida y bebeda y en todo se echaba de ver cuán de veras servían a Dios. La Condesa, para acertar en todo, en todo pedía consejo a este siervo de Dios. A las señoras de Zafra (A) trataba como si fueran sus iguales y así era amada no como señora sino como hermana.

Las 30 doncellas que la servían no estaban menos aprovechadas por el dechado de virtud que tenían en su señora. Daba permisos la condesa a quien más se mortificaba. De las 30 raciones que daban, se mantenían con las 10 y daban las 20 de limosna. Cuando eran invitadas de gente principal, quedaban estos espantados de ver cuán de veras servían a Dios. Y en esto no solo era con la señora, sino también con los pajes, mayordomos y criados de casa, porque los amos son agujas de marcar que llevan detrás de sí a los que le sirven.

Viendo, pues, el Padre Ávila el buen estado en que estaban las cosas y que ya se valían por sí, y que los negocios de Andalucía pedían mucha asistencia, envió a llamar al siervo de Dios mandándole que se partiese luego. Avisó de ello a la Condesa y toda su casa sintió mucho el nuevo mandato, pero como hijos y verdaderos siervos de Dios, obedecían (B) todos, aunque no ignoraban lo que perdían en dejar ir al que era su consuelo.

Diole a la partida, la santa Condesa, a ese siervo de Dios dos piezas de oro que le habían quedado; y no para él, que jamás recibió nada por misa ni sermón, mas para que lo diera al Padre Ávila para que lo repartiera por Andalucía con la condición que las fundieran porque tenían las armas de la casa de Córdoba. (A, 13) Una era una galera con todos sus remos y jarcias, y la otra una esfera de extremada hechura. Porque llegando al platero que las fundiese, daba quinientos ducados que no se admitieron porque se cumpliese la voluntad de su dueña. Y así se echaron en el crisol con gran sentimiento del platero. Fue, pues, recibido este sacerdote por el maestro Ávila con gran consuelo de su alma viendo que le había Dios tomado por instrumento para obrar tantas maravillas como le contaba este santo discípulo. Y así se animaba para no desmayar ni esconder la luz que Dios le había comunicado para la conversión de las almas, que de estas cosas salía alentado para emprender otras tantas misiones como lo hizo en el resto de su santa vida.

[32]

No sé cómo decir, dice Colodro, la alegría que mi alma ha recibido viendo los principios de la conversión de la Condesa y cuán hondos cimientos echó en la virtud y menosprecio del mundo, los cuales resplandecieron con grandes ventajas en su vida y muerte: todo lo cual os he dicho como me lo contó a mí un discípulo del Padre Ávila, y pues yo os he servido en contaros todo lo que yo he sabido, cúmplase lo que me prometisteis, que entiendo no ha de servir de menos gusto que el pasado. A mí me place, dijo Colodro.

  1. Zarzo: Tejido de varas, cañas, mimbres o juncos, que forma una superficie plana.

CASOS RAROS OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA. CAJASUR, 2003 (2 TOMOS, EDICIÓN FACSÍMIL)

Transcripción del original, publicado en edición facsímil. Los números iniciales corresponden a los párrafos, los números entre corchetes a las páginas. Hemos respetado el léxico y la sintaxis por entender que se trata de un tesoro, pero hemos actualizado la ortografía para no inducir a error.

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SOBRE LOS ABUSOS SEXUALES EN LA IGLESIA CATÓLICA

Para quienes no me conozcan, diré que soy un simple profesor de Lengua y Literatura. Todos los que estudiamos literatura sabemos del arte de la idealización y denostación. Consiste simplemente en enfocar la atención solo en lo positivo -idealización-, o solo en los aspectos negativos -denostación-. El resultado es una visión sesgada porque ofrecemos una realidad parcial que evita la contemplación de la verdad desde una perspectiva objetiva, es decir, manipulamos la percepción del receptor generando emociones que mueven a la admiración o el rechazo. También sabemos cómo se pueden instaurar corrientes de pensamiento mediante la manipulación mediática ofreciendo solo aquellos aspectos que interesa en aras de ideologías o intenciones imperantes de distinto sesgo, y lamentablemente es lo que está sucediendo con la persecución a la Iglesia Católica que llega incluso al Congreso de los Diputados donde se solicita una comisión de investigación al respecto cuando ha sido negada en casos como los de Baleares o Valencia. El que quienes lo impidieron allí, lo soliciten en Madrid ya es más que llamativo de lo que venimos diciendo. Debo también constatar el no haber visto ninguna institución que haya realizado una investigación parecida a la llevada a cabo por la Iglesia Católica al respecto, ni que haya mostrado mayor preocupación a pesar de un silencio negligente anterior.

Vaya por delante mi más sincera repulsa al abuso a menores, venga de donde venga, y me repugna profundamente que los protagonistas sean sacerdotes. Pero el árbol no hace al bosque y la sociedad debería saber, en serio, que el 80 % de los abusos se producen en el entorno familiar, algo de lo que no se habla (ver, por ejemplo, Los abusos sexuales a menores de Nives Rivera Gil, pero hay muchos más estudios que merecen leerse con atención porque es algo que afecta al 20 % de las niñas y al 10 % de los niños menores de 16 años ). Sobre los efectos demoledores en el niño convendría leer El niño mal amado de Valentina Supino-Viterbo, por ejemplo, lo digo por la trascendencia que puede tener el introducir una educación sexual (¿?) en las escuelas infantiles. Hay temas que no se hablan, que no salen en los noticiarios ni son motivo de tertulias, simplemente, porque no interesa. Lo mismo podríamos decir del incremento de suicidios, por ejemplo.

Pero el que exista pecado en la Iglesia no invalida las buenas obras que se realizan, el problema es que no son noticia y pasan desapercibidas a la opinión pública. Se trata de generar odio, invalidando aquello que es admirable y que también existe, quizás en proporciones infinitamente mayores (ver el cuadro inserto). En este sentido, quiero traer hoy la carta de un sacerdote remitida a un periódico de EE.UU., simplemente para la reflexión. Espero que os sea útil:

Carta de SACERDOTE CATÓLICO AL NEW YORK TIMES

Querido hermano y hermana periodista:

Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.

Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.

Me da un gran dolor por el profundo mal que personas, que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

Pero ¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas. Que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños…

No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU.

No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.
Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados.

No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región… Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…

Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.
periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión. Sólo le pido eso amigo.

En Cristo,

P. Martín Lasarte sdb
«Mi pasado Señor, lo confio a tu Misericordia; Mi presente a tu Amor; Mi futuro a tu Providencia»

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SAN JUAN DE ÁVILA EN CÓRDOBA. EL CASO DE LA MUJER ARREPENTIDA (2). (Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba)

Casa-oratorio de San Juan de Ávila en Montilla

Primera parte de la historia en https://josecarlosaranda.com/2022/02/04/san-juan-de-avila-en-cordoba-el-caso-de-la-mujer-arrepentida-1-casos-raros-ocurridos-en-la-ciudad-de-cordoba/

Hacedme el favor de decirme, si sabéis, lo que hizo el Cupidito cuando vino y no halló en su casa a la señora. Yo lo contaré, dijo Domingo Excusado. Vuelto, pues, abrió la sala como acostumbrara, y no halló a doña María, que así se llamaba, y saliendo como un león desatado, preguntaba a (A) uno y a otro. Vase al mayordomo, pregúntale qué cuidado tiene de su casa y, al fin, como perro rabioso, viendo que nadie le daba cuenta de lo que preguntaba, los hacía pedazos entre las manos: excusábanse con decir que todos se fueron acompañándole y que no estaban avisados de nada. Al alboroto del amo y de las voces que daba, se fueron todos los criados y, entendida la contienda, dijo un mozo de caballos que a poco de haber salido el amo, entró uno con una escalera, que no conoció ni cuidó de ello por estar ocupado con los caballos, y que no pasó mucho tiempo cuando vio salir una mujer con tal vestido y sin chapines y tan deprisa que más corría que andaba, que él no había visto más que esto. Con estas señas, conoció que aquella era doña María y que, si fue para el sermón, quedaría para casada, pues fue para pecadores.(B)

Hizo luego mil diligencias, y la última fue enviar un criado a la casa donde estaba la señora preguntando si estaba en la casa una mujer de tales señas. No se previno esto y le respondieron que sí, que dentro estaba. Volvieron y dijeron al caballero lo que pasaba. Sabida la verdad, quedó fuera de su consideración que si el maestro Ávila intervenía en el negocio, lo había de vencer. Sin embargo, hizo una diligencia extraordinaria y fue que cercó toda la casa del depósito con gran porción de criados sin que la pudieran sacar sin venir la presa a las manos.

Alborotose todo el barrio viendo la prevención de los guardias, y nadie sabía la causa. Avisaron al maestro Ávila que, por evitar lo que pudiera suceder, se fue a casa del Corregidor, que era un caballero muy cristiano y contole lo que pasaba, y como buen juez, acudió al (A) remedio con la brevedad que había menester y fue que dio su misma carroza y hombres a caballo y de a pie y él, en persona, autorizó el hecho. Y sabida la voluntad del maestro Ávila, que convenía llevarla a Montilla a implorar la mediación de los Marqueses, que estimaban al Padre Ávila como a santo, se determinó llevarla allá aquella tarde.

Salió el Corregidor con el Padre y doña María en la carroza, corridas las cortinas, por la puerta del puente y andadas dos leguas se volvió el Corregidor. Finalmente, viendo el Cupidito que todas las puertas se le cerraban, acudió a un recurso que no fue menor desatino que el poner las guardas, y fue enviar un propio al Duque muy deprisa diciéndole en sustancia que el maestro Ávila le había quitado una mujer de que había recibido notable disgusto, y que sabía que marchaba adonde él estaba. Le suplicaba se la devolviera porque en ello recibiría merced. Lo que no surtió efecto (B), aunque el caballero era deudo de los Duques, porque hechos, estos señores, cargo del asunto, lejos de acceder a lo que les pedía, abominaron la demanda.

CASOS RAROS OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA. CAJASUR, 2003 (2 TOMOS, EDICIÓN FACSÍMIL)

Transcripción del original, publicado en edición facsímil. Los números iniciales corresponden a los párrafos, los números entre corchetes a las páginas. Hemos respetado el léxico y la sintaxis por entender que se trata de un tesoro, pero hemos actualizado la ortografía para no inducir a error.

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SAN JUAN DE ÁVILA EN CÓRDOBA. EL CASO DE LA MUJER ARREPENTIDA (1) (Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba)

Gustado he de saber este caso que no sabía, y así yo os contaré lo que del Padre Ávila (B) supiese pero con la condición de que vos hagáis lo mismo. Yo lo prometo, dijo Colodro, pues me crie con un discípulo del maestro Ávila que de día ni de noche no dejaba de contar cosas admirables que le vio hacer. Mas vayamos a lo que importa y sabed que en la Iglesia Mayor de Córdoba, un mozo rico y noble llamado el Cupidito, el cual se había entregado a unos gustos con mucho escándalo de la ciudad, puso los ojos en una señora no menos principal que él ni menos dominada de sus pasiones.

Sucedió que, por engaño, o por fuerza, se salió de la casa de sus padres y se fue a la casa del caballero. Estuvo sin salir de ella seis o siete años, en cuyo tiempo parió varias veces con tanto olvido de Dios que no salía para misa ni para nada de religión. Los parientes de la señora no lo ignoraban, pero no lo podían remediar, mas Dios lo dispuso de esta forma:

Era principio de Cuaresma y estaba el maestro Ávila predicando (A) en la ciudad. Seguíale toda ella de suerte que para oírle se iba a tomar lugar a las dos y tres de la mañana. Habiendo salido a sus negocios el caballero, uno de sus criados se volvió a casa admirado de ver la infinidad de gente que en la iglesia estaba y pasando por el aposento de la señora le dijo esto: “Fulano, ¿qué novedades hay en la ciudad? A lo que le contestó contándole lo que había visto, a lo que añadió que había en la ciudad un sacerdote llamado maestro Ávila tan gran predicador que todos le siguen para oírle. Fue tal el deseo de la señora de verle y oírle que sacándose una sortija del dedo le rogó por amor de Dios que le trajese un manto y la sacase de allí que le daba palabra de que para cuando su amo volviese ya estaría de vuelta. Creyose el buen escudero de las razones que le dijo y movido a compasión le trajo el manto y la sacó de allí.

La señora se fue al momento a la iglesia y logró colocarse frente al púlpito a tiempo (B) que estaba el predicador en él, y sucedió una cosa que, por ser particular y no fuera de propósito, la diré aquí: es, pues, que en aquel tiempo se decía el Credo antes del sermón, y desde el Concilio acá, se dice después del sermón. Sucedió que para oír este se fueron apretando muchísimo, y después que para oír el Evangelio se levantaron, al sentarse para principiar el sermón fue tanta la apretura que se quedaron ocho mujeres sin sitio, lo que extrañó toda la gente. Y hubo de salir el maestro de ceremonias con dos canónigos y no bastó para que hiciesen lugar a las mujeres. Viendo el Padre Ávila qu le impedían el sermón, dijo estas palabras: «La persona que no es comedida, más valiese que no hubiera nacido al mundo». Hizo tanta impresión estas palabras que luego se sentaron las mujeres y dieron lugar a las que estaban en pie y pudieron caber otras tantas, lo que he referido para que se (A) vea cuánta era la energía de sus palabras.

Comenzó pues el sermón encaminado todo a la señora como si se le hubiese revelado su miserable estado. Dijo los grandes castigos que Dios había hecho por él, trayendo mil lugares de la Sagrada Escritura, las penas preparadas a lo que de propósito se están en los pecados y, finalmente, dijo las piadosas que eran las entrañas de Dios para los que vuelven a él. Fue tanta la impresión de estas razones que, concluido el sermón, se fue derramando lágrimas al Padre Ávila pidiéndole rogase a Dios por ella, que era la peor mujer del mudo. El reverendo Padre la llevó a un confesionario a pesar de lo cansado que estaba. Después de haber confesado la señora sus culpas, le pidió por las entrañas de Dios la defendiese del enojo del caballero, que desde allí iría adonde la mandase confiando en él y pidiéndole favor y ayuda. Y se encargó de un negocio tan arduo y dificultoso, y llevó a la señora a casa de unos principales señores junto a la Magdalena. La señora de esta casa era muy sierva de Dios, y así que llegaron contó el Padre Ávila en pocas palabras la historia referida; y fue de tanto consuelo la conversión de la pobre señora y que su casa fuese el amparo de persona tan afligida que es dudoso quien tuviera en esto más placer. Acariciola y animola a la perseverancia prometiendo su ayuda y dando mil gracias de que Dios la hubiese traído a su casa ocasión de tanto merecimiento. Con esto comieron no sin lágrimas de alegría, que es regalo que hace Dios a los que le sirven.

Continúa en https://josecarlosaranda.com/2022/02/06/san-juan-de-avila-en-cordoba-el-caso-de-la-mujer-arrepentida-2-casos-raros-ocurridos-en-la-ciudad-de-cordoba/

CASOS RAROS OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA. CAJASUR, 2003 (2 TOMOS, EDICIÓN FACSÍMIL)

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VIDA Y ANÉCDOTAS DEL PADRE ÁVILA (SAN JUAN DE ÁVILA) EN CÓRDOBA AL QUE DEBEMOS LA FUNDACIÓN DE SEMINARIO DE SAN PELAGIO (1) (Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba)

Todo lo dicho es para mí indicio de que sabéis muchas cosas de Córdoba y así, por el gusto (A) que tengo de saber cosas de mi patria, os ruego que lo que os preguntase y vos supieseis me lo digáis, y yo prometo lo mismo; y así, os suplico si tenéis notica de las cosas que el Padre Ávila hizo en Córdoba me lo contéis que son tantas que ponen admiración.

Y son para calificación de este grande predicador, dijo el Padre Antonio Carrillo, Prior de San Pablo de Córdoba, que si a San Pablo habían de entender dos hombres, el uno era el Padre Ávila y el otro estaba por nacer por la grandeza de espíritu que mostró leyendo sus epístolas en aquella ciudad con espanto y asombro de toda ella. Tuvo juntos, en el Alcázar Viejo, para principio de una religión que quería fundar, más de veinte compañeros y, cuando supo que el bienaventurado Padre Ignacio le había ganado la mano, dio infinitas gracias a Dios, aconsejando a sus compañeros que entrasen en aquella religión que era la que él quería fundar. Y, entre otros que entraron fue el conde de Bailén, don Diego de Guzmán, el Padre Gonzalo Gómez y el Padre Barajas. (&6)

  1. Su visión reformista del clero basada en la pobreza, la caridad y la educación le valieron el ser procesado y pasar un año en la cárcel de Sevilla. Para ampliar: https://www.diariocordoba.com/opinion/2020/02/06/san-juan-avila-visito-cordoba-36066255.html
  2. Tiene dedicada una parroquia en Córdoba próxima a los antiguos cuarteles de Lepanto (Parroquia San Juan de Ávila, C/ Escritor Rafael Pavón, 6, 14007 Córdoba)

CASOS RAROS OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA. CAJASUR, 2003 (2 TOMOS, EDICIÓN FACSÍMIL)

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LA CRUZ DEL CRISTIANO CAUTIVO. LEYENDAS DE LA MEZQUITA-CATEDRAL DE CÓRDOBA (Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba)

Mucho me he holgado, pero deseo saber qué origen tiene un crucifijo que está en una columna de la Iglesia Mayor, y me haga la merced de decirlo si lo sabe.

Se sabe por tradición de nuestros padres que, antiguamente en Córdoba, un cristiano cautivo y gran siervo de Dios, oprimido por la esclavitud y deseoso de consuelo del cielo, con la uña formó un crucifijo en una columna de jaspe negro entre las 802 (1) que aquella iglesia tiene (2); dícese que hallada que fue la sagrada figura, escandalizados los moros de que en su mezquita se hubiese hecho semejante cosa, fue sentenciado a horca y se ejecutó el suplicio en otra nave enfrente. Yo vi la soga que aún duraba en 1584 y adoré el crucifijo que tiene delante una rejita de hierro. (&8)(3)

  1. En realidad, la mezquita cuenta con unas 1300 columnas de mármol, jaspe y granito con bases y capiteles tallados que reflejan y reinterpretan un vocabulario clásico, sobre las que se apoyan un total de trescientos sesenta y cinco arcos de herradura bicolores.
  2. Encima de la cruz raza una inscripción » este es el santo cristo que lo hizo el cautivo con la uña». Y a la derecha, un cartel posterior -¿XVIII?- que en español vendría a decir «EL CAUTIVO CON GRAN FE/ EN AQUESTE DURO MÁRMOL/ CON LA UÑA SEÑALO/ A CRISTO CRUCIFICADO/ SIENDO ESTA IGLESIA MEZQUITA/ DONDE LO MARTIRIZARON.
  3. El bajorrelieve de la izquierda es posterior, representa a un cautivo en camisola con grilletes y una soga al cuello. Representa la tradición.
  4. Siendo yo pequeño, en mis paseos por la catedral, se decía que si le acercabas al rostro una cerilla, el cautivo lloraba. Y sí que lo hicimos, y muchas veces, y lo vimos llorar, ya no sé si era mi imaginación infantil, la cera de las cerillas que usábamos o la composición del material de que está hecho, ahí queda el misterio. Estaba tan arraigada esta tradición que el rostro acabó por ennegrecerse y, con el tiempo, acabaron por ponerle un cristal y una valla para evitar el deterioro de la imagen.
  5. Para más información: http://enigmasdecordoba.blogspot.com/2011/02/el-enigma-de-lacruz-del-cautivo.html#:~:text=En%20la%20Mezquita%20de%20C%C3%B3rdoba,de%20islamizaci%C3%B3n%20de%20la%20sociedad

CASOS RAROS OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA. CAJASUR, 2003 (2 TOMOS, EDICIÓN FACSÍMIL)

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LA TORRE DE LA MALMUERTA (ORIGEN Y NOMBRE) (Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba)

Torre de la Malmuerta

Una torre hay, dijo Colodro, frente a los frailes de la Merced, que se llama Malmuerta, y deseo saber por qué motivo se le puso ese nombre.

Yo me maravillo de que no lo sepáis por ser muy público. Sucedió, pues, que dos deudos principales, por diferencias que tuvieron, se desafiaron saliéndose a matar. Y el uno de ellos, llevando armas aventajadas, mató al otro. Procedió la justicia contra el reo y convencida del crimen fue condenado a muerte. Mas los reyes, estando en aquel tiempo nece- (B)-sitados de hombres y dineros, conmutaron la muerte en que hiciese una torre o fortaleza que se llamase la Torre de la Malmuerta aludiendo a la causa porque fue hecha.

Nota: A lo largo del tiempo se ha especulado con otros orígenes. Es un monumento singular que ha dado lugar a otras leyendas, pero esta es la primera noticia documental que tenemos.

CASOS RAROS OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA. CAJASUR, 2003 (2 TOMOS, EDICIÓN FACSÍMIL)

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LA PUERTA DEL COLODRO (ORIGEN DEL NOMBRE) (Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba)

Por Dios, me cuadra, dijo Colodro, y tengo por cierto que lo mismo debió de ser de la del Colodro que está entre la Excusada y la del Rincón. Yo hice diligencias, dice Domingo, y supe de un hombre muy versado en historias que la puerta del Colodro la entro uno llamado Álvaro Colodro, valiente soldado, y de él tomó nombre la puerta.

Nota 1: Soledad Carrasquilla, a quien agradezco su comentario, amplía la información en este enlace: https://www.facebook.com/…/a.12888577…/1663511190372864/.

Nota 2: Según este texto, se trataba de dos puertas diferentes.

CASOS RAROS OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA. CAJASUR, 2003 (2 TOMOS, EDICIÓN FACSÍMIL)

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CÓMO LOGRÓ FERNANDO III CONQUISTAR CÓRDOBA… LA PUERTA DEL EXCUSADO

PUERTA DE EXCUSADO Y COLODRO ¿LA MISMA?

CAPÍTULO 1º

En la feria de Daimiel concurrieron dos mercaderes, el uno llamado Colodro y el otro Excusado. Llego Colodro a una parada y le dieron el último cuarto que había quedado. Llegó después Excusado buscando posada. Por estar todos ocupados y viéndole Colodro afligido, pareciéndole hombre honrado le ofreció su cuarto y agradeciendo la merced que se le hacía, se van al cuarto y piden de cenar. De sobremesa, le dijo Colodro a Excusado que cuál era su patria, a que le contestó que Córdoba. Amigo, hace días que no residía en ella. Una puerta, dijo entonces Colodro que se llama Excusada. Es verdad, dijo Domingo, y a lo que entiendo por eso me llamaron a mí así, porque nací cerca de ella. Pues por lo mismo hubieron a mí de llamarme Colodro, porque nací cca de la puerta que tiene este nombre, y quisiera saber por qué esa puerta que os nombré se llama Excusada.

Pláceme, dijo Excusado, y principió a decir de esta manera:

(&2) Habiendo venido a ganar a Córdoba el Rey don Fernando III el Santo, la cercó y apretó de suerte que no se podía entrar ni salir de ella. Acudieron al rey moro y le dijeron que por aquella parte que cae a la sierra se podía abrir un postigo para entrar ganado. Pareció bien al rey y dio licencia para que se abriese por donde entró por algunos días ganado y otros bastimentos. Vino esto a noticia de algunos soldados y con un ardid extraño se metieron entre el mismo ganado doce de ellos con apercibimiento de que en siendo la refriega comenzada acudiesen los que quedaban en acechanza.

Al fin, viéndose dentro de la puerta, sacaron las armas y comenzaron como leones a matar moros de tal modo que en breve tiempo, con ayuda de sus compañeros se hicieron dueños de la puerta y de las (bis) torres inmediatas. Sabido por el rey moro lo que pasaba dijo: “Bien excusada hubiera sido allí aquella puerta”, y desde entonces le quedó el nombre.

Nota: Las primeras páginas no tienen numeración

CASOS RAROS OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA. CAJASUR, 2003 (2 TOMOS, EDICIÓN FACSÍMIL)

Transcripción del original, publicado en edición facsímil. Los números iniciales corresponden a los párrafos, los números entre corchetes a las páginas. Hemos respetado el léxico y la sintaxis por entender que se trata de un tesoro, pero hemos actualizado la ortografía para no inducir a error

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CASO PARECIDO AL PASADO AUNQUE SIN MUERTE ALGUNA (B)

214: Admirado quedo, dice Colodro del caso que me habéis contado, y a mi ver es uno de los más extraños que yo he oído, y casi a invitación de ese os tengo de contar otro que sucedió en nuestra patria que me lo contó el Padre Balderrama Provincial de San Agustín de la ciudad de Córdoba, que aunque en él no hubo muerte fue harto notable, y es de esta manera. En Córdoba había un principalísimo caballero el cual tenía una hija, la cual por su mucha nobleza y riqueza, no la pensaba casar menos que con un gran título. Tratando de esto, la señora lo hizo mejor, que fue poner los ojos en un caballero de poca calidad que esto tienen las mujeres antojadizas, trabándose los dos por tercerías y billetes, porque en público no se atreviera ni aun a pasear la calle. Anduvieron algunos meses de esta manera aguardando ocasión de que su padre muriese y pareciéndoles que iba a la larga [208] se resolvió la señora que la sacase de casa de su padre a un lugar de allí cerca. Pareciole bien al caballero, señalaron el día y llegado tomó un famoso caballo y vínose al puesto donde la señora le aguardaba. Tomola a las ancas del caballo y caminó con ella casi dos leguas.

215: En este tiempo fue el cobarde caballero considerando el laberinto en que se había metido y que según su padre era poderoso y endiablado. Le pareció era imposible escaparse de sus manos. Y así, arrepentido de lo hecho se resolvió de dejar a la pobre señora en aquel desierto metiéndose en lo más espeso de él y viéndose allí, se echó del caballo y él las lio con toda la priesa posible y se volvió a su casa sin haber bastado mil ruegos y plegarias que la pobre señora hizo. Quedó la infeliz peor que la pasada, en mitad de aquellos montes sin saber qué hacer. Comenzó como una mujer aburrida a maldecir su aflicción y loca determinación, arrancábase los cabellos, abofe-(B)-teábase el rostro, ponía los ojos en que medio podía tomar en aquel aprieto y no hallaba ninguno, oía cerca de sí los ahullidos de los lobos y otras salvajinas que para la afligida señora eran aullidos de demonios. El silencio de la noche le apretaba el corazón y lo que más le acababa la vida era pensar lo que su padre hacía en echándola de menos y sabiendo su liviandad y el mal retorno y paga que daba a su cansada vejez y al mucho amor y regalo que siempre le había hecho, no dejándola de querer y adorándola. Y al fin la campanada que había de dar en la ciudad y en toda España su atrevimiento.

216: Viéndose cercada de angustias y sin remedio humano acudió a Dios como a su padre de misericordias, pidiole con todo su corazón que no la desamparase ni mirase a sus graves culpas, prometiéndole una muy grande enmienda de su vida y en particular de meterse monja y servirle toda su vida si de aquel aprieto la sacaba. [209] Hecho este voto comenzó a dar gritos y voces que los metía en el cielo y el Señor de él, que no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva, permitió que un caballero de la ciudad, muy gran cristiano y de los que llaman alumbrados, había salido en día antes de un lugarejo para venirse a Córdoba y por permisión divina, había perdido el camino y andaba metido en el mismo bosque sin saber dónde iba, yendo y revolviendo a una y otra parte y andando en esto oyó las voces y gemidos que no le causaron poco espanto y temor, entendiendo si sus pecados lo habían traído por aquel lugar y a aquellas horas, encomendándose a Dios y viendo que perseveraban y que parecían voces de mujer, determinó irse acercando y ver qué podía ser aquello. Fue prosiguiendo su camino hasta que vino a llegar donde la pobre señora estaba. El caballero, entendiendo alguna ánima en pena, la comenzó a conjurar de parte de Dios, que le dijese quien era (B) y qué quería.

[Y aquí finaliza el relato con una tachadura, ¿quieres tú escribir un final?]

CASOS RAROS OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA. CAJASUR, 2003 (2 TOMOS, EDICIÓN FACSÍMIL)

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